Gales tiene cara de culpable aunque no quiera, y está un poco sonrojadito
—Mum... —se vuelve Inglaterra a ella.
—Eh? What? —se voltea Britania a mirarle.
—¿Has visto esto? —le pasa el teléfono con la foto que ha sacado antes.
—What is th... what the... — frunce el ceño y traga saliva y se sonroja un poco y mira a Galia de reojo.
—E-Es una foto... sólo es una foto, no veo que... —carraspea —, represente algún problema.
Galia se abalanza sobre ella para mirar la foto mientras Gales fulmina a Inglaterra, pensando que... hay dos opciones de esto: hacerlo y que su madre se entere, o hacerlo y que su madre no se entere. Inglaterra está suplicando que su madre se entere, aparentemente.
—Se ven... muy...
—¿A que es adorable? —sonríe la gala. Britania parpadea.
—E-Es un poco...
Inglaterra mira a Gales con su sonrisita.
—Claramente no es lo que parece —asegura Gales con el ceño fruncido fulminando a Inglaterra.
— No sé si... adorable. Están muy cerca, ¿no?
—Nah, así —Galia abraza a Britania igual que a Gales, tiernamente.
—¿Y qué es lo que parece, lovely Wales?
—Lo que te encantaría que fuera... lo que quieres es armar un chisme.
—Es... yes, es así pero Cymru... es que se ven un poco...
—Será que hay para montarlo... —sigue Inglaterra.
—No sé, yo no veo nada raro, a mí me gusta —Galia tan feliz. Gales hace los ojos en blanco.
—No tienes nada, England... fuera de una ridícula foto en la que nadie más que tú ve algo raro.
—Cymru?
—Eh? —pregunta Galia.
—¿Entonces porque te pone tan nervioso que la vea mum?
—¿Qué te gusta? —pregunta Britania levantando una ceja.
—La foto —sonríe.
—Desde luego no me pone nervioso que la vea mother. Lo que debería ponerme nervioso es que tú estés insinuando cosas... pero ni siquiera.
—Es... —Britania la mira otra vez y sí, algo le dice que hay... algo extraño, pero no alcanza a saber qué—, bonita, sí. Has salido muy guapa como siempre.
—Yes, of course... Y yo nací ayer.
—Pues casi, larva.
Galia la abraza más fuerte.
—¡Ah! ¡Ya sé! —Suelta ella de repente —. ¡Chicos, hacednos una foto a vuestra madre y a mí!
—Ahh... Galiaaa. No. Mira como traigo el pelo después de que me lanzaran —protesta un poco.
—Eso es lo que... —Inglaterra pierde el hilo.
—England es el fotógrafo oficial el día de hoy... con lo que le gusta la foto y el video.
—Vengaaa por favooor —pide—. Ven, te lo arreglo —empieza a peinarla con cuidado.
Britania se sonroja un poco... pero hombre, esta es Galia que puede hacer con ella casi que lo que quiera. Y tampoco es que le esté haciendo nada tan horrible.
—Siempre salgo mal en las fotos, pero contigo al lado es aún peor —la mira hacer, inmóvil.
—Debimos hacerte una con todos tus chicos... qué pena que se hayan marchado.
—Ni siquiera lo pensé... aún puedes tú hacerme una con England y Cymru.
—Ah! ¿Quieres?
—Well... voy por la cámara entonces —se levanta Inglaterra suspirando.
—Yes, ve por la cámara... si no vuelves no importa —Gales sonríe. Inglaterra le muestra un dedo mientras va a buscarla.
Galia mira a Gales de reojito porque ha conseguido desviar la atención más o menos. Gales se cruza de piernas en su silla poniendo su cara de desagrado, sin mirar a Galia y a su madre. Tararea algo suavecito con su mejor cara de inocente.
Acaba de arreglarle el pelo a Britania y le sonríe cuando Inglaterra vuelve.
—Lo he pasado muy bien, no sabía que vendrían todos...—confiesa Britania suavecito.
Gales mira a Galia en cuanto la atención de su madre desaparece de él, se humedece los labios.
—Ha sido una muy bonita sorpresa —asiente ella.
—Y que estés tú aquí es... algo que no pensé que pasaría nunca —le sonríe y Galia le toma de la mano y se la aprieta sonriendo contenta con eso.
—Ehm... bueno, pues... poneos —pide Inglaterra.
Gales las mira mientras Britania sonríe un poquito, arreglándose un poco la ropa antes de voltear a la cámara.
—¿Pero con eso... esas se van a poder ver después en el teléfono? —pregunta Galia.
—Yes, yes, don't worry about it.
Gales sigue mirando en silencio y con especial atención a Galia e Inglaterra saca unas cuantas de las dos en las que su madre, pobrecita, si bien no es fea, evidentemente junto a Galia... Sí, sí... hombre, la misma Britania... lo sabe a la perfección.
La gala desvía la mirada hacia Gales un instante cuando nota que le mira, sin poder evitarlo. Gales traga saliva, se sonroja un poco pero no deja de mirarla. Dios mío, Gales el stalker.
—¿Son un desastre, verdad? Siempre son un desastre... lo he dicho mil veces, nadie debería fotografiarse junto a Galia más que sus hijos...
—No son un desastre, yo creo que tú te ves muy bonita también —asegura Galia mientras Inglaterra mira las fotos. Gales se levanta parsimoniosamente y se acerca a Inglaterra estirándose un poco la corbata.
—¿Cómo han quedado?
Inglaterra le mira de reojo entrecerrando los ojos... pero se las muestra, eso sí, sin dejarle tomar la cámara.
—Siempre dices esas cosas, y las dices por decir... no pasa nada. Tú eres la bonita de la casa, yo tengo otras cualidades —asegura Britania y llama a los chicos—. Déjennos ver las fotos.
—En realidad... sí eres bonita, pero tienes razón, ya querría saber yo llamar la atención de Rome como lo haces tú —asegura y eso sí es cierto. Britania se sonroja un poquito con ese comentario.
—Créeme que no querrías estar peleando todo el tiempo con él —asegura arrugando la nariz.
Inglaterra se acerca a ellas comprobando con muuuuucho cuidado de qué foto a qué foto son las que ha hecho porque vete a saber que otras fotos hay en la cámara de cositas sucias y secretitos.
—Es divertido ver como lo hacéis y los dos parecéis pasarlo muy bien con ello —asegura viendo lo que Inglaterra les muestra.
—Claro que no, yo no lo paso bien, y le detesto —asegura y ni siquiera se molesta en esperar que suene creíble en realidad—. Qué bonita eres... —protesta un poco antes de incorporarse—. Tómanos una a nosotros.
—Conmigo siempre es suave y delicado pero no parece pasarlo tan divertido... —suspira pidiéndole la cámara a Inglaterra, él vacila.
—Quizás no sabe valorar a alguien suave y delicado —comenta Gales así como quien no quiere la cosa ayudándole a su madre a levantarse, moviendo una silla para que pase.
—Eh... mejor la pongo en automático y te pones tú también en la foto, OK? —pide Inglaterra mientras Galia le sonríe a Gales.
—¿Qué es tan complicado? —pregunta la gala.
—No es complicado, es para que pueda salir —y no vea por accidente las fotos de su hijo que tengo porque aunque están en el ordenador también, NUNCA tiramos NADA.
Gales termina de ayudar a su madre y le extiende una mano a Galia.
—Puedes salir tú en esta foto también, aunque nos humilles a todos con tu belleza.
Galia se la toma con su languidez propia, acercándose a ellos mientras Inglaterra prepara la cámara sin saber muy bien donde está la opción porque la tecnología le desespera a veces.
—He pensado un lugar a donde ir... —murmura Gales hacia Galia con suavidad y su misma carita de inocencia, antes de soltarle y pasarse una mano por el pelo que ya tiene perfectamente peinado.
—Ah, ¿pues ahora me llevas? —le pone las manos en los hombros. Él sube una mano y le acaricia un poco la suya con suavidad.
—A donde tú quieras, Galia, a dónde tú quieras —sólo te ha faltado llamarla princesa.
Galia sonríe inclinando un poco la cabeza y le hace un cariñito sutil con el dedo de la otra mano (la que no le está sujetando, pues) cuando Inglaterra parece haber encontrado por fin la opción... o el botón de autodestrucción, no estamos seguros.
Britania carraspea y Gales pega un saltito sin poder evitarlo, soltándole la mano a Galia y mirando a su madre.
—Tú aquí junto a mí... England al lado de su suegra —indica Britania frunciendo un poquito el ceño.
—¡No es mi...! —chilla, luego refunfuña e igual corre a ponerse junto a ella, sonrojadito. Gales hace los ojos en blanco a Inglaterra, poniéndole una mano a Britania en el hombro.
—¡LUIS! —Y es lo que dicen los modelos para salir bien en la propaganda dental.
En cuanto se hace la foto, Inglaterra corre para ser el primero en tomar la cámara y verla por ese mismo asunto de las fotos... que no se pueden ver.
—¿Te gusta tu cámara, verdad? —pregunta Gales mirándole suspicaz.
—¿Qué tal ha salido? —esa es Britania que está impresionada con la foto a distancia.
—Y-Yes... bien, se nos ve bien —se la muestra.
—¿Y esto se puede poner en el teléfono para enviarla? —Britania no muy segura.
—Es... un poco más complejo, se pone en el ordenador y se manda por correo.
—Yo no entiendo esas cosas... —asegura Britania que lo intenta pero...
—No te preocupes, yo lo haré.
—Thank you... Quizás podamos enviarla a Rome —no que esté pensando en él ni nada
—Oh... Al idiota. Brillante idea, mother —suelta Gales.
—Ah, sí, se puede... ven, te enseñaré como.
Britania entrecierra los ojos y medio fulmina a Gales por el comentario. Inglaterra toma la tarjeta de la cámara poniéndola en el ordenador portátil mientras Britania se le acerca y Gales le sonríe un poco a Galia acercándosele con las manos en los bolsillos.
Galia le sonríe también y ahí es cuando Inglaterra entra en pánico con la pre visualización de las imágenes. Britania se sonroja un MONTÓN porque además... Es Francia. Ejem. O al menos cree que es Francia... No que lo vea del todo claro a la velocidad que lo mueve Inglaterra, pero con la mala suerte que se carga...
Inglaterra baja la tapa rojo hasta las orejas porque además el portátil se ha colgado.
—¡Lo haremos mañana... lo de las fotos! ¡Mañana te las enviaré!
—B-But... —no que quiera seguir viendo, noooo.
—Ahora no se puede, el ordenador se ha estropeado.
—Pero había algo en la pantalla... —la necia, intenta abrirla. Manos en un movimiento rápido para impedírselo—. Englaaand? —medio riñe Britania al ver que le manotea que no que ya no estuviera sonrojadísimo como para sonrojarse mas con ello—. ¿Qué pasa? —les pregunta Britania.
—¡Tienes fotos inapropiadas ahí! —le acusa como si no fuera obvio.
—Waaaaaah! ¡Noescierto! —se abraza al portátil.
—¡Yo lo he visto! ¡Tiene una foto de tu hijo! —le suelta Britania a Galia.
—¿Una? Mother, no te engañes —se burla Gales. Inglaterra está a punto de meterse bajo la mesa.
—¿De mi hijo? ¿Puedo verla? —pide Galia. Gales se sonroja con la idea.
—¡No! —ala, bajo la mesa.
—What are you doing, larva?
—Shut up! ¡No es tu asunto! —abrazado al portátil.
—¿Las fotitos de France es lo único que te quedara de él después de hoy? ¿Ya has caído en la cuenta de que no te quiere? —Gales por la misma vía de siempre, hace voz de niño pequeño.
Britania está más que acostumbrada a Inglaterra debajo de la cama/mesa/dentro del armario. No le presta mucha atención en realidad.
—Sí me... shutup! —Se hace medio bolita—. ¡No me importa! ¡Yo no le quiero!
—Ja, que no vas a quererle... —hace los ojos en blanco y justamente suena el teléfono de la casa.
Inglaterra se hace más bolita bajo la mesa porque además ya ha mandado los mensajes de feliz año nuevo a todos, ya que ahora que el niño lo pasa con Rusia y Canadá con Liechtenstein, él es el último en el horario de Greenwich.
—Oh... Le hablan por teléfono al forever alone... —Gales se mece adelante y atrás junto a la mesa sin moverse —, ¿no vas a contestar?
—Y al final... ¿Qué van a hacer? ¿Saldrán? ¿Ya es muy tarde, no? —abuelita Britania... No exageres.
—No! —chilla Inglaterra que no quiere salir, abrazándose más al portátil y Galia se va a contestar tan feliz.
—Allo?
—Maman? Allô, soy France! —grita Francia al otro lado del teléfono en medio de un ruidajal con música a todo volumen.
—Allo? ¿Me oyes? Se oye todo de cosas y gritos.
—Ya lo sé... Estoy en un bar —una pausa de unos segundos hasta que baja un poquiiiiito la música —. ¿Qué demonios haces con Galles?
—Ah, estábamos aquí cenando con England... han venido también Alba y Eire, Britania está muy contenta —explica.
—Pero maman! Galles?! —Francia protesta en un ataque de celos infantiles muy extraños en él. Y digo infantiles no porque tenga celos de la atención que le dé a Gales como niño... Sino más bien un ataque infantil de celos, eso es.
—Vamos a ir a bailar ahora, me parece, no estoy segura —Galia mira a Gales que sigue molestando un poco a Inglaterra, aunque aún un poco pendiente de con quién habla Galia.
—¡¿Bailar?! ¡¿Con Galles?! Maman! Pero si es... Es... Es frere de Angleterre! Y... —Francia vacila un poco—. ¿Vas a acostarte con él, verdad? Claro... Como que me llamo France que vas a acostarte con él, ¡le conozco!
—Pues... ya veremos, en realidad eso tampoco lo sé —la gala tan tranquila. Francia bufa por alguna razón enfadado... Ni siquiera está seguro de por qué—. ¿Qué pasa, cariño? ¿Qué te disgusta? —pregunta al oír el bufido.
—Pues que es Galles... Y Galles... Es Galles. Es un hermano de Angleterre! Y... ¿Sabes? Hablaremos de esto luego —decide hablándole como le hablaría a Canadá si le estuviera riñendo—. Por ahora... ¿Está por ahí justamente Angleterre?
—Está... debajo de la mesa, por eso contesto yo.
Frunce el ceño.
—Quooooi? —habla un poco más fuerte pensando que no le ha oído bien. Galia acerca el teléfono a Inglaterra, que se sonroja aun más.
—Vaya... Debe ser la llamada de despedida... —comenta Gales ahora no tan seguro.
—Es France —explica Galia—. Quiere hablar contigo —insiste hasta que Inglaterra se lleva el teléfono al oído (Pero no sale de debajo de la mesa). Gales hace los ojos en blanco acercándose a Galia.
—¿Nos vamos? —pregunta directamente. Ella sonríe y asiente.
—¿Por qué me apagaste el teléfono? —protesta Francia triste al teléfono, por cierto—. Feliz año nuevo...
—Scotland lo metió en la jarra de agua...
Gales mira a su madre de reojo, que está terminando de recoger la mesa... Se vuelve a Galia.
—Tú... Despídete de mother.
—Te echo de menos y no me contestas y... Estaba preocupado porque no te despediste y... Tu maman me envió una foto rara... Y... —dramaaaa medio alcoholizado—. Je t'aimeeee.
—Te la mandé yo desde su teléfono porque el mío está en... ¡estás muy borracho!
—Britania, ya nos vamos —Galia se acerca a ella.
—No estoy MUUUUY borracho... Sólo te echó de menos y... ¿Qué hace maman con Galles? Te echo de menos... No me gusta el año nuevo separadooos.
—Ya se van... —suelta el aire por la nariz preocupada mirando a Gales de reojo—. ¿Estás segura?
—Ella nada, es él que está en plan Graduado. Si estás borracho, dile a Spain y a Prussia que son idiotas —lo que pasa es que él no está bastante borracho y le ha echado de menos también.
—¿Qué te aflige? —pregunta ella al notar la cara de Britania.
—Angleterrrrree dice que... Oh, espera... ¡Que no están aquí, yo salí a hablarte! Y... ¿Alba está ahí? ¿Qué hace ahí?
Britania baja el tono de voz.
—No está aquí, ya se han ido...
—Creo que Wales sí... Quiere algo contigo —le susurra.
—Y... ¿Cómo te ha ido? Ah, mon petit lapiiiin... Tan solitoooo... ¿V-vas a ir a bailar? No bailes con nadie que me pongo celoso.
Ella mira al galés de reojo y sonríe de lado porque SABE que lo quiere.
—Bueno, ese es un asunto... de momento sólo voy aprovecharme un poco para que me saque a bailar —le sonríe tan inocente.
—¡No! No voy a bailar, voy a quedarme aquí con my mother porque me da un palo... —se detiene pensando en ir con Gales sólo para molestarle.
—Aprovecharte... ¿Vas a ligarte a alguien más? —levanta las cejas.
—No... Sólo voy a bailar con un chico apuesto que seguro me protegerá de cualquier mal —explica.
—Bien... —Francia sonríe satisfecho —. Le dije a una chica que no podía bailar porque era un hombre casado y le enseñe mi anillo.
Britania le sonríe un poquito con eso último.
—¡No puedes decir eso, Frog! Quizás si vaya a bailar —sale de debajo de la mesa.
—Seguro te protegerá de los males... —se lo piensa un poquito —, no le hagas muchas ilusiones.
—A bailar... ¡No! ¿Con quién vas a ir a bailar?
Gales, que está rondando la mesa aún, levanta las cejas cuando escucha esto último.
—Con Wales y con your mother.
—¿Vas a ir a bailar? ¿Con quién? ¿Con tu dedo? ¡No vas a ir a bailar conmigo! —le protesta Gales.
—Con maman... Maman quiere acostarse con Galles y va a querer acostarse contigo también —suelta Francia.
—No, no te preocupes —le sonríe Galia—. Yo también cuidaré de él.
—What? —Inglaterra se paraliza y mira a Galia asustado.
Britania asiente bostezando.
—No lo sé... Pero es que maman se parece a mí... Y... Seguro te gusta —ningún filtro de pensamiento con un poquito de alcohol encima. Inglaterra la sigue mirando y se sonroja al notarlo porque no se había dado cuenta el idiota.
—¡No es verdad!
Gales aparece detrás de Galia y la toma de los hombros con cierta urgencia.
—Nos vamos.
—Ah —sonríe ella, se vuelve a Britania y le da un beso en la mejilla—. Te quiero, nos vemos mañana.
—Sí lo es... Y es bonita y suave y... Quizás a ella no la odies como a mí porque no te ha hecho daño y... —pausa dramática —, no quiero que te acuestes con maman y dejes de quererme.
—Nos vemos mañana... Tú, no hagas tarugadas —advierte a Gales frunciendo el ceño.
—Frog! What the hell!? —protesta Inglaterra todavía.
—Pues túuuu... —reclama Francia —. Dime que me quieres.
—Noo! —se sonroja más.
—No, mother... Ninguna. Good night —tira un poco de Galia y ella le sigue, claro.
—¿Por qué nooo? Nunca me lo dices y yo siempre te digo cosas bonitas.
Gales mira a Inglaterra de reojo.
—¡Tú me molestas todo el tiempo a propósito! —Inglaterra está enajenado en la conversación y la miiiiisma discusioooon de sieeeeempre.
—Yo no te molesto... Te digo que te quiero y tú eres crueeeel...—ya son dos.
—¡Sí me molestas! ¡Todo el tiempo lo haces a propósito para hacerme rabiar! ¡Eso es aún más cruel!
Gales sonríe y sin más le pone las manos en la cintura a Galia llevándola a la puerta, quien se deja, deteniéndole sólo para tomar el abrigo y el paraguas.
—No es cierto... Yo sólo quiero que me quieras de vuelta como yo te quiero a ti.
—¡Tú eres una rana tonta y fea y nunca te voy a querer!
Gales le ayuda a ponerse el abrigo caballerosamente. Nerviosito.
—No digas esas cosas tan feas —Francia en el drama —. Tonto.
Galia hace algunos movimientos pompositos y sonríe cuando está vestida, agradeciendo.
—¡Tú me llamas tonto también! ¡Tonto tú más tonto que tonto!
—¿Te gusta el piano? —pregunta Gales suavemente, rozándole el brazo.
—Sí —Galia le toma de la mano.
—¡No! ¡Y tú sí me quieres! ¡Aunque lo niegues! —protesta Francia—. Yo lo SÉ.
—¡No sabes nada porque eres un tonto!
—Hay un bar giratorio... Toca música de piano y se ven... Las nubes de esta ciudad.
—Sí lo sé y no me importa que digas que no me quieres, te casaste conmigo y yo lo sé y...
—Seguro será maravilloso —sonríe ella.
—Yo no... ¡NO LO DIGAS! —chilla nervioso como siempre.
—Sí lo digo porque es verdad y porque puedo y tengo como demostrar que sí me quieres aunque siempre digas que no —Francia sonríe acariciándose el anillo—. ¡Tengo tu nombre grabado en un anillo en mi dedo y eso no puedes cambiarlo!
—¡No tiene mi nombre gravado! —seguro no le dejó por si Prusia se lo robaba.
Francia aprieta un poco su anillo angustiadito con eso.
—Pero tiene lo que tiene grabado, que vale por mucho y lo sabes —asegura.
Gales toma aire y sonríe un poco, extrañamente tranquilizándose con la situación actual. Al menos esto como estaba podía controlarlo un poco mejor... No estaban sus hermanos complicándole la vida y podría hablar con Galia y descubrir si tenían cosas en común.
Además... Esta parte era la que se le daba mejor: hablar con la chica. Si de algo se jactaba él era de hablar y con ello, diría Inglaterra, engatusar a más de alguna. No era propiamente así, pero era innegable que siempre era más simple cuando tenía espacio para hablar con la chica.
Claro que... Estaba también el asunto de QUIEN era esta mujer. Sí, era verdad que le parecía MUY atractiva, y suave, y delicada... Y besaba muy bien. Podría besarla otra vez, otras múltiples veces... Y tenía este asunto de tocarle, y abrazarle que la hacían bastante irresistible. Pero... Hombre, no dejaba de ser esta mujer milenaria, la mejor amiga de su madre, de otros tiempos y... La madre de Francia.
Gales abre la puerta de su Bentley con el controlito aun pensando en el asunto... No necesitaba a Escocia para que le dijera que Galia era una valiente manera de demostrar que había superado a Francia. Él mismo tenía ojos y podía ver lo mucho que se le parecía en lo suave, delicada y atenta... Y ya no habláramos de la sonrisa.
Todo eso que en conjunto le hacía balbucear y parecer torpe y... también lo que era tremendamente peligroso. Lo que hacía que pese a estar aquí y haber hablado con Escocia y asegurado que sí se la pretendía tirar... También se lo pensara dos veces sin estar del todo convencido.
Por lo pronto... Sólo era salir a bailar con una chica bonita, poniéndole un poco los pelos de punta a su madre y, con suerte, a Francia. Cualquier otra decisión ya la tomaría más tarde, dependiendo de cómo fuera la noche.
Galia toma a Gales de la mano y del brazo echándosele un poco encima y sonriendo. No está realmente segura de lo que va a pasar hoy con este chico. Que a él le gusta es más que evidente y no tiene ninguna duda, es casi tan mono como Germania es, pero a pesar de parecerse a Germania, es completamente distinto a él, no es para nada tan autómata como el sajón que parece moverse y hacer las cosas porque tiene que hacerlas, porque le han dicho que así se hacen.
Ya ha tenido un par de detalles de los que a todas luces no pueden entrenarse ni aprenderse mecánicamente, que de otra forma sólo había visto antes en Roma.
Gales no le quita de encima suyo... sonríe abriéndole la puerta del coche. Le acaricia suavemente el brazo sonrojándose un poco y mirándola de reojo.
—Gracias —sonríe soltándole un poco para meterse. Gales se recarga un poco en la puerta abierta una vez que se sienta, mirándola con media sonrisa.
—Tengo que confesarte una cosa —dice él. Galia mira hacia arriba arreglándose el vestido para que no se arrugue, sonriendo —De hecho mirándote desde aquí arriba tendría más de una confesión que hacerte... varias que incluyen pensamientos impíos.
Ella se ríe un poquito con eso.
—Volviendo a mi confesión... —se humedece los labios.
—¿Ajá?
—No tengo idea de lo que estamos haciendo, ¿vale?
—¿No? —inclina la cabeza.
—De hecho sí sé exactamente lo que estamos haciendo... que es ir a bailar —le sonríe con seguridad porque ha pensado que era importante dejar las cosas claras por si acaso —, por lo demás yo soy un chiquillo inocente sin un sólo dejo de maldad o perversión —asegura ahora con completa seriedad.
—Lo sé, te conozco —asiente.
—Eso le agrega emoción al asunto... porque yo no te conozco lo suficiente —extiende una mano y le acaricia un poquito la mejilla con el índice.
Galia levanta la mano y la pone sobre la suya, apoyando un poquito la mejilla y él le acaricia un poco ahora la mano con el pulgar y traga saliva embobadito.
—I... I...
Ella gira un poquito la cara y le da un besito en la palma. Gales toma aire mirándola y sonriendo un poquito, nervioso... ella es bonita y delicada y esto es... romántico y suave y no hay manera de negar que le gusta muuucho el concepto como tal.
—Dulzura... mar de dulzura. Suave caricia de mujer... —susurra sin pensar demasiado. Ella inclina un poquito la cabeza escuchándole. Él traga saliva y se muerde el labio. Sonríe —Qué peligro... —cambia un poquito el tono de voz y trata de recuperar su mano con delicadeza.
—Venga, vámonos antes de que England salga de la casa diciendo que se viene —pide soltándole.
—Bien —asiente agradeciendo que le haya dejado ir, aunque no sin notar que lo que quiere decir eso es que de verdad no quiere que vaya el inglés. Sonríe satisfecho consigo mismo cerrando la puerta con suavidad dando la vuelta al coche con una mano en el bolsillo.
Galia aprovecha el momento para retocarse el pintalabios que lleva de un color rosado suave, no como Egipto, con el espejo del copiloto.
Gales se sube al coche con parsimonia y tranquilidad, a pesar de que no se siente especialmente tranquilo, y arranca hacia el bar que le ha dicho... y sí, debe ser un bar un poco anticuado, pero se baila musiquita de parejas... sí, tal como a Gales le gusta.
(Lo bueno de una chica de la época clásica es que TODO salvo las cosas dignas de las sociedades ramaderas-agricultoras, es nuevo y emocionante)
—Así que... ¿qué te parece la vida ahora? ¿Te gusta más? ¿O extrañas como era antes?
—En muchas cosas es tremendamente complicada, pero en otras es mucho más cómoda, divertida y emocionante.
—Entiendo que sea más cómodo, y claro, divertido y emocionante... todo es una novedad. E imagino que la pura organización social que tenemos ahora ya sea complicada de por sí —asiente humedeciéndose los labios. Sonríe de lado —. Aún así debe parecerte extraño a ti también, lo he hablado con mother... y no deja de pensar que su existencia quedó cortada en un momento y hoy por hoy no continúa de la misma manera que antes... es un poco como volver a nacer.
—En realidad es más parecido a haber estado durmiendo durante más tiempo de lo normal, porque sigo teniendo todos mis recuerdos y conocimientos, aunque sean escasos y bastante inútiles hoy por hoy.
—Ah, Galia... ¡no creo que sean escasos en lo absoluto! Lo que sí es que hay cosas hoy que se resuelven de otra manera, pero no deja de sorprenderme cómo a veces a mother se le ocurren soluciones muy simples y acertadas a problemas que hoy nos parecen muy complicados. Tú debes de poder hacer lo mismo.
—Tu madre siempre ha sido muy ingeniosa —sonríe con ensoñación.
—Para lo bueno y para lo malo —bromea un poquito.
—¿Qué te parece malo de ser ingeniosa? —le mira de reojo inclinando la cabeza.
—Me parecía malo que fuera ingeniosa para conseguir descubrir nuestras travesuras, por ejemplo...
—Estoy segura que vosotros erais igual o más ingeniosos que ella, siempre fuisteis chicos muy despiertos.
—Éramos muchos y le dábamos mucha lata... eso te lo concedo —asiente y la mira de reojo —. ¿Puedo pasar ya a las preguntas incómodas?
—No hay preguntas incómodas, si no verdades incómodas.
—Tanto más conveniente para mí... creo que puedo soportar entonces las respuestas, si quieres dármelas, si me aventuro a hacerte las preguntas —sonríe —. ¿Puedo preguntar, entonces?
—Por favor. Me da mucha curiosidad de todas formas —asegura.
—¿No es difícil o extraño tener una relación con Rome si él es quien las... mató?
—Mmm... No, en realidad. Rome es... es muy fácil olvidar eso al estar con él. Además él siempre nos ha querido mucho a todos y sigue haciéndolo.
—Eso es algo que sólo ustedes entienden y al resto no nos cabe en la cabeza—asegura negando con la cabeza —. Es imposible que yo le considere algo más que el asesino de mother... y pasa lo mismo con my brothers.
—No, no, en lo absoluto... —niega con la cabeza—. Si no lo haces es porque él no ha querido dedicarte el tiempo suficiente.
Arruga la nariz.
—Ni yo tengo el más mínimo interés en que me lo dedique, thank you —asegura con dureza—. I sorry, but... el tema Rome es difícil.
—Creo que es posible que no lo haga.
—Nos entenderemos mejor... y nos saludaremos con una interesante inclinación de cabeza cada vez que nos veamos —sonríe —. Siguiente pregunta incómoda: Tú, Mother, Germania, Rome... ¿Qué hay entre ustedes?
—Lo que pasa, es que me parece que vuestra madre sería más feliz si fueran menos duros con ella con ese tema de quién mató a quien —suspira.
—¿Menos duros con ella? —levanta una ceja y la mira de reojo—. Si con quien somos duros es con el idi... ehm... con Rome. Claro, y con mother un poco por estar con él, aunque yo la respeto.
—Ay... cariño... —sonríe un poquito—. ¿Tú has estado enamorado?
Se pone serio al instante.
—Entiendo lo que insinúas... si estás enamorado esas cosas no importan y puedo entender que mother esté enamorada de él. Lo respeto —murmura sonrojadito encogiéndose de hombros.
—No... No es eso —niega con la cabeza, sonriendo—. Aunque ella diga que Rome no le gusta... no lo dice de verdad, pero vosotros sí lo decís de verdad... y ella nunca lo admitirá, pero creo que le gustaría que le aceptarais un poco más y os alegrarais por ella. ¿Entiendes?
—Es que ese es el siguiente problema que no es tan fácil de entender...
—De ahí mi pregunta sobre si habías estado enamorado... no es fácil de entender sin sentirlo, pero no es bonito que las personas que quieres te recuerden constantemente que la persona de la que estás enamorada no les gusta.
—Rome no sólo está con my mother —Arruga la nariz un poquito y se sonroja.
—Es cierto —asiente.
—Eso dificulta la aceptación...
—Bueno, yo no dije que fuera fácil. En realidad no lo es en lo absoluto, tenemos problemas con eso incluso nosotros, cada uno lo lleva como puede.
—Tomaré en cuenta lo que dices —le sonríe—. Al menos me haces entender que incluso a ustedes se les dificulta.
—Pues claro... y tu madre no es precisamente quien peor lo pasa, créeme —le sonríe.
—¿Tú lo pasas mal? — pregunta deteniéndose en un semáforo.
—A veces —se encoge de hombros.
—No deberías pasarlo mal —garantiza —. Hay muchos peces en el mar —sonríe y Galia le sonríe también—. Pero volvamos a temas más alegres.
—Bien —se ríe un poquito.
—¿Tú no tienes preguntas incómodas? Mejor.
—Incómodas no, pero me gustaría conocer tú historia
—Uff... suspira—, eso cuenta como algo incómodo.
—Oh...
—Vamos a decir que no he encontrado a alguien que me convenza.
—Oh... que lastima —dice la gala con ternura. Gales se sonroja un poco porque eso es una vil y vulgar mentira—. Bueno, como tú has dicho los peces nadan por el mar.
—Yes... ya aparecerá alguien.
—¿Y qué haces mientras?
—Pues... salir —sonríe—, conocer gente... algunas chicas. Tú sabes.
Sonríe y de vueeeeeelta, mano en la pierna. Gales traga saliva con esto, pensando que han vuelto al buen camino.
—Salir con chicas lindas como tú... averiguar si están enamoradas... —se encoge de hombros y la mira de reojo.
—Oh, que adulador —risita.
—No lo digo sólo por agradarte, lo juro —da la vuelta a la esquina y mete el coche en la bahía donde está un chico que claramente trabaja en el Valet Parking —. Hemos llegado.
—¿Qué opinas que sea la amiga de tu madre? —pregunta mirándole de reojo. Él sonríe y suspira a la vez, apagando el coche—. Oh, que complicado —bromea.
Gales se ríe un poco negando con la cabeza.
—Te propongo algo... subimos, pedimos una bebida... y te cuento exactamente lo que opino de eso.
—¿Tengo otra opción? —sonríe.
—Puedes besarme ahora mismo y anticiparte a la conclusión de que a pesar de todo lo que planeaba decirte ahí arriba, puedo vivir con que seas amiga de mi madre —indica mirándole a los ojos, con la cabeza recargada en el asiento, serio pero con cierto dejo de sonrisa, en esas declaraciones que nunca se saben si son en serio o en broma.
Ella le mira unos instantes, se acerca, le da un beso rápido y luego sonríe.
—Quiero saber lo que tengas que decir igual, me gusta oír hablar.
Se sonroja un poco con el beso y traga saliva. Sonríe.
—Te lo contaré de todos modos entonces —carraspea porque no esperaba que sí le diera el beso... aunque está un poquito confundido con el tipo de beso, que no parece necesariamente ser el beso más sensual del mundo. Aun así... no hay ninguna prisa. Abre la puerta y ella se ríe.
—Espera, no bajes que te abro la puerta —indica bajándose, dándole las llaves al chico y comentándole que él se encarga de ayudarle a Galia. Se pregunta mientras da la vuelta al coche, si ella le considera demasiado lanzado o atrevido por pedirle o proponerle besos. Quizás ni siquiera estaba tan interesada en ello. ¿De dónde venía tanta inseguridad? La respuesta era obvia, clara y precisa... era absoluta y total CULPA DEL ESTÚPIDO FRANCIA.
Abre la puerta del coche, rabiando un poco consigo mismo, pone una mano para ayudarla a bajar. No se lo digáis a nadie, pero justo eso esperaba Galia, como en una peli que vio, sonríe y le toma la mano encantada, saliendo del coche y echándosele un poco encima con gracia.
Gales le suelta la mano en un suave movimiento fluido y la toma de la cintura apretándola un poquito contra sí. Se humedece los labios y la mira a la cara. Y ella se acerca y le besa, ¿por qué? Yo qué coño sé, pregúntale a ella.
Gales, que estaba pensando en besarle precisamente, porque es un chico y al parecer cerca de Galia se le alteran un poco los niveles de testosterona, responde esta vez sin dudar, con más profundidad incluso que un rato atrás, sin perder la suavidad y delicadeza.
Ella no besa como Francia, pero sí besa como a Roma le gusta, no os penséis que no ha pasado por caja y la verdad... es que con todo lo quisquilloso que es Gales para otras cosas, ya le va bien que bese suave y lánguido (y no es como que Roma no tenga buenos gustos al parecer), porque sí que le gusta como besa, y le gusta bastante que no bese como Francia.
Y más aun cuando nota que el chico profundiza, claro, que quizás hace que su beso sea más guarro y salvaje en el fondo porque Galia no es igual en público que en privado... las apariencias. Nada que no pase con Francia el sensible de corazón de hierro y Austria el débil todopoderoso.
Beso más guarro... hace que Gales pierda un poco más la cabeza aunque no quiera, levantando la mano con la que no le está abrazando y poniéndosela con suavidad en la mandíbula, acariciándole un poco con sutileza. La voz de Inglaterra en su cabecita le recuerda que es pervertido estar besando a la mujer que le cambió el pañal... que es además amiga de su madre y madre de Francia... no ayuda en nada a que no profundice un poquitín más el beso sintiéndose un poco pervertidillo, antes de separarse con suavidad.
Guarro... porque es que está la fuerza de un pueblo bárbaro que lograba no romperse cuando Germania o Escandinavia la violaban. Para los estándares de Gales el estirado es que es más guarro. Ella se separa y le valora.
Gales se separa y... joder, se dedica a tratar de volver a organizar su cerebro. Relamiéndose un poco, por cierto. Galia se ríe porque tiene la boca toda llena de pintalabios.
—A-Ahhm... A... un beso así me refería... eso... ehm...
—Te he dejado todo rosa —le pasa el dorso de un dedo acariciándole los labios.
—Ahh... rosa. Así me... — traga saliva con la caricia y sonríe un poco —. My god, Galia.
Le hace otro cariñito, sonríe y le toma del brazo para que vayan dentro. Y Gales se deja hacer cerrando un poco los ojitos con el cariño antes de tirar de ella para llevarla adentro, sonriendo.
Es el momento de la encuesta seria. Gales/Galia o Gales/Sey? ¡Gracias Josita!
