—Estoy pensando... —NO la mira a ella sin poderse sacar la imagen de la cabeza—. ¿Crees que podría enguarrarle la pared y escribirle "Larva" con marmité?

—P-Pues creo que... ¿Con qué has dicho que se la quieres embarrar? —pregunta acordándose de que están en casa de Inglaterra y que esto está mal, por cierto.

—Eso da igual, con chocolate o con marmité o barro o algo así marrón —piensa que si ella no estuviera, lo haría con MIERDA.

—Seguro él pensará que es... bueno, algo más asqueroso —sonríe un poco.

—Good —sonríe porque opina lo mismo. Deja el vaso y se quita la americana y la deja apoyada sobre el respaldo del sillón—. Voy a ver qué encuentro —se va hacia la cocina.

En cuanto sale de su vista Bélgica aprieta los ojos y se los pellizca con pulgar e índice de una mano... riéndose un poco de sí misma. Escocia se va directo a lavarse la cara sin tener NI IDEA de lo que está pasando.

Al menos no iba TAN mal... al menos no iba tan mal como afuera saliendo del coche, pero ahora tenía unas imágenes mentales... "fantásticas" sobre ella misma metiéndole mano a Escocia por debajo de la falda esa. Al menos ya no tenía frio... en lo absoluto. Aun así seguía sin tener del todo claras las intenciones del escocés... por un momento parecía que la tensión sexual no podría ser más, pero un segundo más tarde, él se retiraba de un saltito.

Y sin tener ni idea él se lo plantea... ella había dejado muy claro. AMIGOS. ¿Y ahora resultaba que quería ver debajo del kilt? ¿Qué clase de calienta braguetas era? Busca en los armarios algo, pero el marmité se le está acabando, tiene que comprar un paquete nuevo la semana que viene, ya está apuntado a la nevera, así que busca el chocolate.

Entre Aferteight (se come uno) y barras de chocolate, cree que tendrá bastante. Saca una olla también y lo mete todo dentro.

Un poco embotada, le da otro trago a su ginebra y se levanta del sillón, pensando en alguna maldad que hacerle al inglés... ya bastante era con estar aquí y haberle roto su cenicero.

Escocia vuelve de la cocina mirándola de reojo. La rubia suspira tomando un libro al azar, pensando que no tiene idea de cómo hacer funcionar esto... pero NI IDEA. Era un paso adelante y otro atrás, y quizás ella misma debía dejar de ponerse en una situación TAN evidente... quizás no estaba entendiendo bien las indirectas. Le mira por encima del hombro aun con el libro en la mano.

—¿Qué has traído al final?

—Chocolate. Voy a fundirlo en la chimenea. ¿Quieres un poco antes? —le ofrece.

Levanta una ceja y se acerca un poco a la olla con los ojos entrecerrados. Un instante más tarde hace los ojos en blanco al reconocerlos.

—Eso no es chocolate... eso es esacosaquehaceeseidiota. Veo que definitivamente tu hermano no tiene idea de nada —suelta con completo desagrado refiriendose al chocolate suizo.

—Bien, entonces mejor extenderlo en la pared —sonríe y se encoge de hombros, acercándose a la chimenea y poniéndose en cuclillas frente a ella, acercando la olla y arremangándose la camisa—. ¿Tú vas a escribir?

Sonríe porque esto agrega además un extra inesperado a la situación.

—Pues... buff, es que —se acerca a él frunciendo un poco el ceño—, no, espera... que vas a quemarlo todo si lo pones así, dame la olla —pide agachándose un poco sobre él.

Se la pasa, echándose un poco al lado para dejarle espacio. Ella cierra las piernas y se detiene del borde de la chimenea poniéndose en cuclillas a su lado. Con mano ciertamente experta lo pone a una buena distancia del fuego y en pocos segundos se empieza a derretir.

—Yo hago chocolate de verdad... —comenta mirándole de reojo.

Él la mira con los codos apoyados en sus rodillas, sin cerrar las piernas diosmiodemividaniño ¿No te has enterado de lo que te ha dicho hace un minuto? Y es que es inevitable, otra vez baja la vista al notarlo.

—De verdad que no te cuidas ni tantito...

—¿Cuidarme de qué?

—Voy a empezar a pensar que eres lento a propósito —susurra sintiendo el excesivo calor de la chimenea... más su propio calor interior... un poco agobiante...

—Vuelve a insultarme en serio y verás que tan lento soy —un poco más en serio... para más inri, el higlander que el frio lo aguanta muy bien, el calor no, así que se desabrocha un poco la camisa, porque además, como ya hemos dicho, está con las regiones vitales expuestas al fuego.

—¿Qué? ¿Qué vas a hacerme si vuelvo a decirte lento, que lo eres?—pregunta en un movimiento arriesgado, sin duda, pero le señala la sección de la que está hablando, esperando que eso haga el truco.

Frunce el ceño pensando que no puede pegarle... mete los dedos en el chocolate caliente y le embarra la cara.

—Ehh! —protesta un poco intentando limpiarse la cara... y ya lo digo desde ahora, esto NO va a acabar bien.

El chico sonríe tomando la olla y se pone de pie.

—¡Pues no es mi culpa que tengas las bolas al aire y no te enteres! —chillidito; al ver que le ha quitado la olla hace lo que la lógica dicta, que es tocarse la cara, quitarse un poco de chocolate e intentar embarrarle la cara con él.

—Sí me entero pero no me supone ningún problema —aparta la cara, sonriendo.

—¡Pues a mí sí! —se le echa un poco encima, juro que con intenciones de embarrarle.

Y al hacerlo él usa la olla para protegerse y separarla y con el movimiento el chocolate se vierte un poco sobre los dos.

—Merde! —protesta mirándose.

Él se mira a sí mismo también y chasquea la lengua. Bélgica se toca el pecho.

—¡Mi vestido!

—Bollocks... —la mira a ella.

Levanta la mano embarrada y le da un golpecito con los dedos en la mejilla.

—¡Vas a pagar la tintorería tú!

—¡Eh! —protesta y aparta un poco la cara, pero al final acaba embarrado.

—¡Ja! —Se burla sonriendo.

Se pasa un dedo por donde le ha embarrado y se lo lame. Sonríe.

—Está bueno.

—Espérate a que pruebes el mío.

El escocés se ríe.

—¡Ni te rías! ¡Ya verás!

—Hasta entonces no me lo creeré —responde empezando a quitarse la camisa manchada. Bien, fantástico, ayuda mucho a la situación.

—Duda lo todo lo que quieras —le mira hacer levantando una ceja—. ¿Qué haces?

—Me he ensuciado de chocolate. No quiero manchar el Kilt —explica quitándosela—. Si tú quieres cambiarte el baño está por ahí —señala con la cabeza.

Le mira, ahora sin camisa... Y Bélgica es la calienta huevos… le mira súper sonrojada.

¡Él es un chico! ¡Se supone que no pasa nada si se queda con el pecho descubierto!

¡Pero! sí, pero...

Y aun no le has visto de espaldas...

—You are... What are you... Ok...oooook.

—What?

—I mean... es que no traes... ¿Sueles quedarte así sin ropa frente a todo el mundo? — Le señala.

—No voy sin ropa —se mira a sí mismo y vacila... Se sonroja un poco porque quizás a ella le está molestando—. Puedo... Wait, voy por una bata de England.

Le mira, delgado y enjuto... Y lleno de pequitas. Se humedece los labios. Él le pasa una mano por el pelo y se dirige hacia la puerta.

—Ihhhhh!

Se asusta y se vuelve a mirarla.

—What? What?

—Nonono... ¡Date la vuelta! —Pide acercándose a él.

—Que me... what? —mira alrededor, haciéndolo.

—Oh, Dios mío —suelta en Dutch.

—What the hell?

Le toca el fueguecito con la yema del índice. Él arquea un poco la espalda, nerviosito, sabiendo ahora que es lo que le ha llamado la atención.

—¿Para eso te quitaste la camisa, verdad? —le acusa.

—What? —se sonroja porque no fue por eso, pero... le estaba pareciendo que ha sido una buena idea ahora mismo.

—¡Oh sí! ¡Ni lo niegues!

—Si hubiera querido quitarme la camisa, me la habría quitado sin esperar a mancharme de chocolate —asegura.

Le acaricia un poquito más dibujándole el dragón y traga saliva nerviosita, porque está calientito a pesar de todo.

—Ya, claro, eso dice el que dice que hace lo que quiere... ¡Pero bien que te has dado la vuelta para que lo viera! —está teniendo una hemorragia interna, quiero decirlo.

—Me iba por una bata... —cambia el peso de pie, sinceramente disfrutando del tacto y las caricias.

—Ya claro, bata... Una bata ¿Para qué demonios te ibas a poner una bata?

—Tú protestaste de que me estaba desnudando... para una vez que intento ser un caballero.

—¡No proteste porque te estabas desnudando!

—¿Cómo que no?

—¡No! ¡Sólo pregunte si lo hacías con todas! —sigue, demasiado embobada como para poner los filtros de salida, la sincerota.

—¿Cuáles todas? —sí, no es como que haya mucha más gente en su vida, cariño—. ¿De qué hablas? —aun así no es muy agresivo porque le gusta lo que le estás haciendo, cerrando los ojos y echando atrás la cabeza.

—Pues yo que sé, no sé si a todas las embarras de chocolate y les enseñas las bolas y las traes a casa de tu hermano y... Te des... nudas —vacila un poco, tragando saliva repentinamente MUY consciente de lo que está haciendo mientras le resigue un ala—. Joder porque es que...

El británico se gira un poco y la mira a los ojos. Ella traga saliva.

—E-Es que... Es... —balbucea sosteniéndole la mirada.

Al escocés le cambia la respiración y la mira más intensamente, queriendo un beso. AHORA.

A Bélgica se le derriten las entrañas y creo que aún mueve un poco los labios de lo que estaba diciendo. Toma aire y si miraras más de cerca notarías que se le han dilatado las pupilas. Sí, no eres el único que quiere un beso.


Chan chan chaaaaaaan ¡gracias Josita!