—Al final, mi madre estará contenta puesto que ha resultado que sí eres una zorra —suelta Escocia de repente en voz bastante alta... mágicamente aprovechando un instante en el que todo el mundo se ha callado.
—¿Perdón? —protesta Bélgica olvidando por un instante en qué has quedado, es decir, tomada por sorpresa. Britania levanta las cejas y la mira.
—Pues... ¿A ti qué te parece? Oh, espera, además de zorra, idiota —la mira fijamente sin sonreír apoyándose sobre el respaldo del asiento con el brazo. Bélgica parpadea unas cuentas veces antes de fruncir el ceño.
—Vuélveme a llamar idiota... —advierte. Francia se tensa mirando a Bélgica y luego a Inglaterra de reojo.
—Idiota —suelta medio retador/medio burlón, con bastante desprecio. Inglaterra tiene las cejas en el techo.
—Écosse —suelta Francia que sea como sea se siente responsable de Bélgica aquí, aunque Bélgica crea que no le importa un pimiento.
—You bastard! ¿Crees que eres tan maravilloso? ¡No tienes ni IDEA de cómo tratar a la gente mucho menos a una mujer!
Escocia mira a Francia de reojo con su postura de "el mundo me importa una mierda". La reina carraspea, ya que estamos, mirando a Inglaterra con el ceño fruncido.
—Con perdón de la mesa, no te voy a decir con cuantas mujeres de tu calaña trato yo —suelta haciéndole un gesto de saludo bastante insolente a la reina—. Porque es bastante a menudo —sonrisa venenosa. Bélgica se levanta y con ella Francia rompiendo por completo el protocolo. Inglaterra está como taquicardico.
—Scotland! —le riñe.
—Shut the hell up, bloody larva —le calla el escocés.
—¡No tengo por qué estar aguantando estas ofensas! —amenaza la muy mona Bélgica que obviamente no suele hacer este tipo de escenas con frecuencia y no sabe bien que decir, aun así a quien no le jode que le llamen puta, verdad... toma su copa de vino, traga saliva y se la lanza a Escocia en la cara sin poderse creer que esté haciendo eso, antes de salir corriendo.
Escocia, que no se lo veía venir, sólo llega a conseguir cerrar los ojos y soltar un bollocks y un "que te jodan, puta" para Bélgica a gritos mientras se limpia la cara.
—¡VETE A LA MIERDA! —grita ella en dutch, que se oye realmente mal así que le pega mejor para las groserías, temblando un poco al salir por la puerta con la adrenalina a mil.
Creo que todos los niños de Inglaterra y acompañantes, están con la boca abierta. De hecho creo que todo el mundo está con la boca abierta.
—Merde... —susurra Francia dejándose caer en el asiento.
—Así tomamos el café en el norte. Si fuera independiente no tendríais que soportar las desavenencias culturales —suelta Escocia cínico para todos, porque nunca es mal momento para un poco de publicidad política.
Irlanda se ríe un poquito antes de que Gales lo calle con un golpe FUERTE en la espinilla. Y la reina se pone de pie. El escocés no deja pasar la risa de su hermano que tan bien conoce mirándole de reojo.
—Es momento del brindis de Navidad —murmura fulminando a Inglaterra para que se levante junto con todos los demás. Inglaterra, de hecho, ya está de pie hace rato, HISTÉRICO.
—¿A alguien le molesta que fume? —suelta Escocia, que por lo visto no ha tenido suficiente. Roma le da un codacito a Britania para que haga algo con él. Es que Britania casi aplaude.
—Ahh... ehh... —vacila la británica —. Albaaaaa.
—Vamos a fumar afuera —decide Francia levantándose de nuevo y frunciendo el ceño—. Sa... majesté, si me disculpa.
El escocés pone los ojos en blanco y mira a Britania de reojo, antes de mirar a Francia de nuevo, fulminándole.
—Afuera, me has dicho que fuéramos a fumar hace un rato, bueno... Ha llegado el momento —insiste Francia.
—¿Qué quieres que le diga? —susurra Britania a Roma.
Escocia se levanta con parsimonia y hace un gesto burlón y rebuscado para indicarle que salgan al balcón. Sólo no nos lo lances del balcón ¿vale? Francia asiente, yendo delante de él, mirando a Inglaterra de reojo que está con la frente hundida en la palma de su mano queriéndose morir.
—No puede comportarse así, Britaniae.
—No puedo evitar que se comporte como quiera, Rome... no va a oírme —asegura la británica mirando a Inglaterra de reojo, ya de pie como el resto de los presentes.
—Pues alguien tiene que educarle. Y TÚ eres su madre.
—¿Educarle? ¿A estas alturas? Yo le habría educado de estar aquí para hacerlo un poco antes... no te imaginarás qué me impidió estarlo —responde Britania un poco más hosca que de costumbre.
—No era tan pequeño cuando pasó —el romano frunce el ceño también.
—La tipa es una zorra... supérenlo. Admito que no son los mejores modos...
—Aun no sabemos qué ha pasado —la defiende él porque es que ella... no le ha parecido mala y es una chica de casa de su hijo el mayor y los dos, tanto España como Francia la quieren mucho por la forma en que hablan de ella.
Y Romanito ni se diga. Sí, pero Romanito no le ha hablado de ella a su abuelo, porque no se habla con su abuelo. Aunque puede que Roma no lo sepa.
—Hablaré con él ahora que vuelva.
—Gracias —asiente Roma sonriéndole.
La reina levanta su copa y empieza el brindis oficial, porque pretende poner pies en polvorosa en cuanto termine.
—A England parece que va a darle algo, eso sí...
—Más que nada por eso es que quiero que le hables —sigue mientras imita a los demás.
Entretanto, Escocia sale al balcón detrás de Francia.
—¿Qué es lo que te pasa por la cabeza? — protesta Francia mirándole.
—¿A mí? What the hell te pasa a TI por la cabeza.
— Pardon? ¡Yo no estoy echando a nadie ni llamándole puta a una chica que no lo es!
—Peor que eso. Proxeneta es lo que eres tú.
—¿Discúlpame?
El británico se enciende un puro con tranquilidad y le da una calada profunda.
—No tengo idea de a qué viene todo este arranque histeria, ni de qué es de lo que vas. ¿Qué ha pasado?
—¿Lo que ha pasado? —el pelirrojo se ríe un poco, falsamente, apartando la cara—. Que cada vez estoy más seguro de que eres un gilipollas y crees que soy imbécil.
—No creo que seas un imbécil, ni soy un gilipollas. ¿Por qué estas tan enfadado con todos de repente?
—Con los que quedan ahí —señala dentro—. Porque me caen mal. Con los que no están, porque hay pocas cosas que tolere menos que la gente que intenta jugar conmigo y torearme.
Francia se saca un cigarrillo, tratando de entender.
—Gente que intenta jugar contigo y torearte. Hablas de mí... ¿Jugar contigo a qué, Alba?
—¿Para eso me la llevaste... o no? —le acusa—. Me importa una mierda, pero al menos hubieras podido venir de cara. Joder, ya sabes que la mierda la prefiero de cara.
El francés parpadea, intentando entender de qué demonios habla y la única cosa que se le ocurre es...
—¿Hablas de Belgique?
—Of course hablo de Belgium. Ya me imagino. "Sube conmigo y tíratelo ya que ahora yo no puedo. Convéncele para que no baje en navidad, te será fácil"
Francia se lleva una mano a la cara y se talla los ojos con las yemas de los dedos...
—No fue así... de hecho ella no sabía tampoco.
—Hasta apostaría a que le prometiste que te la tirarías tú a ella a cambio. Ya me imagino que sin alguna pretensión de cumplir tu promesa —sigue fumando.
—No le dije a nadie que iba a tirármelo, escucha... —pide dando un pasito hacia él—, sí, es verdad que quería liarlos, pero sabes tan bien como yo que si te decía NO iba a funcionar.
—¿Y a ti qué coño te importa? Si no iba a funcionar entonces, menos funciona de esta manera, gilipollas.
—Creerás que no me importa... pero estás tú... y está ella y les quiero a ambos.
—¿Sabes qué me ha contado? —le da otra calada profunda al puro—. No has tenido cojones de cortar con ella.
Francia cierra los ojos y suspira.
—Tampoco "corté" contigo, como le llamas tú, lo que hice fue ir a explicarte...
—Lo que sea. ¿Tanto la quieres que no lo has hecho? Déjame adivinar. "Para no hacerle daño" Anda, sigue France, tus mentiras cada vez me entretienen más.
—Non, mi relación con Belgique es exactamente la misma relación que te expliqué el otro día que tenía con TODO el mundo. Iba con ella, me la tiraba, ella era feliz porque tenía un acompañante guapo para salir, yo tenía pareja para ir a las bodas. Una vez que no había sexo... no había nada.
—Que poética muestra de afecto. Ahora sí me has convencido de que la quieres y estás preocupado por ella.
—No es lo mismo, Écosse. Deja de asumir que es lo mismo con todo el mundo. Es verdad que no estoy ni he estado nunca enamorado de ella, lo que no implica en lo absoluto el que no la quiera y no me preocupe.
—Bah... al final, me importa un pimiento. No vuelvas a encasquetarme gente sin atreverte a hablar conmigo o será aun peor en lo que resultará todo.
—¿Te... gusta?
El escocés se sonroja un poco sin mirarle.
—No.
—Tú le gustas... o le gustabas al menos.
El escocés levanta una ceja intentando mostrarse lo más escéptico posible.
—Mal por ella.
Francia da otro pasito hacia él.
—Siento no haberte dicho, ¿vale? Sé que eres libre de que te guste o no quien quieras... pero lo creas o no busqué a alguien a quien creo que puedes gustarle —explica con suavidad—, y es una chica.
Escocia se ríe falsamente otra vez.
—Puedo ser todo lo idiota que quieras y gilipollas también, pero me caes bien y te conozco... quizás no debí intentar liarte con ella, pero no hice más que llevarla ahí y presentártela.
—France, come on. ¿Tú has visto a esa chica? She is a bloody princess.
—Y una mujer independiente con un hermano tan bestia como tú...
El pelirrojo pone los ojos en blanco.
—Le gustas y tiene las suficientes curvas como para gustarte a ti. ¡La invitaste a venir a esta jaula de locos y accedió a la primera!
—En serio... —le mira fijamente a los ojos mientras tira la colilla al suelo y la pisa—. Me importa UNA MIERDA.
—Vale, vale... no vuelvo a intentar liarte con alguien sin decírtelo antes.
—Thank you por tu increíble consideración —suelta con sarcasmo, entrando delante y sonriendo un poquito para sí mismo porque Francia dice que parece gustarle a ella, justo antes de volver a su postura de asco habitual.
—No estaría mal... pedirle disculpas —agrega en un susurro pasando a su lado para irse a la mesa.
—Como si me importara —se encoge de hombros separándose de él sin mirarle siquiera.
Francia suspira buscando a Inglaterra con la mirada, que debe estar despidiéndose ya de la reina, pidiéndole dos millones de disculpas y queriéndose morir. Se pasa una mano por el pelo, agobiadillo, acercándose a él, pero no le hace ni caso, porque bastantes problemas tiene ya.
Cuando escribimos esto, aun estaban en campaña por la independecia, por eso toda la publicidad... de todos modos sí le veo soltando esa clase de cosas. Bronca para la rana y las gracias para Josita.
