Resumen:Todo el mundo hablaba sobre el accidente en el hielo. No importa cuantas veces intento olvidarlo, allí estaban todos para recordárselo. Elsa es una joven estudiante distinguida entre los pasillos escolares, fría y seria, pero algo nuevo sucederá cuando entable una amistad con cierta pelirroja ¿Será posible que la compañía de cierta pelirroja sea suficiente para que la rubia se abra?
Disclaimer: Frozen es propiedad de Disney. Con la participación especial de algunos personas más de Disney.
Voluntad sobre Hielo
30
El agua congelada frente a ella parecía tan escarchaba que llegaba a brillar con intensidad. Los rayos del atardecer provocaban una linda escena frente a ella. La sensación de paz la hizo sentirse cómoda. Apoyó su mentón en sus rodillas mientras seguía apretándolas contra su cuerpo. Respiro hondo no queriendo pensar en lo cruel que fue con Anna.
Dios.
No podía creer todo lo que dijo a la pelirroja. Por supuesto que Anna se preocupaba por ella, estaba confundida por el repentino cambio en ella y no podía evitar sentirse de pronto arrepentida por lo que le dijo. Anna era su novia, su amiga y la persona en quien más confiaba. La amaba como loca. Le había demostrado cuanto le amaba la noche anterior. Por Dios, se había entregado a ella y entre tantos suspiros y gemidos había quedado claro cuánto se amaban.
Pudo sentir como si las lágrimas quemaran en sus ojos. Quería dar la vuelta atrás, decirle a Anna cuanto lo sentía y a su vez seguir gritando y desahogándose de todo lo que la estaba molestando. Escondió su rostro en sus rodillas. La nieve a su lado se movió, escucho un sonido extraño y el calor de un cuerpo junto al suyo.
– Lindo, uhm, lago – Era Katrina.
– No es un lago – Elsa dijo levantando la cabeza – Es un parque congelado
– Para congelar un parque así, debe ser mucha agua –
Elsa asintió. Miro a la chica – ¿Qué haces aquí?
– Ah, ya sabes. Paseando antes de la gran competencia – Sonrió – ¿Y tú?
– Escapando del mundo – Elsa dijo – Acabo de gritarle a mi entrenadora y culpar a mi novia de todo mi estrés
Hubo un silencio. Elsa suspiro pasando una mano por su cabeza pesadamente causando que su cabello se desordenara y su trenza flaqueara un poco.
– Creo que estoy tan estresada con la competencia. Ganar. Patinar. Todo eso. Me siento como si estuviera a punto de explotar –
– Esperemos que la pecosa pueda manejar eso – Katrina se rió – También me siento presionada, pero sabes que en el hielo no importa. La presión, desaparece cuando haces lo que amas
Asintió Elsa. Katrina se puso en pie y sonrió, se puso unos patines y luego bajo de una pequeña ladera hasta el hielo, lo que asusto a la rubia.
– ¿Qué haces? Es un parque congelado, el hielo puede romperse –
– Vamos, no seas tan estresante. Mira, te dije, el hielo libera, me liberara a mí. Anda, entra conmigo –
La patinadora rival se deslizo rápidamente con agilidad. Elsa la miro preocupada. Escucho un ruido de algo quebrajarse, sacudió la cabeza musitando varias veces la misma palabra y de pronto lo vio. Cuando Katrina se alejó más el hielo comenzó a romperse. Elsa grito y la pelinegra se alejó con rapidez para no ser atrapada.
Sin embargo, de un momento a otro, Elsa vio como el hielo se rompía y dividía en varias piezas. Maldijo a Katrina por no escucharle cuando debía hacerlo, tomo un par de patines a su lado, se los puso en tiempo récord y se lanzó sin pensar para ayudar a la chica.
El hielo bajo la patinadora acorralada se rompió haciendo que cayera a lo más profundo del agua. Elsa grito más fuerte atrayendo la atención de varias personas que se encontraban cerca. Se acerco al agujero en el cual cayó la patinadora, grito su nombre.
Tragó saliva, necesitaba algo que hacer. Primero lanzarse a buscar a la pelinegra o ir por ayuda real. No. No podía tardar tanto en decidir, cada segundo contaba y si no hacía algo pronto se congelaría abajo. Sin pensar, se quito los patines y la ropa extra: gorro, bufanda, chaqueta.
El agua estaba fría, lo peor era que su blusa color celeste era tan delgada que el agua le calo los huesos rápidamente. Con la mirada y aguantando la respiración con dificultad busco a la pelinegra. Nado con agilidad y lo más rápido que pudo hasta lo más profundo donde la vio. Sus manos rodearon la cintura de la pelinegra azabache ya inconsciente y nado hacia la superficie.
Podía sentir como si su cuerpo pesará aún más de lo normal. Por mucho que haya logrado quitar el peso de su cuerpo al deshacerse de la ropa extra no pudo haber logrado ligereza total. Nadó como pudo. Katrina pesaba demasiado con la ropa extra y los patines, pero no podía dejarla allí. Tenía que salvarle.
Su mano salió primero y tanteo en la superficie del hielo trisado. Necesitaba algo con que impulsarse para poder salir y el hielo hacía que su mano se resbalara. Sus pulmones comenzaron a gritar por aire, sus ojos se cansaron de pronto. Sus oídos ya estaban tapados. Pensó que también se desmayaría y tal vez hubiera sucedido si no fuera porque una mano tomo la suya y le impulso a salir con la ayuda de algo que desde su estómago le empujaba hacia arriba.
Todo fue borroso y confuso desde entonces. La próxima vez que tomo consciencia de lo que estaba sucediendo ella estaba sentada en una banquita con una manta cubriéndole los hombros y una taza de algo caliente, tal vez chocolate o té. Sus labios temblaban y sus dientes castañeaban. Sus ojos no se despegaban de la vista de una ambulancia que cargaba a la pelinegra con rapidez. Todo el parque para niños había sido rodeado de personas que habían sido sorprendidas por lo sucedido.
A su lado, el fiel golden retriever recién seco se apoyó a su lado. Elsa le sonrió con cariño y agradecida acariciando su cabeza. Escucho la voz inconfundible de Anna y la vio acercarse con prisa. Con fuerza la abrazó provocando que derramara el café al suelo.
– Wow, Anna – Le sonrió. Cuando se separó Anna, la besó en la frente con tanto miedo y preocupación. Elsa sonrió extrañada.
– Dios, estaba tan asustada. Tenía miedo de que algo te sucediera. Cuando supe que eras tú la que se había lanzado al agua, Dios, por qué me has asustado – Anna dijo casi entre sollozos – ¿Tienes idea de lo asustada que estaba? Tienes suerte de que Lady había estado con nosotras, fue la primera en saber que algo andaba mal y no dudo en saltar a salvarte a ti y a Katrina
Elsa sonrió con cariño – Lo siento
– Es-está bien – Anna asintió, preocupada aún.
– No, no, Anna. Me refiero a que lo siento mucho por, no solo haberte asustado, sino por haberte dicho todo lo que te dije en la pista. Lo siento de verdad, no debí dejar que tanta presión me hiciera desahogarme contigo – Elsa dijo preocupada.
La chica sonrió con cariño y besó nuevamente la frente de su novia.
– Bien, Elsa. Estoy tranquila, solo me importa que tú estés bien –
– Gracias, sin duda eres la mejor – Sonrió Elsa.
Un bombero se acerco a ambas chicas, Elsa lo miro tranquila. De lo poco que había estado consciente cuando salió del agua era que habían unos bomberos, dos o tres, que les habían ayudado, uno de ellos le había tomado de la mano y con la ayuda de Lady la saco de allí.
– Disculpe, señorita Winter. Hemos hablado y por seguridad creo que cerraremos el parque hasta que el hielo y el agua desaparezca, fue un alivio que estuviera allí para salvar a la chica, sin embargo, me temo que ella estará unas cuantas horas en el hospital. También creo que parece que es mejor llevamos al hospital, creo que necesita que alguien la revise –
– Estoy bien – Elsa dijo tranquila – Solo necesito ir a casa a abrigarme, nada más
– Podrías contraer pulmonía – Anna dijo preocupada.
Elsa la miro de reojo, la pelirroja estaba algo empapada de agua, pero no en gravedad. Sacudió la cabeza.
– Estaré bien, de verdad –
El bombero asintió preguntándole si les daba un aventón a casa, pero ambas se negaron pues Jennifer las llevaría a casa. En el auto de Jennifer la dueña lo conducía, a su lado en el asiento del copiloto se encontraba Rapunzel, detrás de ella estaban Mérida, Anna y Elsa. Con la rubia en el medio cubierta por varias manta y su chaqueta, gorra y bufanda, Anna la abrazaba tratando de darle calor y Mérida le acomoda un poco las mantas. En cuanto a Lady, ella se encontraba detrás, en la parte trasera de la camioneta.
Por desgracia, como la casa de Elsa quedaba demasiado lejos tuvieron que detenerse en el hotel y de ahí subir a la habitación de las chicas ante la mirada de varios residentes, entre ellos los empleados y por sorpresa la mirada de Ariel y Eric.
Ya en la habitación de Anna, Elsa podía respirar más tranquila, pero aún sentía todo el frío calarle el cuerpo. Mérida puso un balde de agua caliente bajo los pies de Elsa y la rubia no pudo evitar estremecerse por el cambio de la temperatura repentinamente.
– Vas a estar bien – Anna sonrió tomando la mano de la rubia.
– Gracias – Elsa susurró.
– Bien, sí no se preocupe, ella está bien – Rapunzel entro con el celular en su oído – Está Bien, adiós
– ¿Quién era? – Mérida cuestiono.
– La madre de Elsa – Rapunzel dijo – Ya le conté que estabas bien y que Jennifer iba en camino a dejar a Lady. ¿Saben? Me dio pena por la carita que puso cuando Jennifer intento subirla al auto
– Las reglas del hotel dicen que no se permite el acceso a animales – Mérida dijo suavemente.
Una mirada comprensiva se dibujo en el rostro de Anna. Elsa estornudo sorprendiendo a las tres chicas, incluso a ella misma y luego una risa se escapo de los cuatro pares de labios. Más tarde, Anna cubrió a Elsa con una manta extra y la besó en la sien. La rubia ya estaba dormida debido a que haber estado en el agua la había cansado más de lo que hubiera querido. Salió de la habitación en silencio y luego miro a sus amigas.
– Como era de esperarse, el incidente llegó a los oídos de los medios – Rapunzel miro la pantalla por un segundo antes de poner una panera en la pequeña mesa redonda.
– Uhm, me gustan lo subtítulos. ¿Por qué las noticias es el único canal con subtítulos traducidos? –
– Ariel nos la programo así – Respondió Mérida a la pregunta de la otra pelirroja.
Anna asintió mirando la pantalla. No habían escenas de Elsa lanzándose al agua u ocasiones en que Katrina cayó, solo se mostraba en particular la escena en que llegaron dos bomberos y Lady se lanzó al agua para sacar a su dueña, posteriormente la escena en que sacan a las chicas es mostradas mientras una reportera desde su estudio hablaba sobre lo sucedido. El vídeo había sido grabado en el momento con una de las cámaras de un celular.
– ¿Debemos estar tomando té? Por qué mejor no ir a la mesa del bufete – Anna dijo con un quejido – Lo mejor es que bajemos
– No podemos ir y dejarla sola – Rapunzel dijo.
Anna suspiro de mala gana. Todos los días había esperado con entusiasmo la comida del bufete porque siempre había cosas deliciosas para comer, hoy lasaña, mañana puré con carne al horno. Se sentó a mirar la pantalla con una mueca.
La pelirroja suspiro mirando a sus amigas, volvió a la mesa para sentarse y tomar lo que se llamaba once. Suspiro con una mueca llena de pena.
Elsa camino por los pasillos del hospital hasta la habitación señalada. Toco suavemente la puerta y luego entró. La chica que esperaba encontrar del otro lado se encontraba en cuclillas en el suelo terminando de abrocharse unos zapatos. Ella sonrió tranquila.
– Veo que estás mejor – Elsa dijo con tranquilidad.
– Y tú no sufriste algún daño o resfriado – La pelinegra dijo sin mirarla – Gracias, por haberme salvado
– Por nada – Elsa se mordió la lengua para no tener que decir que hubiera habido necesidad de hacerlo si ella le hubiera hecho caso desde un inicio – ¿Vas a competir hoy?
La pelinegra resoplo mirando por una ventana, aún en el suelo, luego miro a Elsa que se encontraba ahí parada en la entrada de la puerta mirándole tranquila.
– ¿No deberías estar allí? La competencia ya empezó –
– Yo te hice una pregunta primero – Elsa dijo tranquila – ¿Lo harás?
La pelinegra se puso en pie mirando la televisión que en silencio se encontraba, sonrió torcido y en burla antes de mirar a Elsa – Después de ésta participante se supone que te toca a ti
– Y a ti te dejaron para el final, ¿no? – Elsa dijo. Se dio la vuelta – Vamos, traje mi auto
– ¿Por qué haces esto? –
– Porque te dije que te iba a vencer en el hielo y lo haré solo si te presentas – Elsa rió. La chica comenzó a caminar – Y además, salgo en cuatro minutos y no hace falta recordarte que estamos a media hora de distancia
La chica la miro tranquila, una sonrisa se dibujo en sus labios después y luego rió – Te vas arrepentir
– Ya lo veremos – Elsa rió.
Anna busco con la mirada desesperadamente a Elsa por todos lados. Jennifer no dejaba de maldecir desesperadamente, mucho peor que ella, en noruego mientras caminaba de un lado a otro. Los padres de Elsa también estaban preocupados intentando llamar a su hija y por supuesto los amigos que se encontraban allí buscaban una manera de ganar tiempo. Pronto Elsa saldría y la chica no estaba, necesitaban tiempo para que llegue.
– ¡Tengo una idea! – Kristoff sonrió de pronto. Busco en sus bolsillos algo y encontró una pelota pequeña de baseball.
– ¿Qué tienes en mente? –
– Vamos a jugar en el hielo para ganar tiempo – Sonrió. Eugene y Olaf asintieron también y se alejaron entre un suave gracias por parte de la madre de Elsa. Cargaban fierros que habían encontrado por allí y no eran grandes expertos con los patines, apenas podían moverse de un lado a otro y eso tambaleándose.
Ya en el hielo, el trío se lanzó la pelo jugando baseball ante la mirada atónita de los espectadores. Dos hombres con chaquetas rojas entraron al hielo para sacar a los chicos que rápidamente los burlaron como pudieron para ganar tiempo.
– Gracias a Dios los tres están tan locos para hacer algo así – Rapunzel dijo con una sonrisa.
– Hay que ver como son – Rió Mérida sonriendo. Volvió a mirar a Anna que estaba escribiendo en su celular.
– ¿Alguna idea de en dónde está? –
– No lee mis mensajes y creo que tampoco responde las llamadas – Anna miro a Idunn que se mordía el labio inferior llamando a su hija.
– Iremos a ver a fuera – Kai y Gerda dijeron con un sonrisa tranquila – Ella debe estar en camino. No es como si fuera a faltar
– No lo sé, ayer se notaba mucho que estaba cansada de todo. Paso una mala noche – Anna dijo preocupada – Estaba algo resfriada
– No porque esté resfriada mi patinadora estrella va a faltar. Sé que vendrá, pero no sé por qué no ha venido – Jennifer gruñó – Maldita sea, ¿qué estará haciendo?
– Elsa tiene que tener una razón para esto, ella nunca hace nada sin una buena razón. Seguro que algo sucedió – Rapunzel dijo – Anna, cuando despertaste ella ya no estaba en la habitación, desapareció temprano. Seguro que se fue a entrenar debido a que el día anterior no hizo nada, por lo tanto tiene sentido
– Sí, sigue mintiéndote así – Jennifer gruñó – ¿Dónde está Elsa?
– Elsa, hvor er du? Noen ide hva klokka er, du spilt ut fire minutter siden. Kristoff , Olaf og Eugene tjener du tid, men vet ikke hvor mye lenger kan gjøre* – De pronto la madre de la chica dijo en su idioma natal – Ja. Hvorfor kommer du fra sykehuset?*
Jennifer miro a la madre de Elsa sorprendida – ¿Hospital? ¿Por qué está en el hospital?
La mirada de Anna se descoloco por unos segundos.
– Vent ... er du gal? Nei, hvor kommer du fra?* – La mujer espero un poco y luego sacudió la cabeza – Elsa… Vel, bare... kommer tidlig*
– ¿Y bien? – Anna pregunto completamente confundida.
– Está en camino aparentemente fue a buscar a Katrina –
– ¿Por qué hacer eso? La competencia iba a ser más sencilla – Mérida pregunto levantando una ceja.
– Porque Elsa no competiría sin que su rival estuviera allí – Anna dijo sorprendida y con un tono algo pensativo, volteó la mirada hacia el hielo donde los tres chicos hacían su mayor esfuerzo por escapar de los guardias para ganar tiempo.
Nadie había previsto que tres chicos estarían en el hielo jugando, sobre todo en una competencia que además de ser mundial estaba siendo transmitida por la televisión. Desde lejos, los tres sabían que Elsa no tardaba en llegar y aunque lanzaban una pelota de baseball en la cabeza de los guardias y patinaban a duras penas para escapar, poco a poco sentían que pronto los detendrían y si la rubia no llegaba pronto sería descalificada por defaut.
Kristoff se movió a un lado, al otro Olaf y al siguiente Eugene. Por un momento parecía que lo tenían todo controlado hasta que el zamboni apareció. Los rostros de los chicos se volvieron tan pálidos como el de un fantasma, sus sonrisas se desvanecieron y la adrenalina se detuvo. Se miraron entre sí, esperando saber que hacer. Solo una cosa se les vino a su mente en ese pequeño momento: correr.
Los padres de Anna se encontraban en la entrada del estadio cuando vieron el reconocido auto de Elsa acercarse. Rápidamente se acercaron a ella que a mitad de la calle se detuvo.
– ¿Qué estás haciendo? Tienes que ir a cambiarte – La madre de Anna le dijo sorprendida.
– Busco un lugar para estacionar – Elsa dijo mirando al frente.
– Baja yo lo haré – La rubia miro al padre de Anna, asintió rápidamente y lanzo las llaves para luego correr con la pelinegra a su lado hacia el interior del estadio.
Estaban por entrar al local por la parte trasera cuando dos guardias las detuvieron de pronto. Las chicas los miraron sorprendidas.
– Entrada prohibida – Dijo uno de ellos.
Continuara…
Traducción:
(Algunas traducciones cuando se pasan de español-norguego y luego esa traducción de vuelve a traducir en el idioma original cambia algunas cosas por lo que he tenido que modificarlas al escribirlas aquí, sin embargo se entiende bien la idea de lo que se quiere decir).
*Elsa, ¿dónde estás? ¿Alguna idea de qué hora es? Te toca en cuatro minutos. Kristoff, Olaf y Eugene están ganando tiempo, pero no sé cuánto tiempo más podrán.
*Sí. ¿Por qué vienes desde el hospital?
*Espera ... ¿estás loco? No, ¿dónde estás?
*Elsa ... Bueno, sólo... ven pronto
