Bélgica mira a la calle de reojo pensando que cualquiera que la viera podría pensar... Cualquier cosa maligna de ella, sólo le faltaba terminar detenida en Navidad, vacila más aun pensando que este vestido es súper pegado y no va a haber manera de saltar atléticamente sin hacer una burrada/torpeza.
—Ehm... —el británico se incorpora otra vez vacilando de nuevo y nota a Morning Star tras ella. Aprieta los ojos. Dioses, ¿El idiota de Inglaterra había dejado al jodido caballo suelto? Espera... y las hadas. ¿Podían ir y avisarle?—. Entra y ponte cómoda, tengo que hacer algo en el jardín.
—En el... Ok, vale —pensando que se va a mear en algo, seguramente y ella prefiere entrar y medio matarse en soledad sin que él la vea.
Se dispone a dar un salto y por primera vez en su vida, se detiene antes de hacerlo y decide saltar del otro lado por si acaso el Kilt vuelve a moverse como no debe. Bélgica, que le estaba viendo, arruga la nariz algo decepcionada. Así son los británicos, vergonzositos...
Él la mira de reojo porque no quiere que le vea llamar al caballo y piense que está loco, como todo el mundo que les ve hacer eso, así que trata de esconderse con la casa, saliendo de su perspectiva.
Suspira y se pregunta de nuevo como acabo metida en este lío. Al menos ha salido de su ángulo de visión.
Y empieza a llamarlo. El animal, que es medio idiota, no le hace caso al principio y se desespera por no gritarle e insultarle porque además no quiere perder tiempo en esto. Si no fuera el puñetero caballo de su madre alguien se encontraría su cabeza en la cama.
A empujones y susurrándole insultos al puñetero UNICORNIO le mete al establo. Pero le pone más comida y agua y le acaricia un poco, hablando en voz alta para las hadas sobre que su hermano no va a saber nada de esto hasta mañana si nadie quiere perder sus alas.
Bélgica hace un esfuercito por subirse elegantemente y falla miserablemente, da varios saltos y no lo consigue y en el cuarto escucha un rasgado y se muere del susto de que se le haya roto el vestido... Descubre que no, gracias al cielo. Pero nota también que con la falda encima NO va a poder subirse a la ventana con el vestido puesto normalmente... Se lo sube un poquito.
Cuando Escocia tiene el asunto montado se mira la mano con la que la ha tocado y se pasa el pulgar por ella, cierra los dedos pensando que al menos ahora ya no puede decir que no le haya puesto la mano encima... y se pone más nervioso pensando que si sólo con eso ya está así, ¿cómo va a poder darle un beso? Aprieta los ojos y se sonroja con la idea... tras unos instantes se da una bofetada para calmarse, sintiendo que está exagerando y dramatizando.
Se masajea las sienes, al menos ya le ha visto... se sonroja aún más sintiéndose, también por primera vez en su vida, un poco incómodo de no llevar nada bajo el Kilt.
No es hasta que se sube BASTANTE el vestido enseñando una buena proporción de culo (y medias, benditas medias que si no estaría muerta de la vergüenza) que consigue escurrirse por la ventana... Y literalmente ATERRIZAR al otro lado, tirando en el proceso una lámpara y un cenicero al suelo que se hace trizas.
Además enseñando el calzón que gracias a dios no hay nadie para vérselo o eso cree... América eventualmente es posible que te vea, querida.
El pelirrojo se organiza aquello ahí abajo sin poder evitarlo y decide que... qué se le va a hacer. Y piensa un instante en si no se habrá asustado con todo eso y que quizás ella no está pensando en sexo y él ni le gusta. Hay que ser burro... Se pone más nervioso, no que a él le guste ni nada, claro.
Bélgica se levanta, notando que sí, claro, todo bien, pero se le han rasgado las medias de las dos piernas.
Claro, que Francia le había dicho que sí le gustaba... pero Francia había podido decir eso sólo para que tratara de enrollarse con ella en su estratagema idiota... piensa mientras va a por unas tijeras de podar y empieza a destrozar los rosales.
La belga piensa también que para el caso que le hace y lo mucho que la mira el escocés, no es que sea tan grave... Sinceramente, aunque le había acariciado un poco la mano... Y se había sonrojado y ella había sentido malditas mariposas en el estómago. Aprieta los ojos, NO podía pasarle otra vez esto de enamorarse de alguien que, como Francia, no le hacía caso... Bueno de hecho este era peor porque le daba mariposas en el estómago y no entendía ninguna directa o indirecta.
Francia llora en silencio las rosas de Inglaterra. Inglaterra las va a llorar en voz alta cuando las vea.
Le sigue dando vueltas al asunto y al cabo de un rato, el escocés decide que se está comiendo demasiado el tarro y que ya se vería. Se acerca a la puerta y toca el timbre para que le abra en vez de volver a saltar por la ventana.
¡Va a sacarte un ojo, porque no le abriste tú, cabrón! Es que no se le ocurrió…
A Bélgica le da un infarto triple al ver que tocan el timbre, pensando evidentemente que no es él. Mira por la ventana pero la perspectiva no le permite ver quien es... y tampoco le ve en el jardín, vacila, se muerde una uña... ¿Y si la dejó ahí y llamó a la policía?
—Belgiuuuum! —golpea la puerta con el pie.
Bélgica parpadea levantando las cejas.
—Scotland? —pregunta extrañada.
—¡Abre! Debe haber unas llaves en algún cajón del mueble del recibidor —pide.
—What?! O sea... pero... perdóname —protesta cayendo en la cuenta, frunciendo el ceño y cruzándose de brazos—, ¿Quieres que te abra yo? ¡¿Por qué no me abriste tú?!,
—What? ¿Por qué yo estoy fuera y tú dentro?
—¡Yo también estaba fuera! —protesta yendo a abrir el cajón que le dice de todos modos, enfadada—, ¿sabes lo estúpidamente complejo que es saltar por esa ventana con ESTE vestido? ¡Además cualquiera que me viera podría pensar que estaba... entrando a la fuerza!
—Pues ESTABAS entrando a la fuerza.
—Yes, a la fuerza y de manera ridícula... —protesta, encontrando las llaves y yendo a abrir la puerta.
Y muérete, que ahí le tienes esperándote con los brazos llenos de las rosas que ha cortado. Abre la puerta de golpe, toda enfadada y se queda completamente petrificada con la boca abierta.
—Well, a ti tampoco se te ha ocurrido —responde sin notar el problema y sonríe un poco.
—P-Pues no pero... —se sonroja más... y es que la verdad es que se ve SUPER GUAPO ahí con los brazos llenos de rosas. Hasta se le acelera el corazón, aunque la parte racional de su cerebro grita y chilla recordándole que no es que le haya traído las rosas a ella así como así pero... pero... pero...
Parpadea y se sonroja también por contagio aun sin saber del todo que pasa.
—S-Son... muy... bonitas... —es lo único que es capaz de decir.
—¿Eh? —mira las flores a donde ella está mirando y hace la conexión en su cerebro, acordándose de la floristería que ha visto antes—. I... NO... I... son para... I mean... q-quemar...
Le mira a la cara un segundo, traga saliva y asiente efusivamente.
—O-Of course, of course, no es que estuviera... pensando otra cosa, claro... sólo digo que es una pena quemarlas... —balbucea.
—But... —susurra.
—N-No digo que no las quememos, es que... I mean... —sigue balbuceando ahora agitando las manos.
—Oh. OK —asiente él, porque iba a decirle que si quería podían no quemarlas... si le gustaban y eso, pero agradece no haberlo dicho en vista de esa respuesta, haciendo ademán para que se aparte un poco y le deje entrar.
—Y huelen muy bien... —agrega ella quitándose de la puerta, pensando que es una PENA quemarlas... porque son preciosas y son muchas además.
—Well... —entra yendo a ponerlas junto a la chimenea, en un cesto donde hay maderas y ramitas. Agachándose para empezar a encenderla.
Aunque vueeeelve a pensar que tiene algo de romántico el prender la chimenea con rosas, mientras cierra la puerta.
—Seguro van a sacar una cantidad de humo espantosa, dado que están verdes aún... digo no que me importe ahumarle la casa a England.
—Podemos quemar solo unas cuantas y dejar aquí el resto para que vea que ha pasado con ellas... —propone Escocia.
—Suena bien... —asiente y sonríe un poco —, yo rompí un cenicero... ups.
—Ups —repite él asintiendo y se ríe—. Eso me recuerda... ¿vas a tener frio si dejamos la ventana abierta toda la noche? —señala la que ha roto.
—Es... —vacila y traga saliva imaginándose a sí misma durmiendo en el suelo frente a la chimenea, abrazada a Escocia, con una manta echada encima. Se sonrooooja—, p-posible...
—Well... ¿entonces te importa intentar taparla con el hule de la mesa? —pide.
Y entonces se le quita todo el encanto a este tipo que al parecer no hace NADA para ella en lo absoluto, ahora ni siquiera cerrar la ventana que él rompió. Suelta un bufidito. Escocia está encendiendo la chimenea...
Claro, es para que ELLA no tenga frío... pero aun así era algo que estaba dentro de la línea de cosas que debía hacer ÉL y no ella, en su orden mental.
—Bueno, no prometo que quede bien... claro que si no queda bien, la que se congelará soy yo, y eso a ti que te importa —murmura entre dientes.
—Rómpelo un poco si lo necesitas —sonríe mirándola de reojo.
Suspira, al lado de la mesa, sintiéndose repentinamente... un poco culpable por estar haciendo estas cosas en casa de Inglaterra. Es decir, era un acto vandálico entrar a su casa aun cuando fuera con su hermano y más aún entrar por la ventana... y luego ella era quien había abierto la puerta con las llaves y...
—What if... —vacila un poquito —, ¿Qué pasa si nos atrapan, sabes el lío en el que vamos a meternos? Podrían procesarnos...
—Nadie nos va a atrapar, los árboles están puestos expresamente para que nadie vea nada y si llega alguien, tenemos llaves. La ventana estaba rota cuando llegamos —se encoge de hombros.
Toma el hule de la mesa de igual manera.
—But England... ¿sabrá que fuimos nosotros? ¿Podría levantar cargos, sabes? Acusarnos de vandalismo...
—England sabrá que fui yo y si levanta cargo alguno sabe que esto se va a poner MUCHO más complicado de lo que le gustaría —ese brillo en los ojos del fuego que se prende casi automáticamente.
—Mmm, yes, well... Entiendo que si se mete contigo quizás tengan una feliz rencilla entre hermanos —le mira de reojo, con el fuego de fondo se le ve el pelo AUN más rojo. Traga saliva —, aún más razón para venir contra mí.
—Si viene contra ti puede que la rencilla sea peor... y puede que le parta las piernas.
Bélgica levanta las cejas sin esperarse esa respuesta y sonríe un poco en automático, pensando inconscientemente en los vikingos de sus libros. La mira de reojo y se incomoda un poco.
—¿O te parece demasiado cliché?
—I-In that case... puede que no esté tan... —se calla mordiéndose el labio y luego sonríe un poquito más—, ¿sabes? De todos los clichés este en concreto es uno que no me parece apropiado que rompas.
—Fíjate que oportuno, no lo hubiera dicho nunca —tan sarcástico, sonriendo.
—Well... si vas a comportarte cliché la mitad del tiempo y la otra no, al menos voy a elegir las veces que me convengan —se ríe un poquito, yendo a la ventana.
—Te lo concedo esta vez porque después de todo ha sido mi idea y no es algo que no fuera a hacer —acaba de azuzar el fuego y se levanta—. Pero no te acostumbres a que haga lo que tú quieres.
Le mira fijamente... y sonríe de lado.
—No, sí no me voy a acostumbrar, créeme... en todo este tiempo, que no es tanto pero tampoco tan poco, creo que NI UNA VEZ has hecho lo que quiero.
—¿Ah, no? ¿Y qué es lo que quieres que haga? —pregunta sonriendo de lado también.
—Pues... cosas, un montón de cosas de esas que creo que voy a tener que acostumbrarme a que no hagas...
Escocia saca una botella de Ginebra de la que le gusta MUCHO a Inglaterra, de las caras que no usa sólo para acabar pedo el cuatro de Julio y la mira de reojo cuando se pone de puntillas para tapar la ventana, mirándole el culo.
—Pero no me dices ninguna.
—Como abrir la puerta para que no entre por la ventana... O pensar que puede ser difícil que entre por la ventana con este vestido, sola...
—¿Esperabas que yo pensara algo que no has pensado tú misma para ti? —abre la vitrina eligiendo dos copas de cristal muy bonitas y un poco recargadas.
—Pues, yes! Es decir... Tu sabes cómo funciona la casa, yo no pensé que hubiera llaves, but... Es que no piensas en lo absoluto en que YO podría necesitar algo distinto.
—¿Tú no tienes un juego de llaves extra en tu casa? —levanta una ceja.
—Yes, but... —vacila un segundo terminando de poner el plástico en la ventana—. Ok, ok... Es sólo que habitualmente los hombres con los que salgo PIENSAN esas cosas, en vez de que les importé un pimiento —parpadea, levantando la vista y notando lo que acaba de decir. Se sonroja.
Se queda paralizado con lo de "salir" ¿Estaban saliendo?
—Mis... Amigos y conocidos con... Con los que salgo...—balbucea nerviosísima.
—Tus... amigos... —repite y se humedece los labios nervioso... ¿eso era esas cosas que pasaban cuando las chicas querían rechazarte sutilmente o algo así? Es decir... bueno, él era el primero que la había invitado como amigos. No lo había dicho claramente, pero en su mente, hasta ayer al mediodía...
—Es decir, en general... O sea no es que salga con tanta gente —aclara—, me refiero a que no sólo son los... No me refiero sólo a la gente que... Me refiero a los hombres en general, tampoco es como que ninguno sea algo más que mi amigo, pero me refería en general a las personas de...
—France? —pregunta suspirando un poco. La chica traga saliva y aprieta los ojos.
—P-Por ejemplo.
—Dudo que France hiciera por ti nunca nada demasiado... nada —se encoge de hombros—. Es bastante señorito,
—Es... Bastante caballeroso en realidad —admite acercándosele—. Sabes, del tipo que se quita la chaqueta y te la da si hay frío, te abre todas las puertas, te invita la cena, entiende todas las cosas...
—Contigo, debe ser. Nunca me ha dado una chaqueta ni me ha abierto una puerta a mí, más bien me pedía mi chaqueta —explica y mira las copas—. ¿Quieres Ginebra? ¿O cerveza? ¿O qué te apetece?
—Bueno, tú eres chico. No... No me lo imagino contigo a decir verdad... —sonríe de lado y se encoge de hombros—, Ginebra... Poca.
—¿Y qué que sea chico? ¿No se me pueden abrir a MÍ las puertas o darme las chaquetas? —las sirve—. Bueno, las chaquetas no, porque no sé qué haría con ellas, pero sabes a qué me refiero.
—Tú eres el chico... Es parte de la maldición, ¿no? Cosas del estilo "las chicas cocinan, los chicos te abren la puerta", esas cosas sobre cómo está acomodado el mundo —toma una de las copitas—, y no me malinterpretes, yo soy una mujer independiente.
—Me REPATEA como está acomodado el mundo. Además... —se detiene—. Ven, vamos por hielo —hace un gesto para que le siga a la cocina—. Además, no me vengas con esas que las mujeres cada vez exigen más que esas cosas de la casa las haga tanto el hombre como la mujer.
—Eso ya lo puedo notar... —se ríe un poco con la parte de que le repatea, siguiéndole—, es verdad que ahora se le exige más al hombre, but... una cosa es exigírselo y otra es que realmente lo haga y lo haga bien.
—Entonces me parece completamente lícito que los hombres también exijamos nuestra parte —se encoge de hombros.
—¿Cual parte están exigiendo? Bastante es con lavar la ropa y tener la casa bien, habitualmente es labor de la mujer tener todas esas cosas...
—Pues esa. Si las mujeres exigen la igualdad, los hombres también, no queréis ser las únicas que lavan y cocinan, estupendo, entonces no seréis las únicas exigiréis caballerosidad, reglaos, detalles y que os mantengan.
—Whoa! ¿Quien habló de mantenernos? —levanta las cejas y sonríe—. Vale, mira... creo que es justo en alguna medida lo que estás diciendo, cuestión de igualdad... por ejemplo en nuestro caso, no tienes por qué abrirme la puerta del coche SÓLO por ser el chico, eso puedo soportarlo y creo que podría incluso acostumbrarme y abrirte yo la puerta de vez en cuando, o conducir yo —en serio no es que esté pensando en una relación a largo plazo, sólo está hablando—, pero hoy... bueno, yo te acompañé a tu cena y sí fue porque quise, pero también tú me invitaste... también aguanté a tu madre llamándome zorra y el ambiente de cierta hostilidad al que nos sometieron, luego acordamos que tú me llamarías zorra y a cambio te ganaste una copa de vino en la cara... pero te esperé un par de horas para venir aquí y ya sé que no tienes que agradecérmelo, pero a cambio podrías pensar un poquito y en vez de ladrarme que no me necesitas, podrías pensar en compensarme.
—¿Compensarte por estar esperándome?
—Pues... —vacila un poco porque diciéndolo vuelve a parecerle que esto que están haciendo es... más cuestión de camaradería y amistad que una cuestión romántica. Toma un vaso del fregadero y saca hielos del congelador deteniéndole para que no los saque directamente sobre su vasito salpicándolo todo—, yes... o quizás yo estoy malinterpretándolo todo.
—Eso que me estás pidiendo me hace preguntarme... ¿tú me esperaste por qué querías o por qué esperabas una compensación?
Suspira tomando un cubito de hielo con los dedos y poniéndolo en el vaso del escocés.
—Thank you —agradece cuando lo hace, aun esperando su respuesta.
—You are welcome... y fue porque quería... —murmura sonrojadita—, sólo quisiera que tú... quisieras ayudarme a subir por la ventana en lugar de que te dé lo mismo si me rompo la cara contra el suelo o no, sólo es... tómalo como una cuestión solidaria si es que no es nada más que eso.
—No es que no me importe si te haces daño, es que creo que eres capaz, porque yo creo que soy capaz. Y si necesito ayuda soy capaz de pedirla... y tú también. No quiero que pienses que creo que eres una inútil sólo porque eres una chica.
Se humedece los labios poniendo un hielito en su vaso. Sí, sin duda esto era una cuestión de amistad 100%, ningún interés romántico.
—Ok, suena justo y... no me molesta. La próxima vez te pediré ayuda si la requiero.
—Y puede que yo no te la dé —sonríe de lado para molestarla un poco ahora, ella arruga la nariz y le saca la lengua.
—Entonces me quejaré y me quejaré como lo estoy haciendo ahora.
—Puede que prefiera soportar tus quejas a cambio de tus medias rotas —suelta sin mirarla, bebiendo un poco.
Bélgica abre la boca para decir algo y la cierra inmediatamente, sonrojaaaada. Le da un trago a su vaso y se baja el vestido lo más que puede intentando tapar las medias rotas.
—Eso es... malvado de tu parte —protesta levantando las cejas y mirando el vaso pensando que esto, para ser ginebra, está reaaaalmente bueno.
—Why? Tú has mirado bajo mi kilt y yo no me he quejado —se vuelve al salón.
—Y-Yo no... —aprieta los ojos otra vez dando otro traguito.
Al menos la conversación los británicos sí que la dominan... ¡Gracias Josita! (Feliz día de San Silvestre)
