Suena el teléfono de Bélgica

—Perdona, perdona... se cortó —responde como saludo, moviéndose de un lado a otro en la cocina porque está haciendo waffles porque se me antojaron.

—¿Hola? ¿Qué se cortó?

Se detiene y parpadea con la jarra de la licuadora llena de masa en la mano.

—¿Ho... la? No eres quien... ¿España?

—¿Hola! ¿Estabas hablando con alguien más?

—Sí... con mi secretaria... y se cortó la llamada, por eso pensé que era ella que... ¡oh! Espera, aquí está dame un segundo —sin más, le pone musiquita.

Se pasa una mano por el pelo aun pensando en lo otro mirando si Francia le ha contestado.

—¡Hola! Perdona... ¡hola! Qué sorpresa... ¡Hace mucho que no me hablas!

—¡Ah! Pues aun va a sorprenderte más el motivo... ¿Cómo estás?

—Llena de cosas que hacer y con mucho trabajo... pero haciendo waffles —sonríe—, ¿Tú qué tal?

—Ooooh —protesta—. ¡No me digas, tú siempre tienes mucho trabajo!

—Pues claro que tengo siempre mucho trabajo, es culpa de todos ustedes...

—Pues planeaba secuestrarte.

—¡Ohh! ¿Para ir a donde? No creo poder... —asegura arrugando la nariz y echando la masa en una de sus waffleras.

—Francia está teniendo problemas con los británicos para navidades, voy a ir a ayudarle con Escocia, porque Inglaterra se niega a subir con él y pensaba que podías venir a ayudar.

—¡Ohhh! —levanta las cejas y se detiene, mordiéndose el labio. Quetienenhoymispersonajesquetodossemuerdenellabio—. Francia va contigo... ¿Y el inglesito se ha negado a ir con él, eh?

—Eso mismo —sonríe—. Vamos en plan corte de apoyo.

—¿Tú... FRANCIA y yo? ¿Y pensaste que yo podría ayudarle también? —sonríe un poquito de lado.

—Exacto. Tú con los dos chicos más guapos del mundo —se ríe—. Pero si no puedes le digo a Prusia...

—No, no... Espera. Es que sí tengo cosas que hacer, pero deja ver... —se lo piensa un poco —, deja ver si puedo cambiar algunas de mis citas. ¿Te confirmo al rato?

—Valeee.

—Solo dame un rato... un par de horas y te digo. ¿Vienes por mí? —o sea desde ya está casi organizando a que te dirá que sí.

—Claro, y vamos por el eurotunel.

Ella sonríe un poquito.

—Te hablo ahora y te confirmo, ¿vale?

—¡Hasta ahora!

—¡Adiooos! —cuelga marcando a su secretaria otra vez, terminando de poner los waffles, con prisas para irse a arreglar, porque CLARO que, si va Francia y necesita su ayuda, y es sin el inglés molesto, sí va...

Después se despedirse de manera especialmente amorosa del inglés y de recibir instrucciones sobre el coche, todo lo que no puede hacer, todo lo demás que TAMPOCO puede hacer... Y también las cosas que están terminantemente prohibidas, Francia consigue salir de casa aún con la leve zozobra de "quieres más a tu coche que a mí". Sin embargo el maldito coche sí que se conduce con suavidad y sí que llama la atención, así que se pone sus lentes de sol para evitar los últimos rayos de la tarde dirigiéndose a la estación de trenes...

Después de bajarse de la manera más llamativa posible, saca su teléfono y le marca al español que está contándole a Bélgica cualquieeeeeer cosa, se ríe sacando el teléfono mientras el tren se detiene.

—Allô!? ¿Dónde están?

—Se está deteniendo el tren, ahora salimos, ¿dónde estás tú?

—¡Uhh! ¿De verdad llegué antes? Mon dieu! Debe ser algo que tiene el coche —comenta riéndose.

—¡Ah! ¡Tú y el maldito coche, ya empezamos! —se ríe—. No te gustan y nada más te deja oler ese y te corres del gusto.

—¡Ehhh, eh! No me estoy corriendo... Del todo —se ríe—. Vas a ver ahora que lleguen hasta aquí... Estoy en la puerta principal, justo enfrente.

—Vamos para allá con las bolsas, no vayas a usarlo para ligarte a alguien, sería la primera vez.

—La tentación es grande, mon cher, créeme que más de alguno ya me ha echado ojos de amor —se ríe un poquito. Bélgica mientras tanto consigue que un jovencito le baje su maleta del maletero.

—Vale, vale, menos lobos, caperucita —España la mira y le hace un gesto, diciéndole que les espera en la puerta. Ella asiente mirándole sonriendo empezando a caminar hacia allá.

—Menos lobos, menos lobos —ojos en blanco—, no tarden que no me encuentran...

—¡Ya vamos, ya vamos! —más risas.

Así que ahí llegan, unos minutos más tarde y España se echa a los brazos de Francia.

—Alloooo! ¿Cómo estás? —le abraza cariñosamente.

—Bien —besos y abrazos.

—¡No acapares! —protesta ella echándose a continuación a los brazos del francés y dándole un beso suave en los labios. España se ríe apartándose y luego los abraza a los dos.

—¡¿Que pasaaaa?! ¿Cómo están los dos? ¡Los he extrañado! —asegura Francia abrazando a España de la cintura—. Vengan, vamos al coche.

—Tienes que dejarme conducir, a ver si es tan bueno como dice —voz de falso interés.

—Ya conducirás luego si te portas bien... —asegura soltándole y mirando a la chica, aun abrazado de su cintura—. ¿A ti como te ha tratado en el camino este bestia, eh?

—Bien... bien como siempre —se ríe un poco mientras él le abre la puerta.

—¡Ja, bestia mi hermano! —protesta España mientras se acerca al coche poniendo atrás las bolsas.

—Bestia para lo que necesita una princesa como ella, oui.

—NADIE la trata más delicadamente que yo, que lo sepas —replica yendo al copiloto.

—¿Ni yo? No lo creo... —se ríe dándole un beso en la mano antes de cerrar la puerta.

Bélgica se ríe y se sonroja.

—Ni siquiera tú.

—Los dos son adorables —asegura la chica sonriendo. Francia se sube del lado del conductor cerrando la puerta.

—Escucha el motor— canturrea el francés mientras prende el coche.

—Ni me impresionas —miente.

—Error de principiante... —se ríe—. Mira como sí que te impresiono —hace rugir el motor.

—Bah, hago un ruido más limpio con una motocicleta —mentiraaa que la envidia te corroe. Se cruza de brazos sonriendo.

—Si supiera que más hacer con un coche para presumírtelo, lo haría —se ríe sacándolo con cuidado.

—Metete a la autopista y dale gas a fondo —propone.

—Es muy bonito... no sabía que tuvieras un coche tan bonito —la chica lo acaricia.

—No es suyo, es de su noviooo —pincha España burlón.

E igual le mira la mano de la alianza. Alianza que no se está ahí, sino en otro dedo.

¿Por qué? Porque le pone nervioso ir con Escocia con la alianza puesta en el dedo adecuado. Espero que UK no haya visto eso. No, CLARO que no lo ha visto. De hecho se la ha cambiado de lugar unas seis veces desde que salió de la casa. En un rato puede que esté otra vez en su lugar. España levanta las cejas pero no comenta nada con Bélgica ahí.

—Oh... ¿Es de England? —Bélgica arruga la nariz con desagrado.

—En este preciso momento es nuestro, cherie.

—Puedes escupir en él, cariño —asegura España malignamente.

—NON! —se gira a mirarla. Ella levanta las cejas y el español se muere de risa.

—Te ha echado la bronca antes de venir, ¿verdad?

—Echarme la bronca es... Un poquito exagerado —asegura medio fulminándole de lado saliendo a la autopista.

—Ah, sí, claro, porque yo apenas lo conozco al tipo...

—Es innecesario que aguantes esas cosas, cher... —asegura la belga mirándole por el retrovisor.

—Pues no le conoces como yo —discute Francia sonriendo y mira a la chica por el retrovisor—. Non, no tengo necesariamente que aguantarle, pero ya ves lo que me gusta el masoquismo —se ríe.

—Oye... —España se acuerda entonces girándose en el asiento para mirarla—. Por cierto, ¿tú conoces al hermano del trasto?

— ¿Al hermano de England? Lo he visto, creo, alguna vez.

—No creo que hayas visto a este... habrás visto a Galles —interviene Francia.

—¿Sí? Yo hace un montón que no le veo, no baja a menudo... y que no se acerque a mi casa ahora que bastante movido está el patio con las independencias... —sigue España—. ¡Oh! Tío, joder, eso me recuerda... —se vuelve a Francia. España mareando al mundo.

— Quoi? —le mira unos segundos olvidando la carretera.

—Pero no entiendo el problema con el hermano... —comenta Bélgica sin acabar de entender.

—¿Eh? —el desorden de la mente latina, se vuelve a ella—. ¿Qué no entiendes?

— Cual es el problema con él...no me explicaste.

—Ah, no estoy del todo seguro, al parecer es con la navidad, vamos a convencerle de algo de eso, ¿verdad?,

Francia mira a España de reojo porque no sabe que le dijo.

— Mmm... Convencerle de que la reunión con ellos sea en año nuevo y no en Navidad —mira a Bélgica por el espejo.

—¿Vendrás con nosotros si es en año nuevo, cherie? —pregunta ella para Francia.

—¡Ah, yo te quiero en casa para reyes! —se acuerda España.

—Ah, de reyes, sí... —le sonríe— estaré ahí seguro. Y en año nuevo contigo, mon amour.

Francia le cierra un ojo por el retrovisor volviéndose a la carretera.

—Ya quisiera yo que nos trajera un novio decente que la quiera y la trate como se merece y le dé mucho amor para las fiestas... pena que nadie sea lo bastante bueno.

—France, no me digas esas cosas que me sonrojo —sonríe sexy al espejo abanicándose aire a la cara.

Francia mira de reojo a España, sonriendo.

—Non, nadie la merece en realidad, pero cuantos no habrán que querrán intentarlo —le asegura en "secreto".

—¡Ah, tío, yo odio ir con ella porque siempre hay que apartarle los moscones!

Francia se ríe un poquito.

—Con los celos que me dan... Pero algún día habrá que dejarla ir —sigue susurrando.

Bélgica se tapa la boca y ríe jijijijiji.

—Uf... no, no, nada de eso, hasta que no me traiga a alguien lo bastante bueno... y espera, que Romanito opina igual que yo... y él es peor —asegura España a ella.

—¿Ah sí? Alguien... Bueno, en realidad no hay que buscar mucho —mira a Francia de reojo.

—¿Quién? ¿Este imbécil? —Señala a Francia—. No te llega ni a la suela de los zapatos, demasiada mujer eres tú para él. Además, ¿no ves que tiene un mal gusto que tira de espaldas?

Ella se ríe un poquito y Francia medio fulmina a España.

—¡Eh, tampoco hay que exagerar!

Adivina que hace España, se ríe. Ella se ríe también y se agacha hacia adelante dándole a Francia un besito en la mejilla.

—A mi me parece que si tienes un gusto espantoso con ese cejotas al que no deberías aguantar.

—Eso mismo digo yo —corrobora España.

—Yo estoy de acuerdo en que la única de gusto IMPECABLE aquí es Belgique —suelta el muy cínico sonriendo de oreja a oreja.

—Oh, cher! —ella se ríe.

—¿Perdona? ¿Alguien ha estado pasando demasiado tiempo con el awesome Prusia últimamente?

—Non, no necesito pasar tiempo con él para saberme perfecto. Hombre perfecto en coche perfecto...

—Ni me lo voy a creer hasta que no me lo dejes llevar.

Pisa el acelerador hasta el FONDO, acelerando un montón, al instante.

—Ya veremos si te portas bien, hasta ahora, non.

—¿Perdona? ¡Hasta ahora he sido un absoluto ejemplo de buena conducta! ¡Un angelito!

—¿Un angelito diciendo que tengo mal gusto, con lo que me gusta Belgique? Non...

—¡Con lo que te gusta el cejas, chaval!

—¿Y qué tiene que me guste?, él es... Un gusto adquirido, Mon amour. Belgique entiende lo de los gustos adquiridos, no siempre todo funciona como amor a primera vista.

—Va a ser eso...

—Pues la primera imagen es muy importante... —asegura Bélgica casual.

—Además Angleterre es guapo —Ay, Francia… Ahí sí que España se descojona.

—Va a serlo con los dientes chuecos y esas cejas... —Bélgica hace los ojos en blanco.

—Di todo lo que quieras de su pene milagroso, pero esa no te la compra nadie —España troll.

—Pues no es feo y tiene un pene fantástico y... Un buen corazón —Francia también se ríe un poco sin poder evitarlo.

Y ahí vamos a adelantar el tiempo mientras siguen diciendo chorradas los tres.


Fíate, fíate de los latinos... ¡Gracias Josita!