Bélgica se despierta, sonríe mirando al techo, sonrojándose... y toma su teléfono buscando la foto que le ha hecho en la noche. Sonríe un poco más con oooootra vez maripositas en el estómago, y remolonea un poco más en la cama hasta que se acuerda que... está en casa de Inglaterra. Se ha metido ilegalmente a casa de Inglaterra... y es momento de... *redoble* despertar al Escocés. Y se niega rotundamente a lo que yo le pido que haga y se mete a bañar.

En realidad Escocia lo agradece porque puede que después del homenaje se quedara a ver salir el sol y las once es un poco criminal sí has ido a dormir a las siete de la mañana.

Se ducha rápidamente, se viste con la falda que ha traído y los tacones, maldiciéndose por haber ido a verle en pijama de borreguitos si siempre estaba interesado en una maldita CITA. Analizando un poco más claramente la situación hoy en la mañana... era un idiota, sí, se le había largado en el beso, sí, pero se había enfadado POR ELLA... esas cosas siempre era buenas o al menos eso le habían enseñado Francia y España.

Se tarda un bueeen rato en conseguir verse como quiere... incluido el pintarse los ojos y secarse un poquito el pelo analizando con bastante más cordura que seguro le había dado vergüenza darle un beso... o algo así.

Fíjate que tanto le han importado tus borregos al escocés que has conseguido la cita con ellos puestos.

Finalmente, armada de valor, perfumada, más nerviosita... y más sonriente, sale al pasillo. Y no tiene idea de donde está Escocia, así que va por ahí buscándole... abriendo y cerrando puertas, empezando a ponerse más nerviosa con la posibilidad de que llegue Inglaterra.

Francia aclara que Inglaterra debe estar ahora mismo siendo bien servido y relajado en Buckingham. Inglaterra chilla que no diga esas cosas y Francia dice que no, que Inglaterra no chilla eso, sino su nombre. Inglaterra dice que deje de romper el puto cuarto muro, no ponga palabras en su boca... y hagaelfavordemoversedenuevocomohaceunminuto. Ehm... vale, hemos perdido la atención de Francia, gracias.

Finalmente, después de notar que Escocia no está en la habitación en la que la vez pasada durmió España... levanta una ceja y se dirige a donde sabe que duerme Inglaterra.

El escocés sigue... durmiendo. Bélgica se acerca a la cama... traga saliva, vacila un poco y... ocupa unos segundos en MIRARLE, ya que estamos. Está medio destapado, con una mano sobre el estomago y la otra sobre la cabeza, despeinado. Susurra algo incomprensible, no sólo porque sea en gaélico escocés, sino porque además casi no se le entiende con su voz ronca y que es en murmullo. Puede que tenga una de esas tiendas de campaña mañaneras porque eso siempre es divertido. Aunque sea un recurso fácil que siempre ocupamos. Bueno, también eso es la realidad con los hombres...

Bélgica le mira completo de arriba a abajo... Y se sonroja, notando especialmente la tienda de campaña que es llamativa aún cuando no la quiera ver. Carraspea un poquito tentando las aguas. Él se rasca un poco el estómago con el carraspeo, paladea y gira un poco la cabeza.

Bélgica vacila, pensando por un segundo en qué pasaría si le diera un beso para despertarle... Se sonroja un montón, niega con la cabeza y deshecha la idea... aun así, esta está acostumbrada a que todo sea bastante familiar y a los latinos invadeespacios, así que... se sienta en la cama.

—Hello? —Carraspea un poco más...— HELLOO?

Escocia abre los ojos y se mete UN SUSTO porque no está para nada acostumbrado a que nadie vaya a despertarle, se incorpora de golpe y se echa para atrás. Bélgica parpadea... y sonríe.

—Ehm... sorry —susurra después de dar un saltito ella misma.

—Oh... —carraspea un poco con la voz pastosa y se sonroja al notar quien es.

—Quedamos en que... te despertaría si me despertaba antes —se excusa—, son las doce y algo y... ¿Qué haces durmiendo en ESTA cama?

—Eh... —traga saliva y piensa que no era dormir, lo que quería era hacer lo que hizo antes de ir a dormir... inconscientemente se lleva una mano ahí y se sonroja más al notar el estado en el que está, cubriéndose con las manos y cerrando las piernas, mirándola un poco asustado.

Bélgica se ríe un poquito, sonrojándose... oh las maravillas de dormir unas horas y aclarar todo/aceptar una cita...

—Ehm... sorry, te-te dejo que te bañes y esas cosas. N-No quiero sonar cliché pero... puedo hacerte algo de desayunar antes de irnos...

—Oh... hum... thankyou —susurra sin mirarla a los ojos.

Ella carraspea un poco, mirándole fijamente unos segundos.

—Es extraño estar en casa de England... así. ¿Huevos?

Traga saliva nervioso porque... no se va.

—Y-Yes. Well... lo que sea. Cualquier cosa estará bien, no me importa.

—No esperes un desayuno tipo Francia... —murmura levantándose de la cama y yendo hasta la puerta. Y... no es que se quedara propiamente con ella, a diferencia de contigo, Escocia, es que... muchas veces se quedaban en casa de España o así y entonces... Francia no se iba.

La mira porque ahora mismo está concentrado en él asunto de nosevaestoesuperincomodo que en ninguna otra cosa.

—Of course, of course —ni idea de a qué está asintiendo.

Camina hasta la puerta y se detiene ahí, imitando un poco a Francia, le mira deteniendo la puerta, sonríe... y esta vez ella es quien le cierra el ojo, saliendo de ahí corriendo sin ver la respuesta o sea la cara que ha puesto.

Levanta las cejas mirándola.

Baja sonriendo las escaleras mandándole un mensaje a España para decirle que va pronto hacia el aeropuerto.

Un poco embobado, apretándose con fuerza ahí abajo sonrojándose más... va a haber una segunda ronda en la ducha. Par de idiotas haciendo esas cosas uno pensando en el otro...

"Ven a Berlín, no te olvides... ¿Ya estás mejor?" Manda España.

Bélgica entiende el sufrimiento de Francia en esta casa con la comida... a menos que... ¿Inglaterra compró cosas para que Francia cocinara?

No, no las compró, porque iban a Buckingham.

Pues lo entiende, tristemente... trágicamente (Pero Francia protesta y dice que el sí se iba a quedar ahí... y él, y él...), Consigue cuatro huevos... no hay cebolla, ni ajo, ni nada con que cocinarlos más allá de sal.

Aun así, en casa de Inglaterra hay muchos ingredientes. No, ingredientes sí, pero no especialmente... además, Belbel! Queremos gofres o tortitas al menos.

Bélgica suspira... dios mío con este tipo... no tiene ¡NADA! Mientras deambula por la cocina abriendo y cerrando puertas... hasta que descubre esa sección del armario que SEGURO es la sección que Francia ocupa.

No tiene nada perecedero... pero al menos hay algunas especias, y levadura... Se vuelve al refrigerador donde sí ha encontrado leche... que no parece putrefacta, pero hay miel... aunque es de maple ¡Y hay mantequilla! Porque preparar scones requiere mantequilla. ¡Y miel normal también! Es casa de Inglaterra, sí hay ingredientes, va a comprar regularmente y se los come en malas combinaciones.

Lo que no hay... es una wafflera... serán sin forma de waffle... Suspira, sonriendo un poquito y empezando a prepararlos, cantando un poco una canción italiana entre dientes. Escocia acaba de arreglar tooodos sus problemas en la ducha de buen humor y vuelve a ponerse su kilt. Le roba a Inglaterra una camisa y unos calcetines... luego, ya que estamos, revuelve todo el armario y finalmente baja yendo a por su americana, siguiendo el olor.

Para entonces ya hay, haciendo una montañita en un plato, algunos waffles redondos y planos belgas, como ella misma los acaba de llamar, ya que NO son pancakes ni tortitas ni blinis ni nada así, porque tienen su receta especial hecha como a ella le gustan, lo que los hace waffles redondos y planos belgas.

Y está moviendo las caderas un poquito al ritmo de lo que canta, con bastante más seguridad que anoche... ah, y ups... ha roto una taza. Escocia se enciende un puro, abre la puerta de la cocina y se apoya en el marco, mirándola.

Bélgica le escucha... y además tiene sexto sentido femenino, que la hace mirar hacia la puerta por encima de su hombro, sonriendo un poquito... sonrojada.

—¿Un puro antes de desayunar? Come on... —arruga la nariz.

—Good morning. Merry Christmas —suelta el humo, sonriendo.

—Oh... It's Christmas! True! —levanta las cejas pensando que no le ha escrito a su hermano... ni a Romano... ni nadie en realidad para felicitarle. Hay algo extraño en estar pasando la mañana de navidad con Escocia... en casa de Inglaterra. Solos—. Hice... waffles redondos y planos belgas.

—Hotcakes.

—No, no son hotcakes ni pancakes ni blinis... son waffles redondos y planos belgas —le señala con la cuchara de madera.

—Lo que tú digas, chica de los hotcakes —sonríe de lado.

—No son... agh! Entre más te diga que no son hotcakes más vas a decirme que lo son, vale... son hotcakes —protesta poniendo tres en un plato—. Ahora tienes que trabajar para conseguirlos.

—¿Qué necesitas que haga?

—Poner la mesa... servir dos vasos de leche... —le mira de reojo sintiendo esto excesivamente doméstico. Venga... es que no solía hacer esto con los tipos que en algunas ocasiones salía, conocía y terminaban en la cama... menos aún con un tipo que ni siquiera había besado aún.

—Puedo hacerte... té. Incluso café si te empeñas mucho —propone acercándose a buscar las cosas.

—Hmm... —le mira y luego recuerda las horas enteras de burlas hacia Inglaterra cocinando, sonríe un poquito negando con la cabeza—, té... creo que me sentiría más segura con té.

—Eh! ¡Puedo hacer café! —protesta sonriendo—. Y me sale una bebida reconstituyente milagrosa que sirve para calentarse, teñir la ropa, envenenar cucarachas y pintar barcos. A veces queda tan cargado que quien consigue sacar la cucharilla de él es nombrado el nuevo rey de England.

Bélgica suelta una carcajada.

—Me has convencido con lo de envenenar cucarachas... no, gracias... té.

Se ríe y se encoge de hombros sacando la tetera yendo a llenarla de agua.

—¿Tú qué dices? Apuesto a que después de hacer té le unto la pava en mostaza y ni se entera.

La chica se ríe un poco más.

—Puede que piense que el día de hoy todo le salió mal con la excepción del té que le quedó muy sabroso...

Se ríe más.

—¿Sabes? Me siento un poquiiiito culpable con tu hermano.

La mira de reojo.

—I mean... ¿Es que ya viste como está el salón?

—Lo superarás la próxima vez que te hable y recuerdes lo insufrible que es. Además, le hicimos un favor, una vez cada cincuenta años necesita que alguien venga y le meta fuego a todos sus cosas para que compre unas nuevas o seguiría cagando en un agujero en la piedra con vistas a la calle e iluminando la casa con antorchas y velas.

—Yes, well... Eso es verdad, sólo... Es que creo de verdad que va a enfadarse, yo me enfadaría muchísimo.

—Pues es la idea.

—Vale, vale... perdona, mi consciencia de niña buena me está molestando.

—No te preocupes, no te va a pasar nada —asegura más dulcemente y... piensa en hacerle una caricia y no tiene idea de cómo, así que levanta la mano y vacila y la vuelve a bajar, apartando la mirada.

Le mira de reojo y es que le GUSTA que haga cositas dulces, aunque sea hablar un poquiiiiiito más dulcemente que de costumbre. Se sonroja un poco y no dice nada del movimiento extraño y torpe, aunque lo nota.

—Thank you...

La vuelve a mirar de reojo y sonríe un poco.

—Si necesitas aún más motivación, te contaré que mi madre te llamó lo que te llamó por culpa de England. Él le contó que te pareces a una persona que ella odia.

—Whaaat?

—So charming —se encoge de hombros sacando las tazas y sirviendo el té.

—Es decir... ¿ÉL le dijo a YO me parezco a alguien que odia... y le llenó la cabeza de mierda para que me llamara zorra? Oh my GOD!

—Es lo que hay —deja las tazas en la mesa de la cocina, empezando a sacar cubiertos y servilletas, la leche, miel zumo de naranja y esas cosas.

Sonríe un poco, sorprendida de que a pesar de todo... esta actividad tan doméstica con él no parezca tan extraña.

—Ok, gracias por recordarme que es un cabrón insufrible... —decide terminándose la masa en el último waffle belga plano y redondo —. Quizás debiera también destruirle la cocina.

—A decir verdad... no es que le defienda, pero en honor a la realidad, caerle bien a mi madre es tan difícil como vaciar el mar con un colador, pero uno no quita lo otro.

—Oh... de tal madre tales hijos por lo que veo.

—Bendita la rama que al árbol sale. No es que seamos bordes, es que somos selectivos —se ríe.

—Pues tampoco es que ustedes caigan especialmente bien, eh —Hace los ojos en blanco.

—¿Cómo que no? ¡Con lo encantadores que somos! —finge escandalizarse.

—Encantadores es, decididamente, una expresión que no ocuparía yo para describirlos... sin ofender.

—Ilumíname ¿cuál usarías?

—Mmmm... No me obligues a ser políticamente incorrecta.

—Never!

—Pues... ¡no parece! —Se ríe acercándose con los dos platos a la mesa—, diría yo que son... mmm... complicados.

—Complicados. Bah. Me aburre tu diplomacia.

—Agh! ¿Pues qué quieres que te diga? Yo SOY diplomática... ¡Totalmente diplomática! —protesta sonriendo—. No voy a decirte que son unos cabrones inaguantables ni nada por el estilo.

—Ah, eso suena más como a mí me gusta —sonríe comiendo.

—Yo... no dije nada —se pone un poco de miel y sonríe probando también un bocado.

—Cabrones inaguantables —saborea las palabras... después de saborear el bocado.

—Tu madre no —asegura arrepintiéndose un poco de haberlo dicho tal cual—, no podría llamarle cabrona, no la conozco lo suficiente.

—¿A mis hermanos sí les conoces? ¿A mí?

—Ehhh... No, no en realidad —admite—, al que más conozco es a England. Que... Es un cabrón, sí. Sé bastante más de él de lo que quisiera.

—Seguramente sería bueno que nos conocieras a pesar de lo divertidos que son los estereotipos.

Bélgica suspira admitiendo que tiene razón.

—Es... verdad. Es decir, sin duda es más fácil decir que son unos imbéciles sin antecedentes reales... de hecho he de decir que habría pensado por ejemplo que tú eras igual que England.

Frunce el ceño porque DETESTA que le llamen inglés.

—I'm sorry, sólo te digo lo que es, de buenas a primeras habría pensado que todos ustedes eran iguales... e iguales al único parámetro que conozco, que es England.

—Es importante abrir las miras de las chicas —sonríe—. Ya te aseguro que no nos parecemos en NADA.

—Mmm... ¿Será? —sonríe un poco y le mira de reojo.

—Los cuatro somos COMPLETAMENTE diferentes.

—Lo que yo vi... England... es parecido al alto... Wales? Al que es todo formal al hablar. E Ireland, es más parecido a ti.

—Mmmm... No exactamente.

—¿Entonces? —pregunta interesada, mirándole a los ojos.

—Well, son cosas diferentes. Cymru es el más delicado, es como un príncipe, luego va England, aunque no lo parezca luego yo y el más bestia es Ireland... aunque yo soy más fuerte que él, él es mucho más violento y se enciende antes.

—¿Hay alguien más bestia que tú? ¿De verdad? —mira de reojo el salón.

—Oh, yes.

—Ahora entiendo los grandes incendios de London...

—¿Los entiendes?

—Digo, si tú te has enfadado y le has destruido el salón... y no eres el más bestia. Seguro England vería feo a tu brother y él le incendiaba la casa y la cuadra entera... y London completo.

—Bueno, no es tan listo.

—Oh... Al menos —sonríe —. ¿Con quién te llevas menos mal? ¿Con él?

—¡No me llevo mal con ninguno! —se ríe.

—Me parece que con England te llevas fatal, cher.

—¿Lo dices por eso? —Señala con la cabeza el salón—. Nah, es mi forma de demostrar amor de hermanos.

—Yaaaa, claro —se ríe—, me imagino que así justamente es como va a tomarlo.

—En realidad más bien él se lleva mal conmigo. Es un término más preciso de decirlo, nosotros tres no nos llevamos tan mal entre nosotros. ÉL es el insufrible. Es el favorito de mi madre, además.

—¿Él es el favorito de tu madre? —pregunta levantando las cejas porque le ha dado de primeras otra impresión, pero no puede estar en lo absoluto segura.

—Of course. Es un lameculos. Siempre actúa como ella, la apoya en las riñas, hace todo lo que ella quiere y la deja hacer sin decirle nada. Además es su pequeño... —un poco de desdén.

—Pues... entonces France la tiene REALMENTE compleja.

—Why?

—Pues... si a mí me llamó zorra así como así. Asumo que los estándares para el consentido son mayores.

—Pero France es hijo de su mejor amiga.

—Ohhh... Come on! Really? Mon dieu, qué suerte tiene SIEMPRE France —protesta.

—Yeah... —se encoge de hombros.


Desayuno de Navidad... ¿y ese buen humor que me llevais los dos de donde salió? ¡Gracias Josita!