"Las personas que siempre sonríen, no es porque su vida sea perfecta, si no porque son las mas fuertes, al sonreír en momentos en los que la mayoría derramaría lagrimas por montón"
Una mañana una familia se despertó, una señora de cabello negro ondulado cual la noche y ojos Verde-esmeralda, y piel blanca de porcelana servía el desayuno, un hombre de cabello castaño-cobrizo y ojos Azules-morados eléctricos y piel llamativamente bronceada, tomaba un café y leía el periódico, mientras dos pequeñas comían su desayuno tranquilamente y de manera alegre.
La mayor contaba con 9 años, una hermosa niña de ojos verdes-esmeralda idénticos a los de su madre, y cabello castaño-cobrizo al igual que el padre, su piel de porcelana blanca era igual a la de la madre, personalidad alegre y amorosa, la segunda era la menor, contaba con apenas 6 años una linda niña que tenia el cabello negro cual la noche, ondulado al igual que la madre, ojos Azules-morados eléctricos como el padre, la misma piel suave y llamativamente bronceada del padre, y bastante alta para su edad, tanto que cualquiera la confundiría con una niña de 9 años pues le llegaba a la altura de su hermana, y algo testaruda para su edad, personalidad idéntica a la de su hermana pero con algunas diferencias, mas todo el mundo diría que en apariencia no se parecían en nada, en su personalidad eran idénticas.
Aquellas pequeñas eran: Vitalka y Kely Slugson, Hermanas inseparables y grandes amigas, las dos eran las princesas de la casa muy buenas niñas, aunque no podían dejar de lado sus travesuras y desastres, casi siempre debido a la curiosidad de la menor.
Las dos terminaban de comer, mientras tomaban sus mochilas respectivas para ir a su escuela, la mochila de la mayor era roja con detalles cafés, y bastante peculiar, la mochila de la menor tenia rayas salvajes y dibujos y pintada con plumones, cortesía de la pequeña, color morado y con detalles azules.
La madre las subió al autobús que las llevaría a su escuela, donde ambas estudiaban juntas, al entrar al autobús vieron a lo lejos un niño de cabello negro-azuloso, y ojos azul-celeste que parecían ventanas de cielo, su piel suave y bronceada que aria que cualquier niña se derritiera por el, les hizo señas para que se fueran a sentar con el, iba ubicado en los últimos asientos y se sentaron con el pues ese niño era su mejor amigo, pues Vivian en el mismo barrio y se conocían desde pequeños, bueno mas pequeños, el pequeño era: Eli Shane, un niño alegre y valiente, y un hermano para Vit y Key, como el las llamaba.
-Hola- saludo alegremente el pequeño.
-Hola- le devolvieron el saludo las hermanas.
-Hey, ¿vieron el capitulo nuevo?- pregunto el azabache, sobre un programa que los tres veían y que les encantaba.
-Claro, no nos perderíamos por nada del mundo un nuevo capitulo- respondió con entusiasmo la castaña.
-A mi me encanto, aunque debo decir que dejar en la mejor parte a todo el publico, y dejar un "continuara" es querer matar a los niños de suspenso- comento la menor con algo de disgusto, a lo que los otros dos soltaron una carcajada.
-De eso se trata dejar en suspenso- dijo la castaña aun riendo, lo cual hizo que la menor empezara a reír igual.
Se la pasaron platicando y riendo durante todo el viaje a la escuela, sin darse cuanta ya estaban el la entrada de la escuela y se separaron por dos distintos caminos, la mayor y niño, se fueron juntos a su clase, y la menor se fue por un pasillo a su salón, donde se encontró con otra amiga de ella y se sentó a su lado.
Mientras Vit y Eli llegaban a su salón y se sentaba juntos para poder verificar que su tarea estuviera correcta.
-Buenos días, mis niños- dijo dulcemente la maestra que entraba.
-¡Buenos días querida profesora!- exclamaron a una sola voz, mientras se levantaban de sus asientos y la saludaban respetuosamente.
-Descansen soldados- dijo juguetonamente la maestra divertida por el saludo estilo militar que hacían sus pequeños niños, estos se sentaron sonriendo.
-Bien, hoy estudiaremos, los relieves, ¿Quién me dice que es relieve?- en cuanto la maestra termino la pregunta, muchas manitos se alzaron para responder, mas una castaña destacaba pues se había hasta subido al mueble para que su maestra la viera, la maestra rio un poco y eligió a Vitalka.
-El relieve, es un conjunto de irregularidades presentes en la superficie terrestre.- dijo Vit impresionando y asiendo sonreír a la maestras como siempre.
-Correcto- dijo feliz la maestra.
El día siguió normal mente y ya era hora de ir a casa para los pequeños, en estos momentos Eli, Vitalka y Kely, hacían una carrera para ver quien llegaba primero los dos primeros iban a la delantera, mientras la menor no se quedaba a tras pues tenia un plan para rebasarlos.
De una segundo a otro el autobús empezó a arrancar, y los dos pequeños ya habían llegado mas la menor no, la peli-negra dio un salto y termino colgada de uno de los barandales de el autobús, dando un suspiro de alivio y dejando con la boca abierta a todos, menos a su hermana, quien sabia su pequeña hermanita siempre se subía, saltaba y corría por los techos casi causando que a sus padres les diera infartos.
La pequeña sonrió y tomo su lugar junto con su amigo del alma y su hermana querida, el viaje empezaba a hacerse aburrido así que tanto las slugson como el shane, decidieron, hacer mas entretenido el viaje, cantando.
-Sígale, chofer- Cantaron los tres, mientras los demás niños empezaban a hacerlo igual.
-Acelérele, chofer- Cantaron todos mientras el chofer de el autobús daba un ligero acelerón, sin exponer a peligro a los infantes, mientras reía.
-Que lo viene persiguiendo la mamá de su mujer- Cantaron todos por igual, sacándole una risa al chofer, mientras seguían cantando de manera divertida hasta que llegaron a casa.
Los últimos en bajarse fueron los tres que comenzaron a cantar antes, y aun cantaban mientras solo eran ellos tres pues la mayoría ya se había bajado, cuando llegaron a su parada se despidieron del chofer y bajaron, tomaron diferentes caminos pues a las niñas, las dejo enfrente de su casa, y al niño a el lado de su casa pues Vivian al lado.
Los tres se despidieron y acordaron reunirse mas tarde para jugar, las niñas entraron a su casa, y corrieron a los brazos de su madre para darle un abrazo y un beso.
-¿Cómo les fue mis princesas?- pregunto la madre de manera amorosa.
-Bien, en el camino veníamos cantando fue divertido- dijeron a una sola voz sonriendo, su madre sonriendo le dijo que se fueran a cambiar y ambas la obedecieron.
Mas tarde ese mismo día las pequeñas, despedían al pequeño Eli, quien iba de regreso a su casa acompañado de la madre de las niñas.
Ya era algo tarde, la madre regreso y encontró a su marido, sentado en la sala, agarrándose la cabeza con preocupación.
-Mi amor, ¿Qué te pasa?- pregunto la Miranda, siendo así el nombre de la mujer.
-Hay, no se que hacer, las amenazas siguen llegando, temo que un día, se cumplan- dijo Omar, el cual era el nombre del hombre, quien miraba a su mujer con preocupación plasmada en sus ojos.
-Ya tranquilo, nada va a pasar esas amenaza son solo eso, amenazas, no se cumplirán- dijo la madre, mientras abrazaba a su marido.
-Ah…Espero tengas razón- dijo el hombre, mientras suspiraba, antes que la madre dijera algo un par de voces la interrumpieron.
-¡Papi! ¡Papi!- gritaron al mismo tiempo las infantes que corrían a abrazar a su padre.
El hombre sonrió y las abrazo acto seguido la mujer le sonrió y cenaron juntos alegremente, mas esa seria su ultima cena juntos.
