Bélgica, que por alguna razón tiene cierta obsesión con la puntualidad a pesar de ser hija adoptiva de España, mira su reloj aun en el tren, satisfecha de que esté llegando a tiempo.
¿Britania sigue con Escocia? De hecho, no creo... Britania debe haberse ido a casa de Inglaterra antes, por favor, Escocia, no le hagas esto a Bélgica.
Escocia ha llegado un poco antes, suficiente tiempo como para tomarse unas cervezas en el bar de la estación con tal de no llegar a Buckingham completamente sobrio. Es la puntualidad Británica que se necesita para dejar claro que si van a llegar tarde es COMPLETAMENTE a propósito para fastidiar.
Bélgica baja del tren dándose cuenta de que no han quedado en ningún lado... Baja su maletita, nerviosa y se pone a buscar entre la multitud una melena roja. Está pintadita, con más cuidado de costumbre, más perfumada que de costumbre.
Alguien se burla de su Kilt. Alguien que acaba indefectiblemente con un ojo morado, rompiendo una mesa del bar... del que le echan. No que esté sobre reaccionando de nervios. No, que va.
Bélgica se muerde las uñas recién pintadas, pensando evidentemente... Lo evidente: "¿Y si me dejó plantada?" Empieza a echarse el discurso clásico: seguramente, me dejó plantada... pero si era de esperarse, chica, si ni siquiera te pidió tu teléfono, ni te dijo que pasaría por ti y España ya te ha dicho que era un gañán... pero tú te empeñaste...
El escocés puede que llegue con alguna herida de guerra al estilo raspado en la mejilla, pero llegar, llega. Además no era una cita, llevaba días repitiéndoselo a si mismo. Él sóooolo quería molestar a Inglaterra. Así que arreglándose un poco la heridita en la mejilla mientras se dirige al andén por el que supone ha llegado el tren la ve a lo lejos y sonríe un poco recordando las palabras de su madre sobre si está o no con ella y ciertas cosas que hizo en la intimidad de su alcoba, sonrojándose un poquito. Pero los highlanders no son cobardes.
Justo cuando Bélgica estaba empezando a preocuparse en serio, ve el pelo rooojo caminar a lo lejos; entrecierra los ojos preguntándose si es él... o no... O sí... o no... Se acerca un poco, sonrojándose al notar que sí... oh sí... sí que lo es.
Escocia sonríe y por primera vez se da cuenta de que no tiene ni idea de cómo debe comportarse, ¿darle la mano? ¿Dos besos como a Francia? ¿Un beso? Eso le hace perder un poco su seguridad.
Bélgica camina con seguridad moviendo un poquito las caderas, pasándose una mano por el pelo sin saber si mirarle, o no, nerviosita. Va muy profesional, toda una ejecutiva que es, con un vestido gris un poco más pegado de lo que debiera pero... bueno, hay que ayudarse un poco. Arrastra su maletita de ruedas sin saber si debía traerla o no, en este momento sintiendo inseguridad por absolutamente TODO.
En cuanto está aun bastante lejos, pero más cerca, es cuando el escocés le mete el repaso poco disimulado y falto de tacto que se acaba de acordar justo ahora, debería tener. Cierra los ojos pensando que no debió hacerlo, aun que fuera de forma inconsciente y luego se ríe de sí mismo por estar dándole tanta importancia a todo esto.
Bélgica, que lo estaba mirando de reojo en ese momento... se sonroja. Claro está, como no se va a sonrojar, sintiéndose otra vez incómoda. Tiene que repetirse vaaarias veces que esto no es una cita... de hecho sigue repitiéndoselo cuando llega a su lado.
—Hello —le tiende la mano.
—He-Hello —saluda ella haciéndose al frente por un micro instante, como haciendo ademán de darle un beso, y arrepintiéndose en el camino, de manera que sale uno de esos saludos bastante incómodos.
El baile, al notarlo, es él quien se echa hacia adelante ahora. Ella vacila otra vez y termina echándose también para adelante, así que se dan un beso en la mejilla un poco idiota.
—Wow —susurra en plan sarcástico al echarse para atrás de nuevo—. Well, how are you?
Ella se ríe un poco apretando los ojos un instante y sacudiendo la cara.
—Fine... thanks. ¿Tú qué tal? —pregunta sonrojadita mirándole.
—Fastidiado, ninguna novedad. Pero prefiero no dejarme llevar demasiado. Por cierto, ¿cuánto sabes sobre protocolo?
Querido, creo que Bélgica se sabe todos los protocolos posibles, ahora que lo pienso... tiene Casa Real y además el parlamento Europeo ahí, así que se sabe los protocolos reales y los no reales.
—Pues... ¿qué tipo de protocolos? —pregunta confundida.
—No importa. Olvídalos todos.
—¿Que olvide todos los protocolos? Why?
—Vamos a cenar with her majesty. Decisión de England.
—Ohh... the Queen Elizabeth? —arruga un poco la nariz y piensa otra vez que su vestido es bastante más pegado y corto de lo apropiado para la ocasión. Se lo baja un poco, incómoda—, pensé que esto era un poco más... familiar.
—Debería serlo —se encoge de hombros.
—Y England... ¿cambió la reunión a que ahora sea oficial y protocolaria? —pregunta mirándole de arriba a abajo por primera vez, hemos de aclarar, que estaba tan nerviosa que... ¿es que trae esa...? ohh! ¡Las faldas escocesas! ¡Es verdaaaaad! Levanta las cejas.
Trae una chaqueta de traje de forma perfectamente elegante... que es de cuero negro. Una camisa oscura, sin corbata (la lleva en el bolsillo, se la va a poner para entrar y la va a aguantar quince segundos), el Kilt rojo y unas botas demasiado grandes y pesadas para ser elegantes.
Bélgica le mira las piernas aun de manera más discreta que la repasada que él le metió pero no por eso realmente discreta, carraspea.
—Yeah. Cree que así me molestará. Y lo hará, pero me importa una mierda. Somos una familia encantadora.
Es que sigue en shock entre las botas... la falda y lo elegante. ¿Va a irse a parar así con la reina? A la vez hay algo en el atuendo que hace que la chica se sonroje. Él la mira al notar que no le contesta.
—Ahh... ehm... bu-bueno —se ríe—, ¿decías qué? ¿Qué quiere molestarte?
—Yes... —levanta una ceja sin entender la vacilación.
—Perdona, es que tu atuendo es... llamativo —confiesa sincerota, sonrojándose.
—¿Por? —se mira a sí mismo. Ella inclina la cabeza al notar ahora, por la posición de la cabeza, que además tiene un rasguño en la cara, con un poquito de sangre.
—Oh my god! ¡Y estás sangrando!
—¿Eh?
—¡Aquí! —levanta la mano y le toca la mejilla... sí, como de película cuando la chica le dice al chico que acaban de golpear "estás sangrando".
—Ah, ese hijo de puta. Habrás sido con los cristales que se han roto. Deberías haber visto como ha quedado el otro.
—Wow! ¿Te has peleado con alguien a golpes? —pregunta cada vez más sorprendida.
—En realidad, él se ha peleado, yo sólo le estaba enseñando modales de una manera tremendamente didáctica.
Le mira unos instantes antes de reírse.
—Pero es que... —sigue impresionada ahora de que se haya liado a golpes—, wow!
—What? —sonríe.
—Pues te peleaste a golpes... En... ¿En dónde? ¡Es que me parece tan extraño! —Se ríe un poco otra vez—. ¿Quieres un pañuelo? Va a gotearte un poco la sangre... ¡¿Qué va a decir la reina?! —más risitas.
—En el bar de la estación. Ella... habrá muchas cosas para reñirme, como siempre. No planeo escuchar ninguna, así que me la suda lo que diga.
Ella sonríe de lado con esto y niega con la cabeza.
—Debe ser... divertido realmente poder pensar así y que te importe un pepino lo que diga todo el mundo —insiste y se ríe—, aunque el protocolo está para algo y... bueno, al menos es la reina de England a la que vamos a ir a ver.
—¿Ah sí? ¿Y para qué está el protocolo?
—Pues hace las cosas más simples y ordenadas, garantiza que nadie falte al respeto a los reyes... Esas cosas —se pone el pelo tras la oreja.
—¿Y qué es lo que garantiza que los reyes no falten el respeto a los... plebeyos?
—Técnicamente el mismo protocolo debería evitarlo. Está todo tan controlado... Especialmente en England. El rey Albert solía salir a andar en bicicleta por las calles, me parece que aquí son mucho más... Bueno, protocolarios.
—Si alguien cree que el protocolo inventado por los reyes les priva de algo, es que no entiende una mierda de monarquía.
Bélgica suspira y aprieta los ojos.
—Vale, vale... nada protege a los plebeyos y la monarquía es lo que siempre ha sido, una cruel estratificación de la sociedad —indica—, ¿Acaso siempre hay que hablar contigo con la verdad absoluta y con nada relacionado con las formas y... justamente, el protocolo? —"protesta"—. ¡Pareciera que hay que decirte lo que es, y no lo que se supone que hay que decir!
—¿Qué valor tiene una mentira bonita? la belleza no la hace menos falsa.
—Pero es imposible hablar con verdades todo el tiempo... o al menos es complejo. La sociedad demanda en alguna medida ese tipo de... apariencias —replica sonriendo de lado.
—No creas que la sociedad no me asquea tanto o más precisamente por eso —le sonríe también.
—Oh God... —ojos en blanco sonriendo—, ¿hay algo que no te asquee?
Seguramente este sería un buen momento para decir "bueno, por algún motivo, quizás tú" pero vacila y no lo hace.
—El alcohol, por ejemplo.
—Contrario al resto de la humanidad... que al menos eventualmente termina por asquearles... —se ríe.
—Eso es porque no saben apreciarlo —sonríe también mirándola de reojo y pensando por un instante que no sólo está buena si no que su risa es bonita... de una forma no sexual.
—Pues hay un límite de apreciación... me parece que si lo cruzas es cuando viene el asco... —se sonroja un poco al ver que la mira de reojo volviendo a ponerse el pelo tras la oreja —. ¿Cómo vamos a irnos?
—¿Has traído paraguas?
—Par... oh... —se muerde el labio—, London, la ciudad en la que siempre llueve. Dirían por ahí que he venido a la guerra sin fusil... no he traído.
—Así que nada de andar supongo, debí suponerlo por tus zapatos.
—Menos aún, son de cabritilla. ¿Podríamos quizás tomar un taxi...?
—Un taxi... ¿Quieres llegar a Buckingham en taxi?
Abre la boca un poco y se sonroja, cerrándola otra vez. Sí, los belgas son bastaaaante prácticos. Aun así se revuelve.
—¿Pues qué si no? ¿En metro?
—¿Cuál es el protocolo?
—Pues seguramente todos llegaran en Rolls Royce con chofer —supone incomoda.
—¿Con chofer? Es una forma de llamarle —se ríe.
—¿Llamarle? —Perdida ahora sí—. ¿A quién?
—Si crees que cualquiera de mis hermanos van a dejar que alguien más conduzca pudiendo hacerlo ellos mismos —niega con la cabeza.
—Oh... ¿no? Pues ha dejado a France el otro día... claro que no iba él, pero pensaría yo que... bueno, en realidad de protocolo Británico sólo sé lo que leo en la Hola.
—Sí, lo vi —asegura porque si notó el Rolls cuando fue a abrirle al pizzero—. ¿Qué opinas de eso?
Ojos en blanco otra vez y arruga la nariz.
—No puedo creer que quiera comprar el cariño de France de manera tan idiota... prestándole el coche. Como si a France le interesara... digo, claro que le interesa verse bien y es complejo competir con ese coche tan bonito, pero... oí que le había amenazado, si le hacía algo al coche pretendía golpearle.
—Siempre le golpea en cualquier caso —sonríe de lado.
—Le he dicho cientos de veces que no tiene por qué soportar esas cosas... —niega con la cabeza frunciendo el ceño.
—Ya me imagino el caso que te hace —empieza a andar.
—Ninguno... ¡Está siempre idiotizado con el cretino ese! —protesta y luego se da cuenta de que habla con el hermano, aun no se acostumbra. Carraspea—, de tu... brother. Ehm...
—Wait... ¿Estás cabreada por eso, right?
—Ehm... ¿Por qué? ¿Por qué esté idiotizado con tu brother? Pues...
El pelirrojo la mira con la boca abierta y ella parpadea sin saber cómo interpretar la cara, revolviéndose un poco.
—I'm sorry. No es muy común que me encuentre con algún otro amante de France más allá de my brother. No soy muy sociable, como es evidente.
La belga se sonroja y mira al suelo, aferrándose a su maletita.
—Sea como sea últimamente, esa es batalla perdida...
—Oh, no me digas que fue a cortar contigo, ¿qué te dijo? —se ríe. Ella parpadea y le mira, porque no, claro que no fue a cortar con ella. Se sonroja más, incómoda.
—¿Contigo fue a... cortar? —pregunta sin estar segura de querer saber la respuesta.
—Lo intentó. Hacía tiempo que no me reía tanto.
Arruga la nariz y frunce el ceño, porque a ella sólo le ha cortado el sexo y las salidas, y le hace cada vez menos caso.
—No puedes cortar con alguien con quien no tienes nada —se encoge de hombros. Gracias, Escocia, por hacerlo más complicado.
—Yes, eso veo... —traga saliva—, no sabía que contigo tuviera algo.
—Estaba hablando de mí. No lo tengo ni lo tuvo nunca. Por eso no puede cortarlo —explica.
—¿Pero no me has dicho que eran amantes? —pregunta confundida.
El escocés chasquea la lengua porque este tema le parece bastante ácido y no está cómodo hablando de ello.
—¿Y qué tiene eso que ver?
—Pues eso es ser algo... al parecer más que no ser nada, tanto así que literalmente no merece ni siquiera intentar cortarlo —hace los ojos en blanco ahora picada con el tema—, ¿podemos no hablar de France?
—De hecho, creo que nunca había hablado con nadie de esto —se encoge de hombros y se detiene de repente, están en el parking de la estación.
—No es como que yo hable siempre de estas cosas con extraños... veo que consigues que haga varias cosas que no hago nunca con extraños
—¿Ah, sí?
—¿Qué hacemos aquí? —parpadea.
—Well... pensé que hay cosas que se pueden balancear. O simplemente devolver la pelota. O simplemente me apetecía conducir.
—¡Oh! ¿Has traído un coche? —sonríe un poco, olvidando el asunto Francia en alguna medida.
—¿Rompe tu estereotipo?
Sonríe más y le mira de reojo.
—No necesariamente... a menos que traigas una camioneta de esas familiares... —asegura mirando alrededor—, el estereotipo dice que debería ser un clásico...
—Un clásico... —aun no saca las llaves, dejando que hable, sonriendo.
—Yes, you know... ese tipo de coches grandes que se usaban en los setentas. O un deportivo... —le mira de reojo—, o no me atrevo a decir que una moto. Eso dice el estereotipo.
—Una moto —se lo piensa.
—Si tienes una moto te voy a matar, porque este vestido... no es para una moto, ¡Y menos vamos a llegar a ver a la reina en motocicleta!
—No tengo un moto, pero me han dado ganas —saca por fin las llaves y le da al mando abriendo un Jaguar deportivo de color gris.
Y por fin, como prometimos... el chico en Kilt. :D ¡Tiene un Jaguar! Porque los villanos... son británicos y tienen un jaguar.
