Verás, es realmente complejo mantener a Bélgica ahí si cada cosa que dice me le dan con una tabla en la cara. Bélgica bufa mirándole enfadada. ¿Qué mierda no había hecho ELLA? Le había detenido, le había acariciado toda la puta espalda, le había tocado el brazo... se había puesto TODAS las veces en una situación comprometida y todo para que el imbécil actuara casi como si ya hubiera tenido su oportunidad y tontamente, la hubiera perdido. Ahora ya no le hablaba ni le importaba. Se iba a ir mucho a la mierda, no debía haber bajado... Mira el reloj y decide que ya basta de tonterías... Va a buscar vuelos a casa.
Él se mete a la cocina porque tiene hambre, pensando algo muy parecido a ella, es decir... se había quitado la camisa le había dejado ver el tatuaje y le había gustado mucho que le acariciara, estaba aún ahí ÚNICAMENTE por ella, la había mirado con claras intenciones de beso, había intentado jugar con ella a embarrarla de chocolate y todas todas las veces...
Le había protestado por desnudarse, no había querido ella hacerlo, había vacilado con su cara de beso, había dicho que eran amigos, seguro tenía algún tipo de exigencia aun para que le compensara o alguna mierda de esas incomprensibles. Cada dos por tres estaba hablando de cosas incomprensibles y trataba de ser paciente, pero no le explicaba ni una, pues anda y que le dieran a todos sus secretos y misterios.
Se acerca a su maleta, que no la ha subido hace un rato, y se sienta en el sillón más cercano, subiendo las piernas y haciéndose bolita dispuesta a buscar un vuelo lo antes posible. Bosteza.
Busca en los armarios y en la nevera, encuentra una caja de madalenas y piensa en el mejunje de chocolate, sale de la cocina con ellas.
Nota que sale, teléfono en la mano, haciéndose más bolita. Se le ocurre la idea repentina de que debería sacarle una foto... Una que lo inculpara también en caso de que quisiera echarle la culpa sólo a ella.
Se acerca a la chimenea sin hacerle ni caso, acercando la olla al fuego otra vez porque el chocolate ya se ha puesto duro.
Por alguna razón, el que la ignore vuelve a parecerle sumamente triste y agobiante. No ayuda en nada tampoco que no haya dormido más que diez minutos en toda la noche... además tiene hambre y no se había dado cuenta. Y está en el salón destruido de Inglaterra... Se muerde el labio, bajando el sonido de su teléfono hasta ponerlo en silencio, levanta la cámara hacia Escocia y le toma una foto.
—¿Te gustan las Magdalenas? —pregunta sin mirarla, junto al fuego.
Pega un salto y se le cae el teléfono, atrapada.
—Eh... What? Las... Ahh... Yes.
—Voy a mojarlas en chocolate —explica, toma uno de los cojines que hay por ahí y se sienta—. Ven, si quieres.
Parpadea... Es una asquerosidad porque además a saber que habrá usado para pintar la pared que ha metido antes en el chocolate... Además es chocolate suizo... Pero... Aprieta los ojos estirándose para recoger su teléfono del suelo... No quiere que parezca que la llama y va como perro faldero.
—Termino esto y... Acepto una madalena —responde casual.
Se encoge de hombros sin mirarla, empezando a comérselas. La chica espera dos minutos "buscando vuelos" y se levanta yendo hacia él. Ni caso, aunque está pensando en qué podría decirle. Ella se sienta tomando una de las madalenas. La parte a la mitad y vacila un poquito antes de meterla al chocolate.
—Tengo mucho sueño. Creo que voy a ir a dormir un poco antes de volver al norte.
—También tengo yo, sinceramente... Podrías... —le mira de reojo. Él la mira de vuelta—. Despertarme cuando te vayas —suspira —, no querría despertar a las cinco de la tarde con los gritos de England.
—Quizás yo despierte a las cinco de la tarde con los gritos de England.
—Puedo despertarte yo si consigo despertarme antes que tú —ofrece.
—Bien —se encoge de hombros porque en realidad le da igual.
—Debe ser que tengo mucha hambre, pero este chocolate no sabe tan mal como debería para ser suizo... —intenta cambiar un poco el tema.
—Está bueno —repite una vez más.
—No debería estarlo... Ya verás como el mío... —se detiene y le mira de reojo—, bueno, quizás...
La mira y suspira notando que antes ha asegurado que iba a probarlo y ahora... está vacilando sobre eso. Espera, ¿por qué lo había asegurado entonces antes?
—Si aún quieres probarlo... —se sonroja un poco igual.
Quizás no era un problema de que no le gustara... quizás era un problema de velocidad. El británico abre los ojos como platos con esa idea. Quizás lo que ocurría es que estaba yendo muy rápido, esas cosas les pasaban a las tías, querían que las llevaras al cine o a cenar o a citas y cosas de esas antes de dejarte hacer nada... Y recuerda el asunto del caballero y todo eso y toda la mierda que hacía siempre Francia... quizás ella esperaba que la llevara a una cita de verdad en vez de a ayudarle a molestar a su hermano y a una aburrida cena con la reina. La mira intensamente ahora con esta idea intentando valorar que tan posible es que sea.
—I mean, quien no quiere un poco de chocolate gratis. ¿No? Sólo... Bueno, quizás incluso ya lo has probado —sigue parloteando nerviosita, mirándole de vez en cuando de reojo.
Espera, espera... ¿Es que quizás le estaba invitando ella? ¿De una forma un poco torpe con ese asunto del chocolate o algo así? Bélgica suspira, sin tener NI IDEA de qué demonios está haciendo, sinceramente. Porque además no dice nada, pero la mira... Y es tarde y está cansada de verdad y... No entiende una mierda de nada, para ser sinceros.
—Yes.
—¿Sí lo has probado? —le mira de reojo.
—No importa, sí quiero probarlo de nuevo contigo. When? —sonríe un poquito.
Bélgica levanta las cejas. El chico tenía que ser bipolar, no había otra opción. COMPLETAMENTE bipolar.
—Oh! —parpadea y vacila un instante antes de sonreír un poco. Ya averiguaría si todas las veces cambiaba de pensamiento tan... Así, la estúpida sonrisa del escocés era molesta e hipnótica, traga saliva y asiente—. Great.
—When? —repite.
—Cuando... Cuando quieras, I don't know... —le mira de reojo y sonríe—. I mean I'm sorry, estoy súper súper cansada y estaba pensando en la agenda... pero... Puede ser esta semana entre Navidad y año nuevo si quieres, tengo vacaciones o... Podemos dejarlo para enero si no puedes...
—Esta semana... ¿El sábado?
—El sábado... —no tiene ni IDEA de sí tiene algo que hacer, pero ni idea... Mágica y repentinamente acaba de liberar su agenda a cualquier cosa que tuviera—, suena bien.
—Entonces, ¿voy por ti... a tu casa y me llevas? —pregunta cada vez más tranquilo.
Traga saliva volviendo a ponerse nerviosa... ¿Podía este hombre ser más insufrible e inestable? Esto... Era una cita, ¿verdad? ¿O... No? . ¡¿Quién entendía?! Necesitaba a España y a Romano... Y dormir.
—Yes. Te llevaré a Brugge —asiente sonriendito.
—Ehm... —vacila un poco—. Dos cosas más y puedes ir a dormir.
Parpadea y le mira de reojo comiéndose las migajas de su madalena, nerviosita, empezando a darse cuenta que ELLA le había invitado a él a su casa... No sabía siquiera como.
—¿Qué cosas?
—Una... no tengo ni idea de donde está tu casa.
—Está en Brussels. Puedes ir en tren que te lleva de aquí directamente, de hecho —explica y bosteza un poco—, te mandaré mi ubicación por whatsapp.
—Tampoco tengo tu whatsapp...
Se sonroja ahora sí y mira su propio teléfono en la mano. Sí. Ella es una chica previsora.
—I... I... —titubea. Él vacila sin entender ahora el problema—. Ok, vale... yo sí tengo el tuyo, pero no fue porque estuviera de stalker ni nada, es que lo busqué por si no te encontraba en Waterloo, para hablarte —admite abriendo el whatsapp y mandándole un "hello", sonrojada y sin mirarle.
—Oh —sonríe de lado.
—¡Fue por razones perfectamente normales! Y tú no me habías pedido el mío… Y bueno... Lo creas o no el tuyo sí me lo proporcionó England en la última actualización de la base de datos del parlamento.
El escocés se pasa una mano por el pelo y se levanta.
—Dime la verdad... —pide ella mirándole levantarse, sin moverse.
—¿De qué?
—¿Eres bipolar o algo así? No me importaría... —le mira y sonríe un poco de lado aunque se sonroja con esa última parte de su declaración.
—No ¿por?
—Estabas tan enfadado. Y ahora otra vez tan... —carraspea y chasca los dedos—, así.
—Estaba enfadado porque eres muy rara y complicada de entender y me ha costado un buen rato.
—¿Yo soy la rara y complicada de entender? —levanta las cejas —. Mon dieu!
—Yes —sonríe porque vuelve a estar de buen humor.
—Tú eres el inexplicable —sonríe también, sin entender un pimiento de nada... Pensando que ya pensará que es lo que no había entendido en el avión de regreso a casa. Bosteza—. Voy a irme a dormir, porque a esta hora puede que hasta te dé la razón sin que la tengas.
—Una última cosa...
—¿Qué? —Bélgica inclina la cabeza.
—So... This thing on saturrday —aparta la mirada y se sonroja un poco—. It's a... —le mira de reojo—. Date?
Bélgica cree escuchar un coro de ángeles en el cielo, porque AL FIN han llegado al punto en el cual se aclararán sus malditas dudas sobre qué demonios es lo que están haciendo. Toma aire, y se sonroja también.
—Yes —asegura de golpe—. Is that... ok?
La mira fijamente unos instantes y se ríe un poco por la adrenalina. Bélgica entrecierra los ojos y le fulmina porque se está riendo.
—Sure —le guiña un ojo y se va hacia las escaleras —Good nigth.
Bélgica decide que los británicos son raaaaros... (Pero sexys... Al menos este), sonríe un poco y se sonroja.
—Night.
A decir verdad, Escocia se ha girado porque estaba sonrojado hasta la punta del cabello. Bélgica suspira nerviosita, levantándose tras él unos minutos más tarde, ya sin comprar el vuelo, decidiendo que mejor va a esperar a ver a que buena hora se levanta. Sube tras él unos minutos más tarde.
Escocia se mete al cuarto de Inglaterra sonriendo de oreja a oreja, se deja caer en la cama y se muere de risa de sí mismo por haber sido tan idiota y haberlo pasado tan mal. Sólo era eso, había que ir despacio. Bueno, no era algo tan problemático. No estaba para nada acostumbrado pero Bélgica le gusta suficiente para que sea un alivio que sea eso y no lo que pensaba, así que se promete intentarlo.
Bélgica por su parte... lo siento, pero no lo tiene ni la mitad de lo claro que lo tienes tú, Escocia... a ella le ha parecido que todo iba bien hasta ese momento en que enloqueció cuando estaba a punto de darle un beso... y luego volvió a la normalidad. ¿Qué sería lo que había malinterpretado? Lo más intrigante... ¿por qué hasta este momento AUN no le daba un beso?
Igual, en la cama de su hermano y con su pijama puesto mete la mano dentro de los pantalones buscando eso tan interesante que todos buscan bajo kilt y hacerle un favor a la salud de la belga. Quien no lo hace conscientemente... pero sueña con Escocia todo lo que le queda de noche. Escocia... el kilt y el maldito beso. Se va a despertar más... ehm... caliente que de costumbre.
Bueeeeeeno las cosas se van definiendo un pooooooco... ¡Gracias Josita!
