Bélgica levanta las cejas paralizada otra vez, inclinando la cabeza.
—Whoa... sí que rompe con el estereotipo... incluso de casa —se acerca un poco—, aunque como todos los hombres eres capaz de querer más a tu coche que a tu propia vida, sin embargo se ve... se ve bien. ¿Puedo guardar esto atrás?
—Yes —asiente yendo a la puerta del conductor al lado derecho—. Pero envuelve las ruedas en plástico para no mancharlo —sonríe retador.
—Que envuelva las ruedas de... ¿Con qué plástico quieres que envuelva las ruedas? —pregunta frunciendo el ceño después de pensar en su casa llena de cajas de pizza.
El británico se mete al coche sin contestar.
—Oh, come on! —protesta un poquito con voz aguda, frunciendo más el ceño porque además la princesa está acostumbrada a que el caballero meta su maleta al coche, no que la dejen ahí. Mete la cabeza por la puerta trasera del coche—. ¡Voy a meterlo así, te lo advierto! ¡Si tus preciosas vestiduritas de piel quedan con polvo encima será tu culpa, ya podrías haberme ayudado!
—¿Cómo has traído la maleta hasta aquí si no puedes sola?
—Pues no es que no pueda sola es que habitualmente... —la carga y la mete un poco a empujones, porque no es que no pueda pero es que es el concepto, Escocia, el conceeeepto—, uno encuentra hombres amables que le ayudan a subirla y a bajarla... aunque no es... ja! ¡Ya está, mira como si pude!
—Ah, ¿vas a ofrecerte a conducir tú por mí ahora? —pregunta sin decir nada de las ruedas porque en realidad no le importa tanto si lo ensucia, eso era en broma.
—No, thank you... —cierra la puerta del copiloto y le da la vuelta al coche por enfrente, mirándole con la barbilla levantada, abre la puerta de su lado—, por más que esté a favor de la liberación femenina y esas cosas, creo que aún puedo dejar que conduzcas a la cena a la que me has invitado.
—Si no planeabas ofrecerte, ¿por qué creías que yo DEBÍA hacerlo?
—Pues eso hacen los caballeros educados que... —suelta el aire y le mira de reojo—, ok, tengo que dejar de suponer que vas a ser como el resto, right?
—¿Y qué hacen las damas educadas a cambio?
—Pues... agradecen y sonríen y... —se sonroja porque la mentecita cochambrosa de Bélgica repentinamente recordó lo que hacen las damas educadas de sus libros de vikingos a cambio de que les arreglen el techo de la casa.
—Bien, seré un damo educado y te agradeceré y sonreiré por ahorrarme el esfuerzo de meter tu maleta en el maletero —le sonríe saliendo del aparcamiento.
Suelta una buena carcajada, aunque se sonroja más pensando que vale, si él quiere ser una de ESAS damas no va a oponer resistencia. Ella misma se sorprende de seguir pensando en esas cosas. Descubre también, que el chico sigue siendo divertido pese a todo, mientras se pone el cinturón de seguridad.
Él sonríe mirándola de reojo sin tener ni idea de lo que piensa. Gracias al cielo.
—Bien, he de confesar que esto de ir en coche es mejor que ir en taxi... ¿No habías dicho de caminar? —le mira de reojo, cruzando la pierna y enseñando un poquito de muslo, no vamos a negarlo. Detalle que el chico no se pierde.
—Digo muchas cosas contra tu percepción de que sólo hablo de verdades absolutas.
—En realidad, me haces a MÍ decir verdades absolutas, eras tú el que la vez pasada aseguraba que todo lo que me decías era mentira.
—Tú eres la que se empeña en tomarlo todo MUY en serio.
—No tomo todo MUY en serio —levanta las cejas—, bueno vale, puede que lo tome un poco... es culpa del trabajo que me ha hecho una vida seria, pero aún así es que tú dices tantas cosas con sarcasmo que me cuesta un poco pensar que TODO lo quieras decir sea en broma y... —se ríe—, ok, ok... ya no tomaré en serio las cosas.
—Oh, come on. Tampoco es para que lo tomes todo a broma ahora y digas que es mi culpa, por ejemplo, quería advertirte de algo muy serio sobre mi madre —la mira de reojo, sin sonreír del todo pero no con el ceño fruncido—. Es posible que ella sea un poco desagradable contigo.
Bélgica parpadea levantando las cejas porque en general... bueno, no se había puesto a pensar en el asunto de su MADRE. Es decir... o sea... estas cosas no pasaban más que en las películas americanas, ¿no? ¡Que te llevaran a conocer a una suegra! Y en la primera cit... estonoesunacita... carraspea sonrojadita.
—Wait... ehm... your mother. Ok, sorry pero una vez más, no suelo conocer a las madres de... los desconocidos en la primera ci... salida —aprieta los ojos—, what about your mother?
—Well, está un poco nerviosa contigo porque está enamorada de mí y no acaba por entender este asunto —explica con solemnidad.
Parpadeo, parpadeo.
—W-What?
Escocia la mira de reojo y se muere de la risa.
—¡Bollocks, no puedo creer que hayas caído a la primera!
—Oh, come on! Acabas de decir que era en... PFFF! —Se ríe un poco sin poder evitarlo frunciendo el ceño y llevándose una mano a la cara—. ¡Eso no es justo!
—Y además tú cara —la imita—. "What?"
—¡Pues estabas muy serio diciéndolo! —le reclama la chica. Él se sigue descojonando—."Está enamorada de mí" —le imita ella haciendo la voz grave.
—Es más grave, si no has fumado en los últimos sesenta años no podrás imitarla —sí, te escucha.
—Oficialmente acabas de ganar que no me crea nunca NADA de lo que dices —asegura, sonríe haciendo los ojos en blanco.
—Bien. Vamos por buen camino. Ahora la pregunta es ¿Yo debería creerme eso que dices?
—¿Eso qué digo? ¿Qué no voy a creerte? ¡Sí que deberías! Digas lo que digas no voy a creerte nada y seguro terminarás arrepintiéndote de ello —se cruza de brazos y levanta la barbilla.
—Entonces diré que te creo.
—¡Porque no me crees!
—Tú eres la que no crees lo que digo, yo no he dicho que vaya a decir mentiras de todo —se encoge de hombros.
—Vaaale, no digo que digas mentiras de TODO. Espero —le mira de reojo otra vez.
—Ah, mira que dulce condescendencia... —sarcasmo.
—No es condescendencia, es... Es que no te conozco aún y entre tanto sarcasmo temo reírme de algo que digas en serio.
—En realidad tampoco te conozco tanto yo a ti, pero supongo que si me río de algo que dices en serio podré explicar mis motivos o disculparme.
Bélgica suspira.
—Bien... Suena justo —asiente pasándose una mano por el pelo—. Pregunta. ¿Decías en serio algo de lo de your mother?
—Puede, pero no tienes que preocuparte por eso.
—No recuerdo nunca hacerme enfrentado a una madre iracunda... ¿Por qué no he de preocuparme por ello?
—¿Por qué deberías hacerlo? No soy tan cruel con la gente que accede voluntariamente a soportar semejantes cosas por ayudarme.
Bélgica se sonroja un poco y le mira de reojo sintiéndose un poco "aventada" al venir. Se revuelve un poco.
—Yo no soy tan cruel como para dejar sólo a un chico que amablemente me invita a un lugar y parece en apuros —indica... y no se siente menos aventada por ello.
—¿Lo ves? Mi heroína —suelta un poco dramáticamente, mitad sarcasmo... sin escucharse demasiado.
Se sonroja un poco más y le mira un poco nerviosita con esto. Se ríe de manera diferente esta vez, un poco más suave. Él traga saliva, un poco nervioso, sin mirarla y entran a Buckingham ya, deben ser los últimos.
Bélgica saca de su bolso un brillo labial y se pone un poco, poniéndose nerviosa ahora con esto. La mira de reojo mientras ignora OLÍMPICAMENTE al aparcacoches, dejándolo al lado de la puerta donde no molesta él mismo.
—¿Bajamos aquí? —pregunta mirándole de reojo a ver si se baja, ya desde ahora sin esperar que le abra la puerta.
—Yeah —saca la corbata empezando a ponérsela mientras se baja.
Sonríe al verle considerándolo esta vez sí guapo, bajándose también. La espera acabando de anudársela para que llegue a su lado al rodear el coche. Ahí va a su lado bajándose de nuevo un poco el vestido.
Él le tiende las llaves del coche y la belga levanta una ceja.
—What?
—Realmente se puede poner muy complicado. A mí me importa una mierda por qué no me queda más remedio, pero puede que tú quieras huir.
—Quieres que... ¿Me estás dando las llaves de tu coche para que huya si se pone... complicado? —pregunta mordiéndose el labio y sonriendo un poco.
—¿No las quieres? —se encoge de hombros. La chica extiende la mano y las toma con seguridad. Escocia sonríe de lado.
—Puede, sólo puede... Que te lleve conmigo si huyo.
—Puede, sólo puede que esto sea un "sálvate tú".
—Eso suena hasta romántico —le suelta.
El británico se paraliza por un instante. Ella se humedece los labios no tan inocente, por un instante... Luego se ríe girando con las llaves hacia la puerta. Se sonroja un poco y tras unos instantes se recompone, siguiéndola. A ella le tiemblan un poquito las piernas mientras camina preguntándose si no se ha pasado, pero... Bueno, no le queda más que sonrojarse.
Ah, ya que va detrás de la belga y se ha puesto ese vestido expresamente, le mira el culo.
¿No pedías más de ellos dos? Deseo concedido. Y ¡gracias a Josita!
