Escocia se sienta en el sofá, un poco incomodito, esperándola. Ella le mira el culo mientras se va hasta que recuerda que ha de seguirle; traga saliva y asiente yendo tras él. En vez de irse directamente al sillón, se acerca al montón de rosas que están puestas junto a la chimenea, se agacha un poquito y toma una.

La mira hacer, inclinando la cabeza, con curiosidad. Mete un dedo a su vaso impregnándolo de ginebra y humedece los pétalos de la rosa, sonríe de lado.

—Mmm... Pensé que tu tonto hermano tendría fotos de él con France por aquí... ¿Ves alguna?

—¿Esa con todos sus niños? —señala una que tiene colgada.

—Pensaba en una más... así como de ellos dos —ELLA tiene fotos suyas con Francia en su casa, mira alrededor pensando que si esto va a ser así como una cuestión de amigos, quizás pueda soltarse un poquito—, siempre le dije que no tenía que aguantar toda esta mierda, ¿y sabes cuando me escuchó? Nunca. Pero ya llegamos al punto en que me da lo mismo... pero hablando con España se me ocurrió esto de la foto...

—¿Quizás en las estanterías? ¿En los álbumes de fotos? —se vuelve mirándolos—. Aunque conociendo a mis hermanos... debe tener una colección de fotos de France de revistas y periódicos con entrevistas recortadas y guardadas MUY bien escondidas, en algún lado.

Arruga la nariz mirándole con cierto desagrado.

—Además, obsesionado y medio loco... ok, no voy a buscar tampoco una foto por toda la casa, debe haber algo de France por aquí, sólo quiero... dejar claro que me da lo mismo.

—Créeme, tiene una casa en Glasgow porque ya sabe que en mi casa NO se queda si no quiere despertar sin pelo y durmiendo desnudo en el tejado... y la tiene llena de Tupperwares, los he visto.

—¿De Tupperwares? Why? —pregunta mirándole con curiosidad, metiendo la rosa al fuego y sacándola en cuanto los pétalos se prenden. Ten cuidado, Bélgica, MUCHO cuidado, no sabes lo inflamable que es esta casa.

—Rose of fire... —susurra al verla, sonriendo, pensando que es especialmente bella... como metáfora y... ella en sí. La rosa también le gusta—. Ejem. Le roba comida o algo así. De hecho France la prepara expresamente para que él se la robe, me lo ha contado él mismo.

—Really? Como me cae... mal tu brother, de verdad —arruga la nariz, esta vez sin mirarle, más atenta a la rosa quemándose en sus manos—. ¿Qué más vamos a hacer?

—Lo que quieras —está un poco hipnotizado con las llamas brillando en sus ojos y su pelo.

Le da un traguito a su ginebra alejando un poco la rosa de ella, pero sin dejar de mirarla.

—¿No eres tú el rey del vandalismo? —pregunta dándole unas vueltecitas a la rosa.

—¿Yo? No, yo soy un buen chico —sonríe—. ¿De dónde sacas eso?

Bélgica e mira de reojo y sonríe un poco.

—Nah, el estereotipo no dice buen chico por ningún lado... mira la sonrisa que pones.

—¿Qué le pasa? —intenta que sea inocente haciendo algunas caras raras y seguramente quedándole algo aún más maligno.

Levanta una ceja descuidando un poquito a la rosa.

—Tienes de niño bueno lo que yo tengo de japonesa.

—Ehm... Arigatou? Por el cumplido...

Se ríe bajando la rosa y echándola a la chimenea.

—Quizás yo soy un buen chico que está bajo la terrible influencia de una súcubo que finge ser una niña pura, buena, dulce... y japonesa.

Se ríe sonrojándose porque no le parece necesariamente malo ser ESA influencia en esta descabellada teoría.

—Si lo soy no esperarás que confiese —le mira fijamente.

—Pues no esperaras que yo lo haga tampoco —se pasa una mano por el pelo.

—¿Por qué no? Hace un rato no parecías en lo absoluto preocupado en decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad —se acerca a él.

—Pues... estoy probando de romper estereotipos —se encoge de hombros.

—Pero este es otro estereotipo que no queremos que rompas... —se ríe de pie junto al sillón. Luego sonríe un poco más de lado e inclina la cabeza, con una sonrisa nada inocente —. ¿Por... favor?

—Oh, ¿así que te va el rollo de chico malo? —entrecierra los ojos.

—¿M-Me... va...? —balbucea porque eso ooooootra vez suena a una acusación con OTRO sentido. Vueeeeelve a pensar en los vikingos/piratas/highlanders.

—Es decir... —vacila también y recuerda sus problemas de caballerosidad y piensa que la ha cagado porque evidentemente...

Se sonroja, porque es que nunca le ha ido en la vida real... pero evidentemente tanto libro de vikingo...

—¿E-Eso... es parte del estereotipo?

—Creo que... igual no tengo más remedio que ser lo que soy te guste o no —responde él mirando a otro lado.

Traga saliva porque además eso suena a que de alguna manera le gustaría gustarle.

—Ehm... ¿Entonces tendrían que gustarme los chicos malos?

—P-Pues... no... Es que tengan.

—No he dicho que no lo hagan...

La mira fijamente. La belga se revuelve un poquito y se sonroja antes de sentarse en el otro sillón, sin mirarle tampoco.

—Eh... —vacila notando que se ha sentado en la butaca.

—Wh-What?

—Bueno, es que pides tanta caballerosidad...

—Pues nadie dice que un chico malo no puede ser caballeroso de vez en cuando.

—¿Y dónde está la maldad entonces? —la mira de reojo—. ¿En lo que no es de vez en cuando?

—Oh, es decir... ¿Un chico malo es malo todo el tiempo? —inclina un poco la cabeza al frente para mirarle.

—Un chico malo no lo sé, yo soy lo que me da la gana —resuelve, sonriendo. Ella sonríe con esa repuesta que no le hace menos atractivo, sinceramente, mirándole a los ojos.

—Eso está mucho mejor... —confiesa.

Escocia se sonroja un poquito.

—¿Y qué eres tú? ¿Una chica buena o mala?

Arruga un poco la nariz y suspira, desviando la mirada a su vasito. Parpadea sin entender ese gesto.

—¿Qué dice el estereotipo? —pregunta mirándole de reojo, pensando que seguramente a él le gustan las chicas malas... o medianamente malas, y ella... es un poco obsesiva, trabajador, y... lo que se dice una chica completamente normal, quizás un poco más trabajadora que lo normal, pero es lo que tiene para algunos el estar solo.

—Pues... —la mira de arriba abajo—. No dice mala... —valora.

—Quizás soy una súcubo en el papel de una chica... normal —ofrece nerviosita, mirándole de reojo pero con cierta atención.

—Dice peor —sentencia.

—Eh? —le mira de lleno sin entender.

—Peor. La verdadera definición de femme fatale. Cuando un chico... o una chica, es mala, sabes lo que te puedes esperar y si hace algo que no te esperas suele ser algo bueno, porque eso es justo lo que no te esperas y evidentemente no te molesta... pero las chicas peores son las que parecen buenas... y luego se cuelan en las casas a tomar ginebra y quemar fotos.

—¡Yo no ME CUELO a las casas a tomar ginebra y quemar fotos! Eso... ¡no! Es... —se ríe un poco agitando el vasito y haciendo tintinear su hielo—, diría que es tu culpa pero te negarías rotundamente porque no me has traído obligada. Lo que quiero decir es... oye, espera... ¿has dicho que eso no te molesta, quieres decir que las chicas peores te molestan? —pregunta sonriendo un poco aun.

—Lo que digo es que es la esencia del mal. Yo podría inclinarme ante ti y llamarte maestra en ese aspecto —se humedece los labios acabándose le ginebra.

—Bah —hace los ojos en blanco y se ríe otra vez de buena gana, mirándole un poco las rodillas huesudas que se le asoman por debajo del kilt.

—¿Cómo que "bah"? ¿Cómo que "baah"? ¿Te parece que yo me iba a inclinar ante mucha gente por nada? —protesta sonriendo.

—No, sólo que creo que lo dices por... bueno, tampoco creo que halagues a nadie por nada... pff, en realidad creo que me estás tomando el pelo una vez más y yo como siempre, ingenuamente, me lo estoy creyendo —le revisa otra vez desde las botas hasta encontrar su mirada.

—Oh, cielos, ¿Así que ahora ser malo es algo halagador? —al notar que le mira mueve las piernas, abriéndolas y levanta un pie apoyándolo en la rodilla contraria.

Ok... ¿Estamos todos conscientes de lo que hace ese movimiento, verdad? Es decir, físicamente lo que ocasiona... es el potencial de que se le vea algo, aunque no se le vea.

Bélgica estira un poco el cuello y abre un poco más los ojos de lo adecuado, entre queriendo ver lo que probablemente enseña Escocia... y no queriendo verlo aunque no parezca.

Parpadea notando que le mira de esa forma, porque el muy idiota no esperaba que eso pasara.

Todos descubrimos que no puede quitar la vista de la zona en cuestión hasta que es DEMASIADO evidente que tiene que hacer un sobreesfuerzo. De repente, el pelirrojo se levanta un poco incomodo yendo a por más Ginebra.

—S-Ser malo... —al menos el cerebro de Bélgica conserva los remanentes de la conversación —, no he dicho que sea halagador...

—¿Quieres... más? —pregunta cuando se ha servido en su vaso.

—No, creo que no debería —aprieta los ojos sonrojada—, perdón, es que...

Se vuelve a ella quedándose de pie esta vez.

—Es que... es como si yo trajera una bata abierta sin ropa interior —le mira.

Se sonroja hasta las orejas con esa idea mirándola... no, desnudándola con los ojos imaginándoselo.

—W-What?

—I... I... I... —se sonroja también, como casi siempre, es contagioso, se incómoda con la mirada—, I mean... es... sea como sea no puedes evitar... m-mirar, es... u-una reacción...

—¿M-mirar qué? —sí, no está aún muy seguro de lo que hablas, demasiado poca sangre en el cerebro con la idea anterior.

—P-Pues... —baja la vista sin poder evitarlo, mirándole... la zona en cuestión otra vez—, ¿Como que qué? ¿Tú qué crees? —se pasa una mano por el pelo.

—The kilt? —se lo mira también.

—¡No precisamente! —protesta sin poderse creer que no sepa de qué habla—, hablo de lo que está debajo del kilt... o de la bata en mi caso.

Se pone una mano sobre el muslo, sin saber demasiado bien que contestar a eso y luego aprieta los ojos sintiendo que se le está licuando el cerebro, ¿Por qué no podía soltar ahora cualquier burrada como siempre?

—Sabes, siempre sí quiero un poco más de ginebra —decide Bélgica pateándose la cabeza mentalmente... ¿qué no podía cerrar la bocota?

Se toma un buen trago de la suya y se le acerca con la botella.

—Si dices eso haces que me imagine tus manos y no tus ojos haciéndolo —suelta.

Se levanta y casi se le cae el vasito con esa declaración. Decide volver a sentarse.

—M-M-Mis... mis... —bien, ahora son dos los que se lo imaginan.

Carraspea apartando la mirada porque eso es lo que habría soltado bestiamente en cualquier otro momento y acaba de notar que ahora le pone MUY nervioso. Cosa que no pasaba en otro momento.

—Creo que le hemos hecho pocas maldades a England —cambia de tema.

Bélgica, si me le permiten dos segundos, ahora está imaginándose las manos de Escocia en el asuntillo de la bata que había usado hace rato. Tiene que sacudir la cabeza para quitarse la idea, estirando el brazo por más ginebra.

—Yes... YES, England, tienes razón, muy malas... pocas... maldades.


Chicos... necesitais relajaros. Pronto. En otro orden de cosas, feliz año, huevo! Disfrutad del concierto de Strauss... y gracias Josita.