Los personajes son de la asombrosa Stephanie Meyer, lo demás es invención mía.
Isabella Swan, es una recién graduada de medicina, se casó con el inquieto, egocéntrico, infiel y también médico, Edward Cullen que le juraba haber cambiado por ella. Al descubrir sus infidelidades la Dra. Swan decide ponerle fin al enlace de apenas dos meses y huir hacia otro país con la esperanza de rehacer su vida, pero justo cuando empieza a hacer su especialidad en Cardiología, se da cuenta que ha surgido un inconveniente, está embarazada. Sin embargo con la ayuda de su padre, quién decide acercarse a ella, al darse cuenta de la inesperada noticia, logra sacar su especialización, cuando su pequeño hijo cumple tres años. Todo parecía ir miel sobre hojuelas hasta que Edward se da cuenta de la verdad y decide ir tras su hijo ¿Qué pasará cuando vuelvan a encontrarse?
Capítulo 4. Reencuentro y redención
Me estoy sintiendo raro
ahora que me he marchado
creo que estoy extrañándote
me quedo aquí sentado con llanto recordando
que solo hace un ratito nos besábamos los dos
y me parece que aún puedo escucharte reír
tímida y decir
Que te estas enamorando
y que en mi vives pensando
y perdido en tus labios
yo sentía lo mismo que tú
y ahora aquí sentado
sin tus besos destrozado
espero el día para decirte que
Te amo…
– Isabella – Pronuncié con voz baja, casi en un susurro pero estuve seguro que ella había escuchado, a juzgar por su expresión.
No podía describir con palabras burdas lo que mi corazón frenético sentía, parecía que podía romper mi caja torácica por la fuerza de sus latidos, y en el momento en que mis ojos se posaron en ella supe…
Qué me iba a arrastrar por su perdón.
Al principio estaba enojado como la mierda, ella no podía irse así como así estando embarazada de mí. Cuando la viper* de su madre me confesó todo, literalmente, enloquecí, Esme y Carlisle no pudieron hacer nada para detenerme, lo único que pensaba era que iba a matar a esa perra remilgada por ocultarme la existencia de mi hijo…mi hijo.
Sentí como en lo más profundo de mí ser algo hacia clic, al momento de contraer nupcias con Bella, sabía que debíamos formar una familia, pero no esperaba que mi semilla creciese tan rápido en ella, definitivamente no esperaba nada.
Después que todas las sensaciones abrumadoras que me agobiaron cuando supe la verdad, pasaron, me embargó una tranquilidad absoluta, era como si un vacío en mi interior se hubiese llenado, no conocía al pequeño pero le quería ya, era un niño mío y de ella… ni en mis más locos sueños pude prever que algo así pasaría.
Ni siquiera me asustó el peso de la responsabilidad, tenía treinta años, mi hijo no merecía que siguiera comportándome como un cabrón de mierda. Mi hijo… tenía que estar jodidamente mal porque no dejaba de pensar en esa palabra y en lo bien que se sentía, una estúpida sonrisa se formaba en mi rostro con la sola idea, estaba nervioso y ansiaba conocerlo.
Pero no me tomé la precaución de prepararme para enfrentarme con Bella, error.
Y eso me llevaba hasta aquí, yo siempre había sido de armas tomar, era muy minucioso con mis cosas, no me gustaba perder, repetía como mantra que había que estar preparado para todo, y en mi desespero por obtener explicaciones y la verdad me había olvidado por completo de mi propia máxima.
Después que yo hablé, se hizo un silencio incomodo entre los dos, me tomé la libertad de detallar a mí, todavía, esposa. Los años y mis recuerdos no le habían hecho justicia, en ella ya no quedaba absolutamente nada de la que había sido antaño.
La madurez había actuado, haciendo de ella toda una mujer hecha y derecha, su cuerpo de textura suave había sufrido transformaciones, sus caderas eran ligeramente más anchas, su busto un poco más grande y sus cabellos marrones eran muchísimo más largos, rozando su respingado trasero ¿Era Bella una mujer de operaciones quirúrgicas? Me negué a creerlo, adjudicándole a la naturaleza el trabajo de hacer aquella maravilla en forma de fémina. Mi mujer siempre había gozado de tener atributos llamativos, pero aquello, aquello era pasarse de la raya.
Todo en ella gritaba su posición social, era elegante, refinada, sofisticada y de unos modales asombrosos, pero cuando detallé sus ojos – mis ojos – solo encontré frialdad y vacío…
Si bien el transcurso de los mes le habían convertido en aquella trampa mortal de mujer, también le habían convertido en una especie de piedra, en aquel cuerpo no quedaba ni una pizca de la tierna e inocente Bella de la que una vez me enamoré y por la que mi pene no paraba de brincar en mis pantalones, Si Bellita, te hemos extrañado pequeña.
Y todo era mi culpa…
Pero la verdadera batalla campal comenzaba ahora.
– Isabella Swan…dame – Me levanté de su silla la cual estaba impregnada de su dulce aroma – Dame una maldita razón del porque me has ocultado que tienes un jodido hijo mío – Sisee en voz baja, la ira se había acumulado de nuevo en mí.
Como iluso pensé que tal vez ella se intimidaría, pero por la puta madre que la nueva Bella me lanzó una mirada llena de odio que consiguió cagarme, pero a la vez me puso caliente como un adolescente, esta mierda no sería fácil.
La puerta tras ella se cerró y avanzó con un grácil andar de mierda que me dejo medio idiota, más de lo que era, pero ella mantuvo su distancia, bien pensado Bellita, todavía estoy decidiendo si cogerte primero y matarte o solo matarte…
Su fino rostro estaba bañado de una inexpresividad que me dio escalofrío, no era la misma, ni por un maldito segundo.
– Escúchame bien – Hasta su maldita voz era distinta, parecía que un coro de putos ángeles estuviese cantando en mi oído – No te permito, Edward Cullen, que vengas a interrumpir en mi lugar de trabajo, como si tuvieses algún derecho sobre mí o mi hijo, la única manera en la que yo hablaré contigo será a través de un abogado y espero que tengas uno bueno.
Y con esa mordaz advertencia, me hizo salir de su consultorio, de una manera muy poco cortes para ser ella la que me echaba, fue la primera y última vez que hablé con ella desde que había llegado a Los Ángeles.
Es que me estoy enamorando
Y en ti vivo pensando
y perdida en mis labios
tú sentías lo mismo que yo
y ahora aquí sentado
sin tus besos destrozado
espero el día para decirte que
me estoy enamorando
Y en ti vivo pensando
y perdido en tus labios
yo sentía lo mismo que tú
y ahora aquí sentado
sin tus besos destrozado
espero el día para decirte que
Te amo
Los días siguientes de mi llegada, intenté hacerla razonar pero ella me ignoraba, decir que la estaba acosando era un eufemismo, tenía miles de preguntas que hacerle, y sobre todo, anhelaba ver a Maximillian. Incluso me dirigí a Charlie con la esperanza de que él me ayudara pero el muy cabrón se había pasado al lado oscuro, al parecer mi suegro y mi esposa habían retomado sus lazos consanguíneos y ahora era una familia feliz de mierda sin Renee o algo así.
Mi hermana llegó a Los Ángeles cuando el sol del día número ocho de mi estadía se asomaba por el Este, y comprendí que la duende sería mi puta salvación.
– Arregla tu mierda, Edward. No puedes seguir comportante como un cretino y hacerlo todo a tu modo, la cagaste y entiende que ésta es la manera en la que Bella te está castigando.
Alice tenía razón, ella me estaba dando una lección y me dolía como el carajo ¿No había tenido suficiente ya con lo hecho mierda que me había dejado cuando se fue?
Entendía que ella no quisiera arreglar las cosas en buenos términos por mi comportamiento, y pese a que verla me había dado en la llaga porque Hola, yo amaba y estaba encabronado con esa mujer. Lo aceptaba, pero no podía dejar pasar por alto que técnicamente había renunciado a mi vida de puto por hacerla feliz y no lo apreciaba.
Si, si, ya sé que la engañé pero para su satisfacción me estaba pudriendo en mi mierda.
– Por cierto, Edward – Anunció Alice en la cena de esa noche – Victoria no ha dejado de llamar a casa, dice que no le contestas y está…como loca. Mamá ya se está exasperando.
– Déjala, se va a cansar en algún momento, solo no le digan dónde estoy – Me encogí de hombros, realmente no me importaba lo que pasara con Vicky gastritis, me sentía menos ahogado sin su presencia, además si me volvía a hablar de matrimonio iba a ponerle un maldito bozal para que se callara como la perra que era.
Con el ceño fruncido, mi hermana negó enérgicamente, pero decidió cambiar de tema y eso estaba bien, hablar de mi ''novia'' me ponía de humor de perros.
– Me gusta mucho ésta ciudad – Susurró risueña, ella cambiaba tan rápido de ánimos como yo – Quizás Carlisle debería trasladar un núcleo de su clínica hasta acá ¿no crees? Así todo podríamos venir, incluso Jasper – exclamó casi saltando sobre la mesa de la habitación.
En mi familia todos éramos médicos, absolutamente todos, y mudarnos significaba dejar nuestros empleos en el centro de salud del cual era dueño nuestro padre Carlisle. Él era médico cirujano, justo como yo. Mi madre se había inclinado por la ginecobstretricia mientras que Emmett por la pediatría y Alice odontología y ortodoncia. Jasper, su esposo era Neurólogo y Rosalie, la perra depravada esposa de mi querido hermano por la oncología infantil, tal para cual.
Y desde que mi mujercita me había dejado, habíamos perdido a la futura Cardióloga de mi familia, mis padres estarían orgullosos cuando les contara que finalmente, Bella había alcanzado su objetivo, joderme y ser especialista en las enfermedades del corazón.
La idea de trasladarme a Los Ángeles se hacía cada vez más tentadora, así mis posibilidades de recuperar el tiempo que esa arpía de Bella, tal como su madre, me había robado con mi hijo se extendían.
– Tal vez deberíamos proponérselo – Entonces ella chilló y voló hacia el teléfono.
Con los ojos en blanco, decidí que era caso perdido, dejar que Alice usara todo su poder de convencimiento con Carlisle era una opción favorable, yo tenía otras cosas en que pensar, nuevos planes se formaban en mi cabeza, planes que incluían a la duende como sebo, ella me iba a arrancar las pelotas si se enteraba el término que había usado, pero desistiría cuando supiera que todo era por su sobrino, ella realmente quería conocerlo tanto como yo.
No creo poder dormirme
Aunque guardo el silencio
Por no callar lo poco que me queda de ti
Y sigo aquí sentado con llanto recordando
Que solo hace un ratito nos besábamos los dos…
El estado en que me encontraba era deplorable y desesperado, estaba perdiendo las esperanzas, el día no me alcanzaba lo suficiente para exasperar a mis abogados y las noches eran demasiado largas para conciliar el sueño, inmediatamente cuando cerraba mis ojos, la dulce imagen de Bella y Maximillian, riendo despreocupados en una fotografía, llenaba mis recuerdos. Ellos eran felices sin mí.
Pero yo no lo era sin ellos…
Me sentía como al principio de aquellos días siguientes a su partida, hundido en la mismísima miseria del infierno, pero ahora tenía algo por lo que luchar, algo por lo que no me iba a dejar vencer, no de nuevo.
Después de pasar con Carlisle, largas horas al teléfono, acordamos que era una idea estupenda extendernos hasta América, dijo que me encargaría a mí la dirección si me portaba bien, en su idioma significaba que no la fuera a cagar de nuevo porque me estaba dando la oportunidad de demostrarle que era un hombre maduro y que podía con la responsabilidad.
En seguida y con ayuda de Alice, comenzamos por buscar inmobiliarios, ella apartamentos o casas donde estuviésemos cómodos y yo un lugar donde el centro de salud quedase bien, sin dejar a un lado, la lucha constante con Bella que seguía sin dirigirme la palabra para que me dejara ver a Max.
– Edward – La voz de mi hermana me trajo a la tierra de nuevo, ella acababa de hacer acto de presencia en mi habitación del hotel donde todavía permanecíamos hasta que encontráramos la jodida casa perfecta – Los he visto.
Y ese anuncio me helo la sangre.
Casi saltó encima de mí.
– Oh Edward, Maximillian es tan hermoso, se parece tanto a ti, tiene tus ojos y tu cabello y es una cosita tierna – Soltaba como mil palabras por segundo, estaba eufórica – Ella iba salir corriendo, te lo juro, está muy guapa también, definitivamente ahora se parece más a la mujer que yo quería que fuera. Pero tú sabes que puedo conseguir cualquier cosa, finalmente ella accedió a charlar conmigo, me presentó como la tía duende ¿no es adorable? Yo le dije a Max que era hermana de su papá y entonces él empezó a preguntar por ti – Esas pequeñas palabras hicieron que mi oscuro corazón se hinchase de emoción – Estuvo un poco recia a principio pero ella me adora y no podía negarme estar con mi sobrino, prometió que podía ir a visitarlos – Se estaba atragantando y yo estaba a segundos de explotar.
– Alice… – Fue lo único que salió de mis labios
– ¡Edward, la he convencido para que te deje ver a Max! – Y en esos instantes no pude adorar más a Alice – Claro, con la condición de que yo te acompañe también, le he dicho que planeábamos trasladarnos hasta acá y tenías que ver su cara, parecía que iba a darle un ataque al corazón, lo que es irónico porque es cardióloga…
Y ella seguía hablando, pero yo ya no la estaba escuchando, me había quedado donde menciono que finalmente podría ver a mi hijo.
Bueno, aquí tienen otro capítulo más, millones de gracias por el apoyo y no se olviden de dejar Reviwes.
No sé cada cuanto voy a actualizar pero sé que no las haré esperar mucho, tengo algo de tiempo libre casi siempre
Ya veremos como continua esta locura.
1.- Viper: Es arpía en inglés.
