Aclaracion: Pensamientos en itálicas
Ya saben Kuroko no basket y sus personajes pertenecen a Tadatoshi Fujimaki yo solo los visualice en otras circunstancias.
Décimo Sexto Eslabón: Tempestad
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Era bastante tarde, debía descansar pero no podía ni cerrar los ojos, en cuanto todo se ponía oscuro tras sus parpados volvía a ver al chico de ojos celestes frente a él, besándolo, y se veía a sí mismo sin detener aquello. Si los mantenía cerrados solo un poco más, podía sentir la textura de sus labios incluso saborear su saliva cuando "por instinto" había profundizado ese beso metiendo su lengua en la boca del menor, ese beso que duro una eternidad porque así ambos lo quisieron.
¿Acaso soy idiota? ¡Es un niño! -
Se reclamaba mentalmente una y otra vez. Cada vez que ese recuerdo venía a su cabeza y lo que le dijo después.
: : : : : Flashback : : : : :
Rompe el beso hasta que sus pulmones le dicen basta, tenía prácticamente dos años sin besar a nadie, y mucho menos sentir algo como aquello.
- ¿Qué haces?
- Te beso
- Ya lo noté pero ¿por qué?
- Quería saber cómo se sentía
- ¿Se sentía qué?
- Besar a la persona que te gusta
Y en ese momento Chihiro se quedó sin palabras.
: : : : : Flashback : : : : :
Y ahora estaba ahí, con el chico acurrucado en su pecho completamente dormido mientras a él, el sentimiento de culpa no lo dejaba tranquilo.
- Es un niño.
- Son solo cuatro años – responde la voz en su cabeza – y dijo que le gustas
- No pienso traicionar a Josh – Contesta rehusándose a aceptar que sintió algo.
- Josh ya no está y él habría querido que fueras feliz – le vuelve a regañar esa voz en su cabeza
- Pero no con un niño, ¡maldita sea!
- Bueno tal vez si lo repites lo suficiente se vuelva realidad – Volvió a contestar la voz en su cabeza
Su continuo debate mental no lo dejaba conciliar el sueño y el tener al chico causante de todo ello entre sus brazos tampoco era una gran ayuda que digamos, pero el chico se negaba a dormir si no estaba Chihiro con él y parecía despertar apenas el mayor se moviera del lugar, por otra parte necesitaba hablar con Alex, tenía que decirle a alguien como se sentía o estallaría. Además cuando perdieron a Josh Alex fue la única capaz de comprenderle.
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Lo llamaron despacio para no despertar a su familia.
- Es hora – le dijo el pelirrojo una vez estuvo despierto. Su madre no estaba de acuerdo en que volviera a las calles y los enfrentamientos pero si de ese modo podía ayudar a los refugiados entonces así lo haría. Había pensado hablar con Akashi para poder llevarse a su hermana y a su mamá a alguno de los refugios de Imayoshi ya que le sería muy difícil verla de nuevo en el lugar donde se encontraban pero eso lo haría después, una vez que pudiera estar a solas con el pelirrojo.
No quería despedirse aunque tampoco quisiera irse sin decir nada, sin embargo tampoco quería ver a su madre llorar de nuevo. Besó su mejilla y la de su hermana que le susurró un cuídate sin intentar detenerlo puesto que sabía que no podría. Le había tomado por sorpresa la fuerza que su hermano había obtenido en ese tiempo, mejor dicho en esos años que dejaron de verse, ella por lo menos tuvo a su mama todo ese tiempo pero ¿y él?
Akashi y Furihata salieron del lugar pero antes de subir al camión donde Atsushi ya los esperaba, el pelirrojo lo detuvo.
- Kouki antes de subir necesito que me prometas algo
- ¿Qué cosa?
- Necesito que me prometas obedecer todas y cada una de las ordenes que dé, sin peros, ni preguntas
- ¿Pasa algo Sei? – Preguntó el castaño preocupado
- Solo promételo o no podré dejar que vengas con nosotros – dijo de modo autoritario
- Lo prometo, haré tal como tú ordenes – habló Furihata mirando sus ojos rojos, confiaría en él.
- Bien dicho – contestó tomándolo del mentón pata depositar un beso en sus labios, fue solo un toque suave pero al pobre castaño se le había movido el piso con solo sentirlo.
Cuando el corto beso terminó, subieron al camión pero Akashi estaba rodeado de un aura diferente, esa que tenía la primera vez que lo vio, aquella que acompañaba a ese chico cuando mostraba esa mirada bicolor que ahora tenía.
Una vez arriba Akashi le devolvió su arsenal de navajas, todas las que le había quitado más una nueva, la que completaba su juego compensando la que perdió al enfrentarse al chico de ojos rojos y al pelinegro de un ojo cuando todo eso comenzó, era una daga.
De nuevo al frente se encontraba la carretera pero esta vez en penumbras
Habían intercambiado el orden en el cual se sentaron, Atsushi se encontraba manejando pero esta vez Furihata estaba a su lado y Akashi sentado junto a la ventana del copiloto, el trayecto se le estaba haciendo cada vez más largo y el ambiente dentro del vehículo le parecía cada vez más pesado sabía que algo estaba ocurriendo o estaba por ocurrir.
-¿Sería por eso que me había obligado a hacer esa promesa?-
No estaba muy seguro pero se estaba preparando para lo peor y eso estaba por suceder. Lo vio en las sombras un auto acababa de colocarse frente a ellos, pero no era una patrulla.
- Aka-chin - habló el más alto.
- Sigue, Atsushi no te detengas - dijo el pelirrojo mientras quitaba el seguro de un arma que tomó de la guantera sin quitar la vista del retrovisor en su ventana.
Furi vio como el pelirrojo cambiaba posición en su asiento para después sacar parte del cuerpo por la ventana con la mira en la parte trasera del vehículo y escuchó el primer disparo, segundos después un choque, los estaba siguiendo.
Tras un par de disparos más, se escucharon nuevos choques metálicos.
- ¿Cuantos son? – Se preguntaba Kouki
Observaba al pelivioleta maniobrar concentrado en lo que hacía, le recordaba mucho a su "hermano" Teppei cuando quería sacarlos de algún apuro o cuando huían como la última vez que lo vio.
- Atsushi intentan guiarnos ya sabes que hacer - Dijo al momento que disparaba de nuevo.
- Si Akachin - Contestó y acatando la orden que previamente la habían dado y desabrochando su cinturón, quitó el seguro de su puerta.
- Kouki, saltarás con Atsushi - ordenó Akashi.
- ¿Qué? No, y t... - no pudo hablar puesto que Akashi lo estaba besando de nuevo pero algo más intenso y apasionado, diferente al beso anterior.
- Recuerda lo que me prometiste, me buscan a mí, si encuentran a alguien más lo matarán y no permitiré que eso suceda - dijo pero su tono no era ni de preocupación, ni sorprendido.
Kouki terminó por asentir robándole otro beso para sorpresa del emperador, aunque fuera más corto y sin despegar su mirada de él se acercó al pelivioleta que hizo un giro y aceleró para poder sacar distancia a sus perseguidores.
Una vez lo suficientemente lejos de sus perseguidores pero no tan cerca de los que les cerrarían el paso en unos momentos, bajó la velocidad
- Atsushi no permitas que nada le pase - fue lo último que dijo antes de tomar el volante pues los otros ya habían salido.
Continuó en movimiento no se lo dejaría tan fácil obtendría respuestas pero dos Akashi podían jugar el mismo juego, aceleró tanto como pudo ahora que estaba solo.
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La caída fue difícil a pesar de haber disminuido la velocidad antes de saltar el camión aun iba demasiado rápido, sin embargo, el más alto lo había protegido con su cuerpo.
Murasakibara se levantó para ocultarse apenas dejaron de rodar mientras los autos se enfocaban en perseguir al camión.
- Vámonos - Habló el pelivioleta cuando estuvo seguro de que la calle estaba despejada.
Salieron a la calle y el castaño se quedó observando un momento por donde se había ido el camión hacía poco.
- Aka-chin estará bien - dijo comenzando a caminar, estaban bastante cerca de una estación del metro y de ahí era mucho más fácil regresar.
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Entregaron todo el cargamento quedándose de paso a dormir en ese lugar para recuperar fuerzas, el camino de regreso sería movido según Imayoshi, todo había estado en demasiada calma por lo que lo podía sentir desde que interceptaron las armas lo supo, las cosas comenzarían a moverse.
Despertó después de unas cuantas horas, el sol estaba en su punto más alto, por lo que no podrían volver a la base hasta el amanecer.
Shun aún dormía acurrucado junto a él, sentirlo cerca de algún modo lo reconfortaba, tardó un rato viéndolo dormir, no supo ni cuánto tiempo había pasado antes de que el más bajo abriera esos ojos grises que lo habían cautivado desde el primer momento en que los vio.
- Hola – le saludo en un susurro
- ¿Cómo dormiste? – preguntó el de lentes
- Mejor que en los últimos diez años – dijo con tono de broma a pesar de hablar en serio
No pensaba haber dormido tanto pero las pocas horas de luz solar que tuvieron le indicaron que sí.
Se alistaron de nuevo para salir y abordando de nuevo aquel vehículo que los regresaría a la ciudad y a lo que comenzaría de nuevo.
Tardaron poco en ingresar a la ciudad de nuevo pero no llegaron muy lejos cuando se encontraron con una patrulla que parecía estarlos esperando, emprendieron de inmediato la huida.
Imayoshi sorteaba las calles con maestría tenía prácticamente memorizadas las calles y znas por donde podía pasar con un vehículo de ese tamaño, todo habría sido más fácil si fueran en moto pero él podía hacerlo, o hubiera podido de no ser porque esa única patrulla se había multiplicado, ahora con seis de ellas la situación se le complicaba, comenzaba a desesperarse, pero justo en ese momento Shun tomó su mano, le dedicó una sonrisa y lo siguiente que supo fue que le indicó por donde girar.
Shoichi no dudó ni un momento en seguir las indicaciones, verlo tan concentrado le sorprendió pero después de todo, la especialidad de Izuki era la huida, sacar a todos de apuros asegurándose de salir bien librado.
Cada vez había más autos siguiéndolos, hasta que lograron dejarlos atrás unos momentos, justo lo necesario, Izuki le dijo donde detener el camión y fue en ese lugar que bajaron para alejare de ahí lo más rápido posible.
Fueron unos segundos que le parecieron eternos pero corrían con todo lo que el cuerpo les permitía entraban por callejuelas alejándose cada vez más del lugar y de donde se escuchaban las sirenas hasta que se ocultaron, en esa oscuridad no era tan difícil. Salieron tiempo después pero en lugar de regresar a donde habían dejado el camión, Izuki lo guio a una estación del subterráneo.
Shun lo tomó de la mano adentrándose en la oscuridad de la estación guiando a un confundido Imayoshi por pasillos y escaleras sin soltarlo, en la ciudad la electricidad era limitada por lo que el metro había dejado de funcionar hace mucho ya que la ayuda política que se estaba recibiendo, el gobierno la seguía destinando para beneficio de los avariciosos, siguieron su camino hasta que llegando al andén y lo hizo bajar hasta las vías.
- ¿Qué hacemos aquí? – preguntó el de lentes un poco intrigado al ver a Shun relajarse
- Esta será nuestra vía de escape – Dijo riendo e Imayoshi le acompañó ante la broma.
Una vez las risas cedieron y el silencio los acompañó de nuevo Izuki decidió darle la explicación.
- Antes de que Akashi y tu llegaran al acuerdo de la división de la ciudad, nosotros andábamos por todas las estaciones para llegar a cualquier parte de la ciudad sin ser vistos, cuando se pactó porque parte de la ciudad teníamos prohibido meternos, se abandonó por completo cualquier estación fuera de nuestro territorio con todo lo que implicaba, incluyendo vehículos – decía dando por fin con aquello que buscaba, una motocicleta. - Imayoshi lo miraba sorprendido
- Te dejaría manejar pero tal vez lograrías que nos estrelláramos en alguna parte, esto no será como andar en carretera – continuó mientras montaba la motocicleta y tras cruzar unos cables, escucharon el rugir del motor encendiendo – Así que si confías en mi… - Ni si quiera había terminado la frase cuando recibió un apasionado beso del de lentes para después subir a la parte trasera de la motocicleta.
- ¿Cómo puedes andar tan tranquilo en este abismo de oscuridad? – preguntó el menor mientras se abrazaba a su cintura al ingresar al túnel con la escasa luz que la motocicleta podía proporcionar.
- Costumbre tal vez, además tengo buena vista, ahora sujétate, tenemos poco tiempo para llegar – anunció para después acelerar.
Primero el enano disculpón salva a Teppei y ahora este chico lo acababa de salvar a él, si seguían así terminarían debiéndole demasiados favores a os chicos de Akashi.
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Estaba encerrado en esa habitación, se había encargado de varios de sus perseguidores y cuando ya quedaban relativamente pocos les hizo creer que había caído en su trampa para cargarse a unos más hasta que le habían dado ese estúpido shock con la paralizante.
Ahora se encontraba en esa habitación bastante familiar pues en esa casa había pasado su niñez hasta el fallecimiento de su madre.
Se abre la puerta y entra ese hombre con porte imponente y a la vez elegante, el alto pelirrojo que le dio la espalda hace tanto tiempo.
- Cuanto tiempo sin vernos… padre
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Perdón por la demora y bueno ya empezó la acción, yo sigo con trámites y mudanza y es un caos, nos leemos.
