Capítulo situado justo después de ponerle por primera vez la cola a Desdentao.
Protegido bajo la lluvia
Hipo pensaba maneras de poder controlar la apertura de la nueva cola que había fabricado para Desdentao. Por las noches apenas dormía intentando diseñar algún sistema que le pudiera controlarlo desde la silla. Estaba claro que la cuerda cutre que utilizaba no era práctica y apenas le permitía posiciones, cosa que imaginaba que había. Quería poder volar con él, no sabía por qué pero no tenía miedo de confiar en él.
En ese momento se puso a reír recordando cuando Desdentao huía para que no le pusiera la silla; ¡un Furia Nocturna huyendo de él! El dragón se había vuelto muy simpático y amical.
― Vaya... está lloviendo ― se comentó a sí mismo. ― No sé si habrá entrenamiento...
― No, no lo hay ― le contestó Bocón. ― Hoy os dejo el día para estudiar. ¡Hipo, ¿dónde vas?!
― ¡Tengo que hacer unas cosas!
Bocón se quedó pensativo, ¿qué es eso que debía hacer? Hipo últimamente estaba raro. Giró la cabeza hacia la pequeña puerta que daba al desván privado de Hipo. Luego se sacudió la cabeza quitándose la idea de espiar en sus cosas. No, no. Se había prometido respetar el espacio de Hipo. Ciertamente si Bocón hubiera entrado en esa habitación, hubiera sabido desde hacía tiempo lo que Hipo escondía.
El joven se fue corriendo donde Desdentao estaba. Era un dragón y sabía que estaba acostumbrado a casi cualquier tipo de clima. Ya había estado solo en días de lluvia, pero esta vez le preocupaba que la zona del estanque se llenara demasiado y no pudiera salir. Sacudió la cabeza; no era eso, quería estar con él. El problema era que se estaba mojando y embarrando, vamos, dejando terreno a un buen resfriado.
Cuando llegó, vio a Desdentao bajo unas matas, cubriéndose. Casi se resbala pero llegó a él, chorreante y casi sin respiración, pero estaba a su lado. El dragón lo vio curioso, entonces encendió un fuego y cubrió a Hipo con el ala para que no se resfriara.
― Vaya, me cuidas mejor que Bocón... Gracias.
Y así se estuvieron hasta que la lluvia amainó. Hipo se despidió de su amigo y antes de irse le comentó:
― Estoy pensando en algo para tu cola... ¡quiero poder volar contigo!
Al llegar a casa, se cambió de ropa y se acurrucó en la cama. Definitivamente haría que Desdentao volara como el Furia Nocturna que era.
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N/A: Otro drabble escrito en el tren (viaje de vuelta a casa). La verdad es que desde que puedo escribir en un bloc de notas en mi Kindle, estoy más feliz que nunca porque no gasto la batería del móvil, no me dejo los ojos escribiendo en una pantalla y si algo me viene mientras leo o cualquier cosa, puedo escribirlo. ¡Soy feliz!
