Un rato después de la partida del francés y el español, exactamente a la hora a la que han acordado, suena el timbre de casa de Inglaterra que ya se ha atrevido a salir de la cocina, ejem... más o menos mirando al suelo. Ahora ha conseguido levantar la vista hasta las manos de su madre. Se levanta de su butaca como un resorte pensando que es su salvación.
Britania, que está igual o peor que Inglaterra en cuanto a incomodidad se trata, ni siquiera le mira pero agradece que desaparezca de su vista. Galia está tan feliiiiiiz hablando de cualquier coooooosa, de clase... o de sus alumnos... o de Germania... o de lo que hicieron en Navidad... No es que los Brits no le escuchen... pero seguramente es el rato más incómodo que ha pasado junto este par.
Inglaterra abre la puerta con una graaan sonrisa de "dios mío, menos mal" que se le queda congelada al ver quien es... no te creas que se ha olvidado de lo de Seychelles.
—Ah... England —Gales trae... extrañamente... un ramo de margaritas en la mano. Vacila un poco porque es un poco extraño esto también después de la última conversación juntos... pero sonríe de lado al recordar la cachetada que le metió la chica.
—Wales... —le mira fijamente con el ceño fruncido, haciéndose a un lado para que entre.
—Good afternoon —gesto con la cabeza sin dejar de poner la sonrisita burlona.
—Yes... Of course... lo que tú digas —refunfuña.
—Se nota que te alegra verme... ¿Cómo has estado?, ¿cómo están tus niños? —le mira con brillito malicioso en los ojos.
—No te importa —susurra cerrando la puerta—. Estoy bien. ¿Tú?
—Ah... bien, yes... dentro de lo que cabe. Hace un clima horrendo ahí afuera —protesta un poco poniendo su paraguas en el paragüero y quitándose la gabardina... ah sí, y hablando de eso de lo que los ingleses hablan entre sí todo el tiempo: ¡el clima!
—Yes, lo encargué expresamente a la reina para hoy.
—He de decir que es una experta en días malos... deben ser los años de práctica —responde cerrando la puerta del armario de entrada—. Mother?
—En la sala —señala.
—¿Quien más viene a la cena?
—Nadie, sólo nosotros cuatro.
—¿Cuatro? ¿No venía Galia también?
—Precisamente. Seychelles iba a venir pero cuando le dije que tú venías le salió otro compromiso.
—Debe ser por lo mucho que le recuerdo a ti, lo cual es una pena —suelta yendo a la sala—. ¿Tu… pareja no viene?
—No es... —aprieta los ojos—. Mañana. A comer.
—Oh, ¿decidió salir a tirarse a alguien más hoy en la noche? No me extraña en absoluto... hay cosas que nunca cambian —sonríe entrando a la sala y dirigiéndose a su madre.
Aprieta los ojos y se repite a sí mismo "no ha ido a eso, no ha ido a eso".
—Hello! Mother. Good afternoon —saluda Gales acercándose a ella y vacilando un poquito con esa incomodidad británica que siempre tienen. Le extiende las flores un poco vacilante porque una cosa es lo que dice la teoría que se ha de hacer y otra la fluidez con la que se hace.
—Oh, Cymru —Britania le sonríe un poco y levanta las cejas al ver que le ha traído... flores... vacilando un poco sin saber bien qué demonios quiere decir con traerle flores. No está especialmente habituada y menos de sus hijos. Aun así las toma sonrojándose un poco y vacilando también sin saber si querrá que le abrace o qué demonios.
Inglaterra entra detrás, aun un poco nervioso y Galia les mira.
—T-Thank you —susurra Britania sonriendo un poco—. Eh... esta es Galia, ¿te acuerdas de ella?
—Ah, este es... el otro pequeño, ¿verdad? No Angleterre... —sonríe junto a Britania.
Gales se gira a ella y la mira... y la MIRA levantando las cejas y sonrojándose un poquito pese a su cinismo habitual sin poder evitarlo.
—No creo que se acuerden —le sonríe a Britania—. Eran muy pequeñitos, sólo el mayor, el pelirrojo, quizás...
—E-Éramos, Galia...—tartamudea un poco y se sorprende a sí mismo por hacerlo, mientras la sigue mirando de arriba a abajo—, tú lo has dicho. ÉRAMOS pequeñitos. Bueno, England es el que se quedó pequeñito para siempre. Cymru, a tus órdenes —extiende la mano hacia ella y sonríe un poquito de lado... y sigue sonrojado, sin duda.
—Alba me parece que sí que se acuerda y quizás Érie también lo haga —asiente la británica girándose a mirar al inglés, sonrojándose de nuevo al acordarse del asunto y desviando la mirada.
—¡No me quedé pequeñito! —protesta Inglaterra.
Galia pone la mano con suavidad sobre la suya, no para encajársela.
—A nadie le importa cómo te quedaste... —susurra Gales antes de agacharse un poco más en una breve reverencia y llevarse los nudillos a los labios, rozándoselos un poco con bastante más naturalidad de la que se creería alguien que un británico es capaz... a menos que el británico aún viva en o antes cuando estas cosas eran habituales.
Ella sonríe porque nadie más que Francia, Roma y Germania (por orden de Helena) la saludan así (no, no, Austria no lo hace) mueve el dedo índice y le hace una caricia sutil con ello.
El galés le hace repentinamente bastante más caso del que supondría, mirando un poco su pulgar y luego su sonrisa de nuevo... embobándose como hace un MONTÓN de tiempo no se deja embobar por Francia.
—Me gusta mucho verlos de adultos... son tan apuestos —asegura Galia para Britania—. Ojalá vinieran los dos mayores también —insiste.
—Apuestos... son igual de latosos. Ya me lanzaron por los aires el otro día igual que cuando hacían de pequeños —Britania hace los ojos en blanco.
Gales sale del embobamiento con la voz de su madre, notando que se ha quedado sin habla, no le ha dicho absolutamente nada interesante hasta ahora y sólo se ha quedado ahí embobado e idiotizado. Sonríe un poco de lado para sí y le hace un cariño de vuelta a la gala, soltándole la mano y enderezándose.
—Mira que dulce es este —asegura—. Seguro te hicieron eso porque te quieren mucho.
—Dulce. Podría ser peor el adjetivo, sin duda —Gales se sienta a su lado con cierta distancia... pero a su lado. Mira a su madre—. Claro que la queremos mucho... y suelta unos chillidos bastante buenos cuando está en los aires. Les he dicho muchas veces que no lo hagan, pero no me escuchan —el inoceeeente.
—JA! ¡Tú la lanzas igual! —el acusica, no creo que haga falta decir quién es, sale con cervezas, vino y cacahuetes en un bol para picar.
—Ya, claro... lo hacen en realidad porque son unos traviesos y creo que les gusta estar castigados —Britania tan sarcástica.
—Y tú no haces nada útil para defenderla... ni para divertirla —responde Gales al inglés —, fuera de ser un llorica.
—¡Yo la defiendo más que nadie!
—Yo creo que sólo quieren que les hagas caso —asegura Galia
—Seguro NADIE quiere que le hagas más caso que la larva, mother. Mira los chillidos que ya está pegando —Gales se ríe en voz baja estirándose para tomar una de las copas de vino.
—¡No estoy pegando chillidos! —menos mal, nadie lo diría...
—No lo molestes —media Britania sonriendo un poquito para Gales, que cruza una pierna, estirado, volviendo a ponerse serio.
—Ay, pobrecito, con lo tranquilo que estaba antes —suspira Galia para Inglaterra... quien se sonroja.
—Parece un conejito mimado, ¿no crees? —pregunta Gales con su voz estirada y seriedad, cualquiera diría que habla en serio.
—¡No parezco un conejito!
—A mí me gustan los conejitos —decide la gala. Britania se levanta a poner las flores en una jarra.
Gales hace los ojos en blanco.
—Veo que es cuestión de familia... — murmura. Inglaterra sigue refunfuñando algo por lo bajini—. Galia. ¿Cuándo llegaste a las hermosas tierras de my little brother?
—¿Te refieres a hoy o a cuando desperté del sueño?
Gales entrecierra los ojos y la mira.
—A ambos.
—Desperté en verano. Pero no estábamos aquí, estábamos en casa de mi hijo, no sé si le conoces. Es rubio y está enamorado de Anglaterre. Estaban todos ahí, Rome y Germania también... aunque Britania no estaba... es extraño. Germania me encontró y me salvó —Gales asiente siguiendo la historia sin especificar si conoce o no a Francia—. Ahora estoy viviendo con Britania y con Germania y Rome, todos vivimos en su casa. ¿Has estado?
—Yo sí —interviene Inglaterra aunque sigue sonrojado por lo de que Francia está enamorado de él.
—No, no he tenido el gusto de estar... aún. Mother no nos ha invitado —indica Gales sin mirar al inglés—. Aunque sí me ha hablado de ella.
—¡Ah! Pues os invito yo, es un lugar muy bonito y muy soleado, aunque con lo que os gusta a vosotros la lluvia quizás no lo pasáis muy bien —sonríe.
—A mí sí me gusta el sol, también, además de la lluvia —vuelve a intervenir el inglés, como siempre tratando de ser partícipe de lo que hacen sus hermanos.
—Galia, no malinterpretes... —Gales se interrumpe al ver que Inglaterra ha dicho lo que iba a decir él, le fulmina un poco —. Aquí también es un lugar soleado... si consigues mirar detrás de las nubes —cambia por una broma. Ella se ríe un poco suavemente.
—En todas partes está soleado detrás de las nubes —suelta Inglaterra como "no seas idiota".
El galés sonríe hacia ella y luego hace los ojos en blanco mientras Britania vuelve con las flores en el jarrón, poniéndolas en el comedor.
—Oh, really? —pregunta Gales mirando a Inglaterra con completa seriedad.
—Pues no digas obviedades —replica Inglaterra.
—Tú no interrumpas a la gente.
—¡No estoy interrumpiendo a nadie!
—¿Te han gustado las flores, mother? —pregunta Gales dejando de hacerle caso a Inglaterra, mirando a Galia de reojo.
—Oh, yes Cymru. Thank you... ¿qué hay de cenar? —pregunta Britania volviendo a la sala y mirando a Inglaterra, quien le mira inclinando la cabeza.
Gales se sonroja un poquito y aprovecha la pregunta directa de su madre a Inglaterra para bajar un poco el tono de voz y sonreír.
—Es... Roast beef —responde Inglaterra, sonrojándose un poco porque el roast beef le gusta.
—¿Roma o Germania? —pregunta el galés mirándola con curiosidad.
—¿Y eso qué es? —pregunta Britania sin estar muy segura... aunque huele muy bien, no va a negarlo.
—Oh? —pregunta Galia sin entender eso.
—Es buey hecho al horno —explica—. Con salsa y puré y verduras y arroz para acompañarlo.
—Es como preguntar dulce o salado o... café o té —Gales se encoge de hombros y le sonríe —. Disculpa, el humor galés es aún peor que el de mi madre y tú no pareces ser del estilo bromista —carraspea un poco y se sonroja —. ¿Cuántas veces te han dicho hoy que ese vestido es hermoso?
—Buey hecho al horno... con salsas. France? —pregunta Britania escueta, casi sin necesitar oír la respuesta.
—No podría elegir, me gustan los dos a la vez. Esta es la primera, eres muy amable —sonríe y le pone una mano sobre la rodilla diosmíodejadetocarlotodo.
—No!... I mean... más o menos... I mean... well. Pruébalo y lo sabrás.
Gales traga saliva con la mano... y sonríe cínicamente.
—No debería ser la primera, el vestido lo es... al igual que la percha. Y detenme antes de que siga haciendo esto, Galia —la mira con perfecta seriedad antes de carraspear y preguntarse qué demonios está haciendo. Entrecruza las manos en su regazo, desde luego sin quitarle la mano de la pierna—. Mother debe estar contenta de que estés viva de nuevo.
—Got it, got it... sólo me basta con olerlo —murmura Britania sentándose y tomando su cerveza, mirando de reojo a Gales y Galia.
—Non, estoy segura que es de mala educación detener los halagos de un chico —dibuja un circulo con los dedos sin mover la mano—. Sí que lo está, yo estoy contenta de volver a verla —Galia le sonríe a Britania para nada preocupada de su mano.
—No es mi culpa, yo no quería que se metiera pero nunca me deja en paz en la cocina —protesta Inglaterra—. Sólo es por Galia.
—¿Por Galia? ¿Qué tiene que ver Galia? —pregunta Britania frunciendo el ceño y mirándole otra vez.
—Pues que es su madre y dijo literalmente —pone voz en falsete en francés—. Que ella no puede comer de nuestra mierda, que seguro que se muere de nuevo y no quiere.
Gales sigue mirando la mano y piensa por un instante... no, no por un instante, piensa claramente que esta mujer es toda una MILF. Se sonroja un poco más con la idea, riñéndose un poco a sí mismo. "Por dios, si es la AMIGA DE TU MADRE, Cymru. Y llevas como máximo diez minutos de conocerla... claro que ya tiene la mano puesta en tu pierna". Agita un poco la cabeza para sacarse el pensamiento de ella y sonríe de nuevo con tranquilidad.
—Nos contaba de ti con frecuencia cuando éramos pequeños... creo que le hacía falta alguna chica con quien hablar, más aún con el montón de bastardos inclementes, como ella misma nos llamaba, a quienes veía todo el tiempo.
—Por qué habría de morirse con nuestra COMIDA... JA! Mierda... claro que no es ninguna mierda —Britania se cruza de brazos volviendo a mirar a Galia.
—Yo venía a visitaros a veces, siempre me he divertido mucho con todos vosotros y os contaba cuentos... aunque vuestra madre lo hacía mucho mejor, pero sí que os gustaban mis dulces y... ¿quién era el que lloraba todo el tiempo que te costaba tanto calmarle? Uno de vosotros... os gustaba que os cantara.
Exacto, Gales... Exacto. Es la bloody amiga de tu madre que cuando eras un BEBÉ venía a cantarte y a traerte dulces. Gales se ríe de sí mismo aunque la mira fijamente mientras habla notando que es que... es difícil no hacerse fantasías desde YA con esta mujer, que es SUMAMENTE guapa y atractiva.
—Alba lloraba muchísimo, era terrible porque nunca había tenido un niño cerca y no tenía idea de cómo calmarle —recuerda Britania sonriendo un poquito y apretando los ojos —, aunque Ireland lloraba más fuerte. Cymru tenía piel delicada, ¿te acuerdas de eso? Dioses, no sé cómo sobreviví. De no ser por ti y las hadas, los habría terminado ahogando a los cuatro.
—Eire —asiente acordándose—. Me miraba con sus ojos graaaandes escondido detrás de Alba persiguiéndole por toda la casa y siempre tenía mocos en la nariz, me daba una pena.
—Imagínatelo IGUALITO pero un poco más grande. Bien... cuando lo veas no te costará ningún trabajo reconocerlo —comenta Gales.
—¿Y cuál era el meón? Angleterre? —pregunta acordándose tras reírse un poco e Inglaterra levanta la vista de su teléfono sin casi saber de qué hablan.
—Yes, ensuciaba el triple de lo que ensuciaban los otros... era terrible —comenta Britania haciendo los ojos en blanco.
—Meón, chillón, acusón... todos los puntos en contra suya. No sé cómo no le ahogamos NOSOTROS.
Inglaterra les mira en plan de "what?" y frunce el ceño. Gales se ríe un poco de la cara de Inglaterra y casuaaaalmente le roza un poco la mano a Galia en su rodilla.
—Ah! —salta de repente ella con eso.
Gales la mira con cara de completo culpable, quitando la mano. Vacila un instante sonrojándose levemente pero sonríe con cinismo.
—Yes?
—¡Ya me acuerdo! Cymru! Era el más tranquilo y el más listo, ¿te acuerdas? Desde que llegaba venías a buscarme, me tomabas de la mano —lo hace de forma clara—. Y no me soltabas en todo el tiempo porque sabías que si estabas conmigo tu madre no te gritaba —se ríe suavemente.
—Ahora con la edad se ha vuelto tonto —suelta Inglaterra fastidiado de él ser el meón y Gales el listo.
Gales levanta las cejas porque sinceramente no se acuerda de nada de todo eso... y CLARAMENTE no se esperaba que terminara con la mano de Galia en la suya. Se emboba un poco de nuevo con su risa.
—T-Te... —balbucea y traga saliva sin creerse estar balbuceando de nuevo. Él no balbuceaba... no balbuceaba más que con FRANCIA. Tiene un escalofrío con ese asunto —, a-aseguro que sigo siendo igual de listo. Con esto que me dices no... No voy a soltarte en toda la noche Galia.
Ella sonríe entrecruzando los dedos y apretando muy levemente la mano del galés, volviendo a acariciarle con las yemas de los dedos.
—Sí, todos tenían toooooda clase de mañas para evitar los regaños —Britania se ríe —, y este sí que era el más listo y el mejor portadito, aunque no creas que ayudaba mucho en la casa.
—Ay, no... Recuerdo los gritos que le dabas a Alba, se me partía el corazón...
Gales traga saliva aun con la idea de Francia... y las manos de esta mujer tan suavecitas y delicadas con los dedos entrelazados a los suyos. Se parece... MUCHO a Francia.
—¿Los gritos que le daba YO? ¿Y no se te partía el corazón con las cosas que me hacía para merecerlos? —protesta la británica riendo.
—Bueno, que os dabais los dos... cuando le llevabas fuera de la casa para que no os oyéramos gritar... —suspira.
—Y por lo visto nos oían igual —suspira también porque siempre terminaba sintiéndose un poco culpable... cuando Escocia se largaba.
—Scotland es un tonto... —adivinad.
Gales mira la mano, y a Galia... y vacila un poco, incómodo y por alguna razón sonrojadito, aún cuando él no acostumbraba sonrojarse demasiado. Sí, él había perfeccionado el arte del cinismo. Hombre, si la mujer quería tomarle de la mano, no iba a decirle que no. Levanta la otra y le acaricia un poquiiiiiito el brazo con ella.
—Los cuatro lo son. Cuatro tontos mal portados —sentencia Britania.
En cuanto lo nota, ella levanta un poco las cejas y al final hace lo que siempre hace con Roma, que es apoyársele un poquito encima.
—Quisiera saber qué hacen ahora, France no me ha contado demasiado.
—England trabaja y hace como que organiza todo —explica Gales un poco descolocado con esta mujer. ¿Estaba... así como... ligándole o algo? Pero si se acababan de conocer.
Claro que aún tenía su mano... Y no parecía estar preocupada con ello. Y él ya estaba nerviosito y no pensando en orden. Aprieta los ojos otra vez, y vuelve a calmarse a sí mismo, ¡que parecía el idiota de INGLATERRA en presencia de Francia!
—Trabajo más que tú, dear, que ya no queda uno vivo que te recuerde en la cámara de los lores.
Galia cero preocupación al respecto, porque le gustan los chicos y le gustan los chicos que la tocan con suavidad.
—Te confundes de hermano, England. Aunque puedo no volver nunca más si es lo que me estás pidiendo —asegura antes de mirar a Galia de reojo y fascinarse con el concepto de que esté tan tranquila aquí siendo tomada de la mano por un extraño. Seguro te ve como un niño, razona para sí, y sólo es... como Francia... alguien que toca todo el tiempo.
—Todos trabajan y son un país grande y poderoso —asegura Britania —, Alba quiere independizarse.
—No me confundo de hermano, los otros dos seguro irían a la bloody Tower a buscar la cámara, Scotland is a git —repite Inglaterra acabándose su cerveza.
Galia les escucha y se pasa la mano por el pelo apartándoselo con gracia del cuello para dejarlo a la vista en una clara invitación a "sigue hablando con los labios ahí" que creo que sólo le pilla Roma. En fin.
—Además a ti te beneficia que no nos paremos en tu cámara de los lores, England. Mientras te demos dinero... que te lo damos y bastante —replica Gales y no, no pilla lo de los labios, pero sí que nota el movimiento y le mira de reojo pensando que JODER... es realmente hermosa. Lo siento, de verdad, no es amor a primera vista, pero es que la chica es guapa.
—Dejen de hablar de trabajo y mejor vamos a cenar... ¿no tienen hambre? —pregunta Britania que ya se acabó todos los cacahuates.
—Ah, cuando queráis —asiente Inglaterra.
Si Galia le mira va a verle mirándole el cuello así como Drácula.
—Además huele de maravilla —claro, como que lo ha hecho tu hijo.
—Huele... aceptablemente bien —concede Britania sólo porque Inglaterra le dijo que él había participado un poco.
Gales creo que está paralizadito, no se ha enterado demasiado de la propuesta de cena. Galia le mira de reojo y hasta inclina un poco la cabeza mientras Inglaterra se mete a la cocina.
—Ehh... really? —pregunta descolocado, parpadeando antes de decidir que seguro está entendiendo mal.
—Tengo bastante hambre, eso se ve muy apetecible y huele muy bien, Anglaterre —asegura Galia cuando ve a Inglaterra saliendo de la cocina con el Roast Beef, cambiando de tema.
—Ven, Galia... Siéntate acá —pide Britania sonriéndole un poco. Ella sonríe y se levanta apoyándose de nuevo en la rodilla del galés.
—Ah, Larva... Te tengo una sorpresita —sonríe Gales sin poder evitar mirarle un poquito el culo de reojo a la chica. Inglaterra le fulmina y se mete a la cocina esperando que le siga. Gales le sonríe a su madre y sigue a Inglaterra —. En realidad es más sorpresa para mother —comenta entrando tranquilamente con su copa y la de Galia en la mano.
—What? —le mira de reojo emplatando el puré. Gales sonríe maligno.
—A ver si adivinas.
—I don't know...
—Tiene que ver con tu persona favorita del mundo —sonríe sirviendo más vino e Inglaterra frunce el ceño—. No deja de impresionarme tu pésimo humor.
—¿Qué con él? —pregunta mirando lo que hace.
—Ya lo verás en un rato —termina de servir el vino —. ¿O quieres que te arruine la sorpresa?
—Da igual lo que planees, no te va a hacer caso.
Gales levanta una ceja y le mira... Y se le borra la sonrisa de los labios, frunciendo el ceño.
—¿Tú no sabes lo que es el sarcasmo? ¿Qué tienes? ¿Seis?
—No importa, se ha ido con Spain y Prussia, no te hará caso hoy —se encoge de hombros y sonríe un poco al notar que frunce el ceño. El mayor toma aire y lo suelta aun frunciendo el ceño.
—No hablo de tu pareja, larva, hablo de our brothers. Y decididamente no me interesa lo mucho que le adoras.
—He isn't... ¡no le adoro! —se sonroja un poco—. ¿Qué pasa con ellos? —cambia de tema. Gales hace los ojos en blanco.
—Qué bueno que me aclaras que no está aquí para protegerte... Lo pasaremos mejor.
—No necesito que nadie me proteja —sale con el puré y las verduras al comedor.
—Claro que lo necesitas... —sonríe saliendo tras él con las dos copas.
xoOXOox
Un poco más lejos de ahí, acercándose a la casa por la ciudad en coche... Escocia mira a Irlanda de reojo, pensando que tarde o temprano va a tener que decirle... la otra parte del plan para que no se ponga idiota... in situ. Ha estado intentando evitarlo todo el camino, pero no quiere contárselo con todos en la casa, aunque Gales ya lo sepa.
Irlanda está parloteando todo el rato y riéndose, contándole la historia de la prostituta que le echó. Está medio mareado además, lo que no le impide ir conduciendo.
—Eres un bruto, que te eche un puta es como demasiado hasta para ti.
—No soy un bruto, era la loca que se sentía de mucha categoría —hace los ojos en blanco.
—Lo que tú digas, pero si te va una con muchos humos o le bajas los humos demostrándole que eres bastante bueno para ella o incluso mejor que ella si te largas, idiota... dejar que te echen... seguro aún se sintió bien.
—No me molestes, si fue graciosísimo que me echara —se muere de risa sin que le preocupe en lo absoluto.
—Que cabrón —niega con la cabeza riéndose.
—Debiste acompañarme en vez de ir a lo que sea que fuiste por culpa de la chica esa.
—Sobre eso...
—Huh? —le mira de rojo.
—Después de la cena he quedado con ella y con unos amigos suyos —suelta mirando por la ventanilla.
—¿Con quién? —pregunta de verdad sin tener idea.
—Con ella.
—¿Con la prostituta? —el alcohol... El alcohol…
—What the hell? ¿Qué prostituta? —calada de puro.
—No estoy entendiendo, cabrón. ¿Con quién has quedado?
—Con Belgium and the Italy bros.
—Oh! ¡La zorra!
—Yes. That one —ojos en blanco, ligero sonrojito.
—Brotheeeer! ¡¿Pero no la habías echado?! —Se ríe idiotamente.
—Yes... but... ella volvió —se encoge de hombros.
—¡¿Volvió a buscarte después de eso?! —levanta las cejas y le mira de reojo sonriendo y el escocés le sonríe de lado—. Ah, come on! ¡¿Cómo que a ti te buscan después de echarlas a gritos y a mí me echa una bloody whore?!
—Porque tú eres un cabronazo idiota y yo sé cómo tratar a una mujer.
—Yo no soy ningún idiota... Un cabronazo quizás.
—Por eso a ti te echan las putas y a mí las zorras me piden citas.
—¡Citas! —Se muere de risa. Escocia da una calada laaarga sonriendo—. ¿Te ha pedido una cita?¿ Hoy? ¡Hombre!
—Es lo que te estoy diciendo —le mira de reojo.
—¡Sí serás cabrón! ¿Y te habló por teléfono o cuando es qué dices que volvió?
—Esa misma noche.
—¡Y no me has contado! Cómo coño... ¿A dónde volvió?
—Estaba esperándome en casa del larva.
—¡No me jodas!
—Es así —se encoge de hombros.
—¡¿Y qué tal?! ¡Hombreeeee! ¡¿Y te la tiraste en la cama de la larva?!
Se sonroja y se humedece los labios.
—Yeah
—¡Joder! Eres... ¡Eres un cabronazo! —risa. Escocia le da un puñetazo en el brazo e Irlanda se ríe mirándole con cierta envidia y cierta admiración—. ¿No tiene una amiga?
—No lo sé, luego se lo preguntas, pero no hagas capulladas.
Se detiene afuera de casa de Inglaterra.
—¡Qué capulladas voy a hacer! Si yo no hago nada... —suelta una risotada—. Oye y... Es tu... ¿Algo? ¡Ja!
—Nah, sólo nos hemos visto un par de veces... —se sonroja un poco.
—¿Y? Te gusta, ¿no? ¡No me jodas que vas a dejar de ser un hombre libre!
—¡No voy a dejar de ser un hombre libre! —sin comentarios sobre si le gusta.
—¿Ah no? ¿Ni siquiera por una zorrita que te caliente la cama todas las noches?
—¡Eso no me quita la libertad!
Se ríe y el escocés le golpea de nuevo y se baja del coche.
—¿Y a donde vamos a ir hoy? —se baja con él riendo aun.
—No lo sé, con ellos, luego llamaremos a ver —anda hacia la puerta y toca el timbre.
Y es Britania la que se ofrece a abrir la puerta. Así que es ella la que abre y levanta las cejas sonriendo cuando les ve.
—Oh!
—Hello, mum —sonríe Escocia.
—Mum! Hi! —saluda Irlanda también.
—¡Pero qué sorpresa! —sonríe dejándoles pasar. Escocia apaga el puro, tirándolo por ahí, entrando—. No me dijo England que vendrían... —mira a Escocia con los ojos entrecerrados.
—Weeendy, we are hoooome —canta como en el resplandor... a Inglaterra se le caen los cubiertos—. England no lo sabía.
—Oh! Seguro va a protestar. ¿Cómo estás? —pregunta la británica al escocés mientras Irlanda se quita la chaqueta.
—¿Cómo voy a estar si llevo una hora soportando a este idiota conduciendo?
—No creo que lo haga peor que yo —se ríe un poquito tomando la chaqueta del irlandés y la de Escocia y poniéndolas en el armario de entrada—. Van a cenar.
—Hemos venido a beber, pero si no queda más remedio.
—¿Quién hizo la cena? —pregunta Irlanda abrazando a su madre de los hombros.
—Ehm... England, claro... Con una poca de ayuda. ¡Galia está aquí! ¡Va a estar tan contenta de verles!
—¿Está aquí Galia? ¿Y el capullo?
—¿Cual capullo? —pregunta Britania descolocada.
—Tu novio.
—Shut up! —se sonroja apretando los ojos—. No sé de quién hablas pero por si acaso... Rom no está aquí, está con Germania
Irlanda se ríe cargando un poco a su madre de la cintura en una bestialidad. Escocia se ríe mirándoles.
—Ahhh! Erie! —protesta en un gritito.
Escocia decide entrar a la sala sonriendo, dejándoles ahí.
—¡Hey! ¡Familia!
Inglaterra frunce el ceño y se levanta de la silla.
—¡Hombre! ¡Mira quién llego! —Gales le sonríe.
—What the hell crees que haces aquí!?
—Qué bonito te ha quedado el comedor, hermanito —le sonríe cínicamente haciendo un gesto de saludo a Gales.
—Uy... Pelea familiar. Somos varios contra ti —comenta Gales mirando a Galia y sonriéndole—. Vas a tener suerte y conocerles.
Galia mira a Gales sin entender a qué se refiere con eso.
—Get lost, Scotland! ¡No eres bienvenido en mi casa! —protesta Inglaterra.
—Pero sí en el país, ¿verdad? Dame la independencia y no volverás a verme, mientras tanto... —toma una silla y se sienta a la mesa tranquilamente. Inglaterra bufa por la nariz con eso.
—Este es mi querido hermano Alba... El llorón. ¿Te acuerdas de él? —Gales se lo señala con mucha formalidad. Escocia levanta las cejas con eso y Galia le mira.
—¿De qué hablas tú, git? —pregunta a Gales con eso de "el llorón".
—¡Ah! Sí, eres... el mayor, ¿verdad? ¿Te acuerdas de mí? —le sonríe Galia.
—Es algo que recuerda Galia, no es mi culpa —Gales sonríe sin dejar de comer todo serio.
—Yes, of course me acuerdo —asegura Escocia.
—Ya me lo figuraba, tú eres el más mayor —asiente ella e Inglaterra refunfuña sobre algo.
—¿De qué te acuerdas, Alba...? —pregunta Britania entrando a la sala.
—¡Ah! Larva! —Irlanda saluda al inglés sonriendo maligno.
—De Galia y de ti cuando éramos pequeños. Me gustaba que viniera porque nos gritabas menos, así que Eire y yo aprovechábamos para hacer las peores trastadas cuando ella estaba.
—Que te den —susurra Inglaterra sin mirar a Irlanda.
—¿Te acuerdas esa vez que subimos al caballo al árbol? —pregunta Irlanda sonriendo y mirando a Gales, mientras se acerca también una silla y se va a la cocina por unos platos.
—¿Qué estábamos haciendo? ¿Intentando que volara como los pájaros o algo así, verdad? Como un Pegaso... creo que fuiste tú quien dijo que si lo tirábamos de una rama aprendería a volar como lo pichones —sigue Escocia.
Britania se ríe.
—Nuestro único caballo en el ÁRBOL. Y tú, Galia, defendiéndoles y diciendo que eran unos niños hermosos.
—Pues lo eran y lo siguen siendo, mira que mayores son ahora —sonríe con ensoñación mirándoles.
—Que van a ser hermosos, son unos latosos —protesta Britania sonriendo hacia Escocia y sentándose en su lugar cuando Irlanda vuelve con platos.
—Creo que nadie nunca además de ti le ha llamado hermoso a Eire —comenta Gales hacia Galia sonriendo un poco de lado.
—Mira quién habla, la latosa mayor —replica Escocia a su madre, sonriendo de lado.
—Oh, no lo creo, es bastante mono a su manera, seguro es un encanto —no nos olvidemos que a Galia también le gusta Germania.
—¡¿La latosa mayor yo?! Ja —Britania le sonríe de vuelta, evidentemente feliz de que esté aquí.
—Un encanto, esa es otra cosa que nunca habían dicho de él. ¿Más vino? —Gales para Galia.
—La latosa mayor tú. ¡Cymru, deja de correr por todos lados! Eire, ¿quién te ha enseñado esas palabras? ¡Alba, no metas ese chucho pulgoso en la casa! —la imita Escocia.
—Sí, merci, eres muy atento —le tiende la copa.
—¿Y qué crees que hubiera pasado de haberles dejado hacer lo que quisieran? ¡Mira como tienes tu casa con todo y mis recomendaciones!
—Es fácil ser atento con alguien como tú —le sonríe levantándose.
—¡Y lo peor era que a la larva nunca le dabas lata! —protesta Irlanda.
Inglaterra les mira a todos y de repente, entre que no se acuerda de la historia del caballo y que su hermano ni siquiera le ha nombrado se siente bastante solo, con un agujerito en el estómago... por una vez, sonríe con eso.
—¡A mi casa no le pasa nada! —protesta Escocia.
—Tu casa es un chiquero.
Galia sonríe de ladito y le guiña el ojo a Gales con esa respuesta.
—Pues qué otra cosa va a ser, si quien vive ahí soy yo —suelta Escocia
Gales se sonroja un poco con el guiño, aunque la sigue mirando unos segundos después antes de humedecerse los labios e ir a la cocina por la botella. Irlanda suelta una carcajada con este comentario.
—No era un chiquero así antes, que va a pensar la muchacha esta... La zorra.
El escocés levanta las cejas y se sonroja. Galia parpadea mirando a Britania.
—¿La que me contaste de Navidad? ¿Va a ir a tu casa? —pregunta a Britania y luego a Escocia. Irlanda mira a Escocia y luego hace un "pffffff" empezando a reírse.
—E-Ella... —se sonroja más al oír reírse a su hermano y le mete un golpe otra vez—. Ni te rías, capullo, envidia que tienes.
Irlanda se ríe aunque se soba el brazo donde le pegó.
—Tiene una novia pechugonaaaa —canturrea haciendo el gesto las manos como pechos.
—¡Y un idiota envidioso por hermano! —protesta. Britania frunce el ceño con eso y mira a Galia.
—Una zorra.
Justo al tiempo que Gales entra a con la botella y levanta las cejas imaginando inmediatamente el tema del que hablan.
Que delicia de cena familiar ¿no crees?... ¡Gracias Josita!
