Irlanda se recarga en su asiento y mira a Bélgica de reojo.

—Mmmm... Nunca le había visto así antes —asegura a sabiendas también de que cualquier cosa que diga realmente maaaal, Escocia va a romperle la cara. Además tampoco es que quiera arruinarle del todo el plan si es que él no se puede quedar con la chica guapa.

—Es extraño, no será algo que le da vergüenza o algo, Inglihterra suele tener problemas de ese tipo.

—England es un pelmazo, Alba no lo es —Ojos en blanco de Irlanda.

—Aun así, siendo hermanos deben parecerse —insiste Veneciano.

—No es vergüenza lo que tiene, obviamente —ojos en blanco —, seguro... tú haces cosas extrañas y femeninas que hacen que él no te entienda —señala a Bélgica. Veneciano parpadea con eso.

—What? Yo no hago ninguna cosa extraña que hacen que él no entienda... yo soy la que no le entiende a él.

—¿Cosas extrañas femeninas? —Italia dafuq.

—Yes, esas cosas incomprensibles que hacen todas las mujeres que es llorar y cosas...

Veneciano mira a Bélgica de reojo.

—What the hell is wrong with you? —pregunta ella mirándole descolocada.

—No, no estoy diciendo nada misógino ni nada así —asegura levantando las manos —, pero sí estoy diciendo que luego las mujeres hacen cosas raras y que por eso debe estar actuando así.

—A mi no me ha parecido que ella hiciera nada raro

—¡Claro que no hice nada, él salió corriendo sin más!

Irlanda se ríe un poquito.

—Quizás sólo le das miedo... suelen darle miedo las chicas —bromea. Veneciano levanta las cejas.

—What? —otra vez Bélgica sin entender un pimiento, mira a Veneciano de reojo.

—Yes, you know... a él le gustan los hombres y las ovejas...

—A mi me parece que tú sí le gustas —intercede el italiano. Bélgica se revuelve un poco porque sí cree gustarle... y a la vez ha pensando lo que dice Irlanda.

—¿Sí?

—Casi podría asegurarlo.

—Pero no entiendo lo que pasa... —mira a Irlanda de reojo sin estar muy convencida de querer que escuche su conversación.

—Sólo él debe saberlo —se encoge de hombros el italiano.

—Pues si va a largarse corriendo cada vez, quizás yo pueda empezar a hacer lo mismo —frunce el ceño.

—Eh, tampoco es necesario que eches a my brother —Irlanda hace los ojos en blanco —. Look, dice que no pero bien que le gustas. Es verdad lo que dice él... —señala a Italia —, sólo que nunca lo va admitir y siempre va a decir que le importa un pimiento.

—¿Ves? —Veneciano asiente y sonríe.

—Es Alba... Alba siempre hace esas cosas —Irlanda se encoge de hombros —. Porque para él, igual que para mí, es más importante ser un hombre libre que cualquier otra cosa. Así que...

—Ah... los hombres pueden ser libres y tener el corazón enamorado —estos italianos…

—Eso suena súper ridículo —Irlanda se ríe.

—Normalmente estar enamorado es ridículo para todos... excepto para los que lo están.

—Bah, eso dices tú porque seguro estás enamorado...

—E-Enamorado —Bélgica ya está traumada sólo con esa idea.

—Claro que lo estoy —sonríe Italia.

—No but... están exagerando ¡ningún enamorado! —protesta Bélgica—. ¿Podríamos centrarnos en nuestro problema, thank you? De hecho... creo que todo sería más fácil si nos dejaran un rato a solas.

—Quizás podamos hacerlo, ¿no querías ir a bailar?

—Sí, creo que será divertido... a menos que se vaya.

—Pff... Como si de verdad fuera a irse. Lo que debe querer es que NOSOTROS nos vayamos, no tú. Si hoy en la noche va a... —Irlanda mueve las manos y Romano vuelve a la mesa con el ceño fruncido.

—Ah, Fratello —sonríe Veneciano. Romano murmura por lo bajo cruzándose de brazos.

—No sé qué le ve a este tipo —protesta frunciendo el ceño hacia Bélgica nada convencido, pero en voz bastante baja para que sólo le escuche Veneciano, llevándoselo un poco a parte.

—¿Has hablado con él?

—Me ha ignorado en una gran proporción, sí... Parece estar muy indignado por el día que hablamos por teléfono, cual si yo hubiera querido joderle la noche —ojos en blanco.

—Vamos a ir a bailar —se encoge de hombros a eso. Romano sonríe con esto.

—¡Al menos! Tengo... unas sospechas. Hay algo que nos está ocultando el idiota pelirrojo.

—¿Sobre qué?

—Yo que sé, estaba afuera con su cara de preocupación, como si pasara ALGO. ¿Y si tiene otra mujer o algo así?

—¿Eso crees? No parecía, estaba muy embobado cuando estaba aquí...

—Quizás no sea otra mujer, pero hay algo extraño. ¿Qué te ha contado ella?

—Está preocupada de que se vaya y se ve que no es la primera vez que se lo hace, no lo entiende.

La mira, notando que Irlanda se ha puesto a hablar con ella un poco más relajadamente (seguro hablan de cerveza... o de cómics o algo así neutral).

—¿Qué crees que debamos hacer? El idiota me dijo que nos fuéramos.

—Me ha pedido que les dejemos solos... el otro... —le señala—. Es un desastre.

—¿Desastre cómo?

—Con las chicas.

Romano le mira de reojo.

Para ese momento es cuando Escocia vuelve porque ha pensado que entre su hermano y Romano, que no está seguro que Bélgica no le guste y ella le haya rechazado o algo... No es muy buena idea no estar por ahí, nada tonto el muchacho. No que tenga miedo o algo, sólo por si... acaso.

—¿Y qué quieres que hagamos con el chico que es un desastre?... No te querrás poner como France y Espagna que siempre se ponen a querer arreglar al mundo de los inútiles.

—Nah, pero ellos son hermanos, si le impresionamos suficiente seguro se lo cuenta y si sabe que nosotros somos muy buenos para ir con cualquiera, sabrá que ella también lo es y la tratará entre algodones.

—Oh... eso es suena a... bueno yo pensaba amenazarle en vez de impresionarle —sonríe con el ceño fruncido.

—Se pueden hacer las dos —mira a Escocia de reojo.

—Se pueden hacer las dos cosas... yo ya amenacé al Escocés pero, como buen británico, no me hizo el más mínimo caso —se humedece los labios y suspira—. La verdad... veo muy contenta a Belgio.

—Yo también —asiente inclinando un poco la cabeza y sonriendo un poco con pesar.

—¿Qué demonios es lo que les ven a los Británicos?

—No lo sé, son violentos, groseros, irreverentes, desagradables y un panda de borrachos intratables.

—Entre otros múltiples problemas. Yo los detesto.

—Y yo.

—Pero... quien es uno para decirle al corazón de esta chica qué demonios hacer... —se cruza de brazos y mira a Escocia fulminándole.

—¿Nos... vamos? —pregunta Veneciano a Bélgica sin estar seguro de qué quieren hacer. Bélgica, que no ha mirado a Escocia desde que entró, obstinadamente... mira a Italia y asiente levantándose.

—Sí, vámonos a bailar —suelta muy segura.

Escocia mira a Irlanda en busca de saber qué pasa. Irlanda sonríe de lado y se encoge de hombros, porque además está feliz de que él habló con ella.

—Quizás ahora le gusto más yo, brother —risita. Escocia le mira de forma completamente incrédula en plan "no me vaciles" pero no creas que no hay un deje de miedo. Irlanda sonríe maligno—. Te he bajado a la novia—le da un golpecito.

—Eso quisieras.

—No lo sabes por ahora, si te fijas está enfadada contigo y conmigo estaba hablando de cervezas... ahora lo que sigue es un beso y me la tiro así... boom!

—Claro, justo entre la manada de elefantes rosas y la tercera botella de meados naranjas americanos.

—¿Qué te hace pensar que no es cierto en lo absoluto? Cualquiera es mejor que tú en esto, brother.

—En especial tú... Belgium! —La llama y ella se gira y le mira de reojo con el ceño fruncidito, pero bastante atención a pesar de todo—. ¿Va todo bien? —le sonríe un poco.

—Well... I do not know, deberías decirme tú.

—What?

—O quizás te vayas antes de que yo pueda enterarme... —Se cruza de brazos.

—What? ¿Irme?

—Pues no lo sé, como siempre.

Parpadeo, parpadeo. Se le acerca y se oye la risita burlona de Irlanda que le hace sonrojarse y ponerse nerviosito, le muestra un dedo sin ni mirarle.

—No te entiendo, Alba... Un momento estamos bien, otro momento me sacas las amígdalas con la lengua, luego te pones histérico y te largas a fumar, vienes aquí y no me saludas...

—What? ¿Te has enfadado porque... no te he saludado y he ido a fumar? ¡Claro que te he saludado!

—Yes, como saludaste a Romano o Veneciano... de hecho no, a ellos al menos los tocaste un poco más.

—¡Tampoco tú me has saludado a mi entonces!

—¡Tú llegaste!

—No, TÚ llegaste, nosotros os estábamos esperando.

—¡Pero tú llegaste a saludarme! Y... ¡Tú eras el que tenía que saludarme bien! —aprieta los ojos.

—¿Sí notas que parece que sólo estás buscando una escusa para reclamarme?

—Es que no entiendo por qué siempre parece que pasa ALGO y te largas corriendo —y quiero un beso y no me lo has dado.

—¿Pero de qué hablas?

—De que te has puesto pálido y me has dicho que pasa algo, no te hagas el loco —le acusa y Escocia se sonroja de golpe al notar el problema—. You see? No me vengas que sólo invento.

—Ese es... —baja el tono—. Un asunto personal, sólo algo que recordé —se excusa. Bélgica suspira—. But... está bien, en serio, no va a pasar... seguro, todo irá bien —creo que se lo dice más a sí mismo que nada.

—¿Pasar qué?

—Nothing! —hasta chilla un poco esta vez y aprieta los ojos al oírse.

—Alba... What the hell? ¿Sí te estás oyendo? ¿Ahora qué es lo que va o no va a pasar que te tiene así? —le exige Bélgica. Él levanta las cejas al valorar una opción que no había considerado—. Es... ¿Es por lo de hoy?

—W-What?

—Oh... My god. No quieres o algo —manos a los ojos.

—W-W-WHAT? —bien, cariño, ya nos queda claro que esta palabra la controlas, prueba otra ahora.

—¿Es lo que dijo Ireland, verdad? Te gustan los hombres y... —la dramática niña de España.

—¡No me gustan los hombres! ¡Me gustan las mujeres! ¡De hecho, me gustas tú! And that is the bloody problem! —suelta sin pensar.

Bélgica se sonroja y le mira con la boca abierta unos segundos. Luego se pone un mechón de pelo tras la oreja sonriendo un poquito y desviando la mirada.

—¿Por qué es un problema?

—Porque... —levanta las dejas y nota lo que ha dicho—. ¿N-No lo... es?

—¿Gustarte? No... No me parece un problema.

—No, no... Claro que no, no lo es —se pasa la mano por el pelo estresado, apartando la mirada, No, claro, que coño va a ser un problema, podría ser peor... podría... llover.

Bélgica se sonroja un poquito, da un pasito hacia él y... Le da un beso en los labios.

De repente se le para el mundo levantando las cejas ya abriendo los ojos. ¿De qué estábamos hablando? ¿Estábamos hablando? Ella levanta la mano y se la hunde en el pelito de la nuca, profundizando el beso y cerrando los ojos. Y ahí el pelirrojo cierra los ojos y se lo devuelve... bieeeeen sólo habéis necesitado como... ¡dos horas esta vez!

Irlanda se les queda mirando con la boca abierta y las cejas levantadas, mueeeeerto de envidia. Veneciano, que iba andando con Romano tras ellos, le da un codazo a su hermano para que mire.

Romano, que estaba mirando algo en su teléfono, frunce el ceño al verlos y se debate entre los celillos de hermano que no puede evitar y el gusto que le da que Bélgica esté contenta con alguien que no sea el cabrón de Francia que realmente no la quiere.

En fin... lo malo es que sabemos que Escocia SÍ tiene de qué preocuparse... lo bueno es que ahora mismo ni se acuerda. Bélgica es quien se separa después de unos bueeeenos segundos relamiéndose y acariciándole un poquito la mejilla con la nariz.

—Bloody hell... —masculla Irlanda cruzándose de brazos.

El escocés sigue con los ojos cerrados, ¿cuándo han llegado sus manos a la cintura del Bélgica? ¿A quién le importa? La atrae hacia sí.

—Mmm... —susurra.

Escocia abre los ojos poco a poco y la chica le sonríe. Parpadea y justo nota que esto ha sido más bien poco sexual y bastante... en otra línea.

—Hi... —susurra ella.

—Hello.

—Bahhh! —protesta ampliamente Irlanda. Escocia se sonroja con eso recordando que está ahí y luego se ríe.

—Belgio... —murmura romano.

El escocés la suelta volviéndose a Irlanda y le levanta las cejas. Bélgica parpadea también y mira a Romano descolocadilla. Sonríe avergonzada.

—Eras divertido hasta que dejaste de serlo... —suelta Irlanda poniendo los ojos en blanco, mismas palabras usadas por Francia.

—Muérete de envidia si quieres, no me importa —replica su hermano.

—Yo soy un hombre libre aún —lo único que puede usar.

—Y yo. No estoy haciendo nada que no me apetezca.

—Bah, pues a mí no me apetece eso —se encoge de hombros.

—¡Ah, no me jodas!

—¡Sí te jodo, claro que no quiero! —todos te creemos, Irlanda.

—Ni siquiera está pasando nada —hace una risita nerviosita, medio idiota... ya se te nota.

—Ese fue un besito amoroso como los de England —acusa.

—What?

—Fue un besito así todo... Ridículo.

—Yes, yes, of course. Ve comprando los anillos —se burla pero se incómoda porque a él también se lo pareció.

—Bah, shut up... Me quedaré con tus tierras cuando vengas a vivirte aquí —le empuja un poco.

—Eso quisieras, quédate en tu isla, tú al menos no tienes que lidiar de todo con el larva.

—¿Vamos a ir a que bailes, o no?

—Yes, estoy seguro de que disfrutarás mucho viendo como le toco las tetas.

—Vete a la mierda —murmura frunciendo el ceño más afectado en esto de lo que quisiera —. Ni suenes que te voy a pagar la peda.

—Fíate de la palabra de un irlandés.

—Una cosa es pagarte a ti la peda y yo pasarla bien, otra distinta es soportarte a ti, a tu noviecita y a sus amiguitos —frunce el ceño aún más.

—Mira, si te jode no la tomes conmigo y ponle remedio, mamón, que pareces tonto. Ya me la cobraré otro día la de hoy...

—No me jode hasta que tú te portas como un imbécil —se cruza de brazos—. ¿A dónde coño vamos?

—¿Y yo qué cojones voy a saber? A ver ¿y ahora qué es lo que te he hecho a ti para que me llores como maricona?

—¡Yo no te estoy llorando una puta mierda, lo que quiero es beber y no estamos bebiendo! —le señala. El escocés pone los ojos en blanco—. Déjame en paz y ya... Vamos a movernos —le empuja un poco, no agresivo sino para que se mueva. Escocia se ríe dejándose empujar—. Vas a ver cómo voy a ligarme a una tres veces más guapa y tetona que tu... Y me la voy a tirar hasta que no pueda moverse.

—Eso dices siempre y luego las putas te echan.

—Soy demasiado para ellas —golpecito debajo de las costillas justo en el hígado de esos que podrían ser mucho más suaves.

Escocia retrae el estomago y hace un esfuerzo para que no le cambie la cara, le toma del cuello y le hace doblarse para despeinarle. Irlanda se ríe ahora sí, intentando soltarse bajo la mirada de desagrado de Romano, pero Escocia no le deja, peleándose con él haciéndole bajar más.

El irlandés se ríe más, escandalosamente, moviéndose y tomándole de la pretina del pantalón con completa intención de buscarle la ropa interior para hacerle calzón chino si no le suelta. Escocia hace un movimiento de cadera para alejarse tanto como puede. Ríe más llamándole cobarde y deteniéndole a golpes de las muñecas para que no le despeine.

—¡Besa el suelo! ¡Besa el suelo! —le empuja más para obligarse a arrodillarse, muerto de risa.

—Qué voy a besar el suelo, cabrón —trastabilla un poco pero consigue conectarle una buena patada en la pierna antes de caerse y ahí es cuando Escocia le suelta trastabillando un poco también.

—Idiota —sonríe levantándose de golpe.

—Capullo —se devuelve y ahí se da cuenta de que ya están esperándoles para entrar, Romano especialmente fulminante. Ni caso.

—¿Entonces TÚ vas a adoptar a un niño? —pregunta sarcástico Romano a Bélgica, que se ríe mirando a Escocia con ojitos de corazón, a pesar de todo. Extiende una mano hacia él.

Escocia no lo ha oído, se acerca al ver la mano tendida, tomándosela.

Irlanda saca una foto de Escocia tomándole la mano a Bélgica, según él, ridículamente. Se las manda a sus hermanos con el título "miren al hombre libre". Lástima querido que nadie va a hacerte caso ahora, todos están jugando con sus respectivas. Quizás Inglaterra, pero me parece que ya duerme. Ah, es verdad que Inglaterra está en soledad. SEGURO duerme el viejecito.

Al fondo, suena música electrónica, Escocia... puedes relajarte un poco.

—Mira, creo que tienes suerte, esta música es más fácil de bailarse que el vals o lo que te estabas imaginando —asegura Bélgica un poco al oído de Escocia "para asegurarse de que le oiga bien"... bah, puros pretextos. Él sonríe y se acerca a su oído... no ha pensado del todo que decir, sólo por acercarse también.

—No me estaba imaginando un vals, ahí si hubieras tenido problemas —decide responder.

—¿Yo? Tú habrías tenido problemas... —sonríe nerviosita porque están cerca—, ¿qué te imaginabas entonces?

—Quizás algo más... pachanguero.

—Creo que ponen música de esa más temprano, pero a esta hora todo el mundo pone música para dar saltos —asegura volviendo a acercarse a él y esta vez rozándole un poco con los labios. El escocés se humedece los suyos con el corazón aceleradillo sin saber cómo responder a eso—. Pienso también que podríamos escaparnos... pronto —le da un beso en la mandíbula.

—Me parece una buena idea —susurra nerviosito igual.

Tira de él siguiendo al resto hasta adentro del lugar, acercándose a la barra para pedir ooooootra bebidita extraña, mirando al resto de la gente bailar y poniéndose nerviosa porque están todos muy pegados y... bueno, en realidad es que no es que no tenga ganitas ni que esté en lo absoluto satisfecha últimamente.

La sigue y esta vez no pide un Whiskey porque sabe que los ponen aguados y de esos de mierda, así que él pide... algo como vodka con compañía. Bélgica sonríe y le mira de reojo.

—¿Sí sabes que los tragos con vodka son tragos de niña, verdad? —se le acerca otra vez para hablar.

—Claro, pero es para ayudar en el mercado a mis amigas.

—Y supongo que para salirte del estereotipo —la belga se ríe.

—Nah, si no vendieran meados naranjas en este sitio, pediría Whiskey.

—Meados naranjas... líquido para limpiar el piso... interesantes analogías —toma de la pajita del trago de colores que se ha pedido ella. Romano se le acerca a Bélgica por la espalda y le pide al oído que le tome una foto con él bailando con una chica a la que pretende sacar a bailar... todo para mandárselo a España y hacerle sufrir... as always. Bélgica distrae su atención un instante del escocés, riéndose un poco y asintiendo.

Escocia les mira bebiendo un poco de lo suyo, sujetando el vaso de Bélgica y Veneciano mira a Irlanda de reojo. Irlanda está con el ceño un poco fruncidito, ha mirado el panorama a ver si encuentra una chica que le guste, ha encontrado a una un poco más allá, se ha acabado lo que ha pedido de un sólo trago y para este momento ya ha ido y vuelto con la chica que le mandó a volar por bestia.

—¿Qué te ha pasado? —pregunta el italiano.

—Una chica imbécil... el mundo está plagado de ellas —protesta sonrojadito.

—¿Qué te ha dicho?

—Bah, que no quiere bailar. Ella se lo pierde.

—Me apuesto a que baila conmigo.

Irlanda le mira de reojo.

—Claro que no, me ha dicho que viene con alguien que se fue al baño —Voz de duuh, obvio.

—Un lambrusco a que hasta me da su teléfono —sonríe y el pelirrojo frunce el ceño.

—Deal.

—Ven conmigo y sígueme el rollo —hace un gesto con la mano.

—¿Quieres que vaya otra vez?… uff, menos aún va a querer —asegura sonriendo un poco y yendo tras él, efectivamente.

—Sobre todo, actúa todo el tiempo como si supieras perfectamente de qué hablo y asiente a todo, este es un truco que me enseñó Belbel, ella es buenísima con estas cosas —explica.

—Yes, yes... asentir a todo —mira de reojo hacia Bélgica un instante cuando le dice que es ella la que le ha enseñado el truco, esperando a ver qué es lo que hace tan bien la nueva chica de Escocia.

—¡Pero hombre! ¡Raquel! —saluda Veneciano con mucha seguridad hacia ella, abriendo los brazos para abrazarla. Irlanda parpadea y levanta las cejas mientras la chica se gira a mirar a Veneciano un poco descolocada.

—¿Eh? —pregunta al percatarse de que realmente habla con ella.

—Ciao! ¡Eres tú! ¡Hace tanto que no te veía, estás radiante! ¿Qué te has hecho en el pelo? ¡Te queda absolutamente chic! —dos besos y la abraza un poco.

Ella parpadea más descolocada aún, más con los besos y el abrazo, intenta separarse un poquito, no tanto incómoda como con afán de aclarar.

—Me confundes con alguien —cierta risita, porque esas confusiones son siempre algo incomoditas y torpes, mientras se explicas —, yo no soy... ¿qué has dicho? ¿Raquel?

—¡Oh! ¡No puede ser! ¡Disculpa! —Veneciano se hace el sorprendido soltándola—. Que desafortunada confusión, te pareces un montón a una chica que había trabajado como modelo en mi atelier hace unos años y no había vuelto a saber de ella.

La chica levanta las cejas y se ríe un poquito, sonrojándose porque a) Veneciano no es NAAADA feo, b) La acaba de confundir con una MODELO.

—O-Oh! Oh... no. No te preocupes... son cosas que pasan. ¿Eres... artista? —agrega vacilando un poquito ahora en si todas las modelos tienen que ser guapas o no, pasándose una mano por el pelo y tratando de dar su mejor cara.

—Trabajo en el atelier de Prada, mi nombre es Feliciano, seguro has oído hablar de la marca. ¿Tú cómo te llamas?

Levanta las cejas y abre más la boca, impresionada.

—P-Prada... claro que he oído hablar de Prada, de hecho tengo un bolso... —nadie sabrá nunca si es verdad o mentira, se sonroja más—. A-Anne Marie.

—Anne Marie... Anne Marie, si alguna vez te quedas sin empleo creo que podrías probar con la moda —se vuelve a Irlanda—. ¿No es cierto, Henry?

Anne Marie... que no se había percatado del acompañante de Veneciano, levanta las cejas al ver a "Henry".

—Oh... ¡tú! —Le sonríe un poco falsamente—, ¡No tenía idea de que vinieras con él!

—Ah, perdona, no os he presentado... ¿os conocéis?

—Ehm... Sea, sea! —asegura el irlandés a la pregunta de la moda y espera a que ella diga algo en relación a si se conocen.

—Ahm... sí, bueno, quería bailar y, hubo una confusión... —risita un poco falsa aún.

—Ah... Anne Marie, no me digas eso que me rompes el corazón. ¡Henry es mi jefe! Es uno de los mayores inversionistas de la marca, aunque se le dan muy bien los negocios no sabe nada de moda —se ríe.

Anne Marie levanta aún máaaaas las cejas con eso (e Irlanda también, pero hace un esfuerzo por disimular), pensando que ha mandado a la mierda a un bloody inversionista de Prada... que es un bestia y un bruto y le dijo algo de sus tetas, pero eso no quita...

—Oh, Henry... perdóname —se ríe un poco más, dando un pasito hacia ellos alejándose un poco de su grupo que tiene un par de chicas más guapas que ella que ella piensa que seguro podrían robarle la atención—. P-Pensé que... verás, es que una de mis amigas, una tonta, te confundió con alguien indeseable de su pasado, que no eres tú, claro está y... pensé que sería mejor decirte que no, pero es todo una confusión, ¡que me alegra hayamos arreglado!

—Es que Henry es un bromista, ¿verdad que sí? —Sigue Veneciano—. A veces es demasiado directo porque, venga, ¿qué chica no querría estar con un hombre millonario que puede conseguir más vestidos y complementos de los que se puede poner con una calidad como esta? —muestra su propio traje que es de Prada—. Ay, perdona, siempre estoy igual con el trabajo, no quiero aburrirte.

—No, no, no... Para nada me aburres... —asegura, ahora mirando a Irlanda con una cara COMPLEEEETAMENTE diferente, cambiando de bitchy a intento de seductora en un instante.

Irlanda sonríe inmediatamente porque bueno, tampoco se puede decir que no tenga algo de dinero o sea interesante, ¡es la representación de un bloody país, por dios santo! Pero claro que de ahí a inversionista de Prada... sea como sea, evidentemente no está en lo absoluto por la labor de sacar a la chica de su error.

—Oi, Oi —asiente riéndose un poco y pasándose una mano por el pelo —, las chicas vienen a mí a montones, hay que saber cuáles son lo suficientemente resistentes.

—¡Que amable eres! —Veneciano se ríe tomándola del brazo—. En fin, discúlpanos, Anne Marie, yo debería volver con mi novio porque va a pensarse lo que no es... pero quizás podrías darme tu teléfono por si te interesa trabajar como modelo alguna vez.

—Ohh! ¡Claro! —se ríe un poco sonrojándose y pensando... claro... este es gay, todos los hombres guapos son gays, pero el millonetas tampoco parece tan mal parecido en realidad, aun con su acento extraño.

—Ha sido un placer conocerte, Anne Marie... oh, espera, le estoy viendo... dale el teléfono a Henry, prego —dos besos más y sale corriendo.

—S-Sí, sí... claro —se despide descolocada con la velocidad, pero a la vez ahora con bastante gusto de que la deje a solas con él, que está igual de descolocado que ella—. Te lo doy... ¿tienes donde anotar? Quizás siempre sí podríamos bailar un poco... —sonríe la zorrilla.

Total, Irlanda sólo la quiere para un polvo. Veneciano acaba de pasar a la lista de "gente que no le molesta" de Irlanda.

Por ahora, sonríe mientras toma a la chica de la cintura y se la lleva a "bailar", sin hacerlo muy muy bien, pero bueno, algo hace, seguro tocando de más y con la chica riéndose un poco nerviosa y tontamente, pero ahí tenemos al bestia, graciasveneciano.


Justo ayer Aceite y yo comentábamos que nos gusta la relación de hermanos que tienen Escocia e Irlanda en donde el pequeño idolatra al mayor, nos parece muy natural y casi ningún otro par de hermanos más que ellos (de nuestros personajes) la tiene. ¡Gracias Josita!