—¿Pero qué demonios es lo que haces? —protesta España casi empujando a Francia.
—Ehh...
—¿Ajá? —le mira fijamente con el ceño fruncido.
El francés le mira con cara de circunstancias.
—No me mires así que ya sabes que no funciona conmigo —le señala.
—Es que no lo sé... algo realmente peligroso —se tapa la cara.
—Sí. Eso es lo que veo. ¿Te importa recordarme a qué hemos venido?
—A... convencerle de navidad y a lo de Belgique... Pero es que está enfadado, Espagne.
—Pues sí está enfadado, pero si planeas tirártelo... joder, no me parece bien, pero al menos no lo hagas con Bélgica aquí si pretendes liarlos luego.
—¡No quiero tirármelo! —protesta apretando los ojos—, bueno, vale, no me riñas, si que quiero pero no planeo hacerlo.
—¡Pues ponte tu anillo en el dedo correcto y deja de flirtear con él!
—No es tan... — le mira, y se sonroja mas porque además lo trae en el pulgar. Aprieta los ojos—. ¡No es tan fácil! Y no sé de qué hablas con el anillo —murmura el rubio poniéndoselo en el dedo correcto.
—Pues es que... vas a tener que hacer que lo sea, porque la única alternativa que se me ocurre es que esperes en el coche —explica el moreno bajándole a la agresividad.
—¡No voy a esperar en el coche como niño pequeño! —protesta—. Pero es que Espaaaangneee.
—¿Qué? Es un absoluto desastre. Bélgica debe estar indignadísima porque no le haces ni caso y él no la ha mirado apenas desde que hemos llegado...
—Sí hablaron, cuando les pusiste a hablar del peor tema posible —sonríe un poquito de lado.
—Vale, vale... eso no fue una idea brillante, lo admito. Fue lo primero que se me ocurrió. Yo... estaba pensando aun en Romanito, tampoco estoy muy concentrado, pero no es el punto.
—Es mi culpa ya lo sé no tienes que decírmelo dos veces... estoy aterrorizado, histérico y caliente como si no fuera suficiente —se pellizca el puente de la nariz.
—¿Y Qué hacemos? Quieres... hablar con él primero tú solo o... yo que sé, ¿Me llevo a Bélgica a cenar a algún pub?
—¿Y después qué? ¿Me lo llevo allá una vez haya decidido arruinar mi matrimonio? —suspira pensando —. Sí quiero hablar con él... quizás fuera mejor... hacerlo al revés. Salir, cenar y luego hablar con él ya con unas copas encima.
—No creo que sea bueno que hables con unas copas, anda, vamos a ver si encontramos algo de comida que hacer y así les damos espacio y de paso espiamos un poco.
—Ni busques...
—¿Qué?
—Ni busques comida. No hay nada —asegura sacándose el teléfono del pantalón.
—Oh, este tío es un desastre... ¿Quieres contarme a mí que ves en él? Además de la... extraordinaria tensión sexual que tenéis.
—Es sexy como pocos... ¿tampoco te lo parece? Cher, de verdad creo que hay veces que eres tú al que le falta algo en la cabeza como para no verlo... —le mira de reojo y sonríe marcando un número que, sí, tiene en la memoria del teléfono y corresponde a las Pizzas en Escocia. La alimentación es prioridad.
—No digo que no tenga un polvo, pero... no sé, al final... claro, que a ti te gusta el cejas.
—Déjame en paz con Angleterre... —protesta subiendo una pinchadita de culpabilidad en el estómago. Se acaricia la argolla —. Espíales un poco... Pediré pizza y cerveza —señala el teléfono.
—Vaaaale —le mira un poco preocupado y suspira yendo a sacar la oreja.
Antes de que el español se vaya le acaricia un brazo y le da un suave beso en los labios.
—Merc... Hello? —se interrumpe cuando le contestan.
España hace ademán de abrazarle pero no. Francia frunce un poco el ceño con esta vacilación pero rápidamente se le olvida pidiendo la pizza favorita de Escocia ¨*ojos en blanco*, una hawaiana, y una de jamón serrano que seguramente a España le parecerá tan horrenda como a él.
(Vacila porque contesta al teléfono, no porque no te quiera ahora, no seas dramas. Francia es un dramáaaaaatico igual.)
Antes de irse a espiar a los otros dos, vacila un segundo y marca el teléfono de Inglaterra. El inglés está luchando con todo su poder con tal de no llamarle para demostrar que confía en él y le está costando horrores, así que responde al primer timbre.
—Allô?
—H-Hello!
Sonríe un poco, y recarga la cabeza en el refrigerador, soltando el aire aliviado sintiéndose repentinamente más seguro.
—Where are you? ¿Está todo bien?
—¿Cómo estás? ¿Ya moriste de la preocupación por tu coche?
—No estaba esperando tu llamada ni nada, I mean... ¡Más te vale no haberle hecho nada!
El latino se ríe.
—Lo estrellamos en un poste después de que Espagne viniera conduciendo con los ojos cerrados y bailando la macarena.
—WHAT?
—Sigo pensando a momentos que le quieres más que a mí, ¿sabes? —asegura sonriendo más, acariciándose la argolla.
—¡Pues claro que lo quiero más que a ti, git! ¡Como venga con una sola rascada!
—¡Vas a castigarme? —pregunta con ese doble sentido.
—Yes!
Se ríe un poco más, en silencio, apretando los ojos.
—Je t'aime...
—Git! ¡Ni aunque me digas eso!
—Me quieres, Angleterre?
—NO!
—¿Ni un poquito? —pregunta sin dejar de sonreír aún.
—¡En lo más mínimo, eres un idiota y no te soporto y ojalá no vengas nunca más a mi casa y sólo te voy a dejar entrar para que me devuelvas las llaves de mi coche!,
—¿Las puras llaves?
—¡Y EL COCHE!
—Eres un histérico... y te echo de menos.
—Tonto... —protesta sonrojándose e hinchando un poco los mofletes, moviendo la cara.
—Tengo que irme a espiar a Belgique y Écosse, que de lo único que han hablado es de la independencia... ya imaginarás como ha ido.
—De la bloody... —ojos en blanco—. ¡Si seréis idiotas! ¿Por qué no habéis cambiado de tema? ¡Podíais hablar de cualquier cosa!
—Ha sido culpa de Espagne... ahora he pedido pizza y cerveza, espero que puedan hablar de eso... —se muerde el labio, pensando en todas las ganas que traía a Escocia, volviéndose a sentir un poco culpable.
—¿Qué ha dicho ella?
—Pues... no ha tenido oportunidad de decir mucho, pero evidentemente no está a favor de la independencia.
—France...
—Oui?
—No te olvides de a quién estás tratando.
—¿Cómo?
—My brother... No te olvides. He is a British...
—¿Qué quieres decir? ¿Qué es un bestia?
—No... Él... —vacila—. Él le hace caso a quien le pelea. A mí me odia, pero al menos no me ha ignorado nunca, aburrido —explica sintiéndose un poco reflejado en él con eso.
—Quizás no sea del todo malo que peleen un poco... claro está que es difícil hacer cualquier cosa con tu brother hablando nada más de cosas bonitas o cosas en común —asiente pensando que... dios mío, ÉL lleva todo el rato discutiendo con Escocia.
—Yes, no os pongáis nerviosos si pelean un poco ya sabes... my mother, with your father... i'ts the same —tú y yo no. NUNCA. NO. Para nada.
—A diferencia de ti y de mí que somos tan pacíficos...
—Shut up you git! ¡Ya no vuelvo a ayudarte!
—Oh la la... mira que orgullo el tuyo, ni aun cuando pretendo SEGUIR tu consejo —sonríe —. Relájate, mon amour... llegaremos a tiempo para que te cuente todos los pormenores... ¿te hablo cuando salga, bien?
—Es que... —quiero seguir hablando contigo un poco más porque llevo todo el día tratando de no hacerlo—. ¿Entonces no le ha pasado nada al coche?
Francia sonríe pasándose una mano por el pelo.
—Mmm... ¿Cuenta que Belgique haya pisado una caca de perro y haya batido las vestiduras?
—¡Sí que cuentaa! ¡Deja de molestarme con eso!
—¡Pues tú deja de preguntarme, que si le hubiera pasado algo NO te diría! —asegura riendo bajito.
—¡Cuando lo devuelvas lo voy a mirar DE ARRIBA ABAJO! ¡Y como haya tenido una sola cosa fuera de lugar!
—No voy a dejar que lo mires... qué tal mejor que cuando vuelva no traes ropa interior y estás ya medio empalmado pensando en mí— propone.
—NO ESTOY MEDIO EMPALMADO —manos a las regiones vitales, no sé si había empezado ya a echarte de menos de esa forma o estaba esperando a después de cenar.
—No dije ahora, propuse para la hora de volver... claro que si quieres pasar medio empalmado por mí desde ahora —se ríe otra vez.
—Shut up, you wanker!
—Mira que mono eres... puedo ver hasta acá tu sonrojo.
—¡NO ESTOY SONROJADO! Deja de molestármeeee.
—¿Por qué?... Si así es como me haces caso, non? Estoy siguiendo tu propio consejo.
—No es así como te hago caso, yo no, esa es... ¡los demás, que son tontos!
—De hecho... me parece que en eso coincidimos, mon amour... yo también te hago más caso en esas condiciones.
—¿Eh?
—Que yo hago lo mismo.
—¿Ves? eres un tonto —sonríe un poquito.
—Que tonto voy a ser... soy listo, porque me gustas.
—Waaaah... —lloriquea y Francia se ríe—. ¿Has visto el mail que ha mandado Canadá de la ultima presentación? —cambia de tema, así de desperado está para hblarte hasta de trabajo—. Seguro no, porque eres un vago.
—No tiene nada que ver con ser vago si vengo todo el camino conduciendo, cher.
—Aun así, eres un vago.
—¡Pues para ser un vago, Canadá salió muy bien!
—Bah... salió muy bien porque YO le arreglé.
—¡Ya, claaaaaaro! —hace los ojos en blanco —. Tú lo echaste a perder.
—Si se hubiera echado a perder, no sería ahora tan buen chico—sonríe el inglés.
—Tú lo desmejoraste, le diste un idioma horrible y a tu fea reina en sus billetes.
—¡Y lo convertí en un gentleman educado que puede hablar con todo el mundo!
—Antes podía hablar con todo el mundo.
—No en tu idioma que sólo hablas tú.
—Y en ese entonces el tuyo sólo lo hablabas tú.
Y ahí están en el pleito. Tú, no tú más... No...
—Pero ahora el mío lo habla tooooodo el mundoooo —canta un poco.
—Oui... Porque la gente es floja y no quiere aprender más que gramática para retrasado mental.
—¡Gramática para retrasado mental que ha servido para escribir la mejores obras de literatura mundial!
—Al buen escritor no hace buena la lengua...
—Qué curioso que todos hablaran la misma, entonces —le pica.
—¿Te refieres al castellano? —sonríe el francés.
—Of course, sáltame con eso porque sabes que tú la tienes perdida...
—Oh Non, Mon amour... Sólo que los míos se dedicaban a cosas más útiles que sólo escribir cosas bonitas, para eso estaba la pintura... Los míos pensaban. Como Voltaire.
—Filosofía... una escusa perfecta para perder el tiempo fingiendo hacer algo... cuando los míos pensaban, además escribían cosas hermosas.
—Ya, claro... Perder el tiempo. La ignorancia es la madre de todos los crímenes, como bien dijo Balzac. Creo que a ti te gusta ese tema, Non?
—En lo absoluto, porque creo que "cada acierto nos trae un enemigo. Para ser popular hay que ser mediocre" como decía Wilde... por eso yo tengo muchos más enemigos que tú.
—Wilde... Mi adorado hijo adoptivo...
—Bah! De sangre pura británica.
—Incomprendido por ti.
—¿Tú no tendrías que estar salvando la Navidad?
—¡JA! ¡Gané!
—En lo más mínimo, tengo a unos cuantos más como Wilde y lo sabes, tú sólo tienes a Euxepery.
—Exupéry! —le corrige frunciendo el ceño —. Anda, deja de quitarme el tiempo, voy a "salvar la Navidad".
—JA! Gané...
—Jules Verne, Víctor Hugo, Baudelaire, Dumas, Moliére, Montesquieu, Sade...—Francia defendiéndose.
—Shakespeare, Dickens, Wilde, Christie, Austen, Tolkien, Woolf, Conan Doyle, Orwell...
—Tablas. Voy a salvar la Navidad.
—Byron, Carroll, Joyce, Lewis, Stevenso, Shaw, Follet, Dahl... y podría continuar... —continua Inglaterra con la nariz en alto.
—Bien, podríamos hablar de pintura...
—Hablemos mejor de música.
—¿Clásica? Otro empate técnico.
—No sólo clásica, Darling.
—No quiero humillarte hablando de diseño de ropa...
—Yo prefiero no ridiculizarte hablando de batallas ganadas.
—Una sola palabra: Comida— Se ríe.
—Una sola palabra: Coches—sonríe también, pasándoselo pipa.
Francia ya se olvidó de cualquier tipo de angustia que sentía con Escocia. De hecho ya se olvidó de todo.
—¿Y a quien le importan los coches? —ojos en blanco —. Sólo son un transporte...
—¿Y a quien le importa la comida? Uno puede sobrevivir sólo a base de pan y agua.
—Bien. Una sola palabra... Sexo —se ríe.
—What? —ese tono de sonrojo.
—¿No lo oíste bien? —risita.
—Pues... ¡yo soy mucho más romántico que tú! —sí, no se está escuchando.
Francia levanta las cejas. Sonríe.
—¿Ah sí? ¿Cómo?
—¡Pues con... cosas románticas! ¡Con detalles!
—Mmmm yo soy capaz de decir cosas mucho más románticas al teléfono, por ejemplo.
—¡Pero yo las sé hacer!
—Bien. Vale. Eso vas a tener que probarlo.
—JA! ¡Lo he hecho muchas veces!
—Bueeeeeno, yo también, para el caso. Yo te lleve a poner el candado en el puente.
—No vamos a hablar de lo que YO hice en Notre Dame... —se sonroja.
Francia sonríe sinceramente.
—Prepárate... Porque por primera y única vez en la vida voy a decir esto...
—Eh?
—Tú ganas.
El británico levanta las cejas con eso.
—Notre Dame es el mejor día de mi vida... Y sí, lo hiciste tú.
—Git! ¡Me engañaste para que lo dijera! yo no... —tan nervioso.
—Non, eso no es verdad —asegura con voz suave, pero más seria —. Lo hicimos los dos, sabiendo lo que hacíamos y queriendo hacerlo.
—¡Me refiero a que me engañaste para que lo dijera ahora! ¡No estaba pensando en eso!
—¡Aaaaah! Mon dieu! ¡Sólo tú reclamas después de que te di el gane! —protesta.
—Shut up! you git!
—Je t'aime.
—¡Yo no! I hate you! —y ahí tienes la prueba de que ganar le importa una mierda, lo que quiere es discutir.
—Fantastique... Reconfortante.
—¡Anda y deja de molestarme!
—Francia, estás a un pasito así —España junta el dedo índice con el pulgar—. Del "cuelga tú, no tú"
—Tú eres el que me está molestando a mí... Diciéndome cosas fe... —se calla, sorprendiéndose con la existencia de España.
—Aaaay pobrecita froooog.
—¡Cállate! —se ríe—. Que Espagne me molesta.
—¿Ahora es mi culpa?—medio protesta España.
—¡Claro que lo es! Te mandó un beso y voy a espiar a los tórtolos
—¡No quiero tu beso, te lo mando de vuelta! —exclama y luego nota lo que ha dicho, sonrojándose—. No, wait... I mean...
—Me ha mandado un besoooo...
—Noo! Git! ¡No quería decir eso!
España levanta las cejas.
—Inglaterra manda besooooos —canturrea el español en burla.
—WHAAAT? NOOO! I! NOO!
Francia se ríe.
—Me has mandadoooo...
—Aaargh! I hate you! —le cuelga.
Se ríe colgando también.
—Esto es lo que necesitaba —asegura sonriendo.
España le sonríe también.
—Je l'aime… —Asegura.
España pone los ojos en blanco, sonriendo.
—¡Venga, ven!
—¿Qué tanto has visto? —pregunta Francia sonriendo otra vez, abrazándole de los hombros.
—Shhh —le hace callar volviéndose a la rendija de la puerta...
Yo sé que te gusta el Escocia Francia... ¿pero de verdad lo cambias por el FrUK? Y de no ser así... ¿no crees que Escocia merece un poquiiito de Amor? Por eso empezamos a intentar el EscociaBelbel. Tal vez sea forzado o tal vez te entusiasme... lo que no nos apetecía a nosotras era el drama. Ah, y ¡gracias a Josita!
