Después de haberse cambiado de lugar tan sólo una manzana antes de la casa de Inglaterra, Francia sonríe un poco, impaciente, clavando el coche en la cochera. Bélgica dormita con la cabeza contra la ventanilla.
Inglaterra se despierta de su duermevela en el sofá al oír ruido en el garaje, poniéndose de pie y bostezando, porque a esta hora normalmente ya duerme. Apaga la tele. Francia bosteza y le sonríe a España que se estira, bajándose del coche.
—Merci... Por acompañarme. Hubiera hecho una estupidez seguramente... O algo así de no haber venido —susurra al bajarse, mirándole por encima del techo del coche.
—Lo he notado, créeme —le sonríe.
—No quiero hacer ninguna estupidez —asegura cerrándole un ojo —. ¿Ayudas a Bel? Voy a buscarle y ahora les digo en que cuarto están y eso —sonríe yendo hacia la puerta de la casa.
—Sí, sí, ve.
El galo sonríe tocando la puerta, seguro de que Inglaterra está despierto. Este le abre, Francia le mira, y sonríe con sinceridad, un poco aliviado al verle... Porque ya sea gracias a España o a él mismo o a la situación, no tiene absolutamente nada que lamentar. Antes de darle al inglés mucho tiempo para pensar levanta un brazo, le toma del cuello y le besa.
Inglaterra que aun no sabe del todo donde está, parpadea despertándose antes de devolvérselo. Para cuando se lo devuelve ya tiene el otro brazo de Francia bien abrazado a su cintura, y está tan cerca de él que no cabe entre ellos ni un alfiler. ¿Y qué va hacer él si no dejar que se lo coma? Poniéndole las manos sobre los antebrazos con más suavidad.
Después de un beso largo e intenso se separa suavemente sin soltarle la cintura.
—Mmm... —sonríe —. Allô.
Inglaterra sigue con los ojos cerraditos un instante, pensando que aun debe estar soñando y se sonroja un poco relamiéndose mientras recibe un cariño en la mejilla con el pulgar.
—¿Cómo estás?
—Dreaming…
—¿Ah sí? ¿Y qué sueñas? —pregunta en un susurro, dándole un beso en la mejilla.
—He is here... —susurra —. Que tonto.
Francia le aprieta más contra sí cayendo en la cuenta con más claridad de que el inglés lleva toda la tarde preocupado esperando que cometa la estupidez exacta que ha estado a punto de cometer... Pero no ha cometido. Sonríe. Inglaterra sigue con los ojos cerrados apoya la cabeza sobre su hombro.
—Non, no estás soñando, mon amour. Ya está tu marido en casa —beso en el pelo.
El inglés abre los ojos y se tensa sin moverse del lugar.
—Eh... Tranquilo... ¿Pusiste las camas como te pedí?
—¡Yo no te estaba esperando o algo de eso! —chilla y se separa.
—Qué bueno que lo aclaras porque por cómo te portas yo habría pensado otra cosa, mon romantique lapin— Se ríe.
—Shut up! —chilla empujándole para que le suelte y se sonroja más—. Sí están las camas preparadas.
Le suelta, le suelta... Quitándose de la puerta para dejar pasar a Bélgica, que a pesar de estar bastante dormida, aún consigue fulminar un poco a Inglaterra.
—England, gracias por tu hospitalidad —le saluda sin que parezca que se lo agradece en lo absoluto.
España va con ella hace un saludo con la cabeza, sonriendo de lado. Él frunce el ceño a los dos.
—Angleterre preparó camas para ustedes...
—En el cuarto de invitados y en el estudio.
—Si necesitan algo la habitación de Angleterre es la tercera puerta al fondo —sonríe.
—Pero más vale que no necesiten nada porque igual no les voy a abrir —refunfuña el inglés.
Bélgica frunce el ceño mirando a Inglaterra y luego mira a España de reojo. Francia se acerca y le da un beso lento en la mejilla, bastante cerca de la boca.
—Buenas noches, ma cherie... Dulces sueños.
—Anda, vamos —pide España tirando un poco de su codo.
—Vamos, vamos... —protesta ella.
—Si sueñas con Écosse, en un sueño de ESOS, lo sabremos mañana que te veamos la cara... Ve ensayando la cara que vas a ponernos —la molesta Francia con su sonrisa más seductora.
Así que los dos suben primero y España se muere de la risa.
—¡Será por la humedad! —grita el español. Inglaterra frunce el ceño sin entender.
—¡Cállenseeeee! —protesta ella desde las escaleras y España se ríe más. Francia se le acerca a Inglaterra riendo un poco.
—Le gusta tu brother...
—¿Por qué? No tiene ningún sentido.
—Bueno, según tú a nadie debería gustarle... —hace los ojos en blanco y sonríe tomándole de la cintura.
—Of course not, he is mean!
—No con todos, cher... Con ella fue bastante amigable.
—Sigo incrédulo de que la haya invitado a venir con él... y con my Mother y Wales and Ireland here...
—Mmmm... Wales and Ireland? No, cher... Es que non, no es en año nuevo.
—Si viene Scotland, vendrán ellos también con él, ¿crees que se lo van a perder?
—Oh... ¿De verdad? —aprieta los ojos—. Mon dieu, cher... Entonces una vez más sólo lo he dejado PEOR.
—He... Pensado algo.
—Quoi? —Le da un beso rápido en los labios mirándole a los ojos. Inglaterra se sonroja otra vez—. Cuéntame tu idea —sonríe.
—Pues... vamos a... voy a dormir.
—Vamos — Sonríe más, burloncito.
—Es que... tú no... Yo...
—¿Mmm? —Le mira tirando un poquito de él—. ¿Yo no voy a dormir contigo?
—Pues es que... es que...
—¿Es qué quoi, mon petit...? Dime —sigue sonriendo del balbuceo—, ¿Algo que tenga que ver con tu deseo ardiente de sexo?
—Están ellos y... NOTENGONINGUNDESEOARDIENTEDESEXO.
—¿Entonces?— Se ríe otra vez.
—Pues que están ellos aquíiii —susurra medio chillando.
—¿Y?
—¡Que van a sabeeer!
—Claro que no... Vamos a ser silenciosos.
El británico se tapa la cara con las manos y se hace bolita contra su pecho. Francia le acaricia la espalda y cambia el tono a uno más suave.
—¿Estás bien?
Asiente, lo que está es avergonzado.
—Tú arriba eres más silencioso...—le besa en la cabeza, el inglés se esconde más en su pecho—. Ven, será suave además... Quiero que me quieras.
—Nnnn... —frota la cara sobre él.
—Te eché un montón de menos hoy, ¿sabes?
El de ojos verdes le abraza un poquito, porque él siente lo mismo. El francés le da otro besito en la cabeza mientras tira de él de la cintura.
—Vengaaaa... Vamos a la cama —pide sonriendo, empezando a abrirle el pantalón.
—¿Eh? —no nota lo del pantalón, pero sí sigue el tirón.
—Vas a tener que empezar a poner más atención para seguir el ritmo, eh...
—What?
—Mírate los pantalones —sonríe desabrochándose los suyos. Él se los mira y cuando lo nota se los vuelve a abrochar, sonrojado.
—Angleterreeee! —se ríe empezando a subir las escaleras.
—¡Ah! ¡¿A dónde vas?! —y se va detrás.
—¿Pues a dónde crees? —pregunta sonriendo.
—¡No puedes subir a mi cuarto! —se le caen los pantalones a media escalera porque no se los ha abrochado bien y se detiene a subírselos de nuevo. Francia se ríe un poquito mirándole de reojo.
—Eres monísimo —declara antes de irse velozmente hacia su cuarto.
—What? —pelea para abrochárselos y sale corriendo detrás otra vez.
Y debe ir brincando ropa de Francia en el camino, con todo y que sólo va un segundo detrás. Levanta las cejas y se pone más nervioso al notar las prendas en el suelo, el pantalón esta justo en la puerta. Ya sabes lo que hay dentro.
—Angleteeeeereeeee —Canturrea.
El británico las recoge todas para que no las vean los otros dos si por cualquier caso pasan por ahí y se sonroja más con el tonito.
—Ven acaaá... O empezare a hablar de que no encontré el lubricanteeee.
—France! —protesta entrando al cuarto con toda la ropa en brazos.
—Ven —Está echado en la cama en una buena posición, con el pelo esparcido sobre las cobijas.
Le mira y se sonroja más, soltando toda la ropa al suelo y mirándole como animalito asustado.
—Angleterreeee... No me hagas suplicarle que vengas... No hoy…
—Es queee... —le mira con la carita roja, dudando.
—Deja de pensar tanto y VEN —pide con voz suave, sonriendo un poquito y mirándole —. Nadie va a reírse de ti. Ven.
Hace un pasito vacilante hacia él y traga saliva.
—Veeeeen —se hace hacia el borde de la cama y estira las manos hacia él. El inglés se acerca un poquito más hasta que casi le alcanza.
—No me estás haciendo caso y sigues pensando demasiado... —se levanta.
Se asusta un poco más abriendo mucho los ojos cuando se levante,
—Estás especialmente tenso hoy —manos en los hombros, sonríe. Inglaterra le mira a los ojos y se humedece los labios—. Je t'aime.
Hace un suave ademán de acercarse y besarle pero rápidamente se echa atrás. Francia sí se acerca y le besa con suavidad y profundidad con ganas de fundirle el cerebro. Entonces seguro que lo logra.
El galo sonríe cuando consigue que le bese con igual intensidad... Hasta que a él mismo se le funde completamente el cerebro. Y puede que ahora Inglaterra te lance sobre la cama de un empujón mientras te besa y Francia sonríe porque de verdad que quiere que tomes hoy el control. Es posible que lo haga incluso de forma un poco posesiva.
Eso, justo ESO es lo que quiere. Puedes pasarte esta vez si quieres, sea ser más posesivo que de costumbre, ahorcarle en un abrazo, que le va a ir bien.
Es Francia el que aún le abraza cuando terminan, susurrándole al oído que le quiere porque está empalagoso. Así que seguramente acaban los dos quedándose dormidos completamente pegaditos. Y van a amanecer completamente pegaditos de la asquerosidad y suciedad.
¿Mañana siguiente? ¿Qué ha hecho Francia? ¿Lo ha echado UK? Puede, para ir a trabajar.
—Jooooo... Pero perooooo —Francia suplica abrazándole en la cama sin quererse mover.
—No, hablo en serio —le empuja un poquito, sonriendo.
—Nooooon, quédate hoy... Vengaaaaa —suplica abrazadito—. Nos quedamos en la cama todo el día y te cuento como me fue y me cuentas como y fue y...
—Nooo, tengo que hacer muchas cosas hoy —ni se mueve, ojitos cerrados.
—Oui, muchas cosas: querer a France, desayunar con France, hacerle el amor a France, almorzar con France, bañarte con France, ver una película con France, caminar de la mano con France...
—Nooo —se ríe un poco.
—¿Por qué no? —sonríe dándole un beso en la mejilla, abrazándole más fuerte.
—Porque France es tonto, me cae mal y tengo MÁS cosas que hacer —le toca la nariz.
—France no quiere que hagas más cosas — pucherito.
—Pero yo no le hago caso a France... —se estira.
—Noooo —A pesar de que YA pasó el rapidín de la mañana... Le lametea un poco el cuello —. No quiero que te vayas.
—Pues no hay más remedio.
—¡Waaaaah! ¡Mi marido me abandonaaaa!
—¡No hagas drama! —golpecito en la frente, sonrojándose un poco.
—Mi marido —repite mirándole a los ojos, con otro tono de voz un poco más serio.
El anglosajón se sonroja más sin apartar la mirada.
—Me gusta... Más de lo que creí jamás, tener un marido al que volver, aunque el precio sea caro —Le sonríe mirándole a los ojos.
—¿Te parece... caro?
—Me habría parecido impagable en otros tiempos...—sonríe.
—¡Pues a mí también!
—Hoy me parece tremendamente agradable venir aquí y saber además que lo estoy haciendo bien —besito en la mejilla, le acaricia el pelo.
—Igual te odio —sonríe.
—Igual no quiero que te vayas...
—Igual me tengo que iiiir...
—¿Por queeeeé?
—Porque tengo que hacer cosas.
—Pero... ¿Vas a volver temprano?
—No lo sé...
—Es decir, vete a casa, France.
—Pues...
Suspira cerrando los ojos y dejando caer la cabeza en su hombro.
—Vaaaale... —susurra decepcionado.
Inglaterra le acaricia un poco el pelo, sintiéndose un poquito culpable.
—¿Nos vemos hasta Navidad entonces? —pregunta levantando la cara y mirándole.
—Pues... supongo.
Suspira otra vez dándole un besito.
—Te hablo entonces cuando llegue... —susurra y sigue haciendo cierta voz de drama.
—Well...
—Quoi?
—Nothing. It's OK.
—Bien... Me voy entonces —murmura arrugando la nariz, soltándole del abrazo y pasándose una mano por el pelo.
—¿Quieres...? —empieza de nuevo el inglesito.
—Quoi? — Le mira de reojo.
—Uhm... bañarte y desayunar primero.
—Oui, creo que necesito un baño —se mira a sí mismo. ¡Así de puercos están! Inglaterra asiente y sonríe un poco.
—Ven, vamos a bañarnos entonces.
—Puedes ir tú primero si quieres.
Francia le mira, hace un poco los ojos en blanco y con muchos trabajos y pereza... Se levanta. Inglaterra le mira desde la cama. Contonea las caderas y hace el clásico movimiento de girarse a verle desde la puerta del baño a lo que el británico se sonroja al notar que le ha pillado mirándole el culo.
El francés suelta una risita, cierra un ojo, le lanza un beso y entra. El otro se cubre con las sabanas y luego espía un poco.
Francia deja la puerta abierta y prende la regadera. Al notarlo y oír el agua, el de ojos verdes se levanta medio agachado y saca un poco la cabeza para espiarle aun. Francia se está revisando en el espejo de pies a cabeza en lo que se calienta el agua... sonriendo satisfecho. El inglés sigue agachadito junto a la puerta, observándole y se esconde cuando parece que le mira. El francés le ignora en la medida de lo posible, poniendo su mejor ángulo contra la puerta. Se peina un poco e Inglaterra se sonroja sin dejar de espiarle.
Finalmente el galo se sonríe a sí mismo en el espejo y se mete a la ducha a lo que el otro levanta las cejas y saca un poquito más la cabeza. El latino empieza a tararear una canción suave ya dentro de la ducha. Inglaterra se debate, porque él NO es un pervertido mirón. Aprieta los ojos y va a por sus pantalones del pijama, limpiándose un poco con un pañuelo y a por una bata para ir a ver si España y Bélgica necesitan algo.
Un poco más tarde, Francia frunce el ceño y mira a la puerta al no escuchar ningún sonido.
—Angleterre?
No oye nada.
Francia bufa, porque esperaba ilusamente que le alcanzara en la ducha. Se baña haciendo menos show. Inglaterra esperaba que le llamara un poco o le dijera algo de que fuera con él así que...
Pues claro que... ¡Pero si le espiabaaaaa! Bueno, más se perdió en la guerra, Francia sale después de un rato largo ya bañado vestido, peinado y perfumado con su propio perfume... Sí, Francia ya tiene cosas múltiples en casa de Inglaterra.
Un poco de FrUK gratuito. ¿Te me vas a quejar? ¡Mejor agradecele a Josita!
