—Hello —saluda Bélgica después de arreglarse un poco el pelo en un vidrio en el pasillo.

Y salir a la calle donde está Escocia fumando de nuevo porque además no paraban de echarle miraditas enojadas y ha oído como llamaban de nuevo a comisaría. Esta aun dándole vueltas al asunto del beso pensando que eso era lo que le había pedido, no está seguro... pero ahora... es que era terrible, cuanto más tardara en pasar seguro más especial esperaba ella que fuera, como eso de "cuando sea el momento" seguro esperaba algo tipo fuegos artificiales y mariposas en el estómago y toda esa mierda que... se detiene.

Bélgica se acerca a él y debe verse un poco deplorable con el ojo bastante inflamado y notado y el hielo en la mano. Pero bueno, sonríe un poco igual.

—Hello —le sonríe un poco aun sintiéndose un poco culpable con verla.

—Al fin libres...

—¿Tienes... hambre?

—Sí, tengo un montón de hambre en realidad.

—Tú... dices dónde —sonríe, suavecito.

—Hay un sitio de comida belga un poco más arriba que me gusta mucho.

—Bien... —se humedece los labios y aparta un poco la cara, sonrojándose y pensando en antes que la ha llevado abrazada todo el tiempo sin pensar—. ¿P-Puedes... puedes andar? ¿Puedes ver?

—Sí, sí puedo ver, aunque veo aún un poco borroso. Me han dicho que mejoraré en unos días —le mira de reojo antes de ponerse el hielo de nuevo en la cara.

—Ah, bien, bien —traga saliva.

—Venga, no... Pasa nada, al menos no tengo ahora que irte a sacar de la comisaría. ¿No les has explicado que fue accidental?

—Claro que se lo he explicado, ¿qué te hace pensar que mi opinión importa?

—Nada... Si no ha importado siquiera la mía —se encoge de hombros—. En fin... No pensemos más en esto.

—Vale, al final el pasaporte diplomático ha hecho el truco —se encoge de hombros.

—Oh, el chico usando sus influencias —sonríe negando con la cabeza pensando ahora que se ha despintado del todo la cara y debe verse desastrosa... Y a ver que le decían en casa, España y Romano. Se muerde el labio—. Es aquí a la vuelta el restaurante... Sólo que...

—¿Ajá?

—Bueno, este es un lugar de una pareja joven con su hijo pequeño... Ojalá no hablaras de sexo en la mesa o de lo zorra que soy... —Escocia aprieta los ojos con eso—. No es que me importe demasiado, de hecho me hace un poco de gracia, pero no creo que queramos un pleito más hoy ahora con ella.

—¿Habría un pleito?

—No lo sé... Sólo sé que ella es más grande que tú y le protege a él como pocas cosas. Quizás exagere —le mira aún así un poco preocupada.

—¿Eh?

—Como le mires feo o lo asustes...

—¿A quién?

—A él... Ella prepara la comida, él atiende. Ahora les verás, son una pareja extraña.

—Vale... trataré de portarme bien —sonríe.

La chica le mira por encima del hombro y asiente, volviendo a tomarle de la mano porqueestosmalditoslatinostienenquetocarsiempre. Él mira la mano y sonríe un poquito moviendo los dedos.

Ella suspira entrando al restaurantito que, aunque es pequeño, tiene más gente de la que aparenta desde el exterior. Gestiona una mesa y les piden esperar un par de minutos antes de llevarles a ooootra mesita, cada vez más romántica, esta hasta tiene una velita en el centro y Escocia traga saliva, nervioso con esto, porque es que además no es su estilo para NADA.

—Ehm... —le mira nerviosita—. Bueno aquí se come bastante, sólo para que lo sepas, no van a servirte platitos de cosas como pasa a veces en casa de Francia.

—Eso es bueno, el lugar es... acogedor.

—Acogedor... Eso suena, viniendo de ti como...

—¿Cómo? —se sienta.

—Quizás podrías darme ejemplos de otros lugares que consideres... Acogedores —propone sonriendo de lado.

—Vale, vale —sonríe y levanta las manos como gesto de derrota—. Me pone los pelos de punta y nervioso hasta las puntas de los pies. No estoy acostumbrado a que no haya armas colgadas de las paredes.

—¡Armas! Cielos... Pues... No es un sitio tan feo, es decir... Buff, es difícil competir contra las armas en la pared.

—No es un sitio tan feo, es acogedor —sonríe en plan "lo que yo decía". Ella se ríe un poquito cuando un muchacho bajito y rubio se les acerca con un par de copitas en la mano.

—Hallo! ¡Me han dicho en la puerta que eras tú pero no pude creerlo! —copas a la mesa, le pone una carta a Escocia en la mano—. ¡Belbel! ¿Cómo estás? Que gusto ver... Oh! ¡Querida mía pero que te pasó!

El británico toma la carta y parpadea un poco mirando al chico.

—Ah... Esto. Acaba de pasarme, me he caído y me golpee en la ceja con una banca —se inventa la chica.

—Uh... Es un golpe espantoso. Dame un minuto que me llaman de la mesa tres —mira a Escocia—. ¡Tú eres nuevo! Ahora me cuentan los dos.

—Nuevo —repite él.

—Ehh... Bueno. He venido aquí con España... O Romano... Ehm...

—No te inventes cosas sobre bancos conmigo —sonríe. Bélgica cierra los ojos.

—Vale, he venido con France... Y quizás con algún otro.

—Ex novios... esto se pone interesante.

—Debimos ir a las papas de la calle —protesta riendo.

—Nah, venga, cuéntame sobre eso.

—Es que... Es un sitio bonito para venir con alguien, aunque ahora siento que te dé grima —inclina la cabeza—. Suelen venir y quedar encantados porque la comida es buena, el servicio es perfecto... —suspira—. France desde luego se ha metido hasta la cocina.

—No planeo hacerlo, si es tu preocupación, thank you.

—No, créeme, no me preocupaba en lo absoluto —se muerde un poquito el labio y piensa un segundo—. No es que te haya traído aquí porque...

—Porque...

—No es una indirecta ni nada —levanta las dos manos—, ya me imagino que tú no haces esas cosa.

—¿Cuáles cosas?

—¿Ser novio de alguien?

—Ah... wha... awawha... eh... —carraspeo, sonrojo.

—C-Claro que... France...

—France isn't my boyfriend.

—Vale, más a mi favor —toma la copita que le han puesto enfrente y le da un trago.

El pelirrojo se humedece los labios y se debe beber el suyo de un solo trago, por imitación. Más o menos.

Ella se pone otra vez el hielito en el ojo, vacilando un poco, riñéndose a sí misma por sacar el tema del compromiso... NUNCA un hombre reaccionaba bien a eso a la primera, ¿Qué necesidad había?

¿Le acababa de pedir que... o no? Sólo estaban hablando relajadamente o... demonios, esto era increíblemente complicado. ¿Si pedía más alcohol iba a verse raro? ¡Joder! ¿Desde cuándo era uno de esos tíos? ¿Por qué ella le hacía cambiar tanto?

Para más inri, vuelve el mesero.

—Ya estoy de vuelta... ¿Saben ya qué van a pedir? —extiende una mano a Escocia—. Dave... Tú ereeeees...

—What? —sacude la cabeza saliendo de sus pensamientos.

—Dave. ¿Tú cómo te llamas? —mira a Bélgica de reojo.

Él la mira también porque no tiene ni idea de si sabe todo el asunto de los países, la mierda de la "identidad secreta" no suele usar una, igual nadie le cree cuando lo dice... pero había prometido portarse bien.

—Alba. Un amigo. Aún no le explico la carta —Bélgica le hace ojitos suplicantes y él frunce un poco el ceño hacia el escocés.

—Nice to meet you, Dave —añade el escocés.

—Oh. Amigo Alba, entonces —le sonríe un poquito apretándole la mano—. Les recomiendo los especiales del mes, en concreto el Konijn met pruimen. Es conejo con ciruela y cerveza. Ahora vuelvo.

—Yes. Friend —repite y le aprieta BASTANTE la mano, lo siento.

Dave da la recomendación de comida en casi un grito de dolor en realidad, mordiéndose un poco el labio y viendo estrellitas. Mientras Bélgica nota claramente el "Friend" remarcado, volviendo a pensar que esto es un pequeño desastre. Escocia carraspea y le suelta.

—¡Cielos, te has conseguido a uno fuerte esta vez, eh! —le suelta a Bélgica antes de desaparecer abriendo y cerrando el puño.

—No suele hacer comentarios de nada... Al parecer el día de hoy todo conspira en contra nuestra —Bélgica le sonríe débilmente escrutándole.

Escocia aprieta los ojos porque tampoco es culpa de ella, no había un término elegante para definir "tío con el que salgo en la primera cita que no he dejado aun ni que me bese pero que casi me rompe la nariz" y aun así le daba rabia que el tío lo hubiera repetido.

—I'm sorry, no pensé que hubiera apretado tanto —se disculpa muy tenso, empezando a estar HARTO de pedir perdón por todo.

—Alba... —él la mira—. Me gusta que le aprietes la mano con fuerza y que hagas comentarios incorrectos —declara, el escocés parpadea y se sonroja—. Es que... Pareces incómodo, apretando los ojos como si lo hicieras mal. Aún no lo haces mal, quizás algún día lo hagas, sólo... Siento que vaya extraña la cita y eso, but... No es porque aprietes más la mano a alguien o digas cosas raras al mesero.

—Yes... It's just... es probable que esta sea the worst date en la que has estado... porque a mí no me sale hacer esto.

—¿Y cómo has hecho en las otras?

—Bueno, por las otras es que esta no es la peor cita de la historia de las citas, si no sólo en la que tú has estado.

—Oh... ¿Entonces esta no es la peor que tú has tenido?

—No, claro que no —sonríe.

—Hombre... Que vengan los halagos.

—¿Halagos? No, es completamente cierto.

La chica sonríe.

—Creo que esta sí es la peor cita que he tenido, a decir verdad... —asegura—, aunque... —al escocés se le congela el corazón un poco—. Es mala porque nunca había terminado en el hospital con un chico acusado de abuso doméstico —extiende un poco la mano hacia él sobre la mesa—. Con todo y todo lo estoy pasando bien.

—Yo no había acabado en el hospital... pero sí había roto la cara otras veces... normalmente es a propósito y no me disculpo ni me preocupo —mira su mano y estira hacia ella la suya y luego la separa, sin saber muy bien qué hacer.

—¿Habías roto la cara a alguna chica alguna vez... a... propósito? —levanta las cejas preocupada, sin quitar la mano de la mesa... Va un poquito, de hecho, tras la de él.

—Bueno... no todas las chicas son... buenas.

—No sé sí quiero saber en qué te has metido... —asegura mirándole a los ojos.

—Seguramente lo hará aun peor —acerca la mano de nuevo tímidamente.

—En realidad... Creo que tengo la posibilidad de hacerlo infinitamente mejor que ESAS chicas —le roza la mano nerviosita pero con seguridad, poniéndosela encima.

—No tienes la posibilidad, ya lo estás haciendo... —aparta la cara, sonrojado. Bélgica sonríe sinceramente haciéndole cariñitos en la mano.

—Sorprendentemente tú también lo estás haciendo mejor que mis citas buenas... —confiesa y Escocia levanta las cejas—. Y digo que es sorprendente porque he dicho antes que la cita en sí es un desastre —agrega bajando el tono y sonrojándose un poco más.

—Eso es muy raro.

—No lo es.

—¿No?

La belga Ie mira y piensa que no lo es porque en general sus citas no van de manera que ella tenga tantas ganas de besar al otro ni tantas frustraciones ni tantas cosas que vayan mal para que aun así, pueda asegurar que la está pasando bien.

—Creo que te subestimas un poco...

—¿Subestimarme? Tú eres la primera que ha dicho que es un desastre.

—La cita... No tú.

—¿Una cosa no implica la otra? —se ríe.

—¡Claro que no, la cita me da un poco lo mismo! —casi grita. Escocia sonríe mirándola—. Cielos... ¡En mi vida había hecho tantas confesiones en una sola cita! —asegura cuando Dave se les acerca con un par de sopas.

—Se tardaron mucho... Así que decidí por ustedes. Cortesía de la casa —le sonríe a la belga cerrándole un ojo al escocés. Escocia levanta las cejas viendo la sopa cortando el embobamiento que tenía con ella.

—Ah... Vaya, ¿ves? No todo es mala suerte... —se ríe un poco la belga agradeciendo después al mesero con un gestito de la mano, soltando al escocés.

Aún así le sonríe con afecto y el chico se acerca a su oído a decirle algo que al parecer le da un montón de risa y la hace sonrojarse mirando a Escocia de reojo. El británico les mira sin saber de qué hablan, claro, entrecerrando un poco los ojos y sonriendo sobre todo por imitación.

—¿De qué es la sopa?

Bélgica, roja como un tomate, se muerde el labio un instante antes de contestarle.

—De almejas.

El pelirrojo levanta una ceja y tiene que esconder una sonrisa con un movimiento raro humedeciéndose los labios por el chiste infantil fácil. Dave sonríe y promete volver pronto con las cervezas, dando media vuelta para irse y volverles a dejar solos.

—Es absurdo... ¡Es la sopa de hoy! El mundo conspira contra esta cita —se queja Bélgica riéndose sin poder evitarlo.

—¿No te gustan las... almejas?

—Sí me gustan es sólo... Bueno —sonríe ella encogiéndose de hombros—, venga, provecho.

—Oh, eso sí que se sale del estereotipo, ¿alguna experiencia que quieras contarme? —pregunta tomando su cuchara.

—No sé de qué me hablas —asegura con cara de completa inocencia. Un poco falsa quizás...

—Eso es... una pena —se encoge de hombros.

—¿Tú tienes alguna? ¿Qué esperarías que te contara? ¿La vez que tomé sopa de almejas y nadie podía saciarme? —se ríe.

—¡Oh, cielos! —toma esa frase con el doble sentido.

—¡Casi puedo OÍRTE pensar cosas sucias! —protesta sonriendo.

—¿Nadie podía saciarte? ¿De verdad? ¿Y cuantas... qué hiciste? —se ríe.

—Pues... Seguir y seguir... ¿Qué más podía hacer? —se encoge de hombros sin estar segura de a dónde va este juego.

—Es una historia genial. No voy decirte si es o no sucia, he prometido no hacer comentarios inapropiados.

—Mmm... Bien, eso me deja vía libre para asegurarte que fue una historia completamente blanca e inocente para todos a excepción de las almejas.

Escocia aprieta los ojos riéndose porque es que no puede dejar de ver el doble sentido.

—¿Y cómo conseguiste saciarte?

Se lo piensa un segundo, se recarga en el asiento y entrecruza las manos, sonrisita completamente inocente.

—Con uno más grande...

—Oh, dioses, so great! —sonríe.

—¿Cómo conseguiste que ahora sea YO la que hable cosas guarras, cuando te pido a ti que no lo hagas? —protesta sonriendo.

—Well, antes hablábamos de hechizos, ¿no?

—Aja... ¿Y qué? ¿Hiciste un hechizo para que dijera guarradas en tu lugar? —pregunta mirándole a los ojos, acercándose a él por encima de la mesa y pensando en la película "hechizo de amor".

—Es la explicación más sencilla —sonríe abriendo las manos.

—Y la más poco posible, por no decir imposible —se ríe sin dejar de mirarle, se sonroja un poco más—. ¿Qué tipo de hechizo?

—Pues uno que haga que alguien tenga que decir guarradas, da igual quien, así si yo no lo hago, lo haces tú.

—Eso no existe... Debes haber utilizado otras artimañas.

—¿Cómo cuáles?

—Yo que sé... Cierta coerción masculina.

—¿Coerción masculina? Si eso existiera de alguna manera, créeme que no sería decir guarradas lo que estarías haciendo —suelta sin pensar y luego se tensa.

—¡Oh por dios! —aprieta los ojos y hace un gestito de dolor.

—I mean... —se sonroja.

—Me pregunto, sinceramente... —le mira a los ojos fijamente. Él traga saliva, sosteniéndole la mirada—. Eso que estaría yo haciendo... —se humedece los labios sonrojándose un poco al imaginarlo—, así... ¿Sin... siquiera un beso?

—Ehm... —vacila y ella le sonríe negando con la cabeza.

—¡Hombres! No estabas pensando en uno, ¿o sí?

—Eso es algo que tú has dado por hecho —sonríe y se encoge de hombros, sonrojadito.

—Yo he dado por hecho que... —vacila un segundo y le mira a los ojos y... Se sonroja—, que acaso no... —Escocia aparta la cara y traga saliva. Ella carraspea un poquitín y se pone el pelo detrás de la oreja—. Entonces no eres un brujo de verdad...

—¿Quién dice que no? —pregunta notando el cambio de tema completamente descolocado, ¿qué era eso? ¿No se suponía que no quería ir deprisa? ¿O sí? ¿O qué?

—Tú me acabas de decir que si supieras hacer hechizos... —parpadea descolocada ella.

—Es mucho más complicado que sólo un pase mágico con las manos. Hay palabras raras.

—¿Cuáles palabras raras? —pregunta sonriendo, desacostumbrada a que no le toquen todo el rato... Extiende una pierna y le toca un poquito por debajo de la mesa.

—Pues... —se desconcentra un poco con los pies—. ¿Las... what?

—Palabras... Que dices de los hechizos.

—Has oído algo como... I'm the Walrus de The Beatles?

—¿Quién no ha oído eso? —le acaricia un poquito la pierna.

—Pues algo así. I'm the walrus, con los movimientos adecuados puede invocar luces de colores, dar hambre y ver las criaturas mágicas.

Bélgica le mira fijamente... Y unos instantes más tarde se ríe.

—Yes... Suuuure.

—Más o menos como lo que hace el LSD.

—La canción... Sola. Chico... Es que de verdad eso de la magia...

—Es así —se encoge de hombros.

—¿Hablas en serio? —pregunta sonriendo, evidentemente sin creerle.

—Always!

—No es verdad —se ríe un poquito—. ¡NUUUNCA hablas en serio!

—¿Nunca? ¿En serio?

—¡Nunca! ¡Nunca jamás!

—¿Quieres decir que siempre digo lo contrario a lo que es?

—Debe ser... Creo... Es decir —sonríe de lado—, te ha gustado mucho pegarme —el escocés sonríe de lado—. ¡Ves! Dioses eres terrible.

—Sí, me ha gustado, he pensado que darte un aire más salvaje haría que yo me viera mejor y más bueno.

La belga se ríe un poco más negando con la cabeza.

—Sin duda te lo ves... Nada de verte culpable —asegura—. ¿Qué otra cosa has dicho hoy? Ah sí... ¡Que este lugar te pone los pelos de punta! Eso es ooootra mentira.

—Of course, en realidad me encanta.

—Puedo notarlo... En realidad combina contigo y con tu existencia por completo. El romanticismo y la suavidad —le sonríe—. ¿Qué dices, te atreves a escuchar mi siguiente acusación?

Escocia se ríe y hace un gesto para que la haga, ella se muerde el labio y se sonroja.

—Quizás no debería.

—And?

—Pues sólo lo digo... No te quejes después —se ríe cerrando los ojos y suspirando—. En realidad no es que vayamos lento porque quieras respetarme... —el británico levanta una ceja— No sé lo opuesto a eso —confiesa.

—Es... —aparta la mirada sonrojado—. Que no me gustas y me da igual si sale mal.

Bélgica se muerde el labio y piensa que es una bonita y dulce declaración.

—Este juego me gusta... —asegura volviendo a estirarse un poquito y tocándole la mano —. Ya era hora que te tocarán a ti las confesiones.

Escocia levanta las cejas y la mira, aun sonrojadito. Ella le sonríe.

—Cuéntame más cosas de ti.

—Una por una —propone como intercambio, señalándose a ambos.

—Vale, suena justo. Pero tú empiezas.

—¿Preguntas?

Bélgica se muerde el labio cuando un mesero diferente, aún más joven, se acerca a la mesa, les quita la sopa y se las cambia por un plato fuerte.

—Preguntas... Vale, eso suena bien. ¿Pueden ser cualquier tipo de preguntas? ¿Vas a contestar sinceramente?

—Voy a cruzar los dedos mientras digo yes.

—Lo cual equivaldría a "no"... Pero como contigo es el mundo del revés... Es un "Yes" sincero —le cierra un ojo.

—Bien, empecemos con la primera pregunta... Mmmm —el pelirrojo se ríe— ¿Con quién más has tenido citas que yo conozca?

—Pues... Me gusta Sweden, un tío divertido tremendamente hablador. Y Norway, todo sonrisas. Iceland and Dermark han venido alguna vez también. Oh, y voy de putas con mi hermano Eire y a jugar al Golf con mi hermano Cymru.

—De putas... Suena a un plan perfecto —sonríe un poco aunque agradece la sinceridad, levanta una ceja—. ¿Sweden te parece tremendamente hablador?

—¿A ti no? —levanta una ceja.

—Habla menos que Germany... —se ríe.

—Oh... ¿Sweden no es el del pelo levantado así? —finge que no sabe, describiendo a Dinamarca.

—No, ese es Denmark. Sweden es el que no mueve un músculo... El de lentes.

—¿De veras? Ahora entiendo porque no me responden cuando les llamo —sonríe. Bélgica se ríe otra vez.

—Tonto... Seguro sí que sabes quién es quién y quien es tu amigo es el raro Sweden —asegura—. A mí me cae mejor Finland.

—Finland... ese es el que es rubio, muy serio, alto y musculoso, siempre se peina hacia atrás... se cree el dueño de Europa...

—No, él es... Germany! Rubio y dueño del dinero.

—Ah, ¿ese que hace chocolate que no te cae bien?

—¡Ese es Switzerlaaaaand! —más risas de la chica. Escocia se ríe también —Yo creo que les conoces a todos y sólo quieres molestarme... Y seguro además te dan lo mismo.

—¿Tú eras... Beeeeellll… arus?

—Oui, la verdad soy Belarus —se ríe más, asiente.

—Oh, menos mal, esto habría sido muy incómodo de no ser así.

—Incómodo confundir a la chica a la que te alegró romperle el ojo...

—Sobre todo después de haber pasado todo el día juntos y de haberle dicho que... —ahí se sonroja sin acabar la frase. Ella le mira humedeciéndose los labios y sonrojándose también—. Mi turno de pregunta —cambia de tema.

—Vale —Carraspea.

—Ahora en serio, ¿alguna vez con... una chica?

Bélgica levanta una ceja.

—¿Qué si yo he hecho algo con una chica?! ¿Así como... sexual? —le da un poco de risa y Escocia se arrepiente un poco de haber hecho una pregunta tan poco suave pero... asiente. Ella se muerde el labio—. Siento decepcionarte... Pero... Hay muy pocas mujeres en mi vida... Demasiado pocas. No digo que si hubiera más podría haber pasado algo, pero...

—Oh... —un poco decepcionado. Bélgica se sonroja un poco.

—De verdad soy una chica bastante convencional —murmura encogiéndose de hombros —. Puedo inventarte que sí, que tuve una relación lésbica hace unos años...

—Que puedas inventarlo es más que suficiente —sonríe.

—¿Ah sí? —se lo piensa un segundo y echa la cabeza atrás—. Era súper pasional... Dormíamos... Desnudas todas las noches.

Levanta las cejas porque no esperaba... ahora mismo. Gratamente sorprendido.

—¿Cómo era ella?

—Ehm... —se lo piensa un poco, porque decirlo no es tan complejo—. Morena... Piel tostada, pelo negro.

—Oh, que contraste —sonríe imaginando... a Seychelles, lo siento, Seychelles.

—Ehh... Sí, eso. Latina y bastante... Mmm, teníamos que mantener la relación en secreto.

—Me gustan más las rubias, pero ya hay una rubia en la historia, así que todo bien —suelta, de nuevo, sin pensar demasiado en lo que dice—. Vaya, ¿cómo es eso del secreto?

Bélgica sonríe de lado comiendo un poco sin creerse que esté contando una historia como esta.

—Nadie lo sabía y tenía que escabullirse para verme y yo para verla. Salíamos a... bares a tomar unos tragos y todo eran roces y sonrisas, pero sin nada más... era hasta la noche que de verdad éramos... pareja.

Sonríe reacomodándose en su asiento sin poderse creer que una chica tan mona como ella tenga este lado también, cada vez más convencido que le gusta... porque además eso suena a lo que les está pasando a ellos ahora.

—Y... — se acómoda un poco, sin mirarle—. Había mucha tensión y muchísimas... ganas de que pasaran cosas, pero... pues no debían pasar, y yo no sabía que podía gustarme.

—¿No sabías que la espera hacía el... logro más deseable?

—Eso lo descubrí recientemente —suelta sin pensar y luego se sonroja—, es decir... En la historia.

—Ah... o-ofcourse —suelta sonrojándose también, seguro ahora de qué está hablando, con esa calidez en el estómago.

Bélgica aprieta los ojos y recuerda su golpe, llevándose una mano a él, notando que se ha olvidado de eso también. Sonríe un poquito.

—Ehm... B-bueno —le mira—, eso... no pretendo darte detalles sobre nuestros pechos rozándose uno contra el otro o guarradas así de esas que aman los hombres.

—¡Oooh! —protesta.

—Al menos por ahora no lo mereces.

—No lo... ¿merezco? —levanta las cejas.

—No. ¿Qué me has dicho tú a cambio que te haga pensar que lo mereces?

—Puedo decírtelo aun. ¿Qué quieres que te diga a cambio?

—Algo... Algo... —se humedece los labios y se sonroja desviando la mirada —, puedes decirme exactamente qué estabas pensando hace rato que has dicho que estaría haciendo si supieras hacer hechizos de esos.

Aprieta los ojos y se sonroja, vale, algo que no suene tan bestia como "una mamada bajo la mesa" pero tampoco tan cursi como "enamorándote de mi"...

—Eso es un poco injusto, yo no te he pedido que me cuentes una fantasía CONMIGO.

—Pero tú eres chico... Ya es bastante con que te cuente una fantasía... Tuya con-conmigo y algo que te gusta claramente y que yo no haría —se sonroja más sin mirarle—, a mí no me va ninguna fantasía de ti con alguien más. N-no es que yo tenga fantasías contigo. Ni que me vayan tus fantasías conmigo... —traga saliva —. Cielos.

Sí. Todo por quererte ver "cool", Bélgica y no pedirle algo convencional y cursi como "dime algo bonito" o algo más curioso como "dime qué piensas de mí".

—Quizás... —empieza pensando en algo un poco más suave. Ella le mira saliendo de sus pensamientos—. Quizás sólo estarías ahí sentada contándome una historia de ti con otra chica... —la mira de reojo.

—E-Estás diciendo que... —Parpadea. Él se humedece los labios mirándola y Bélgica vacila un poquito —... que a pesar de todo, estoy haciendo algo... —sonríe sin terminar la frase, inclinando un poquito la cabeza. Escocia sonríe también.

A pesar de todo... El chico era dulce. Y a pesar de todo, parecía hacerlo muy bien a veces, igual que otras lo hacía muy mal... Lo cual potenciaba un poco las cosas buenas. Eso bueno que decía, debía ser sincero...

—Muy probablemente, Alba —se humedece los labios y le mira fijamente—. Termine por cumplirte la guarrada que estabas pensando. Tarde o temprano —el británico se sonroja pero sonríe aun —Y no hablo de la lésbica —se apresura a aclarar apretando los ojos y riendo—. Respuesta correcta, Mr. Scotland.

—A veces los tontos tenemos suerte —sigue sonriendo.

—Quizás los tontos la tengan... —se ríe cerrando los ojos—, esto no es suerte.

—¿Ah no?

—No, si lo estoy diciendo ha sido por méritos tuyos... —asegura con bastante seriedad mientras le mira. Sonríe al final y decide cambiar el tema de la historia lésbica, a ver si tiene suerte —. Ehm... ¿Era mi turno de preguntar?

—Creo que sí... —concede, cada vez más con esa sensación cálida.

—Mmm... ¿Eres celoso?

—No, nunca lo he sido...

—¿Nada? —levanta las cejas doliéndose un poco.

—Pues... no —piensa en Francia y en que le daba lo mismo con quien fuera a acostarse—. ¿Tú sí?

—Pues... Un poco. Es decir, no que sea celosa irracional, pero... —piensa en Francia y en que era absolutamente imposible ser celosa de él, que iba a tirarse igual a cualquiera... Pero también razona que de haber ido las cosas como ella quería, Francia sólo estaría para ELLA—, bueno...

—¿De quién has sido celosa?

—Es... Un poco absurdo... —se sonroja un poco.

—Why?

—Es que ser celosa de él... Es absurdo.

—Oh... —entiende.

—Pero siempre pensé que cualquiera... Lo sería al menos un poco.

—No... A mí me daba igual con quien fuera, era un hombre libre igual que yo.

—Hombre libre...

—Yes.

—Es... Es decir, un hombre que puede hacer siempre lo que quiere.

—Más bien un hombre que no pertenece a nadie, por lo que no tiene sentido pedirle que haga o deje de hacer algo.

Bélgica se muerde un poquito el labio pensando que esto puede ser un problema.

—E-Entiendo.

—Pero ahora él quiere pertenecer a England, así que se ha vuelto un tío aburrido otra vez.

Bélgica suspira.

—Un tío aburrido por pertenecer a alguien.

—Yes... ¿Sabes? en realidad... no me importaría que estuviera con England, podría hasta dar mi bendición a eso. Lo que me jode es el puto sentimiento de posesividad de mi hermano, que tiene que tenerlo todo en exclusiva como si fuera el bloody dueño del mundo. Así que... celos, no, no creo que sean celos, lo que pasa es que me cabrea.

—Asumo que... Nunca has querido a nadie en exclusiva.

—En realidad... no —confiesa. Bélgica le mira con su ojo bueno entrecerrando a propósito y el malo entrecerrando por necesidad —Ni tampoco he entendido nunca a la gente que sí lo hace.

—Supongo que sólo... Te dan ganas de hacerlo —se encoge de hombros.

—Nunca me las ha dado —se encoge de hombros.

—Nunca digas "de esta agua no beberé" —le sonríe.

—Oh, bueno, eso sí me sorprendería —sonríe haciendo los ojos en blanco, muy seguro de sí mismo.

La belga extiende un poco la mano hacia él y se la pone sobre el antebrazo y Escocia la mira.

—Es tu turno.

—Mmmm... ¿Has estado...? ¿ESTADO con alguien más demás de France?

—De manera... ¿Consistente?

—Yes.

Sonrojo.

—¿Te he dicho ya que soy bastante aburrida?

—Oh, C'mon!

—He salido con más gente... Pero no, no he ESTADO así como dices con más gente.

—¿Así que la princesa también tiene rollos de una noche? —inclina la cabeza.

—Pues... —más sonrojito—, no sé qué es lo suponías.

—¿Y cómo funciona un rollo de una noche sin... a la primera noche?

Bélgica suspira.

—Funciona porque no existe esa regla.

—Ya... —se humedece los labios.

—Lo cual te puede llevar a varias conclusiones diferentes... Y erróneas.

—No, no... Sí no me importa en realidad, ya te he dicho, soy un hombre libre y te considero a ti una mujer libre también. De hecho, entiendo tus motivos y no creas que eres la primera persona que... actúa así.

Frunce un poco el ceño llevándose la mano al ojo.

—¿Qué motivos entiendes?

—No importa cuáles sean, tú sabrás cuales son en realidad, seguramente son razones de peso para ti y eso es lo único que tiene alguna relevancia —se apoya en su silla y sonríe con cinismo, volviendo a su postura de pasota.

—Ahora vas a enfadarte conmigo.

—No —se encoge de hombros—. No tiene sentido reclamarte nada, ya te lo he dicho —sonríe pero siente como se le hace un nudo en el estómago. Bélgica se humedece los labios también y le sostiene la mirada.

—Bien, ya te has enterado entonces. No hay ninguna regla sobre acostarme con alguien después de cierto punto. Es algo que TÚ supusiste y yo no me molesté en corregir.

—No, sí lo entiendo... —cada vez está más incómodo y sonríe menos de manera evidente.

—Shut up, no digas que lo entiendes, porque no lo entiendes... Porque yo NO entiendo por qué razón ha pasado nada de todo esto, ¿cómo vas a entender?

—Mira, lo entiendo porque estoy acostumbrado, ya te lo he dicho. Me ves y no soy el príncipe, soy probablemente el villano. Quizás ni eso, quizás uno de los matones del villano. Y es normal ¿a quién cojones le importan los matones? Sólo son carne de cañón, son torpes y acaban en peleas constantemente. Eso es lo que ves, es lo que ve todo el mundo. ¿Por qué estamos aquí ahora? Quién sabe. Quizás planeabas demostrarte a ti misma que no eres superficial o quizás te doy lástima y piensas que merezco una oportunidad o alguna mierda similar. Ya te lo he dicho, no eres la primera que me encuentro —se detiene. Bélgica hace los ojos en blanco —Y sin embargo...

Se detiene a sí misma de rebatir todos los puntos que ha dicho el escocés.

—What?

El pelirrojo se humedece los labios porque no sabe qué le pasa, normalmente se habría levantado y largado ya, ni siquiera hubiera dado tantas explicaciones y aun así algo hacía que esto le doliera, que sintiera que había sido una derrota y no se dejaba a sí mismo aceptarlo como tal, no quería salir derrotado con esto. Bélgica suspira mirándole fijamente.

—Creo que sí merezco una oportunidad.

La belga levanta la nariz y frunce más el ceño.

—Y sí piensas todo eso, no estoy seguro de que tú la merezcas... —sigue el escocés—. Pero algo has hecho que me hace querer dártela a ti también... Así que te propongo lo siguiente, vamos a tomar chocolate y a ver las esculturas de hielo como has planeado, te acompaño a tu casa, me permites... —se sonroja un poco—. Un beso de verdad y luego me marcho. Y entonces decides si quieres o no subir la semana siguiente a por la maleta que te olvidaste o prefieres que te la mande por mensajero.

Desfrunce el ceño y se muerde un poquito el labio mirándole.

—¿Siempre discutes tú solo? —pregunta con voz suave y... genuino afecto.

—No, sólo cuando no quiero escuchar la respuesta.

—Bien, voy a decirte una sola cosa que vas a detestar más que cualquier respuesta que podría haberte dado mientras discutías —sonríe un poquito de lado y extiende la mano hacia él.

Hay una fuerza misteriosa que a pesar de todo lo incómodo y avergonzado que está le está manteniendo atado a la silla sin levantarse.

—Dame la mano —le pide la chica.

No es una buena idea, piensa, porque como realmente le diga algo que no le gusta puede que le haga daño, pero se la da.

—Eres mucho más príncipe de lo que crees —susurra mirándole a los ojos, entrecruzando sus dedos. Escocia parpadea—. No en el sentido más convencional del concepto —aclara —, pero tu sentido de igualdad y de respeto te hacen ser un príncipe.

Escocia aparta la mirada y pone los ojos en blanco notando que igual... no ha dicho nada sobre la propuesta. Ella sonríe un poco.

—Gracias —le aprieta un poco la mano esperando que vuelva a mirarla. Él se humedece los labios y trata de soltarse ahora sí, demasiado nervioso y bastante agresivo —Gracias por darme otra oportunidad. Te la habría pedido de haberme dejado hablar —suelta dejando que se lleve su mano.

La mira antes de levantarse.

—Sí que quiero ir por chocolate y a ver las esculturas... Y si pudieras darme un beso antes de eso sería aún mejor —sigue hablando con independencia de si termina por levantarse o no. Él parpadea de nuevo—. Si te vas ahora voy a ir a buscarte... Sé dónde vives —agrega sonrojándose un poquito más, pero tratando de hacer un chiste de ello.

—¿Antes? —pregunta el escocés. Bélgica parpadea y se sonroja auuuun más.

—Yes. Antes. Uno... Dos —carraspeito. Él parpadea de nuevo y la chica le sonríe nerviosita con todo esto.

—Ehm... —no tiene ni idea de qué hacer. Ella le mira poniéndose el pelo tras la oreja.

—¿Pides la cuenta? Voy al baño mientras...

Escocia asiente dócilmente ahora. La belga se levanta sonriendo y al pasar junto a él le pone una mano en el hombro acercándosele y dándole un beso en la mejilla. Escocia levanta las cejas y se sonroja más aun sin moverse.

Bélgica desaparece unos segundos más tarde en los baños y el escocés se queda con cara de "what the hell acaba de pasar?" Y pide la cuenta pensando que las tías son INCOMPRENSIBLES.


Si vais a seguir dandoos con la cabeza contra la pared por el beso que no llega, por favor, ¡no lo hagais muy fuerte! ¡Gracias Josita!