Bélgica mete el billete y saca el boleto, agachándose un poco por el cambio. Escocia se echa un poco para atrás para intentar ver algo.

—Ya deberían entrar a la zona euro... no tendríamos estos problemas —asegura enderezándose otra vez y entregándole el billete. Escocia se sonroja un poco volviendo a enderezarse, sonriendo un poco culpable.

—What? —el inocente.

Ella levanta una ceja y... no se crece cerca de España y Francia sin aprender nada en esta vida.

—Me estabas mirando el culo.

Sonrojo extremo AUTOMÁTICO.

—W-what?

Sonríe un poco y se sonroja por contagio como sieeeempre.

—No... No, of course not! I mean pfff... of course not! —sigue sin mirarla.

—Crecí cerca de France y España, ¿sabes?

—¿Y qué significa eso? —se mete hacia el andén sacando un puro porque en un rato, dentro, no va a poder fumar.

—Pues que sé cuando pasan esas cosas —le mira de reojo y mira la hora, carraspeando—, ehm... y... ¿sabes algo de England?

—¿Ah, sí? ¿Y cómo lo sabes?

—Pues... lo sé, aunque es posible que me equivoque lo cual sería aún más vergonzoso —admite arrugando la nariz porque no ha funcionado su cambio de tema.

—Pero me has acusado con mucha seguridad...

Se sonroja sintiéndose tremendamente estúpida. Quizás ella estaba imaginándoselo todo y él realmente no estaba mirándole el culo en lo absoluto. Aprieta los ojos.

—¿E-Era una... mala broma? —balbucea, no vamos a negar, queriendo que se la trague la tierra. Él parpadea notándola nerviosa sin saber qué hacer. La chica suspira—. Te juro que no voy acusando a desconocidos de que me vean el culo... de hecho tampoco a los conocidos, sólo pensé y lo dije en voz alta —se excusa mirándose las manos y al suelo.

—Es... ¿algo que te molesta? —pregunta un poco inseguro, echando una calada. Bélgica se muerde el labio pensando que no va ahora a admitir que le gustaría que él le mirara el culo, por alguna razón extraña. Se sonroja más.

—Ehh... ¿Podríamos olvidarnos del asunto de si me mirabas el culo o no? Si no me lo mirabas... lo siento, no pienses que quería que me lo miraras... —le mira consternada—, o que no quería que me lo miraras.

—Eres tremendamente complicada —suelta.

—W-What?

Sigue fumando sin decir nada porque no es como que no sea difícil para él, sólo está intentando saber si... está entendiendo bien esto. Bélgica vacila agobiada y agradece ampliamente cuando es la hora en que deba llegar el tren... y este vaya a tiempo.

Escocia lo nota y apaga el puro, mirándola de reojo.

—Ehm... y...

—Yes?

—¿Entonces supiste algo de England?

—Ni lo sabré, nunca me habla a mí directamente. Lo sabré por mi madre o por France o algo así —sonríe sentándose.

—Bueno, al menos no parece querer venir a levantar cargos... ¿no suele vengarse?

—Yes, pero no por la vía legal.

—Deja adivino, ¿se vengará sutilmente tratando de sabotear tu referéndum de septiembre? —no creas que has sido el único que ha estado leyendo en estos días...

—Es... altamente posible —suspira.

—Es difícil tu independencia... —indica suavemente, mirándole, porque ha estado pensando en ello y a pesar de la simpatía que le tiene, sigue sin poder estar completamente de acuerdo. Los números no mienten a su parecer. Levanta las manos antes de que reaccione demasiado y niega un poquito con la cabeza—. No me malinterpretes, no es que quiera discutir el tema polémico, sólo estoy afirmando que sí que es una cuestión polémica.

La mira de reojo con una ceja levantada.

—Yo no veo donde está la dificultad —asegura serio.

—Mmmm... ¿Cómo lo imaginas?

—¿Recuerdas Braveheart? Pues mas brave y menos heart. Pero no me dejan esa vía así que... —se encoge de hombros.

—No creo que hoy por hoy le permitieran a England que terminaras con las vísceras esparcidas por ahí...

—Lo cual es una pena.

—¿Querrías terminar con las vísceras esparcidas por ahí? —Levanta las cejas — ¿Es... un poco bestia, no crees? Así como... medio macabro.

—Seguramente sería al revés, pero no me importaría, habría sido por algo.

—No si al final no consigues lo que quieres... tengo la idea de que esta es más una carrera de resistencia que otra cosa.

—Nah, independientemente del resultado, tiene algo poético. Romántico, entregar la vida por un ideal hasta que tu enemigo tiene que hurgar en tus entrañas para intentar desarraigarlo y tú sangre esparcida riega las esperanzas de las próximas generaciones.

Ella levanta las cejas y sonríe de lado. Escocia la mira sonriendo un poco también.

—Ciertamente tiene mucho de poético y romántico puesto así —admite—, más aún cuando TÚ hablas así del tema.

Levanta las cejas y se sonroja un poco porque pensaba que le diría que es asqueroso o algo así.

—¿Cuándo... lo hablo yo?

—Lo dices como... apasionadamente —seh, bueno, y también estoy súper embobada y medio idiotizada contigo y aun cuando dijeras caca caca caca caca, si lo dijeras serio y así como hablas de la independencia, me parecerías fascinante.

—¿Te gusta como hablo? —perdónalo, no se lo suelen decir.

—Seh, bueno además está tu acento...

—What about it? —sale un poco de su nube de flipación.

—Me gusta cómo marcas las erres...

—¿Cuales Errrrrres? ¡Yo no marrrrrrco ningunas errrrres! ¿Porrrrr qué dices que marrrrrco las errrrrrrres? —las marca más, jugando. La chica se ríe —¡Mirrrrra! ¡Y se rrrrrríe! ¡No sé ni de lo que me habla y en vez de contarrrrrmelo y explicarrrrrmelo se rrrrrríe! —finge indignarse.

—Pero se oye mejor cuando hablas de la indep... —se ríe más.

—¡Ni que fuerrrrrra yo el perrrrrrro de san rrrrrrrroque sin rrrrrrabo!

—¡Que exageradooooo! —Se ríe aun más.

—¡Y se sigue rrrrriendo! ¡Rrrrrepampanos y rrrrrrabinos rrrrrrelampagueantes! —sigue diciendo más palabras con R expresamente riéndose también. Ella se le echa un poco encima incluso, de lo que se están riendo.

—¡Porrrrr favorrrrrr, callaaaa!

—¡Rrrrrretruecanos! ¡Ja! ¡Mira! ¡Esa vale doble! ¡Rrrretrrrrruecanos! —Le pone una mano en la espalda de manera natural, sin pensar en ello en lo absoluto.

Bélgica se ríe un poco más hasta que siente la mano rozarle. Se sonroja y se paraliza un poquito, aun riendo pero con menos ganas... no que no le guste. Él parpadea al notar el cambio y se le borra la sonrisa un poco sin entender qué ha pasado. La belga le mira a la cara, traga saliva y decide recargársele un poquito, haciendo que sea él quien se paralice ahora y sostenga la respiración.

Le pone suavemente una mano en la pierna, recargándose un poquito más en él, lentamente y el escocés traga saliva de forma evidente, abriendo más los ojos y planchándose un poco contra el asiento del tren.

—A-A eso me refiero con el... acento, yes... —sigue la conversación anterior, sin quitarle la mano de la pierna, sólo mirándole de reojo.

Pero Escocia sólo puede oír su corazón bombeando sangre... sinceramente esta vez no se atreve a moverse y ahí van a quedarse un ratito los dos... medio inmóviles e incómodos, sin decir nada, por un par de minutos.

—Eh... —anda mira, este sigue con vida, no sé si en estado vegetal, pero vivo. Ella se humedece los labios, y le mira de reojo, aun sin moverse... siente, eso sí, que la mano que le ha puesto en la pierna casi que le quema—. B…e…uhah...mmm... —carraspeo.

La chica mueve un poco la mano en su pierna, no con el fin de acariciarle, sino de moverse y no dejarle una mancha de humedad de que le sudan las manos... aun así, le acaricia un poco y el británico pega un salto y se pone de pie.

Bélgica pierde un poquito el balance y se detiene un poco del asiento. Recupera rápidamente la vertical y le mira con la boca medio abierta. OOOTRA VEZ había huido cuando estaban cerca, igualito a la vez del primer "casibeso". Se le acelera el corazón.

—Yo... ehm... eh... me he cansado de estar sentado —explica agarrándose de la barra del techo, frente a ella, HISTÉRICO, porque no entiende lo que está pasando y ha entrado en pánico por si acaso había vuelto a provocarlo él o a malinterpretar algo y no quería cagarla de nuevo y que pensara que es un pervertido.

Bélgica parpadea un poco más y frunce el ceño, cruzándose de brazos, desviando la mirada hacia el exterior. ¿Qué demonios era lo que estaba haciendo mal? ¡Así le hacía Francia! De hecho seguramente de ser Francia no le hubiera puesto la mano en la pierna, sino en la entrepierna y seguramente ya le habría dado unos buenos besos... Aprieta los ojos. Seguramente entonces Escocia se habría lanzado por la ventanilla del tren.

Él aparta la cara hacia el otro lado pensando que esto NUNCA había sido tan complicado y no sabía que las chicas fueran realmente tan TAN... bueno, mojigatas. Es decir, no que él conociera a muchas que no fueran... pero... es que no sabía qué podía hacer y qué no, era un infierno. Y no se atrevía a preguntar por si ella además se enfadaba.

Bélgica bufa un poquito... o sea... ¿El tipo era un monje tibetano o algo así? Empezaba a pensar que no era que él fuera a "su ritmo". Vuelven las dudas... quizás no le gustaba lo suficiente, quizás de verdad no le había estado viendo el culo y esas cosas, quizás ella estaba forzando demasiado la situación. Cierra los ojos fingiendo intentar dormir, con la cabeza revuelta. ÉL la había abrazado... ¿no? ¡Y ella sólo se había echado un poquito sobre él! Hasta ROMANO soportaba ese nivel de contacto.

Escocia sigue pensando en ello un poco, mirándola de reojo... es que no tenía NI IDEA de qué hacer, nunca en la vida se había sentido tan torpe.

La verdad...ella no tenía NI IDEA de cuál era la estrategia ahora. ¿Tenía que ser más atrevida... o menos aventada? Frunce más el ceño y hace morritos inconscientemente sin saber siquiera como volver a empezar.

El británico parpadea al notarla hacer morritos... y nota los brazos cruzados y que no le mira ni le habla... ¿Se había enfadado? Es decir... si él hacia algo, se enfadaba, pero si él se echaba atrás, se enfadaba también. ¿Qué coño tenía que hacer?

Sí, claro... España le había dicho que era facilísimo, que era hacer como hacía Francia... ¡Y ELLA ESTABA HACIENDO COMO FRANCIA! Y aun así, esto era un verdadero desastre. Romano además había dicho que tenía que darle un poco de entrada o perdería interés. ¿A qué coño se refería con... darle entrada? Abre un ojo y le busca pensando que seguro se ha movido de ahí.

Nop, sigue, ahí, frente a ti.

—Ehm...

—Yes?

—¿V-Vas a quedarte ahí todo el rato?

—¿Tanto tardamos en llegar? —un vaivén del tren le hace mover las caderas y casi caerse un poco, pero no se cae porque está agarrado. Bélgica baja la vista y le mete una buena repasada.

—Pues... tardaremos un poco, sólo... digo, puedes irte a sentar en otro lado si no quieres sentarte aquí —suelta medio ofendida.

—Sólo estaba cansado de estar sentado ¿por qué te molesta? —gira un poco las caderas al notar la mirada y que su paquete está en perfecta línea visual.

—No, no me molesta... —suena todo menos no molesta mientras hace los ojos en blanco porque además no se traga esa, y le empieza a parecer un poco indignante que intente venderle el cuento estúpido de estar cansado de estar sentado.

—Menos mal, no sé como estarás cuando lo estés...

Bélgica frunce el ceño y le mira a la cara antes de decidir una gran torpeza de su parte, que es ponerse de pie.

—¿Luego dices que yo soy complicada? ¿YO?

Escocia da un pasito atrás porque acaban de quedar muy cerca, pero no demasiado porque no quiere soltarse.

—¡Tú eres INCOMPRENSIBLE! —asegura ella... y luego traga saliva al notar, en efecto, que están cerca.

—¿Qué tengo yo de incomprensible?

—¡Todo! ¡Es... eres... —traga saliva —, haces cosas que... son absurdas! ¡Y luego me cuentas cuentos tontos, además!

—What?

—No me salgas con "what?" —le imita un poco antes de pensar que enfadarse con él y ponerse como mujer loca histérica no va a servir de mucho. ¡Joder! ¿Todo esto tiene que ser tan complejo?

—¡Tú eres la que está chillando como una loca!

Le fulmina con esto último mirándole fijamente a los ojos y él le sostiene la mirada... y vamos a usar el recurso de vaivén para que se caiga un poco.

Hay una suave curva y un pequeño y malicioso trocito de vía levemente mal alineado que hacen que los carros se muevan un poco al pasar sobre él. Mientras este par tiene una lucha de miradas fulminantes, el vaivén del carro hace que Bélgica pierda un poco el equilibrio. Tiene que ponerle las dos manos en el pecho al escocés quien la abraza de la cintura contra sí mientras se sujeta con fuerza con el otro brazo en un movimiento automático.

A Bélgica casi se le sale el corazón y se le doblan las piernas, porque otra vez está muuuy cerca como el otro día y puede oler su aftershave y él es más fuerte que Francia, y es... súper sexy. Se imagina repentinamente levantando las dos manos hasta su cuello y atrayéndole hacia ella para darle un beso.

Él parpadea un instante y se sonroja porque... la está abrazando y... está muy cerca y es tan blandita y tan bonita y pequeñita y vuelve a tener ganas de besarla, joder. Se humedece los labios. Bélgica le mira con sus ojooootes de caricatura japonesa.

—I-I... —mueve los dedos en su cintura sin poder evitarlo.

La chica le mira los labios y se le acelera el corazón, subiendo un poco las manos hacia su cuello como ha imaginado. Sin pensar, presa del instinto, se pone un poquito de puntas, teniendo un escalofrío con la mano en la cintura.

Escocia trata de tragar saliva y casi no puede de la bola que tiene en la garganta... espera... ¿va a hacerlo? ¿De verdad? ¿DE VERDAD?

Sube más las manos, acariciándole el pecho hasta ponerlas en sus hombros, continuando el movimiento para ir hacia su cuello, con el corazón a mil por hora se humedece ahora ella los labios inclinando un poquito la cabeza... veinte centímetros de distancia... quince... diez...

—¿Sus billetes, por favor?

Bélgica, a quien además le están hablando en su idioma, gira la cabeza, mira al hombre, y por alguna razón le parece que es como si la hubieran atrapado in fraganti. Empuja incluso un poco al escocés para que la suelte de la cintura y súper sonrojada intenta girar sobre sí misma para buscar su bolsa.

No lo creo, porque Escocia se mete tal susto, que el revisor se lleva un codazo en la nariz y los dos se caen sobre los asientos porque no le suelta del abrazo. Oh... cielos, aún más torpe... yo que tenía esperanzas... olvido que estamos tratando con Británicos.

El revisor se lleva las manos a la nariz sangrando profusamente porque evidentemente no se había esperado esa. Y Bélgica no entiende cómo pasaron de... lo que imaginaba en su cabeza... o sea evidentemente el beso o, en su defecto el girar sobre sí misma y buscar su bolsa, a caerse en el asiento y escuchar protestas del revisor... en tan solo un segundo.

—I... I'm sorry —el escocés suelta a Bélgica para que pueda incorporarse.

Bélgica se le queda mirando unos segundos, descolocada, antes de humedecerse los labios otra vez y levantarse un poco más violentamente de lo que amerita la situación. Escocia traga saliva y se pasa una mano por el pelo, aun medio hundido y torcido en el asiento, se sienta bien sin mirarles, sonrojado.

—Ehm...Ha-Hallo, los... los billetes, espere... —se agacha un poco y saca su pase permanente del tren y el billete del escocés, sin mirarle, ni a él ni al pobre hombre al que le sangra la nariz, sonrojada también. Cuando se lo extiende nota el problema.

El hombre sigue haciendo gestos con la cara y los ojos apretados porque no es como que el bestia este se mida demasiado.

—Ohh... ¿qué le ha... —mira a Escocia de reojo, descolocadilla —, pa... sado?

—Yo... me ha tomado por sorpresa —confiesa el británico.

—¡Ohh... cielos! ¿Está bien? ¿Quiere un pañuelo o algo?

El hombre hace gestos y se sienta un segundo. El escocés sufre... por si esto no era ya lo bastante desastroso. Echa la cabeza hacia atrás con frustración.

Bélgica se vuelve a rebuscar a su bolsa, sacando una bolsita de pañuelos desechables, se la tiende al hombre mirando a Escocia de reojo, fijándose en su manzana de Adán por un instante antes de volverse otra vez al revisor.

El hombre toma uno y se limpia un poco antes de metérselo en la nariz, empezando a dejar de sangrar.

Bélgica se muerde el labio... y ya que ve que el hombre está un poco mejor, le maldice mentalmente. ¡IBAN A BESARSE! ¡Y ÉL LE HA ROBADO SU BESO! Le pone suave y casualmente una mano a Escocia en el hombro. Que está medio muerto de risa de puros nervios y frustración, al final el hombre se larga al baño dándole igual si tienen o no billetes.

Bélgica se sienta a su lado, empezando a reírse un poco cuando el revisor desaparece de su vista.

—¡Pobre hombreee! No digo que no mereciera un golpe pero...

—I'm sorry, no quería golpearle.

—Yo sí, but... —confiesa llevándose las manos a la cara, y sonrojándose, medio riendo... bastante histérica. Él levanta las cejas, se quita la mano de los ojos y la mira de reojo—. ¡Estaba sangrando! —sigue.

—Soy un profesional —sonríe un poco.

—¡Eso veo!

—No me creíste cuando te dije que me metía en peleas a menudo...

—¡No pensé que hubiera que tomarte tan en serio en eso y no en todo lo demás!

—Ah, es verdad, que habíamos quedado en que no ibas a creerme en nada...

—Ahora te creo esto.

—¿Eso es una especie de... logro?

—De hecho es un retroceso si partimos del hecho de que no he de creerte nada.

—Oh, mal entonces —mira hacia los lavabos a ver si le ve o algo y se vuelve a ella—. Al menos no creo que vuelva.

—No, yo tampoco volvería, créeme —niega con la cabeza y sonríe —, buena táctica para no comprar boleto de tren, lo tomaré en cuenta...

—Yes, pensé decírtelo mientras estabas comprándome el mío, pero te vi tan interesada en la comida gratis que...

Ella se ríe un poco y él sonríe con ella un poco más calmado al notar que no está enfadada con él y no le odia considerándole un bárbaro violento y peligroso. Mientras no le pegues a ella... todo va más o menos bien. Ayuda la encandilación, no vamos a negarlo. No, para eso tendría que tocarla y ya hemos visto los problemas que tiene para lograrlo.

—Faltan dos paradas y llegaremos —mira su reloj.

—Oh, bien —sonríe y Bélgica traga saliva y le mira de reojo volviendo a pensar en su beso frustrado... se sonroja—. Es bonito todo esto. Muy soleado —asegura mirando por la ventanilla... lo peor es que está nublado.

—Ehh... bueno... hay días que está más soleado, me dan tristeza ustedes los británicos.

—Espera, ¿insinúas que este no es un día de absoluto sol asfixiante?

—Es un día nublado y frío.

—¡Venga ya! —levanta las cejas fingiéndose impresionado.

—Pues claro que sí, suele haber sol en verano... y no sé si sepas, pero detrás de las nubes hay algo que se llama cielo.

—Cieeeeloooo —repite como si esa fuera una palabra maravillosa. La belga hace los ojos en blanco, riéndose un poco.

—Qué dramático... incluso en London alguna vez me ha tocado un día con un poquito de sol, seguro en tu casa debe haber alguno... no sé, uno o dos al año.

—Ah, yes, tuvimos uno de esos una vez. Fue terrible.

—¡Terrible!

—¡La gente estaba muerta de miedo, creían que era el fin del mundo! Las mujeres escondían a sus niños, los hombres construían refugios de barro...

—De barro además, muy listos, quizás se hornearía el barro con el sol.

—Pues qué iban a saber ellos, levantaron los refugios para poder hacer agujeros profundos en la tierra en los que meterse.

—¡Dios santo! ¿Y luego qué? ¿Llovió a los diez minutos y murieron ahogados en barro?

—No —sonríe notando que parece estarle gustando su historia—. ¡La gente empezó a quemársele la piel y a ponerse rojos, rezaban desesperados para que parara!

—Ohh... asumo que además estaban LLENOS de pecas.

—Pues así como yo, claro —se levanta un poco la manga mostrándole en brazo.

—Ohh... estas cosas son... cicatrices de batalla, ¿entonces? —pregunta tocándole un poquito el brazo.

—¿Las pecas? No, más bien son para llevar la cuenta de las batallas. ¡Espera! Tengo que dibujarme una nueva con el revisor de tu tren, ¿tienes un bolígrafo?

Bélgica se ríe y el escocés se ríe un poquito también con ella notando ahora que tiene una risa muy bonita... perdonadlo, es un poco lento.

—No, no tengo una pluma, pero estoy segura de que tienes suficientes pecas para todas las batallas... y más. Quizás un día podríamos contarlas.

—¿M-Mis pecas? —vacila un instante pensando en algunas que no están en sitios muy... castos.

—Ehhh... —Se sonroja un montón porque en realidad, sí que te las quiere contar... en donde sea que las tengas. Escocia se sonroja por contagio pero... —O-OK —susurra.

Bélgica levanta las cejas, traga saliva y se gira al a ventana.

—Ya casi llegamos —cambia de tema.

El escocés parpadea. TOMA corte, pues le ha dicho que vale y ella le cambia de tema. Sí, bueno, es torpecita, de verdad, tú no eres el único chicoquesalecorriendoconlacercanía.

—Oh... ehm... Oh. Nice —responde nervioso sin saber cómo tomarse la respuesta anterior, y el beso frustrado y... ¡joder!

Se humedece los labios otra vez y le mira de reojo, nerviosita. Le había confesado que había pensado en contarle todas las pecas... y luego él le había dicho que sí.

—I... I really hope you like it and... The chocolate and... —balbucea volviendo a ponerle una manita en la pierna. Mareemos al chico.

Nota la mano en su pierna y la mira con cara de "esto no es posible", ella le sonríe un poquito y luego levanta las cejas mirando la cara.

—What?

Abre y cierra la boca como un pez pensando en algo que decir...

—Yes... —contesta al final llevándose una mano a la cara, porque está empezando a encontrar esto hasta cómico, burlándose de sí mismo. Ella vacila ahora ella viéndole llevarse la mano a la cara, sin saber si ha hecho algo mal.

—Ehm... ¿todo bien? —pregunta tratando de pensar en lo que han dicho... lo de las pecas ha sido lo último... ella lo había propuesto y el balbuceaba para decir que sí.

—No, yes... I don't know... I'm sorry —se ríe un poco más.

—¿Pero qué es lo que sientes? —pregunta un poco perdida, aun con la mano en su pierna, miralaquelista.

—I mean... no es que me esté riendo de ti —la mira de reojo.

—Oh... —no lo había pensado... hasta ahoooora que le has dicho.

—Es sólo que... es decir... esto es como...

Traga saliva... un desastre, seguro va a decir un desastre... o algo que no le gusta... o algo así. Él la mira porque no planeaba acabar la frase, buscando comprensión en ella... o algo.

—Lo siento —murmura la chica.

—¿Eh?

—Perdona si esto es muy desastroso...

—¿Te estás señalando como culpable?

—P-Pues... ¿tú dices que es tu culpa?

—Pues... es que no estoy seguro de saber a qué te refieres con que esto es desastroso.

—Pues tú te estás hasta riendo…

—¿Y... a ti no te parece cómico?

—Pues me lo parecería más si… —vacila un poquito. Escocia la escucha—... Bueno... Si esto... Si nosotros...

—¿Ajá?

—Pues si nos hubiéramos... —las bocinas anuncian que están llegando a la estación de brujas interrumpiéndola. El pelirrojo levanta las cejas sin saber qué pasa ahora.

—Tenemos que bajarnos.

—¿Eh? ¡Ah! ¡Aquí! —se pone de pie.

—Sí, aquí... —asiente levantándose también y empujándolo un poco a la salida.


Esos momentos incoooooomodos XD ¡Gracias Josita!