Qué hubiera podido ser
Hipo estaba sentado junto a Astrid en un campo de hierba, viendo el mar y preguntándose qué más mundo nuevo podía descubrir. Le gustaba la idea de visitar las islas de los otros vikingos (salvo la de los Energúmenos), descubrir nuevos recovecos, volar junto a Desdentao…
― Hipo... ¿Qué hubiera pasado si durante tu examen en la Arena, en lugar de Desdentao ser atrapado, te hubieras montado encima y hubieras salido volando? ― Soltó Astrid de golpe, con la mirada al horizonte, sin darse cuenta que lo había dicho en voz alta.
― Quizás algo parecido ― respondió el chico.
Astrid lo miró sorprendida. Llevaba tiempo haciéndose esa pregunta y lo que menos esperaba era esa respuesta; se imaginaba algo como "quizás ahora tendría pierna" o "no hubiéramos derrotado al dragón de la isla". Algo parecido… Hipo no había sido rápido actuando y pensando que Desdentao debía huir, al final su padre lo capturó. Y qué decir de ella, tampoco había hizo nada entonces. Se limitó a dejarse agarrar por los adultos y a embobarse con la escena, viendo como Desdentao obedecía al pequeño vikingo y no disparaba a su padre.
Mientras la joven rubia pensaba todo eso, Hipo también le estaba dando vueltas a la pregunta, aunque hubiera respondido de manera despreocupada.
Desdentao acababa de echar del ring al Pesadilla Monstruosa y se encontraba delante de Hipo, protegiéndolo de todo aquel que quisiera hacerle daño, incluyendo esos locos humanos que venían gritando hacia ellos. Hipo parecía alterado y gritaba todo el rato 'no, no'. No lo entendía. Pero el pequeño tenía claro que debía proteger al Furia Nocturna:
― ¡Vamos, Desdentao, tienes que irte!
Viendo que el dragón no quería moverse de su lado, Hipo se montó encima y se arrimó a él. Los vikingos de la primera fila se quedaron parados ante eso y el que más Estoico el Vasto. ¿Qué estaba haciendo su hijo?
Hipo y el Furia Nocturna levantaron el vuelo, salieron por el agujero que antes el mismo dragón oscuro había hecho y dieron la vuelta a la Arena colocándose en el techo metálico.
― No son lo que creemos. Os lo estaba intentando decir. ― Silencio. ― Sólo tenemos que darnos una oportunidad. Pueden ser nuestros amigos y protectores, pueden ayudarnos. ¡Sólo hay que demostrarles que podemos confiar en ellos y entrenarlos! ¡Son inteligentes!
― Hipo... ― Estoico empezó a hablar, ― Te has compinchado con ellos... No eres un vikingo, nos has traicionado…
― ¿¡Cómo me voy a compinchar!? No me he ido con nadie, papá.
― ¡No me llames papá!
El ambiente se tensó mucho. Hipo notó que su corazón se partía. Estoico continuó:
― ¡Han matado a cientos de los nuestros!
― ¡Y nosotros a miles de los suyos! Eso no es excusa. Ambos bandos somos asesinos. Hemos estado llevando una batalla de la que ninguno de los dos lados tiene la culpa.
― ¡Qué estás diciendo! ¡Nos protegemos de ellos porque nos saquean! ¡Ahora me dirás que ellos son buenos!
La gente empezó a quejarse también, llevando la contraria a Hipo, apoyando las palabras de su jefe. Desdentao rugió para que se callaran.
― No son todos malos, lo hacen porque sino se los comen vivos... Hay algo más en su isla, papá, algo muy grande a lo que los dragones tienen miedo…
El jefe vikingo abrió los ojos como platos, ¿hasta dónde había llegado Hipo?
Astrid tomó el turno mientras se soltaba del adulto que la agarraba:
― Hemos estado allí, nos llevó Desdentao…
― ¿Desdentao? ― miró hacia Hipo. ¿¡Cómo podía ponerle nombre a esa cosa!?
Estoico empezó a respirar nervioso, como si fuera a darle un ataque al corazón. Todo se le estaba yendo de las manos. Hipo estaba fuera de su control más que nunca. Se hubiera podido esperar otra cosa, pero eso de su hijo no, eso no.
― Todo lo que has estado haciendo en la Arena ha sido trampa... Me has decepcionado más aún, Hipo. No te mereces ser mi hijo ― levantó la mirada fruncida― ¡Fuera de aquí!
― ¡Ni siquiera me escuchas cuando te hablo! ― Hipo levantó el vuelo, dio una pirueta perfecta con Desdentao y se enganchó a una roca: ― Los dragones son más que simples monstruos, son inteligentes y hoy Desdentao me ha demostrado que cuando quieren a algo o a alguien, lo protegen. Yo haré lo mismo para él.
Y se fue.
― ¡Hipo! ― Gritó Astrid.
El jefe vikingo se acercó a ella poco a poco, con la mirada seria e inquisitora:
― Lo que más me sorprende es que tú lo siguieras, Astrid. Te creía más en tus cabales, niña.
― ¡No es lo que cree! ¡Cuando me subí a Desdentao, lo entendí! ¡Escuche a Hipo!
La ignoró esquivándola a paso firme.
Hipo y Desdentao se quedaron en su rincón favorito: el lago. Allí Hipo se calmó tirando piedras al agua, maldiciéndose y gritando. Entonces Astrid apareció por detrás, apenada, sintiendo mucho lo que había pasado.
― ¿Cómo sabías que estaría aquí?
― No tienes a dónde ir…
― Cierto, ahora no sé qué hacer... Quizás debería intentar ir a la isla de los dragones.
― ¡¿Tú solo?! ¡¿Estás loco?! No creo que te puedas hacer amigo de ese dragón tan grande como lo has hecho de Desdentado.
Hipo se quedó pensativo:
― Necesito un equipo... Mi padre es capaz de volver a zarpar hacia allí, sería un suicidio. Está obsesionado. Pero a pesar de lo que me ha dicho, no puedo dejarle ir solo...
― Hipo…
― Lo siento, Desdentao, pero quizás todo hubiera salido mejor si me hubiera deshecho de ti cuando te encontré. Habría sido mejor para todos.
Desdentao se ofendió por eso, pero viendo lo mal que Hipo se sentía, se lo perdono. Se acercó a él y le acarició con el hocico. La cara de su amigo cambió. La verdad es que esa idea ni se le había pasado por la cabeza, no se arrepentía de nada.
― Exacto... ¿por qué no lo hiciste? Todos lo habríamos hecho, ¿pero por qué tú no?
― No lo sé, no pude…
― Eso no es una respuesta.
― ¿Por qué te importa tanto de repente lo que diga?
― Porque quiero recordar lo que digas ahora mismo.
― ¡Fui un cobarde, fui un débil! ¡No quise matar a un dragón!
― ¿No quisiste o no pudiste?
― ¡No quise, ¿vale?! ¡Lo tenía ahí atrapado y no quise! En trescientos años y soy el primer vikingo que no quiere matar a un dragón!
― También el primero en montar en uno.
Hipo miró a Astrid, quien le ofrecía una sonrisa sincera. Luego miró a Desdentao.
― Le miré a los ojos y me vi a mí mismo ― fue a acariciarlo.
― Vale, ¿y ahora qué hacemos?
― Tengo una idea, supongo que es una estupidez pero puede funcionar.
― ¿Una idea?
― Una locura: me tengo que infiltrar en la Arena. ¿Crees que podrías llamar a los otros? Ellos han visto lo que soy capaz de hacer con los dragones.
Al día siguiente, mientras Estoico cargaba de nuevo el barco, con pesar y dolor sin saber si volvería esta vez, Hipo llegaba volando a escondidas a la Arena. A pesar de ser de día, todo el mundo estaba en el puerto. Astrid y los otros se encontraban ya dentro.
― ¿Por qué estamos aquí, Astrid?
Su respuesta fue respondida en cuanto Hipo entró a lomos de su Furia Nocturna. Los jóvenes vikingos se acojonaron, su respiración se cortó momentáneamente.
― ¡Oh, por Odín, de verdad lo estás montando, de verdad! ¡Un Furia Nocturna!
Hipo sonrió y se bajó de él. Lo calmó diciéndole que los demás eran amigos, como Astrid. Entonces fue a abrir la puerta del Pesadilla Monstruosa y lo sacó poco a poco con la mano en el morro. Y así hizo lo mismo con el Nadder, el Bronkle y el Cremallerus Espantosus. Les enseñó cómo empatizar con ellos y les ofreció unas cuerdas para atarse.
― No pienso dejar a mi padre solo. ¿Os unís a mí?
― ¡Estás loco, ¿lo sabías?!
Hipo y Astrid se miraron y rieron. Al poco salieron todos volando.
― ¡Wah, esto es fascinante, Hipo, estamos montando dragones!
Cuando alistaron en el mar a los barcos de Isla Mema, se colocaron a sus lados, con un vuelo tranquilo. Los barqueros empezaron a gritar "¡dragones, dragones!" y a preparar las armas para atacar hasta que uno de ellos advirtió en lo ruidosos críos que los montaban:
― ¡Estoico, mira! ¡Es Hipo y un Furia Noc...! ¡Hay más!
― ¡Hipo!
― Sé que ahora no quieres que te llame padre, ¡no pienso dejarte ir solo! ¡Ni siquiera sabrías llegar! ¡Sólo un dragón puede y sin ellos no tendrás ninguna oportunidad!
Bocón se puso al lado de su amigo Estoico y le comentó.
― Es el vikingo más cabezota que he visto desde su padre.
El pelirrojo barbudo no sabía qué hacer. Su hijo estaba mostrando coraje, yendo a una batalla, lo acompañaba a luchar a pesar de todo lo que le había dicho y encima sabía domar a los dragones, ¡hasta volar con ellos!
Hipo descendió suavemente al barco con Desdentao. Éste apenas le dejó moverse, lo rodeó con la cola en modo protector.
― Los dragones se escuchan entre ellos y son capaces de orientarse en la niebla.
Hipo acarició amicalmente a Desdentao y le pidió que le mostrara el camino como la otra vez. El Furia Nocturna recogió más a su amigo humano y se quedó mirando violentamente a Estoico.
― Tranquilo, amigo, no me hará daño, es mi padre ― Hipo ofreció una sonrisa sincera y le acarició la cabeza de nuevo, entonces el dragón se relajó y lo dejó ir.
― En la Isla hay realmente un enorme dragón sin piedad que los intenta controlar a todos por el miedo. Si no obeceden y no le llevan comida, se los come. Así que debemos estar preparados para lo que pudiera ocurrir.
Hipo salió de su ensoñación y se miró la pierna. Luego a Desdentao. Él creía que poco hubiera cambiado la situación. Quizás Desdentao no hubiera sufrido el incendio en el barco y no hubieran tenido que ser rescatados por su padre… o quién sabe, quizás sí. Pero todo tenía la sensación que eso no habría cambiado su destino.
― Creo que con algunas diferencias pero todo habría acabado igual…
― ¿No crees que podrían haberte cogido mucho más respeto al plantarte delante de ellos a lomos de un Furia Nocturna? ¡Wah, hubieran sido alucinante las caras de los demás!
Mientras Astrid, junto a Tormenta, montaba su gran película, Desdentao e Hipo se miraron y empezaron a reírse. Por suerte la historia no había acabado mal.
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N/A: Un rápido capítulo que me vino después de recordar lo enganchada que estoy a la película y recibir como regalo de Navidad un muñequito de Desdentao (Toothless). ¡Gracias! La verdad es que está un poco falto de originalidad, pero quería marcar que su destino era su destino, el encontrarse y seguir juntos. Espero que os haya entretenido por un rato al menos.
Por cierto, gracias por todos los comentarios que vais dejando! Me animan mucho!
