Resumen:Todo el mundo hablaba sobre el accidente en el hielo. No importa cuantas veces intento olvidarlo, allí estaban todos para recordárselo. Elsa es una joven estudiante distinguida entre los pasillos escolares, fría y seria, pero algo nuevo sucederá cuando entable una amistad con cierta pelirroja ¿Será posible que la compañía de cierta pelirroja sea suficiente para que la rubia se abra?

Disclaimer: Frozen es propiedad de Disney. Con la participación especial de algunos personas más de Disney.


Voluntad sobre Hielo

28

La tensión en el ambiente le había sorprendido a Elsa. Aún no había comenzado la competencia y ya sentía que estaba por enfrentarse a los más grandes rivales del mundo del patinaje artístico. No es que no se hubieran encontrado antes en competencias pequeñas, pero ahora se trataba de algo más grande. Todos reunidos en un solo lugar. Una sola pista de hielo. Cincuenta participantes. Veinticinco finalistas. Un ganador. Los nervios de Elsa no eran de acero, pero eran bien disimulados.

Sus puños temblaron dentro de los bolsillos de su casaca roja mientras su respiración sacaba un vapor pequeño. Su mirada era seria. Sus ojos azules mostraban solo decisión y firmeza. Estaba aquí para ganar y si llegaba a perder entonces estaría tranquila porque ella sabía que habría dado todo su esfuerzo por conseguir el primer lugar. Estaba lista.

Respiro hondo antes de encaminarse hacia el interior del estadio. Aún siendo temprano no había mucha gente dentro solo un par de patinadoras y sus entrenadoras. Elsa camino por los pasillos. Se encontraba en la planta alta observando la pista de hielo. Tres chicas estaban allí y ella las reconoció.

Yumi Hashimoto, japonesa de 27 años; Erika Cortes, estadounidense de 20 años; Jane Porter, inglesa de dieciocho años.

Bajo con cuidado por las escaleras que daban directo hacia la pista. Butacas a la derecha y a la izquierda. Una pista de hielo ovalada y grande rodeaba de asientos. En primera fila, asientos VIP, los más cómodos, eran dos filas de ellos rodeando toda la pista y más atrás asientos normales. Cuatro escaleras en cada lugar que daban hacia la pista.

Al llegar abajo se encontró con Jasmin, una chica india que había conocido en una competencia hace un par de años. Apenas se saludaron con un movimiento de cabeza. Camino por el pasillo hasta los camerinos.

La puerta era de color negra con una estrella en la parte superior en donde su nombre estaba escrito. Sonrió torcido y tomo la perilla.

– Elsa – Al voltear vio a Katrina parada – Sabía que llegarías temprano. ¿Ya llegó tu equipo?

– No, imagino que Jennifer se ha quedado dormida – Dijo la rubia – ¿Y el tuyo?

– Como siempre eficiente. Llegaron antes que yo – Se encogió – Espero que realmente estés lista porque voy a vencerte

– Yo te venceré a ti – Elsa sonrió con confianza.

– Eso lo veremos – La chica se dio la vuelta y se alejo – Espero su mejor esfuerzo majestad. No querrá decepcionar a sus miles de súbditos

Al entrar en su camerino sonrió. Era bastante amplio, pero no era nada especial y no tenía nada pues ella no tenía su maquillaje o su traje. No paso mucho tiempo antes de que después de dejar una mochila saliera de ahí para volver a la sala principal. Donde se encontraba la pista y sus rivales.

Las tres chicas seguían en el hielo, pero no practicaban su rutina sino que hacían otro tipos de movimientos. Muchas parecían intimidadas, porque era su primera competencia tan masiva, e incluso para Elsa era la primera, jamás había estado en un mundial, pero por alguna razón no le intimidaba nada de lo que las mayores que llevan años en el hielo como Kyla Storm de treinta años, era su tercer mundial y hasta el momento solo había logrado quedar en segundo lugar.

Una reina siempre estaba por delante de los demás. Siempre arriba.

– Vaya, vaya. Miren quien nos visita hoy, la reina del hielo o mejor dicho la reina de las nieves, como sea, eres una reina – Kyla se acerco a Elsa con una sonrisa falsa llena de confianza y carácter. La rubia la miro con seriedad.

La mujer tenía el cabello rubio ceniza y ojos de color verde. Según todos los medios de comunicación, era la perfección en persona. La rusa de apellido estadounidense por su madre. La chica que se creía que ganaría la competencia, o al menos eso se pensaba hasta que tanto Elsa como Katrina dijeron que competirían a costa de todo. La contienda estaba dividida entre cuatro chicas: Katrina, Kyla, Elsa y Samantha. Ésta última era una chica estadounidense de veintidós años que había ganado el mundial cuando tenía tan solo diecisiete años. Fue la primera más joven y la más fría de todo el hielo. Sin embargo, a pesar de que tanto Kyla como Samantha, con más experiencia que Elsa y Katrina, iban a competir y eran las favoritas para ganar, nadie podía negar que lo más importante de la competencia iba a ser el enfrentamiento entre Katrina y Elsa.

– Kyla Storm, no me sorprende encontrarte – Elsa dijo con un tono frío.

– Ya sabes, donde hay hielo yo estaré – Sonrió torcido con esa falsa sonrisa. La rubia la miro de reojo y luego se encogió – Así que, ¿qué hace que Su Majestad, la Reina del Hielo, esté presente tan temprano? Creo que los niños deberían estar durmiendo

– Apenas son las diez de la mañana – Elsa dijo. Rodó los ojos. Odiaba admitir que aunque la mujer tenía treinta años parecía mucho más joven, tenía una figura muy esbelta, piernas delgadas. Sin embargo tenía un carácter que desesperaba a Elsa, sobre todo cuando la trataba como un bebé que aprende a caminar. No sabía si lo hacía intencional para irritarla o era algo que le nacía del alma sin esa intención, pero después de varios encuentros la rubia comenzó a acostumbrarse a ello.

Sonrió – Sí, lo son. Bueno, majestad, supongo que aunque su mayor rival es Keith no significa que no podamos tener nuestro duelo en el hielo. Ya sabes, como patinadoras nosotros resolvemos problemas patinando

– Esa es una frase muy usada – Dijo Elsa con normalidad y tranquilidad – Pero estoy segura de que lograras quedar entre los veinticinco mejores

– Sí, eso pensaba yo. Supongo que sabes sobre una sorpresa, ¿verdad? Todos hablan de eso – Sonrió Kyla y Elsa no respondió – ¿No? Me esperaba que algunos sirvientes de su corte real, tal vez… su bufón, le hubiera contado que para los veinticinco mejores que pasen a la segunda etapa, ósea el programa largo, les tienen preparados una sorpresa, seguramente un reto mayor

Sin decir más, la mujer se despidió para luego irse. Elsa solo la vio alejarse antes de ir a sentarse en una butaca de la primera fila.

"No contaba con eso. No estaba ni enterada."

– Uhm, ¿sintiendo el ambiente del patinaje antes de la competencia, eh? –

Elsa volteó a ver a Jennifer que acababa de llegar, tomo asiento a su lado y miro a las patinadoras. Algunas hablaban con sus entrenadoras y otras estaban solas o deslizándose en el hielo.

– Llegas tarde – Elsa murmuró volviendo a mirada al hielo.

– ¿Sí? Yo veo que aún es temprano – La mujer paseo la mirada – ¿Y bien?

– Todo está tranquilo. Ya he tenido encuentros con algunas patinadoras. Kyla, Katrina, Jasmin – Elsa habló vagamente con un tono tranquilo y despreocupado – ¿Y mi madre?

– Fue a por Anna y los demás – Respondió – ¿Tuviste un encuentro con Kyla?

– Apenas fue un saludo. Me advirtió de una sorpresa para el programa largo. No sé si sea verdad o no –

– Sabes que no están permitidos los cambios de último minuto. Debe ser una mentira para distraerte – Dijo tranquilamente.

Elsa asintió.

– ¿Crees que esté bien patinar? Todas ellas… –

– Son igual de buenas que tú, pero no mejor – Jennifer dijo – Nadie es mejor que mi reina del hielo

– ¿Apostarás a por mí? – Elsa rió.

– No seas tonta. No se me permite apostar, pero sabes que lo haré por ti – Asintió Jennifer. Elsa sonrió abiertamente.

Miro a sus rivales y luego suspiro.


Anna miraba el estadio con sorpresa. No era el mismo en que Elsa había estado patinando como practica sino que era el doble de grande. Estaba más que sorprendida mientras bajaba las escaleras. Ya estaba casi lleno. Mucha gente estaba ya lista para empezar.

– Allí – Agdar apunto a una sección especial. Era un pequeño rectángulo donde enfrente de unas sillas había una banca. Elsa estaba allí parada mirando hacia la pista de hielo. Estaba seria como de costumbre.

La chica camino con velocidad y sin esperar nada se lanzó a los brazos de la rubia que la recibió con una sonrisa pequeña.

– Wow, estás… ¿estás vistiendo el traje? – Anna preguntó confundida.

La chica rió – Sí – Como de costumbre usaba una chaqueta encima para cubrir el traje que traía puesto. El peinado de Elsa ya no era la trenza única en su hombro sino que era el cabello casi suelto, desde las sienes había dos hebras de cabello saliendo que formaban una trenza y al juntarse hacían un moño bastante hermoso que parecía una bella rosa, luego caía por debajo de ésta una trenza. Parte de su cabello que estaba suelto se encontraba con rizos.

– Te ves hermosa aún así – Anna murmuro besando a la rubia. Alguien se aclaro la garganta y Anna rió al ver a Rapunzel con una mueca de asco – ¿Qué? Haces lo mismo con Eugene, ¿crees que es agradable verte intercambiar saliva en mi cara?

La rubia le saco la lengua infantilmente y luego miro a Elsa – Espero que ganes

– Gracias – Elsa dijo con tranquilidad.

Al mirar al hielo nuevamente se encontró con que el espectáculo ya estaba por comenzar. Los jueces estaban ubicados. Había diez de ellos. Eso semana cien puntos, sin embargo ya no se contaban de diez en diez. El puntaje máximo era cien, por supuesto, pero lo que contaban era: presentación, baile, gracia, agilidad, saltos, estilo, destreza, giros, canción, estilo. Cada uno con una máxima de diez puntos.

Y en un cubículo alto se encontraban dos animadores, un hombre y una mujer. Elsa los vio, ya habían advertido que estaba comenzando la competencia mundial que además sería transmitida por todo el mundo. Más de treinta países compitiendo por la copa del mundial. Posiblemente solo pocos puedan participar posteriormente en las olimpiadas.

El corazón de Elsa latió ferozmente cuando un hombre con un micrófono desde la oreja se acerco a la mitad del hielo, parecía ser el reportero.

Él asintió a alguien, una cámara en frente suyo y luego a los jueces que asintieron. Dio inicio.

– Les damos la bienvenida al septuagésimo mundial del patinaje. Esta tarde y los días posteriores tendremos las competencias más intensas. Sangre, sudor y lágrimas serán derramadas. Cincuenta concursantes y solo una ganara. Ahora, para comenzar con ésto, daremos las gracias a Noruega por permitirnos realizar el mundial en sus tierras y para esto se cantara el himno. Les pedimos ponerse en pie –

Anna levanto una ceja. ¿Himno de noruega? ¡Ella ni siquiera podía decir "hola"! Cuando la melodía sonó miro a todos confundida, claro, ella y sus amigos no cantaban pero los demás sí, inclusive algunos niños pequeños. No podía evitar sentirse fuera de lugar, aunque por lo que podía ver no eran los únicos. Al terminar el presentador sonrió.

– Como verán en la tabla detrás de mí estarán los nombres de nuestras concursantes en el orden de entrada. Esperamos que cada una de ellas logre dar lo mejor de sí. Como todos saben, de estas cincuenta concursantes, solo veinticinco lograran pasar al programa largo si es que logran el puntaje que se necesita. Después de que estás veinticinco chicas logren pasar, se tiene una sorpresa especial para cada una de ellas (aunque nada es seguro aún), pero por ahora solo importa que puedan pasar el programa corto – Sonrió el hombre. Al hacerse a un lado las luces se apagaron y al tabla apareció.

Elsa lo vio. Varios nombres girando en los puesto del uno al cincuenta. Trago saliva. El orden estaba comenzando. Anna observo con nerviosismo y cuando se detuvo el presentador sonrió.

– Y ahí están –

– Estoy entre los diez primeros – Elsa murmuro sorprendida. Puesto ocho. No podía creer que estuviera entre los diez primeros, sobre todo con el problema en Londres con su caída.

– Eso es sorprendente. Oh, Katrina es la tercera – Jennifer dijo cruzándose de brazos. Se sentó en la banca junto a la madre de Elsa.

– Samantha es la primera – Elsa tragó saliva preocupada.

No quería admitirlo, pero la patinadora le ponía los pelos de punta, quizás porque hasta el momento era la única patinadora que había ganado tres veces consecutivas el mundial desde que era joven, también estaba claro que era mejor que Elsa y podía ser una oponente muy fuerte. Desde que llegó a Noruega para participar en el mundial su único objetivo era vencerá Katrina, pero al ver a la patinadora estadounidense allí de pie en el hielo un escalofrío le recorrió la espalda.

Todo se quedó en silencio. Reflectores le apuntaron. La melodía sonó. Ella comenzó.

– Es Para Elisa – Jennifer observo la patinadora danzar con gracia en el programa corto.

– Ella es muy buena – Elsa dijo sorprendida, trago saliva.

Daba giros con gracia, ni siquiera Elsa era capaz de poner tanta delicadeza, o al menos eso pensaba ella porque para Anna era todo lo contrario. Elsa era la persona más delicada que ella había conocido.

Su cabello castaño se movía sin tocarle la cara, peinado con una perfecta cola de caballo de lo mas elegante. Tragó saliva. Anna notó que su novia estaba realmente preocupada, jamás la vio asustada por una competencia y, bueno, apenas la había visto en una sola competencia y por lo que sabía Elsa no se asustaba por nada, pero ahí estaba, temblando frente a ella con la mirada más preocupada que podía existir. Quiso abrazarla con fuerza, susurrarle que todo saldría bien, pero cuando se puso en pie para hacerlo, Jennifer la saco de ahí llevándosela a otro lado.

Volvió a sentarse decepcionada.

Rapunzel le sonrió con cuidado y volvió a ver la competencia. La estadounidense ya había terminado y pronto había ido a ver su puntaje, lo que le daba diez minutos a la concursante siguiente para prepararse.

Hubieron muchos puntajes de nueve coma algo, nada perfecto, pero era sorprende y hasta el momento había sacado de puntaje final un 90,2. Anna tragó saliva. Paso la siguiente concursante.


Elsa respiro hondo recargándose contra la pared al lado del pequeño quiosco interno. Jamás había sentido el estómago tan revuelto como en aquel momento. Tenía miedo, sus manos temblaban y sentía ganas de vomitar. Eran nervios tal vez, pero ella podía sentir que realmente estaba asustada.

"Ocúltalo. No sientas. No sientas."

– Toma, refréscate un poco – Jennifer se acerco a ella entregándole una botella de agua. La chica miro el gas en la botella, dudó. Al tocarla sintió que estaba muy helada, bebió un largo sorbo y luego se sentó al sentirse mareada.

– Creo que no podre hacerlo –

– Oye, todos sienten miedo en algún momento, pero puedes hacerlo. Eres mi patinadora estrella, lo sabes, ¿verdad? Confió en que puedes hacerlo. Y no importa lo que pase en el hielo, yo voy a estar orgullosa de ti –

El brillo en los ojos de Jennifer sorprendió a Elsa, pero no fue capaz de decir nada por el nudo en su estómago. Asintió lentamente cuando de pronto el nombre de Keith resonó por los parlantes. Se miraron y rápidamente se acercaron a los bordes para ver a la patinadora.

Elsa miro a su mayor rival entrar al hielo. Se sorprendió un poco. Katrina vestía con un traje blanco bastante hermoso pero sencillo, igual que el suyo, solo que mejor. Una vez posicionada en el centro de la pista, la melodía sonó. Suave y delicada, una letra sencilla y hermosa.

Hallelujah – Dijo Jennifer sorprendida – ¿Por qué esa canción? Es demasiado lenta y sencilla. No es esencial para dar saltos

– Pero se trata de Katrina, ella debe tener algún plan – Elsa dijo también desconcertada. Hallelujah era una canción hermosa que incluso a la misma Elsa se le había cruzado por la mente usarla en alguna competencia y tal vez lo hubiera hecho, pero como dijo Jennifer era lenta. No era una canción con la cual Elsa quisiera arriesgarse.

– No hay saltos – Murmuró Jennifer – Le va a costar mucho

– Ahí salto – Elsa dijo sorprendida.

Se quedo estupefacta por el espectáculo. Si bien la canción era lenta y suave, era fuerte cuando llegaba a la mitad. Un coro cantaba con la principal voz y hacía que el espectáculo en el hielo fuera de lo más hermoso que casi no importaba nada más. Katrina no había querido enfocarse en ganar, sino en mostrar una danza hermosa. No necesitaba saltos para conseguir un 100 perfecto, eso era seguro proque la rutina en sí era perfecta sin embargo las reglas decían otra cosa y estaba segura de que si no fuera por esas reglas, Katrina obtendría un 100 o al menos, lo más cerca de este.

– Fue hermoso – Elsa dijo sorprendida.

Asintió Jennifer. Después de terminar su coreografía la patinadora saludo a los espectadores con una sonrisa deslizándose por los bordes del hielo hasta salir. Fue hacia los sillones que estaban ubicados en una zona repleta de pantallas y cámaras. Comenzó su conteo.

El puntaje había sido bastante bueno, había conseguido como final un 89,0 por haber fallado en los saltos, debido a que solo había tenido dos. Elsa tragó saliva preocupada.

El tiempo paso, los participantes se acercaron hasta que finalmente llegó el turno de Elsa. La chica tragó saliva, un poco de agua y luego se acerco al borde del hielo donde había salido la última patinadora. Estaba mirando hacia el frente preocupada.

– Pase lo que pase, voy a estar orgullosa. Puedes hacerlo, no dejes que los nervios te dominen – Jennifer tenía las manos en los hombros de Elsa y le había hablado al oído mientras estaba posicionada de espaldas a ella – Puedes hacerlo

Asintió. Hubiera querido poder estar con Anna antes de entrar al hielo, pero no hubo tiempo de ir a verla. Se quito la chaqueta y se fue al hielo revelando un traje sencillo tipo strapless. Estaba tan bien diseñado, de un color azul cobalto con una estrella plateada en el hombro derecho que dejaba caer parte de la tela del vestido como si estuviera pasando por debajo de la axila izquierda. Desde la estrella habían varias alineaciones onduladas de unas pequeñas pelotas blancas. Elsa se posiciono por completo y se dejo embargar por la canción del lago de los cisnes. Su mantra había sido dicho y su rutina estaba muy bien, sin embargo cuando llegó el momento de saltar el aterrizaje no fue el deseado. Golpeó su rodilla con fuerza, la chica gimoteo causando que todos los espectadores dejaran escapar un chillido de preocupación. Sin pensar, Elsa se puso en pie y siguió con la rutina. El punzante dolor en su rodilla estaba incomodándole un poco, pero no importaba. Quería acabar.

– Y esa ha sido Elsa Winter, damas y caballeros – La chica ya había salido del hielo y estaba adolorida. Jennifer se acerco a ella preocupada, la llevo hasta los sillones y mientra esperaban el resultado reviso su pierna.

– Dime si te duele – La movió. La rubia hizo una mueca, pero negó el dolor punzante. Sacudió la cabeza – Esto no es posible. ¿Qué pasó allí? Lo estabas haciendo muy bien, ¿acaso… acaso te has desconcentrado?

– No – Elsa dijo – Jamás me desconcentraría, eso los sabes bien

– ¿Entonces Elsa? ¡Qué mierda pasó! – Gruñó Jennifer.

Y ahora, el conteo de la Reina del Hielo

Ambas voltearon a mirar la pantalla. Los números giraron en cada categoría, finalmente se detuvieron y dieron la cifra final. Elsa apretó los dientes frustrada y le dio un puñetazo al sillón.

77.1

– Demasiado bajo – Elsa gruñó.

– Sin embargo sigues estando entre los diez mejores –

– Sí porque soy la concursante ocho. Es obvio – Elsa dijo molesta.

– Bien, por suerte no harán el programa largo hoy. No alcanzara. Podremos algo de hielo en tu rodilla, cruzaremos los dedos para que mañana este lista. Vas a entrar al programa largo, ¿sí? –

La rubia asintió. No podía creer que por culpa de un salto hubiera bajado tanto su puntuación. Por culpa de un mal aterrizaje toda su rutina se vio afectada. Lo que ella temía, lo que más temía, era perder y se estaba cumpliendo.

Cuando Kyla subió al hielo en el puesto número diez su rutina fue tan buena que incluso supero a la de Katrina dejándola en tercer lugar. Elsa suspiraba sentada en el sillón. Todavía no podía creer que por un pequeño error no pudiera sacar un puntaje tan alto.

Movió el hielo de su rodilla cuando la tela del vestido, la parte de color de su piel, ya se había humedecido bastante. Ella camino como pudo a su camerino y se sentó en una silla. Se cambio de ropa por unos pantalones y una polera cualquiera, doblo una pierna del pantalón hasta más arriba de la rodilla y tragó saliva. No estaba tan morada como pensó, pero le dolía un poco.

Alguien golpeó la puerta y Elsa dejo entrar sin preguntar quién era. Volvió a poner la bolsa con los cubitos de hielo en su rodilla y miro hacia la entrada. Se trataba de Anna.

– Estaba preocupada por ti. Fue una fea caída – Anna se acerco. Busco un banquito que estaba cerca y lo posiciono cerca frente a la rubia para sentarse. Observo que tenía su rodilla con algo de hielo, no la estiraba por completo.

– Estoy bien – Sonrió forzado – Solo fue un accidente normal

– Me pareció que estabas enojada – Anna se mordió el labio inferior. Con sus manos tomo el hielo con cuidado haciendo que las ya entumecidas manos de Elsa lo soltaran y ella misma comenzó a sostenerle el hielo – De todos modos lo has hecho bien. Solo fueron los nervios que te han fallado, pero lo harás grandioso en el programa largo

Elsa asintió. Una sonrisa se dibujo en sus labios preguntándose si hubiera tenido el mismo accidente si hubiera hablado con Anna antes de patinar. Sin duda la pelirroja sabía como tranquilizarla.

– Gracias – Sonrió Elsa.

– Por nada – La pelirroja le regalo una sonrisa infantil.

Movió el hielo un poco para mirar la rodilla y sonrió.

– No está inflamada y tampoco tan moreteada. Quizás no fue un golpe grave –

– Solo una punzada, pero ya no se siente – Era mentira, pero no importaba porque quizá en una hora no dolería más.

Se puso en pie con cuidado y luego sonrió – ¿Ves?

– Creo que tal vez deberías ir con un médico, ¿no crees? Aún cuando no se ve grave tú necesitas que alguien te revise por si hay un daño interno – Anna dijo preocupada. Tomo la mano de la rubia y con el pulgar le frotó el dorso. Elsa suspiro.

– Estoy bien –

La pelirroja asintió no tan convencida. Salió del camerino de la rubia junto a ella que parecía cojear un poco, pero sonreía al caminar tranquila. Se acercaron a donde estaba el grupo y sin siquiera decir algo, ya su madre le había abrazado. La chica rió tranquilamente y se apoyó en la barandilla observando a los demás.

Se encontraba completamente tranquila, solo basta una conversación de Anna, mierda, por qué no la tuvo antes. No podía culpar a Anna, pero tampoco podía evitar sentirte mal.

Sonrió. Al ver a Jasmin hacer un triple. Le pareció algo arriesgado en la primera etapa porque por lo general en el programa corto no se hacían saltos tan exagerados tan pronto, es decir, comenzar con ellos. Cuando la chica termino la rutina su puntaje salió.

78.0

Igual, a pesar de ser bajo, era mucho más alto que el de Elsa y la chica no podía evitar sentirse como una tonta. Todo el programa avanzo rápido. El pequeño grupo había salido a almorzar cuando llegaron a los veinticinco concursantes. Recién iban a la mitad.

– Uhm, una hamburguesa con queso y papas fritas – Elsa dijo sonriendo.

– Tienes que estar demente – Jennifer sacudió la cabeza – Una ensalada

Elsa gimió de mala gana. Si bien estaba feliz de haber arreglado el problema con Jennifer y de haberla aceptado como su entrenadora nuevamente, odiaba sus reglas estrictas sobre su dieta…

– No seas cruel. Acabo de caerme en el hielo y sacar el puntaje más bajo – Elsa se quejó.

– Técnicamente sacaste el quinto más bajo – Kristoff dijo riendo. Eugene le dio un golpe en las costillas.

– ¿Ves? Qué opción tengo de quedar entre los veinticinco mejores – Elsa dijo con una sonrisa divertida.

– Una mejor ahora que esa patinadora acaba de caerse – Mérida apunto al televisor que estaba detrás de ellas. Elsa miro sorprendida.

– Es Jane –

Elsa suspiro.

– No puedo creerlo, esa caída le costará demasiado – Anna dijo preocupada.

Elsa asintió inconscientemente. Cuando vio a Anna a su lado una sonrisa se dibujo en sus labios. No importaba como terminaría todo, no estaba sola. La pelirroja parecía leer el pensamiento de la chica, tomo su mano apretándola con dulzura y luego la besó en la mejilla.

Cuando trajeron la comida, Elsa termino comiendo su ensalada de mala gana. Al volver a la pista de hielo se encontró con muchos participantes que ya habían terminado. Apenas iban en el número cuarenta, lo que es bueno porque pronto iban a terminar.

– Ah, espero que logres calificar – Una chica pelinegra se acerco al grupo cuando apenas entró. Elsa levanto una ceja tranquila y Anna… Anna no pudo evitar reconocer a la chica y sentir algo de celos. No la quería cerca de Elsa.

La chica recién llegada le sonrió a Elsa.

– Estoy segura de que fue un error cualquiera – La chica dijo – Yo no estaba bien

– ¿Bien? Me pareció que te has distraído en grande – La pelinegra dijo riendo. En cuanto a Anna, todavía no le agradaba la presencia de la rival de Elsa. Como imán al metal se aferro al brazo de Elsa mirando de mala gana a la chica, que obviamente lo notó, pero no le tomó importancia.

– Bien, norueguita, nos veremos más tarde. Saldrán los que pasan al programa largo –

Elsa apenas asintió. Una vez que la pelinegra se había ido Anna gruñó. Camino junto a Elsa hacia sus asientos aún sin soltarle del brazo.

– No me gusta esa chica –

– ¿Quién? ¿Katrina? Es una buena chica, no es mala como otras personas – Elsa dijo despreocupada.

– Si buena chica fuera no te estaría mirando con tanta codicia y lujuria. Uhg – Anna sacó la lengua con asco – ¿No entiende que tú no estás disponible?

Elsa rió ligeramente entre dientes – Ella no hace eso

– Sí lo hace, sé que lo hace. Ella quiere algo contigo y no me agrada. Tú eres mía –

– No sabía que eras posesiva – Elsa rió suavemente. Anna se cruzó de brazos soltando a la chica por una milésima de segundos antes de volver a aferrarse a ella.

– Solo cuido lo que es mío nada más – Dijo despreocupada.

La rubia sonrió ligeramente. Volvió su atención al hielo. Al fin ya se acercaban a las finalistas y en un par de hora habían terminado. Los nervios de Elsa habían vuelto de pronto, pero con un apretón de mano de Anna logró calmarse.

Y vamos al conteo definitivo. Quién pasará. Quién se quedará

Veinticinco puestos, veinticinco nombres girando. Veinticinco puntajes diferentes. Elsa sintió los nervios a flor de piel. Trago saliva mientras miraba la lista, poco a poco comenzaron a de tenerse tanto nombre, puntaje y foto. Cerró los ojos esperando un par de segundos y luego cuando los abrió ya todo había terminado. Sus ojos revolotearon sobre todos los nombres buscando el suyo propio.

– Elsa… – Anna murmuró. Los ojos de Elsa se quedaron plantados fijos en la pantalla. Sus manos volvieron a temblar.

Mascullo en noruego una fea palabra.


El reflejo en el espejo mostraba los sentimientos externos de Elsa. La rubia no podía creerlo. Quería llorar. Quería gritar. Quería quedarse sin voz de tanto gritar. No le importaba romper sus cuerdas vocales por ello. Todo lo que más anhelaba era morir. Ella podía arrastrarse por el suelo, emocionada y alegre, pero eso qué demostraba. Sus puños estaban tan fuerte apretados que el lápiz en su mano se rompió en dos.

– Respira Elsa, todo va a estar bien – Cerró los ojos murmurando.

Alguien golpeó la puerta, la rubia apenas dijo que se entrara y esta vez no se trataba de Anna sino de Jennifer. La castaña entro tranquilamente, cerró detrás de ella y se apoyó de espaldas contra la puerta.

– Eh, estás lista, ¿verdad? –

– Sí – Elsa dijo preocupada – Solo, creo que vomitaré, ahora sí lo haré

Jennifer sacudió la cabeza – Trata de no hacerlo en el hielo, puede que alguien te grabe y termines como un vídeo viral

Elsa sacudió la cabeza y habló con sarcasmo – Gracias por ayudar, entrenadora. Siempre es bueno tener apoyo de tu parte

– Por supuesto majestad, no puedes vivir sin mí –

Elsa se puso en pie rodando los ojos. Al salir del camerino se encontró con la mirada de Anna, preocupada y nerviosa.

– ¿Estás bien? – Preguntó.

– Muy bien – Elsa dijo con una sonrisa.

– ¿Estás lista? – Preguntó Rapunzel con una mueca preocupada.

– Yo… – Elsa respiró hondo y luego se estiró con firmeza – Sí, lo estoy

Camino lentamente hacia la pista, Katrina se encontraba allí mirando al hielo. El zamboni estaba lentamente deslizándose por la pista. Elsa respiro hondo y se apoyó en el barandal.

– Ha sido una competencia complicada, ¿verdad? – Dijo con seriedad.

– Demasiado – Elsa asintió – Creo que no pude tener mejor suerte

– Puesto número veintitrés – Katrina no despegó la vista del hielo – No sé si es suerte. Es el destino. Quizá hasta otra cosa. No me sorprendió que lograras pasar, pero si te soy sincera, pensé que quizá no lo lograrías

Elsa tragó saliva – Jamás me había sucedido algo así. Dios. En toda mi vida había sentido tanto miedo

– Un puntaje bajo. Eres una patinadora genial, que sacaras tan bajo es lo más raro del mundo, uno pensaría que es una locura. Sin embargo, tú pierna… –

– Estoy bien – Elsa dijo – El falló fue mío, no de mi pierna

La chica asintió lentamente.

– Al menos sé que no me va a tocar de las primeras – Rió con sorna. Jamás había pasado algo así y no estaba acostumbrada a pasar raspando en una competencia.

– Elsa – La rubia giro hacia atrás y se encontró con Anna sonriendo. Se lanzó en sus brazos – Hey, ¿qué hac…? – Miro a la chica que estaba al lado de Elsa, rodó los ojos y luego se concentro en su novia de nuevo – Tengo planeado que salgamos a comer a la noche, ya sabes, por un triunfo raspando. Así es como yo paso por lo general matemáticas, pero ahora que me ayudaste tú subí todo mi promedio

– Wow, que interesante – Katrina dijo con sarcasmo. Rodó los ojos enfureciendo a Anna.

– Oye, tu madre te está buscando – Anna dijo a Elsa. La chica la miro intrigada y luego asintió para alejarse. Anna sonrió. Una vez que Elsa ya no estaba cerca, la pelirroja miro a la pelinegra.

– Aléjate de Elsa –

– Wow, la pequeña niña tiene garra. ¿Por qué? – Sonrió divertida.

– Porque Elsa es mi novia y sé que quieres algo. Tal vez ella no lo ve porque Elsa es, bueno, Elsa, pero yo sí lo veo – Anna dijo con firmeza. Por dentro de ella todo su interior temblaba de nervios. Quería hacer que Katrina se alejara de Elsa, no la quería cerca, pero ella también sabía que ser mala, demandante y sobre todo posesiva, no era algo que iba con ella. Le era difícil ser posesiva sin que alguien notara que estaba temblando por dentro como un gatito asustado.

Katrina rió.

"Se está riendo de mí y en mi cara. ¡Lo sabía! Seguramente notó que tengo nervios"

– Creo que Elsa es una chica grande que puede serle fiel a su novia sin que ésta esté asustando a sus amigos. Lo que quiera con Elsa no es asunto tuyo –

– Sí lo es. Cualquier asunto que quieras con Elsa me incumbe, como dije, es mi novia – Anna apretó los puños a su costado. Cuando Elsa volvió parecía confundida.

– Hey, no encontré a mi madre – Parpadeó – ¿Sucede algo? Hay un ambiente tenso

Anna se atraganto con su propia saliva, su corazón latió más acelerado y sin saber que hacer tartamudeo, al menos hasta que Katrina hablo por ella.

– No hay mucho que hablar, ¿sabes? Solo conversábamos acerca de la competencia. Debo decir que tienes a una chica que te tiene bastante fe aquí. Supongo que es mejor que cualquier otra relación que hayas tenido, pero claro, ambas sabemos que no es cierto del todo. Puede haber alguien mejor para ti incluso frente a ti y sin saberlo –

"¿Está coqueteando con Elsa enfrente de mí? Descarada, ahora sí te voy a dar…"

– Creo que tal vez no es así – Elsa se encogió – Hablaremos luego

– Bien – Se alejó de ahí. Elsa miro a Anna con la ceja levantada, la chica solo se encogió de hombros despreocupada, luego tomó las manos de la rubia.

– ¿Estás lista? ¿De verdad? –

– Por supuesto – Elsa sonrió. La chica sonrió con cariño besando a la rubia en los labios fugazmente, al separarse Elsa sonrió más aún – Eso me ha gustado

– ¿Sí? – Anna rió acercándose más. Un beso más largo y profundo hizo que Elsa soltara un gemido contra los labios de Anna. La pelirroja sonrió contra sus labios tomándola de la cintura y estrechándola consigo misma.

– Anna, ya – Elsa murmuró contra los labios de la chica. Se rieron con cierto cariño. Al separarse la pelirroja había hecho un puchero que hizo reír a la mayor. Se mantuvieron en silencio en un abrazo.

– ¡ANNA! –

– No, por qué ahora… – Gimió la pelirroja separándose. Se giro para ver a su prima y mejor amiga. Con un gruñido se acerco a la rubia de ojos verdes que estaba riendo con unas palomitas en la mano.

Elsa rió ligeramente al ver a la chica alejarse pero al mirar el hielo su sonrisa se borró siendo reemplazada por una fina línea recta horizontal.

"Debe haber sido solo suerte. No puede volver a suceder, no estoy aquí para jugar o solo para mostrar lo que puedo hacer. Estoy aquí para vencer, ganaré a como de lugar."

Continuara…