Francia le magrea un poco el culo a Inglaterra mientras termina de preparar la cena de año nuevo.
—Shhh! —se aparta y se sonroja un poquito—. ¡Tu madre está ahí fuera tomando té con la mía! —protesta el inglés.
—Bien lo has dicho tú... allá afuera.
—¡Pues compórtate!
—¡Pero si estoy comportado! Están ahí afuera y tú y yo aquí adentro —hace los ojos en blanco y le vuelve a magrear un poco el culo igual, sonriendo.
—¡No te estás comportando! —le aparta la mano, se sonroja más y se le echa un poquiiiiito encima. Francia le abraza de la cintura y le mira a los ojos, sonriendo un poquito. Se humedece los labios.
—Estás demasiado guapo y yo demasiado caliente como para que me pueda comportar —declara.
—¡Estás haciendo la bloody cena! —protesta sonrojándose más—. ¡Total para que la tire cuando Spain aparezca por la puerta a por ti!
—La cena no es para ti, es para ma maman —ya, claro, y por eso estás preparando justamente lo que a INGLATERRA le gusta, EXACTAMENTE como le gusta.
—Tu madre no se va a comer todo eso —apoya la cabecita sobre su hombro un poquiiiito.
—Puede que los restos le alcancen a tu madre, que seguro le gusta mi comida. ¿Tú qué vas a cenar? —pregunta mirándole de reojo y dándole un beso rápido en la cabeza.
—¡A mi madre no le gusta! —protesta—. Pastel de riñones.
—Mi madre va a vomitar en el comedor si le acercas siquiera el olor al pastel de riñones.
—¡Será por tu comida! No por mi pastel.
—¿Por mi comida? Mon amour, maman ADORA mi comida... probablemente la adora más de lo que me adora a mí —le atrae hacia él e inclina la cabeza buscándole un beso.
E Inglaterra le besa porque además es eso de que... quiere antes de que se vaya pero no quiere pedírselo y no quiere que se note y... Francia sonríe y ronronea un poco en el beso, apretándole contra sí y cerrando los ojos. Está ansiosito también, porque va a extrañarle (un poquito).
¿Sabéis que sólo se va una noche, verdad? ¿Sí conocen a Francia, verdad? Francia es capaz de despedirse como si fuera a la guerra, cuando sólo va a dormirse a su cuarto antes que él. Inglaterra profundiza agarrándole de la camisa porque además es que quiere dejarlo todo lo saciado posible.
—Mmmmm —gemidito gutural, tomándole también de la cintura con la otra mano. Le empuja un poco con todo el cuerpo para clavarle contra la barra.
El inglés le rodea del cuello con los brazos y Francia se separa un poco del beso sin dejar de presionarle contra la barra, yendo a comerle el cuello. Ahí sí gira la cara para impedirle arqueando la espalda hacia atrás.
—Vamos arriba... —propone mirándole a los ojos.
—Of course not! —levanta la barbilla pero sonríe un poco, sin soltarle.
—Ah non? Mmmm —le saca un poquito la camisa que seguro tiene fajada en el pantalón, rozándole el abdomen con las yemas de los dedos —. ¿Entonces aquí a media cocina?
—No! —se sonroja y le suelta intentando escaparse, poniéndose nervioso. El galo le da un beso en los labios otra vez e Inglaterra se pierdeeee.
Cuando Francia se separa un poquito otra vez, Inglaterra tiene desabrochado el pantalón, toda la camisa de fuera y dos botones abiertos... eso sí, aun no tiene ninguna mano DENTRO del pantalón. Vuelve a intentar besarle el cuello.
—No, no, está my mother... —le intenta detener un poco sin lograrlo del todo.
—No va a enterarse... —asegura mordiéndole el lóbulo de la oreja—. Cuando las mujeres hablan, no se enteran de nada más...
—S-Sí va a enterarse... —aprieta los ojos sufriendo un poco.
—Pero yo quiero... —le acaricia el ombligo con el pulgar—, sólo es un rato, ve subiendo, yo termino la cena, me siento con ellas a hablar, cuando se harten de mí, me subo y ni se enteran.
—No voy a... no quiero... no pienses... yo no... —no me hagas subir a esperarte para esto SABIÉNDOLO—. I hate you —resume. Francia le sonríe un poquito de lado y le da un beso en la frente.
—¿Quieres que suba yo primero y te espere desnudo y caliente mientras tú te sientas con tu madre y tu suegra a fingir que te interesa su conversación mientras no dejas de pensar en mí? —propone como opción B.
—NOOOO! —se sonroja de muerte sólo de imaginarlo—. ¡No pensaría en ti! —demasiado tarde. El francés se ríe bajito.
—Je t'aime... ¿seguro que no nos acompañas hoy en la noche? —pregunta sacando un poquito el labio de abajo y empujándole de nueeeevo contra el mueble.
—No! Y menos si mi madre está aquí, va a bajar Wales y seguro son capaces de dejar a Scotland entrar si saben que no estoy.
—Voy a echarte de menos... —de manera más o menos relativa... pero sí, sí que te va a echar de menos, se agacha un poco para intentar comerle la manzana de Adán —. Sube.
—Yo a ti no —levanta la barbilla cerrando los ojos... se nota, de verdad... el galo le mordisquea dando otra embestidita.
—Mmmm... Sabes bien de aquí siempre —así se le pueden pasar ocho horas e Inglaterra suelta uno de esos gemidos que debe haber hecho a las señoras callarse. La tour Eiffel piensa que Inglaterra es sexy... mientras le aplasta un poco más contra el mueble.
—Van a oirnoooos —protesta Inglaterra.
—Vamos arriba entonces... —insiste sin dejar de besuquearle el cuello...
Hay dos botones más de la camisa inglesa que están abiertos y además ya hay problemas ahí abajo, mueve la cabeza para que no lo haga, escondiéndosele. Francia le abraza y acaricia la espalda con suavidad.
—Nos vemos arriba, anda... —le anima.
—No me gustas —susurra por si a alguien se le ha olvidado.
—Tú a mí tampoco... —sonríe apretándole un poquito más el abrazo antes de soltarle.
—Tonto.
—Pero un tonto que te quiere... —si te descuidas se te van a caer los pantalones al suelo.
—Pues yo a ti no —se supone que tienes que irte, Inglaterra...
—Mira cómo me pones... —se señala las regiones vitales acomodándose un poco. Mira donde le señala, se sonroja y torpemente le pone las manos encima para esconderlo. Francia levanta las cejas y sonríe —. Alló.
—H-Hello... —responde vacilante, aun no nota lo que está haciendo.
—Angleterre... ¿me estás seduciendo? —sonrisita.
—W-W-What?
—Eso parece... —le mira la mano de reojo y mueve un poquito la zona contra ella.
Como a cámara lenta, baja los ojos de nuevo, levanta las cejas hasta el techo al notar donde tiene las manos, saca vapor de agua de las orejas y un segundo más tarde sólo queda el hueco vacío en forma de Inglaterra frente a Francia.
Francia se ríe haciendo los ojos en blanco, pasándose una mano en el pelo y reacomodándose un poco más las regiones vitales... dicho sea de paso. Así que un rato no muy largo más tarde, tenemos a Francia entrando al salón con merengues en una charola, se sienta junto a su madre, la abraza un poco y le da un beso en la mejilla, intentando escuchar de qué hablan.
—Y al final no entiendo por qué estaba todo el mundo tan nervioso... —Galia le está contando a Britania lo de Navidad, le sonríe y le da un beso en la mejilla a Francia.
—Porque son Británicos, maman... toda la vida están nerviosos —Francia sonríe y le cierra un ojo inconscientemente a Britania... se arrepiente a la mitad así que parpadea con los dos haciendo como que se le metió algo adentro.
Britania se sonroja un poquito igual, dando un trago a su té.
—¡No es verdad que siempre estamos nerviosos! —suelta... nerviosa.
—Non, non, los sajones, yo pasé la Navidad con Germania —explica Galia.
—Ahh... ¡la navidad! ¿Cómo la pasaste con Germania? —Francia frunce un poquito el ceño, porque insistimos que él shippea el Germania-Roma.
—Bien, todos fueron muy amables. ¿Sabéis que Roma está con un chico nuevo?
—¿Un chico nuevo? —pregunta Francia frunciendo un poco el ceño y mirando a Britania de reojo.
—Sí, es moreno y está así malhumorado todo el rato, pero es muy guapo y viste muy bien así de colores vivos.
—Ahh... —Francia asiente de nuevo y mira a Britania, le niega con la cabeza—. ¿Romano?
—Sí, Roma. Estuvo con él toda la noche, creo que por eso Germania estaba de mal humor.
Francia sonríe y le acaricia la mejilla a su madre.
—Maman... ese no era Roma. Es Espagne... mon frére. Se parece muuucho a papa pero no era papa.
Galia le mira valorando sus palabras un instante.
—¿Estás seguro? Porque quisiera que lo trajera a casa, sería divertido que hubiera más chicos.
—Oui, estoy seguro... pero piénsalo así, si Espagne, mon frere que se parece a papa, fuera no sólo él sino ADEMÁS Romano, ¡ya habría cuatro chicos en casa! —explica mientras sonríe —. Romano es el dueño de la ciudad, de hecho.
Britania levanta las cejas escandalizada.
—¡No! ¡Ya hay demasiadas personas en esa casa!
—Sí, ya sé que Roma es el dueño de la ciudad, pero fue él quien dijo que podíamos vivir en su casa... Aunque si yo tuviera que elegir no elegiría a ese chico.
—¿A quién elegirías? —pregunta Francia ignorando las bolas que se hace su madre con lo demás.
—Ay, a mi amor secreto, aunque no es una buena idea —le sonríe poniéndole la mano sobre la suya.
—Uh! ¿Tienes un amor secreto? —pregunta Francia interesado, mirando a Britania y sonriendo, asumiendo que ella sabe también.
—Sí, pero creo que ya no va a serlo más porque no me corresponde.
—¡Cómo no te va a corresponder a ti un hombre! —protesta Britania haciendo los ojos en blanco.
—Pues no lo hace —suspira.
—Quizás te corresponde en secreto... tan en secreto que tú no lo sabes —Francia y sus cuentos mentales.
—¿Pero de qué sirve si yo no lo sé? Es la desdicha trágica de los amantes ignorantes —dios mío los cuentos que te debía explicar de pequeñito, no queremos ni saber cómo habrías salido de haberte criado ella.
—Quizás está esperando el momento ideal para decírtelo... en secreto y de manera que sólo tú te enteres —y nos reímos de Francia.
—Oh, ¿de verdad lo crees? —le toma de las manos ilusionándose un poco.
—Quizás sólo sea un idiota que no sabe de lo que se pierde. Los idiotas abundan—sigu Britania. Francia le sonríe y le mira a los ojos.
—No hay manera de no amar a una princesa como tú, maman —sonríe completamente seguro de lo que dice, eso sí —. ¿Quién el hombre afortunado?
—Es un hombre sensible y reservado según he visto, podría suceder lo que propones.
—Podría también NO ser lo que propone y tú ilusionarte con un imbécil —Britania protectora del frágil corazón de Galia.
—Un hombre sensible y reservado... ¿lo conozco? —pregunta Francia entrecerrando los ojos
Galia sigue con una mano suavemente posada sobre la del francés, le suelta con la otra y la pone sobre la de Britania con el mismo gesto de cariño. Francia vive en un cuento cuando está con su madre... sonríe mirándola.
—Creo que sí le conoces, pero la desdicha me aflige pues creo que él no estaría contento si revelara su identidad.
Francia levanta la otra mano y se la pone a Galia suavemente en los labios.
—Entonces calla, maman... —susurra sonriendo. Ella le da un besito en los dedos.
Britania opina que los dos podrían salir en uno de esos programas ridículos de la televisión... que ella NO ve.
—Hijo...
—Oui?
—Angleterre te está esperando —no sé cómo lo sabe, pero lo sabe. Francia sonríe, porque le gusta MUCHO tener esta conexión con su madre.
—¡Es verdad! —hace ademan de levantarse—. Tengo que recordarle lo mucho que le amo antes de irme... s'il vous plait, están en su casa —mira a Britania que está con la boca abierta y cara de desagrado (y sonrojo) y a punto de protestar por algo, pero no tiene ni idea de qué.
—Merci. No dejes que se le olvide —le sonríe lánguidamente. El francés se acerca y le da un beso suave en los labios antes de levantarse del todo.
—Las quiero... ahora nos vemos.
—P-p-p-p...
Galia asiente y se vuelve a Britania.
—¡E-Esto es un descaro! —susurra Britania para Galia, roja como semáforo, aun mirando a Francia.
—¿Por qué?
—A-Acaba de decir que van a ir a... a... a... —aprieta los ojos con la tentación de decir que Inglaterra es un niño.
—Ay, sí, es tan bonito, me gusta mucho que estén enamorados.
—¡No están enamorados! —suelta un chillidito.
—Sí que lo están, es hermoso.
La pelirroja aprieta los ojos.
—¡Pues no nos tenemos que enterar de las... porquerías que hacen! ¡Es... no entiendo siquiera como hablas de esas tonterías de esa manera, sin un dejo de pudor!
—Porque si hay amor son hermosas y gratificantes, no hay que tener vergüenza. Tú siempre lo pasas muy mal con tus vergüenzas.
—Pues claro que lo paso mal, no es como que elija tenerla —protesta entre dientes—, ¿quién más viene a cenar hoy, sabes? —pregunta. Galia niega—. Alba no viene, ni Eire... pero sí viene Cymru.
—Oh! Qué lástima, me hubiera gustado ver a los dos mayores también —di que sí, a veces no sabes cuál es cual de tus hijos y a veces te sabes hasta el número de la Seguridad Social de los de los demás, eso es coherencia.
—Me preguntan por ti con frecuencia, ya te lo he dicho —le sonríe un poco—. Me alegra que hayas venido.
Y eso Galia... UFFFFFF! Creo que pocos británicos han dicho eso nunca jamás en su vida. Entretanto Francia debe haber encontrado el cuarto de Inglaterra sospechosamente vacío. Levanta las cejas.
—Angleterre?
No hay nada fuera de lugar, salvo unas cuerdas en la cama... donde siempre que juegan a atarse las atan... Las cejas de Francia se van máaas arriba aun. Sonríe de lado.
—¿Donde estáaas? —pregunta empezando a desabotonarse la camisa, anticipando.
Como no se haya descolgado por la ventana...Siempre es el armario... ¿Debajo de la cama? El lugar pequeño y oscuro en el que el conejito hace su madriguera, está en el armario.
—Angleterreeeee... sal de ahí —toca la puerta... Se oye un poco de revuelto dentro y ya—. Voy a empezar a espiar por aquí si no sales... estoy seguro que tienes fotos mías desnudo en alguno de los cajones —el viejo truco que sieeeeeempre funciona.
—¡No tengooo! —chillido acusador.
—Sí que tienes... oh, mira, ya las estoy viendo —se inventa sin moverse, mirándose las uñas—. Ahh... Angleterreeee... ¡cómo es posible que tengas ESTO!
—NO MIRES A... —abre la puerta de golpe y se queda paralizado al notarle frente a él. Las palabras se le mueren en la boca y además se sonroja de muerte porque está desnudo (por eso está en el armario).
Francia sonríe, le mira de arriba a abajo en sólo un segundo con ESA cara de lujuria que sólo los latinos saben poner. Le abraza de la cintura. Inglaterra entra en pánico intentando cubrirse, apartarse y volver a cerrar la puerta del armario todo a la vez.
—Eh eh eh... —mano en el centro del culo para evitar el movimiento hacia atrás, puede que incluso un dedo se escurra un poco por... la rayita. Este es hijo de roma, sin duda.
—waaaaah!
—Calmateee... —pide mirándole a los ojos —. ¿Quieres amarrarme y hacerme el amor así? —besito. El inglés se esconde al final haciendo aún más waaaaaaaaaaaaah en un susurro—. ¿Quieres que yo te amarre mejor? —pregunta dándole un besito en el hombro, acariciándole el culo. Inglaterra niega con la cabeza —Bien... desvísteme, anda... —pide lamiéndole un poco el cuello y dándole una palmadita en el culo.
—Y-Yo... es que... —tengo que separarme y me vas a ver si lo hago porque soy idiota y yo sí estoy desnudo.
—ES que naaaada. No voy a comerte, venga ya. Empieza por la camisa —pide sonriendo, separándose un poquito.
Se acerca y se escoooonde más. Francia sonríe un poquito, divertido, inclinando la cabeza y buscando morderle suavemente un poquito el lóbulo de la oreja.
—Te conviene desvestirme ahora antes de que empiece a tocarte y besarte, si no luego ADEMÁS voy a ver lo mucho que te excito.
Traga saliva, temblando y se sonroja más si es posible.
—A veces me preocupa que sufras tanto haciendo esto —confiesa con sinceridad—. Por más que me encanta molestarte, querría conseguir que te tranquilizaras un poco en ocasiones.
—Es queeee... —aprieta los ojos.
—Soy yo... que te conozco mejor que nadie —le sonríe un poquito.
—¡NO me gustas!
—Va... le.
Sorprendentemente esa respuesta le calma un poco, asiente con la determinación de que eso al menos está claro. El francés le mira de reojo y sonríe un poquito.
—Tú a mí sí me gustas... tonto yo.
Aguanta el aire y se sonroja de nuevo con eso. Saca un poco la cabeza para mirarle a los ojos, da igual cuantas veces se lo diga, siempre es como la gran confesión del secreto.
Francia le mira a los ojos también, humedeciéndose los labios, más o menos serio e Inglaterra se encoge un poco haciéndose medio bolita, de pie.
—Estás en el lugar más seguro en el que puedes estar, con quien más te quiere... —le acaricia un poquito la mejilla. El británico vuelve a esconderse. Francia le abraza otra vez y le besa la cabeza —. Pero tú no me quieres, anda mon amour... la ropa.
—No... —susurra en un tono suave PARA NADA convincente, moviéndose un poco para quitarle por la cabeza su camiseta. El galo levanta los brazos dejándole hacer.
—De hecho me odias y eres mi peor enemigo, yo siempre lo he sabido —agrega acomodándose el pelo.
Vuelve a apoyarse sobre él casi enseguida y por algún motivo el contacto piel con piel, le hace sentir mejor y más tranquilo. Francia sonríe volviendo a abrazarle. Joder, ¿es que no puedes dejar de tocarle DIEZ SEGUNDOS? No pasa nada, a él le calma, creo que está acostumbrado.
Le acaricia la espalda y da un pasito hacia atrás, acercándose a la cama.
—Creo que porque crecimos abrazados es que tu cuerpo y mi cuerpo se moldean a la perfección...
—¡No crecimos abrazados!
—Shh... Déjame soñar, ¿vale? Yo digo que crecimos abrazados... aunque podríamos habernos abrazado más, sin duda.
—He sacado cuerdas —susurra.
—Lo vi —sonríe bajando los brazos, soltándole un poco y abriéndose el pantalón—. ¿Qué tienes en mente?
Sólo le permite un brazo porque el otro lo tiene como semi capturado para que le abrace, gira la cara del otro lado.
—Iba a decirles a todos que ya te fuiste y dejarte ahí toda la cena y a venir a tocarte de tanto en tanto al decir que voy al baño —susurra con la boca pequeña.
—Pardóooon? ¡Planeabas torturarme toda la cena! —Protesta un poco con la idea, sonriendo y abrazándole más contra sí—. Mon dieu, ¡pero qué crueldad!
Se sonroja más porque claro que no iba a hacerlo, pero la idea...
—Pues... I hate you.
—Je t'aime.
—Pues... Pues... shut up!
—¡Me callooo, me callo!
Inglaterra se lleva las manos a la cara y se mueve un poco para subirse a la cama y hacerse bolita. Francia se muerde al labio bajándose los pantalones, quitándose los zapatos y subiéndose junto a él, abrazando a su bolita.
—Ya estamos iguales.
El inglés traga saliva y se acurruca un poco y Francia le pasa un dedo suavemente por la espalda.
—Podría pasarme la vida en la cama contigo... Aún cuando sólo hiciéramos esto.
Y el lappin se sonroja, blandito, porque eso es muy bonito. El francés le pasa suavemente las yemas de los dedos desde el hombro hasta los pies, recorriéndole el costado y a Inglaterra se le eriza la piel al contacto y saca un poco la cabeza para reseguir el caminito con los ojos.
Ahí va el caminito de regreso, deteniéndose en las nudosas rodillas para hacerle un cariño suave antes de subir por el muslo e Inglaterra traga saliva, porque además, le hace cosquillitas. Se detiene ahora en la cadera, bajando un poco por el abdomen, aun lejos de la zona de peligro.
—Me gusta tu piel.
Se humedece los labios, no muy seguro porque es blanquito porque siempre llueve y no le da mucho el sol y además la de Francia es más suave con la crema hidratante y el jabón especial que utiliza.
—Tiene marquitas. Algunas pecas... Otras cicatrices...es un mapa.
—No hay un tesoro donde marca la equis.
El galo sonríe de lado.
—¡Hay un tesoro... —baja la mano a su culo—, en el asterisco, cómo no!
—Ah! ¡No es un asterisco! —protesta llevándose una mano ahí para cubrirse. El francés se ríe un poquito—. Y tampoco es un tesoro, no te diviertas tanto —le hace un empujón suave.
—Y es un tesoro delicioso que me encanta —asegura yendo a comerle un poco el cuello y por algún motivo, Inglaterra hace como que le aparta pero sólo se ríe un poquiiito. Francia le abraza de la cintura y se ríe un poquito con él.
—Nooooo.
—Non quoiiiii? —le hace cucharita.
—No a eso, sé lo que intentas.
—¿Ah sí? ¿Qué es lo que intento, listillo?
—No te lo voy a decir para que me digas que no es y me dejes como a un tonto.
—¿Cómo sabes que te diré que no es? Quizás es justo lo que es —le besa un poquito el cuello.
—¡Me dirás que no es aunque sea para molestarme!
—Por una vez que no quiero molestarte...
El francés niega con la cabeza y le busca con la lengua ese lugarcito de detrás de la oreja que tanto éxito tiene… Y obtiene un gemidito y que trate de estirar las piernas en un espasmo. Le pone una mano con suavidad en la cadera, sonriendo un poquito y volviendo a lametearle un poco.
Inglaterra intenta darse la vuelta cara a él y el de ojos azules le deja levantando un poco el brazo. Le mira sonrojadito y con carita de beso de esas que él no nota que pone.
Francia sonríe de lado y se le acerca un poco, inclinando un poco la cabeza, abrazándole. Inglaterra se humedece los labios. Francia le roza con los suyos antes de entreabrir los labios y medio comérselo porque él quiere un BESOOOO y se lo devuelveeeeen.
Y ahí le abraza y le acaricia ya tal como se había propuesto hacer y Francia como siempre se derrite y le deja hacer lo que quiera, sacando corazoncitos y un poco de miel.
Ajá y en ese momento llega España a buscarle. Llegan diez minutos tarde. Llega ahora mismo a la mitad de... o sea ¡ni crean que Francia va a bajar ahora! Britania es quien abre la puerta, le mira con el ceño fruncidito y cara de desagrado.
—¡Hombre! ¡Mira quién está aquí, la madre del salvaje!
—¿Del salvaje?
—Sí...
—¿De qué hablas? Vienes por France, ¿no?
—Sí, ¿pero no sabes que tu hijo va por ahí pegando a las chicas?
—¿Que quée? ¿Qué hijo mío va pegando a las chicas? —frunce el ceño.
—Tal como son podrían ser todos, ¿no? FRANCIAAA TÍOOO —entra llamándole.
—Cómo que... no. No, espera, que France está arriba —hace los ojos en blanco, sonrojándose y cerrando la puerta.
—¿Arriba?
—Yes. Está ocupado por el momento, pero puedes sentarte en la sala y esperar a que... —sonrojo absoluto—, ehm... termine.
—¿Se está tirando a Inglaterra y estas aquí tan tranquila?
—¡NOSEESTÁTIRANDOANADIE! SHUTUP! —chillido YA.
—CLARO que se lo está tirando, no me digas que no lo sabías... ¿tú conoces a mi padre? Pues él es peor —señala arriba.
—¡Qué no se lo está tirando! ¡Están... discutiendo! ¡Cosas, cosas técnicas de trabajo! ¡Eso es! ¡NO se lo está tirando porque England es un chico decente y educado y NO le gusta el idiota de... no puede ser peor!
—Me apuesto lo que quieras a que se lo está tirando.
—NO me interesa lo que estén haciendo —cambio de estrategia y le señala con el ceño fruncido—, ¡pero sea lo que sea es algo que a ti no te incumbe!
—Si se lo está tirando le das un beso de buenos día a papa todos los días durante una semana.
Se sonroja hasta las orejas.
—¡No!
—Y si no, prometo dejar de molestarte con él.
—Shite. Y cómo demonios vas a saber... —bufa —, es imposible que lo compruebes. Vamos a preguntarle a England ahora que baje y verás cómo te dirá que yo tengo razón.
Hay uno de esos chillidos de "Fraaaaance" que no es de enfado para nada.
—Una semana ENTERA. Lo sabré —la señala con una sonrisita. Britania está a punto de la combustión, quiero decirlo, aprieta los ojos.
—¡No es verdad! ¡ESTO NO PRUEBA NADA!
—En cualquier caso me alegro que seas ahora tan moderna y de mente abierta —vencedor—. Pero sigue sin gustarme el otro asunto.
—¿Qué otro asunto? —Pregunta histérica apretando los ojos—. Y no sé a qué te refieres con moderna y de mente abierta.
—El de Escocia. No puede volver a golpear a mi niña, da igual cuanto diga ella que es un accidente.
—¡¿Alba golpeó a cual niña?! —Britania levanta las cejas sorprendida... porque por más bestia que sea Escocia, hay cosas y cosas.
—A la mía, con la que está saliendo, Bélgica.
—No le pegó, sólo la echó y le llamó zorra... que lo es.
—No en navidad, el otro día que se vieron... el sábado.
Britania parpadea porque ella se había quedado con que la había echado y ya. Inclina la cabeza interesada.
—¿Se vieron el sábado? —pregunta... y sí... el tono es chismosil.
—Claro que se vieron el sábado y hoy van a verse también... incluso en Navidad pasaron la noche aquí los dos solos —España levanta una ceja de que Britania no lo sepa.
—¿Vino aquí con ELLA? Nahh, kid, you are wrong. Sí sé que vino aquí a hacer sus estúpidas travesuras, que cuando le vuelva a ver le voy a jalar las patillas... pero no vino con ella, sí la echó en christmas.
—No la echó de verdad, fue un plan para escaparse. Ella me lo ha dicho y lo hemos visto en las cámaras.
—¡Hombre, entonces tenía yo razón! —Britania levanta las cejas.
—Eh?
—¡Eso mismo había dicho yo, que aquí había algo que no terminaba de encajar! —sonríe un poquito —. Lástima que sea con la zorra... dime, ¿está saliendo con ella de verdad? ¡Sólo le busca por interés!
—No es una zorra. Es toda una señorita, aun no le ha dejado que se acueste con ella. ¡JA!
Britania parpadea... demasiado sobreexpuesta a la vida sexual de sus hijos en muy poco tiempo.
—¡No hables de ESO! —protesta—, y... ¿no se ha dejado?
Bienvenida al mundo de los latinos adultos.
—Claro que no, porque es una señorita fina y está viendo si él vale la pena, es lo que me hace que no me enfade TANTO por pegarla.
Orejitas rojas.
—¿Ella está viendo si él vale la pena? ¡CLARO QUE LO VALE! ¡Mejor hombre jamás podrá haberse encontrado! ¿Y qué estupideces sigues diciendo de pegarla?
—Justo aquí, bajo el ojo. Un codazo.
—¿A... ella? ¿Pues qué le hizo?
—Ella dice que fue un accidente.
—Alba es incapaz de... —empieza y se detiene —, ¡debe haber sido un accidente!
—Igual no me gusta ese asunto.
—Pues a mí tampoco me gusta lo que insinúas.
—¿Pues qué le han hecho a él? Nada en absoluto.
—¡Sí, ser una zorra!
—¡No es una zorra, él es un salvaje!
—Él no es un... ok, vale... él... ¡él es un buen hombre, sensible y noble!
—¿Sensible?
—Claro que es sensible, TODOS mis hijos son sensibles —España levanta una ceja y Britania hace los ojos en blanco—. Y luego los latinos se jactan de ser ridículamente sensibles y comprensivos. BAH.
—En fin...
Le mira cambia el tono y se le acerca un poquito, sonrojándose levemente.
—¿Está saliendo en serio con esta chica?
La mira de reojo.
—Pues parece que sí... aunque hoy será como la cuarta vez que se ven.
—Y tú dices que la conoces bien... ¿es una buena chica?
—Pues claro que es una buena chica, es dulce y cariñosa y ella SÍ es sensible y muy lista y guapa —España prácticamente enamorado de ella... fraternalmente. Britania frunce un poquito el ceño, pensando.
—Alba es un buen muchacho. No lo parece, es como un cardo, pero en el fondo es bueno, sensible y tiene buen corazón —explica. España inclina la cabeza porque sí que es un poco... duro, con los brits a veces.
Y ahí deben bajar Francia con Inglaterra. Francia trae una de ESAS sonrisas, recién bañado, peinado, perfumado y con ropa concreta comprada para la ocasión. Mira a Inglaterra de reojo con ojitos de amor, que se sonroja pero sonríe y le empuja un poquito hombro con hombro.
Francia le toma el meñique con la mano y sonríe de ladito. Inglaterra se lo aprieta un poco mirando hacia el otro lado.
—Ooooh, mira los tórtolos —sonríe España burloncito al verles.
—¡Ah! ¡Mira quien llegó! —saluda Francia sonriendo sin soltar a Inglaterra. El británico se sonroja más, mirándose los pies—. Envidia es lo que te da... seguro sigues durmiendo en el sillón —le cierra un ojo al español.
—Calla, calla... qué semanita...
Galia se levanta y se acerca a Francia.
—Yo ahora mismo no tengo quejas —asegura Francia riendo y mirando a su madre. Ella le acaricia la cara y le da un beso en la mejilla.
—Estás más hermoso que nunca. Pareces brillar.
Sonríe. FELIZ por la situación, cerrando un poco los ojos.
—Ay maman... estoy más feliz que nunca —la mira con ojos brillantes y mira a Inglaterra de reojo que se sonroja un poquito más y carraspea.
Britania carraspea mirando a Inglaterra de reojo roja como tomate. Inglaterra NOTA a su madre, se pone de color incandescente y sale CORRIENDO a esconderse en la cocina.
—Soy un hombre con sue... — se calla al ver que inglés sale corriendo. Hace los ojos en blanco.
—Anda, vámonos, que aún hay que llegar a Berlín y saludar a papá y llevarnos a Prusia —España le toma de los hombros.
Francia se recarga un poco en él, gira la cabeza, levanta la mano y le toma de la nuca. Le da un beso rápido en los labios. España niega con la cabeza, riéndose y junta, la frente con la del francés a modo cariñoso.
—Vaaaale, vámonos... sólo deja me despido de Angleterre. ¿Ya decidieron a dónde vamos? —pregunta acariciándole un poco la nuca.
Britania no se pierde detalle como cada vez que les ve, porque sigue sin acostumbrarse a tanta cercanía entre hermanitos.
—¿Aun no te has despedido bastante? —Risas—. ¿A espiar a Romanito?
—¡No vamos a espiar a Romanitoo! —Protesta soltándole—, y non... no le he dicho adiós —en serio, a este hombre hay que sacarle a rastras de ahí.
—¡Pues se lo dices es un mensajito, vamos! —tira de él porque ya le conoce y sabe que no se van a ir nuuuuunca—. Además, así se queda con las ganas y estará pensando en ello toda la noche
Francia hace un mohín mirando a la cocina, detestando que Inglaterra siempre salga corriendo y... *drama drama*, no venga a despedirse en la puerta con un pañuelo... joder, si se van a ver mañana en la mañana.
—ADIÓS IDIOTA DE LAS CEJAS —grita España mientras salen por la puerta.
—GO TO HELL, ASS PAIN —se oye de regreso desde la cocina.
Francia se despide de su madre y Britania lanzándole un beso a cada una y… puede que sea tu madre la que se despida con un pañuelo. Francia la adoooooora.
—JE T'AIME, MON PETIT LAPIN! ¡NO LO OLVIDES! —grita también Francia con voz casi entrecortada, encantado con su madre.
—DIE, YOU, FROG!
—Ohhh —Francia mira a la puerta un poco desconsolado con esa despedida a punto de regresar a cambiarla. España le toma del cuello de la camisa tirando de él para impedírselo —Pero eeeees que lo que me ha diiiichoooooo —se lamenta abrazando a España de la cintura.
—Lo que sieeeeeeeempre te diceeeeeee —replica imitándole y riéndose.
¡Año nuevo vida nueva! Un poco de FrUK para los que lo pedian en Ask XD ¡Gracias Josita!
