Romanito vuelve para esos momentos con un trago de esos con muchos colores y una sombrilla y se lo pone a Bélgica enfrente.
—Ya que este barbaján no te consigue nada que te guste...
Escocia levanta una ceja con eso. Bélgica le sonríe a Romano.
—Gracias, Roma... si salgo cantando de aquí va a ser tu culpa, eso sí —toma la bebida dándole un traguito, desembobándose un poquito del Escocés.
A Romano no le pasa en lo absoluto desapercibido que ya Escocia la está abrazando y que ella sonríe mucho más de lo normal, lo cual le tranquiliza un poco, a pesar de que no le gusta en lo absoluto que no sea todo lo caballeroso que debe con ella.
—¿Qué es... eso? —pregunta el escocés aun mirando el vaso con las cejas en alto.
—¿Un cocktail? —responde Bélgica levantando una ceja y sonriendo al ver su cara. Escocia le mira con cara de "no me digas" sonriendo.
—Y yo pensando que era alguna especie de producto de limpieza.
—No es ningún producto de limpieza... Productos para limpiar cañerías las cosas esas que bebes tú —muerta de la risa.
—Nah, eso es medicinal. Mira esto, seguro se come hasta la grasa de los motores.
—No se come nada... Si hace algo es engordar, ojalá se comiera la grasa —ojos en blanco—. Es dulce, mira... Prueba.
—A ver —se acerca a ella para que le dé de la pajita... la idiotez del beso indirecto de sieeeeempre.
Romano levanta una ceja mirándoles y hasta Irlanda les ve con cierta extrañeza porque nunca había visto así a Escocia. Bélgica le acerca la pajilla y se humedece los labios cuando Escocia se la pone entre los labios. Él sorbe un poco y lo siente muuuuuuuy dulce, haciendo un gesto arrugando la nariz y sonriendo al separarse.
—Agh! ¡Es como beberse un caramelo! —se ríe.
—¡No lo es! Sólo es un poco dulce —se ríe un poquitín.
—Olvidaba que eres la chica de los chocolates —sonríe.
—Esa es una de esas cosas que no puedes olvidar, querido —sonrisita. Él se sonroja un poco por el querido y entonces nota que todos les están mirando... sonrojándose más.
—¡No mames, cabrón! —protesta Irlanda considerando que todo este intercambio es SÚPER... raro. Bélgica cae en la cuenta de lo que ha dicho con tanto sonrojo del escocés... Y como siempre, el sonrojo es contagioso.
—Ah, chúpamela y no me llores —le suelta a su hermano, carraspeando y sin mirarle, dándole un empujón. Bélgica se sonroja más con esa declaración... Imaginándose ella un par de cosas.
—Pues es que… que... Jodida... —"envidia", protesta Irlanda sin saber cómo definir la problemática, arrugando la nariz.
—¿Jodida quién? —le mira fijamente con cara de "te meto una hostia". Bélgica decide tomar más de su bebida misteriosa.
—Ridiculez… —murmura Irlanda levantándose por más bebida.
Escocia le mira sonrojándose un poco más y pone los ojos en blanco pensando que lo que hace es burlarse.
—Ehm... Entonces no te gusta lo dulce... Eso va a ser un problema —carraspea Bélgica.
—Why?
—Justo por lo que dices... Yo hago todas las cosas dulces que hay —Sí, y está pensando en que pretende cocinarte. Teeeeme.
—No todas las cosas dulces me desagradan —la mira de reojo. Si es británico, ¿qué va a temer?
—Además no parecías tan molesto con los chocolates... Y siempre se te puede atiborrar de cerveza —recuerda negando con la cabeza. Escocia se ríe un poco con eso.
—Como si a ti no...
—Yo soy también la chica de la cerveza —sonríe de lado y se humedece los labios —. ¿Bailas?
Parpadea y se pone nervioso porque... bailar... lo que se dice bailar... en general es bastante malo con ello siempre que no sea algo como dar saltos en un concierto de Heavy o algo así, pero... igual esto implicaría poder acercarse a ella y como escusa para tocarla y estar solos un rato.
—Perdona... Sólo recordé que aquí no se puede bailar. Y Romano y Veneciano van a querer ir a un sitio para eso y no sé si lo detestes...
—Veremos cómo es el ambiente y si no me gusta lo sabrás —asiente.
—Es... Baile. ¿Podría no gustarte? —levanta una ceja y piensa en Francia que baila tan bien.
—Bueno... no se me da mucho.
—En realidad... A mí tampoco, a los que se les da es a Romano, España y France —se encoge de hombros pensando algo parecido a Escocia... Que la gracia es que al menos estarán un rato hablando, solos y... Cerca. Quizás puedan darse unos besos —, pero... ¿Quien dice que hay que hacerlo bien?
—No digas eso, a las tías siempre se os da bien y os gusta todo eso, en plan como en los que se hacían en los palacios y todo eso.
—Hace años que no hacemos eso... cuando España estaba casado fuimos a demasiados bailes como esos —sonríe —. Y sí sé hacerlo pero no es ese tipo de música —él le sonríe entonces —. Es un poco más... moderna. No te imagino en lo absoluto en un baile clásico —se ríe.
—Haces bien, solía esconderme en los tejados.
—¿Quieres esconderte en el tejado hoy?
—Nah, hoy por hoy me largo en vez de esconderme.
—¿Así es como dices que voy a enterarme que no te gusta? —le sonríe mirándole a los ojos
—Yes —asiente.
—Ojalá no te largaras...
—Puedes... venir conmigo —susurra. Ella sonríe de lado y le busca la mano, sonrojándose.
—¿Me llevarás?
—Si quieres venir conmigo —le toma de la mano y mueve un poco el pulgar.
—¿Ir a dónde? —traga saliva nerviosita.
—Pues... no lo sé, a donde queramos.
—Se me ocurren ideas... —le aprieta la mano.
—¿Como cuáles?
—¿Mi casa? —pregunta sonrojada volteando la cara. Escocia sonríe y traga saliva pensando en lo que le dijo la última vez sobre quedarse con ella a dormir.
—Yes —asiente sin mirarla tampoco.
—Quizás prefiero ahora que huyamos...
—¿Quieres... que nos vayamos ya? —vacila sin estar seguro. Ella levanta las cejas.
—¿Tanto así?
—I don't know, tú has dicho...
—Vamos a bailar primero. Quizás tu hermano se sienta contigo si nos vamos tan pronto.
Se humedece los labios y... asiente un poco decepcionado porque se había hecho ilusiones pero ya está acostumbrado a tener que esperar. Bélgica se acerca un poco a él mirándole a los ojos.
—¿Me echaste de menos? — pregunta como suele preguntarle a Francia. Sintiéndose un poco... bueno...
—Ehm... —no sabe que responder.
—Esa es una de esas preguntas capciosas.
—Tremendamente.
—Si dices que no... pensaré que eres un maldito que no estás interesado.
—Podría estar haciéndome el interesante.
—También puedo pensar si dices que sí... que estas obsesionado —sonríe.
—O que quiero complacerte.
—¿Quieres complacerme? —se sonroja un poco con esa pregunta.
—Podría... querer —otro que se sonroja.
—¿Quizás? — le sonríe, que le hace ilusióoooon.
—Quizás —asiente sonriendo también.
—Eso rompe un poco otra vez los esquemas que tenía. Nada del novio (sí, ha dicho novio) rebelde y nada complaciente.
—¿Rebelde y complaciente no pueden ir juntos? —no menciona sobre el novio porque no le molesta, de hecho, suena bien cuando ella lo dice.
—¿Rebelde con todos y complaciente conmigo? —le vueeeelve la mano a la pierna. Y sí, está pensando en... que la complazcas.
—Por ejemplo... —traga saliva volviendo a ponerse nerviosito pensando en lo mismo, le hace una caricia con el pulgar. Y de repente... pero de repente, le cambia la cara y se pone pálido, dejando de sonreír como si hubiera visto un fantasma. Bélgica parpadea notando el cambio de expresión.
—¿Qué? ¿Qué pasa?
—Ahm... —la mira y se sonroja, pero SE SONROJA—. N-Nothing.
—What? Viste a alguien o... ¿O qué? —Mira alrededor pensando que quizás hay una ex novia o algo así.
—Ver a... what?
—No lo sé... ¿Qué ha pasado? —pregunta mirándole a los ojos.
—¿Q-Qué ha pasado de qué? No ha pasado nada...
—Te has puesto blanco... Como si hubieras visto un fantasma.
—Ah... no es nada, de verdad... no tienes que preocuparte de nada.
Bélgica frunce el ceño y el escocés carraspea preocupadísimo ahora mordiéndose el labio, pensando.
—Dime... ¿A quién encontraste o viste? ¿Es una ex novia o algo?
—What? No, no, no vi a nadie.
—Te has puesto pálido y has dejado de sonreír... —inclina la cabeza —. Algo viste.
—No, no... Es sólo que... me acordé de algo, pero no es importante, de verdad —se asegura más a sí mismo que a ella, preocupado todavía. Ella le mira en lo absoluto segura.
—Mmm... ¿Y por qué te has puesto serio y pálido si dices que no es importante?
—Ehm —sonrisa nada convincente—. Porque... podré... arreglarlo —suda un poco, muy nervioso. Ella le escruta.
—¿Arreglarlo? Es decir hay algo mal que requiere arreglo.
—Ehm... algo así...pero no hay de qué preocuparse, en serio.
—¿Por qué no mejor me dices que es y ya...? ¡¿Es que te acordaste que tienes algo más que hacer o que quedaste con alguien más en algo!? —pregunta poniéndose ella cada vez más nerviosa, empezando a sacar conjeturas.
—No, no, de verdad, todo está bien, no te preocupes —niega moviendo las manos SÚPER nervioso y aun sonrojado como un tomate.
—Estás rojo como manzana... ¿En qué estas pensando? No te entiendo, Alba.
—En nada, de verdad —aprieta los ojos HISTÉRICO con el hecho de decirle... porque lo que está pensando es que tiene muchas ganas de estar con ella y ha caído en la cuenta de que quizás, como tiene muchas ganas y además no lo ha hecho en unos cuantos días, si lo está le pasará... eso que le pasa a veces que... le da vergüenza que le pasé y más a la primera vez.
Bélgica se humedece los labios, le mira a la cara, sube la mano y le hace una suave caricia en la mejilla, mientras ve que cierra los ojos. Él parpadea y la mira.
—¿Por qué te preocupas? ¿Es algo malo conmigo?
—Ehm... No, no, no es nada malo y menos contigo —claaaro. Ella suspira con eso sin creerle—. Creo que voy a salir a fumar —la suelta.
—Bueno —frunce el ceño un poquito. Parpadea un poco con eso, cruzándose de brazos y pensando que quizás sí saldrá corriendo... ¿Había dicho algo malo? Se lo piensa.
—Ahora... ahora vuelvo —asegura pasándose una mano por el pelo, levantándose.
—Pues... Bueno, anda —murmura—. A ver si vuelves...
El escocés sale pensando que no había caído en ello, nerviosísimo y además no tiene ni idea de cómo resolverlo y se encuentra de frente a Romano que va saliendo del baño hacia la puerta también para fumar.
—¿Donde la dejaste?
—Me la comí —pasa por su lado para salir. Romano sale junto con él a lo que el escocés frunce el ceño sin decir nada. El italiano prende un cigarrillo para sí, mirándole fijamente.
—Así que... En año nuevo eh —comenta Romano. Él saca un puro, poniendo la mano para encenderlo y le mira de reojo.
—What? —se apoya en la pared.
—Interesante fecha para una cita. Y con chaperones.
—Ya veo que tú has preferido no tener una para venir a eso.
—Siempre salimos con ella en año nuevo —murmura no tan agresivo.
—Quizás por una vez podía salir sola.
—Quizás ELLA no quería salir sola contigo.
—Ella ya salió sola conmigo hasta que tú la llamaste por teléfono —no te creas Romano que eres el único que está mosqueado.
—Ah... Esa vez —asiente levantando una ceja y sonrojándose un poco —. Fue una situación de vida o muerte.
—Ya.
—Bélgica está contenta.
—Necesitabas urgentemente pintarle los pies a alguien o habrías muerto —suelta el humo.
—No, cazzo, necesitaba hablar con ella. Ahora cállate y escúchame.
—Me jodiste esa noche, imbécil, me la jodiste bien jodida. No tengo nada que escuchar de ti. Vuelve a insultarme y te tragaras mi puño... y esta vez no será un accidente.
—Te jodí una puta jodida noche y te puedo joder bien jodida otra si se te ocurre tan sólo TOCARME —responde frunciendo el ceño. Escocia le mira a los ojos... y le echa el humo a la cara—. Bélgica está contenta. MUY contenta —ni se inmuta con el humo—. Y quiero que siga muy contenta.
—Entonces esfúmate —vuelve a apoyarse en la pared, girando la cara, ignorándole—. Y llévate a tu hermano, de paso.
—¿Tú crees que soy estúpido? Claro que vamos a irnos —hace los ojos en blanco—. Sólo te advierto que más te vale que no le pegues otra vez, esté contenta y tenga el mejor jodido sexo de su vida esta vez sin que se te encojan las bolas y salgas corriendo, si es que no quieres amanecer no con las bolas encogidas, sino sin ellas.
Ni caso, de hecho, a mitad del discurso saca su teléfono. Romano frunce el ceño y le lanza su cigarrillo prendido a que se le estrelle en el pecho y luego se caiga al suelo.
—Ah, sigues aquí —Le mira de reojo. Romano pone los ojos en blanco.
—Te estaré observando —asegura antes de girarse y entrar al bar otra vez.
El escocés pone los ojos en blanco también y sigue fumando preocupado por su problema REAL. Cuando vuelve Bélgica está bailando con alguien más... Nah, no es verdad.
Pero si aun no han ido a lo de bailar. De hecho, Veneciano deja justo de hablar con los chicos de la otra mesa y mira a Bélgica y a Irlanda cuando Escocia se ha ido. Irlanda se acerca a Bélgica sonriendo.
—Belbel, ¿estás bien? —pregunta el italiano al ver la cara de enfado que trae.
—Es que siempre hace lo mismo —protesta cruzándose de brazos.
—¿El qué? ¿Qué te ha dicho?
—Se ha largado. Así como así. Siempre se larga cuando llegamos a un punto.
—¿A qué punto? Parecía muy contento contigo... Antes lo comentaba con il mio fratello.
—Y luego es como que cambia por completo de actitud.
—Mmm... ¿Y no le has preguntado por qué? ¿Tú qué dices? —le pregunta a Irlanda.
—Muy feliz por un momento y luego... Palideció, todo asustado y nervioso. Y luego se larga.
—¿Yo que digo de my brother? Se ha largado a mitad del beso.
—¿Cuál beso? —frunce el ceño porque no se ha enterado de ningún beso y eso le preocupa.
—El de la casa... ¿No hay visto el video? Ese en el que le estabas viendo el tatuaje —sonríe maliciosito.
—Yo no lo he visto —asegura Italia. Irlanda saaaaca el teléfono para mostrárselo.
—¿Y tú no sabes por qué lo hizo? —pregunta el Italiano al irlandés mientras se carga.
—No es necesario que lo vean —protesta Bélgica sonrojada. Veneciano le guiña un ojo y luego lo mira.
—¿Por qué se fue? Mmm... Nah, a mí no me cuenta esas cosas. Seguro porque le... —se lo piensa un poco porque sólo ha sido capaz de bromear con ello.
xoOXOox
El lugar... Sería aburrido para prácticamente cualquiera. A media luz, con mesas bastante pequeñas, una velita tenue en el centro de cada una. Casi no hay orquesta... Al menos por ahora, pero sí hay un hombre al piano y una mujer no muy guapa cantando con voz extraordinaria baladas de otra época.
Hay también una pista de baile con algunas parejitas muy acarameladas celebrando, cualquiera diría, la entrada del año 1950. El mismo galés se había sonrojado un poco, sonriendo, al ver el panorama, mirando a Galia de reojo en lo que los conducían a su mesita.
Galia entra tomada del brazo de Gales mirando a todas partes con la boca entreabierta y pensando que es un lugar muy bonito y no tiene ni idea de si esto es moderno, viejo o qué demonios.
—¡Este lugar es encantador! Es como si estuviéramos en una de esas películas tan bonitas de esa chica... Marilyn Monroe. ¡No sabía que existieran lugares así!
—Eso es porque ya no existen, my darling —Gales le sonríe mientras, con gestos galantes, tan entrenados que ahora parecen naturales, le separa la silla para que se siente, moviendo la mano de su cintura y tomándole de la mano para ayudarla.
—Oh, entonces sí es como estar en una película que no existe —vale, esos conceptos confusos de realidad ficción de Galia, correspondiendo a los movimientos ella sí con naturalidad, sonriendo.
Le da un beso suave en los nudillos acercando su propia silla a la de ella, si acaso es posible y sentándose sonrojadito. Porque la mujer tiene una SONRISA, capaz de robarle el aire a cualquiera.
Ella sonríe más con el beso y vuelve a hacerle una caricia suave en la cara con el dorso del dedo. Cosa que no ayuda en lo absoluto al sonrojo. Pero no se cohíbe, al contrario, se acerca un poco más poniéndole la mano en la pierna.
—Sin duda es como estar en una película que no existe... Porque nunca ha habido una película protagonizada por una mujer tan hermosa como tú.
Galia le pone la mano sobre la suya y se ríe con eso.
—Ay, no, yo soy una actriz muy mala.
—Oh, no... No vas a empezarte a reír ahora que hablo en serio —sonríe de lado e inclina la cabeza—. No me creo que seas una actriz mala... Por el contrario, creo que podrías convencer a cualquiera de cualquier cosa tan sólo con sonreír.
—Que adulador —se ríe un poco aun—. Debes ser terrible convenciendo tú también.
—Me estás convenciendo, Galia, lo cual sirve únicamente para demostrar mi teoría —le acaricia la mano con el dedo.
—Está bien, lo confieso, lo hago conscientemente... pero no siempre funciona —vuelve a reírse echándosele un poquito encima. Gales traga saliva poniéndose más nervioso porque... Es guapa y está cerca. Mantiene el temple, eso sí.
—¿Con que ser un humano sub desarrollado puede no funcionar? —pregunta sonriendo de lado.
—Con los que no se dejan —se ríe apoyando la cabeza en su hombro.
—Preguntaría quien no se deja, pero sin duda... Su pérdida es mi ganancia.
—¡Cuánto optimismo! —se ríe más... no sé porque se ríe tanto hoy—. Si no te hubiera oído hablar pensaría que no eres muy listo.
Él levanta las cejas con eso último y sonríe de lado.
—No sabía que ser optimista contigo fuera sinónimo de tontería... Cada vez me resultas más peligrosa.
—A menudo lo es —se encoge de hombros—. Pero no tienes que temerme, no planeo hacerte mal.
Se humedece los labios y piensa en Francia por un instante... Y el peligro ENORME que representa.
—¿Quieres beber algo? —Pregunta—. En realidad no estoy muy segura de que bebidas son buenas, en casa siempre están haciendo pruebas, pero si me dices creo que puedo hacer que nos las traigan.
Gales sonríe con eso de que cree que puede hacer que se las traigan, pero... por alguna razón decide dejar que sea ella la que las pida.
—Sí, sí que quiero ver a la mujer peligrosa en acción. Quiero un Talisker diez años en las rocas. ¿Qué bebidas te gustan a ti? ¿Quieres algo fuerte?
—No lo sé... ¿cómo se llama esa que lleva una aceituna?
—Un Martini... muy a la James Bond —sonríe y se acerca un poco a darle un beso en los labios.
—Un Talisker de diez años en las rocas y un Martini muy a la James Bond —repite sonriendo cuando se separa. Él se ríe un poco cuando la escucha.
—Sin duda vas a encantarles si lo pides así —se arregla un poco la corbata recargándose en su silla.
Galia se arregla el pelo en un movimiento con caída de ojos y levanta una mano a un camarero. Y Gales se humedece los labios, cruzando la pierna y mirándola con MUCHA intensidad.
El camarero, de guantes blancos y pajarita, se acerca de inmediato con solemnidad.
—Nos traería un Talisker de diez años en las rocas y un Martini a la James Bond —pide con ese italiano con acento francés que utiliza para hablar con sus alumnos porque nadie la entiende en gaélico antiguo.
El mesero parpadea un poco porque él tampoco la entiende en italiano con acento francés, siendo sinceros. Pero es bonita, y este es un lugar muy formal, así que... repite para asegurarse.
—Talisker... and Martini? —pregunta mirando a Gales de reojo a ver si puede ayudarle en caso de que se equivoque.
—Ah, eso es, no tengo ni idea de cuáles sean, aun no me aprendo los nombres. ¿Hay alguna bebida que lleve una sombrilla? —sigue en italiano raro. Gales sonríe de lado al ver que el hombre no tiene ni IDEA de lo que le está diciendo.
—Un cocktail con sombrilla... seguramente pueden prepararte alguno bastante espectacular —Gales levanta el brazo y lo pone en el respaldo de ella, girándose al mesero —. Quizás incluso puedan traerle su Martini a la James Bond con una sombrillita. ¿O tienen algo mejor que ofrecerle a la dama?
—¡Ah! ¿No me está entendiendo? —Pregunta Galia a Gales y luego se vuelve al camarero, ahora en francés arrastrado, porque me parece a Francia le hizo gracia enseñarle así... o quizás se lo hizo a ella—. Una sombrilla para la bebida, es muy curioso y son más divertidas, pero si no tienen no pasa nada.
O quizás a ambos, a Francia seguro porque a él le gusta hablar de esa manera seductora y a su madre le va MUY bien... es Gales el que se emboba más con las palabras y el tono, mirándola con la boca un poquito abierta.
—U-Umbrella for your cocktail... —el mesero hace gestos con las manos asintiendo y entendiendo un poco mejor en francés, aunque lo niegue.
—Ah, yes —asiente y sonríe.
El mesero le sonríe también embobadito sin poder evitarlo y ahí les tienes a los dos con cara de idiota. Gales consigue carraspear un instante más tarde lo que vuelve a poner en funcionamiento al mesero.
—E-En un segundo se los traigo —asegura yendo hacia la barra.
—Vaya, que complicado ha sido, creo que tendría que aprender también inglés moderno, aun no lo hablo bastante bien.
—A mi me parece que con el francés te va de maravilla —susurra Gales con las cejas levantadas, porque Francia sieeeempre ha conseguido buenas cosas con su acento arrastrado... traga saliva—, p-pero es verdad que en este mundo moderno, el inglés siempre es una ventaja. ¿Das clases en italiano?
—Sí, claro, la mayoría de los alumnos en Rome son italianos... —asiente—. Todos tuvimos que aprenderlo. Fue bastante divertido porque a Britania y a Germania les costó bastante.
Gales sonríe de lado porque no había pensado en su madre hablando en italiano... en lo absoluto. Se imagina que si es Galia la que lo habla bien, Germania y su madre deben ser un desastre.
—A mi madre aún debe darle náuseas hablarlo... ya me parece que hace mezclas con el inglés moderno —se ríe un poco.
—Ah, sí, de hecho ella a veces suele dar las clases en inglés y luego reñir a todos porque apenas la entienden —se ríe también. Gales niega con la cabeza cerrando los ojos.
—Mum... vive para reñir.
—Un poco sí... siempre le digo que se lo toma todo muy en serio, pero creo que en parte le gusta —se encoge de hombros—, además, a mi casi no me riñe nunca. Tengo suerte con eso.
—Debes ser la única persona a la que no riñe casi nunca, Galia —le asegura quitándole un poco el pelo del hombro y acariciándole. Traga saliva porque el tema de su madre le hace sentir un poquito... pervertido. Se acuerda de lo que le ha prometido en el coche, que era contarle lo que pensaba de venir aquí con ella. Se sonroja.
—Es bonito, ella me quiere mucho.
—Sí que lo hace —Gales suspira y se separa un poco de ella porque el mesero les trae sus bebidas. Se piensa otra vez las implicaciones de estar aquí con ella.
—A veces Germania me pregunta cómo lo logro, pero no sé qué decirle... —suspira y toma su copa con sombrillita dando las gracias en francés, atrayéndola hacia sí.
—Sigo sin estar muy convencido de cómo es que funcionan todos ustedes, ¿sabes? Me cuesta trabajo seguir quien está con quien.
—¿Quién está con quién de qué?
—Lo que te decía en el coche... tu, Rome, mother, Germania. Es una ecuación con demasiadas personas involucradas.
—Y Helena y Egipto... y los que no sabemos donde están. Helvetia, Iberia, Escandinavia, Cartago, Kiev...
—Nos imagino a nosotros, yo, my brothers, Germany, Spain, Belgium, Italy, Switzerland... en mil años viviendo en una casa. No duraríamos ni tres días sin matarnos entre nosotros —confiesa riendo un poco.
—Ah, pero no es lo mismo... nosotros ya ni siquiera tenemos ciudadanos ni tierras... y está Rome.
Hace los ojos en blanco sin poder evitarlo.
—Cierto, Rome —gesto de desinterés con la mano tomando su vaso para darle un trago—. Yo te había prometido contarte algo una vez que llegáramos aquí arriba.
—Ah, es verdad —sonríe notando que el tema le interesa y a la vez no quiere saberlo.
Aunque tampoco le convence demasiado este nuevo tema... pero el asunto con Roma es un asunto muy delicado que le convence aún menos. Parpadea girando la cara sin mirarla y sonríe un poco dándole un trago más a su whisky.
—Pero creo que necesito un incentivo para hablar de esas cosas incómodas.
—¿Como qué? —sonríe tomando la aceituna y llevándosela a los labios, besándola.
Se le van los ojos a la aceituna volviendo a hacer cara de bobo. Se humedece los labios idiotizado y le toma unos segundos bajar de nuevo a la tierra. Parpadea.
—U-Un baile.
—¡Ah! ¡Claro! Aunque no estoy muy segura de como se baila esta música.
Toma aire y sonríe para sí, casi haciéndose los ojos en blanco. "Contrólate, Cymru, ni siquiera hace tanto que te tiraste a alguien como para estar idiotizándote así con la mejor amiga de tu madre". Sacude un poco la cabeza y se levanta ofreciéndole una mano a Galia y asegurándose a sí mismo que esto... es sólo salir a divertirse un poco porque Galia se lo había pedido y NADA MÁS.
—No necesitas saber como se bailar, yo te llevaré.
Galia se la toma sonriendo, ayudándose para levantarse.
—Salvada de hacer el ridículo.
—Darling... ¿otra vez con esa falsa modestia? Dudo que tú seas capaz de hacer el ridículo —asegura haciendo que dé una vuelta sobre sí misma antes de tomarla de la cintura con suavidad.
Ella se pone de puntillas de un pie levantando la otra pierna para darla mejor, casi cayéndose en sus brazos al parar. Gales se ríe tomándola con seguridad y mirándola a la cara, pensando que... esta mujer es como salida de un cuento. Eso sí, la mira sin moverse, sin bailar y solamente abrazándola de la cintura. Sonríe de lado e inclina la cabeza.
A esa conclusión llegamos todos. Se ríe sobre él porque de verdad tiene muchas ganas de bailar porque le parece muy divertido.
—¿Cómo tengo que...? —pregunta sin saber cómo abrazarle.
—Acaríciame el pecho como si estuvieras seduciéndome —explica con seriedad acariciándole un poco un brazo con la mano con la que no le está tomando la cintura —, y luego cuélgate un poco de mi cuello.
Caída de parpados sosteniéndole la mirada, suuuube las manos suavemente entrelazando los dedos tras su nuca jugueteando con el pelo y beso rápido en los labios.
Traga saliva porque es más fácil jugar a esto con una chica que no es súper sexy y además se parece muchísimo a cierto individuo con el que tiene una obsesión. Tiembla un poquito embobado y tiene que reprimirse a sí mismo de no ir por otro beso.
—¿Qué más? —dibuja circulitos en su nuca con un dedo... porque a Germania no le gusta que se lo haga, pero a Roma sí y ella cree que tiene que ver con el pelo corto y como Gales lo tiene corto también...
—A-Así... justamente. Ahora muévete conmigo... —susurra sonriendo un poquito de lado y acercándola más a él. Sí que sabe bailar, y sí que sabe bailar bien, aun cuando son movimientos aprendidos y por más que lo ha intentado por décadas no le salen del todo naturales, mueve un poquito la cadera—, hay quien dice que bailar es... —hace una pausa y se sonroja sorprendiéndose un poco a sí mismo, porque su cinismo habitual hace que pueda decir esas cosas sin quitarse un pelo, pero esta frase es de Francia y sigue siendo un poco... complicado, pensar que es su MADRE a quien se lo está diciendo, desvía la mirada —, hacer el amor sin sexo.
—Ah, Rome dice eso mismo, es una analogía muy bonita... pero me parece que al baile le faltan besos —sonríe.
Se sonroja más porque Roma, el jodido ROMA es quien usa esa frase... Claro, no era difícil suponer que el mismo francés de la había robado a su padre. Se humedece los labios.
—Puedes tomarte la licencia artística y agregarle al baile todos los besos que quieras —mueve un pie hacia el frente, tocándole la pierna con la suya y esperando que la mueva también, volviendo a pensar en Francia. Aprieta los dientes y le mira a los ojos con cierta rabia por seguir pensando en lo mismo, volviendo a enfocarse en la chica que tiene enfrente.
Galia sigue el movimiento y suelta una mano acariciándole la mejilla.
Viendo así, hay que ver lo distintas que son ambas parejas... ¿no? ¡Gracias Josita!
