A Escocia no se le pasa realmente la frustración por el semi beso hasta que llega a su casa y nota que se ha quedado con la maleta de la belga. Levanta las cejas y la mete a la casa pensando que no debería abrirla... se humedece los labios y manda a la porra el deber dejándola sobre la mesa del comedor y empezando a vaciarla.
Es una maletita pequeña pero bien ordenada, con bastantes más cosas de las que pareciera. Están a primera vista los zapatos de tacón de ayer en una bolsita transparente, otra bolsita con una secadora de pelo, una más con cremallera y una blanca de algodón.
Saca la bolsa de los zapatos mirándolos y saca primero la bolsa blanca de algodón, mirando dentro. Dentro, bien doblado, está el pijama, el vestido de ayer, sus medias y ropa interior a juego azul marino con suaves encajes.
—Jackpot! —susurra sonriendo y sonrojándose un poquito. Lo primero es sacar el sujetador y ponerlo sobre sus manos para ver... el tamaño. No creo que sean especialmente pequeños. Tampoco es Ucrania.
Lo valora relamiéndose y piensa en conseguir un par de globos de agua y... jugar con ellos. Luego recuerda que tiene que devolver la maleta. Entrecierra los ojos, igualmente no lo guarda demasiado. Saca las bragas para imaginarla con ellas. Además para más pervertido... Son bragas usadas.
Lo malo/bueno es que no se siente pervertido en lo absoluto. Piensa que podría llevarle la maleta el sábado... y luego decide que no se habrá dado cuenta de que se la ha dejado, así que tendrá que, lamentablemente, subir a buscarla. Toma la bolsa con cremallera abriéndola y mirando dentro.
Perfumes, desodorante, pinturas diversas y maquillaje. Saca el perfume oliéndolo. No es que realmente tenga muy buen olfato, pero... mira el pijama. Mira el perfume. Mira el pijama. Mira el perfume. Carraspea. No está TAN colgado ni desesperado, se asegura a sí mismo dejándolo de lado y mirando que más hay.
Hay un libro, forrado en papel. Lo saca y lo abre por la primera página para ver el título. Quizás lo ha leído... (Tengo a Bélgica apuntándome a la cabeza con una pala de madera) La novela se llama "El Sheik", autor "Maude Hill".
Inclina la cabeza porque el idiota encerrado en su mundo no ha oído hablar nunca de ella... ¿El jeque? Imagina que será una de esas novelas semi históricas de aventuras de esas que están de moda, la hojea un poco y busca el resumen en la contraportada. Es una novelita vieeeeja, que tiene las páginas amarillas y polvosas.
"Un jeque árabe se enamora de una dama británica y decide secuestrarla"
—Oh, come on! —levanta las cejas y se ríe abriéndola en alguna página aleatoria para leer. Y se ríe aun más con el drama y el culebrón y la narración de ese tipo.
"En las cuatro semanas que habían pasado desde que le había prometido a él obediencia, ella había sido muy silenciosa. El temor y el odio hacia él habían crecido exponencialmente pero había aprendido a obedecer. Sí, con los labios apretados y los ojos llenos de furia, pero obedecer al fin, con un silencio que incluso la había sorprendido a sí misma..."
Dioses, va a pasarse un BUEN rato muerto de la risa. La de vikingos era peor. El caso es que de otra forma esto habría podido funcionar en plan "¿Has leído este libro? ¡Me encanta! Mira qué curioso, tenemos los mismos gustos literarios" pero el caso es que no puede tomarse esto EN SERIO. Este libro, simplemente... Bélgica se muere de la vergüenza.
Es el antecedente de los libros de vikingos en realidad.
Escocia se levanta por algún dulce que comer o algo que llevarse a la boca mientras sigue leyendo y acaba sentado en el ordenador... o sea... es que es la bomba. Esto es la puta leche. Busca el título del libro en internet y descubre sobre las películas. Automáticamente las pone a descargar.
Y ya que estamos en materia aprovecha para buscarla a ella por internet... cuando lee el asunto de los quinientos días sin gobierno levanta las cejas gratamente impresionado olvidándose de lo ridículo que se veía el libro. Sí, la chica tiene cosas envidiables.
Tras un bueeeen rato de búsqueda por el largo y ancho mundo web se descubre a sí mismo en una página rosa que promete dar las claves para enamorar a cualquiera según su nacionalidad y por algún motivo, en un video de youtube de Gatitos (No importa lo que estés buscando en internet, siempre acabarás encontrando un puñetero video de gatos que te hará plantearte tu vida, circunstancias y niveles de pérdida de tiempo) casi le da un infarto, no con el gato, que después de todo el puñetero bicho es bastante adorable, si no más que nada por la página rosa. Cierra esa pestaña automáticamente ROJO como un tomate y se pone a descargar otra película porno.
Ya que estamos, vamos a intentar que sea una peli porno belga. Ejem. El siguiente punto es Facebook. Gracias a dios por la tecnología en la era del espionaje. Por supuesto hay una página de Facebook. Por supuesto, hay que ser su amigo para poder verla. Bollocks.
No es que él no tenga una página de Facebook. Alguien... del gobierno seguramente, debe encargarse de ella. Quizás un troll. Sería jodidamente genial que fuera un troll. Seguramente no tendrá tanta suerte. El asunto es que ni siquiera sabe ni cual se supone que es su nombre.
Bueno, igual tampoco quiere que sepa que la está espiando. Quizás podía hacer un perfil falso y mandar una solicitud de amistad... Se incorpora un poco en su asiento sonriendo con esa idea. Te digo de una vez, querido, que no va a aceptar a un desconocido en Facebook, tienes más posibilidades como tú.
Tras un buen rato de convencerse a sí mismo de que William Wallace NO es un perfil idóneo para ocultarse, crea un nombre random para mandarle una solicitud... a las maravillosas cuatro de la mañana. ¿Alguien te ha hablado de la importancia de una rutina de sueño? No, no, no me vengas que es culpa de los videos de gatitos. Bélgica duerme y ni se entera.
Se pasa una mano por el pelo, pensando que igualmente no conseguirá respuesta hasta mañana y nota de nuevo la maleta con las cosas por ahí encima. Maleta que le llama. Aaaalbaaaaaaa, la maleta no... El pijama... y el perfume... Aprieta los ojos porque NO está tan desesperado... pero por otro lado piensa que quizás no tenga otra oportunidad, así que suelta el humo del puro, lo apaga en el cenicero y toma ambas cosas antes de desaparecer entre las sombras de su cuarto. Ejejem.
Perfume y pijama de BORREGOS. Hay que ver lo que prende a la gente tsk tsk. La mañana del viernes se da cuenta del problema. El problema "debes devolver el pijama".
El problema es la cita. Es decir, la diferencia con Francia es que llegaba cuando le daba la gana y porque le daba la gana sin avisar, así que él no tenía tiempo de prepararse... ni de pensar en ello. Pero ahora sí lo tenía. Y los británicos casi no son del tipo sobre pensar. Nos preguntamos, eso sí, como se pone histérico Escocia.
"No pasa nada" se asegura a sí mismo mientras desayuna algo tan sano como una lata de judías estofadas. Sin calentar. Directamente a cucharadas de la lata. "Has estado en montones de citas con chicas. Chicas aburridas... del trabajo... a las que no querías ir... y te importaba una mierda si alguien te echaba la bronca, de hecho, cuando lo hacían era un buen día". Que agradable desayuno.
Vale, no podía ser tan difícil, a la chica le gustaba Francia, ¿no? Bueno pues simplemente había que hacer un poco como él y ya, ¿Qué tan difícil podía ser eso? Francia se ríe en sueños sin razón aparente.
Había un libro. Sí. Lo había escrito Francia y él lo había tenido en las manos alguna vez... y luego se había burlado de sí mismo y lo había vuelto a dejar en el estante de la librería, por supuesto. Menudas idioteces. ¿En qué consistía? Arreglarse un poco y llevar un regalo, ¿no? Algo así, ya que él era el invitado. Bueno, pues ya está, nada más fácil.
Claro. Venga, nada más eso. Venga. Ajá. Ni puta idea de por dónde empezar. Nada más simple... No sabes arreglarte realmente y muchísimo menos elegir un regalo. Decide que para resolver esto... necesita alcohol. Así que se viste y se va a comprarlo al supermercado, porque ya no queda y además, quizás pueda encontrar ahí un buen regalo. Por supuesto, que chica no querría como regalo algo comprado en un supermercado ¡burro! Puedes llevarle una deliciosa lata de atún. Y estará en competencia con un brazalete Cartier... Seguro.
Entra como un zombie, como siempre, empujando el puto carro y casi atropellando a una anciana que le mete una bronca a la que él le muestra un dedo, directo a la zona de congelados y comida preparada. Vacía media nevera casi sin mirar ni lo que se lleva. Deberías mirar, chico, o luego vas a encontrarte de nuevo comiendo yogures bio y guarradas de esas por una semana. La siguiente parada ya es la que le gusta... en el pasillo de las bebidas alcohólicas.
Compra un buen Glen Grant, el whisky preferido de este finde. Es casi obscena la manera en la que se llena el carro. Romano le mira feo, Belbel no puede ser novia de un borracho taaaan borracho.
Piensa por un momento que quizás podría llevarle una botella de Whisky... luego piensa que eso no sirve porque ella dijo que no le gustaba demasiado... pero dijo que le gustaba la cerveza. Quizás pueda llevarle cervezas... que es más o menos con lo que te presentarías en casa de tu colega si acaso no fueras un puto borde asocial y pudieras tener alguno.
Además cervezas a Bélgica... Vale, vale... vamos a mirar el resto de los pasillos a ver si encontramos algo mejor... Aunque bueno, el Whisky por otro lado se lo podía beber él, pero algo le decía que eso era demasiado cínico para una primera cita o lo que fuera.
Quizás puedas llevarle unos chocolates escoceses también. Galletas, las galletitas de mantequilla británicas son comibles. Llega al pasillo de los dulces y recuerda que ella había FLIPADO con el chocolate. Quizás podía llevarle unos de esos que no le gustaban sólo para molestarla. "OK, Alba, deja de actuar como si tuvieras siete putos años, se supone que quieres gustarle... —sonrojo—... o algo".
La verdad es que no tiene ni puñetera idea de cuáles son los correctos, por no hablar de que llevarle chocolates cuando se suponía que iban a tomar chocolate era como... redundante o irónico.
Además como te equivoques y le lleves chocolate de Nestlé... Devuelve la caja de Lindt al estante empujando el carro al siguiente pasillo. Una olla para que te cocine algo. Jabones... ¡Las tías flipaban con los jabones! lo había visto en... una peli o algún sitio de esos, estaba seguro. Toma una botella de gel de litro. Pero algo le hace pensar que si a él le dieran una botella de jabón seguramente se preguntaría si acaso le estaban llamando guarro.
Las tías son incomprensibles y súper complicadas decide echándola al carro porque igual él tiene que comprarse más. Es muy mono.
Quizás podía comprarle un bote nuevo de perfume, ahora que sabía cual usaba... aunque no tenía aquí el bote que había encontrado en el neceser. De hecho, pensando en ese bote DEBERÍA comprarle uno nuevo.
Igualmente, tampoco es como que tenga tan buen olfato y además, eso sería tremendamente sospechoso (claro, devolvérselo medio vacío o peor, rellenado con agua o cualquier otro perfume no, ¿verdad?) porque sabría que ha encontrado la maleta y todo eso, así que desestima la idea.
Se detiene un momento pensando en el asunto de parecerse a Francia y en que ÉL MISMO no usa perfume... y quizás debería empezar a usarlo. Se sonroja un poco y decide que no, que a la mierda, pero igual toma un bote de aftershave que no es de marca blanca.
A Bélgica le va a gustar... seguro le va a gustar igual. Ya es mejor que no huelas del todo a tabaco.
Vale, pequeño. Largo de aquí. El punto de desesperación llega cuando te planteas comprarle compresas. En el siguiente pasillo hay frutas. Podía llevarle frutas. A todo el mundo le gustaba la fruta y no te daba un mensaje raro al estilo "dúchate".
Plátanos... quizás los plátanos eran un poco... mal interpretables, al igual que las fresas. Se sonroja con todo eso, sabemos en qué está pensando. ¡Pues manzanas! ¡A todo el mundo le gustan las manzanas! (No queremos ni pensar la cara que te pondrá como le plantes un kilo de manzanas en una bolsa de plástico).
Deja las manzanas, porque además piensa que eso podría sonar a "estas gorda, te traje algo sano de comer" y se acuerda que tiene que comprar detergente para la ropa para... ejem, el pijama. Aprovechando la confusión general y que siente que lleva demasiado rato sin fumar, después de elegir un paquete cualquiera se acerca a una de las vendedoras del súper.
Puedes reventarle la cara, mi señora, porque además su primera pregunta es "disculpe, es usted una mujer o algo así, ¿verdad?".
—E-Excuse me? —mirada de Minerva McGonagall.
—Una tía... ya sabe... es que estoy buscando... uh... algo para... —se sonroja un poco—. Una... amiga, ya sabe —gesto de desinterés.
—¿Y en qué puedo ayudarle? —pregunta frunciendo un poco el ceño, mirándole a los ojos.
—¿A usted que le gustaría que le dieran, además de lo evidente...? —la mira pensando que necesita un buen polvo con esa cara de asco que se trae. Pues ella le pone más cara de asco.
—De regalo por... ¿Alguna razón en concreto?
El británico se sonroja un poco de nuevo y se encoge de hombros.
—No. Yo qué sé. Por invitarme a su casa, creo.
—¿Es joven esta amiga suya?
—Como doscientos años —esa cara de "me estoy burlando de ti"—. Año arriba, año abajo.
La mujer levanta una ceja.
—Llévele un talco entonces.
—¿Talco? —en su vida ha usado el talco para NADA.
—A las señoras les gusta el talco —se encoge de hombros volviéndose a organizar el anaquel. Se vuelve a la zona de jabones pensando en ello y toma el talco pensando que de verdad las chicas son INCOMPRENSIBLES.
Quiero aclarar el malentendido, la mujer pensó que su amiga era una ancianita venerable.
Lo mira, le da la vuelta y decide que no, que seguramente estaba bromeando, volviendo a dejarlo.
Escocia nota el aftershave de nuevo y vuelve a sonrojarse, decide que él es un hombre libre y no va a cambiar sus hábitos por mujer alguna, así que lo cambia por el de marca blanca habitual. Hombre libre, sí... Aunque un talco es mejor que llevarle unas manzanas. Y se va a por las cervezas. Bélgica, te quedarás sin regalo normal.
Pasa por el departamento de ropa y ropa del hogar. Quizás podía llevarle una toallas, todo el mundo usaba toallas... o ropa, sabía que tallas usaba, tenía la ropa en casa. Se imagina por un momento llevándole un conjunto de lencería y tiene que pararse un segundo y esconderse detrás de un estante. Además lencería del supermercado... Tendría aún más gracia como regalo WTF.
Cuando se ha recuperado decide que eso también sería sospechoso por el asunto de la maleta y... mal interpretable y no quería asustarla después que casi ya había conseguido un beso. Así que toma el pack de cervezas... recuerda el beso... y vuelve sonrojado y arrastrando los pies a cambiar de nuevo el aftershave.
Francia sugiere también unas mentas para el aliento. Alguien con voz ronca y malas pulgas sugiere que vaya a tirarse a su hermano y deje de joder en asunto ajenos.
Finalmente se acerca a las cajas y lo paga todo sin mirar a nadie a los ojos, sonrojadito. También se lleva una caja de chicles para intentar bajar la ansiedad de alguna forma que no sea fumando. Francia también le sugiere una caja de condones... Ignorando la sugerencia de ir a hacer actividades erráticas.
El escocés dice que no, que de eso ya tiene, que al fin y al cabo no usó ninguno, pero gracias por la puta sugerencia.
Bueno, por la tarde ha ido a comprarse una camisa nueva y al barbero a arreglarse el pelo después de pelear consigo mismo y sus teorías sobre lo que hacen o no los hombres libres por un buen par de horas.
Se ha convencido el tiempo suficiente para que le corten y le arreglen un poco el pelo de que si un hombre libre quiere arreglarse, es libre de hacerlo, porque por eso es libre, nada que ver con la cita. Nadie le ha obligado y lo hace porque quiere así que sí se vale, a veces ser un hombre libre comporta opresiones muy severas.
Bélgica, vale... Vamos a confesar que se ha comprado unos pantalones nuevos, un suéter nuevo y unas botitas muy monas. Y un perfume. Y una bolsa. Y así nerviosa... Por no decir histérica, es que se acuesta a intentar dormir... Y no va a dormir bien. Escocia sí, porque tiene alcohooool.
Ella no... Va a quedarse despierta hasta muy tarde y al final terminará por quedarse dormida a eso de las cuatro... Y luego se despertará hasta las nueve y media y se pondrá HISTÉRICA sin estar segura de si se le ha hecho tarde o no, además.
Escocia se despierta un poco más pronto porque aun tiene que tomar el tren e ir hasta ahí. Después de salir de la ducha, muy agobiada y nerviosa, le envía un mensaje al escocés. "Hola".
Hay un instante de incertidumbre, porque no suelen mandarle mensajes y luego se le acelera un poco el corazón al notar quién es. "Hello Hello Hello".
Bélgica Ievanta las cejas con la cierta efusividad "¿Ya vienes?" y aprieta los ojos en cuanto manda el mensaje pensando que es demasiado directo.
"¿Dudas de la puntualidad británica?"
"Desconozco la escocesa" Se muerde el labio... Ahora suena muy agresiva.
"Haces bien en dudar, este tren es tuyo"
"Welcome, welcome. Llegará a tiempo. Te mando mi dirección" chilla histérica porque aún no se seca el pelo, ni se peina en general, ni se viste, ni arregla del todo la casa y además se le ven unas enormes ojeras y para colmo sus pinturas se quedaron en la maleta de la que ya no se ha atrevido a escribirle.
"Welcome, welcome? ¿Ese es el mensaje felpudo?"
"Sí, tienes que leer todos los felpudos de Brussels y en el que leas eso, sabrás que has llegado"
"Vale. Voy a llegar tarde"
Bélgica sonríe un poco. "Pero vas a llegar..."
"Seguro, seré el tipo que se desploma en tu puerta después de haber revisado un millón de felpudos. Seguro me reconoces".
"Vaaaaaale, te lo simplifico..." Le manda su ubicación.
"Thank you... ¿Esas son tus bragas en la terraza de tu edificio?"
"¡¿Queeeeeeeee?!"
"Google earth"
Y se mete como loca a google earth a buscar la foto y luego a ver si hay unas bragas... Ni siquiera debe haber ropa tendida.
"Vivo en casa..." escribe después de un ratito.
"Yes, la terraza, el balcón"
"¡No hay ropa! ¡Y menos bragas!"
"Pillada"
"Eres..."
Escocia sonríe de lado mirando su teléfono.
"..."
"¿Esas son mis pecas?"
Bélgica parpadea, se ríe un poquito tontamente y saca la lengua un poco para contestar. "No, tus pecas serían más como ..."
"Uy, esto va a llevar un rato, acabarás antes con los dos puntos :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::"
"Jajajaja"
":)"
Bélgica sonríe estúpidamente "Ya me voy, tengo que arreglarme".
El escocés levanta las cejas y se pone nervioso otra vez con eso porque una chica guapa arreglándose para ir con él... y porque es fácil imaginarla en ropa interior escribiéndole. De hecho está en bata... DESNUDAAAAA, que es peor.
"...no que me esté arreglando mucho..." agrega nerviosita.
Escocia parpadea con eso y se le borra un poco la sonrisa "What?".
"No es que me esté arreglando poco..."
"Mmmm... ¿En qué quedamos, lo haces o no?"
"¡Deja de ponerme nerviosa!"
"¡Pero si no hago nada!"
"¡Sí lo haces!"
"What? Si ni siquiera estoy ahí aun"
"Pero me recuerdas que aun no me visto"
Aprieta los ojos y se sonroja "No puedes decirle a un tío por teléfono que estás desnuda. Va en serio. Debería haber una ley sobre eso". Bélgica aprieta los ojos y deja el teléfono por ahí súper sonrojada. "Aunque si planeabas ponerme nervioso de vuelta, vale, punto para ti, lo has logrado".
"¡No estoy desnuda! Y no pienses que estoy diciendo eso, ¿qué pensaría tu madre? ."
—Aaaaargh —protesta Escocia al meter la imagen de su madre en el asunto, llevándose las manos a la cara. "Ok, ok. I'm sorry. Esto es un desastre. Ya me voy"
Suspira un poco mortificada. "No pasa nada... :)" responde algo incómoda aún.
Escocia se guarda el teléfono y se pasa la mano por el pelo, mirando por la ventana. Bélgica se seca el pelo y se viste con cuidado, aun sonrojada.
Un rato más tarde, el escocés se arregla la chupa de cuero negro (porque soy fan de los chicos en chupa... salvo de uno, ejem) y un poco el pelo con las cervezas en la mano antes de tocar el timbre, notando que el felpudo no dice "Welcome Welcome".
Bélgica se tarda un ratito en salir, ULTRA nerviosa, termina por preguntar detrás de la puerta.
—¿Quién?
—Ah... ehm... it's me! I mean... It's me, Alba —responde, normalmente haría una broma o un comentario idiota, pero está HISTÉRICO también. La chica se sonroja un poco, toma aire y abre la puerta.
—A-Allo.
Escocia se queda sin aire un segundo y sonríe tímidamente. Ella se sonroja mas mirándole de arriba abajo un segundo. Se sonroja más.
—Hello...
—He-Hello... —saluda otra vez, torpe—, si viniste y... eh... bueno claro que... ¿pasas?
—Yes —mueve las cervezas en su mano sin decir nada sobre ellas.
Parpadea porque eso suena así súper cliché del clásico chico que va con sus amigos a beber cervezas a ver un partido de fútbol. Cuando Escocia nota que las mira se sonroja un poco.
—Ah, te he... te... te traje esto. Me dijiste que... te gustaban y pensé... —se las tiende.
—Oh! —se sonroja porque eso sí no lo esperaba; repentinamente le parece que es mejor que lo que había pensado. Le sonríe—. Sí que me gustan.
Escocia sonríe calmándose un poco. ¡Talco! ¡JA!
—¿Qué tal el viaje? ¿Llegaste a tiempo? — pregunta dejándole pasar.
Cruza el umbral, nerviosito, mirando alrededor con curiosidad, dándose cuenta de que no sabe apenas nada de ella ni de este sitio.
—Tranquilo, hasta que empecé a recibir mensajes —bromea un poco notándolo todo sumamente ordenado y limpio con un olor agradable—. Esta es tu casa... ¿No vives con nadie más verdad? —pregunta pensando que mencionó un hermano en algún momento y que no tiene ni idea de cómo va eso. O sea, si le odia o si...
—Oh... no sé de qué mensajes hablas, te lo aseguro —sonríe y le mira—, no… sólo soy yo. ¿Te gusta?
—¿Seguro que vives aquí? ¿O esta es la casa a la que traes a los tíos...? Porque está todo... es decir... no que no me guste... o sea, no que yo... no que... lo que digo es que mi casa está hecha un desastre en comparación —alguien necesita alcohol YA.
—No es como que traiga muchos... tíos...
La mira de reojo.
—Disculpa, quise decir príncipes de coraje admirable y nobleza superior —responde sonriendo de lado—. Destacable linaje y rancio abolengo —añade.
—Cállate —se ríe—, tampoco es que sean así es que... sólo digo que no es que haya una fila de hombres que vengan.
—¿Lo que me estás diciendo es que no eres una guarra?
La belga se sonroja.
—No es que diga que... o sea no es que tenga que aclararlo. ¿Quieres comer algo o algo así? Deberíamos irnos y... eso.
—No, ya, desde luego —asegura en un murmullo para sí mismo en referencia a lo poco... guarra que realmente parece ser—. Nah, vámonos.
—Espero que te guste lo que vamos a hacer... vamos a ir a brujas —Le sonríe un poquito.
—¿A brujas? Debo advertirte desde ya que no soy especialmente bueno con los hechizos... —sonríe el escocés. Bélgica parpadea... y se ríe pensando que es una broma—. Pero me defiendo a pesar de ello —sigue, sonriendo un poco.
—¿En hechizos? Ya... ¿qué vas a decirme que hechizas a las chicas o algo así?
—Nah, suele ser más fácil y barato emborracharlas —momento perfecto para sacar la petaca, darle un traguito y ofrecerla siguiendo la broma.
—Oh... vaya eso me deja más tranquila... —asegura asintiendo y tomando la botella—, ¿y después que sigue?
—¿Con las chicas? Bueno... entonces... depende de la pelea. Si apenas empieza, suele ser momento de ir a meterse en la turba y si ya se acaba...
—¿Pelea?
—Bueno, estoy hablando de chicas del bar, claro —se encoge de hombros esperando a su lado a que salgan.
—¡¿Te peleas con chicas en el bar?! —pregunta descolocada dejando las cervezas en la mesita junto a la mesa. Le extiende la botellita—. Pensé que hablábamos de cuando ligabas.
—No, no... Veamos. Te lo explicaré. Olvídate de la idea del príncipe yendo a un baile y dando toda la noche vueltas con Cenicienta. Esto va de tipos rudos y malhablados entrando al castillo para destruir la monarquía opresora y secuestrar a las invi... oh, bollocks —se acuerda de repente del libro.
—¿Esas son las cosas que haces? —Pregunta mientras abre la puerta y le mira a la cara—. ¿Por qué bollocks? — agrega frunciendo el ceño.
—Ehm... —se sonroja—. I mean, no secuestro ni violo nunca a nadie, ni lo haría nunca en ninguna circunstancia, pero... ¿sabes? Vas a un bar y... no sabes cómo acabará la noche, porque además es un bar de Highlanders, que significa que hay mucho más alcohol del que un país mediano debería consumir al año... para sólo una noche. Así que siempre hay una pelea, es indispensable que la gente no salga de ahí por su propio pie —Bel le extiende la garrafita—. Entonces las chicas —se la guarda de nuevo—. Pues ya te imaginas que clase de chicas son las que hay... —por algún motivo ya no se siente tan cómodo explicando esto así.
—Ohhh... esas... eso... —le mira de reojo mientras cierra la casa—, ¿prostitutas?
—Ehm... ¿Y qué es lo que se hace en Brujas?
Se sonroja un poco, incómoda, aun pensando en el asunto de las chicas extrañas del bar del highlander.
—Comer chocolate y caminar y esas cosas... —responde un poco preocupada aun con ese asunto. No presionar demasiado.
—Suena bien —sonríe—. ¿Vamos en tren? —pregunta esperándola con las manos en los bolsillos.
—Sí... — vacila un poco pensando en lo que debería hacer y recordando los consejos que le dieron. Es guapo y contrario a lo que suponía, aun le han dado ganas de besarle al verle. Se sonroja más con ese pensamiento.
—Te gustan mucho los trenes... no que me moleste, sólo curiosidad. ¿No tienes coche?
—Tengo uno que es del parlamento. Está estacionado ahí, me lo proporciona Deutschland —explica—. No lo uso mucho, en realidad.
—Where? —saca la cabeza un poco buscándolo.
—En el garaje. Es el Mercedes del año pasado que deja de usar —se encoge de hombros —. A mí me da bastante lo mismo mientras me lleve y me traiga.
—Un mercedes... son buenos —asiente sin querer ahondar demasiado el tema que no parece interesarle.
—Son bonitos por dentro y tienen esa función de que se calienta el asiento de piel que me gusta mucho en el invierno —sonríe—. Quizás a ti te guste más que a mí, de regreso si quieres puedes verlo.
—Thank you —sonríe sinceramente.
"Tienes que hacer como hace Francia", recuerda que le ha dicho España. Traga saliva y se le acerca un poco, vacilando un poquito antes de enganchar su brazo con el de él, tocándole un poco. Sonríe.
Él parpadea y se sonroja un poquito con el movimiento porque es la primera vez que le toca desde... el besoquenofueunbesoperosifueunaespeciedealgo. Ella traga saliva, y él también, gracias.
—A-A los chicos suelen gustarles los coches y...
—Me gustan, me gustan en realidad —asiente y podría haber dicho CUALQUIER cosa en lugar de la palabra coche y habría obtenido exacta respuesta "A los chicos suelen gustarles los holocaustos. Me gustan, me gustan. A los chicos suele gustarles ponerse ropa interior de chica e ir a pescar salmones de madrugada en zapatos de tacón. Me gusta, justo he quedado mañana con mi hermano para eso".
—Me alegra saber que tú querrías usarlo cuando salgamos...
—Yes... —hay un problemilla entonces y es que su codo está en segunda base. El muy cabrón. Él comiéndose los mocos con un pijama y su codo estaba pudiendo sentir las maravillas de esas dos... que sólo había podido imaginar con el sujetador. No creo que te esté escuchando. Es posible que te esté mirando las tetas con bastante descaro.
—Bueno, verás, brujas es una ciudad medieval, que está rodeada por un río... Es una hermosa ciudad y creo que refleja bastante bien como son las... Ehm... —se sonroja al notar que le está mirando ahí.
Es tan torpe, pobrecito mío, que hasta te está clavando suavecito el codo sólo que para sentir lo firmes... o lo tersos... o lo... lo que sea. Ella se separa un poco del codo, incomodita, carraspeando. Escocia suelta un "ajá" viudo y al notar que se separa se sonroja de muerte apartando la cara.
—I'm sorry —susurra pensando DE NUEVO está presionando.
—Ehm... Es sólo que... Verás, no nos hemos siquiera dado un... —baja el tono de voz —, besito...
—Una... u-una... medieval, yes, con río y... what?
Bélgica se sonroja más, vacilando un poco por lo que acaba de decir. Le mira de reojo.
—F-Forget it, es una ciudad medieval, tiene... Cisnes —cambia el tema.
La mira también, nervioso porque no está seguro de qué significa eso y finge escucharla aun pensando... ¿le había echado el freno otra vez, no? Empieza a ponerse más nervioso, es decir, ella decía que era una cita y le agarraba y ahora volvía a marcarle la distancia, no entiende un pimiento.
La chica vacila un instante más recordando que también tenía que darle algo antes de que se desinteresara. Vacila acercándose otra vez. Escocia parpadea. ¿De qué cojones iba esto? ¿Es alguna especie de juego?
Le mira de reojo nerviosita a ver la reacción. En teoría si le daba un poco, debería poder controlarle por completo y hacer lo que quisiera... ¿O no? Claro que más nerviosa no podía estar.
Escocia aprieta los ojos y se pasa una mano por el pelo sin tener ni idea de qué se supone tiene que hacer. Bélgica vacila al ver que aprieta los ojos pensando que esa decididamente es una mala reacción... lo está haciendo fatal. Traga saliva y le suelta del brazo.
—I'm sorry...
El pelirrojo levanta las cejas cuando le suelta y se lleva la mano contraria al codo un poco.
—Ehm... well. ¿Nada de hechizos entonces? —pregunta él para cambiar de tema.
—¿Hechizos? —Pregunta descolocada, perdonaqueridoperoellanoesbritánica—, ah, por... Brugges, no, no...
—Ya me imagino que debes tener problemas con las chicas... you know, las adolescentes que se visten de negro y morado, se maquillan con los ojos profundos y dibujan pentagramas de tiza bajo sus camas. Supongo que deben ir a menudo, con ese nombre.
—Ohh... well, no creo que sea un problema como tal, propiamente, me parece que si van terminan comiendo chocolates y dulces en la plaza principal y evitando ser atropelladas por alguna bicicleta.
—¿En serio? ¿Sin bailar desnudas bajo la luna ni nada de eso?... Hasta me siento mal por los tíos belgas.
Ella le mira de reojo y sonríe.
—Habrá quien baile desnuda bajo la luna, pero me parece que todas las que no bailan así se encargan de llevarlas a la comisaría por desacato... y por hacerlas quedar mal por apáticas.
—No me juzgues por admitir que chicas bailando desnudas al anochecer es una imagen bella... —levanta las manos con falsa inocencia—. ¿Apáticas?
—Pues las que no bailan desnudas al anochecer deben parecerte apáticas —niega con la cabeza sonriendo —. Ya empiezo a caer en la cuenta del patrón... otra vez, demasiado estereotipo para ti, eh.
—Estereotipo... en realidad es una pena que en mi casa haga tanto frío y no pase a menudo —se encoge de hombros.
—No es como que aquí haga calor... —asegura sacando su gorrito con pompón de su bolsa y poniéndoselo en la cabeza.
Él levanta las cejas y una mano para tocar la bolita. Bélgica le mira la mano dejándole hacer, sonrojándose un poco... le gustaba su gorrito con bolita. Escocia sonríe mirando el pompón y luego la mira a ella.
Hace los ojos hacia arriba como mirándose el gorro, se humedece los labios.
—Sólo es un gorrito, no te burles de mi —pide sonriendo. El británico sonríe de lado y se encoge un poco de hombros, porque le parece que está mona—. Perdona todo lo de los mensajes de hace un rato, estaba... un poco nerviosa —empieza sonrojándose un poquito y volviendo a acercársele... porque hace frío, y está súper acostumbrada a caminar del brazo de sus acompañantes... España, Francia, Romano...
—Why?
—Why? Pues... la verdad es que me levanté tarde y estaba un poco atrasada con todo cuando empezamos a escribir, pero bueno, no era mi intención hablar de nadie desnudo —asegura volvieeeeeeendo a ponerle una mano en el brazo. El escocés la mira de reojo y se muerde un poco el labio de lo que contestaría normalmente.
—No me molestó.
Bélgica se acuerda de repente.
—¿Y mi maleta?
—What? —se sonroja de repente y creo que deben estar llegando a la estación de tren.
—Yes! ¡Mi maleta! ¡Pensé que la traerías! —exclama acercándose a la taquilla automática y comprando un boleto de tren para el escocés.
—¿Q-Qué maleta? —podrías sonar más inocente...
—La que dejé en el coche el otro día... pensé que la traerías —le mira a la cara y levanta una ceja notando la absoluta y total falta de inocencia.
—¿Dejaste tu maleta en mi coche? —saca la cartera para pagar su propio ticket, por supuesto.
—Dejé mi maleta en tu coche, claro, ¿no te diste cuenta? —le mira sacar la cartera cuando estaba a punto de sacar ella de su bolsillo el dinero, parpadea... ¿cómo es que no había preguntado qué hacer en estos casos? Es decir... Francia habría pagado su boleto, claro... de hecho seguramente Francia habría conseguido de alguna manera que fueran en coche y con algún chofer del parlamento o algo así porque en general la vida alrededor del francés era terriblemente simple y en concreto, ya resuelta. Vacila.
—Pues... no. Debe seguir ahí —no le mira mientras intenta enterarse de cuál es el precio del billete y luego se da cuenta que no lleva euros.
—Oh qué mal… ¡Yo esperaba que me la trajeras! ¡¿Cómo no te dije?! —protesta notándolo vacilar a él también—. ¿Traes euros? Puedo pagar yo, no tengo inconveniente... —asegura sacando su cartera.
—Te pago a ti en libras, no sé si me las aceptarán.
—Yo sí sé que la máquina no acepta libras... —sonríe un poco —, vamos a hacer esto, yo te compro el boleto y tú pagas mi comida.
La mira y sonríe un poco pensando que eso suena a lo del caballero pero... no le parece mal.
—OK.
Está mal que yo lo diga, pero me encanta la escena en el supermercado :D ¡Gracias Josita!
