Entonces suena el teléfono de casa de Inglaterra. Francia se acurruca y el inglés se mueve para contestar.

—Como me saltes con que te tienes que ir a trabajar, te advierto que revisaré tooooda tu casa en tu ausencia.

—Es Spain —se lo pasa.

—Ohh... mira quien nos interrumpe... —sonríe tomando el teléfono—. Ah... Allò?, ¿Tan pronto terminas, cher?

—¡Holaaa! Nah, es que se nos han acabado los condones y Romanito ha ido a comprar.

—Ya, claro... como me imagino a Romanito yendo a comprar condones para ti...

—Pues así es.

—Lo habrás drogado, me imagino... además será una pena porque no va a poder usarlos... —se ríe.

—Eso será lo que necesitas hacer tú.

— ¿Usarlos? Oui, puede que me pase toda la tarde en eso... —le cierra un ojo a Inglaterra—, en lo que tu vienes para acá.

— ¿Venir?

—Oui, van seis veces que te lo digo, cher... ¿me oíste en la mañana?

—No...

Francia niega con la cabeza recargándose mejor en Inglaterra.

—Tengo un problema.

— ¿Cuál? —pregunta España e Inglaterra recupera su taza de té

—Tengo un problema con... —silencio de esos que quieren decir algo—. Écosse.

—Oh, tío, ¿otra vez?

Francia carraspea con esa pregunta así puesta.

—Non, no es lo que crees.

— ¿Entonces?

Los ojos azules miran a Inglaterra de reojo, se acerca a él, le da un beso rápido en la mejilla con su correspondiente "je t'aime" y se levanta.

—Todo empieza con papa convenciendo a Britania de que venga aquí a ver a sus hijos...

El inglés se queda desayunando.

—A ver a sus hijos, ¿para qué?

—Papa quiere saber si alguno es multiorgásmico como aparentemente es Britania —responde saliendo al jardincito.

—Ah, sí, lo dijo cuando estábamos ahí.

—Bien, pues eso... está a punto de echarnos a perder la navidad. Britania le habló a Angleterre... Angleterre habló con Irlande, Irlande con Écosse... y él decidió que quería ir justamente en Navidad, y sabes cómo pasamos navidad nosotros...

—Pues decidle a Escocia que en Navidad no.

—Eso es... lo que intente hacer yendo allá... —tonillo culpable.

—Fuiste...

—Oui, fui a verle.

— ¿Y?

—Pues al parecer ya le había dicho Irlande que estoy... ESTOY con Angleterre, yo terminé completamente del lado, pues... de Angleterre y después de algunos puntos desagradables terminé yéndome de ahí sin arreglarlo.

—Aja...

—Quiero presentarle a alguien.

— ¿A quién?

— ¿Te lo quieres tirar?

— ¿Yo? No, gracias.

Francia se ríe.

—No te arrepentirías si lo hicieras bien, pero bueh... No te histerices, ¿vale?

—Aja...

—Bien... Creo que podríamos presentarle a Belgique.

—¿QUÉ?

—Belgique —repite como si España fuera idiota.

—Belbel? MI Belbel? ¿NUESTRA Belgiquita con el pelirrojo chupapuros borde INGLÉS?

—Si le llamas inglés va a arrancarte la cabeza.

—Inglés, británico, eso da lo mismo, ¡Todos son iguales!

—Aún así no va a gustarle que le llames inglés... Pero bueno, Oui... Hablo de nuestra Belbel.

—Franciaaaaaaa, es un cabrón malhablado frío y sin corazóooon —lloriquea España.

—Oui, es un cabrón. Perfecta pareja para una cabrona como ella. ¡A mí no me cuentas!

—Ella no es una cabrona, ¡es una buena chica dulce y cariñosa!

—Él es un poco bestia, sarcástico y complicado a veces, pero puede ser amable y suave cuando se requiere.

—No le va a gustar, ¡Ella no está loca! Solo a ti te gustan los británicos.

—A papa también le gustan...

—A Papá mientras se mueva...

—Seh, bueno... Ya lo sé. Pero aún así, creo que Écosse podría gustarle a ella. De hecho en alguna medida me parece más difícil que ella le guste a él.

—Que va a no gustarle, si es súper bonita —papá gallina.

—Además es mujer...

—¿Y? ¿Es tan gay como el otro?

—Creería yo que... Lo es un poco menos, no le encanta estar del lado receptor... Aunque conmigo se dejaba.

—¡Pues más motivo para que ella le guste!

—Bien, por eso mismo creo que deberías traerla hoy mismo.

—¿Qué?

—Oui... Hoy que vas a acompañarme a verle.

—¿¡QUÉ?

—Te lo he diiiiiicho en la mañaaaaaana.

—Pero... ¿qué le vas a decir a ella?

—Eso... Voy a encargártelo a ti.

—No puedo decirle "mira Belbel, Francia y yo hemos decidido que vamos a liarte con un chico"

—Quizás deberías —se ríe.

—¡¿Y qué le vas a decir a él cuando lleguemos ahí?!

—Que pasaba por ahí... No sé. Espagneeee! De hecho me preocupa ir a verle en términos generales, pero creo que si sólo la invito al año nuevo, suponiendo que vaya, no va a hacerle mucho caso.

—Esto es más complicado, necesitamos una escusa... ¿que tantas veces se han visto?

—Écosse y Belgique? Eh... Pues algunas veces deben haberse visto, pero dudo mucho que tengan idea de quién es quién.

—Bien, eso nos deja que empecemos el tema desde cero.

—Lo sé... Aunque también sé que, bueno... Écosse no está en su mejor momento.

—Mmmm... ¿A qué vas a verle, solo para liarlo con ella?

—Ehh... —vacila—. También estoy preocupado.

—¿Preocupado?

—Oui, por él.

—¿Por?

—Creo que se quedó bastante triste después de que me fui... —Ejem... Lo que sea con tal de no decir "ah, necesito un objeto porque Inglaterra quiere hacer magia".

—Mmmm... Francia... ¿no sería mejor esperar unos días? Es decir, no creo que le haga gracia verte a ti ni a ella ni a nadie, no pensará que estás intentando... no sé ¿Darle un premio de consolación?

—¡No voy a decirle que pretendo presentarle a Belgique! Ella sólo estará ahí casualmente.

—¿Y se lo va a tragar? Claro, que es británico y de esas cosas no se empanan.

—Pues espero que se lo trague... No estoy seguro de que funcione en realidad, lo más seguro es que vaya muy mal, pero si es así no importa.

—¿Cómo que no importa?

—¿Tú confía en mí, quieres? ¿Vas a venir? Van a prestarme el Rolls.

—Pues... ¡NO JODAS!

—Oui —sonríe, porque aunque en si el coche no le hace tanta ilusión, le hace mucho que le envidien.

—¿ME LO DEJARÁS LLEVAR? ¿Qué le digo a Belbel entonces?

—Ya veremos lo de llevarlo... Dile que vamos a ver las... Auroras boreales.

—¿A Escocia? ¿Desde ahí se ven?

—¡Y yo qué voy a saber! En Écosse yo conozco... Los acantilados, el dragón que tiene tatuado en la espalda y su cama... Y su culo. Tiene un buen culo.

—Joder —se muere de la risa.

—Que no me oiga Angleterre que me mata —suelta entre risas también, mirando hacia la casa.

—Bueno... vale, a ver que dice... Romaaaa mira lo que dice Francia —ya se ha olvidado de que técnicamente ha ido por condones.

—Veo que ya regreso Romanito... ¡Mira qué casualidad!

—Ah... eso... bueh —se muere de risa igual, Francia se ríe también.

—Avísame cuando salgan...

—Pues no sé, después de comer, supongo, a ver si Bélgica no está liada con algo del parlamento.

—Bah, tu puedes convencerla. Dile que es conmigo y que, aunque no lo crea, no va Angleterre.

—Vale, vale —se sigue riendo.

—Salúdame a Romano y a su culo.

—Dos veces antes de llamar a Bélgica, de tus partes.

—¿Dos veces más? No te creo.

—Tres si sabe que me voy contigo un par de días.

—Sigo sin creerte. Es un mal alarde, cher... Con suerte tendrás una o le hablarás a Belbel en un par de semanas.

—Oye, tío, hablando de alardes... Prusia se va a enfadar si no le decimos de esto.

—Oh... Es verdad. Le hablo y le cuento.

—Valee.

—Te quieroooo.

—Y yo a tiiiii.

—Besos —que gay son...

—Pórtate mal —se despide colgando.

—¿Cuándo no? —se ríe apretando el botón de colgar, volviendo a la casa para contarle a Inglaterra.


Tiembla mundo... tiembla ¡No olvides agradecer a Josita su edición!... y decirnos que te parece la idea de Escocia con Bélgica.