Los personajes son de la asombrosa Stephanie Meyer, lo demás es invención mía.
Isabella Swan, es una recién graduada de medicina, se casó con el inquieto, egocéntrico, infiel y también médico, Edward Cullen que le juraba haber cambiado por ella. Al descubrir sus infidelidades la Dra. Swan decide ponerle fin al enlace de apenas dos meses y huir hacia otro país con la esperanza de rehacer su vida, pero justo cuando empieza a hacer su especialidad en Cardiología, se da cuenta que ha surgido un inconveniente, está embarazada. Sin embargo con la ayuda de su padre, quién decide acercarse a ella, al darse cuenta de la inesperada noticia, logra sacar su especialización, cuando su pequeño hijo cumple tres años. Todo parecía ir miel sobre hojuelas hasta que Edward se da cuenta de la verdad y decide ir tras su hijo ¿Qué pasará cuando vuelvan a encontrarse?
Capítulo 6. ¿Amigos?
Sé que soy culpable de mi suerte
Y que mi sufrimiento no te hará volver en mi otra vez creer
Te hice llorar y me arrepiento,
Amor cuanto lo siento
Si no te vuelvo a ver
No sobreviviré.
¿Podía darle un nombre a todos los sentimientos que me llenaban en ese momento de mi vida?
Lo dudaba.
El ver y estrechar a un hijo por primera vez es una experiencia de la que ninguna persona debería privarse. Nada en el mundo se comparaba con tener una personita que te llamase ''Papá'', alguien por el que salir adelante y dejar de ser un pendejo de mierda, alguien que iba a respetarte y obedecerte, alguien a quién aconsejar y enseñar. Era como haber estado toda la vida ciego y ahora podía ver el sol.
Mierda, yo probablemente era el jodido hombre más afortunado ahora, no tenía a Isabella conmigo, no del todo. Pero también poder entrar de nuevo en su vida era un agregado que no me esperaba.
Cuando llegué aquí pensé que ella iba a patear mi jodido culo con sus Louboutines y ahora tenía una pequeña y gratificante excusa para pasarme el día metido en su casa. Poco a poco mi rabia de aquellos primeros días se fue drenando para tan solo convertirse en resignación, tenía que entender su posición porque principalmente el hecho de que ella se hubiese largado era mi culpa, además no supo que estaba embarazada hasta unos días después que llegó a los Estados Unidos y eso me dejaba sin posibles opciones para andar molesto con ella por ahí, por una parte la entendía, solo por una parte.
Tampoco es como si ella aceptara que la tratase como mierda, me cortaría las pelotas si tan solo la miraba mal, la señorita inocente que me dejó hacía cuatro años se había quedado en Londres con el último vestigio de dulzura e inocencia, te lo agradezco mucho Cullen, tienes un master para cagar a la gente.
Desde el primer día que vi a Max mi nivel de idiotez se multiplicó, aun observaba a esa criatura con asombro por el increíble parecido que tenía conmigo y me tenía comiendo de su mano, no había otra manera de describirlo.
Aun así, sentía que todavía necesitaba aclarar las cosas haciéndoles frente, Bella no me había dejado alegando que el tiempo de los perdones y disculpas ya habían pasado, en su idioma quería decir que dejara de joderla porque estaba haciendo un tremendo esfuerzo dejándome ver a Max y la estaba cagando. De todas formas yo no me daba por vencido, no tan fácil.
Realmente no sabía cómo ser un buen padre de familia, pero todo el día había estado planeando una manera que no fuese tan evidente de llegar a casa de Bella y embaucarla, sobre todo porque Charles decidió que era hora de ir a matar a Renee y mis bolas en constante potencial peligro al fin descansaban en paz, alguien seguramente había escuchado mis suplicas en el cielo. Entonces mi pequeño retoño había vuelto a su rutina de niñeras, colegio, natación, clases de etiqueta y muchas mamadas que a mí me parecían una mierda innecesaria pero para Bella eso estaba bien, realmente ella no podía cuidar de él todo el día y yo tenía la sensación de estarme volviendo un vago mantenido de mierda pero todavía llevábamos las cosas con calma, simplemente ella no confiaba en mí para dejarme la responsabilidad de mi hijo por veinticuatro horas pese a que ya habíamos llegado a un acuerdo donde yo cuidará de Max cuando ella estuviese de guardias en la clínica.
El asunto es que la jodida mujer estaba usando sus mierdas de influencias para no tener que quedarse de guardia.
A veces era tan fácil odiarla…
Pero tenía un plan, uno que todavía no sabía de qué demonios se trataba, pero si sabía que se me ocurriría en cualquier momento del día.
Finalmente cuando el Oeste comenzaba a oscurecer, dándole así pasó a la tan esperada noche, decidí que sería buena idea pasarme por la humilde residencia de mi mujer ya con la excusa de invitarla a comer aunque fuese una estúpida pizza, sé que pude haber tomado el teléfono y avisar que iría pero me intrigaba como la hermana perdida de Joffrey Baratheon, controladora, testadura y con un temperamento malditamente incontrolable, manejaría la situación no planeada, bien sabía que era una obsesa del orden y el poder y aunque usaba dos adjetivos distintos para diferenciar a mi Bella de la Bella nueva y MILF ciertamente algunas cosas no cambiaban y muchos de sus rasgos antiguos se conservaban.
Por ejemplo, aunque se la diese de chica ruda seguía siendo demasiado benevolente, quería ocultármelo a mí y no había cosa que me diera más risa, no puede esconderle demasiado a una persona que conoce cada espacio de tu mente y cada centímetro de tu cuerpo, que sabe diferenciar todas tus expresiones, una persona a la que incluso sin palabras le transmites mensajes.
Es inaudito tan siquiera el intento…
Llovía a cantaros cuando decidí salir, apenas lograba ver algo a través de los cristales del automóvil, parecía que aquellas gotas en cualquier momento atravesarían el material, sin embargo no deje que eso me detuviese ni por un instante, había hecho un plan y lo llevaría a cabo.
El atravesar la ciudad no fue tan difícil como había imaginado aun con el torrencial clima de otra noche aburrida en LA, no me tomó mucho llegar al edificio donde Bella estaba asentada con mi pequeño crío. Estaba nervioso como la mierda, no tenía idea de porque, es decir, no era como si no los hubiese visto antes, la realidad era que me aterraba un chingo ver a Swan porque ella tenía esos ojos filosos como dagas listos para atravesarme en cualquier momento y sabía que ella solo estaba esperando sentada como la perra que era a que cometiese un error, lo cual era exactamente lo que haría si no planeaba bien mis movimientos, en fin, debía demostrarle que ya no era un niño mimado que se escondía detrás de las faldas de Esme aunque era eso lo que hacía antes de venir aquí.
Después de un par de minutos discutiendo con el vigilante, finalmente logré entrar en el conjunto residencial sin que me anunciara, no comprendía cual era el puto problema de esta gente ¿Por qué vivían tan encerrados? Mi hijo crecería como un marica estirado si no le daban algo de lodo y canicas, hice nota mental de sugerirle a Bella que cambiara de domicilio aunque probablemente me arrancara la cabeza por quererme meter en su vida de ese modo, no me culpen, yo solo hacia lo mejor para mi hijo, macho, macho.
Hice mi camino hacia el lugar de Bella como si fuese directo a la guillotina y me temblaban las manos cuando toqué el timbre, eran como las nueve de la noche y no había manera de que ella no estuviese en casa, la lluvia se estaba poniendo peor cada que los minutos transcurrían así que todos los recursos estaban agotados.
En seguida, una chica con no más de veinte años abrió la puerta, era como bajita y flacucha, su cabello negro rozaba su cintura y su piel era extremadamente pálida ¿Me había equivocado? No, imposible, había memorizado el piso desde la primera vez que vine.
– ¿Y tú eres? – Sentencié un tanto incomodo rascando mi cabello, clara señal de que era un puto despistado.
– ¿Perdón? – Espetó ella con sorna. Iba a replicar porque la blanquita estaba siendo una perra altanera cuando una dulce voz sustituyó a la nasal y estridente anterior
– ¿Qué pasa Nina, quién era? – Musitó la dueña de mis felaciones matutinas, si, era poco romántico pero esa era más o menos mi forma de demostrarle que todavía ocupaba un lugar muy grande en mi corazón – Oh ¿Edward? ¿Qué haces aquí? – Interrogó mientras su rostro cambiaba de la sorpresa a la duda.
Vamos, Edward ¿Qué demonios haces aquí?
– Hola Bella, estaba por aquí cerca y me pareció que sería buena idea venir a visitar a Maxi – Las palabras me salieron atropelladas y sus ojos chocolates se entrecerraron, sabía que algo estaba tramando. Maldita sea Bella y su puta intuición – Y quería hablar un poco contigo – Solté finalmente.
El desconcierto se instaló en el ambiente y escuetamente despidió a Nina ''la blanquita'' perra, como la había apodado en mi mente, la que parecía ser la niñera de Max, luego fue momento de enfrentar el lio en el que yo mismo me había involucrado.
– Max está viendo dibujos animados, iré por él – Avisó girándose para darme una bonita vista de su retaguardia la cual, debo decirlo, no tuve reparos en mirar porque ella estaba entallada en ese bonito conjunto enterizo negro muy elegante que tenía un escote bastante pronunciado, sus tetas estaban casi saltando de ahí.
– No, déjalo. Quería hablar un momento de ciertas cosas, además creo que es un poco tarde y no quiero que Max se quede despierto si estamos en días de escuela – Toma esa Swan, eso es lo que hacen los putos buenos padres, no dejarlos ver TV hasta la hora que ellos quieran.
– Seguro, Edward – Murmuró volviendo sobre sus pies con esa mirada de ''Te voy a chingar la vida, Edward Maldito Cullen'' y estuve seguro que me hice en los pantalones. Se cruzó de piernas y me indicó que tomase asiento en el sofá – Te escucho.
¿Por dónde empezar? Eran tantas cosas, y ni hablar del plan inicial, Adiós cena.
Alice…
– Primero quería decirte que Alice, ha tenido que partir a Londres – Sus facciones se transformaron en una mueca de desagrado pero fue tan fugaz que tal vez la imaginé.
– Oh, ya veo. Pero pudiste decírmelo por teléfono, Edward, no era necesario que vinieses – Apuntó, haciéndome saber que si no hablaba rápido me echaría en cualquier momento.
– Si, lo sé pero no es lo único que tengo para decir. Así que quería pedirte por favor que no me prohíbas de nuevo ver a Maximillian porque Alice no está. Bella, mi hermana va a mudarse aquí porque quiere ayudarme con esto. Sé de sobra que no me he portado bien contigo para merecerlo, pero ella tiene una vida en Londres, tiene un esposo y trabajos que atender, me prometió que intentarían venir seguido y que seguirá con la búsqueda de su ''casa perfecta'' pero por ahora no puede estar cerca de nosotros – Las últimas palabras las dije en un susurro frustrado, iba a matarla si me negaba las visitas, había dicho un discurso de mierda digno de una actuación pero esa mujer era una puta roca y su rostro permanecía inescrutable. Perra perversa, eso no indicaba nada bueno.
– Por favor, mándale mis recuerdos a Alice y que espero que vuelva pronto. Fueron muy pocas semanas las que estuvo por aquí – Estaba preparando para replicar toda la mierda que saliera de esos pequeños pétalos rosados que se hacían llamar labios cuando ella habló, me quedé en shock ¿Qué putas quería decir con eso? – Escucha Edward, sé que piensas que soy malvada, pero no es así. Aunque si fuera por mí, no estuvieras aquí. Mi hijo te quiere, te adora, eres su héroe, y no quiero ver nunca más esa expresión triste suya por ''tener a su papi lejos''.
Para esto, definitivamente no estaba preparado pero estaba casi saltando de felicidad ante esa confesión. Verdaderamente Alice y Bella eran muy unidas antes que yo lo echase a perder todo y parecía que había un rayo de esperanzas para nosotros.
– Gracias Bella, esto es importante para mí – Confesé con sinceridad, pero por supuesto ella era una perra arruinadora de momentos y tenía que cagarla.
– No lo hago por ti, lo hago por él – Sin embargo yo lo sabía, así que no presioné, ahora venía la parte más difícil. – ¿Es todo?
Negué casi frenéticamente.
– No Bella, tengo algo más que decir – Me aterré, tenía que aceptarlo, prefería ir a la jodida olla del séptimo infierno que hablar, pero ya que aparentemente no podía mantener una relación amorosa con esa mujer, tenía que encontrar otra forma de permanecer en su vida e intentar ganarme su confianza. Aunque mentiría si dijera que no tenía otras intenciones más morbosas, no era mi culpa que ella lucieran tan apetecible, y que yo fuera un cabrón medio enamorado de ella – Sé que me dijiste que no querías que hablara de esto, pero es necesario ¿Vale? No puedes pasar la puta vida evadiendo este tema. Yo realmente lo siento Bella, te juro que soy un cabrón muy inmaduro y no me arrepiento de nada de lo que he hecho, solo de haberte orillado a hacer estas cosas y haberte perdido, no te pido que me perdones hoy o mañana, piénsalo. Tenemos un hijo, yo no quiero estar siempre cediendo y peleando, intentando demostrar quién tiene la última palabra, no lo hagas por mí, vamos a hacerlo por él. Había evadido cualquier tipo de responsabilidades en mi vida hasta que lo vi por primera vez – Era el discurso más largo que había dicho desde que entré.
Un largo suspiro me sacó de mi carril de imaginaciones, supe que aquello no había sido de su agrado, sin embargo era necesario.
– Escucha Edward, no creo que vaya a repetir esto de nuevo, pienso que tal vez tienes razón, no quiero que Maxi sufra de nuevo por no tener a su papá y me alegra saber que te estás tomando esto tan serio como para venir a hablar conmigo. Por supuesto por lo otro, no te preocupes, ya lo superé, aunque no sé si me siento lista para perdonarte, vamos paso por paso – Se detuvo y estoy seguro que no estaba soñando ¿Qué pasaba con Bella? ¿Acaso sufría una mierda de personalidades múltiples? O se estaba dando cuenta que con su actitud llevaba todas las de perder. Entonces ella echó sus cabellos hacia atrás y me regaló una hermosa vista de su delantera, también sus apetecibles lunares del cuello salieron a saludar a su papi, podría pasar mi lengua por ahí toda la vida y ser putamente feliz con eso – Por lo pronto – Continuó como si no se hubiese dado cuenta que me le quedé viendo como pendejo – Un buen comienzo seria ser…Amigos – Y cuándo pronunció esas palabras no supe si llorar o reír, en su rostro la picardía hacia fiesta, ella se estaba divirtiendo con esa mierda porque me conocía y sabía que si no me establecía limites, intentaría meterme en sus pantalones, lo cual pedía al cielo todos los días porque hacía algo de tiempo no disfrutaba de los placeres carnales, y en cualquier momento me declararía célibe, quizás estaba volviéndome Hipersexual*.
– Seguro, amigos – Casi escupí la palabra, ¿Cómo puede uno ser amigo de una persona a la que se cogía todos los días en diferentes posiciones? ¿Cómo vive la gente con estas mierdas? ¿Por qué? – Aunque te advierto, probablemente sea un amigo de mierda y la cague – Era mejor si estaba sobre aviso, entonces esa sonrisa socarrona desapareció ''Si nena, preocúpate''.
Antes que pudiese decir algo más el estridente sonido de un celular acabó con la magia del especial momento de amigo – amiga, maravillosísimo que estaba teniendo – Que se note el sarcasmo – Era el suyo, cuando sus ojos descubrieron el remitente se sonrojó y mordisqueó su labio inferior ¿Qué rayos?
– Discúlpame un momento, Edward. – Ni siquiera me dejó responde, esa perra maleducada – Hola Fel ¿Qué tal? – ¿Quién carajos era Fel? Estuve seguro que mi rostro era un poema digno de Neruda. No iba a admitirlo en voz alta pero estaba celoso como el infierno – Si, lo sé. Lamento haber tenido que cancelar lo de Steakhouse a último minuto pero tú sabes que he tenido complicaciones – ¿Yo era una complicación acaso? Debí imaginarlo, incluso estaba jugueteando con su cabello y parecía haber olvidado que SU marido estaba aquí – ¿Ahora? Pero está lloviendo – Mis nudillos estaban blancos y me costaba respirar, quería romper todo ¿POR QUÉ NO ME ESTABA DANDO RESPUESTAS? – Que coincidencia, supongo que te espero, tenemos mucho de qué hablar, te veré en ¿media hora? – ¿QUÉ? ¿Ella acaso iba a traer a alguien acá? Estaba viendo todo rojo para ese momento – Perfecto, hasta luego, Félix.
Y colgó, observándome con suficiencia, ella me estaba mostrando que me había olvidado y que no había posibilidad de nada, sentí un aguijonazo en el pecho, entre los celos y la rabia, era un idiota
– ¿Pasarás a ver a Max? – Interrogó levantándose e hice lo mismo, no podía quedarme un segundo más ahí pero por mi mente comenzaban a proyectarse millones de ideas, ideas que tenían que ver con ella.
– Eh, no. Tengo que irme, Carlisle me ha pedido que revise un par de cosas. Hasta luego, Isabella. Dale un beso a Maximillian de mi parte, ten buena noche – ''Con tu Fel'' Terminó mi subconsciencia la frase y abandoné el pent con la amargura más grande de mi vida, ni siquiera dejé que se despidiera, estaba molesto y encabronado ¿Por qué nadie en el mundo despertaba esos sentimientos en mí? Fácil, ella siempre sería la mujer de mi vida.
Mientras conducía el coche aun con la lluvia cayendo fuerte sobre los edificios de la ciudad tomé el teléfono, ella contestó al primer timbrazo.
– Alice…necesito tu ayuda.
¿Amigos? Un chingo, yo no iba a ser su amigo de ninguna jodida manera, ella era mía, solo mía.
Hola chicas, de verdad quiero disculparme por la tardanza, muchísimas cosas se me acumularon, desde mi cumpleaños en Noviembre, pasando por navidad, año nuevo, viajes, enfermedades, comienzo de la universidad y exámenes, finalizando con falta de inspiración. El capítulo tenía tiempo casi terminado pero finalmente conseguí acabarlo.
Espero que lo disfruten tanto como yo lo hice escribiéndolo, el Edward celoso será un poco loco ajajajaja. Gracias por todos su reviews que me tomo el tiempo de leer y por sus favs.
*Hipersexual: Termino que suple a la ninfomanía y satiriasis, como saben el primero se aplica en mujeres y el segundo en hombres, este término se usa para ambos.
Besooooooooooos.
