América al menos se está encargando de distraerlos a todos contándoles una historia fantástica sobre noséqué.

Escocia se vuelve a su sitio con desgana aparente, pensando que ahora le gustaría, por algún motivo, contarle a Bélgica que la cosa ha ido bien y que le están creyendo. Saca su teléfono y nota que, por idiota, no tiene ni idea de cuál es su número. Se frunce el ceño a sí mismo un instante preguntándose qué coño le pasa.

Francia organiza un poco más, pendiente del inglés, hasta que la reina finalmeeeente se larga. Britania se acerca a Escocia, que está buscando en Internet el número de teléfono del parlamento Europeo para emergencias en días como... la puñetera vigilia de navidad.

—Alba... —se le sienta junto y el escocés se nos sonroja y se mete un susto—. What? —pregunta Britania levantando las cejas.

—What? What the hell es lo que quieres? —pregunta él con agresividad.

—¡Por el cuerno del unicornio, que no te hice yo nada como para que me hables así! —Britania parpadea. Él pone los ojos en blanco—. Quizás deberías bajarle a tu histeria... ¿Qué ha pasado?

—Veamos, déjame adivinar... ¿Vienes a reñirme? ¿O a restregarme que tú tenías razón?

—Vine a preguntarte si estabas bien... —frunce el ceño.

—Yes. Thank you —igual de agresivo.

—Perdóname por existir —parpadea.

—Pídemelo de rodillas —trata de fingirse de mal humor, pero ahora mismo no le sale del todo.

—¿Algo más? —Levanta una ceja.

—Ya veremos que tan convincente suenas.

—¿Estás bien, seguro? Pareces menos...

—¿Menos? —la mira.

—Enfadado de lo que suenas.

Escocia carraspea y frunce más el ceño.

—Hombre, yo sólo digo... —hace una pausa—. ¿Qué te hizo la chica para que la echaras así?

—Estaba siendo dulce, delicada y buena. Me aburrí —se encoge de hombros.

—Mmm... —se lo piensa un poco—, a ratos me gustaría que me contaras más cosas

—Ya... ya... —asiente él con pesar—. Esas cosas pasan... lo superarás... de verdad.

Ella pone los ojos en blanco y se levanta.

—England se ha puesto verde, ¿sabes?

—Es un color que le favorece. Quizás deberías ir a consolarle a él.

La británica frunce el ceño.

—Eres horrible —protesta un poco arrugando la nariz—, eso me gano por venir a preguntarte... Si alguien te cuestiona, diles que te he reñido amargamente.

—Of course. Golpes de látigo incluidos.

Ella le sonríe un poquito y Escocia sigue trasteando con el teléfono.

—¿Qué buscas con tanto interés? —se asoma.

—Mum! —protesta apartando el teléfono y sonrojándose un poco de nuevo.

—Sólo pregunto... Y debe ser algo interesante, que te has sonrojado.

Se sonroja un poco más pero pone los ojos en blanco.

—Protocolos que se debe seguir con la reina, por si puedo destruir algún otro.

—¿Estas pensando en llamar a otra chica después de echar a esta?

—Wha... yes —empieza escandalizado y cambia de idea a mitad de la frase—. Estoy buscando un teléfono para ir de putas en un rato.

—¿De putas, Alba? ¿De verdad? —protesta haciendo los ojos en blanco —. ¡Sales de una para meterte en otra!

—Es mi auto regalo de Navidad.

—Ten cuidado —gruñe un poco.

—Thank you, mum. Lo haré. ¿Quieres tú unos condones también? Ya tengo bastantes hermanos.

—Shut up! Yo no voy a hacer... ¡Nada! Ya te dejo buscar a tus putas en paz —le fulmina.

—Goodbyeee...

Ella pone los ojos en blanco y se larga hacia Roma. Roma, que estaba fingiendo hacer cualquier cosa y esperando a que se acercara de nuevo, sonríe cuando lo hace,

—No tiene remedio... —comenta ella sonrojadita aún por lo del condón.

—¿Eh? ¿Por qué no?

—Ha dicho que le ha aburrido... Y bueno, en resumen no tengo ni idea de qué pasó, parece de buen humor y pretende irse de putas.

Roma frunce el ceño con eso.

—Quid?

—Eso es lo que me ha dicho... —niega con la cabeza—, espero que consiga a una buena chica pronto.

—Non, lo de las putas lo entiendo ¿Cómo que parece de buen humor?

—No lo ha dicho, pero le conozco bien cuando finge estar enfadado y no lo está realmente.

—¡¿Está... fingiendo estar enfadado?!

—Yo creo que no le quería realmente, la ha traído aquí para fastidiarnos a todos después de verla una sola vez y ahora pese al escándalo, que le ha venido bien, mira como se ha puesto England, está feliz de haberse librado de ella.

—Mmmm... —Roma lo valora no muy convencido—. ¿Y para qué montar una escena entonces? ¿Sólo para molestar a Angliterra?

—¿No te parece suficiente? No sabes lo elaboradas que eran las bromas que le hacían de pequeño, aunque no sé... Bueno si tu teoría es cierta con lo de France —se pasa una mano por el pelo—. No entiendo para qué todo esto.

—Es muy pronto para eso, ¿sabes? Le podría haber sacado más jugo a su presencia molestándote antes de montar la escena si ese era el plan.

—No creo que quisiera tanto molestarme a mí... Creo.

—¿Entonces?

—No sé. ¿A England? ¿A la reina? ¿A ti?

—La teoría también se aplica para Angliterra. Además, en realidad me ha parecido que sí se gustan.

—¿Él y la zorra? Dudo que le guste en lo absoluto después de llamarla así.

—Es impresión me ha dado —se encoge de hombros y asiente—. Por eso me parece raro que este fingiendo estar enfadado... implica que esa pelea fue fingida.

—¿Lo... crees? —entrecierra los ojos, girándose a mirar al escocés.

—Bueno, llamar a una chica "puta" hasta que te lanza el vino y se larga implica algún agravio previo que debería haberle dejado de mal humor... ¿No crees? —valora Roma.

—Además se estaban riendo hace un minuto...

—Ah, eso no lo he visto, no les estaba mirando, ¿pero ves? Ahí lo tienes.

Britania levanta una ceja.

—Crees que... —empieza la británica. Él la mira, escuchándola—. Nah, sólo pensé... lo que yo haría, pero es estúpido.

—¿Qué harías?

—Quedar con ella y verla más tarde —sí, parece excesivamente perceptiva... sólo es su madre, en realidad no sabe que lo va a hacer.

—Bueno, eso parece posible... él se te parece bastante —sonríe—. Podría haber sido una estratagema para huir de la cena de Navidad antes de tiempo.

Britania se lo piensa un poco y luego sonríe.

—Eso quiere decir que sí tengo razón. La chica es una zorra.

—¿Por?

—¿Quién se deja llamar zorra por una estratagema, sin serlo?

—¿Alguien que no lo es pero quiere gustarle a un chico rebelde que propone un plan de huída excitante? —propone.

—Has estado viendo demasiadas películas con Galia —se ríe, mirándole de reojo.

—¿Yo? Si nunca me dejas verlas, siempre me dices que la acompañas tú, que es una cosa de chicas.

—Pues... son cosa de chicas y esas cosas que dices... pasan, pero sólo pasan en esas películas —sonríe.

—¿Entonces quieres suponer que es una zorra en base a que... se deja llamar zorra?

—Yo no me dejaría llamar zorra.

—¿Y te parece que Egipto se deja?

—Egypt ES una zorra —la verdad universal.

—Es posible, pero me parece que tampoco se deja.

—No, no se deja... pero la cosa es por qué esta chica sí se deja.

—Es posible que tú la intimides un poco, ¿no lo has pensado? Empezar discutiendo contigo porque la has insultado no parece un muy buen comienzo.

Ella lo mira a los ojos. Roma le devuelve la mirada con cara de circunstancias.

—¿Qué harías tú si mi madre te llamara zorra?

—Pues... yo no soy una zorra, se lo aclararía —parpadea.

—Que chica más fuerte —se ríe.

—¡Pues al menos... intentar negarlo!

—Aunque es posible que entonces empezaras a ser la zorra respondona agresiva y creída. Y a tus espaldas.

—Pero... pero es que eso no es justo, porque no soy zorra... si me defiendo, malo, si no me defiendo también —hace los ojos en blanco—, noooo lo digas, no digas que es justo lo que le pasa a esta chica. El problema que tiene es que pretende tener algo con Alba.

—Nada que él no pretenda hacer con ella de vuelta y probablemente peor.

—¿Peor?

—Es una cosa de chicos... no lo entenderías —sonríe para molestarla.

—¡¿Perdóname?! Que ustedes no entiendan las cosas de chicas no implica que yo no entienda las de chicos, tengo cuatro, créeme que entiendo todo lo relacionado con chicos... quizás incluso mejor de lo de las chicas —golpecito.

El romano se ríe y niega. Ella se ríe también un poquito.

—¿Crees que England esté bien?

—No tengo ni idea... creo que voy a explicarle nuestras teorías a Franciae, ¿Por qué no vas a ver?

—Iré a ver —asiente levantándose otra vez y sonriendo un poco.


Tal vez sea la peor madre del universo, pero Britania conoce a sus gusanos. ¡Gracias Josita! Por cierto... ¿A alguien más le resulta esta historia machista? Aún estamos buscando dónde es que lo es O.o