Gales, que se ha acercado a Seychelles como quien no quiere la cosa, en un momento en que Irlanda estaba distraído yendo a gritarle a alguien porque se ha terminado el whiskey que le gusta... la mira de reojo y carraspea un poco a su lado.

—Hello.

Seychelles, que estaba mirando algo en el teléfono le mira de reojo. Gales se sonroja sin poder evitarlo.

—Oh, Hello.

—Wales —se presenta… o le recuerda el nombre, yoquesé.

—Eh... Sharks.

—Ehm... It is Wales, not WHAles —hace una bastante precisa, marcada y... seguramente ridícula diferencia entre ambos nombres, suelta el aire por la nariz y pierde un poquito su aire estirado.

—Oh. Ya decía yo que eso era raro.

—No eres la primera en hacer el chiste fácil... —se encoge un poco de hombros.

—Pues es que no sé quién te eligió el nombre pero quizás le caías un poco mal.

—Es Cymru en galés... y te aseguro que el que eligió el nombre a las Whales lo hizo después de que yo... —hace los ojos en blanco un poco exasperado.

—Quizás es a ese a quien le caías mal —se ríe.

Gales arruga un poco la nariz y la mira sin sonreír. Ella le mira y deja de reírse poco a poco al notar que no se ríe.

—Pasando a otros temas... ¿Tu nombre es...?

—Seychelles —le tiende la mano.

—Porque ese no es un nombre gracioso... ¿En qué está? ¿En francés? —pregunta completamente serio, tomándole la mano.

—Oui, creo que a France le costaba pronunciar Sesel —responde en francés.

—Oh, Dear Lord... ya decía yo que estas risas y burlas me recordaban a alguien —otra vez hace los ojos en blanco. Seychelles le mira con los ojos entrecerrados.

—Tengo que repasar geografía... —murmura y la mira —. Una isla, supongo... ¿África? ¿Antillas?

—Archipiélago paradisíaco en el océano Índico. África.

—Paradisíaco... eso promete —sonríe levemente de lado.

—No lo creo. Tú eres un europeo —cierto desprecio, porque no le gusta que no sepan dónde está.

—Técnicamente... no del todo —se encoge de hombros—. ¿Te has ofendido?,

—No, todos saben que los europeos no saben divertirse. Y tú eres de los peores. Un inglés.

—Oh, nonono... please. Soy aún peor... soy galés —susurra —, dicen que no encontraría yo el sentido del humor, ni aunque estuviera dentro del culo de una oveja.

—¿Eres un de esos? —hace un gesto de asco, los estereotipos llegan a todos lados—. Creía que era... ya sabes, una de esas mentiras...

—Ehm... es un chiste —murmura.

—Oh... Oh! I'm sorry! —grita y se ríe la exagerada.

—Wonderful... —protesta entre dientes cruzando los brazos detrás de la espalda... aun así sonríe un poco.

—Es que como tienes este puesto así tan serio... ¡Sabes, como si tuvieras un palo por el culo, aun peor que England, no lo había pillado! —se sigue riendo, lo siento Gales, de verdad.

La cosa es que evidentemente... no es la primera que se ríe de él... así... por eso... es como el pan nuestro de cada día.

—No, no creas que eres la única... ni la primera que no lo pilla... más de alguno ha podido pasar horas justamente... así.

—¿Así cómo? ¿Pensando que rebuscas en el culo de las ovejas?

—Así riendo... los que piensan que rebusco en el culo de las ovejas son mis adorables hermanitos que... en efecto, rebuscan en el culo de las ovejas. And yes... England incluido.

—Oh, eso sí que no lo sabía de England —sonríe porque ahora sí ha pillado el chiste—. A France no le va a gustar —niega con la cabeza.

—Supongo que es conveniente... si consigue el disfraz apropiado —se encoge de hombros —, ¿tú sabes por qué los caballos ingleses corren tan rápido?

La africana le mira entrecerrando los ojos un instante.

—¿Para qué no les atrapen como a las ovejas? —contesta. El británico sonríe un poco.

—¿Cuantos chistes de esos crees que he escuchado en mi vida?

—No tengo ni idea, bastantes, supongo porque pareces sabértelos todos.

Gales se ríe un poco más y le da un trago a su whisky.

—Bien, qué secretos oscuros quieres que te cuente de la larva, además de su afición por las ovejas.

—Chistes de zoofilia y secretos oscuros. ¿Lo ves? Los europeos no saben divertirse.

—Ohh... ¿Qué hacen los archipiélagos del sureste africano para divertirse entonces, eh? —al menos ya te ubicó con precisión.

—Además de chistes malos sobre las ballenas... Pescarlas y comérnoslas.

—Ohh... tremendamente divertido.

—OK, veamos esos oscuros secretos.

—No, no... Por favor, no permitas que te aburra. Cuéntame, debes tener información interesante siendo de esas tantas ex colonias híbridas.

—Ah, no. Tú te has ofrecido.

—Eres más o menos una mezcla —irritante—, de ambos.

—Pues me criaron ambos —se encoge de hombros—. ¡Lo mejor de los dos!

El galés carraspea.

—What? ¿Tienes algo que decir a eso?

—No si puedo evitarlo.

—Pues más te vale ir pudiendo —le fulmina... y luego se parte de risa—. ¡Qué noooo, que es broma!

Gales parpadea mirando a su alrededor buscando un poco de ayuda.

—Bien, creo que Alba, como siempre, tuvo pésimo ojo para esto... ¿Te han presentado ya a mi hermano Eire? —hermano Irlanda que no está a kilómetros a la redonda.

—¿Pésimo ojo para qué?

—Para las ovejas...

—¿Cuáles ovejas? —frunce el ceño.

—¿Ves?... no tengo sentido del humor —asegura sonriendo al ver que frunce el ceño. Ella frunce más el ceño porque algo de esto no le gusta y no sabe demasiado bien qué.

—¿Me estás vacilando?

—En realidad... estoy ligando contigo —asegura con voz completamente seria.

—What? —desfrunce el ceño y parpadea. Él sigue mirándola con absoluta seriedad.

—What the hell? Are you kidding me?

—No —insiste el chico.

Ella vuelve a parpadear sin entender un pimiento.

—Estás tardando tanto tiempo en decidir que empiezo a estar tentado a decirte que sí es una broma.

—Ok, Ok, OK... ¿Qué me estás pidiendo exactamente?

Sonríe un poco... porque creo que ni él mismo está seguro de si todo esto es broma o es en serio.

—Podemos ir afuera a besarnos detrás de una planta... —asegura, mismo tono de voz, misma seriedad, cierto brillo en los ojos—, o podemos...

Seychelles frunce el ceño al ver que sonríe, perdiéndose un poco más y se humedece los labios escuchándole.

—... quedar en algo más.

La chica se echa un poco atrás apoyándose en el respaldo de la silla y le mira valorándole.

—¿Un rollo de una noche y mañana si te he visto no me acuerdo? ¿Eso me estás proponiendo?,

Y AL FIN se nos sonroja el galés, aunque sea un poco.

—Claramente estoy proponiendo algo —asiente guardándose una mano en el bolsillo.

—Eso veo. Lo que yo intento es saber qué exactamente.

—¿Y bien? —Sonríe otra vez.

—Mira, tío. Te estoy siguiendo el rollo porque soy una mujer adulta y hago lo que me da la gana con mi cuerpo y mi sexualidad, no como esas reprimidas que corren por ahí. No he salido corriendo, porque a pesar de que soy algo así como hija de tu HERMANO PEQUEÑO no estás mal, así que tenías una posibilidad, pero como sigas sonriendo de ese modo que da grima y sin decirme de qué vas, me voy a levantar en menos que canta un gallo.

Gales se ríe un poco apretando los ojos.

—Vale, no más sonrisas que dan grima.

Frunce el ceño indignándose un poco de que se ría.

—Sí, te estoy proponiendo un rollo de una noche... —se sonroja un montonal, pero ya así de acorralado y directa la cosa... pues no hay mucho más que hacer —, por ahora.

La chica se relaja un poco y parpadea con el "por ahora".

—I mean... quizás mañana en la mañana descubro que por fin he encontrado a alguien que se ría de mis chistes... —se encoge de hombros relajándose un poco al ver que no se ha orinado de la risa como podría haber reaccionado Francia, carraspea un poco y vuelve a ponerse serio.

—Mmmm... Well, eso ya lo veremos mañana por la mañana —sonríe un poco.

—Wait —levanta una mano y la mira a la cara, con tal expresión que parecería que va a llevar a cabo una cirugía intracraneal en Einstein. Parpadea—. Did you just say... yes? —pregunta inclinando la cabeza.

—I say... maybe —decide devolverle ahora. Gales bufa y se pasa las manos por el pelo.

—Bugger... I was sooo close —protesta un poco, sonriendo un poco y luego recuerda que hay que ser serio o la chica se enfada.

—Así que te van las chicas fáciles... —la chica sonríe de lado.

—Hombre... yo no he dicho eso —levanta las manos, inocente.

—Ya... se nota con tus propuestas.

—Ehh... bueno, he dicho que no lo he DICHO —se encoge un poco de hombros excusándose.

—Ah, mira —ojos en blanco—. Tan literal cuando interesa, un truco viejo.

—Completamente simple no lo ha sido, he tenido que... sonreír, lo cual es increíblemente difícil para alguien como yo... he tenido que hablar de las ovejas... lo cual es bastante vergonzoso. He tenido también que explicarte qué es o no es un chiste, aguantar que te burles de cómo mi nombre es igual al de algo que matas y comes... he aguantado insultos que indican que mi sonrisa da grima y... has tenido a mal recordarme que England es, en efecto, pariente mío...

—Oh my god. The wicked witch. Creo que lo saqué de mi abuela ¿cómo es que sigues aquí sentado?

Gales parpadea un par de veces, suelta el aire... y luego sonríe un poco.

—Ahora acabas de recordarme que además, my mother... is your grandmother. See? El que siga sentado aquí es la perfecta demostración de que... no eres chica fácil.

—Excepto porque estaba hablando de Galia —sonríe un poco más y le guiña un ojo como Francia. El británico levanta las cejas... y se le congela un poco la sonrisa, embobándose levemente.

—No, te estoy tomando el pelo —se ríe.

Él se ríe un poco, también... habiendo perdido levemente el hilo de lo que decían, mirándola más intensamente.


A alguien le aprieta la pajarita demasiado para que le llegue suficiente sangre al cerebro, siempre lo imaginamos un poco como Mycroft de Sherlock, la serie de la BBC (Gales me gusta mucho, no se lo digas a Aceite) ¡Gracias Josita!