El pelirrojo se baja mirando alrededor en la estación y sonriendo un poco. Ella se baja tras él dando un saltito, mirándole nerviosa.

—Es bonito y soleado, insisto.

—No es soleado hoy... Ya lo verás algún día —asegura sonriendo un poco, traga saliva y le toma de la mano—. Ven, es más bonito hacia adentro.

Levanta las cejas con el tacto de la mano, sintiéndolas otra vez suaves y se deja tirar, siguiéndola. No está viendo nada más que las manos.

—Verás... Brujas es un círculo, como todas las ciudades antiguas —explica caminando hacia el puente, nerviosa, hablando y hablando justo por esa razón.

—Ajá, ajá... —más vale que nadie le pregunte luego que le ha dicho pero seguro puede sentir su pulgar moverse sobre su mano acariciándola que es en lo que está concentrado.

—¿Te gustan los caramelos?

—Of course —y pescar salmones en zapatos de tacón si me lo preguntas ahora mismo.

Es más un... "¿Te gustan los cara...?" Traga saliva y mira sus manos de reojo. La... La estaba... ¡Eran caricias de su pulgar! Respuesta idéntica del británico, ni caso.

—Ha-Hay u-un taller de caramelos... H-hay varios pe-pero el más... Más famoso... Es...

—Varios famosos —repite y asiente con probablemente las peores palabras que podría elegir de las que ha oído mientras sigue a lo suyo, haciendo un sobreesfuerzo para que no le sude la mano.

—No, sólo... Bueno no que los demás no lo sean — ella empieza a desconcentrarse y a sonreír porque sí que le gusta que el rudo escocés le acaricie la mano —. Tienen dibujitos al centro...

—Dibujitos —asiente de nuevo sintiéndose cada vez menos extraño con el contacto.

—Yes, dibujitos en el centro —mueve un poquitín el pulgar, acariciándole ahora ella de vuelta.

—¡Ah! ¿A-Así? —pregunta al notarlos, que se los quiere dibujar. Bel parpadea un poco y levanta la otra mano que no se están tomando, hace un círculo con pulgar e índice.

—Son así, redondos —en efecto, no te quería dibujar nada, te quería acariciar.

—Y... —sigue.

—En el centro tienen un dibujito... Uvas o manzana o... Puedes pedirles lo que quieras, seguro podrían hacerte una bruja.

—¿A qué sabe un caramelo de bruja? —pregunta mirándola a los ojos.

—Pues yo diría que a... algo verde.

—¿Verde?

—Yes, verde.

—Why?

—Las brujas son verdes...

—Ya veo que conoces un montón... ¿Quiénes dices que son tus amigas? —sonríe. Bélgica se ríe pensando, claro, que es una broma.

—¿Mis amigas? Son... Bueno, Romano es mi mejor amiga —se ríe un poquito.

—Romano... es el... Italiano, el del sur, claro. No le conozco demasiado, pero creo que si le veo persiguiendo a la gente poniéndoles una ramita de romero en la palma para leerles la buena fortuna —levanta su mano para mirarle la palma y le dibuja las líneas con el dedo haciéndole cosquillas. Ella se ríe un poco más, encantada con las líneas del dedo—. Pero no, las brujas de verdad no son verdes, son mucho peor... mira mi madre.

—Ahhh... ¡No le llames bruja! —se ríe pensando... Otra vez... Que es broma.

—Vale, no se lo llamo, pero... luego no digas que no te advertí —sonríe.

—Pues no que no me lo adviertas, sólo que es tu madre, es feo llamarle bruja, aunque me llame zorra —da un pasito hacia él mirándole a los ojos.

—Ya veremos como la llamas tú cuando te eche un maleficio y... —se detiene y se sonroja pensando "tenga que venir un príncipe a salvarte con un beso de amor". Bélgica se ríe un poquito más porque es que... en serio que no considera que nadie pueda echar ningún maleficio, no sé si me explico.

—¿Y... ?

—Y... —respira un poco agitadamente, inseguro—. Tengamos que llamar a uno de tus príncipes para que te salve... espero que France no esté muy ocupado —sonríe de lado, un poquitito de reclamo.

—Ahh... come on! —protesta ella apretando los ojos.

—Y ni siquiera he nombrado haciendo qué podría estar ocupado...

—¡No quiero saberlo, France me da lo mismo! —asegura, por PRIMERA vez en su vida. Escocia se ríe un poco con eso—. France no va a venir a salvarme de tu madre además, quien fue a "salvarme" fuiste tú... diciéndole que sí que era una zorra, pero bueno.

—Eh... —se sonroja un poco con eso.

—Que no es la manera en que yo imaginaría que alguien me iba a defender...

—Eso... well, ella es MY mother y... tú... I mean, nadie más iba a hacerlo.

—Ehhh... —le mira vacilando un poco.

—Well... probablemente es porque yo soy lo más alejado a un príncipe que existe —se pasa la mano con la que no le está agarrando, por el pelo.

—Es probable —le sonríe un poco, nerviosita y sonrojada, pensando que a ella siempre le han gustado los príncipes.

—Por eso si tiene que ser un príncipe, no sea el más adecuado.

—Quizás... —toma aire—, no tenga que ser un príncipe —se sonroja. Escocia se humedece los labios y la mira de reojo—. Es decir... funcionó.

—Supongo que... si ella es una buena bruja yo podría ser un más o menos buen hechicero.

—¡Oh, hechicero! —se ríe un poco—. ¿Qué tipo de hechizos? —Pregunta pensando para sí algo así de ridículo como "hechizos de amor".

—Pues... no suelo hacerlos, no estoy seguro de qué me saldría.

—¿No sueles hacer qué?

—Hechizos...

—Bueno, sí, yo tampoco vuelo en escoba.

—Eso es porque las escobas... —la mira de reojo sin atreverse a decírselo.

—What?

—Es un asunto medieval... y de cuentos, viene de... —sonríe de lado y se sonroja un poco.

—¿Ajá?

—Las... "brujas" untaban el palo de las escobas con substancias alucinógenas y drogas de plantas y luego... —aparta la cara y se ríe un poco, profundamente.

—¿A...jaaaa? —susurra sin estar muy segura de querer oírlo —. No... No, no... ¡Me vas a decir una guarrada!

—Pues... la imagen de las brujas con la escoba entre las piernas es bastante gráfica —sonríe y se sonroja más, pensando que podría ser divertido... y no con una escoba... precisamente. Sacude la cabeza.

—Albaaaa! —protesta recargándose en él y escondiéndose un poquito en su brazo.

—¡No es mi culpa, así es la leyenda! —la mira de reojo riendo un poco, nervioso al tenerla encima sin saber qué hacer.

—¡Pero es... es que ahora me estoy imaginando a tu madre a la que le llamas bruja!

—Noo! —aprieta los ojos riendo.

—¡Pues tú y tus ideas guarras! —protesta riendo también, apretándole la mano.

—¿Mis ideas guarras? ¡Yo no estaba pensando en mi madre!

—¡Pero estábamos hablando de brujas... como tu madre! ¡Y de hechiceros! No me digas que tienes una historia guarra de hechiceros con escobas también.

—¡Oh, cielos, ahora me estoy imaginando que se la meten por el culo!

—Albaaaaa! —protesta otra vez con el mismo proceso apretando los ojos —. ¡¿Y por qué a ella?!

—De hecho, no a ella, a los hechiceros... no sé si la droga funciona en ese... orificio.

—Ah, seguro... funciona perfectamente bien —asegura asintiendo.

—¿Y tú cómo lo sabes? —La mira con cara de incredulidad.

—Pues porque sí... porque... ¡No es por lo que crees! ¡Hablo de los supositorios y de la gente que se embriaga por el culo y...!

—Oh... ¿Te has embriagado alguna vez por el culo? —¿Por qué le estás preguntando eso? Es un misterio.

—No! ¡No he hecho nada con el culo, sólo digo que lo SÉ! —ROJA como semáforo. No en sí porque tenga nada que ocultar, sino porque es EXTRAÑO estar hablando de esto con el chico con el que estás teniendo una cita.

—Oh... vaya —sonríe y la chica le mira de reojo sin saber cómo interpretar eso y tira un poquito de él para que den vuelta por una esquina.

—Supongo que tú tampoco dado que no tienes ni idea... de hecho ya que estamos jugando al juego de preguntas infames.

—No, en realidad... —se deja tirar.

—Cuando tú te acostabas con France... —empieza. Escocia la mira de reojo—. ¿Se intercambiaban todo el tiempo? ¿O tú?... ¿O... él?... Es... Ok, quizás es pésima pregunta.

—A mí no me gusta por detrás —suelta sin mirarla.

—Oh... —sonríe levantando las cejas y pensándoselo un poco. Era todo un highlander... como todo un vikingo. Todo un hombre. Él se encoge de hombros sin mirarla todavía, un poco sonrojado—. Eso también te hace completamente parte del estereotipo.

—Yes? Oh, shite!

—What? —Se ríe.

—Pues... ¿y si te digo que aun así alguna vez le dejaba? —responde moviendo los dedos de la mano que creo que a estas alturas sí tiene sudada... pensando cómo puede ser que no se hayan dado ni un beso pero estén hablando de esto.

—¡Oh! ¡¿Le dejabas?! —levanta las cejas mirándole—. ¡Eso sí que no está en el estereotipo!

—Pues de alguna manera tenía que saber si no me gusta... —sonríe y se encoge de hombros.

—Sí pero... bueno quizás podrías declararlo sin saberlo. Claro que con France... menos mal que soy chica.

—¿Así que siempre te lo hacías igual con él?

—¡¿Qué?! —abre la boca y se sonroja.

—Pues... —se encoge de hombros.

—No era… igual cada vez, había veces que... bueno, France sabe muchas posiciones y esas cosas, pero no... Bueno, no por ahí atrás.

—Mmmm... —se humedece los labios pensando en algo sin atreverse a preguntar.

Le mira de reojo rojita como manzana pensando, también, que es increíble que estén hablando de esto así, tomados de la mano caminando por Brujas, sin siquiera haber conseguido darse un beso, y ya no digamos pasar una buena noche...

—¿Cuanto tardaste... en que... él...? I mean, en dejarle... —no la mira.

En honor a la verdad, pensaba que en realidad había sido España el que se había tardado un poco en dejarle... pero entiende la pregunta, considerándola compleja. Él pensaba que ella no se estaba dejando... y ella en teoría estaba dándose a respetar. Tenía que decir una respuesta de esas que le dejaran claro que sí que se dejaba respetar... pero a la vez tampoco quería pasarse de lenta y pasota.

—A-A... A France? Eh... I-I... Bueno, France fue mi primer... yo... pues fue... —carraspea.

—Oh... the first —asiente entendiendo y traga saliva porque entonces no es un baremo al que apoyarse y no le responde a su pregunta, aunque tampoco quiere preguntarle directamente por otros tíos porque eso le parece desesperado en plan "¿cuánto tengo que esperar?".

—Pero... —mira al suelo mientras camina humedeciéndose los labios. El escocés la mira de reojo—. No es que espere que pase mucho tiempo... ni poco. Sólo quiero que sea en el momento correcto —ofrece según ella de manera muy clara, indicando... según ella... que puede ser en cualquier momento.

Creo que a Escocia se le para el corazón un instante. ¿El momento correcto? ¿Cómo coño iba a saber cuándo era el momento correcto? Eso podía implicar desde esa misma noche, que no creía ¡hasta dentro de cinco años! Apostando más por los cinco años porque sólo se estaban dando la mano como si tuvieran trece y somos británicos y dramáticos.

—Deberíamos empezar por lo más simple —agrega mirándole de reojo en una CLARA petición de un beso.

—¿S-Ser amigos? —pregunta asustado, de verdad, no por rechazar el beso que no ha pillado, sin saber qué hacer con eso.

Le mira con cara de horror y el británico la mira con una expresión similar, sin estar seguro de querer ser su amigo... o sea, si no quedaba más remedio pues... aprieta los ojos para sí mismo ¿Qué? ¿Si no quedaba más remedio? ¿Qué tan colgado estaba? ¿Cuándo se había vuelto así de calzonazos?

—N-No...

—What? —la mira.

—I didn't... I-I mean... I... really? Friends? —es que no se lo puede creer que esté pensando en ser AMIGOS cuando ella lo que quiere es un BESO.

—Escucha... creo que... —vacila mordiéndose el labio. Ella le mira a la cara agobiadita temiendo el tono... —Creo que yo... —vacila más, nervioso.

—No quiero que seamos amigos —Se muerde el labio, preocupada. Y Escocia nos entra en pánico.

—Escucha, escucha, yo sé que yo puedo... dar miedo o... lo que sea, no lo sé, pero en serio no voy a hacerte nada malo, ni nada que no quieras, de verdad puedo ser bueno. No soy un caballero pero de verdad sí sé respetar a las personas y no te haré daño.

Bélgica parpadea con las cejas levantadas tardando dos segundos en caer en la cuenta de lo que está oyendo, sin poder creerlo, la verdad.

—Pero si yo no... No... ¡No me das miedo! —aprieta los ojos sin entender cómo demonios ha llegado a esa conclusión —. No es que no quiera ser amigos inclinando la balanza hacia menos.

—No debí llevarte a casa de England —aprieta los ojos, frustrado—. I mean, eso no es lo habitual, él me tocó mucho los cojones, pero no soy... —se detiene.

—¿Por qué es que esto es TAN... complicado? —protesta entre dientes.

—Y yo qué sé —se lleva las manos a la cara, soltándola.

—No se supone que fuera así... —susurra mirándole un instante antes de pasarse una mano por el pelo, arreglándoselo un poco antes de guardarse las manos en los bolsillos. El pelirrojo la mira de reojo y Bélgica suspira mirándose los pies, sonrojándose un poco —Pero si tú crees que YO me hago la difícil deberías de verte a ti mismo antes —murmura frunciendo un poco el ceño —. Ven, vamos a seguir caminando.

—What?

—Pues es que tú crees que soy yo, pero en realidad tú empezaste —protesta.

—¿Yo? ¿De qué hablas? —frunce el ceño.

—De TI, sólo me echas la culpa a mí pero no deberías —jum!

—¿Qué demonios hice yo? —anda a su lado.

—¿Cómo que qué? No te creo que no te enteres —sigue protestando dando la vuelta en la esquina, casi atropellándole.

—¡Pues tú fuiste quien se desvió en el coche!

—¡Tú te largaste en casa de England! ¡Jum! Anda, aquí tienes tus dulces —le señala el mostrador en donde un par de chicos están haciendo dulces.

—Porque tú... —mira de reojo lo que le señala, otro que no se había dado cuenta.

—Yes, yes... yo. Anda... dime que no son unos dulces hermosos.

—En realidad sí que lo son —se queda mirando como los hacen, porque es algo un poco hipnótico. Ella le mira de reojo cruzándose de brazos.

—Vamos adentro —murmura abriendo la puerta de la tienda y entrando delante de él.

La mira de reojo saliendo de la estupefacción un segundo y la sigue. Bélgica saluda a los chicos con la mano acercándose a ver lo que hacen. Escocia se va detrás inclinando la cabeza con curiosidad.

—Se hace la pasta con el dibujo en grande, y luego se estira mucho para adelgazarla y al final se corta haciendo trozos pequeños con el dibujo o las letras.

—Parece hecho con plastilina, como si saliera por un agujero.

—Sí... la idea es la misma pero como el caramelo es tan viscoso no requiere salir del agujero. Basta con estirarlo.

—Es muy grande para lo pequeñito que se hace —se acerca a mirarlo mejor.

—Salen muchas bolsitas de uno solo grande... —sonríe un poco.

—¿Cuántas?

—¿De verdad me estás preguntando cuantas? Depende del tamaño de la bolsita... yo qué sé, seguro ellos podrían decirnos —se encoge de hombros.

—Oh, ¿no lo sabes? pensaba que harías esto en el sótano de tu casa.

—¿Caramelos en el sótano de mi casa como un laboratorio de metanfetaminas? Nah... —Sonríe un poco haciendo los ojos en blanco.

—De hecho pensaba en la bruja de la casita de chocolate, pero me gusta tu aceptación de las drogas.

La chica se ríe un poquito.

—He dicho que no, no es que acepte ningunas drogas —se gira, yendo a ver los caramelitos que hay en botes y bolsas en estantes dentro de la tienda. Escocia chasquea la lengua y se va detrás, ¿por qué no?

La belga se acerca a una bolsita y la toma... pequeños dulces con corazón en el centro. Aprieta los ojos y la devuelve. Él la mira hacer, sonriendo, mirando los dulces que hay por ahí.

Bélgica toma otra bolsita, al azar... una cuyos caramelos dicen "I love you". Casi la lanza de nuevo al estante frunciendo el ceño, ¿qué no tienen de otra cosa así como más normal? Toma una tercera... ¡Yay! Esta no tiene nada raro... a excepción de un plátano en el centro. Gruñe un poco tomando un bote en el que los caramelitos están mezclados... al menos. Se acerca a la caja a pagar, sonrojadita.

Escocia piensa que podría comprarse toffees... o quizás una de esas piruletas de colores enrolladas... ¿De las largas o de las redondas? ¿O una gran piruleta de un corazón rojo? Mmmm... Se las mira en las manos... de las largas, decide y luego recuerda que no lleva euros... IDIOTA.

Paga y pide que la pongan en una bolsita, sonrojándose un poquito más cuando se acerca al escocés de vuelta.

—Sigo sin tener euros, creo que deberías llevarme a un cajero antes de llevarme de compras —sonríe.

—Oh... ese asunto. Será la siguiente parada, te lo aseguro —le extiende la bolsita. Él levanta las cejas y mira la bolsita ¿Quiere que se la lleve? Bélgica se sonroja.

—¿Quieres que... la lleve o...? —parpadea sin entender.

Le mira in cré du la.

—¿Que me la lleves? —parpadea.

—Pues... tú tienes una mochila.

—Que yo tengo una... ¡Oh dios MÍO CONTIGO! —chilla frustrada dando hasta una patadita en el suelo antes de girarse hacia la puerta sacando humo por las orejas.

Escocia parpadea y frunce el ceño, yendo detrás de ella.

Bélgica murmura entre dientes de verdad sin comprender cómo demonios es que esto es TAN JODIDAMENTE COMPLICADO. Con Francia todo era MUCHO MÁS SIMPLE, ni siquiera tenía que comprarle regalos, pero si lo hacía al menos se enteraba de lo que estaba pasando. Tiene unas ganas enormes de tirar la bolsita en el primer bote de basura pero piensa que es demasiado berrinche.

La mira, encendiéndose un puro cuando sale de la tienda, sintiendo que necesita tener algo entre las manos y en la boca. Unos caramelos por ejemplo. Bélgica querría así como un periódico para darle un golpe en la cabeza. Toma aire y lo suelta girándose a mirarle por encima del hombro.

Escocia se pregunta sinceramente si no será que está con la regla o algo, eso explicaría porque no le ha dejado ni acercársele.

Bélgica se pregunta a su vez si no se estaba colgando de alguien con cerebro de chorlito o algo por el estilo. Bufa un poquito decidida a esperar que ahora sea él el que empiece la conversación de nuevo.

Le he dicho que no lo haga, de verdad, pero es que... es que...

—¿Estás con la regla o algo? No que me importe, es decir... es algo que pasa pero... es que no entiendo lo que haces, pareces bipolar o algo —está demasiado solo para entender a las chicas.

Suena la mandíbula de Bélgica al chocar contra el pavimento.

—Ap... pa... lla... ba...pffff —aprieta los ojos... y le da risa.

Levanta las cejas entendiendo aun menos. Bélgica se lleva las dos manos a la cara agachando la cabeza, pensando que esto es IRREAL. Y Escocia sigue fumando, esperando... una respuesta, creo.

—No estoy con la estúpida regla... ¿Debería preguntarte a ti si TÚ estás con la regla? —Pregunta medio entre risas, histérica—. ¿O de verdad nunca en tu vida has hablado con gente... o con una chica? ¿Acaso alguien alguna vez te ha dado un regalo?

—¿Un... regalo?

—Yes, idiot! —protesta—. No soy bipolar, tú eres... no sé qué demonios pareces... ¡Algo que seguro sí te digo vas a decirme que nadie te ha llamado así nunca y se ha salido con la suya!

—Pues... ¿A qué viene darme un regalo ahora? ¡No tiene ningún sentido! ¡Ni siquiera me has dicho, "toma, para ti, espero que te gusten" o... algo!

—Pues no pensé que... ¡agh! ¿Ahora hay una fórmula para darte un regalo? ¿Tengo que escribirlo con letras graaaandes graaaaaaaandes?

—¡No es una formula! ¡Sólo es una palabra para entender lo que haces! ¿Por qué te molesta?

—¡Porque piensas de antemano que te los estoy dando para que me AYUDES y de antemano sin pensar en otra cosa ya te estás negando!

—¡Porque nadie me da regalos porque sí!

—Pues... pues... —bufa porque eso además lo hace mono... suspira—, pues acostúmbrate.

El británico parpadea y se sonroja un poco y Bélgica vuelve a estirar la bolsita hacia él sonrojándose también.

—Thank you —susurra ahora tomándola. Bélgica se guarda las manos en los bolsillos otra vez y asiente.

—You are welcome... —sonrojito también... pensando "ahora puedes darme un besito en agradecimiento...".

—¿Quieres... uno? —abre la cajita con el puro entre los labios.

—Sí —responde en automático y le mira levantando las cejas cual si le hubiera leído el pensamiento.

Le tiende la cajita, para que elija.

La chica parpadea un instante al darse cuenta de que definitivamente no le ha leído el pensamiento, se muerde el labio asomándose adentro y tomando el primero que encuentra... que tiene oootra vez un corazón, este es rojo.

Él se lleva uno a la boca también que tiene un BURRO que es lo que es. No, es un limón, pero debería ser un burro.

Se humedece los labios volviendo a guardarse las manos en los bolsillos, sintiendo que ha sido demasiado arriesgada y ya le ha dicho que no quiere ser amigos, ya le ha dicho que el que se ha quitado ha sido él, ya le ha dicho que sí quiere acostarse con él y le ha comprado unos dulces. Decide que ahora le toca a él hacer cosas. Y al parecer va a quedarse esperando.

—Hey! ¡Está bueno! —suenas más sorprendido de lo que deberías, porque dudamos que Escocia haya entendido una mierda de todo eso.

—¿Sorprendente, verdad? —sarcasmito.

—Nah, pero creí que veníamos por chocolate.

—Sí, bueno... venimos por chocolate en realidad, esto sólo fue un pequeño desvío —asegura vacilando un poquito y decidiendo volver a caminar hacia la plaza.

—Es un desvío que está bien.

Sonríe acomodándose otra vez el gorrito con pompón aun esperando que le tome de la mano o le abrace para caminar o ALGO. Dios, ¿qué este chico no hacía nada? Se acuerda de España diciendo que ella tendría que hacer un poquito como Francia, ¿pero no era como excesivo?

—Me gusta mucho esa tienda, cada vez que viene alguien le recomiendo que la visite —le cuenta la belga. Escocia la mira de reojo, aun fumando, claro, ahora tiene demasiadas cosas en las manos y en la boca —Y... bueno, eso —se encoge de hombros.

—¿Q-Qué más tiendas te gustan...? —este estúpido silencio incómodo.

—Hay más chocolaterías y algunas tiendas de ropa... ya verás más arriba, y... este año hay algo que quizás te haga gracia: un festival de esculturas de hielo —decide contarle dada la incomodidad aparente, antes de empezar a hablar del clima—. He leído que la escultura de Harry Potter es como la atracción principal.

—¿Hay una bloody escultura de Harry Potter?

—Otros años ha sido de James Bond... —niega con la cabeza.

—No, si lo decía por el asunto de que me sigas haciendo creer que nada de magia.

—Ahhh... eso —la chica sonríe un poquito levantando las cejas— no había pensado en la relación en realidad —Escocia se ríe un poco—. Bueno... sí... Harry Potter es una especie de mago... but... —levanta las manos —, vale, quizás soy yo la única que no ve la relación.

—¿Y dónde están? ¿Vamos a verlas? —Sonríe otra vez.

—Sí, ahora las veremos —asiente —. Hay también una pista para patinar... ¿Quieres antes una cerveza?

—Yeah —conste que quisiera sacar de nuevo el tema de antes, pero no se atreve.

—Cielos... aunque quizás quieras ir antes por chocolate o me arriesgo a que me digas otra vez que tú sólo habías venido por eso...—le sonríe.

—Nah, no vine sólo por eso. De hecho, quizás mejor lo dejamos de postre.

—Ah no... ¿Entonces a qué más has venido? —directa y a la cabeza.

—Pues... c-contigo... dijimos que... —ahora está inseguro, ¿Lo dijeron, verdad?

—Una cita —susurra pegándose un poco a él.

—Yes. Eso mismo —se sonroja de nuevo. Contagioso como siempre, Bélgica se nos sonroja también.

—Hay un bar aquí a la vuelta, tienen buen surtido de cervezas —asegura y yo creo que yo he hecho mucho a Germania y su falta de contacto últimamente, porque esta niña QUIERE TOCARLE ALGO a la Francia, es normal, ella es latina. Se le vuelve a prensar del brazo para obligarle a dar la vuelta.

—OK —asiente siguiendo el movimiento y mirándola de reojo, ¿Qué demonios era eso? ¿Quería que la abrazara o... qué? Hace ademán de levantar el brazo, pero para eso tiene que empujarla y apartarla.

Ella vacila un poquito con el movimiento del brazo levantando las cejas y soltándole y Escocia se queda congelado al notar que le suelta y traga saliva sin saber qué hacer. Otro baile mientras caminan.

Al final vuelve a bajar el brazo, y hace un amago de esconder el movimiento, sacándose el puro de la boca para soltar el humo. Bélgica bufa... ¿qué había sido eso? O sea ¿iba abrazarla o qué pretendía? ¿Qué le soltara? ¡Otra vez huía y seguía echándole la culpa a ella! Cómo si no estuviera haciendo suficientes cosas...

—Es ahí —señala el lugar que está al otro lado de la calle, cruzando y ahí va detrás él, apagando el puro y guardándose la tacha. Y va a apestar a tabaco. Y luego la sigue a la mesita en lo oscurito, es decir... ejem.

Oscuritoooooooo, Bélgicaaaa ten cuidadoooo.


Es que nada más leer ya me imagino los reviews XD ¡gracias Josita!