—Me encanta cuando lo haces tú —asegura Roma que si alguien se ha creído que se iba a quedar callado de verdad, es que no le conoce.

—Shutup... —susurra aún sin creerse que lo haya hecho ella—. Yo no hice nada —agrega contra toda evidencia.

—Sí lo hiciste y lo haces maravillosamente. Me haces perder mucho más la cabeza de esta forma.

—Shut uppp —si se le esconde un poco más en el cuello va a rebanarle la cabeza.

—¡Vengaaa, no es malo que te diga estas cosas! ¡Es algo bueno!

—Yes, but... No lo digas.

—¿Por? —se mueve un poco para tratar de mirarla.

—Es... Stupid —asegura y Roma podrá notar de reojo que sonríe igualmente.

—Bueno, tú siempre dices que yo soy un poco estúpido así que... megustasmegustasmegustaaaas —se ríe idiota intentando molestarla de nuevo.

—Shut uuuup! No eres un poco, eres veeeery stupid —se ríe un poco con él, empezando a recordar que tienen que bajar. Roma le da un beso, que Britania le devuelve otra vez, mucho menos ansioso y se separa de golpe.

—Hay que bajar.

—¿Eh?

—Bajar. La cena. My kids. Alba va a llegar —se pasa las manos por el pelo desordenado.

—¡Oh! ¡La cena! —recuerda también.

—¿Cuánto tiempo llevamos aquí? —pregunta cubriéndose con su vestido que ha tenido la suerte de no caerse al suelo.

—Pues... no lo sé —le mete un repasoooo—. Se me había olvidado por completo la cena.

—Bloody hell. Date la vuelta! —Se sonroja tapándose más con el vidente repaso.

—Dame tu vestido y lo hago —le tiende la mano.

—¿Y qué pretendes?

—Pues también tengo que taparme yo para recoger mi ropa, ¿o es que tú si puedes verme?

—Me tapo los ojos —Propone sonriendo un poco.

—Vale, pero si te pillo mirando, haga lo que haga, te pones las bragas que vibran.

—¡No voy a ponerme las bragas que vibran! —asegura tapándose los ojos.

La mira de arriba abajo un instante sonriendo, aparta un poco la ropa y automáticamente baja a darle un beso en... sus labios inferiores.

—Aaaaaaaahh! —salto/golpe/se quita la mano los ojos, claro.

—¡Has mirado! —Se muere de la risa.

—¡Ha sido tu culpa!

—Has miradoooo así que... —busca su americana donde lleva las bragas.

—¡No voy a ponerme las bragas malditas!

—Has perdido... no te queda más remedio.

—Pero es que fue tu culpaaaa —se abraza las piernas.

—Si solo hubieses aguantado habrías disfrutado de un maravilloso cunnilingus como ya sabes que no te hace nadie como yo y luego de tu preciada libertad, pero ahora...

—Rome! —aprieta los ojos con toda la frase—. Prefiero esa vergüenza a las bragas —mírala que lista.

—Ah sic? ¿Por qué?

—Porque NO voy a ir con las bragas con la bloody queen y mis bloody kids. ¡Ahora, vamos abajo, Rome, que van a pensar que estamos haciendo quien sabe qué! —se dispone a levantarse. Roma la mira sin moverse —Come on. Las bragas... ¡Es que te conozco, vas avergonzarme! Y hoy... no, not today.

El latino sonríe.

—¿Qué es mi regalo? ¿No es algo peor, verdad?

Roma le tiende la caja. Britania se detiene el vestido que le eligió Galia cubriéndose el pecho y... En general todo lo que puede. La abre con una mano y la lengua de fuera, por cierto. Abre el papel en el que está envuelto y levanta las cejas, sacándolo.

—Es...

La mira fijamente a la cara.

—Oh! ¡Es un vestido! —cae en la cuenta, sorprendida, porque además, pese a lo que le pesa, le parece un vestido... muy bonito. Trata de objetar algo... De verdad que trata. Pero es suave y de terciopelo... Y su color y... Mira a Roma, sin palabras.

—¿Te gusta? —Pregunta sonriendo un poco infantilmente—. Yo lo cosí con la máquina nueva. ¡Espero que te ajuste bien! ¡Póntelo!

—Tú... ¿Tú lo hiciste? —le mira impresionada.

—¡Claro! —mete ahí las manos para tomarlo y ayudarla a ponérselo.

—¿Me hiciste un vestido a mí? ¿Mío?

—Pues... sic —vacila un instante inseguro—. Siempre los llevas y Galiae me dijo que te gustaría...

—Y lo hiciste verde, de terciopelo —Le sonríe un poco inclinando la cabeza.

—Va con tus ojos —le sonríe seductor.

Se sonroja un poco pero se pasa la mano por el pelo, avergonzadita.

—Y con tu pelo de brujaaa —susurra y gatea sobre la cama para acercarse y besarla.

—Es diferente al que eligió Ga... No me llames bruj... —deja que le bese.

El latino se separa y se ríe.

—Quisiera que lo estrenaras hoy.

—Pero ya me vieron con el otro... Y pensarán que...

—¿Qué te lo di como regalo y quise que te lo pusieras?

—¿Vas a decirle a todos verdad? —Se muerde el labio y sonríe un poco.

—¿Prefieres hacerlo tú?

—Yes... Prefiero hacerlo yo —se peina un poco.

—Vale —asiente sonriendo.

—Alba va a reírse, ya lo verás —sonríe yendo al borde de la cama para levantarse. Pero esta vez no le parece tan raro—. Voy a cambiarme al baño.

—Pues será un tonto, venga... no te vayaaas.

—¡Pues ni modo que me cambie aquí contigo viéndome!

—¡Pues tengo que ver cómo te queda! —Se levanta y se va detrás.

—Vas a ver cuando salga... —camina hasta el baño cubriéndose cómo puede el culo —. Y seguro ya se me corrió toda la pintura y el pelo...

—Peroooo... —se ríe aun yendo tras ella.

—Pero nada... ¡Me veo un desastre! Salte. Salte de aquí

—Vaaaale, vale —se sigue riendo—. ¡Arréglate bien guapa para mí!

—¡No voy a arreglarme PARA TI! —le lanza la toalla y se ríe.

—Lo que tú digas —se la quita de la cara y la vuelve a mirar de arriba abajo.

Se sonroja otra vez, pero se ríe y se acerca a él empujándole.

—Shoo, Shoo... Ahora verás. Y... ¡Vístete por todos los dioses! —protesta.

—¿Por? ¿Te molesta? —hace un movimiento de caderas hacia ella.

—Yes, me molesta y eres un tonto —aprieta los ojos y señala a la puerta —. Largoooo —Muy minerva McGonagall con Dumbledore.

—No quieroooo —lo hace más riéndose, yendo tras ella.

—Romeeee! ¡Hay que CENAR!

—Pues algo habrá que haceeeer.

—¡Sólo déjame ponerme esto!

—¡Vaaaaale!

—Thaaaank you —hace los ojos en blanco tomando la puerta para cerrarla.

—¿Un beso? —pide porque es un PESADO.

—Un... ¡Noooo, no voy a darte un beso! —protesta sonrojándose.

—Vengaaaa —pide haciendo un pucherito.

—No! ¡Ya te hice muchas cosas hoy!

—Sí, las has hechoooo —canturrea saliendo.

—¡No hice nadaaaa! —¿no que sí?

—Y luego harás más, mira —hace un gesto obsceno con la boca, clavando la lengua desde dentro en un costado con la mano sobre los labios como si tuviera... un pene dentro.

—Waaaaah! Shut up! —Chilla cerrando la puerta de golpe, recargándose en ella y sonriendo sin poder evitarlo.

—¡Vaaaale, te lo haré yo a ti! —grita a través de la puerta y va a vestirse.

—Arghhh! —protesta sonriendo y yendo a ducharse rápidamente porque está toda pegajosa.

Mientras Roma se limpia con unos pañuelos que encuentra por ahí y silba alguna cancioncilla mientras se viste. Un ratillo más tarde, se abre la puerta del baño un poquitito. El romano ya está vestido, mirando la televisión del cuarto.

Pasa un ratito antes de que se asomen unos ojos verdes por la rendija. Puede que el romano tenga las bragas que vibran en la mano y les esté dando vueltas con el dedo. Puede que lo note y cierre la puerta de un portazo y se tarde otros cinco minutos en abrirla.

Debe estar además tirado en la cama y esta vez saca una roja cabeza... Que no es por el pelo solamente.

—Ave —saluda al notarla.

—He'llo...

Le hace un gesto con los dedos para que se acerque, apagando la tele.

—I... I... —vacila aún sólo con la cabeza fuera.

—Vengaaaa —se levanta.

—No te rías, ok?

—Valeee —hace un gesto con las manos para que salga.

Abre un poquito más la puerta y sale dando un pasito.

—¿C-Cómo me veo? ¡No te rías! —insiste.

—No me rio, veeenga —sonríe e inclina un poco la cabeza.

Sale toda avergonzaditaaaaaaa. Roma la mira de arriba abajo valorando por un segundo como de bien está en relación a como lo imaginaba y luego sonríe tomándola de una mano y haciéndola dar una vuelta.

—Es cómodo... Más que el que traía —admite —, aunque es feo y no me gusta —Tsundere tsundere.

—Te ves muy... —sonríe sinceramente.

—¿Muuuuuy...? —sonríe un poco sonrojadita.

—Bonita. No estaba seguro de si te quedaría bien porque no pude tomarte medidas, pero te he tenido entre mis brazos demasiadas veces como para conocer de memoria cada palmo de tu cuerpo —asegura—. Y te aseguro que en el maniquí no le hacía justicia.

—¡No me has tenido en tus brazos! —Boca chiquita —tanto...

—A las pruebas me remito...

—Ningunas pruebas, es SUERTE lo tuyo.

—Al saber le llaman suerte.

—¿Estás listo ya? —Ojos en blanco.

—¿Y tú?,

—Yes... ¿Crees que no?

—Pues son tus hijos...

—Ya estoy, ya estoy.

—A ver un momento —le toma un pedazo de ropa del pecho intentando hacerle un ajuste y se lleva un manazo—. Espera, deja que te lo arregle —pide.

—¿Arreglarlo cómo? —Levanta un poco los brazos.

Vuelve a tomar la ropa estirándola un poquito y le magrea los pechos entonces descaradamente.

—Romeee! —otros manazos. El latino se ríe, soltándola—. ¡Eres un mañoso! Si que tuviera tanto que... agh! ¡Me caes mal! ¡Vámonos!

—No iba a desperdiciar la oportunidad —se ríe abriéndole la puerta.

—Yo de tonta que confío. Me haces eso enfrente de mis hijos y vas a arrepentirte —le amenaza acomodándose otra vez el vestido.

—Por eso lo hice aquí antes de bajar, ¿crees que no te conozco?

—Más te vale que te acuerdes de ello, entonces —sonrisita, más tranquila.

—Cuando estén ellos seré más sutil, así —le magrea el culo cuando pasa delante de él.

—Ahhhh! No! —da un saltito y le encara frunciendo el ceño—. Hablo en serio... Ninguna guarrería.

—Oh, que aguafiestas estirada... —sonríe de lado.

—Pues llámame como quieras, pero pórtate bien.

—¿Y si no lo hago qué? —Hace una pedorreta y la sigue.

—Dormirás en otro cuarto.

—Vendré a media noche a susurrarte cosas al oído hasta que confieses cuanto me amas.

—¡Yo NO te amo!

—Siempre me lo dices en sueños, por eso me gusta quedarme a dormir a tu lado.

—¡¿Te digo en sueños that I love you?! —levanta las cejas y abre la boca sonrojándose un montóoooon y dejando de caminar.

—¿Cómo has dicho eso? —la mira de reojo.

—¡Que no te he dicho nunca en sueños that I love you!

—¿Qué es lo que no me dices?

—That I love y...! —se sonroja —. I DON'T love you!

—Claro que no me dices que no me quieres, ¿cómo vas a decir semejante mentira? —Se muere de la risa.

—¡Lo que es una mentira es que te quiero! —sigue protestando y a este paso nunca van a llegar a cenar. Por suerte están andado por los pasillos—. ¡Y deja de inventar cosas y tonterías! —empujoncito. Roma vuelve a reírse y se arregla un poco el pelo antes de llegar por fin donde están todos.


Me encanta como se llevan Roma y Britania de todos modos. Gracias Josita.