Junto con la cuenta, viene el bueno de Dave a sentarse en el lugar en el que estaba Bélgica hacía unos segundos.

—Hallo —sonrisita. El británico le mira fijamente levantando una ceja.

—Hello...

—¿Qué tal?

—Fine... —en uno de esos tonos de "esto no es lo que quieres saber y no te importa, ¿qué quieres?".

—¿Vas a invitarle la comida? —pregunta sonriendo y escrutándole.

—En eso hemos quedado —le deja su tarjeta de crédito.

—Bieeeen... —asiente y le mira con los ojos entrecerrados—. No eres el tipo de Belbel.

—Ella tampoco es mi tipo —se encoge de hombros.

—Bien... Me gusta que expanda sus horizontes —le mira fijamente—. Eso que trae en el ojo es lo único que...

—Es un nuevo maquillaje.

Dave levanta una ceja.

—Nuevo y peculiar maquillaje.

—Así son las mujeres, yo tampoco entiendo sus modas —se encoge de hombros. El mesero frunce el ceño.

—Vale, los dejo en paz. Sólo cuídala, cabrón... ¿Vale? —pide levantándose.

—Cabrón... —repite.

—Sí. Tú. Cuídala —se va con todo y tarjeta. Escocia le mira frunciendo el ceño.

Bélgica vuelve después de unos segundos, sonriendo.

—Hello.

—Oh, hello —la mira.

—Ha venido a decirte algo, ¿verdad? Le he visto levantarse.

—Yes.

—¿Algo horrible? Bea... Su esposa... Seguro ella le mandó. Me ha hecho un interrogatorio mientras estaba en el baño.

—¿Qué te ha preguntado?

—Si me has golpeado tú... Dime, ¿suele pasarte eso? ¿Qué todos piensen LO PEOR de ti?

—No, a veces piensan de mí lo peor de otros también.

—Le he dicho que no sólo me golpeas, sino que abusas de mí psicológicamente.

—Yo le he dicho que era maquillaje —sonríe.

—Oh... Demonios. ¿Ves el abuso psicológico? Ahora yo me invento cosas peores que tú.

—Lo que pasa es que yo pretendía parecer culpable, pero como si lo escondiera.

—¿Sabes? Me ofende.

—Why?

—¡Que piensen que soy tan idiota para estar con un tipo golpeador! ¿Quién creen que soy?

—Pues... bueno, al menos a mí no me creen tonto.

—¡Exacto! A mí me creen tonta que aguanta golpes por... yo que sé —niega con la cabeza—. Anda, vámonos. ¿Ya estás?

—Yes.

—Ven, chico golpeador —Se levanta extendiendo una mano hacia él.

El escocés se sonroja un poco y sonríe levantándose y tomándole la mano y ella le acaricia un poco con el pulgar y tira de él. Y Escocia sonríe más y le devuelve la caricia tirando para acercarse a que le devuelvan la tarjeta.

Dave les sonríe a ambos cuando se acercan, dándole al escocés su voucher para que firme. Bélgica se le recarga encima un poco, abrazándole. Escocia lo hace con una sola mano, sonrojadito, sin mirar a ninguno de los dos.

—Deliciosa comida... Como siempre, Dave. Agradece de nuevo a Bea de nuestra parte.

—¡Seguro! Un gusto que vinieran los dos... Esperamos verlos pronto —le cierra un ojo a ella y le extiende la mano a Escocia otra vez, arrepintiéndose de hacerlo.

—Ehm... —no quiere soltarla y ahí tienes a los dos chicos vacilando—. Bye —hace un gesto con la cabeza empujando un poquito a Bélgica para que se mueva, sin dársela.

Y francamente después de recordar el apretón de saludo, Dave lo agradece despidiéndose con un asentimiento y sonrisa para Bélgica. La chica por su parte, se deja empujar sin soltarle y cuando por fin están fuera, es que el británico suspira.

—Ya salimos del lugar escalofriante...

—Menos mal, no sé si habría podido soportar ni un minuto más antes de desmayarme.

—Desmayarte —la chica se ríe—. No pensé que te causara desmayos.

—Bueno, es lo más suave que se me ocurrió.

—Puedes respirar en paz entonces.

El británico toma aire profundamente y luego lo suelta... y empieza a toser.

—Creo que mis pulmones necesitan humo.

—Humo para dejar de toser. Interesante.

—El aire fresco no les sienta bien —saca sus puros con una sola mano.

—Pobrecitos pulmones, limpios por un par de horas.

—Creo que necesitaría más de un par de horas para limpiarlos —Se ríe.

—Seguro... Pregunto, ¿fumas mientras duermes?

—¡Ojalá! Así no me despertaría con tanta ansiedad.

—¿Te despiertas con ansiedad?

—Con ganas de fumar, sí.

—Dios mío, Alba... Eso es ligeramente extremo.

Escocia se ríe.

—Y eso que no te he mencionado de qué otras cosas tengo ganas al despertarme —mirada sugerente. La chica vacila un segundo y se sonroja un poquito.

—¿De qué otras... cosas?

La mira de reojo.

—¿Quién está malpensando ahora?

—Pensaba en drogas —se sonroja más.

—Yo hablaba de comida.

—Ohh... —aprieta los ojos y se le recarga un poco—. Eso... Bueno... Ah, come on! ¡Lo has dicho expresamente! —le acusa y Escocia se vuelve a reír—. Y sigues insistiendo con el estereotipo del guarro.

—Mientras tú rompes el de casta y pura.

—Esa es la diferencia entre tú y yo... Yo PROGRESO contándote historias lésbicas... —se ríe mirándole de reojo.

—Y yo asegurándote que pienso en comida en vez de sexo... en algún punto nos encontraremos.

—¿Sabes que necesitamos?

—What? —kisskisskisskisskiss grita una voz en su cabeza.

Bélgica se recarga un poco en su hombro y él la mira de reojo pensando en si querrá que la abrace otra vez, antes lo ha intentado y ha sido un desastre... bueno todo ha sido un desastre en general, aunque la ha llevado al hospital abrazada como si nada.

—Chocolate —susurra y sí, burro, QUIEREQUELAABRACES.

—Oh... tú dices donde —la suelta de la mano y de nuevo la empuja un poco separándola, él está seguro que para levantar el brazo, pero no es eso lo que parece porque es bastante agresivo y torpe.

Bélgica parpadea mirándole extrañada porque en efecto, es un poco bestia y para nada delicado. Tiene cara de WTF. Escocia se sonroja con la cara que pone y se paraliza pensando que debe haber malinterpretado.

—What? —le pregunta ella.

—Euh... nothing —aparta la mirada sin atreverse a hacerlo ahora.

—Mmm... Tengo una duda seria.

—¿Cuál? —manos a los bolsillos.

—¿Tienes algún problema con la intimidad?

—Eeeeh... ¿eh?

—Yes... Sabes, algo que te moleste o... Soy sólo yo.

—No me... molestas —parpadeo, parpadeo.

—No digo que TODO el tiempo sólo es que...

—Yes? —la mira, descolocado.

—Pues cada vez que... O sea sólo digo que cada vez que... —le mira de reojo.

—¿Que qué?

—Pues que... Que vamos a... —le señala y luego se señala.

—¡Acaba las frases!

—¡Vale, vale! Cada vez que llegamos a cierto punto de intimidad sales corriendo.

—¿Yo? ¡Tú eres la que me mira raro!

—¿Discúlpame? Pues tú me empujaste.

—Estaba intentando... —se sonroja.

—¿Ajá? Acaba las frases.

—Nothing —aprieta los ojos—. El chocolate...

Ella le mira volviendo a no entender un pimiento. ¿Por qué era tan complicado? ¿Qué estaba intentando? ¿Qué podía haber estado intentando? Demonios... ¿Empujarla y soltarla para...?

—Chocolate. Elige la tienda que quieras y entraremos ahí...

—No sé cuál es buena —la mira de reojo. ¿Qué demonios pasaba? Con Francia esto no era tan difícil y ella le gustaba más o menos igual... bueno, quizás no tanto... ¿o sí? Bueno, de otra forma en cualquier caso.

—No hay ninguna mala...

—¿Entonces cuál es la mejor?

—Te digo en serio que elijas una... De verdad TODAS son buenas. Mira, no nos compliquemos, entra a esta —le empuja un poquito hacia la primera que tienen a su derecha.

—OK... —la mira dejándose empujar.

Mientras Bélgica piensa que QUÉ PUTAS con este hombre. Todo iba bien siempre y al final parecía que tenía ALGO que... Hacía que no concretaran. Y no sólo era la mala suerte... Era como si fueran por buen camino, lado a lado, y de repente algo pasaba que cada uno iba por una vía distinta. Quién sabe qué pasa, belbel, quién sabe...

—Elige lo que se te antoje, si quieres llevar para tu casa... No me extrañará. Puedo prestarte euros —pide mordiéndose el labio un poquito.

—¿No se puede pagar con tarjeta?

—Ahhh... No lo sé —confiesa porque nosotros sólo recordamos que en Europa hay lugares que NO aceptan tarjeta —, pero si no aceptan dime —Bélgica saca su teléfono discretamente y le escribe un mensaje a España y a Romano.

—OK —se acerca a mirar los bombones.

"¿Qué hago si todo va bien pero huye cada vez que estamos más... cerca?"

"¿Cómo que huye? ¿Le da vergüenza? Al cejas es lo que le pasa" le responde España.

"Es que no lo sé... Me ha contado cosas vergonzosas sin huir... Es el contacto físico" Se le acerca un poco de nuevo, mirándole furtivamente porque ella se ha separado un poco del mostrador donde están los bombones. Se muerde el labio.

"Mmmm... los británicos suelen ser complicados en eso por lo que sé, ¿quieres que le pregunte a Francia?"

"Sí… ¡NOOOO! ¡NONONO! ¡No le digas! Sólo no sé si me estoy pasando... o sea no quiero parecer de verdad zorra yendo tras él"

"Si te llama Zorra dime y lo MATO"

"Ehm... bueno, hablamos del asunto de no matarle luego. Les cuento al rato" Se guarda el teléfono otra vez y vacila un instante más antes de acercarse de nuevo a Escocia, esta vez sin tocarle, pero otra vez por la espalda.

—¿Qué has visto?

—Esos tienen buena pinta —señala unos borrachos... niño, estás para que te encierren—. ¿No hay con menta?

—Hay ahí con mazapán, y con almendras... esos de allá son con nuez y creo que he visto más de alguna vez algunos con menta.

—¿Cuáles te gustan a ti?

—Esos de allá que son oscuros y los de pistacho.

—¿De qué son los oscuros?

—Sólo es chocolate con muy poca leche, quizás te guste a ti que te gustan tanto los sabores fuertes. Tus dichosos aftereight, se hacen con chocolate así, pero de menos calidad.

—Los aftereigth son para mis hermanos, que llevan un palo en el culo y tienen que hacer las cosas en horarios concretos —sonríe—. ¿Se puede pedir una caja con bombones variados?

—Claro, si quieres... mira, mejor así —llama a la chica y le pide un kilo de chocolate surtido, luego se gira con el escocés—, elige los que se te antojen, y ella te pondrá un buen surtido con ellos.

—Oh... nice —sonríe.

Así que creo que es bastante seguro decir, a menos que creas que ha sido diferente, que unos cinco o diez minutos más tarde, salen de la tienda... Escocia con una buena bolsa de chocolates en la mano.

—No puedes probarlo aún... ven, esta es toda una experiencia y tienes que prepararte para ella —decide la chica tirando de su brazo un poco, metiéndose entre la gente y adentrándose en la plaza principal, no hacia el centro de la plaza y la pista y las figuras de hielo... sino hacia uno de los bordes, donde hay estacionados algunos carros de grandes caballos.

—Está bien —sonríe y se deja tirar, con curiosidad.

Otra vez, como después de todas las crisis, las cosas parecían ir bien. En realidad cada vez había funcionado igual... repentinamente todo iba bien y cuando se acercaban de nuevo "huía". Bueno, ahora tenía un plan, en el que no podía irse muy lejos.

Francia se RÍE a carcajadas de Bélgica, o sea... chica mía, linda y hermosa... ¿en serio, crees que Escocia HUYE? Pasa diez minutos con Inglaterra.

—¿Quieres pasear en carro? —pregunta pensando que... bueno... pasear en carro tirado por caballos es SÚPER romántico, además verá la ciudad y van a estar los dos cubiertos con una misma mantita... y además no es a nivel de suelo... es el lugar PERFECTO para besarse.

Escocia ha estado a punto de comprar galletitas largas con chocolate para compartir con ella... pero le ha dado vergüenza pedirlas. Tan adorable.

—Pues si hay que hacerlo para comer chocolate... no hay más remedio —asiente.

—Es un requisito indispensable —sonríe acercándose al hombre del carro y apalabrándose con él en palabras rápidas y un poco en voz baja, para que les pasee por una hora completa (sin dejar de pensar que es raro que ella haga estas cosas, con Francia en general era él el que se encargaba de esto... pero ahora está en el mundo de la igualdad con el hombre libre...). Ella sube por delante... digo, al menos.

Y le da una perfecta perspectiva de su culo que le deja embobado. Además lo mueve con ganas sin enterarse, más concentrada en no caerse. Se humedece los labios mirándole descaradamente.

Finalmente... se sienta y es el conductor del carro el que carraspea junto a él. Puede tocarlo ¿no? ¿Se vale? No se han dado un beso pero se han dado la mano y medio abrazado... aunque antes ha intentado tocarle una teta con el codo y no... Dioses... parpadea al notar que ya se ha quitado de su campo de visión. Tocarle el culo, eres un burro, Escocia.

—Ehh... ¿subes? —pregunta ella estirándose desde adentro para mirarle.

Carraspea y se sube, apoyando la mano en el respaldo y... decide dejarla ahí estirando todo el brazo atrás al sentarse, al menos ahora ya lo tiene levantado y no va a tener que empujarla de nuevo si se le acerca. Escocia, eres un genio.

Bélgica le mira de reojo y nota que ha dejado el brazo ahí arriba... es decir, le está abrazando... a la distancia y de manera no muy clara, pero abrazo al fin, Io bueno... eso es lo que se imagina. El hombre que conduce el caballo les mira desde su asiento, se gira un poco hacia ellos y les echa encima una gruesa manta de cuadros escoceses, mira tú en donde encontramos tu estilo.

Escocia ayuda a ponerla encima de las piernas aunque no la va a necesitar... el highlander, sin mover el brazo del respaldo de donde lo tiene. Y Bélgica, que ya está un poco harta de todas estas medias tintas, decide que ahora el escocés se jode, quiera o no... Se le recarga cínicamente encima del pecho y él sonríe porque POR FIN lo ha logrado poniéndole el brazo por encima de los hombros.

Yeah, chicos... esto es un progreso. Y el carro empieza a caminar.

Bélgica suspira acurrucándose un poco sobre él.

—Estás calient... ito.

Escocia traga saliva y se le acelera un poco el corazón, pensando en el doble sentido de eso. Ella carraspea también pensando en eso.

—Algo... así. ¿Cómo va lo del chocolate ahora? —cambia de tema.

—Ah... yes, el chocolate, wait —se mueve un poquito tomando la bolsa de la mano del escocés y él la mira dándosela. Bélgica la abre, nerviosita, pensando en cualquier clase de estupideces y ridiculeces relacionadas con darle el chocolate con los labios o algo así. Se sonroja —. Cierra... cierra los ojos.

Escocia se humedece los labios pensando que normalmente no confía en esas cosas pero... la belga se acaba de dejar abrazar y parece que por fin está consiguiendo algo, así que traga saliva y lo hace.

Bélgica LE mira los labios... le mira a la cara... y se pone MUY nerviosa. Podría besarle... podría besarle ahora mismo... los labios. Están TAN cerca, y entreabiertos y la curvita que se le hace en el labio de abajo...

El pelirrojo abre un ojo para mirar lo que hace y debe ver que está idiotizada, sonríe. Ella sonríe en reflejo mirándole los labios... es que está idiotizada. Escocia vuelve a cerrar el ojo y se humedece los labios de nuevo.

—Llevándome todo el camino con los ojos cerrados no voy a ver la ciudad.

¿Por qué es que esto era taaaaaan complejo? ¿Qué tan jodidamente zorra se vería si le bes...? Le corta la línea de pensamiento, sonrojándose un montón.

—¡Ah, no me molestes! Estoy eligiendo el... el... el... chocolate.

Él se ríe suavemente, sin abrir los ojos.

¡Demonios! Había perdido la oportunidad de... ahora se vería ridícula si le besaba, pero es que ¿POR QUÉ tenía tantas ganas de besarle, de verdad? ¿Y por qué él no tenía tantas... si se lo había pedido ya CLARAMENTE dos veces? Bésame como premio, bésame antes de la puerta de mi casa...

—No pienses en nada, ¿vale? Abre la boca.

La entreabre un poco.

Bajo protesta y con muchas ganas de meterle otra cosa a la boca en vez del chocolate, se humedece los labios y se lo pone en la boca con la mano. El escocés le roza los dedos con los labios y abre los ojos automáticamente porque no está pensando en que sean sus dedos precisamente.

Bien, Bélgica se arrepiente de haber usado los dedos... y se estira un poco para besarle, algo torpe y a destiempo y del susto, Escocia se atraganta un poco y aparta la cara, tosiendo, llevándose una mano a la boca.

Bélgica abre los ojos como PLATOS (al menos el ojo bueno), avergonzada y...

—Mierda —suelta en flamenco.

—¿Eh? —se vuelve a ella.

—¡Esto es... es absurdo!

—¿El qué?

¿Era la única desquiciada? Al parecer... él ni siquiera se enteraba. Se cruza de brazos y gira la cara al lado opuesto.

—Forget it.

—Eh... está bueno, ¿de qué es? —nota que ha pasado algo, no tiene ni idea de qué, pero quizás si cambia de tema...

—Chocolate con leche —responde tajante.

—¿Quieres... uno tú?

—No —sigue tensa con los brazos cruzados y casi metiéndole el pelo de la nuca en la nariz... eso sí, no se ha quitado del abrazo.

—Why not? —frunce el ceño.

Le había dicho que le daría otra oportunidad... y que ella también le daría una. Y él había dicho que le besaría en su casa. Quizás sólo era eso, esperar a que llegaran a su casa y entonces le daría su beso y se acabaría el problema. Quizás ÉL era un hombre chapado a la antigua. A saber lo que pensaba de ella... pero... es que ya iban DOS veces que claramente se le quitaba cuando le iba a dar un beso y también se había quitado cuando le había abrazado ella y no hablemos del asunto del ojo...

Suspira, pensando que quizás es ELLA la que va muy rápido y le tiene MUCHAS ganas y... en realidad ya no sabe ni qué pensar. Echa suavemente la cabeza hacia atrás, recargándose en su hombro y se gira un poquito hacia él.

Se había enfadado, eso estaba claro... quién sabía por qué ahora. Todo esto era ir adelante y atrás adelante y atrás, nunca había estado tan mareado con nadie y ni siquiera se había ido todavía, sólo dios sabía por qué. Realmente en este momento no tiene NI IDEA de que espera ella ni de qué tiene que hacer.

—¿Por qué esto no fluye? ¿Por qué hay un problema cada cinco minutos? —pregunta preocupada por ello en un susurro.

—¿Eh?

—Yes, sí quiero un chocolate —susurra después de un suspiro.

—Pero has dicho...

—He dicho muchas cosas hoy…

—¿Cáal quieres? —toma la bolsa y vacila un segundo porque no quiere dejar de abrazarla, pero no puede hacer esto con una sola mano. La mano de la chica complementa un poco el movimiento, ayudándole a abrir la bolsa.

—Mmm... Quiero ese —lo señala y luego se siente un poco tonta de no haberlo tomado.

—Eh... —nota lo mismo.

Lo toma, antes de que pueda decirle que tiene manos y que ella solita se lo puede comer, porque sí... puede, aunque esperaba cualquier clase de ridiculez, como que se lo diera en la boca como ella se lo había dado a él, ¿por qué no dejaba de pensar en esas cosas? ¿Por qué no dejaba de desear que pasaran CIERTAS cosas...? Eso... no solía pasarle por ejemplo con Francia, que en general hacia lo que ella quería sin pedírselo.

(Y ahí está el error... Francia hacía algo, quizás no era lo que querías, pero como hacía ALGO no te enterabas o no te daba mucho tiempo de pensar en qué cosas habrías querido que hiciera)

Escocia suspira y gira la cabeza porque... bueno eso había sido... quizás no quería que él le diera uno, lo cual era un poco injusto. Mira las casas al pasar.

—Mira... esta es la Grote Markt toda la plaza —explica intentando cambiar el tema de nuevo a algo más ligero, aun con el chocolate en los labios—. Las que acabamos de pasar son las estatuas de Jan Breydel y Pieter De Koninck... que son héroes de cierta batalla contra Roberto de Artois... más allá está el Hallen y el Belfort... atrás el Stadhuis... Como verás, es una ciudad medieval, para que vuelvas a preguntar si soy muy muy joven.

—Mmm... —apoya la barbilla en su mano sin hacer demasiado caso de lo que le cuenta, aun pensando. Llevaba todo el puñetero día, TODO el puñetero día intentando hacer lo que ella esperaba o ella quería y aun así ella se enfadaba con él cada quince minutos. Empezaba a estar hasta los cojones, DE VERDAD hasta los cojones, parecía que ella no se daba cuenta de lo que eso significaba, NUNCA trataba tan desesperadamente de hacer lo que otra persona quería. ¡Con absolutamente nadie!

—... y acá adelante está el Minnewater...—se sonroja un poco porque quiere decir "lago del amor"—. Tiene varias leyendas, casi todas relacionadas con los cisnes... —sigue contándole sin darse mucha cuenta de que no se entera.

—Los cisnes —repite frunciendo el ceño aun pensando... y nunca lo hacía porque siempre salía mal, ahí estaba la prueba, nunca había forma de conformar a alguien. De la otra manera al menos, también se enfadaban, pero él había podido hacer lo que le daba la gana.

Bélgica le mira de reojo al notar la repetición y levanta una ceja viendo el ceño fruncido. Sigue hablando sobre la leyenda pensando que por más ganas que tiene de ignorar que OOOOTRA VEEEEZ hay un problema... ¡el problema sigue ahí! Ahora ya no le estaba haciendo realmente caso.

—... y la encontraron moribunda en el bosque donde murió en brazos de su amado y le construyó una cabaña... —sigue.

—Claro... una cabaña—aprieta los ojos muy frustrado con todo eso.

Ella se calla, empezando a sentir el peso del "esto no va bien", arrepintiéndose de haberse enfadado por lo del beso. Pero... ¿por qué demonios se iba a arrepentir? Sí le enfadaba... sólo que... lo que más le enfadaba era querer tanto que hiciera esa única actividad, que ahora estaba enojada porque que no lo hacía. ¿Qué iba a hacer ahora? ¿Volver a enfrentarle? Ya habían acordado que esta era la SEGUNDA oportunidad...

La mira de reojo pensando que de verdad está harto... pero es que ella... es que se reía tanto y no le juzgaba mal ni parecía tenerle miedo y era lista y divertida y...

—¿En qué estás pensando? —pregunta suavemente, mirándole a los ojos... sí, pregunta siempre temida y odiada por el sexo masculino...

—E... eh? —sale de sus pensamientos.

Levanta una mano y le acaricia la mejilla suavemente, en un gesto claramente aprendido de Francia. Escocia le mira de reojo con ese gesto que además, claro, le resulta familiar.

—¿Estás tan frustrado como yo?

—What?

Vacila, porque así suele meterse en muchos líos. Romano siempre se lo dice: Para, Belbel, para ANTES.

—N-No sé, me dio la impresión de que estabas frustrado —el chico toma aire por la nariz y lo suelta en un suspiro. Ella suspira también, separándose un poco—. No sé... no tengo ni IDEA de qué hacer para que esto vuelva a funcionar —declara fastidiada.

—¿Sabes qué creo? —la mira.

—¿Qué?

—Que voy a dejar de hacerlo mal para empezar a hacerlo peor —indica serio.

—Bien —responde un poco a la defensiva pensando lo obvio: ahora se iría.

Levanta el brazo para soltarla del abrazo.

Bélgica se humedece los labios y se mira las manos sin poder evitar que sea como sea se le haga un nudo en el estómago. De verdad, DE VERDAD le gustaba este chico. Era dulce y a la vez bestia, la hacía reír y la confundía de TANTAS maneras. Quizás era eso el problema, la insistencia al beso, SU propia insistencia a que debía darle un beso... lo que había conseguido que todo se fuera a la mierda.

Escocia se vuelve a ella y la toma de la mandíbula. A la mierda. A la mierda todo.

La belga levanta un poco la cara, sin esperarse este movimiento. Todo, TODO en lo que estaba pensando se entremezcla, quedándose en blanco. Le mira a los ojos. Y antes de que Escocia pueda irse o hablar o moverse o hacer cualquier cosa, es ella la que entreabre los labios y se mueve al frente, buscándole un beso.

Escocia piensa que a la mierda, al menos se llevará un beso de recuerdo... aunque él no es un violador recuerda un instante, pero bueno, si ella no quiere un beso puede hacerle la cobra ¿Y si le hace la cobra? Se le acelera la respiración y el corazón, con los ojos cerrados, cuando nota que ella se mueve los abre de nuevo. Y debe tenerla a cinco centímetros...

En cuanto Bélgica está a un centímetro de Escocia, el estúpido conductor del carro tira un poquito más las riendas de lo apropiado con lo que se genera, un movimiento que, junta sus labios por un segundo, y luego les separa. El escocés parpadea notando el movimiento, volviendo abrir los ojos sin estar seguro de si ella se ha separado.

Bélgica parpadea sin saber qué ha pasado... se han besado... MUY rápidamente.

—What...

Otro parpadeo mirándole genuinamente descolocada.

—... the hell? —termina ella la frase.

—¿Te has apartado?

—¿Yo? ¡No! ¡Tú te apartaste!

Sí, de hecho da igual, porque a Escocia sólo con el "no le basta para volverse acercar AHORA SÍ, con la directa puesta" así que por eso es que él otra vez no llega a decirlo. Si digo que luchar contra el espíritu punk de los brits es inútil... es que es inútil.

Pues... El beso le parece increíblemente bestia y rudo y burdo y MUY diferente a los de Francia... no por ello menos sexy o intenso... y además está la ridiculez de las maripositas en el estómago, y la incapacidad absoluta de pensar en nada más que en que Escocia sabe, y la cito *ojos en blanco*, a madera ahumada (qué madera... ¡si se llama tabaco!) y a chocolate.

Vale... recordáis ese asunto de la escalada a la montaña y la conquista de la cima, bueno, pues Francia no es el único querubín con esos problemas. Cuando nota que ella le devuelve el beso... es que se la quiere comer, porque es que tenía muchas MUCHAS ganas y está muy necesitado y este beso se siente muy bien, aunque, perdonadle, no tiene ni idea de a qué sabe. Se pone de rodillas en el asiento para empujarla un poquito.

A donde sea que le empuje se mueve... no siente las piernas, ni la cabeza, ni los brazos en realidad, sólo siente la lengua de Escocia contra la suya y las maripositas en el estómago... y un dolor sordo en el ojo que creo que se debe a que los está apretando. Y la verdad le da igual lo del dolor, como le da igual que rápidamente le falte aire, o que haga un "mmm" suavecito gutural.

Bueno... no es como que él pueda pensar en nada, así que van a acabar con Bélgica medio prensada contra el asiento... y no estoy segura de que no haya una mano yendo a intentar magrearle un pecho. Y con la mano en la magreada del pecho, después de un beso largo, es que Bélgica decide que no tiene aire ya, separándose un poco del intenso beso para respirar. Escocia se lo permite un poco.

Respiración agitada, un brazo en la cintura del escocés, el otro en el cuello, el corazón que se le va a salir y el puto ojo que le jode. El británico la mira, nota lo que acaba de hacer, nota donde tiene su mano y se paraliza, sonrojado.

—Eh... —¡Ese alarde de ingenio! ¡Sublime!

—Wow... —al menos esta dice algo.


¡Ha costado pero al fiiiiiiin ! ¡gracias Josita!