Aviso: este fic contiene un poco de... lime... sí, no lo puedo evitar, soy una degenerada mental y a veces se me va la pinza. Pero como no quiero destrozar mucho el carácter de los personajes, me lo he tenido que apañar como he podido...


La pesadilla de Astrid

Astrid era una chica fuerte, independiente, lista y la mejor en… prácticamente todo, salvo las relaciones con el otro sexoque no fuera dándole un puñetazo o derribándolo contra el suelo. Pero desde que Hipo demostró su valía como vikingo, aunque fuera a lomos de un dragón (que no menos era un Furia Nocturna), sus sentimientos estaban un poco confundidos. A pesar de que ya lo había besado varias veces, Hipo no acababa de acercarse a ella. Dirigió su mirada hacia el que ocupaba sus pensamientos y lo vio junto a su querido dragón. Obviamente no estaba celosa de él, pero sentía que ahora Hipo no estaba para mirarla, que debería pasar un tiempo. Ese chico ahora mismo vivía para su dragón, y eso lo hacía terriblemente adorable a los ojos de Astrid, quien mimaba también a su querida Tormenta.

Esa noche, cansada después de un entrenamiento con su azul Nadder, se metió en la cama agotada. Cerró los ojos y en seguida la noche se le acabó.

Al día siguiente, fue a despertar a Hipo, había llegado antes. Viendo que no había movimiento en la casa decidió mirar por la ventana de Hipo para despertarlo y lo vio… y lo vio durmiendo plácidamente abrazado a su Furia Nocturna. Cuando el dragón se dio cuenta de su presencia, se la quedó mirando y apretó más a su jinete, marcando su propiedad. Cabe decir que Astrid no supo cómo interpretar ese gesto. Desconcertada se fue sola hacia la arena.

Una hora después Hipo se presentó a lomos de Desdentao y propuso un entrenamiento por parejas. Astrid consiguió ir con él y ahí se le cayó el alma al suelo, cuando por recompensa por hacerlo bien, Hipo dio un beso en la mejilla de su dragón y luego se abalanzaron a jugar como…¡como si fueran novios! ¡Venga ya! Debía estar soñando, era imposible. Hipo le rascaba la barriguita, le hacía mimos y le daba todo lo que quería. Sólo se consacraba a él.

― ¿Celosa quiźas? Ya sabes, Mocoso siempre estará a tu disp―

Astrid le quitó con un golpe todo el pavoneo que llevaba encima el Jorgenson, luego dio media vuelta sobre sus talones y se fue, pero no del todo… sino que se quedó observando el comportamiento del Furia Nocturna y su jinete, quienes después de un rato se despidieron y salieron volando. Ella los siguió y fueron a dar a un pequeño prado arriba de la colina de Mema.

Ahí Hipo se recostó sobre su dragón, quien le dio un pequeño lengüetazo en la cara. El joven le devolvió el beso cerca de su alargada oreja. Luego empezaron juegos, que a juzgar por Astrid era ñoños pero seductores, ¡incluso Hipo se quitó la camiseta y el dragón lo lamió entero! Y luego… luego Hipo empezó a acariciar a su dragón por TODO el cuerpo, incluído la entrepierna de éste, ¡lo estaba excitando! ¡Qué degenerado era Hipo! ¡Y a él también le gustaba! Astrid se estaba fijando en la cara de placer que Hipo estaba poniendo...¡ En qué narices estaba pensando! ¡Mejor dicho, ella pensaba que Hipo era suficientemente inteligente para separar amistad de eso! ¡Eso! ¡Pero si son de diferentes razas! Su cabeza empezaba a dar vueltas, entendiendo por qué Hipo no le hacía caso. Se estaba empezando a marear, le daba igual ser descubierta, en serio, le daba igual, así que metió un grito.

Entonces abrió los ojos y estaba sentada en su cama, con la habitación a oscuras. Tormenta se había asomado por la ventana un poco alterada al escuchar gritar a su jinete.

― Era sólo un sueño, ¡sólo un sueño! ¡Ha, ha, ha, ha!

Suspiró cansada de nuevo, con sudor en la cara y se dejó caer sobre las tablas de madera.

― Es insano lo que he soñado… estoy mal de la cabeza…

No se aguantó las ganas, cogió a tormenta y le escabulló de casa para espiar por la ventana del altillo de Hipo. Ahí lo pudo ver, dormido en su cama y al otro lado, encima de su roca, estaba dormido Desdentao, nada fuera de lo común.

Al día siguiente (real), al llegar a la arena vio a Hipo y Desdentao preparados para un nuevo entreno. Desdentao le hizo una caricia a su jinete y éste se lo devolvió inocentemente rascándole un poco la oreja. Ya está, nada fuera de lo común.

― Mimas mucho a ese dragón ― soltó Astrid nada más salir del umbral de la entrada a la academia.

― Bah, para que se calme y cuando se lo merece. Es un juguetón.

― A… ¿alguna vez te ha metido un lengüetazo en la boca?

― ¿Y esa pregunta? ¿Tormenta te ha hecho a algo inusual?

― No, no… sólo por curiosidad.

― No, Desdentao alguna vez me ha metido un lengüetazo pero, claro, su lengua me cubre entero. Y ya sabe que no me gusta que lo haga porque luego no se va. ― Hipo paró de hablar y se fijó en la cara de Astrid. ― Astrid, tienes unas grandes ojeras… ¿no has descansado bien? ― Preguntó Hipo inocentemente.

En ese momento la mencionada se tensó un poco recordando las situaciones de placer en las que su sueño lo había puesto y con una sonrisa falsa y un sonrojo apreciable le dijo que no pasaba nada.

Hipo no entendió nada pero no insistió para la suerte de Astrid, ¡cómo hubiera podido contárselo!

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N/A: Bueno, espero que os haya gustado. No meteré más lime a ninguno de estos fics, lo prometo. Sólo era una paranoia que me entró de algún que otro dibujo que he visto. En todo caso, en estas temporadas son muy jóvenes todavía para meterlos en estos juegos sexuales... así que ya será en los Drabbles que estoy preparando que serían después de la segunda película.

Respondiendo a los reviews que me han dejado...

Guest: Claro que no, con sus ráfagas de plasma, quién lo haría, hahaha

ShieldSummers: Creo que a mucha gente le pasó lo mismo y creo que es a causa del tráiler. Muchos niños la fueron a ver, pero pocos pre-adolescentes y creo que hubiera sido más taquillera de lo que ha sido si lo hubieran presentado mejor (aunque debo decir que aquí en España se hizo bastante publicidad si no recuerdo mal).

Nati: No te preocupes por la edad, yo tengo 23 años y sigo escribiendo fics, me encanta y creo que para eso no hay edad si se hace con consciencia y ganas de escribir. ¡Te sorprendería la cantidad de adultos a los que les gustan las películas animadas!

¡Y eso es todo por ahora!