Suena el teléfono de Francia, que está lavándose los dientes con una sonrisa de satisfacción mientras Inglaterra apenas termina de vestirse. Bueno, el francés escucha lejanamente la marsellesa y sale del baño aún en traje de Adán.
—Es Espagne...
Inglaterra está vistiéndose refunfuñando algo sin poder dejar de sonreír, de espaldas.
—Alloooooo —saluda el francés al teléfono, acostándose en la cama boca arriba, tocando un poco a Inglaterra con la mano.
—Ave! —saluda Roma mientras Inglaterra pega un salto separándose.
—Oh! Papa! —Francia sonríe un poco picado de que no sea España.
—¿Qué pasa? Me ha dicho Egipto que has llamado...
—Me sorprendió que contestara ELLA.
—Ah... ¿porqué? Estaba conmigo... ¿Te dijo algo? —sabe cómo se las gasta Egipto en general.
—Non, fue muy cariñosa... Pero dada la evolución de los hechos del día pensaba que no contestaría justamente... Ella.
—Oh —levanta las cejas porque Egipto y cariñosa en la misma frase da como miedo. Se muerde el labio a ver si van a estar premonstruales. Literalmente, premOnstruales. Chiste interno entre él y Germania, que no se entere NADIE. Corre a mirar en el calendario que hay en la cocina.
—Estoy un poco preocupado... No hemos hecho ningún avance aún con lo de vernos en Navidad... Pero me quedé pensando en tu presencia con los hermanos de Angleterre...
—Mjm... —oh cieloscieloscielos si están premonstruales, corre a ver si hay chocolate.
—¿Has pensado que realmente podrían atacarte?
—Estoy seguro de que van a hacerlo —¡El bote está vacío!
—Son tres... Bestias y están enfadados contigo aún.
—No son tres, mi vida, son cuarto... Y van a degollarme vivo.
—¿Y... te da igual? No creo que yo pueda hacer mucho por ti hoy por hoy...
—Pues no me da igual, voy a ir a por chocolate ahora mismo y a rezar a cualquier dios que se apiade de mi alma.
Francia parpadea.
—¿Chocolate?
—Eso... me lo contó una alumna y tiene razón... no palia los efectos, pero al menos se calman.
—¿De qué me estás hablando, papa?
—¡De Egipto! ¡Y las demás!
—ROMIIIIII —grita helena a lo lejos mucho menos suave que de costumbre.
—¿Qué tiene que ver Égypte con esto? ¡No me estás oyendo!
—Merda! Merda! Merda! Finge que no estoy, no estoy en casa, no le digas que me has visto —rápidamente toma su cartera, susurrando y se acerca a la ventana, abriéndola.
—Quoi? ¿De qué hablas? No entiendo que pasa...
—ROOOOOMMMIIIIIIIII!
Pero, nooo, claro él tenía que elegir el cuarto con él balcón con vistas a toda la ciudad desde el que es IMPOSIBLE descolgarse.
—Franciae, mi vida, te quiero mucho, pero ahora necesito chocolate con urgencia. Si algo llegara a pasarme... por favor, recuérdame como en los días de gloria del pasado —el DRAMA.
—¿Pero de quoi me estás hablando? ¿Chocolate? ¿Es para Britania por dormir con Égypte? ¿Esa que grita es... Helenita?
—A ti puedo decírtelo, porque eres un hombre... pero no lo digas, es por la... —tiene miedo hasta de decirlo en voz alta porque siempre que la menciona cuando están en este estado quieren arrancarle los ojos y son especialmente sensibles a oírle decirlo, por algún motivo, como si les afectara también al oído.
Francia sigue con cara de dafaq pensando que su padre quizás se volvió un poco loco.
—Regla... —susurra—. Tengo que mandarle un correo a Germaniae, ¿Puedes llamarle a la universidad? Diles que le digan que hay un ejército rojo invadiendo las tierras del sur, lo entenderá.
Francia levanta una ceja y se ríe un poco.
—La regla... hablas de... iugh! Papa! ¡¿Qué demonios me importa eso!? —Protesta y se gira a Inglaterra, decidido a compartir la incomodidad—. A tu madre le va a venir la regla pronto...
Inglaterra le mira con cara de circunstancias y hace un gesto de asco y protesta, tapándose lo oídos y apretando los ojos.
—Ellas son las que parecen demonios sacados del averno, por eso necesito el chocolate —se acerca a la puerta y la entreabre mirando a ver si puede escaparse sin que le vean.
—Gracias por traumatizarnos a todos, papa...
—ROMI! ¡DEJA DE IGNORARME Y VEN! ¡SÉ QUE ESTÁS AQUÍ, TU COCHE ESTÁ AFUERA! —insiste Helena a gritos.
—Merdamerdamerdamerda.
—Bien, papa... te dejo con tus demonios sacados del averno —ojos en blanco.
—Anda, hazle un favor a tu viejo padre y llama a Helena y dile que está muy guapa... eso la distraerá unos instantes para que pueda salir corriendo.
Francia suspira y niega con la cabeza.
—¡Vaaaale, le hablaré, pero como me metas en un lío!
—Non, non! Mejor no, porque luego cuando vuelva estará aun más enfadada —se muerde el labio—. Te quiero mucho mi vida, se feliz... avisa a Germaniae que se salve él. Tengo que dejarte.
—Adieu, papa... También te quiero mucho, intentaré avisarle a Germania...
—He-Helenita... —sonrisa aterrorizado saliendo del cuarto mientras pica botones sin conseguir colgar—. ¿Me llamabas? ¿Has visto lo guapa que estás hoy?
Francia se queda escuchando unos segundos.
—¡¿Has visto... HAS VISTO lo que pasó con mi vestido?! —pregunta medio en un chillidito.
—I-Iba a... salir a la calle a... por unas cosas y... a la Universidad y... —lejos muy muy lejos unos días.
—Ya, claro... largarte. ¿Y dónde estabas anoche, eh? Te busqué, porque necesitaba hablar contigo... —voz de DRAMA.
—Es una bendición que seas un hombre... ¿sabes? —susurra Francia para Inglaterra tapando la bocina.
—What? —Inglaterra le mira sin entender
—Pero... si estaba aquí, fuiste tú la que salió con Germaniae a ver a no sé quién, yo cené con Egipto y Britaniae.
—Me mueroooooo —la voz de Galia suena desde algún lugar cercano mientras se retuerce.
—Claro, ¡Y cuando volví no estabas! —insiste Helena empezando a llorar, acercándose al romano para abrazarle.
—Papa... van a matarlo una horda de mujeres sobre hormonadas —Francia sonríe medio malignillo.
Roma vacila un poco sin tener NI IDEA de qué hacer, decide abrazarla suavemente.
—Uh... estrógenos —Inglaterra hace cara de asco—. Seguro que my mother les hace algún hechizo o algo, debe ponerse como una fiera.
—Y son CUATRO, juntas... todas contra ÉL —pone el altavoz para que Inglaterra oiga.
—Pues tuviera una sola no le pasarían esas cosas... aunque yo no me trago eso de que se les sincroniza —Inglaterra que lo más que ha convivido con una mujer fue con su madre... y luego Seychelles.
—¡ESTOY HAAARTA DE VIVIR AQUÍ, ME REGRESO CON ENGLAND! —grita Britania, que acaba de despertarse, cuando no le sale agua caliente de la regadera.
—Venga, mi amor, no pasa nada... ya estoy aquí, ¿qué necesitas? —Pregunta Roma lo más dulce que puede sin dejar de abrazar a Helena... y se mete un susto con ella apretando demasiado a la griega.
Inglaterra se queda pálido. Helena sigue llorando como magdalena sobre roma.
—Mon dieu... sólo nos falta eso. No creo que Papa la mande a vivir para acá, pero no sé cómo no se matan ellas entre sí. Yo solía salir CORRIENDO con Belgique.
—ME MUERO ME MUEROOOOOOOOO —chilla Galia.
—¡DEJA DE CHILLAR PEDAZO DE ESTÚPIDA! —se oye a Egipto gritarle a Galia y luego se mete automáticamente a llorar a su cuarto, con ella mientras. Roma sigue ahí en medio REZANDO POR SU ALMA.
—SHUT THE HELL UP! ¡DEJEN DE GRITAR QUE ME DUELE LA CABEZA! —grita Britania.
—Ahh... papa fue un buen hombre...
—My God, no se lo desearía ni... nah, bueno a ti sí —comenta a Inglaterra y sonríe.
—¿A mí sí? ¿Y yo qué hice? —pregunta acercándose a él con los brazos extendidos.
—Ser my worst enemy.
—Your beloved worst enemy —se ríe acercándose a él para darle un beso.
¡Me encanta este capítulo con los Ancient! ¡No olvides agradecer a Josita su edición! y recuerda que la publicación diaria va a sufrir un parón hasta la semana que viene con motivo de ¡vacaciones! pero volveremos, de verdad, solo son unos días.
