Roma acaba de ayudar a poner el vestido en su sitio y a arreglarle el pelo a la británica después de que la hayan dejado en el suelo.
—¿Estás bien? —pregunta tras mandar a Inglaterra con Francia.
—¡Estos niños son y SIEMPRE han sido terribles! —protesta un poco Britania, que a pesar de todo no se ha enfadado tanto... fuera del asunto de que se le haya visto el calzón.
—Tienen a quién parecerse... —sonríe.
—¿Insinúas que YO soy terrible? —levanta las cejas.
—Mira que lista.
—Yo no soy terrible —ojos en blanco y mira a los chicos de reojo —, ¿Y dónde está England que no ayudó a detener la fechoría?
—Shhh... Deja a Angliterra ahora —la detiene.
—What? Why? ¡Está otra vez ahí peleando con sus brothers, pero no veo que les riña!
—No es momento para que les riña, déjale —le guiña un ojo tirando de ella para llevársela un poco más lejos.
—¿Por qué no va a ser momento para que les...? —se calla, sonrojándose un poquito con que le cierre el ojo y dejando que tire de ella, mirando a los hermanitos de reojo—. Ahí va la arpía a la que le gusta tu niño... ¡Mira cómo se le repega!
—Fíjate en los tuyos. A todos ellos les gusta mi niño.
—¿Perdóname? —frunce el ceño mirando a Roma de reojo y luego de vuelta a los chicos.
—A los cuatro. Sin excepción. Están en una especie de pelea velada ahora y más le vale a tu pequeño salir vencedor.
—¡¿A los cuatro?! Pero si your kid está con England, ¿cómo no va a salir vencedor? —entrecierra los ojos y les ve con más atención.
—Pues supongo que lo hará al final.
—No, no... wait, ¿Pero cómo es que les gusta your kid a los otros tres, cómo lo sabes? —inclina la cabeza y levanta un poco las cejas al ver a Gales sonrojarse.
—Pues... Igual que sé cuando yo le gusto a alguien, es obvio. ¿Por qué crees si no que detestan todos al pequeño?
—Por molesto y quejumbroso... es el hermano pequeño —murmura aun prestando atención—, Cymru parece nervioso en efecto, pero Alba... ¡¿A ALBA le gusta tu niño?!
—Veneciano es el pequeño de los míos y ninguno le detesta. Sic. A Scoti también y de hecho, me parece que es bastante correspondido a pesar de todo.
—A ver, a veeeer... England ha vivido obsesionado con your kid desde que son de esta altura, and your kid... con él. ¡Hace rato lo decía yo, si no se puede hablar con ellos! Pero me estás diciendo que también Alba... —le mira de reojo y levanta las cejas.
El romano asiente.
—Aunque no tanto como Angliterra, por lo visto... o quizás es que no es tan expresivo.
—Ohhh... y por... oh... ¿y por eso pelean? ¿Por TU niño?
—Por lo que tengo entendido, en una gran medida —asiente.
—Ohh —asiente un poquito, levantando las cejas entendiendo un poco y mirándolos.
—No se puede decir que no sea mi hijo. Es todo un rompe corazones —tan orgulloso. La chica hace los ojos en blanco.
—No me había dado cuenta de que le gustaba... —Britania inclina la cabeza—, Alba no habla mucho de esas cosas, a veces quisiera que me contara un poco más.
—A todos vosotros os cuesta mucho hablar de esas cosas —la mira de reojo y le hace una caricia suave en la mejilla. Ella quita la mejilla y se sonroja.
—Oh, come on... shut up! Sólo digo que... —bufidito —, ¿Y por qué tu hijo está con England y no con Alba?
—Supongo que él mismo ha elegido a Angliterra —se encoge de hombros—. Con lo que aun hace más difícil a Scoti hablar de ello.
—¿Pero por qué le ha elegido a él?
—Pues... está genuinamente enamorado de él. Siempre lo ha estado. ¿Tanto te extraña?
—Ese es un buen punto... —se lo piensa un poco y frunce el ceño—, por un momento pensé que si alguien tenía el amor de los dos... elegiría a... —suspira y niega con la cabeza—. Bueno, Alba puede conseguirse a alguien mucho mejor, sin duda.
—¿Tanto prefieres tú a tu mayor? —levanta las cejas.
—¡No es que le prefiera! —se defiende sonrojándose un poco, atrapada—. Es que... si France no quiere estar con él y prefiere a England, que se consiga a alguien mejor, no a esa arpía.
—¿Qué es lo que no te gusta de ella? Si ni siquiera la conocemos.
—¿Ya viste su vestido? Y está ahí, paradita, ni siquiera me ha saludado.
—Ven, vamos a saludarla nosotros —decide tirando de ella para acercarse a la belga.
—What? —levanta las cejas y deja que tire de ella, una vez más, si la traen de arriba abajo.
—Belgic —la llama Roma, sonriendo.
Bélgica, que está haciendo como que mira su teléfono sintiéndose bastante fuera de lugar, nerviosita, se alivia al ver que alguien la llama, queda congelada cuando ve quienes son quienes la llaman.
—Ave —sonríe Roma igualmente y le tiende la mano—. Soy Roma, creo que algo así como tu nonno.
—Rome, oui... —asiente sonrojándose un poquito y mirando a Britania con terror. Carraspea un poco, frunce el ceño y se baja un poquito el vestido, guardándose el teléfono.
—Y esta es Britaniae, seguro ya has oído hablar de ella.
—Yo... soy Belgique. Es un gusto conocerles a ambos —asegura con su voz más profesional, sonriendo un poco, tratando de calmarse.
—Oh —Roma se ríe—. El gusto es nuestro, eres una chiquilla encantadora.
—Que chiquilla encantadora va a ser... —murmura Britania por lo bajito—, yes, I'm Britain. Alba's mother.
—I... know —asegura en su buen inglés tragando saliva y asintiendo—, me alegra conocerla, ma'am.
—Ma'am... tsk, además lameculos —hace los ojos en blanco y la fulmina.
—Cierto, no es una chiquilla, es toda una mujer y muy hermosa —asiente Roma. Bélgica se sonroja pese a sus intentos, aunque mira a Britania con el ceño un poco fruncido porque la ha llamado lameculos—. Así que definitivamente entra en mi grupo favorito de personas a las que conocer —sigue Roma y mira de reojo a Britania—. Anda, ya salió la bárbara que no sabe lo que es la educación, no le hagas caso.
La británica abre la boca, entre que le acaba de llamar a Bélgica toda una mujer y luego hermosa... y que acaba además de llamarle a ella una bárbara.
—EXCUSE ME? ¡Por SUPUESTO que no soy ninguna bárbara que no sabe lo que es la educación!
Bélgica mira a Roma sin estar segura de lo que está haciendo, frunce un poco el ceño aun y decide cerrar la boca hasta que le pregunten algo.
—Muchas palabras y muy pocas demostraciones, bruja —suelta él para ella.
—Stop calling me a witch! —protesta fulminando al romano y mirando a Bélgica de reojo, sonrojadilla, vacila un poco. Bélgica intenta hacer una buena interpretación de Canadá... pero lo siento, chica, no todos tienen el don.
—¿Tú qué dices? —pregunta Roma a Bélgica brindándole la oportunidad de ponerse de lado de Britania y aliarse un poco—. ¿Ella es una bárbara chillona o no?
—No, no me parece una bárbara... ehm... chillona —susurra la belga, que no tiene IDEA de qué está haciendo Roma.
—Of course not! Stop... playing, Rome! —protesta Britania entre dientes, fulminándole, escucha a Bélgica—. See?
—Claro, no es justo porque entre las mujeres siempre os apoyáis —protesta un poquito.
—¡No es porque sea mujer, es porque tiene algo adentro de la cabeza, no como tú! —asegura Britania frunciendo el ceño—. ¿Cómo se te ocurre llamarme bárbara chillona aquí? ¡Tú eres un pervertido molesto y testarudo que no hace más que molestarme!,
Roma sonríe de lado. Bélgica insiste en hacer mutis, sin entender por qué Roma parece estarla ayudando, le mira.
—¡Y además ahora pretendes hacerme quedar mal con la novia de Alba, que sea como sea es su novia, por más arpía! —sigue protestando.
—Pues un poco arpía sí que es, mira como no me defiende —sigue Roma mirando a la belga de reojo con esa declaración, escrutando su reacción.
—B...b... but... quoi? —pregunta Bélgica balbuceante, sonrojándose un poco con eso de no defenderle y además la ha llamado arpía, pero es que…
Roma le guiña un ojo discretamente para tranquilizarla. Belgiquita se sonroja un poco más.
—¡Ah! ¡Si serás cínico! ¡Además necesitas que te defienda! —golpe en el pecho.
—Pues no lo necesito, pero ya sabes que me gusta cuando bellas mujeres vienen a cantarme las alabanzas y a protegerme y defenderme de brujas malvadas —asegura sonriendo con los ojos entrecerrados.
—You son of a bitch! —se sonroja —, stop calling me a witch! ¡Además nadie está viniendo a defenderte! ¡Deja de meterte con la novia de Alba!
Bélgica sigue catatónica con esa declaración... ¡¿Desde cuándo es la novia de Escocia?!
—Pues de que nadie viene a defenderme es justo de lo que me quejo —se ríe el romano.
—¡Por los fuegos del dragón, sería lo último que nos faltaría! ¡Qué te defendiera!
—B-But... —susurra Bélgica sonrojadita.
Escocia, de repente nota lo que está pasando con ellos tres y frunce el ceño, dándole un golpe en el hombro a Irlanda, dejándole muy claro que NO le siga, se acerca a ellos.
—¿Y ahora qué quieres que diga la chica, eh? ¿Qué te defiende y quedar mal conmigo? ¡Estás haciendo las cosas peor! —protesta la Británica.
—Ja, tú misma te delatas, sólo te defiende para quedar bien contigo, no porque tengas razón —replica Roma.
—What?! ¡Claro que tengo razón! ¡No soy ninguna bruja chillona! —chilla.
Bélgica se pone el pelo tras la oreja con cara de circunstancias, aun queriendo aclarar que ella y Escocia no son novios... o al menos no que ella sepa.
—Y me lo demuestras chillando... —responde Roma divertido cuando Escocia llega al lado de la belga, le levanta las cejas en un gesto de saludo.
Bélgica levanta la vista, mira a Escocia y decide que quiere morirse en este instante cuando su madre chilla cosas sobre que sean novios... al menos es madre de Escocia y no tuya. Le mira con cierta cara de circunstancias sonrojándose un poco, aunque le alivia que al menos ahora le haga un poco de caso.
—¡No estoy chillando! —chilla—, ¡Es que tú sólo lo dices para molestarme ahora enfrente de la novia arpía!
—Oh, que maligno —finge pesar, sonriendo.
—¿Te están acosando? —pregunta Escocia a Bélgica.
—Eh... no, se están peleando en realidad y tu... madre sólo... —Bélgica vacila.
—Vale, vale. Puedes mandarles a la mierda cuando quieras, por mi no te cortes —se encoge de hombros el pelirrojo.
—¡Completamente maligno! ¡Deja de reírte además! Insisto que lo estás haciendo peor —se cruza de brazos dejando los chillidos y mirándole de reojo.
—No, si es que yo lo que quería era... bueno, no quedar del todo mal con ella, pero es que no entiendo tampoco lo que hace Rome, creo que me estaba ayudando —asegura Bélgica confundida—, and then your mother...
¡El salvador de la falda al rescate! Gracias, Josita.
