Resumen:Todo el mundo hablaba sobre el accidente en el hielo. No importa cuantas veces intento olvidarlo, allí estaban todos para recordárselo. Elsa es una joven estudiante distinguida entre los pasillos escolares, fría y seria, pero algo nuevo sucederá cuando entable una amistad con cierta pelirroja ¿Será posible que la compañía de cierta pelirroja sea suficiente para que la rubia se abra?

Disclaimer: Frozen es propiedad de la participación especial de algunos personas más de Disney.

Disculpas: Lamento la tardanza, no sé si fueron dos semanas o no, pero dios, no importa, solo lo siento. Verán no tengo un computador porque mi cargador está malo y me lo van a comprar el fin de semana, osea mañana o tal vez la otra semana. Ahora apenas logré encontrar una forma de actualizar. Ahora si se preguntan: ¿cómo actualizaste entonces si tienes la historia en tu computador? Bueno, déjenme decirles que tengo 2 capítulos subidos en fanfiction(esté y el 32) por lo que solo era cosa de revisarle la ortografía (cosa que hice hace dos semanas) y subirlos, pero como no tenía un computador o algo para subirlos me era imposible.

Canción Katrina: watch?v=nDrJB2My-0w
Canción Elsa: watch?v=6Dakd7EIgBE


Voluntad sobre Hielo

31

Anna creía que Elsa nunca llegaría o al menos eso pensó antes de que Jennifer recibiera una llamada de la chica pidiéndole ayuda porque no tenía su pase para entrar. Rápidamente siguió a Jennifer hasta la entrada trasera donde se encontraron con el guardia que estaba allí. Jennifer le mostró su identificación y casi hace que echen el hombre por prohibirle la entrada a Elsa y Katrina.

El estómago de Anna se revolvió por un segundo cuando vio a la rubia. Allí, como siempre hermosa aún vestida con unos jeans, una chaqueta y su cabello lleno de copos de nieve. Una sonrisa cruzó sus labios.

– Elsa –

– Hey – Elsa alzó una mano para tomar la de Anna y con un rápido caminar habló en su oído antes de irse a su camerino para cambiarse – Veme en la entrada de la pista

La vio alejarse a gran velocidad seguida de la otra patinadora. Cuando vio a Jennifer prácticamente amenazando al guardia rodó los ojos y se alejo sin decirle nada. La pista de hielo estaba aún en progreso de sacar a los chicos que seguían dando la hora. Vio a Kristoff caer de espaldas. Anna alzó las manos cruzándolas por arriba de su cabeza para llamar la atención y en cuanto Olaf la vio solo he hizo una seña para afirmar que Elsa ya había llegado. El peliblanco sonrió y les hizo una seña a sus amigos para salir de ahí antes de que los echaran.

Vio a los de staff tomar a los chicos de los brazos, con fuerza y bruscamente, pero los padres de Elsa se acercaron para quitárselos de encima. Cuando fueron liberados subieron a sentarse. Anna sonrió y entonces la presentadora dijo que seguirían con la competencia como antes, dieron un minuto para poner en orden algo.

– Anna – Sintió una mano en su brazo y volteó a ver a Elsa ya vestida. Era el mismo vestido que había usado en el programa corto, el mismo peinado y una sonrisa en sus labios. Anna sonrió también – Gracias por lo que hicieron

– Yo no hice nada, fueron los chicos – Anna dijo sonriendo. Tomo las manos de Elsa en las suyas – Pero me alegra que al fin llegaras

Elsa rió – Presta atención porque te va a gustar la rutina, será para ti

Anna la miró sorprendida por un instante y luego asintió frenéticamente. Ambas rieron y cuando escucharon el nombre de la rubia, Elsa presiono más fuerte las manos de su novia.

– Sin miedo, cariño. Puedes hacerlo y lo harás perfecto – Anna sonrió – Te esperaré aquí

Elsa asintió. Miro el hielo y luego a Anna – ¿Uno para la suerte?

La pelirroja rió y besó a su novia en los labios fugazmente, al separarse de la rubia le sonrió con cariño y ansias. Elsa se lanzó al hielo dando vueltas tranquilamente solo para hacerse notar en la multitud. Al llegar al centro alzó los brazos en una posición elegante y bajo la cabeza.

"Bien. Una vez más en el hielo, ¿no? Vamos Elsa, puedes hacerlo que has entrenado para esto desde que tienes memoria, ¿no? Recuerda, aquí en el hielo no importa nada ni nadie. Tú, su corazón y tu alma. No importa la gente que te está viendo, no importan las cámaras ni la opinión de los jueces. Solo importa toda la pasión que pongas en esta rutina. Sin presiones."

Su canción comenzó a sonar. Una fuerte y rápida melodía de cello mientras ella seguía en la misma posición, sin embargo, cuando se escuchaba una de piano alzaba la cabeza y luego hacia ciertos movimientos circulares sencillos. Rápidos y feroces. Eran elegantes, pero bruscos. Finalmente, al cabo de cuarenta segundos la canción suavizo solo en un tono de piano mientras los movimientos de Elsa dejaron de ser bruscos sino elegantes, suaves y gráciles.

La combinación de piano y cello era preciosa. Seguía en el medio del hielo y cuando la melodía sonó en el tono de su canción ella se movió por el hielo en una secuencia de pasos para que al momento de tomar más tono la canción diera algunos saltos. Se deslizaba de espalda con gran elegancia demostrando una belleza nada, daba saltos con belleza. Una secuencia de ángeles preciosa que quitaba el aliento. Y cuando la canción se volvía rápida por primera saltaba en la punta delantera de su patín como zancadas para luego dar tres triples, seguía siendo rápido. Al deslizarse por los costados saludaba a quienes la veían sorprendidos. De espaldas se deslizo hasta el centro y dio tres giros en su lugar para luego deslizarse en otra dirección. Piruetas de todo tipo hacías combinadas con saltos y secuencias de pasos. Entre salto y salto no pudo evitarlo. La rutina estaba completamente cambiada y a ella no le importaba agregar algo más ya sea para su beneficio o para los ojos del espectador. Desde una esquina apresuro su desliz en un rápido sprint, miraba con decisión enfrente y finalmente giro para deslizarse en una "U" de espaldas, al volver al frente dio el salto que jamás había practicado, pero le atraía solo por parecer imposible. El salto ruso. Sus piernas estaban abiertas a los costados en el aire y sus manos tocaban la punta de sus patines.

Jennifer observo a Elsa sorprendida; Anna sin aliento. La chica había hablado del salto antes pero no se le permitía hacerlo debido a la ausencia de tiempo y sin embargo, allí lo había hecho. Aún en el aire como un movimiento de cámara lenta lo que más le sorprendió a su entrenadora fue no solo la sonrisa apasionada en su rostro sino que hubiera aterrizado tan bien y sin flaquear sin haberlo practicado nunca. Con esto podía tener una victoria asegurada. Primer lugar. Primer puesto. El oro. Puntaje perfecto. Será la recuperación máxima después de lo sucedido en el programa corto.

La sonrisa de Elsa y su mirada no solo se perdía en el hielo sino en una canción que fuera tan íntima para ella. La suave melodía de piano y del cello tocando algo tan sencillo como let it go, una vieja canción que había escuchado cuando por primera vez cuando a los diez años sus dedos se deslizaron con delicadeza y elegancia sobre las blancas teclas del piano de cola en la casa de su abuela, luego vino sus dedos en las gruesas y heladas cuerdas de acero metálico del cello y moviendo el arco con tanta elegancia. La composición en sí no era la gran cosa hasta que Jennifer la escucho por primera vez intruseando en las cosas de la rubia.

Los saltos más hermosos y las vueltas más bellas. Los jueces miraban maravillados a la joven promesa rubia que se deslizaba con tanta elegancia. Conocían a Elsa, conocían su reputación y si bien en el programa corto había hecho un desastre con su caída, la recuperación fue bastante. Hace un día que había logrado pasar a duras penas y ahora estaba postulando a primer puesto de la nada.

Cuando la canción aceleró la rubia acelero y cuando disminuyo Elsa se preparo para terminar. Los ojos de Anna brillaban de emoción y sorpresa, cariño incontenible. Le estaban dando la sorpresa de su vida. Elsa estaba allí, haciendo lo que más amaba y además de habérsela dedicado a ella, Anna sabía que Elsa la disfrutaba tanto o más de lo que Anna podía disfrutar. Su sonrisa se extendió cuando más hermoso fuera. La rubia parecía brillar en el hielo. Era una reina. Una reina del hielo. La única en su clase. Termino la rutina con un zigzag perfecto para dar un sencillo salto loop y finalmente girar sobre una sola pierna con la otra levantada y a la inversa. Cuando la música termino Elsa ya estaba de pie sobre sus dos patines alzando ambas manos, una sonrisa enorme en los labios, sus piernas cruzadas con delicadeza.

Se escucharon aplausos, gritos, silbidos. De todo. Un par de rosas que habían estado esperando a ser lanzadas para el final de la rutina ya estaban en el hielo. Elsa rió sacudiendo la mano con una sonrisa. Fue hacia la salida del hielo y se encontró con Anna que fue la primera en abrazarla.

– ¡Elsa, eso fue magnífico! – Anna la abrazó con dulzura y fuerza.

Elsa le sonrió sintiendo el fuerte abrazo, se sentía agitada, su respiración jadeaba pero no le importaba acababa de dar la rutina de su vida con la única canción en el mundo que podría identificarla. Estaba feliz. Jennifer se acerco a la rubia con una sonrisa de oreja a oreja, primero como de costumbre le regaño, sin embargo no podía ocultar el orgullo. Ambas chicas sea cercaron a los sillones esperando ver la puntuación. Anna se acerco a sus padres para ver.

Y los números en la pantalla aparecieron rápidos, no hubo un gran conteo. La tensión se podía cortar.

"Pase lo que pase no debes olvidar que no importa cuánto te hayas esforzado, no importa el resultado, esta fue tu mejor rutina."

¡Wow, madre mía! ¡Puntaje perfecto! Clarisse, esto no se había visto antes en toda la competencia. Ni siquiera la patinadora estrella, Kyla Storm o Samantha fueron capaces de conseguir un puntaje tan alto – Elsa escuchó las voces resonar por los altavoces.

Así es John, en mucho tiempo un puntaje perfecto era completamente complicado de ver. Como era de esperarse, Elsa Winter rompe en el hielo, se merece el título de Reina del Hielo

Elsa no podía creerlo: 100. Tenía puntaje máximo. Puntaje máximo de 100. ¡Santa mierda! Lo logró. No pudo evitarlo, dio un salto desde el sofá, olvido que tenía los patines puestos, casi resbala pero no importaba. Estaba más que emocionada.

Dese el otro lado del estadio, Anna celebraba a junto los a demás. Elsa había conseguido los cien puntos. Encabezaba la lista ahora mismo. Las veinticinco patinadoras que estaban allí miraban con celos y algunas con una sonrisa, estaban felices, la competencia estaba difícil.

Katrina miro la pantalla sorprendida, con una sonrisa en los labios y luego vio a Elsa que estaba celebrando aún con Jennifer. Unos reporteros se acercaron a ella para una corta entrevista. La chica sonrió emocionada.


– Eso ha sido fantástico. Estoy de las primeras en la lista, es decir que tengo un puesto asegurado para pasar a la ronda que tengan planeada y si no es así puedo ganar el oro si Katrina no consigue cien – Elsa dijo emocionada mientras entraba en su camerino – ¿Puedes creerlo?

– No que no puedo creer es el salto ruso, ¿cómo te atreviste a hacer algo que no has practicado antes? Sobre todo con tu pierna – Jennifer tomó una chaqueta y se la extendió a Elsa.

– Supongo que me tenía que arriesgar, ya o sabes – Elsa sonrió.

Unos golpes se hicieron presentes y al abrir la puerta se pudo ver a un grupo de caras conocidas, llenas de emociones, algunas con flores recién compradas otras con las ansias de dar un abrazo.

Mérida, Rapunzel, Kristoff, Olaf, Eugene, los padres de Anna, los padres de Elsa, la misma Anna sonriendo emocionada. Jennifer sonrió tranquila y antes de que alguien dijera algo Anna ya estaba estrangulando a Elsa.

– Eres fantástica. Has hecho la rutina más genial de toda la competencia y eso de lo dice quien lleva desde las nueve de la mañana aquí aburrida. Aún me cuesta creer que hayas logrado ganar de tal forma. Es decir, wow, estuvo… ¡Wow! Tú fuiste la mejor de todos por mucho, jamás vi algo así en tus competencias, realmente fue wow –

– Jamás has visto competencias – Dijo Rapunzel riendo. Alejo a Elsa de Anna y le abrazó ansiosa. La rubia acepto el abrazo ante la mirada de puchero de la pelirroja.

Los abrazos siguieron. Sin embargo cuando escucho que estaban llamando a Katrina apenas tuvo tiempo de salir sin ser un lío. Se apoyó en un muro y miro a la patinadora en el hielo. Sus miradas se cruzaron y una sonrisa peligrosa salió de sus labios. Elsa asintió y la chica recibió de igual manera.

Sintió los brazos de Anna en su cintura, pero no dijo nada, ni siquiera volteó a verla solo para poder ver a Katrina patinar. La música comenzó a sonar. Una melodía suave que Elsa no creía haber escuchado antes. Se le hizo confusa. Al cerrar los ojos podía casi dibujar la partitura. Las notas estaban hechas a piano. Algo sorprendente que ambas eligieran canciones desconocidas para piano (aunque la de Elsa era una sinfonía de piano y cello).

Los movimientos eran sencillos, gráciles y delicados. Saltos perfectos. Combinaciones increíbles. Elsa la miro sorprendida por un minuto hasta que la melodía al fin dejo de ser solo una partitura sin letra en su mente y cobro nombre: Love Story.

"Ya veo. Love Story es una canción muy bonita. No es ni rápida ni muy lenta, tiene segmentos buenos para dar saltos. Aunque no se parece en nada Hallelujah."

Cuando la presentación termino solo quedo esperar los resultados. Elsa miro la pantalla igual de preocupada que Katrina junto a su entrenadora. El tiempo de espera termino, el resultado salió y todo el auditorio se mantuvo en silencio. Elsa miro la pantalla con sorpresa y una sonrisa agradecida.

99.8

– Eso si es un puntaje alto, casi te alcanza – Anna dijo sorprendida.

– Igual que Kyla – Jennifer asintió – Casi como Samantha

– ¿Cuánto saco Samantha? – Elsa preguntó mirando a Jennifer.

La castaña la miro – Tú adivina, tú tienes el puntaje más alto, ella saco igual que Kyla y Kyla casi alcanza a Samantha

– 99.9 – Anna captando la atención de Elsa – Casi se cae cuando estuvo deslizándose de espaldas. Seguro que hubiera tenido un cien si no hubiera sido por un simple fallo

Hubo un silencio los jueces decidían el tercer lugar.

– Damas y caballeros – Un hombre, uno de los jueces, se levanto de su asiento miro al público con micrófono en mano y respiro hondo para hablar – Se ha llegado a la conclusión de que el patinaje artístico es algo realmente preciado para cada competidora. Hemos visto grandes rutinas en estos dos días y aunque quisiéramos que esta competencia durara más es imposible por el momento debido a que las rutinas solo pueden ser en programa corto y largo. Debo mencionarles que intentamos cambiar la regla para hacer una especie de torneo, sin embargo el proyecto no fue aprobado como tal por lo que no se pudo y me disculpo por la… casi sorpresa que les damos. Sin embargo, ahora como bien sabrán ya tenemos el primer puesto: Elsa Winter – Hubieron aplausos – El segundo puesto: Samantha Vidal; y quisiéramos tener el tercer puesto, pero hay un empate entre Katrina Keith y Kyla Storm. El resultado de este empate da por decirse en media hora, a ambas participantes se les asignará la misma canción y deberán crear una rutina de tres minutos improvisadamente. Esperamos con esto resolver el empate

– Vaya, un empate… – Anna camino tomada del brazo de Elsa. La rubia parecía tan metida en sus pensamientos que apenas estaba escuchando a la chica hablar – Elsa, ¿me estás escuchando?

– Uhm, ¿qué? – La chica la miró.

– Te decía que me alegra que tú no hayas quedado en empate – Anna dijo.

– Uhm, ya veo – Elsa asintió.

– ¿Qué te sucede? –

– Nada. Vamos con los demás –

– Elsa, algo te preocupa, ¿no es así? Vamos, soy tu novia y quiero saber que te molesta – Anna dijo tomándola de la mano.

– Solo… no es nada, Anna – Elsa sonrió con cariño.

– ¿Por qué siempre nada significa algo? – Preguntó la pelirroja.

– Bien, te diré. Yo… –

– Disculpe, señorita Winter – Un hombre se acerco a la rubia para hablar con ella. Elsa le miro de reojo. Era joven. Cabello negro corto y algo de barbilla. Con ojos cafés oscuros. Vestía un traje – Mi nombre es Tomás Thompson

– ¿Sus padres no podían encontrar un nombre más… coincidente? – Anna preguntó. Elsa le dio una mirada reprendedora y luego miro al hombre que vagamente se le hacía familiar.

– ¿Podemos hablar en privado? –

– Seguro – Elsa asintió antes de irse.

Anna la vio y luego rodó los ojos. Se fue junto a los demás y se sentó a ver la rutina de Katrina. Seguía sin agradarle la chica, pero no importaba. No tardo mucho tiempo en terminar la mini competencia dejando a Katrina en tercer lugar, sin embargo Elsa aún seguía hablando hasta el momento en que debían premiar a las competidoras.

Para Anna, aunque estaba emocionada, no dejaba de notar una mueca en el rostro de Elsa que no le agradaba mucho algo le preocupaba. Tras recibir una medalla y un pequeño trofeo salieron del auditorio. Los padres de Elsa invitaron la cena para celebrar. Lo mejor era que en aquel restaurante muchas patinadoras habían ido allí.

– Felicidades por tu vitoria, supongo que deberé de esforzarme más en la próxima – Katrina se acerco a Elsa que se encontraba en un balcón observando la bella vista de Noruega por la noche.

– Supongo. No te ofendas, pero no me arrepentí aunque es malo que no pudieras haber quedado en segundo lugar –

– Estoy segura de que la próxima vez yo ganaré –

– Oye, yo no cre… – Elsa se detuvo al hablar cuando sintió los labios de la pelinegra sobre los suyos. Sus ojos se abrieron de golpe.


Anna caminaba con una sonrisa en el rostro. En sus manos una pequeña cajita envuelta en un papel de regalo era cubierta con mucho cuidado. La pelirroja estaba emocionada. Busco a Elsa. Sonrió cuando la encontró, pero no pudo evitar escuchar la conversación con quien estaba a su lado. Estaba mal espiar, pero no le quedo de otra, estaba siendo muy curiosa al ocultarse para escuchar.

– Realmente lo siento. No debí besarte así sin más, sobre todo cuando estás con la pelirroja – Escuchó a Katrina.

– Yo… Escucha, amo a Anna, me gustaría poder tener los mismos sentimientos hacia ti, pero no se puede porque realmente amo a Anna –

El corazón de Anna latió ferozmente.

Hubo un susurro que Anna no pudo escuchar, pero le daba curiosidad de saber por qué estaban hablando. El susurro se detuvo y lo siguiente que escucho fue unos pasos. En pocos segundos la pelinegra estaba frente a ella sorprendida, no dijo nada y se fue. Anna entró lentamente. Vio a Elsa apoyada en el balcón.

– Veo que estás… uhm… Si te soy sincera me pareces preocupada – Se acercó con cuidado – ¿Estás bien?

– Sí, solo pensaba… Hey, pensé que estarías en la cena –

– Bueno, digamos que la cena no es cena de victoria si nuestra patinadora no está allí – Anna rió. Apretó el regalo y se acerco a la rubia para besarla en la mejilla – Te traje un pequeño regalo. Primero déjame decirte que eres algo difícil para elegir un regalo

Elsa rió tomando la pequeña cajita con la cinta azul. Con cuidado levanto la tapa

– Luego pensé que ya que yo tengo tu gorro de lana favorito, te daré algo mío. Mi madre me lo dio cuando nací. Me gustaría que lo tengas –

Elsa miro el regalo en la caja. Un pequeño collar con una hermosa letra cursiva "A" grabada dentro de un circulo. Elsa le miro sorprendida, su expresión de hecho no daba mucho que saber a Anna. Jugó con sus manos nerviosa y con una expresión tímida preguntó.

– ¿Te gusta? Pensé que ya que yo tengo algo tuyo para recordarte, tú puedes tener algo mío para recordarme siempre donde vayas –

– Es… me encanta – Elsa miro a Anna. Un sentimiento de culpa la invadió de pronto – Pero no puedo aceptarlo

La sonrisa de Anna se cayó – ¿Por qué?

– Anna, te amo, mucho, pero no puedo aceptarlo. Me hace sentir… me hace sentir mal. Yo… Dios, ni siquiera sabes lo que ha sucedido hace poco… –

– Katrina te besó – Anna sorprendió a Elsa. La chica sonrió ligeramente y tomo el collar en sus manos, dio la vuelta y coloco el collar en el cuello de la chica – Lo sé, las escuche. Me gusto escucharte decir que me amas, ya sabes, a alguien más. Me hace sentir que soy tuya

– Lo eres – Elsa rió recordando la noche que las chicas tuvieron en casa de Elsa. Esa noche especial para ambas.

– Y yo también te amo – Termino de abrochar el collar – Elsa, no me importa si ella te beso o no… Vale, sí lo hace, pero no importa porque él solo escucharte decir que me amas me basto. Solo quiero que, aunque estemos juntas tengamos algo de la otra, algo especial. Sé que tu gorro es especial porque siempre lo usas, ¿lo hiciste tú?

– Granny –

– Tu abuela, con razón. Y bien, el collar me lo dio mi madre – Anna dijo sonriendo – Algo especial que nos dieron ahora es de la otra

Cuando Elsa volteó a ver a Anna sonrió con cariño besó a la pelirroja en los labios y luego la abrazó con fuerza.

– Ahora me dirás qué te sucede –

– El vuelo está programado para dentro de dos días, ¿verdad? –

– Sí, dentro de dos días volveremos a New York. ¿Sabes? Estaba pensando que podríamos vivir juntas tú y yo, tal vez. Arrendar un departamento o, bueno, no creo que podamos comprar uno así que arrendar suena mejor a menos que quieras ir a vivir a mi casa conmigo. No es que me moleste y a mis padres tampoco, pero no te quiero cerca de mi hermano. Algo me dice que si aún no ha intentado nada contigo lo hará luego y no quiero que ni te toque –

Elsa sonrió divertida, pero su sonrisa apenas era setenta por ciento divertida y treinta por ciento preocupada. Anna miro a la rubia y luego sacudió la cabeza rendida.

– Bien, habla porque harás que me vuelva loca. ¿Qué te sucede? Y no te atrevas a decirme nada – Anna dijo.

Elsa suspiro. Toco el collar de Anna en su cuello – El hombre que se nos acerco hoy era un decano de una prestigiada universidad. Me ofreció una beca completa por patinaje artístico

– Dios, Elsa, eso es fantástico – Anna sonrió de oreja a oreja tomando a la chica de las manos – Pero por qué no estás tan feliz

La Chica abrió la boca con un nudo en la garganta – Ya sabes que estudiar para mí es lo de menos. Yo quiero patinar, entrar en más campeonatos mundiales, ir a las olimpiadas. Ser la mejor. Eso lo sabes bien

– Sí, y lo harás – Anna sonrió.

Elsa apretó las manos de Anna – Lo sé, es por eso que está universidad me ofrece todo lo que necesito. Una pista completa para entrenar tanto de día como de noche, las veinticuatro horas, Jennifer puede seguir siendo mi entrenadora. Tendré clases con los mejores también y muchas cosas. Este es mi pasaporte para lograrlo – La sonrisa de Elsa parecía lejana – Por desgracia, se encuentra aquí en Noruega… y yo acepte ir

Anna la miro aturdida mientras de apoco comprendía el significado de las palabras de Elsa. Sus manos se deslizaron lentamente de las de la chica rubia. De a poco salía de su aturdimiento mientras sus ojos estaban amenazando con lágrimas.

– Tú… tú no irás conmigo a New York –

Elsa tragó saliva y sacudió a cabeza lentamente. Jugó con sus manos – Perdóname Anna, sé que quieres que vaya contigo y yo también quiero hacerlo pero… no puedo… Yo tengo que quedarme aquí y tú, bueno, tú irás a New York, volverás a estados unidos… De verdad lo siento

Anna tragó saliva. Unas lágrimas recorrieron lentamente sus mejillas. Necesitaba entender por qué Elsa estaba haciendo esto. Se suponía que la rubia iría a vivir con ella a New York, Elsa se lo prometió. Dijo que no quería separarse de ella y se iría. Pero no podía evitarlo, el sueño de Elsa estaba aquí, en Noruega y no en Estados Unidos.

Estaba siendo egoísta si le decía que no entrara a esa universidad.

Por una vez… no dejaría que su lado egoísta ganara.

– Está bien – Alzó una mano fingiendo una sonrisa, sin embargo las lágrimas traicioneras seguían rodando por sus mejillas – Estaremos separadas, bien, no es la gran cosa… Aún podemos hablar por chat, por teléfono… podemos viajar para vernos la una a la otra los fines de semana y feriados. Una relación a larga distancia no ha de ser difícil… Podemos con esto

– Anna… – Elsa le tocó el brazo y la chica sonrió con tristeza.

– Vamos, no es el fin del mundo. Sí, es cierto que no podremos ir a la misma universidad en la misma ciudad o vivir juntas como yo quería, pero no importa porque tú estarás aquí estudiando para lo que quieres. Llegaras a las olimpiadas y sabes que me tendrás en primera fila apoyándote –

– Y tú también estarás genial… Tú eres mi artista favorita – Sonrió Elsa. Anna rodeó el cuello de la rubia y cerró los ojos suavemente. No quería separarse. La quería. Elsa era suya. Inhalo su aroma. Sintió su tacto. El calor de su cuerpo. Se quedo allí parada en un abrazo.

Continuara…