Wiiiii, empezamos el año con actualización

Aclaracion: Pensamientos en itálicas

Ya saben Kuroko no basket y sus personajes pertenecen a Tadatoshi Fujimaki yo solo los visualice en otras circunstancias.


Decimo eslabón: animales

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Veía a los otros salir dejándolo solo en esa oficina con el cachorro – tsk, estúpido zorro – dijo en voz baja mientras su líder se iba de su pequeño refugio alejado del mundo con el otro chico. Al dar la vuelta notó que el castaño no sólo estaba despierto, sino que le miraba fijamente.

- Así que ya despertaste, cachorro – Comentó el pelinegro

Sakurai miró a la puerta para asegurarse que estaban solo ellos antes de responder – No soy un cachorro y lo siento, no estaba dormido, lo lamento, es solo que no duermo mucho.

Hanamiya soltó una risa burlona y se acercó tomando a Sakurai del cabello, Sakurai solo le sostuvo la mirada – estarás a mi cargo los próximos tres días, y créeme, tratándose de mi hasta yo preferiría ser un animal, si no te viera como un cachorro desde que llegaste probablemente ya estarías muerto – le dijo de manera fría para después soltarlo bruscamente, ver a los ojos de ese chico le afectaba de tal modo que por mucho que quisiera no podía ser absolutamente malo con él.

Tras haberse acercado por fin se dio cuenta de algo que no había notado antes, por la altura del hombro vio rasgada la camisa del castaño removió solo un poco la tela y descubrió una cortada poco profunda pero que necesitaba atención – esto no es bueno – pensó, si tenía alguna otra herida y se infectaba Imayoshi lo lincharía. Inspeccionó con la mirada el cuerpo de Sakurai logrando detectar a simple vista un par de cortes mas. – Sabía que era imposible salir ileso de una pelea con ese chihuahua – le dijo, sin embargo, lo que no lograba entender es como el chico no había hecho o dicho nada respecto a sus heridas.

- Aflojaré los nudos pero solo si prometes portarte bien – le dijo, necesitaba revisar cuantos más de aquellos cortes podía encontrar.

Sakurai volteó a verlo de nuevo con esos ojos de cachorro bajo la lluvia. Había dos personas que podían ablandarlo con su mirada de perrito pero si se sabía que el temible Hanamiya el tramposo tenía debilidad hacía los ojos de cachorro como los de Kuroko o los del chihuahua o en este caso los de Sakurai sería la burla de todo el grupo.

Cuando estuvo seguro de que los otros se encontraban bastante lejos, se acercó a Sakurai. Desató la cuerda que rodeaba su cuerpo inmovilizando sus brazos hasta que terminó quitándola por completo.

Pasó a soltar la cuerda en sus tobillos, notando un par de marcas que estas habían dejado en la piel del chico debido a lo apretado que estaba el amarre. De repente se sintió un poco culpable, pero solo un poco, aunque jamás lo admitiría, pasó a desatar sus manos notando el mismo tipo de marcas además de algunas otras, quiso subir las mangas de la camisa para poder revisar si había algo más y de paso visualizar todos los cortes que eran varios pero Sakurai retiró las manos tras notar sus intenciones abrazando su muñeca.

- Idiota, si no te reviso como quieres que te cure, ¿por que no dijiste que estabas herido? – dijo levantándose para sacar algo del mismo escritorio de antes, su botiquín de emergencia.

- Yo-yo lo siento, no sabía que estaba herido - contestó nervioso

- ¿como alguien podría no saber que estaba herido? - se preguntaba el azabache

Se acercó lento a Sakurai, sabía que si sus extremidades estaban libres podría entonces atacarlo si lo intentaba forzar. No se le había lanzado aun por lo que empezaba a deducir que solo atacaría para defenderse. Pero bueno hablamos del maestro de las trampas y distracciones así que se las ingeniaría.

- ¿eres masoquista o que, como rayos no lo sabías? - Sakurai desvió la mirada, por la vida que había tenido que llevar su nivel de tolerancia al dolor había crecido tanto que una leve cortada ya no le dolía pero que le curaran le ardía hasta la médula

Se hincó en el piso delante del sofá y tomó dos bolitas de algodón empapándolas en alcohol, eso le dolería y Hanamiya sonreía malicioso, ya quería ver qué cara pondría por el dolor. Intentó poner una de las bolitas en su brazo pero el otro se quitaba, lo intentó un par de veces más hasta que cambió de objetivo. El pequeño forcejeo había descubierto una de las heridas en su pierna izquierda por lo que Hanamiya rápidamente colocó el algodón sobre la ésta.

Sakurai se soltó el brazo por reflejo ante el ardor, algo que Hanamiya aprovechó para poner el otro algodón en una herida algo grande que tenía en su brazo derecho, haciendo presión para que todo el líquido entrara en la abertura para desinfectarla.

El castaño siseo ante el escozor que el alcohol provocaba en sus heridas, sus ojos comenzaban a cristalizarse por las lágrimas, una cara que a Hanamiya le gustó bastante, soltó el algodón para tomar otras dos piezas, miró el cuerpo de Ryou buscando sus nuevos objetivos, tras localizarlos lo miró a los ojos y este le devolvió la mirada, podía ver que se había puesto a la defensiva, si las cosas continuaba como estaban, el herido terminaría siendo él.

Tal vez fue un lapsus brutus, tal vez su imaginación quedo corta, o tal vez sus hormonas adolescentes empezaban a traicionarle, pero lo que hizo para distraerle fue algo que ni el mismo había pensado, bajo la mirada un segundo, vio un ligero temblor en sus labios y fue todo, cuando se dio cuenta ya estaba besando al castaño, cayendo en cuenta de lo que hacía, lo primero que hizo fue poner el algodón donde debía ponerlo, Sakurai estaba tan sorprendido que ni si quiera se dio cuenta, ni sintió el ardor.

Su beso había sido algo torpe e inexperto, fue solo estamparle los labios encima por impulso y ya, podría decirse que era su segundo beso ya que Haizaki le había robado el primero a la fuerza, no le fue bien después de ello.

Se separó de Sakurai que lo veía con la sorpresa plasmada en el rostro. Tomó un par de bolitas más de las cuales Sakurai ni se enteró ya que un nuevo beso atrajo su atención.

- ¿Aun duele? – preguntó el azabache separándose de sus labios con lentitud

Sakurai asintió recibiendo un nuevo beso en los labios algo menos torpe, pero aun no lo correspondía, lo que lo entorpecía un poco más.

- ¿Y ahora? – Volvió a asentir recibiendo un nuevo beso que en esta ocasión si correspondió haciéndolo un poco más profundo, ahora si no sintió ni cosquillas cuando el algodón fue puesto en la herida sobre su hombro, ni siquiera se enteró cuando le hicieron aquello.

Había terminado de limpiar sus heridas pero no había dejado de besarle, tras unos cuantos besos más Hanamiya se separó de él, fue por una camisa suya y se a tendió a Sakurai para que se la pusiera, aprovechando cuando se cambió para colocar las gasas o banditas necesarias.

Una vez terminado, guardó sus cosas deshaciéndose de lo que ya no servía y se acostó junto a Sakurai.

- Duerme cachorro, nos esperan días largos – le dijo Hanamiya que empezaba a preguntarse cómo le haría para cargar con Sakurai mientras ayudaba a organizarse a los demás para la reunión en tres días

- No soy un cachorro, ya no quiero ser tratado como un animal – le contestó Ryou sacándolo de sus pensamientos

- Y yo no soporto a los seres humanos, son todos despiadados, los animales tienen mas corazón que las personas

- E-en eso si estoy de acuerdo – dijo Sakurai en un susurro

- ¿A ti que te hicieron? las marcas que tienes no son todas recientes ¿qué te pasó? – le daba curiosidad ya que había notado cicatrices ya de bastante tiempo

- Me secuestraron cuando tenía ocho, mis padres no pudieron pagar el rescate pero los yakuzas me vieron potencial para otras cosas así que, en lugar de matarme, me obligaron a prostituirme – le dijo Sakurai - te acostumbras al dolor después de un tiempo - El azabache no preguntó nada mas podía deducir el resto

- Mi vida también cambio a los ocho pero por otras razones – dijo Hanamiya suspirando – mis padres eran mercenarios - habló de forma tranquila como si hablara de cualquier cosa. Sakurai que se había hecho un ovillo mientras se acostaba a su lado, se levantó de golpe para mirarlo a la cara, ¿quien admite que sus padres matan personas así como así? pero lo vio e su mirada, no era mentira.

- Siempre me habían enseñado a tratar a los demás como basura, por lo que no me sorprendió cuando lo supe; poco después de que cumplí ocho fue que lo vi. Había salido temprano de la escuela, mis padres nunca iban por mí así que para matar el tiempo me fui por mi cuenta. En los barrios bajos se hacían apuestas por cualquier cosa, yo apostaba en ajedrez y siempre les ganaba, eran unos idiotas. En fin ese día me encontré con un mal perdedor que se ofendió por que le ganó un niño, me correteo por las calles con una navaja, corrí hasta que lo perdí pero me metí en un callejón donde vi a mi padre dispararle a un tipo a quemarropa, después se separó de él y llamó a un número diciendo que el trabajo estaba hecho, cuando me vio parado a mitad del callejón sonrió. – Hanamiya no sabía porque le estaba diciendo aquello pero se autoconvenció de que era para asustarlo.

- Pero ¿tú no…? – no pudo ni completar la oración, y es que ¿cómo rayos le preguntas a alguien que acabas de conocer si ha matado gente?

- Dos días después me entregó mi primera pistola y me enseño todo acerca de su trabajo, entendí de donde salía el dinero para poder pagar todos los lujos de mi familia, al lado de eso las apuestas de verdad eran juego de niños, en fin, aprendía rápido por lo que me volví su orgullo. Seis semanas después cometí mi primer asesinato – Sakurai lo miraba horrorizado

- Mi padre me puso en la situación de o lo matas él o te mato a ti. Es fácil hacerlo cuando hay una pistola apuntado tu cabeza, si tienes que elegir entre tu vida y la de un extraño… bueno ya sabes mi respuesta – dijo sin más – ahora duerme que mañana tendré mucho trabajo pendiente una vez que el zorro se vaya

Claro, para él era fácil decirlo, como esperaba que pudiera dormir estando al cuidado de un asesino. Sakurai tembló ante el pensamiento

- No tengas miedo, ahora sabes que si quisiera matarte… ya lo habría hecho – le dijo el azabache abrazándole a su cuerpo

- ¿Por qué me llamas cachorro? – Ahora más que nunca tenía la duda, empezaba a pensar que no volverían a hablarse de ese modo

- Los humanos son los únicos capaces de matar a su propia especie por elección. Los animales lo hacen solo cuando es necesario, todos nosotros somos animales, solo tratando de sobrevivir – le dijo Hanamiya

- Si nosotros somos animales, ¿qué es el resto?

- Monstruos

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- Dai-chan ¿estas preocupado por Tetsu-kun? – habló la pelirrosa

- Claro que estoy preocupado es muy confiado, torpe, no sabe pelear, ni usar armas, tiene fuerza bruta pero de que le sirve si no la sabe usar, si no fuera por el estúpido de Takao...

- Cálmate Dai-chan, ya lo oíste volverá en tres días - interrumpió sus quejas

- Pero ¿y si no? ¿Y si Imayoshi se equivoca?

- Eso no ha pasado, y no será la primera vez, yo también estoy preocupada pero se que todo saldrá bien

- ¿Cómo lo sabes?

- Instinto femenino

- Tsk, Satsuki eso es una estupidez, además si le ponen una mano encima, si ese tipo le pone una mano encima… yo… - amenazaba al aire, recordaba al chico con el que se enfrentó, recordaba su mirada salvaje, esos ojos rojos, fue como ver su mirada en un espejo y tenía miedo aunque no lo admitiera, le asustaba encontrar a alguien como él

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El peliverde pasaba lista de lo que se iba a repartir al día siguiente, eso los dejaría limitados en raciones pero había prioridades. Se dirigió a la enfermería del edificio, frente a esta había una oficina que adaptaron como bodega especial para el suministro de medicamentos, ellos mismo se habían encargado de llenarla a tope asaltando farmacias por toda la ciudad y en especial la bodega de los laboratorios de su familia.

Familia… que extraña se sentía esa palabra para definir a las personas con quienes tuvo lazos de sangre pero nunca de afecto, aquellos que le habían arrebatado a la única persona que amó al impedirle pagar su rescate, solo porque su profesión era muy polémica, de que servía una profesión ahora, de que servía su apellido ahora, todo se perdió en la ciudad.

Él estaba ahí para ayudar a quienes pudiera y eso mismo haría, había estudiado medicina para ello; salió de la bodega con un par de cajas en brazos, cosas de emergencia, alcohol, algodón, gasas y vendas, antibióticos y algunos analgésicos lo que se pudiera necesitar en caso de alguna eventualidad.

Después de dejar las cosas en el cargamento que saldría en unas horas, regresó a la enfermería, necesitaba recuperar energías para comenzar la revisión de sus compañeros en unas horas, no le agradaba la idea de una nueva guerra, pero si era lo necesario para traer algo de paz a la ciudad, así lo haría.

Entró a la enfermería y se sentó en la camilla, miro un portarretrato que tenía a su lado, una foto suya con esa persona, él con su cara de enfado y el chico a su lado con una hermosa sonrisa, no como las de las portadas de revista donde solía aparecer sino una de sincera felicidad, la que le robó el corazón desde la primera vez que lo vio, él fue el único ser humano que logró derribar todas sus murallas para encuartelarse en su corazón,

Esa imagen era lo único que sacó de su antigua casa cuando ésta fue atacada, su único recuerdo de él, lo más valioso que tenía, tomo el objeto entre sus manos y suspiró. Si había algo de lo que se arrepentía es de no haberle dicho suficientes veces cuanto lo amaba, de no haberle entregado ese anillo que alguna vez compró para él. Siguió viviendo porque es algo que él hubiera querido, después de todo él amaba vivir, era la esencia de la vida misma, esa misma vida que estaba dispuesto a recuperar para todos los demás. Suspiró una vez mas mirando al chico en el retrato, a la pareja que una vez fueron

- ¿Qué harías tú en esta situación, Kise?


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Lo siento, lo siento, lo siento, nivel Sakurai, a mi madre se le ocurrió salir a visitar gente hoy y ¿quien creen que se vio obligada a acompañarla? Acertado, yo

Bueno como prometí aquí está el capítulo y bueno aquí todavía es jueves primero de enero, y ya colé de nuevo a una de mis parejas favoritas MidoKi, veamos que tan bien recibidos son

De nuevo una disculpa por subir el capi hasta ahorita