Britania sigue riéndose y neceando con Roma como siempre, completamente perdida en cuanto a donde está por estar tan apasionada en su discusión. Inglaterra acaba de dar palmadas gritando "move! move! move!" a todo el mundo cuando les ve aparecer del otro lado del pasillo.
—Oh... — Britania se sonroja ipso facto y es como una enfermedad contagiosa.
—Papa! — saluda Francia sonriendo.
—¡Anda! Ave! —el otro atontao que no le ha visto hasta ahora.
—¿Qué tal... ha ido? —Francia sonríe feliz y le cierra un ojo.
—Mírala, ¿qué te parece? —se vuelve a ella enseñándosela. Inglaterra parpadea notando que lleva un vestido distinto.
—Precioso, Britania... ¡Papa se nota que te sabes sus medidas!
—¡No es verdad! —chilla Britania.
—¡Ah, ya te lo dije! —se ríe—. No estaba convencido con la espalda pero... al final queda perfecto.
—Mum? ¿Por qué te has cambiado de ropa?
—Es esta cosa que me regaló Rome, no me gusta del todo —asegura ella sin mirar a nadie.
—¿Pero por qué no te gusta si se te ve perfecto...?
—Sí que se te ve bien —asegura Inglaterra sonriendo un poquito. Roma sonríe de lado.
Britania mira a Inglaterra.
—¿T-Te parece?
Él asiente y sonríe un poco más.
—Es más cómodo que el otro de Galia, y el color no es tan horrible y la tela es bonita...
—De hecho yo lo habría hecho más corto, porque tu madre tiene unas piernas muy bonitas y con más escote porque aunque no tiene mucho pecho pero tiene unas pecas MUY sexys por aquí, pero no me han dejado —explica Roma a Inglaterra.
—¡NO hables de mi pechoooo! —Chilla—. ¡Y no tengo pecas! Y menos sexys…
Roma se muere de la risa e Inglaterra parpadea, mirándoles de reojo.
—¡No le escuches! Y tú... ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Dónde están los demás? — mira a Inglaterra.
—Estaba... yo... estábamos... —mira a Francia de reojo y se sonroja de muerte—. ¡Yo! ¡YO! ¡Estaba... inspeccionando el comedor para que todo esté perfecto!
—Una inspección exhaustiva... completa —las insinuaciones francesas. Se lleva un codazo —. ¡Pues lo fue! —susurra sonriendo.
—Y en esa revisión tan exhaustiva... ¿Qué encontraste?
—Nada. Everything is perfect. Somos muy profesionales, mum —asegura con esa sangre fría.
—Unos PROFESIONALES. Con toda la práctica que tiene, lo hace MUY bien —confirma Francia. Britania levanta las cejas.
—What the hell! You stop, bloody git!
—Quoi? ¡Pero si no he dicho nada!
—No! ¡Lo haces a propósito! —sigue chillando y Roma les mira a uno y otro como un partido de tenis. Sonríe de lado, porque... piensa mal y acertarás.
—Me parece perfecto... para lo mal que está todo los demás al menos espero que eso esté muy bien —indica Britania sin entender del todo el problema.
—¡No hago nada a propósito, calma! —se defiende Francia.
—Ah, seguro que tu hijo nos impresiona con sus dotes de anfitrión —interviene Roma y le sonríe a Inglaterra que ya estaba a punto de contradecir a Francia pero se calla al notar que nadie ha entendido nada en su línea de pensamiento y decidiendo que esto es culpa del estrés.
—Claro que nos va a impresionar, papa. Lo hace muy bien... aprendió de mí.
—¡No aprendí de ti!
—¡Desde luego que va a impresionarte! —chillonea Britania a Roma.
—Aprender, copiar... ¿Cuál es la diferencia?
—Da lo mismo la diferencia porque ninguna aplica.
—En realidad él no es quien más me preocupa —asegura el romano encogiéndose de hombros.
—¿Quien te preocupa? — pregunta Britania.
—Aplica ambos casos, mon amour —Pica el francés.
—Los que me odian —sonríe Roma.
—¡Aplicara para ti! De los dos yo soy el gentleman.
—¿Ya llegó Alba? — pregunta Britania acordándose.
—¿Tú el gentleman? ¡Ja!... Ya quisieras.
—YO el gentleman, yes, digas lo que digas —ignora por completo a su madre y al universo entero.
—Eres un intento de gentleman, completamente exagerado y ridículo —responde Francia.
Britania inclina la cabeza.
—Al parecer pasa lo mismo que pasaba cuando tenía esta altura —comenta para Roma mirándole de reojo—. Aparece tu hijo y desaparece el mundo.
—¿Exagerado y ridículo yo? ¿Quién está llevando esa americana extremada y horrible? —le señala Inglaterra devolviéndose.
Roma sonríe y asiente porque le sigue pareciendo muy monos que sigan igual tras tanto tiempo y su hijo parece muy feliz.
—Ya te lo dije —Roma se encoge de hombros.
—Tú no tienes buen gusto. Esta chaqueta es PRECIOSA y vanguardista —se devuelve el francés.
—Pero es que... es demasiado. ¡Es ridículo que ignore al resto! —protesta Britania.
—¡Es horrible y extremada y pareces un loro! —sigue el inglés.
—¿Un loro? ¡¿Discúlpame?! —se ofende Francia.
—Nah, míralos, están enamorados. Es algo muy bueno y bonito —Roma el doctor corazón.
—Un loro. Yes —sonríe Inglaterra—. ¡O parece el tapizado de los sillones!
—Enamorados... ridículos diría yo —valora Britania.
—Los enamorados solemos ser gente ridícula —se encoge de hombros el romano.
—Cual loro... y ningún tapizado de los sillones, me veo MUY bien, es ropa de la más alta calidad —explica Francia.
Britania se sonroja.
—Je suis la frans, je ne suis pas un loggo je suis une fggog que se viste con la ggopa de más alta calidad poggque je suis un pijo y pggesumido y me lo tengo muy cggeido como todos los fgganseces, oh la lá! —le imita Inglaterra en falsete con las manos en las caderas. Francia sonríe un poco, y hace los ojos en blanco.
—I am Loooogd United Kingdom, y creo que tengo buen gusto mietras visto chalecos de rombos.
—¡Siempre te metes con mis chalecos de rombos pero me da lo mismo! Además, hoy no llevo uno.
—Non, hoy estás muy guapo en realidad —asegura sonriendo.
—England... ¿Vas a seguir haciendo cursilerías? —trata de interrumpir Britania.
—Pues tú... —empieza y se sonroja al procesar lo que ha dicho... y luego se sonroja más y se lleva las manos a la boca al recordar que está ahí su madre.
—¿Ya llegó Alba?
—Si que estás guapo... aunque te dé vergüenza —susurra el francés.
—I-I... I don't... —está respondiendo a su madre pero ve a Francia de reojo.
—You don't what?
—Shut up, you git! ¡Lo dices solo para molestarme! —es imposible, vueeeeelve a ignorar a su madre.
—Si quisiera molestarte, te diría que te ves FEO o MAL —replica el francés.
—No se puede hablar ni tres frases con él... —Britania hace los ojos en blanco.
—¡No, porque eso te lo he dicho ya yo a ti y sería repetirme! —se defiende Inglaterra.
Roma está consiguiendo una copa de vino de una criada a la que le está coqueteando *sigh*.
—Claro que no me importa repetirme —ojos en blanco.
—Of course not! ¡Si siempre me estás copiando!
Britania frunce el ceño mirando a Roma coquetearle a la criada.
—¿YO copiándote a TI?
Al final, él le guiña un ojo a la chica acercándose de nuevo con su copa de vino.
—Of course!
Britania le esta fulminando un poco.
—¡Has perdido la razón, jamás te he copiado una sola cosa!
El romano sonríe y le lanza un beso.
—¡Cada vez que yo he tenido una buena idea o he hecho algo bueno tú has intentado hacer lo mismo! Confiesa que te jode que Will eligiera Verona en vez de Marsella! —Inglaterra, calmateeeee.
Britania le saca la lengua.
—No me hagas esos gestos obscenos que me sonrojo —suelta Roma al acercarse a ella, fingiéndose avergonzado. Francia le mira un instante con la boca abierta y luego sonríe de lado.
—Ja! Debes haberle dado dinero o algo... la historia habría sido mucho mejor en Marseille.
—¿Qué gesto obsceno? — protesta sonrojada tapándose la boca.
Roma le imita sacando la lengua, relamiéndose de forma mucho más erótica con una cara de absoluta intención.
—ROME! —el regaño resuena por los pasillos.
—¿Yo? ¡Y a mí que me importa donde la situé! Él mismo sabía que Marsella era una mala ide... —Inglaterra se calla con el grito de su madre. Francia también se calla levantando las cejas y mirando a Britania y a su padre con una sonrisita de lado.
Roma está muriéndose de risa, limpiándose la baba.
—Stop with this bullshit! —susurra Britania en riña después de notar que casi que hasta los pájaros volaron después del grito.
—Ehm... ¿Por qué no vamos a buscar a los demás a ver si han llegado todos y empezamos a pasar al comedor? —propone Inglaterra.
—Oui, suena como una idea mejor a estar aquí con los gritos y malentendidos —sonríe Francia amablemente tocando un poquito a Inglaterra del brazo.
—Más te vale que te portes bien, lo digo en serio —sisea Britania hacia Roma.
—Uh, ¿No te parece que lo hago? Pues aun no has visto nada —sonríe él andando tras Inglaterra.
—What? ¿Cómo que aún no he visto nada?
—De todo lo que soy capaz de hacer —toma un poco de vino.
—¡Creí que habíamos dicho que no harías nada y te portarías bien! —le detiene un poco del brazo mirándole a la cara.
—¿Cuándo? —levanta las cejas el cínico.
—P-Pues... hace rato que hablamos y te dije que quería que hoy... —vacila un segundo —, todo saliera bien.
—Oh, y saldrá bien —asiente.
—No si te portas mal y haces cosas vergonzosas.
—¿Y cómo me lo vas a impedir?
Britania abre un poco la boca.
—¿Has venido aquí a avergonzarme enfrente de mis hijos? —pregunta descolocada.
—En realidad, no —suspira derrotado, sonriendo.
—¿Ves? Entonces vas a portarte bien —asegura soltando el aire, aliviada.
—Ya veremos —le guiña un ojo.
Y Britania se nos sonroja un poco y no puede evitar sonreír levemente, aun trae las hormonas revueltas.
Viendo a los padres a nadie le sorprende como salieron los hijos. ¿O sí? ¡Gracias Josita!
