—El... comedor —levanta una ceja y le mira de reojo—, ¿Es una negativa directa o... —sonríe un poquito—, es lo que me estoy imaginando?

—No sé si podré ser tu cómplice como tú quieres y... tú siempre te alias con Scotland y... yo... quizás si... no te miro y tú te alias con él y sois unos idiotas, pero veo su silla y sé lo que te he hecho en ella y...

—Es justamente lo que me estoy imaginando, y es una idea perfecta —sonríe completamente complacido con la idea, sin criticarla ni burlarse caminando unos pasos hacia la mesa sin soltarle de la mano. Inglaterra prieta los ojos y se sonroja más.

—Me gusta... Me gusta como piensas —le pone los brazos en el cuello—, yo también voy a verlo y sonreiré recordando lo que hiciste.

El británico humedece los labios y se atreve a mirarle, Francia le mira de vuelta con los ojos entrecerrados. Da un pasito hacia él.

—Je t'aime —susurra haciéndose un poquito hacia adelante, buscándole un beso.

Francia le besa un poco, sintiéndose mejor con ello y el otro le abraza con suavidad del cuello, cerrando los ojos. Y es un beso largo entonces, a la puerta del comedor, hasta que es interrumpido por el carraspeo de un camarero y un gruñido de Francia. Inglaterra se separa pasándose una mano por el pelo.

—Oui? —Pregunta Francia al camarero con el ceño fruncido.

—I-I'm s-sorry, míster... necesito... hum... entrar al... comedor —señala la puerta sobre la que están.

Francia mira a Inglaterra de reojo.

—W-well. Entre —el inglés aparta un poco a Francia—. Y tiene treinta segundos para decir a todo el mundo que se largue que Lord United Kingdom planea hacer una inspección privada y que NADIE va a poder entrar mientras se efectúa.

—W-what? ¿I-inspección? —se acojona el pobrecito camarero.

—Y si usted cree que Her majesty The Queen es estricta... —comenta Francia sonriendo y cruzándose de brazos.

—¡No me haga "what-what" y métase ahí a hacer lo que le digo, ya debería estar todo dispuesto! ¿Dónde se han creído que están? ¿En the bloody Versailles? ¡Esto es Buckingham! ¡Muévase! ¡Muévase! —le grita dando palmadas haciéndole entrar. Francia levanta las cejas con el asunto de Versailles y sonríe de lado...

—Mon dieu, siempre esas comparaciones. No dejan de hacerme gracia...

—Shut up. It's true —aparta la cara.

—Versailles era mucho más señorial que esto —asegura riendo bajito.

—¡Más quisieras! —exclama.

—Más señorial, más hermoso... Y necesitaba menos gritos —claaaaaaro, y más cabezas rodando.

—¡JA!

—Se movía todo a la perfección sin necesidad de compararlo con Buckingham.

—¡JA Y MÁS JA!

—Desde luego que sí, todo era perfecto. Es una pena que no aprendieras...

—¿Pero qué te crees que nací ayer? ¿Qué no he estado nunca en Versailles?

—No creo que nunca hayas encontrado un error en Versailles. Todo sale bien.

—Tú eres el error de Versailles.

—Moi? Mon dieu... ¡Qué error más bello entonces!

—¡De bello nada!

—Ah, claro que sí. Bello... Perfecto.

—¡Presumido, dirás! ¡Y bien tonto!

—Tonto... Ya quisieras.

—Lo suficiente para decir esas mentiras tan obvias —se cruza de brazos y sonríe de lado.

El francés le pone una mano en el pecho y sube hasta su cuello, mete dos dedos en el cuello de la camisa tirando de la cadena.

—Y aún así... Te casaste conmigo.

Se sonroja y se le borra la sonrisa cuando nota que tira de la cadena, mirándole la mano. La argolla te saluda puesta en el lugar apropiado. Para entonces, empiezan a salir los camareros del comedor.

Francia sonríe acariciándole un poco el cuello mirando pasar a los chicos. Inglaterra los mira pasar llevándose las manos sobre las de Francia para esconder el anillo.

—Nadie sabe lo que es... —se ríe —. Lo escondes como si fuera un letrero gigante en el cielo "anillo de boda con France".

—Shhhhh! —le tapa la boca sin soltar la mano.

—Mmmmm Mmm mmmmm.

—¡No lo digas!

Y ahí va el cochino y le lame la mano. Inglaterra la quita de golpe.

—¿Por qué no puedo decirlo? Si no hay nadie que me escuche... Casi parece que tú no quieras oírlo.

—¡Están ellos! —señala el personal, que sigue saliendo.

—Que pueden suponer que hablo de la película que vimos ayer... No seas paranoico —le acaricia la mejilla y se le acerca por un beso.

—Pero pueden no... —se calla con el beso.

Se separa sonriendo.

—¿Eh? —ya no sabe de que hablaban.

—Je t'aime.

—You git! —le empuja dentro del comedor.

Entra, sonriendo más, pasándose las manos por el pelo y retirándose el saco. Inglaterra echa a los rezagados, Mientras Francia sonríe con ESA sonrisa acercándose a los platos de la mesa y desordenando todo un poquiiiito. En cuanto sale el último de ellos y cierra la puerta Inglaterra traga saliva y se pone más nervioso si a caso es posible.

Francia le espera de espaldas a él, sonriendo un poco y poniéndose él mismo un poquito nervioso. No deja que se le note.

—Un pirata, eres un pirata —se susurra a sí mismo pasándose una mano por el pelo intentando darse ánimos y calmarse, antes de girarse a él frunciendo un poco el ceño y sonriendo—. Well, well, well, mesier la Frans...

—Mistegg Angleterre... —le mira por encima del hombro.

—Se creerá usted muy listo de presentarse en mi casa declarando tales intenciones con el único fin de importunarme —se le acerca.

—Non, no me creo muy listo... SOY muy listo —se gira hacia él, y sonríe.

—A lo mejor —sonríe de lado—. Pero resulta que yo lo soy más —se le planta delante.

—Mmmm... ¿Desde cuándo te crees Napoleón? ¿Te llevo a un sanatorio?

—¿Napoleón? No, love. Yo habría sabido que hacer en Waterloo.

—Salir corriendo es lo que habrías hecho...

—Vencer, es lo que hice —le empuja un poco con la mano en su pecho atrapándolo contra la mesa, sin dejar de mirarle a los ojos.

—Por una vez... Y tuviste suerte —susurra arrastrando las erres, sosteniéndole la mirada.

—¿Quieres que te venza de nuevo y ver como no fue suerte aquí y ahora? —le renta entrecerrando los ojos.

—No estoy seguro de que puedas, Mon amour... No creas que voy a dejarte ganar sólo por tu linda cara —levanta una mano y de la pone en las regiones vitales.

—¡Ah! —Suelta sin poder evitarlo, con los dientes apretados, sonrojándose y dando un mini saltito, sin dejar de mirarle a los ojos y sin cambiar de expresión—. Ni hablar, lleva todo el día jodiéndome TODO el mundo —le imita.

—No jodiéndote como podría joderte yo, Mon petit lapin —sonríe tratando de defenderse un poco.

—Nadie va a joderme más de ninguna otra manera —con una mano le toma de la muñeca de la mano que tiene sobre sus regiones vitales, apretando con FUERZA y quitándosela de ahí, mientras mueve los dedos de la otra para meterlos en sus pantalones.

Aprieta los ojos y sisea pero no grita, haciendo notar mira, como es que tan debilucho no es.

—Mmmm... ¿Q-Quién dice que eso no me gusta?

—Ah, no, estoy seguro de que lo hace. Por eso es que eres un ridículo —acaba de abrirle los pantalones mientras le sostiene la mano en la espalda con fuerza, lo que le obliga a abrazarle un poco.

—¿U-Un ridículo por gustarme? —susurra y le mira a los ojos tratando de mantener el temple y no reaccionar tanto como quisiera.

—Yes. Al final soy yo quien te está incomodando a ti mientras tú te limitas a repetir en forma de pregunta mi última frase —está ya bastante Punk, no sé si alguien lo ha notado, así que puede que le haya dejado caer ya pantalones y... cualquier otra prenda que esté usando, si es que la está usando. Sí, esta vez sí trae calzoncillos...

—¿Repetir en forma de pregunta? —Sonríe, esta vez sí lo hace a posta mientras traga saliva, porque sabe que no hay mucho más que pueda hacer.

Y ahí va Inglaterra y le aprieta el asunto, frunciendo el ceño. Francia aprieta los ojos y sisea.

—Aún... No me... incomodas del... todo...

—¿Sabes dónde estás, crazy Frog? This is my bloody palace. And that means que se hace lo que YO digo. Y si yo digo que NADIE más va a joderme, es que nadie lo hará —empieza el movimiento mecánico.

—Nadie... Nadie... —susurra tragando saliva—, va-vamos a ver si es... Verdad con este palacio tan feo... N-no sé porque te eno-Ohhh... Enorgulleces…

—Nobody. Ni siquiera tú, digas lo que digas and you know why?

—Q-Que te... ¿Qué te hace pensar... —ya está bastaaaaante en firmes —, que quiero... Saber "Why"?

—No te lo diré entonces —se encoge de hombros.

—B-Bien... en-entonces gano —sisea con un escalofrío evidente. No está ni remotamente ganando.

—¿Qué ganas? —se le echa más encima.

—¿U-Un beso? —propone sonriendo de ladito.

—¡Ja! —le suelta haciéndole girar y estrellándole contra la mesa.

—Merde... —suelta sin poder evitarlo, apretando los ojos—. Siempre tan parco con los besos, ¿A qué le tienes miedo, Angleterre?

—Miedo tú.

—Temes que... Si me das un beso, pierdas... ¿La cabeza? —pregunta tratando de moverse un poco para tocarle con la mano las regiones vitales.

—No. Es que no voy a hacer lo que tú digas, ya te he dicho que yo mando.

—Eso dices... Pero aún no veo que mandes del todo —el francés consigue poner la mano sobre sus regiones vitales pero el pirata-punk se la retuerce levantándola—. Ahhh... —ahora sí grita un poco.

—¿Qué te parece eso? —sonríe yendo a mordisquearle la oreja.

—Sólo puedes... —traga saliva —, ganar usando la fuerza...

—Pobrecita rana, pero es lícito.

—Digno de una bestia como tú... —sonríe un poco, pese a todo, mordiéndose el labio porque le habla cerca y le come la oreja.

—Quejas es lo único que puedes hacer para defenderte.

—¿Defenderme de qué? Si no estás haciendo nada —le pica aplastado contra la mesa—, de cerca, el mantel es aún más feo.

Vuelve a mover la mano.

—Mmm... —suelta un gemidito inevitable—, horrible, se-seguramente es del... Gusto de tu... Queen.

—Sigue, sigue quejándote.

—Necesitas... —empieza a formar una idea... Pero la mano se mueeeeve. La otra mano se le hunde en el pelo, acariciándole un poco—. Ah... Angleterre... —gime un poco y sigue el movimiento de la mano.

—Al menos ya has aprendido que no necesito nada —susurra y Francia debe poder notar en su culo que ya Inglaterra no va a aguantar mucho más.

Francia se humedece los labios, sonríe un poco a pesar de todo y le mira de reojo.

—¿Qué pasa si yo... —traga saliva porque tampoco es taaaan fácil pedirlo—, te necesito a ti?

—Que si... —vacila un poco y se abraza escondiéndose un poco en su cuello—. Me lo pides... puedo... ver que hacer y...

—¿Pedírtelo cómo...? —susurra y sonríe un poco más, alargando el momento—. Angleterre...

Esconde más la cara más avergonzado ahora porque ya no estaba agresivo.

—S'il vous plait... —pide Francia con suavidad sin saber si es del todo bueno haber conseguido cambiar el rumbo a algo más suave—, hazme el amor...

Le abraza más fuerte y le da un beso en la nuca abriéndose los pantalones, volviéndolo todo más suave. El galo baja la cabeza y la recarga en la mesa.

—Me gustas mucho... —confiesa sinceramente el latino.

—I love you... —susurra. Levanta una mano sobre su hombro y busca acariciarle la cara y el pelo.

—Me encanta... Me encanta oírlo —susurra.

El británico le besa el cuello y le toma de la cintura dejándose caer en la silla con él encima y el francés deja hacer, ayudándole. Y bueno... el siguiente proceso es bastante mecánico, todos lo… lo entendemos. Ejem.

Y no creo que Francia aguante demasiado, la verdad, bueno, Inglaterra tampoco, con lo histérico que estaba. Francia se echa hacia atrás recargándose sobre el inglés, sin aire, con los ojos cerrados, agotado y sonriente. Inglaterra le suelta el asunto y le abraza de la cintura.

—Je t'aime...

Inglaterra le susurra algo contra su hombro.

—Mmm? —pregunta suavemente girando la cara para buscarle un beso.

Inglaterra no le responde, sólo le besa, profundizándolo al sentir al francés sonreír en él.

—Me encantas...

Se esconde un poco otra vez pero sonríe.

—Esto fue una idea fantastique... Voy a pensar en ello toda la cena —asegura riendo un poco. Aprieta un poco los ojos pero no deja de sonreír.

—The queen va a oler a sexo en el aire...

—Whaaat?

—Te estoy molestando —se ríe Francia.

—Mientras no te hayas corrido en lo platos...

—No garantizo que no haya manchado el mantel... —asegura, soltando una risita.

Saca un poco la cabeza por encima de su hombro y Francia gira la cara y le da un beso en la mejilla.

—Me encanta hacer cochinadas contigo...

—No eran cochinadas —se esconde otra vez.

—Sutiles perversiones... Me encantas —se ríe un poquito.

—Nnnn...

—Vamos a sobrevivir... Y lo vamos a pasar bien —asegura convencido —, ¿Hay semen en el mantel, o no?

—Creo que igual pediré que lo cambien... —decide.

—Yo sabía que terminarías por quitar tu mantel tan feo...

—¡No lo quito por feo, git!

—Pretextos, preeeetextos.

—¡No es un pretexto!

—Ah Non? Es todo un pretexto... —se pasa una mano por el pelo—. ¿Cómo me veo?

—¡Mal! Quítate —le empuja un poquito para que se levante, cubriéndose de paso.

—No me veo mal —se levanta también tomando una servilleta de tela de la mesa para limpiarse.

—Claro que te ves mal, esa americana es horrible —se sube los pantalones intentando fingir que no acaba de pasar nada.

Se cierra un par de botones de la camisa y se sube los calzoncillos negros y pantalones, acomodándose el asunto. Inglaterra se arregla un poco el pelo dándole la espalda.

—Creo que huelo a Angleterre a miles de kilómetros.

—What are you talking?

— Que huelo a ti —asegura.

—Where?

—De todos lados... no sé que quieras que te diga de qué lugar más.

—But... —se pone nervioso mirando alrededor

—Y tú hueles a France.

—What? —se sonroja más y se huele a sí mismo.

—Somos uno mismo —sonríe, porque le encanta que huela a él.

—No, voy a... ¡Voy a lavarme y a decirles que cambien el mantel,

—No te laves... Me gustas puerco y sudado por mi culpa —se le acerca después de recoger su desanudada pajarita del suelo.

Se sonroja cuando se le acerca, dando un pasito atrás.

—Je t'aime...

—¡Pues eres un tonto y todos van a saber y no quiero!

—Nadie va a saber... —sonríe—. Papa seguramente olerá a tu madre.

—What? —Shock.

—¿Qué crees que estarán haciendo?

—Ugh! Frog! ¡Eso es tremendamente asqueroso! My mother no hace eso with your father!

—¿Crees que no? —Francia parpadea y sonríe.

—No... I don't know. Están juntos en el cuarto y... no quiero pensar en eso, OK?

Francia aprovecha el segundo de confusión para abrazarle un poco de la cintura.

—Vale, no pensemos en la vida sexual de nuestros padres... —sonríe —, ¿Listo para enfrentar a tus hermanos?

—No —tiembla un poco pero no le echa.

—¿Me quieres? —pregunta con suavidad, dándole un beso en la mejilla.

—What? —se tensa.

—Se dice "Yes, France... Muchísimo" —Le sonríe mirándole a los ojos.

—¡No! —se sonroja y trata de separarse un poco.

—Yo te quiero... —le busca un beso igual.

—Uuuuuh —protesta un poco rehuyéndole esta vez.

—Un beso y te dejo ir, anda.

—Noooooo.

—Un besito.

—¡No!

—¿Por qué? —carita triste.

—Porque luego querrás otro y luego querrás que te dé la mano y luego... y tengo que ir a recibirles a todos.

—Mmmm... —frunce un poco el ceño, suspira resignado y le suelta amarrándose la pajarita —. Vale, sin beso y sin darme la mano y casi sin conocerme.

Inglaterra baja la cabeza, sintiéndose un poco culpable.

—Ya sé que te da vergüenza... No pasa nada, vamos —hace un gesto con la cabeza. Inglaterra le mira de reojo y va tras él—. Merci. Lo pasé bien —le mira sonriendito.

—Eres un tonto —se sonroja de nuevo—. Y my mother no hace esas cosas tampoco.

Francia se ríe dándole un golpecito hombro con hombro, afectuosillo. Y el angloparlante sonríe y sale por a puerta, dirigiéndose a los camareros. Francia les mira de reojo con cara de satisfacción antes de revisarse reflejado en un espejo y arreglar se el pelo mientras él les grita sobre que todo está desordenado y que cambien el mantel sucio.

Francia sonríe ante el regaño mirando el mantel y terminando de arreglarse, consiguiendo volver a quedar bien en sólo unos segundos.


Francia sieeeempre al límite de lo imposible y al final Inglaterra tiene que decirle que no, con lo que le cuesta... pero así son y así nos gustan. Gracias Josita!