Esta pequeña historia está situada en la primera película, cuando Hipo empieza a tener contacto con Desdentao, antes de ponerle la cola artificial y ni siquiera nombre. Éste es mi estilo "drabblero" o de "one-shot" que me encanta porque me permite dar cualquier orden a mis ideas espontáneas, hehe
Desdentao
Hipo estaba en el sótano de la herrería. Era su pequeño rincón donde nadie lo molestaba. Incluso Bocón respetaba esa pequeña intimidad y no entraba salvo que él le dejara. Sabía que Hipo, con la dificultad que tenía de hacer amigos, necesitaba su espacio. Algunas veces se escapaba a la montaña, otras simplemente le gustaba quedarse dibujando sus inventos en ese sótano que le permitía aislarse más del mundo. Y ahora con el entrenamiento de dragones, lo veía pasar más tiempo que nunca ahí abajo. Pero en realidad Hipo escondía un secreto: los dibujos y los detalles del Furia Nocturna. Se los ordenaba por día y cada vez podía matizarlos más porque el dragón le permitía estar más cerca. Se pasaba horas observándolo y el dragón parecía increíblemente habituado a su presencia. Sin embargo ese día Hipo no estaba haciendo nada. Se había cruzado de brazos sobre la mesa y estaba pensativo. Ese día había logrado tocar al dragón, mejor dicho, el dragón le había permitido tocarlo. Eso le había chocado mucho... Bueno, y también el hecho de que simpáticamente hubiera intentado hacer un retrato de él. Para Hipo había sido un momento mágico.
Se quedó dormido con una sonrisa en la cara.
Al día siguiente, después de casi morir en el entrenamiento y ser insultado por Astrid, se dirigió a su ahora parte favorita del bosque. Allí vio al Furia Nocturna, recostado tranquilamente. Al escucharlo, éste abrió levemente el ojo y lo cerró de nuevo. El dragón ya se había dado cuenta de que el humano no lo heriría ni intentaría matarlo, y menos ese débil niño. Así que lo dejaba dar vueltas a su alrededor. Hipo se acercó levemente e intentó tocarlo de nuevo, el dragón lo notó y se apartó un poco con duda. Él entristeció. Se sentó al lado dejando un pescado en frente. En ese momento sus miradas coincidieron por unos segundos, como la primera vez que se encontraron. Entonces el dragón acercó su morro al brazo de Hipo y le "acarició" hasta que éste puso su mano sobre la cabeza de la criatura. Hipo sonrió animado y acarició suavemente la cabeza del dragón hasta el punto de hacerlo ronronear un poco.
― Ahora mismo debes ser el único que se acerca a mí y que me deja acercarme... ― hizo una pausa― No sé lo que piensas de mí, pero igualmente eso me hace feliz. Creo que eres mi primer amigo ― sonrió tristemente.
Sin darse cuenta cayó en un sueño profundo al lado de la considerada bestia letal.
Pasadas unas horas se despertó un poco desconcertado, ¿cómo podía haberse dormido al lado de un dragón? El Furia Nocturna seguía a su lado, de hecho lo observaba en silencio.
― Vaya, me he quedado como un tronco... ― y entonces se dio cuenta que ya no estaba el pescado que le había llevado: ― Buen provecho ― le sonrió y le acarició la cabeza.
Entonces se dio cuenta que el dragón no había opuesto ningún tipo de queja a ese contacto.
― ¿Sabes? Me gustaría llamarte de alguna manera. Supongo que "descendiente del rayo y de la muerte" es demasiado largo.
El dragón inclinó levemente la cabeza sin comprender mucho.
― Yo me llamo Hipo ― se señaló presentándose. Pensó un poco y añadió: ― ¿Te puedo llamar Desdentao?
El dragón abrió los ojos.
― Hola, Desdentao ― le dijo con una sonrisa.
No hubo una gran reacción pero quizás no lo entendía por el momento. Así que cada vez que se vieran lo llamaría así. Seguramente se acabaría acostumbrando.
Hipo llegó a casa cuando ya era oscuro. Suerte que su padre no estaba, sino no hubiera sabido dar una buena excusa. Ese día había podido dormir y descansar sin ninguna preocupación al lado de un dragón, y no era una dragón cualquiera: era Desdentao, su nuevo amigo, un Furia Nocturna.
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N/A: Esta historia la escribí ayer en el tren. Desde que vi la pelicula, me he preguntado si el Furia Nocturna aceptó el nombre que Hipo le dio.
