Finalmente, después de unos buenos besos esperando el coche, lo traen y para sonrojo del galés para cuando se sube él en el lado del conductor, está la radio prendida con "I wanna be loved by you".
—¡Oh! —sonríe Galia al reconocerla antes de empezar a cantarla con BUENA voz.
—Oh my Lord... Eso no lo canta... Oh... —Gales levanta las cejas al oírla y sonríe un poco mirándola de reojo y... Sonrojándose más.
—Pupup pi du! —acaba y se ríe un poco.
—Vaya, Galia... Cantas, bailas, eres muy hermosa y tienes un acento fantástico en francés. ¿Qué más sabes hacer para seducir a alguien? El mundo entero está en peligro.
—Ah, no, no, no canto tan bien, mi hijo lo hace mucho mejor —se ríe con eso. Gales frunce un poco el ceño.
—France no sabe cantar —asegura.
—Ah, no... Bueno, él sí sabe un poco, pero hablo del mayor, Austria.
—Oh, es verdad... Austria. Ni siquiera he pensado en ello. ¿Es cierto entonces?
—¿Que canta muy bien? Claro, hasta es... ¿cómo se dice...? ¡Ah! El que manda a muchos músicos.
—Director de orquesta, ¿no? No, no... —se ríe—, me refería a si de verdad es hijo tuyo también. Me lo contó England —el cotilla—, pero tiendo a olvidarlo.
—Sí, él es el de Germania y France es el de Rome —sonríe. Gales se encoge de hombros y le mira sonriendo también, extendiendo una mano para ponérsela en la pierna pero vacilando un poquito —. Tengo algunos problemas con él —suspira sin mirar siquiera la mano, dejándole hacer.
—Oh... ¿qué problemas? —pregunta mirándola interesado.
—Él no sabía que yo era su madre —explica.
—Me parece que nadie lo sabía, al menos por lo que yo sé.
—Ya... parece que fue un duro golpe y no me quiere mucho. Por eso mañana tendré que levantarme pronto e ir a Wien a verle.
—Oh... —hace memoria de lo que sea que recuerda de Austria, que no es demasiado más allá de las guerras y las complicaciones en las que le ha metido... ah, y claro, algunos de sus bailes que a decir verdad, eran extraordinarios—. El concierto de año nuevo en Vienna, claro, suelo verlo en la televisión cuando me despierto a buena hora.
—Ah... ¿Te gusta? ¿Quieres venir conmigo? —propone. Gales levanta las cejas y se sonroja un poco más, vacilando un instante al pensar que seguramente habrá un montonal de gente ahí.
—A decir verdad... me encantaría. Pero no estoy seguro de cómo vaya a tomar precisamente Austria que... me lleves a mí.
—Pues... no sé si le moleste, seguro si hay un problema de dinero Rome o France se encargarán.
Gales parpadea porque no pensaba en esos problemas.
—¿De dinero? No te preocupes por el dinero, yo tengo dinero —hace un suave gesto con la mano antes de extenderla hacia ella y acariciarle un poco la mejilla—, digo yo... que soy de ESTA generación. No sé, Galia, si los demás van a ver esto como algo que está bien, pero... desde luego que te acompaño si me invitas.
—¿Qué hay de malo? —le mira y pone la mano sobre la suya en su mejilla.
—No creo que haya nada propiamente malo —asegura tragando saliva porque, bueno... si iban mañana esto era un poquito más que sólo... acostarse una noche. Ella sonríe y él la mira de reojo.
—Entonces todo está bien —Galia es taaaan feliz.
—¿Va a estar France? —pregunta no tanto nervioso por verle, eso ya lo tenía bastante bajo control (ignorándole), pero... Inglaterra SEGURO le había contado y no tenía idea de cómo iba a reaccionar.
—No, ellos no se llevan muy bien. Me apena un poco.
—Bueno, France tiene la tendencia a no llevarse bien con bastantes personas —se encoge de hombros y se relaja un poco más. Si no estaba Francia no estaba Inglaterra, ni sus hermanos... que eran los que más podrían molestarle.
—Es un poco triste toda la situación, ellos son hermanos y... —suspira—. Quisiera que se llevaran bien, si uno de vosotros fuera hermano de ellos quisiera que os llevarais bien —nota algo de repente—. ¡Quizás uno de vosotros sea hermano de ellos también!
—¿Perdón? —parpadea.
—Pues no estoy segura de quién, era difícil saberlo entonces. Pero seguro vosotros... alguno debe ser hijo de Rome o de Germania igual que France y Austria.
—Ah... esas cosas. Seguro la larva es el que es hijo de Rome, lo que lo hace automáticamente un pervertido que se tira a su brother.
—Siempre creí que él era de Germania —asegura, aunque ni siquiera sabe de quién es quién de sus hijos.
—Espero que haya una manera de que Austria te quiera... como siempre, el tiempo lo cura todo.
—Y tú... tú eres el que parece de Rome.
—¿Te parece? —le mira de reojo con el ceño un poco fruncido porque no es en lo absoluto un halago. Bloody asesino.
—Eres el que más se le parece en realidad —asiente.
—¿Que YO me parezco a Rome?
—Más que tus hermanos...
—Me cuesta no sentirme ofendido —asegura sonriendo un poco. Ella levanta las cejas.
—¿Por qué? Rome es muy guapo y muy divertido.
—Y el asesino de mother... —murmura pensando que además se parece a Francia. Ella suspira.
—También me hizo eso a mí... pero ya le hemos perdonado.
—Eso es lo que veo... y no sé si algún día ustedes se hayan puesto a pensar también en lo muy complicado que fue para nosotros que nos quedamos y los muchísimos años más que ustedes que tuvimos para odiarle —le sonríe.
—Oh... —se queda un poco desconsolada y le vuelve a acariciar la mejilla porque Francia no le ha hablado nunca de ese problema.
—También tuvimos años para superarlo, aunque no me quejo en lo absoluto de tus caricias —le pone ahora él la mano encima de la suya—, pero la vida fue complicada sin mother, con Rome encima de nosotros, Alba al norte... tomó años regresar a la normalidad.
—Pero Rome... Rome cuidó de France, ¿no cuidó de vosotros?
—Define "cuidar de nosotros". Claro que no fue el padre nuestro que fue de France... —suspira.
—Pues cuidar de vosotros para que no os pasara nada malo —le peina un poco.
—Ehm... bueno —nada convencido—, nos cuidábamos bastante bien solos, teníamos que cuidarnos más de él que de cualquier otra cosa. Crecimos rápido.
—Siempre fuisteis así, tan independientes —sonríe y le besa en la mejilla.
—Claro que sí... Aun cuando vivía mother —tú eras el menos, querido mío... Jamás en tu vida has sido realmente independiente. Sonríe con el beso y le mira de reojo sonrojándose un poco. Ella asiente sonriendo.
—Ti riri titi tiri tiii —canta la radio. Gales levanta las cejas.
—Dear Lord! —protesta un poco. Galia levanta las cejas y le mira sin entender. Él se ríe un poco sin poder evitarlo—. Vaya, Ms. Robinson... Veo que tiene usted suerte porque va a conocer su canción —se le acerca un poco y le busca un beso en los labios. Que se lo da y él se separa cuando lleva algunos segundos puesto, claro que son como las tres am y aunque hay gente en la calle, tampoco es que esté atiborrada.
—¿Esta es la canción de la película? —pregunta entonces acercándose a la radio para oírla.
—Oh, yes... es muy famosa.
—¿Te gusta, verdad? —sonríe un poco de lado ahora.
—¿Usted, Mrs. Robinson o la canción? —pregunta sonriendo de lado. Ella sonríe más obteniendo su respuesta y él se muerde el labio sonrojadito —. Aunque sigo insistiendo que en este caso... más bien soy yo seduciéndola a usted —asegura orgullosito.
—No soy muy buena actriz y no he visto la película, pero puedo seguir hablándote de hijos si lo que te gusta es que sea una maman —sonríe. Gales se ríe mirando al camino y sonrojándose un poco más—. Y me gusta mucho como me seduces —apoya la cabeza sobre su hombro.
—Pff... La verdad es que me gustas, Galia... punto. No necesariamente tu faceta de mother —asegura nerviosito con eso de que le gusta mucho como le seduce, vacilando un poquito pero al fin poniéndole la mano en la pierna.
Galia pone la mano sobre la suya y entrelaza los dedos con los suyos y Gales se detiene en frente de la casa de Inglaterra, nerviosito aún pero en alguna medida... con completa intención de seguir adelante con este plan que no se esperaba. Inclina un poco la cabeza hacia el frente y le beeeeeeeeeesaaaaaa.
Ella le besa de vuelta y le acaricia un poco la mano y los dedos. El beso no se hace ni más corto ni más suave ni menos intenso… De hecho por el contrario, Gales... que se le funde el cerebro con Galia, que raro, intenta también probarse a sí mismo que es capaz no sólo de... ehm... emocionarse a sí mismo con el beso, sino también que es posible... emocionarla a ella.
Galia empieza a dejarse llevar como hace siempre, porque de hecho es a lo que ella acostumbra, a que sean los demás quienes le hacen, a veces con más o menos consideración, pero... Pronto tiene la mano del latoso... sí, la otra que no tiene con los dedos entrelazados, rozándole uno de los pechos, porque estos chicos muy nerviosos y torpes, muy nerviosos y torpes peeeero...
Claro que no es como que ella no esté acostumbrada a Roma. Cosa que recuerda Gales repentinamente aun con el cerebro fundido, lo cual le pone bastaaaante nervioso repentinamente, lo suficiente como para separarse del beso con menos suavidad de la habitual en él. Nerviosito se pasa una mano por el pelo sin mirarle.
—¿Qué pasa? —inclina la cabeza y vuelve a acariciarle el pelo.
—¿Vamos adentro? —pregunta tratando de pensar racionalmente... el problema es que justo es el pensamiento racional el que le dice que competir con Roma es como competir con Francia. Aprieta los ojos.
—Claro —sonríe y por supuesto espera a que se baje y le abra la puerta.
Sí, eso no estaba en duda... Abre la puerta y se da ánimos a sí mismo pensando... ¿y si mañana en la mañana ya no quiere llevarle al concierto de lo MAL que le parece que lo hace? No es que suelan quejarse de él... es decir, no pareció ser el problema, por ejemplo con Seychelles. O al menos eso cree, pero...
Galia aprovecha la espera para arreglarse un poco el pelo y volver a pintarse los labios. Así que abre la puerta, nervioso, después de meterse una menta a la boca y arreglarse él también un poco la corbata.
Ella saca los pies y le tiende la mano. Él la ayuda, dándole un beso en la mano un poco más mecánico que el resto.
Se levanta y sale con uno de sus movimientos vaporosos y se ve tan jodidamente guapa que la verdad... Hace que se ponga aún más nerviosito y torpe, abrazándola de la cintura. Ella sonríe y vuelve a hacer una caída de ojos recostándose sobre él con las manos en su pecho y hombros.
—Cielos, Galia... Hasta las estrellas envidian el brillo de esos preciosos ojos... Lo siento, esas cosas me salen sin pensar —se sonroja un poquito aún sin entender qué tiene esta mujer que hace que se sonroje y pida disculpas.
—No te disculpes, es muy bonito —beso en la mejilla.
—Bueno... Suele gustarles a las chicas —le mira de reojo y recuerda ooootra vez el asunto de la competencia romana poniéndose nervioso otra vez—. ¿Vamos adentro?
Galia asiente pensando que los nervios son por lo que viene como Germania y considerándolo bastante adorable... como Germania.
—¿Ya has pensado bien en esto? —pregunta solamente para hacerle sonrojar. "Malévola" como sus hijos. Él se sonroja y traga saliva, atrapado—. Me parece que hasta más de lo adecuado por cómo te sonrojas —se ríe. Gales se sonroja más y se ríe suavemente sin poder evitarlo... Atrapado de nuevo.
—No voy a negar que has puesto unas cuantas imágenes en mi cabeza —susurra mirándole de reojo—. Y tú... ¿Lo has pensado?
—No, yo deseo verlo —le susurra al oído en su francés que ya le ha dicho que le gusta, mientras abre la puerta de la casa.
El británico traga saliva y se le medio doblan las piernas abrazándole de la cintura. La frase en francés arrastrado le llega direeeecto a las regiones vitales que dan un pequeño saltito.
Se acerca y le besa en el cuello, cero preocupada de si va a tardar cuatro veces más en abrir si hace eso. Sí, desde luego que sí va a tardarlo. Inclina la cabeza eso sí y suelta un gruñidito.
Mmm... No, no planea parar, no. La torpeeeeza ataca. Le abraza más contra él, e inclina un poco más la cabeza y la mueve un poco para medio aprisionarla contra la puerta.
—Que nervioso estás que ni la puerta puedes abrir —vuelve a susurrarle en francés... no sabía yo que ella tenía este punto medio maligno. No nos extraña con los dos hijos que tiene. Claro, claro... de algún lado lo han sacado los dos.
—Claro, deben ser los nervios y no la manera en que... Ah... —sonríe porque hala, es que le gusta ella y también le gusta un poco que ella tenga este cierto dejo de maldad. Galia apoya la cabeza en su hombro y se ríe de ese comentario.
—Eso era una forma bonita de decirle a algo que no suena bien cuando lo dice una dama —explica porque aún no se aclara con los nombres de esas cosas. Se refiere a un eufemismo.
—Todo lo que dices cuando lo dices así suena bien. Creo que hablas de metáforas o algo así —mano en el culo, lo siento, su cerebro no está pensando muy bien.
—Metáfora. Que palabras tan feas para cosas tan bonitas —le mordisquea la oreja bajando un poco el ritmo porque hace frío y quiere entrar.
—No, no sé si es metáfora... —asegura apretando un poco los ojos y logrando abrir la puerta sin poder creer que haya sido tan fácil. Sonríe—. My beautiful woman, no me hagas pensar mientras haces esas cosas.
—¡Ah! —se ríe—. ¿Ves cómo has sido siempre el más listo? Que prefieres no poder pensar —se separa un poco para dejar que la ayude a quitarse el abrigo.
Gales le sonríe un poco mirándola de arriba a abajo un segundo, comiéndosela con la mirada antes de carraspear y pasarse una mano por el pelo, tomando el abrigo y ayudándole a que se lo quite. Ella hace expresamente un movimiento con el pelo al ver como la mira.
—Hoy sí que me siento el más listo... —le mira embobado un poco y luego se sonríe a sí mismo—. Y a la vez el más tonto, mira lo mal que me pongo.
—Me gusta mucho como te pones —resume esperando a que se quite él el suyo.
—Ah, sí... ¿Y cómo te parece que me pongo? —pregunta colgando el de ella y acordándose, sí, que tiene manos y un saco y que tiene que moverse y continuar haciendo algo más que verla idiotizado.
—Nervioso y sonrojado. Los hombres que hacen eso me parecen adorables —y por eso es que me gusta Suiza.
—Hace muchos años aprendí a controlar los nervios y el sonrojo... Y luego llegaste tú, pasaron cuatro horas y... —cierra el armario y la mira otra vez como si fuera de chocolate o algo así.
—Pero ese es uno de vuestros mayores atractivos, ¿por qué reprimirlo? —Inclina la cabeza y sonríe, acercándosele otra vez. Manos a la cintura.
—Tengo tres hermanos y a France en mi camino. No creo necesitar explicarme —se agacha a comerle ahora él un poco el cuello.
—Pero France está con Angleterre... ¿a ti también te busca como a él? —pregunta cerrando los ojos refiriéndose a que le hace sonrojar a propósito.
—Mmm... —decide no responder sin querer hablar de Francia en lo absoluto en realidad. Le acerca hacia él—. ¿Tu cuarto o el mío?
Ni te hagas, Gales, tú no tenías cuarto, ibas a dormir con tu madre si acaso. Ahora que si lo que te da morbo es ir en la cama de Seychelles con tu madre dormida en la cama de al lado…
No le iba a dejar Inglaterra dormir en el cuarto de... Ok, vale no tenía cuarto, pero suena bien preguntar. ¡No! Eso... Quizás lo guarde para OTRA ocasión. No la primera.
—Yo estoy en el que está pintado de amarillo, el de invitados... Britania estaba ahí pero se cambió al de los niños cuando llegué.
—Pasar la noche contigo en la misma cama en que dormía my mother... —sí que le das morbito, Galia.
—¡Cuando lo dices así suena mucho peor de lo que es! —protesta un poco, riéndose suavemente.
—¡Ah! ¡Al fin admite que suena mal! —Sonríe también besándole la clavícula—. Es una perversión...
—Y a mí me parece que te gusta ser perverso igualmente —le abraza un poco para, muy sutilmente, dirigirle a que suban las escaleras.
—En este tema concreto... Y contigo. Yes, my lady, no negaré que me encanta la idea de la perversión —no nota la dirección, pero sí se dirige mágicamente hacia las escaleras. Se humedece los labios y reprime las ganas de besarle sabiendo que si lo hace va a sorberle el cerebro. Y aún no quiere.
—¿Es el atractivo de lo que nos va a poner en problemas? —pregunta, como si no lo supiera. Él sonríe de lado subiendo las escaleras sin soltarla.
—¿Nos vamos a meter en problemas? —falsa inocencia.
—Oh, seguro. Me parece que tu maman se va enfadar... y seguro mi hijo se enfada conmigo también, ya protestó por teléfono —llegan arriba del todo y toma su mano haciendo que la rodee de los hombros con ella, casi poniéndola en su pecho.
—Mother se va a enfadar... —susurra y estira un poco los dedos rozándole mientras se acerca a ella, le busca los labios y sonríe—. Y va a pensar que eres una pervertida... Y que yo soy un adolescente sobre hormonado y también pervertido que no pudo quitarte las manos de encima... —susurra sobre sus labios.
Ella niega riéndose y le besa, él se lo devuelve con un montón de ganas, poniéndole directamente una mano en el pecho y empujándole hacia el cuarto amarillo y si el cuarto amarillo tiene puerta va a pegarla ahí como etiqueta empezando a desvestirla.
Claro que tiene. La pregunta es, ¿la estampa por dentro o por fuera? Por fuera, nada como el agradable placer que le da la adrenalina de la pequeña posibilidad de que Inglaterra (o su madre) salgan por un vaso con agua y le encuentren en el pasillo desnudando a Galia.
Ella se deja hacer, con los ojos cerrados, sonriendo y levantando la cabeza. Él ha olvidado por el momento sus dotes de caballero para concentrarse en sus dotes de "me estoy tirando a la mejor amiga de mother". Le baja un tirante del vestido y le come un pecho mientras piensa lejanamente en lo que le ha dicho Escocia de haber hecho esto de pequeño... Hasta suelta un gemidito.
Galia le acaricia el pelo con una mano y con la otra abre el pomo de la puerta para pasar adentro del cuarto. Vale, Galia, vale... Sólo estaba dándole un poco a su perversión. Se separa sonriendo y vuelve a recordar un poco el asunto con Roma y la competencia. Se asegura a sí mismo que va a hacer que a Galia le guste al menos tanto como con Roma, yendo a besarla con suavidad.
Es que, perdonad, pero las princesas no tienen sexo contra una puerta y espera que... le devuelve el beso y sin que Gales sepa cómo, al próximo segundo la tiene colgada del cuello y la está sujetando de debajo de las rodillas.
No, no... No planeaba, pero es un pensamiento válido. Gales necesita un recordatorio... Mira que hábil. Exactamente así los recordatorios. El movimiento le trae de vuelta a la tierra, riñéndose BASTANTE a sí mismo por estar más ocupado en sus propias perversiones que en las necesidades de esta mujer. Se humedece los labios recordando algo, sonríe un poquito y da una vuelta suave sobre su propio eje.
Ah, no te agobies, tampoco le ha molestado tanto. Le sonríe mirándole a los ojos a la espera. Él se quita los zapatos y la pone suavemente sobre la cama sintiendo una oleada de cariño hacia Galia de esas que suele cuidarse muchísimo de no tener.
Ella aparta un poquito la mirada y se pone el pelo tras la oreja con cuidado, sonriéndole y luego hace un gesto con el dedo atrayéndole hacia sí, para que se acerque.
—Eres preciosa —ya se lo has dicho, británico bobo. Le sonríe de vuelta y se agacha a besarle el hombro con suavidad y delicadeza, dispuesto a besarla completa, de la cabeza a los pies, muy atento... Como le enseñó el innombrable, a todos los sonidos y gestos que haga para averiguar lo que le gusta y lo que no.
—Merci, tú también me gustas —sonríe y por supuesto se va a dejar hacer prácticamente CUALQUIER cosa… es lo que tiene que te guste alguien que es un violador, que hasta a eso está acostumbrada. Este modelo dista mucho de ser un violador y por eso le gusta más que Germania pero no se lo digáis a Germania.
Además es que verás, Gales... que te vamos a decir, Gales, que por mucha crema de manos que use Francia sigue siendo un hombre, así que cuando logre tocarte, que lo hará tarde o temprano por mucho que no quieras, notarás que nadie lo ha hecho nunca con la combinación justa de firmeza y suavidad, que... le gusta a Roma. Pero por suerte Roma no es NADA tonto y suelen gustarle las cosas BIEN hechas, así que te aseguro que le ha enseñado bien... aunque ella no sea Helena.
Más puntos a mi favor de que Gales va a caer redondo, completamente fascinado con esta chica.
El teléfono suena a lo que Gales considera que es tan sólo unos minutos después de terminar y quedarse dormido, pero en realidad es a la mañana siguiente y Galia se asusta, porque el teléfono aun le da miedo... pero se rehúsa a salir de la cama. ¿A quién le suena esto?
Seguramente ha pasado más tiempo, por más que quiera convencernos de que duró dos horas teniendo sexo con Galia y su toque mágico... Nadie le cree. Está terriblemente cómodo en la cama, aún muuuuy satisfecho y hasta sigue sonriendo a pesar incluso del molesto sonido. Entreabre los ojos.
Ella protesta un poco, escondiéndose en sus brazos con una clara e inconsciente promesa de "te haré TODO lo que quieras si sólo lo haces callar tú". En menos de un segundo Gales ya tiene el brazo estirado buscando el teléfono. Ella sonríe y le acaricia el pecho con los ojos cerrados.
—... te llaman... —susurra al ver la línea que indica la llamada. Cuelga al sentir la caricia y sonríe más cerrando los ojos.
—Mmmnnn... —hunde la cara y le hace besitos... y yo pienso, cuando Roma duerme con ella no deben levantarse los dos hasta como las cinco de la tarde.
El británico cierra los ojos encantaaaaaado y el teléfono suena oooootra vez. Galia vuelve a asustarse y a apretar los ojos escondiéndose.
Gales la abraza y pica la pantalla para callarle, cuando abre los ojos nota que no ha tocado el de colgar sino el de contestar así que se escucha al otro lado el "Hallo?". Enfoca y lee que quien habla es Germania. Ella suspira al notar que se ha callado, sonriendo.
—Oh... Eh... My love, it's... —susurra mientras se humedece los labios debatiéndose en qué hacer y termina colgando. Galia levanta la cabeza y le besa.
¿Teléfono? ¿Germania? ¿Eh? La besa de vuelta levantando la mano y hundiéndosela en el pelo y consigue uno de esos sonidos de satisfacción, porque si Gales de normal es suave, medio dormido seguro aún lo es más.
Y el puto teléfono vuelve a sonar, maldita sea, así que ella se separa a la mitad.
—¿Si te digo que es Germania vas a contestarle? —pregunta medio zombi, abrazándole de la cintura.
—Germa... ¡Germania! —cae en la cuenta despertándose más y bostezando, girándose a por el teléfono. Gales gruñe un poco y le aleja un poquito el teléfono en juego.
—¡Aún estás en la cama conmigo! —protesta bastante en broma.
—¡Ah! —protesta sonriendo un poco, estirando el brazo para intentar alcanzarlo.
—¡Estás pensando en otro hombre! —sonríe comiéndole el cuello y dejando que tome el teléfono, acariciándole la baja espalda.
—Tengo que hablar con él, me llama para despertarme para que no llegue tarde a Wien —explica dejándole hacer, mientras busca el botón de descolgar.
—Un atontao despertador... Me pregunto qué me deparara a mí el destino contigo —sonríe oyendo a lo lejos la voz grave de Germania de nuevo, cuando Galia consigue darle a descolgar. La gala se ríe acariciándole un poco con una mano, mientras se lleva el teléfono al oído con la otra.
—Buenos días...
—¡Ah! Galia. Hallo. ¿Va todo bien? Te he hablado varias veces.
—Mmmm... He dormido muy poco...
—Pero ha valido la pena... —se oye la voz de Gales de fondo muy suavemente. Galia ya está con los ojos cerrados otra vez, sonríe con eso.
—Oh. Pero es el concierto de Österreich y tienes que salir ya para venir a Wein —parpadea al oír o creer por una voz masculina... Misma voz que también creyó oír un rato antes que le contestaron el teléfono.
—¿Ya? Aún tengo que vestirme y desayunar, ¿qué hora es?
—Las siete. ¿Estás con alguien?
—Ah... sí, dile a Austria que voy a traer un chico conmigo.
—¡¿Perdón?! ¿Vas a traer a alguien? –levanta las cejas.
—Sí, Cymru, es uno de los chicos de Brit, me dijo ayer que el concierto le gusta y le invité —bosteza.
—¡Ah! Uno de los chicos de Britania —en su cabeza eso no representa ningún problema del tipo de los que estaba imaginando... —Yo le diré a Österreich entonces.
—Gracias, nos vemos después, un beso —se despide. Germania se sonroja un poquito y se despide mientras Gales se va directo a besar a Galia, sonriendo. Ella suelta el teléfono por ahí y le besa.
Y es hasta un raaaato que Gales entra ya bañado, vestido, peinado y arreglado a la cocina (después de haberse bañado sigilosamente en el baño de su madre para dejarle espacio a Galia para ducharse). Sonríe y tararea.
xoOXOox
Francia llegó hace un rato y despertó a Inglaterra... Y ahora Inglaterra baja mientras deja a Francia "dormir". No sé si va a dormir del todo especialmente a lo que volvió. Es decir, si le deja durmiendo... Sólo creo que va a bajar tarde o temprano.
Entonces Gales va a encontrar a Inglaterra intentando hacer café y calentar unos eclairs que hizo que le trajeran expresamente, todo culpable, en bata sin vestirse aun y con el anillo colgado del cuello a la vista.
—England! —saluda un poco avergonzadito y también culpable, pero a la vez está tan de buen humor... que sonríe de igual manera mientras carraspea—. Good morning.
Inglaterra pega un salto tirando por el suelo lo que estaba haciendo y se da la vuelta, atrasadísimo. Gales parpadea sin poder evitar ver una ventana de oportunidad de no ser él que sale escaldado y molestado.
—¿Qué haces? —pregunta acercándose a él entrecerrando los ojos... y sigue sonriendo tontamente.
—N-Nothing... Nothing. ¿Qué haces tú aquí? No sabía que habías dormido aquí.
—¿Y dónde querías que durmiera? —sonríe de lado e inclina la cabeza—. Estás nervioso...
—Pues en tu casa... o qué sé yo —aprieta los ojos aun sin recordar que pasó ayer con él.
Risita suave de hermano mayor aunque traga saliva al caer en la cuenta de que si Inglaterra está así de nervioso, el único posible culpable debe ser Francia. Se pone nervioso.
—¿Llevándole... desayuno a France? —pregunta esta vez sin decir "tu pareja" o "tu novio" como suele llamarle cuando habla de él con Inglaterra, lo cual es extraño.
—¡NO! —chillido tsundere y el café empieza a salir de la cafetera. Así que se da la vuelta para apagar el gas con urgencia y nerviosismo. También el microondas decide que es un buen momento para anunciar que ya están las pastas calentitas. Gales se ríe un poco por lo bajo.
—¿Ahora tomas esa mierda que haces que se parece al café pero huele tres veces peor? —pregunta malicioso buscando a ver si además hizo té que pueda servirse. Lo hizo, claro, no sea que bajara su madre.
—You... shut up! ¡Déjame en paz!
El británico toma una taza y la tetera y se sirve un poco, preguntándose qué delicias son las que suele desayunar Galia. Se sonroja un poco pensando si podrá robarle algo al inglés.
—Dejarte en paz, li'l brother... why? ¿Pasaste una buena noche? ¿Volvió France después de pintarte los cuernos con media Europa? —le mira de arriba a abajo y le llama la atención la cadena en su cuello.
—¡No me pintó cuernos con nadie y no me importa si lo hizo o si volvió o no ni nada!
—Ya me imagino que no te importará... si te importara decididamente no estarías con él —se le acerca un poco más poniendo la taza en el pretil, mirándole el anillo con más detenimiento, levanta la mano con plena intención de tomarlo—. ¿Esto qué es?
Inglaterra se sonroja de muerte y lo esconde en su mano antes de que pueda ni tocarlo.
—Nothing! ¡Un réplica del de The Lord of the rings! —trata de escondérselo pero la bata no se cierra lo bastante.
—No te pondrías histérico con una réplica de Tolkien. ¿Tienes... un anillo ridículo de BFF con él? —se ríe.
—What?
—Quizás es un anillo de promesa de castidad... tuya.
—¡Ya te he dicho lo que es! ¿Por qué no te marchas ya a tu casa?
—Me iré en un rato más, no te preocupes... —asegura sin mirarle ahora, sonrojándose, pero sonriendo de nuevo. Inglaterra parpadea al notarlo y acaba por quitarse el anillo y esconderlo en el bolsillo de la bata. Como lo pierdas...
—¿Por qué no ahora? Te has despertado muy pronto y... —de repente recuerda que ayer salió con Galia.
—Anda, ve a consentir al muchacho y no molestes —y a hacer que no baje en la próxima hora para que pueda irme sin verle...—. Me iré... ehm... ahora que desayune —nótese por favor el uso de "el muchacho" como si fuera su hijo, o el niño pequeño de su chica. Inglaterra frunce el ceño.
—¿Te vas a quedar a que mum te riña? Más te vale que Galia no tenga una queja de ti.
—Claro que no tiene ninguna queja de mí... —asegura sonrojándose un poco más y pretendiendo esconderse un poco detrás del periódico, mirando el reloj de reojo—. Y no, no espero que mother baje aún.
—Eso ya veremos, seguro notó lo patético que te veías yéndole detrás como si fueras a conseguir algo con ella.
—Como si fuera a conseguir algo con ella... —repite suavemente, sonríe un poco de lado y levanta la mirada hacia él sin poder evitarlo.
—Pues, yes... por mucho que te besara aquí y te pidiera ir a bailar. Ella va con Rome, no seas ridículo.
—Quizás deberías quedarte aquí a esperar a que baje... —sonríe un poco más y se vuelve al periódico—. Porque no sólo pasé la noche con ella, sino que vamos a ir al concierto de año nuevo a Vienna —murmura "quitándole importancia". Sonrojaaaaado, eso sí.
—Yes, of course... ¿no quieres subir a tirarte a France antes de ir para acabar tú fantasía?
—No, thank you... quedé bastante satisfecho entre ayer y hoy en la mañana —se humedece los labios sonrojándose más con esto que está diciendo, levantando una ceja y dejando de sonreír un poco, mirándole.
—Yes, of course. Vas de farol.
—Siéntate y espera...
—Eso sólo cambia la forma en la que mum va a matarte... si además sabe que dices esas cosas —entrecierra los ojos... y lo hace.
—Mother no tiene por qué enfadarse... Galia es un adulto, yo soy un adulto —no le mira, eso sí, aunque está preocupado y la verdad... es que quiere que baje ya Galia para que se puedan ir.
—Seguro puedes contarle eso a ese psiquiatra tan caro al que vas... "quiero tirarme a la mujer que me dio de mamar". Se le van a poner los ojos con el símbolo de la Lira Esterlina.
—Mamé OTRA vez el pecho que me dio de mamar, así es como se lo voy a decir... —asegura cínicamente... aunque el sonrojo extraño le delata. Eso sí, recuerda que anoche le ha dicho que es uno de sus mejores atributos y se siente un poco menos mal con ello, sonriendo.
—Y luego vas por ahí diciendo ser un gentleman.
—Tsk... Qué decepción que tú no me consideres uno. Voy a ponerme a llorar, larva —le mira—, y trátame con un poco más de respeto que voy a hacerte el rol de suegrito…
—Más quisieras —frunce más el ceño porque le parece que insiste demasiado.
Gales se encoge de hombros dándole un trago a su té y deseando secretamente que el té tuviera un poco de whiskey si es que su madre va a bajar. Cuando Galia sale de su cuarto, no ha podido subirse la cremallera del vestido, así que se va a buscar a alguien que la ayude en algún cuarto, golpea la puerta y abre metiendo la cabeza sin saber en qué cuarto se mete.
Francia está aún desnudo (¿cuándo no?) y destapado por acalorado, aun sonriendo un poquito tontamente con las endorfinas y aún sin pensar demasiado en nada más que en Inglaterra.
—Mmm... ¿Has vuelto por más? —pregunta Francia que aún está un poquito mareadillo de lo que ha bebido anoche, pero no lo suficiente como para estar borracho ni sentirse realmente mal, extiende una mano hacia la puerta con los ojos cerrados, sonriendo más.
—Ah, France, mon cher, ¿duermes?
Francia levanta las cejas y la cabeza mirando a la puerta. Sonríe por un momento sin recordar el asunto de Gales... sólo por un momento.
—Oh, maman, bonjour! —la saluda y cuando cae en la cuenta se incorpora en la cama un poco más, mirando a la puerta—. ¿Estás bien? Pasa, pasa.
—Necesito ayuda con el vestido —explica entrando.
—¿A estas horas de la madrugada? Mon dieu... —protesta sentándose en la cama—. Te ves hermosa, como siempre...
—Merci... —se acerca, se sienta en la cama y le da un beso de buenos días—. Voy a ir a Wien a ver a tu hermano, ya sabes que se lo prometí.
—A ver a Autriche —la corrige aunque sabe que no tiene ningún caso, dándole su beso de buenos días sin que le preocupe, ni su desnudez, ni que sigue medio embarrado de fluidos corporales, ni si el cuarto entero huele a post-sexo, le hace hueco en la cama y le acaricia un poco la espalda quitándole el pelo de encima del cierre con suavidad para poder cerrarle el vestido—, oui. ¿Cómo fue la cena anoche?
—Bien, vinieron Alba y Eire también, no les esperábamos, pero fue una grata sorpresa, aunque England parecía muy tenso, me sabe mal... pero la comida estaba exquisita y Britania estaba muy contenta —se deja sin preocuparse tampoco por nada de todo eso, por supuesto.
—Me alegra que te gustara la comida... —asegura sonriendo un poco, humedeciéndose los labios e inclinándose un poco para mirarle a la cara—. ¿Y Galles?
—Fue muy amable y atento —le sonríe con ensoñación.
—Ya puedo imaginármelo. ¿A dónde te llevó?
—A bailar a un lugar que parecía una película de Marilyn Monroe.
—Y con lo que te gustan... si será cabrón —traga saliva sutilmente y le mira a la cara terminando de cerrarle la cremallera—. ¿Y después?
—Ah, no le insultes, pobrecito. Fue muy bueno conmigo y hoy va a acompañarme al concierto —se gira cara a él arreglándose el pelo. Francia parpadea y le mira a los ojos.
—Te acostaste con él y no conforme... va a acompañarte al concierto —deduce. Ella le sostiene la mirada, cargada de sentido y sonríe un poco. Francia frunce el ceño —. Mon dieu, maman.
—Me gusta, France, no te enfades conmigo... ya sé que él estaba enamorado de ti y te quiso mucho.
Las cejas de Francia se disparan hasta el cielo. Ella le pone las manos en el muslo y le aprieta un poquito en busca de compresión, mirándole con desconsuelo.
—¿Él te contó eso? —pregunta incrédulo.
—Ya sé que no te gusta, pero no es una mala persona... Oui, parte él, parte es evidente.
—Lo que no me gusta es que se te acerque a TI, no tiene ningún derecho y es altamente probable que lo esté haciendo para molestarme.
—Ah, no me parece. Él está muy herido, France, es muy vulnerable y no creo que sea muy feliz dañándote. No he visto rencor en sus ojos.
—Si yo fuera tú no le creería la mitad de las cosas que dice, maman... es verdad que será feliz fastidiándome un poco —asegura frunciendo el ceño y tratando de pensar claro—. ¿Qué pretendes hacer con él? No estoy seguro de que sepas en qué te estás metiendo, Galles... se engancha muuuy fácilmente.
—Pues él me gusta. Es bueno y dulce... ¿Crees que pueda hacerle daño yo a él? No quisiera eso.
—No es bueno, deja de hacerte a esa idea —asegura duramente frunciendo el ceño—. ¿Has pensado en el lío que es esto? ¿Qué va a decir Britania? ¿Qué va a decir papa? ¿No me has dicho además que estabas saliendo con Germania? Cymru es celoso, maman, y tiene estas ideas que no van en lo absoluto con tu tipo de vida.
—No puedo salir con Germania, France. Germania es de tu padre y se pone muy nervioso cuando viene conmigo. No quiero que Rome sufra, ellos dos están mejor juntos...
El francés sonríe un poco porque él es el primer promotor de esa relación. Inclina la cabeza.
—¿Estás pensando en realmente SALIR con Cymru?
—Les quiero mucho a los dos pero... yo soy una molestia entre ellos. Germania es muy bueno conmigo y le quiero, pero Rome capta toda su atención... y lo mismo pasa con Britania, ella es la que capta la atención de Rome aunque él se esfuerce por hacernos caso a todos por igual. Yo... sólo quería a alguien a quien yo captara su atención.
Francia le mira a los ojos y la abraza con esta explicación. Ella le abraza de vuelta. Le acaricia la espalda cerrando los ojos.
—Claro que mereces a alguien que te dé toda su atención y un poco más aún... pero es que Cymru...
—No tienes de qué preocuparte, hijo mío —se gira a él y le besa en el pelo y en la sien—. Me trata con mucho cuidado y no me hará daño, sabe que tengo cuatro chicos que pelearán por mí y además su madre también me protege.
—Claro que me preocupo y me preocupo mucho porque le conozco y... —en realidad, siendo honestos, le parece mucho más probable que ella le lastime a él, pero aun así, como se le ocurra la idea minúscula y lejana de lastimarla a ella… La cabeza de Gales sale volando en la mente de Francia—. A papa no va a gustarle la idea.
—Ya lo sé —confiesa porque sabe que será un problema.
—Ni a Britania... pero a papa va a gustarle menos aun probablemente que el que salgas con Germania — se separa un poco y le acaricia el pelo y la cara.
—Rome es un chico listo y fuerte y... confío que sabrá entenderlo a la larga. No planeo dejar de quererle, sólo hacerlo de una forma que a él no le resulte una obligación... aunque sé que me va a gritar que no es una obligación para él y todo eso pero...
—Como se le ocurra a papa gritarte... —frunce un poquito el ceño y aprieta los ojos tragando saliva—. No estoy seguro de que vaya a dejarte, maman... es posible que vaya a seducirte más a ti, o... a seducirle a él.
—Yo lo sé, le conozco... pero tarde o temprano pasará, France, recordará que hace mucho que no sale con Germania, Helena le invitará a algo, Britania le hará una diablura, Egipto reclamará su atención y se olvidará de mí, como siempre... —que nadie diga que Galia no sabe manejar bien sus cartas...—Y entonces entenderá que yo seguiré ahí y no me va a perder, pero esta situación le beneficia, como pasó con Helena y Egipto... y entonces tu padre estará bien.
—Deja de decir que papa se olvida de ti, no lo hace... —asegura, aunque se enfada un poco con su padre por hacer que su madre se sienta olvidada... en ese remolino de sentimientos que Francia suele tener en el corazón, aun cuando no lo quiera —. Cymru... puede quererte mucho y enamorarse perdidamente de ti si es lo que quieres.
—De verdad creo que es lo mejor, France. Britania y Germania estarán mejor sin competir conmigo también. Y Cymru... bueno, no estoy segura que suceda, quizás no pueda aguantar más que Rome o se canse o se sienta demasiado mal con todo. No es una cosa fácil la que viene.
Francia se humedece los labios y le mira a los ojos.
—¿Le querrás de vuelta?
—Ya le quiero, France —le sonríe.
—No sólo como el hijo de Britania... él necesita amor especial de una pareja —aclara aunque sospecha que su madre sabe perfectamente bien de qué habla.
—¿No crees que sea capaz?
—Maman, no juegues conmigo —le da un beso en la mejilla sonriendo, ella se ríe un poco—. Bajo contigo, te ves más guapa que nunca —le susurra levantándose.
—Quiero hablar con Britania... a solas —le advierte, pero asiente levantándose—. No seas muy malo con él —beso en la frente.
—Oui, creo que debes hablarle a solas —se ríe un poco—, como no se lo haya encontrado a él primero, puede que tengas que ir a rescatarle de las llamas del infierno, maman... y que no haya más que cenizas cuando yo llegue a intentar matarle.
—Ah, no seas malo, ella no es tan dura —se ríe, como se nota que vives en tu mundo.
—Non, claaaro que no lo es —sonríe poniéndose la bata por encima de los hombros y dejándosela abierta, como siempre. Extiende una mano hacia ella, Se la toma y sonríe —. Vamos.
—Je t'aime.
—Moi aussie.
—Vamos abajo... —besito en los labios.
xoOXOox
Britania entra, para esto, a la cocina, con el ceño un poco fruncido como siempre.
—... mornin' —murmura dirigiéndose directamente a la tetera.
Inglaterra aprieta los ojos pensando que a este paso los eclairs de Francia se van a quedar a vivir en el microondas. Seguro ya están construyendo un viñedo y tienen un sindicato para hacer huelgas, pero luego recuerda el asunto de Gales y se le pasa el mal humor con la perspectiva de fastidiarle.
Gales se SONROJA y TENSA, casi rompiendo el periódico. No levanta la mirada, y de hecho aprieta un poco los ojos.
—Good morning, mother... —responde Gales el gentleman.
—Hi, mum. Hay té en... ahí —se detiene al notar que ya se lo está sirviendo.
Britania bosteza… y como buena madre de los brits se acerca la taza de té a la boca y le da un traguito antes de ser funcional para cualquier otra actividad. Mira a Gales directamente.
—¿A qué hora volvieron que no me enteré?
—¡Muy tarde! ¡Y dice que hicieron cosas! —el pequeño acusica. Gales, que abría la boca para responder que no había visto la hora, la cierra otra vez y medio fulmina a Inglaterra.
—Cosas —pregunta Britania y una corriente de aire helado llega más o menos desde donde esta Britania hasta Gales—. Baja el periódico.
Inglaterra sonríe a modo "Jum!" Cruzándose de brazos.
—Estoy leyendo, mother... —responde Gales sin bajarlo ni siquiera un poco.
—Oh, bien... entonces habrá que preguntarle a England que parece saber lo que ha pasado y tomar lo que diga como la verdad absoluta —Britania mira a Inglaterra y levanta las cejas a modo "habla ahora".
—No quieres saber las cosas horribles que se está inventando que le ha hecho a Galia —señala a Gales—. Sexo, mum, ¡con tu mejor amiga!
Britania frunce el ceño y la temperatura baja otros dos grados más en la cocina.
—¡Dice que le ha mamado los pechos y dice que hoy va a ir a Vienna con ella!
—Si vas a ser un bocazas como siempre, larva, al menos no seas un bocazas mentiroso —advierte Gales haciendo los ojos en blanco sin bajar el periódico hasta que escucha eso último. Lo baja de golpe de manera inevitable.
—¡El mentiroso eres tú! —le acusa.
Otros dos grados menos... ya empieza a hacer frío de verdad. Britania se gira a Gales fulminándole. Inglaterra vuelve a intentar cerrarse la bata, porque no lleva nada más.
—Cymru... —advierte Britania en ese tono perfectamente claro que tiene cuando llega al punto de "no me salgas con imbecilidades o vas a arrepentirte de verdad". Gales bufa doblando el periódico.
Pero ya se siente mejor de haberse vengado de que le dijera que Francia se había ido a tirar a media Europa y de hacerle quitarse el anillo y de estropear su desayuno en la cama con su marido, que aunque la realidad es que seguramente habría dejado la bandeja en el suelo y habría salido corriendo a esconderse en el armario para que no supiera que él lo había preparado... en su mente prometía que conseguiría algunos besos y arrumacos por las atenciones.
Seguramente los habrías conseguido de no ser por tu terrible destino de confinamiento en el armario. Pero igual eso no tiene nada que ver ahora. Porque opina que seguramente los habría conseguido si algún día salía del armario, antes que lo eclairs se apoderaran del resto de la casa además del microondas. Bloody Eclairs.
—Yes, mother. Pasé una noche estupenda con una mujer extraordinaria... que incidentalmente es tu amiga —cierra los ojos y gira a la cara hacia Britania sin atreverse a mirarla para decirle esto, pero tratando de ser lo más cínico y sonar lo más tranquilo posible —. En relación a los detalles morbosos y desagradables que te ha dado England, yo soy todo un caballero, y como buen caballero sería incapaz de comentar nada en relación a la noche que pasé con Galia.
Inglaterra sale de su universo en el que los eclairs tienen la culpa de todo sólo porque son franceses y bufa con eso.
—Wh-Whaaaat?! —chillido agudo, el aire se mueve en el cuarto.
—¡Incidentalmente nada! ¡Tú sabías que era su amiga antes de que fueras un baboso y la persiguieras sólo porque se parece a France! —sigue el inglés... sin dejar pasar el hecho de que quizás no va de farol y se lo ha confesado a su madre.
—Esto no tiene NADA que ver con tu estúpido novio, England.
—Yes... like ever —ojos en blanco —. Y no es my boyfriend —añade demasiado tarde.
—Me estás... me estás diciendo, Cymru, que como si fueras un ridículo adolescente, ¿fuiste a molestar a Galia hasta intentar meterte en su cama?
—¡Ha! Un adolescente pervertido, baboso y ridículo —se burla Inglaterra.
—Yes, mother... justamente, como un adolescente pervertido, baboso y ridículo fui a meterme en la cama de Galia —asiente Gales haciendo los ojos en blanco. Inglaterra piensa que quizás debería mandar un mensaje a Suiza para advertirle de esto, si además van a ir a Viena, para que le diga a Austria.
—¿Y con ese cinismo vienes aquí a decirme que has ido con Galia? ¿Qué intentas, molestarme? ¿Es esta una de sus bromas idiotas? —mira a Inglaterra —, mira como ponemos histérica a mum diciéndole una tontería.
Inglaterra mira a su madre sin estar seguro de que sea tan en broma ahora... igual el mensaje puede esperar, no quiere perderse la bronca.
—No sé qué quieres oír, mother —asegura Gales sonrojado pero mirando a su madre con determinación —. No, no es una broma idiota. Ya te he dicho que sí, me acosté con ella y sí es verdad que me invitó a acompañarla a Vienna. ¿De qué manera crees que puedo manejar esto que sea más adulto que lo que te estoy diciendo?
—You are my bloody SON! ¡Ella es como una hermana para mí, te sacó de mi vientre, te cambió los pañales, te dio de comer! Está con... Germania, ¡y con Rome! Y tú eres un niño idiota que no tiene nada que hacer más allá de estar molestando a todo el mundo, incluida ella e incluida yo. SHE IS MY BEST FRIEND!
Galia aprieta los ojos con todo ese grito de Britania que se oye desde fuera de la cocina, antes de suspirar dramáticamente y abrir la puerta poco a poco. Gales se acojona un poco, porque los gritos de su madre siempre tienen ese efecto semi paralizante.
Inglaterra también, claro, aunque los gritos no van para él...
—Por desgracia... —murmura Gales mirando un poco hacia el suelo y tragando saliva.
—Britania —la llama Galia dulcemente, sonriendo un poco.
—¡Uno no va y se... tira a los amigos de sus padres, no me importa cuánto se parezca Galia al chico de England! —se le acerca conteniéndose visiblemente de darle un golpe o hacer que le salgan orejas de burro —. Me importa muy poco si te gusta o cualquier imbecilidad por el estilo.
Galia suspira y se acerca, poniéndole una mano en el hombro para llamar su atención.
—Brit.
Gales levanta la mirada un instante, porque él no sólo la oye sino la ve y se sonroja un montonal.
—Ten un poco de dignidad además, que es evidente además que Galia no necesita estarse acostando con jovencitos como... —se detiene de los gritos, se gira a mirarla y frunce más el ceño, callándose y fulminándola.
—Brit —le sonríe un poco y la toma de la mano con suavidad—. Deja al chico que no tiene culpa y ven conmigo, por favor.
—¿Pasó lo que dice que pasó? —pregunta frunciendo el ceño sin jalonearla ni quitarle la mano... las ventajas de ser Galia.
—Sí, pero no te pongas nerviosa, sólo ven al jardín conmigo y te lo explicaré todo —responde con voz suave y mesurada.
—Pero ayer dijiste... bloody hell ¡estoy MUY enfadada contigo también! —chilla, menos fuerte, apretando los ojos.
—Por favor —pide y le pone la otra mano en el hombro. Francia mira la escena detrás de su madre y luego mira fijamente a Gales.
—Yes, yes... vamos a donde sea demonios que quieras ir pero aunque me hables con voz tranquila y suave y me tranquilices no me quita lo enfadada que estoy —responde en un tono de voz mucho más normal ahora caminando un poco hacia la puerta del jardín.
Galia mira de reojo a los tres chicos. Huele los Eclairs del microondas, saca un par en un plato que hay por ahí y se va detrás de Britania. Inglaterra se sonroja de muerte al notarlo.
Francia, que estaba siguiendo a su madre con la mirada después de la fulminación a Gales, no puede evitar sonreír de lado cuando ve el movimiento, mirando a Inglaterra de reojo, que trata de fundirse con la nevera, de hecho, está planeando meterse dentro.
Francia se aclara la garganta, se acerca a la cafetera oliendo desde YA que es Inglaterra el que ha preparado el café, se debate un instante antes de servirse un chorrito haciendo como que se sirve toda la taza.
Galia sigue a Britania pensando que fuera está el caballo ese invisible, ¿no? Él suele calmarla un poco porque la recuerda a los viejos tiempos. Britania en efecto mira a Morning Star y resopla un poco como él haciendo un sonidito para que se acerque, mientras Galia se acerca a la mesita del jardín dejando el plato ahí.
—What? ¿Qué vas a decirme? Que estaba monísimo y parecías gustarle mucho y pobrecito niño mío cómo ibas a negarle una feliz noche de... —se sonroja y aprieta los ojos—, ¡me dijiste ayer que no pasaría nada!
—No... No fue por compasión, no quería negarme —explica aun con suavidad—. No sabía que la cosa acabaría en ello ayer noche —ya, claro.
—Ya, claro. ¿Crees que no te conozco, Galia? Qué... lo planeaste or what? I... I... —la mira con el ceño fruncido—. Ni siquiera sé qué decirte.
—No lo planeé. Ya te lo he dicho, no estaba segura de que sucediera, pero no iba a detenerle... Brit, ya sé que estás enfadada, pero... párate un segundo a pensar realmente en los motivos.
—Y qué voy a saber yo cuáles son tus motivos... él es un niño idiota, calenturiento y al parecer demasiado idiotizado con el... niño ese tuyo que está con England —se sonroja—, tú... ¡simplemente le dejaste!
—No me digas que tú no sabes mis motivos, me partes el corazón —la mira un poco desconsolada con eso. La británica parpadea y le mira la cara de desconsuelo, descolocándose un poquito.
—¿Cuales motivos?
—Tú eres quien sabes mejor que nadie que últimamente me siento un poco sola y abandonada, de no ser por ti... —se acerca y le toma de las manos—. Rome ni siquiera ha querido pasar conmigo un día de las fiestas de navidad... —se agobia. Britania le mira desconsolada por un instante.
—Sabes que Rome te quiere mucho y pasaste Navidad con Germania... —indica mucho más suave.
—Y Germania sólo viene cuando Rome no le hace caso —se pone el pelo tras la oreja apoyándose en la mesa un poco—. No me molesta pero... No es suficiente.
La pelirroja se sonroja un poco con todo esto, porque es un tema que no le encanta, pero es lo suficientemente empática con Galia como para escucharla y mirarla a los ojos.
—I... I understand that, but...
—Ya lo sé, podría haber ido con un chico de alguien más, entiendo tú problema, pero no es tan fácil... Ellos... todos están en parejas y que suceda esto no me hace sentir muy bien. Ya sabes que vivir con Rome tiene cosas muy buenas pero tiene algunas cosas duras y ni siquiera estoy segura de que Cymru... Sé que él va a cuidarme, sé que tú vas a hacerlo, como lo has hecho siempre.
Britania se lo piensa un poco mirándola, porque sí, todos están en la misma situación con Roma e incluso con Germania, pero ella no siente esa angustia ni le parece que no sea suficiente.
—No tengo idea de si va a cuidarte, ni sé si te esté tomando en serio o no... Se acostó con la hija de England hace una semana, Galia...
—Yo me acosté con Germania hace una semana —le sonríe. Britania aprieta los ojos y se sonroja.
—Pero no es lo mismo... Germania es GERMANIA, es como Rome —un poco necia, aunque no suena tampoco demasiado convencida—. Y Cymru es un niño idiota que... ¿y si termina queriéndote y tú a él no? ¿Y si terminas queriéndole tú y él a ti no?
—Esas cosas pasan todo el tiempo, Britania, ¿qué pasa si Rome deja de querernos a todos de repente? No lo sé, pero no me parece suficiente motivo para no llevarle hoy conmigo a un concierto o no volver a acostarme con él si me apetece. Bastantes problemas tendremos con Rome y Germania.
—¡Pero Galia... es mi niño! Tú... tú me ayudaste a parir... y... —aprieta los ojos—, no sé por qué me enfada tanto, con él por meterse contigo, y contigo por meterte con él.
—¿Y con quién querías que fuera? —inclina la cabeza.
—No lo sé, con alguien perfecto para ti... que te quiera y valore y te haga sentir bien como la princesa que eres —sonrojito. Galia sonríe y le acaricia la cara cuando dice eso—. Pero no uno de MIS niños.
—No puedo ir con un mortal, Britania, sabes que a la larga es aun peor y... ¿Quién podría ser mejor que uno de tus hijos a los que ya conozco y sé que son buenos?
—No uses esos motivos que sabes que te quiero a ti más que a nadie en el mundo y me haces sentir mal por no querer que te enrolles con mis hijos —le mira—. Eres MI amiga, no eres de Cymru.
—Nunca voy a dejar de ser tu amiga —la abraza.
—Pero... si de verdad sales con él otra vez, ¿qué vas a hacer? ¿Contarme lo bueno que es en la cama como siempre? O... ¿lo malo? ¿Es malo en la cama? Ugh... no sé si quiero saber —alega abrazándola de vuelta. La gala se ríe un poco.
—Puedo ahorrarme esos detalles.
—Entonces ya no serás mi amiga como siempre. Tampoco voy a poder ponerme de bitch de la novia zorra de my son contigo, porque vas a ser tú...
—Siempre nos quedará Egipto y la de Alba para eso —consuela. La británica se ríe un poquito más relajada.
—No me convence que salgas con Cymru... y él está castigado y ya no tiene madre desde hoy. Y si yo digo eso, no quiero pensar en qué te va a decir Germania... y Rome...
—Ah, no seas tan dura con él —pide sonriendo igual.
—Eso le pasa por meterse con MY BEST FRIEND! Debería arrancarle la... ¡debería al menos de convertirle en mujer por unas semanas! A ver si realmente si no tiene otra cabeza con la que pensar te elige a ti y es capaz de valorarte y demostrar que te merece.
Galia se ríe con eso.
—Y también a ver si es verdad que a ti te gusta tanto sin una... oh, bloody hell... Galia en qué estás pensando... with one of my KIDS!
—Te aseguro, Britania, que ya no es un niño.
—Es un niño idiota como todos mis niños —aprieta los ojos pensando en cómo es que sabe que no es un niño.
—Venga, no te preocupes demasiado por esto, ¿vale? Se supone que tiene que ser bonito y divertido —le acaricia una mano. La pelirroja suspira mirando los ecclairs amotinados en el plato.
—Si te hace algo... me dices, ¿vale?
—Por supuesto, serás la primera en saberlo —le sonríe.
—Y como le hagas algo... oh, Galia... no le hagas nada horrible. Tú te enamoras cada tres días.
—En realidad eso me preocupa más... France dice que es muy vulnerable... lo parece. Y no estoy segura de que Rome...
—¿Que Rome...?
—Ya sabes cómo es Rome con estas cosas... Ya sabes lo que le hizo a Germania, no que yo sea tan importante como Germania... pero...
—¡Claro que eres importante! ¿Te refieres a... qué con Germania?
—Cuando Germania venía conmigo.
—¿Crees que haga lo mismo contigo? —se muerde el labio y se revuelve incómoda, desde luego SIN QUERER en lo absoluto tener que estar peleando con Roma por sus hijos.
—Espero que no... Pero todo depende de Cymru. Yo sé manejar a Rome, le conozco mucho, pero él...
—Mis hijos no lo quieren, Galia... sabes perfectamente bien que siguen atacándome a mí por haberle perdonado. Y aún cuando Cymru es bastante... diría yo, prudente... Es posible que no termine bien.
—Tus hijos, Britania, en gran medida son como tú —vuelve a acariciarle la cara—. Que no le quieres tampoco.
—Me estás diciendo que mis hijos... —se sonroja y aparta la mirada—, yo claro que no le quiero... pero ellos me parece que le quieren menos aún. Es decir... No que... es decir que no le...
—En realidad no les he visto interactuar con él.
—Cymru simplemente le ignora —sí que se ha fijado bien—, más o menos como hace con France... oh.
—Bueno, no tiene sentido preocuparse ahora de algo que aun no ha sucedido siquiera.
—Si Rome va a intentar acostarse con él... no puede hacerte eso, Galia... no a ti. Él no se mete contigo.
La gala suspira y sonríe un poco tristemente.
—Lo mato, Galia... como Rome te lastime a ti una sola vez... lo mato YO —todos matando a todos, esto va a ser una carnicería. Galia se ríe y le da un beso en la frente.
—Vamos a desayunar. Sólo imagina la cara que va a poner cuando se entere —se sienta en la mesa.
—¡Hablo en serio! ¡Le tiene todas esas consideraciones a la zorra de Egypt! —sonríe un poco y le mira y la sonrisa le cambia a una sonrisilla maligna—. Va a enfadarse.
—No va a hacerme daño, sé que me quiere mucho. Sí que va a enfadarse —asiente.
—Eres la primera que no es él que busca a alguien fuera de... nosotros.
—¿Eh?
—Helena y la zorra... Germania fue a buscarte a ti cuando se sentía solo, no pensó en ir con alguien fuera de nosotros... —se revuelve preguntándose si ella es de verdad TAN idiota como para que le parezca suficiente, claro que... no es que ella tenga NADA serio con Roma pero... bueno, aún peor, quizás debía buscar a alguien más, o sentirse más mal... o... algo. Desvía la mirada.
—Germania se tiró al niño de Rome y Helena casi lo hace con el mayor de Germania... Y Rome... con los de Germania también... no sé que tanto ha logrado.
Se mira las manos y se sonroja sintiéndose cada vez más idiota de repente. Ella no había buscado a UNA sola persona fuera de Roma... y Germania cuando venía por ella. Galia inclina la cabeza al notarla nerviosa.
—Yes, it's true... —asiente inclinándose al frente y tomando uno de los ecclairs.
—Y el niño ese americano... sé que Rome y Egipto...
—Oh, wonderful... —ojos en blanco sin querer seguir oyendo ahora un poco atufadilla.
—¿Qué pasa?
—Nothing —se encoge de hombros sin mirarla —. Es cierto que no eres la única, ya lo veo... no sé qué estaba pensando.
—Sí que pasa algo, cuéntamelo.
Sonrojito y la mira de reojo "odiándola" un poquito porque siempre sabe leerla como si fuera un libro. No me había dado cuenta de que es verdad que todos han buscado a ALGUIEN fuera, hasta Helena y la zorra que están "juntas" o yo qué sé qué estén.
—I…
—Creo que es más curiosidad que nada.
—Yes but... Da lo mismo, olvídalo —se encoge de hombros metiéndose el ecclair a la boca.
—Tú.
—Incluso Germania, you know... GERMANIA, que es el que está ridículamente idiotizado con Rome.
—Rome me lo contó, no notaste que France es guapo hasta que no te lo dijo... por lo que sé, Veneciano se echó sobre Germania sin que él pudiera evitarlo.
—¡Francenoesguapo! ¡Y deja de hablar con Rome de esas cosas! —se sonroja y aprieta los ojos.
—Bueno —sonríe un poco. La británica suspira nerviosita, cruzándose de brazos.
—Ya vamos a tener que volver a casa y a la escuela... y a Germania viviendo en el cuarto de Rome. Quizás sea buen momento para empezar a buscar fuera —se encoge de hombros.
—Quizás haya vuelto Escandinavia, siempre le gustaste... podemos ir al norte a ver —propone y la madre de los brits se sonroja hasta las orejas.
—Escandinavia era un bestia bruto... —y es el padre de al menos uno de tus hijos, no te hagas—. Aunque quizás podríamos ir y buscarlo... —agrega encogiéndose de hombros un poquito así con desinterés.
—Rome se va a poner muy triste...
—Rome... nah. Sólo... come on, Galia, TODOS pueden ir con alguien más, ¿no crees que lo normal sería que yo no me quedara ahí de idiota?
—Una cosa no quita la otra, sé que lo hará. ¿Has oído de Helvetia, además?
—¿Helvetia?
—Es la maman de Suisse, vive en las montañas y Germania planea ir a verla.
—¿Germania? —levanta una ceja y le mira de reojo—. ¡Pero si ahora va a vivir con él en el mismo bloody cuarto!
—Me lo contó en Navidad —se encoge de hombros, comiendo. Britania le mira de reojo y piensa en lo bien que la pasó con él en Navidad. Cierra los ojos.
—No nos vamos a ir de la casa...
—Yo no, por lo menos.
—Yo tampoco... y mira que le odio —asegura terminándose su pastelito. Galia sonríe.
—Creo que igual se va a poner triste.
—Pues... habrá que alegrarle un poco —se encoge de hombros pensando en mandarle un mensaje en cuanto se vayan—. ¿A qué hora te tienes que ir?
—Ya o voy a llegar muy tarde y Austria se enfadará más conmigo.
—Es imposible que alguien se enfade contigo más de cinco minutos, Galia —le toma de la mano y se la aprieta un poquito —. ¿Me hablarás en la noche para contarme cómo te fue?
Galia asiente y le devuelve el apretón. La británica tira un poco de ella para llevarla adentro.
oOXOo
Por su parte y mientras tanto, Francia da un trago a su taza de café a punto de vomitar al probarlo. Pero aprovecha la cara de asco que hace, dirigiéndosela a Gales. Inglaterra sigue intentando volatilizarse.
—Así que divirtiéndote, ¿eh? —pregunta sonriendo con su sonrisa peligrosa y abriendo uno de los cajones de la cocina, revolviendo un poquito ahí dentro. Mete una cucharita a su café y saca algo más del cajón. Lo cierra de golpe.
Gales le mira de arriba a abajo, se sonroja un poco porque además se le ven las piernas, no trae nada debajo y no deja demasiado a la imaginación. Toma el periódico y vuelve a abrirlo.
Si Inglaterra mira con atención a Francia, debe poder ver el brillo de un cuchillo grande de carnicero en su mano, pero no está mirando con atención, ni siquiera le está mirando. Francia espera unos segundos inclinando la cabeza y mirando ahora al periódico.
—Pregunté si te estabas divirtiendo, mon ami... —se le acerca dejando la taza en la mesa. Gales hace los ojos en blanco.
—Oui. Thank you —responde el galés, completamente escueto, sin ni mirarle. El "oui" bastante sarcástico.
Francia toma aire, preguntándose si esto es un poco exagerado... sonríe un poco pensando que más vale una colorada que cien descoloridas. En un movimiento se le acerca arrugándole el periódico, girando la hoja del cuchillo y plantándole el filo a Gales directamente a la carnita del cuello, por encima del cuello de la camisa.
Gales, sinceramente... no se lo esperaba en lo absoluto. Se pega un buen susto dando un saltito y mirando a Francia como si tuviera dos cabezas... y luego de reojo a lo que tiene en el cuello, flipando bastante.
—What on Earth?! —protesta mirando a Francia a los ojos y sonrojándose sin poder evitarlo, estúpidos Brits.
Cuando Inglaterra nota el cuchillo, a pesar de estar estupideando por ahí con los eclairs huelguistas, abre los ojos como platos y corre tomando a Francia de la cintura y separándole de su hermano.
—Non! Non... ¡déjame! —protesta el Francés intentando hacer fuerza contra Inglaterra para volverle a poner el cuchillo en el cuello. Pero Inglaterra le sostiene con fuerza y le toma del hombro con la otra mano para dificultarle que mueva el brazo.
—¡¿Pero qué haces?! —protesta tirando de él.
—Recordarle a Wales qué demonios va a pasar si hace algo idiota con mí maman —mira a Inglaterra con el ceño fruncido.
—France! ¡Ya no estamos en esa época, no puedes hacer esto! —protesta aun sujetándole.
—¿No puedo? ¡Claro que puedo, si lo estaba haciendo justo hasta antes de que vinieras a quitarme!
—¡Pero no está bien! ¡Vas a tener problemas! Suelta ese cuchillo.
Gales, para esto, se ha levantado mirando a Francia y a Inglaterra como si estuvieran dementes (y secretamente agradeciendo el movimiento del inglés).
—This is outrageous! Unbelievable! —protesta Gales nervioso, con la mano en el cuello.
—El que va a tener problemas si se le ocurre siquiera REMOTAMENTE lastimar a mi madre sólo por molestarme a mí es él—Francia señala a Gales con el cuchillo.
—France! —protesta Inglaterra aun sujetándole—. Calm down, calm down, seguro él ya lo sabe y no va a ser tan imbécil —añade moviendo un poco la mano en su pecho para calmarle.
—Es sólo un recordatorio —la caricia de Inglaterra hace bastante y deja de fulminar a Gales para mirar a Inglaterra, humedeciéndose los labios—. No soy tan débil, el mundo parece olvidarlo a veces...
—En el fondo todos lo saben —le asegura sin dejar de acariciarle para calmarle.
—No estoy haciendo NADA con tu madre para molestarte, ni porque me recuerde a ti, ni ninguna estupidez que merezca que vengas a atacarme de manera tan... —Gales frunce el ceño—, atípica.
—Anda, sé un caballero y retírate a tiempo sin chistar. El mensaje está claro, así que no hagas un drama que no te ha pasado nada —protesta Inglaterra a Gales aun sujetando a Francia.
—Más vale que lo sepan —Francia baja del todo el cuchillo aun sin soltarlo.
Gales hace un poco los ojos en blanco, pero por una vez se guarda las manos en los bolsillos. Inglaterra sigue fulminando al británico y vuelve a acariciar a Francia para confortarle y calmarle.
—Créanme que a mí más que a cualquiera de ustedes le gustaría que esto no fuera ni con your mother, ni con la amiga de mother —miente descaradamente, pero bueno, que no se diga que no lo dice. Inglaterra aprieta más a Francia sutilmente pensando que claro, que lo que le gustaría es que esto fuera con el galo.
—A mí no me salgas con tus palabritas suaves y delicadas —protesta Francia bastante más tranquilo... las maravillas de las manos de Inglaterra—. Ni con tus engaños tontos y tu ridícula caballerosidad, como si no supiera quién te los enseñó. Si vas a hacer algo con mi madre, hazlo bien y si no, atente a las consecuencias.
Gales se sonroja.
—Es imposible hablar contigo —le reclama un poco más pasional de lo que quisiera—. Dile a Galia que estaré esperándola afuera. Good day.
Inglaterra pone los ojos en blanco, pero se calma un poco porque se va y eso siempre le calma... aun así, no suelta a Francia.
—Batard... —susurra Francia dejándose caer un poco sobre Inglaterra, temblando, porque él mismo se ha sorprendido con el cuchillo y la adrenalina que eso le ha causado.
El inglés tiene a bien quitarle el cuchillo de la mano y dejarlo en el mármol por ahí. Francia le deja hacer lo que sea en realidad.
—Mon dieu... no sé de donde se me ocurrió la idea de... —confiesa apretando los ojos—, pero maman... está ilusionada.
—¿Tú estás bien? —pregunta inclinando la cabeza para mirarle.
—No quiero que le haga daño...
—Pobre de él que se le ocurra —asegura—. Casi tengo más miedo por él si se lo hace —y nadie sabe qué está pensando. El francés se muerde el labio y le mira a los ojos.
—La verdad tengo miedo por él en cualquier circunstancia...
Inglaterra se sonríe un poquito con eso.
—No sé exactamente qué es lo que me preocupa más... si papa, maman o el idiota de Galles que se ha metido en un lio que él mismo no se imagina —sonríe también un poquito.
—Que se joda, por idiota —sonríe más.
—La cara de malo que pones —se ríe un poco, acariciándole la mejilla y el inglés se sonroja un poco, atrapado—. Entre más sufran tus hermanos... —risita abrazándole otra vez —. Me gusta que seas maligno cuando no es conmigo.
El británico se sonroja más y nota que le estaba abrazando aun, soltándole un poco tenso. Francia sigue abrazándole él, hundiendo la nariz en su cuello.
—Y me compraste ecclairs, puedo olerlos.
—NO! —ya empezamos con los chillidos.
—Mais oui... porque me quieres... y me extrañaste anooooche...
—Nooo! ¡Tontotontotonto! —aprieta los ojos y se revuelve, para que le suelte.
—Quiero llevarte de vuelta a la cama, ¿crees que tu maman mate a la mía?
—¡No voy a ir contigo a la cama otra vez! —sigue gritando y Cymru puede que se muera de celos al otro lado del a puerta... el inglés se sonroja de muerte y se tapa la boca mirando la puerta.
—Vamos a la cama con todo y pastelillos. Se me ocurre que puedo usarte de plato —agrega a su oído.
—But! —creo que ahí lo has matado, hasta le sale sangre de la nariz... ¿no acabas de estar con él no hace ni quince minutos?
Sí, pero eso no quita que no le pueda usar de plato... Francia toma el plato del microondas con los que quedan.
—Sirve dos tazas de té, s'il vous plait.
El cerebro con el que está intentando ponerse en contacto parece desconectado o fuera de cobertura, manténgase a la espera y nuestras operadoras le mandaran un mensaje cuando pueda contactar con él.
Francia le mira de reojo, y al verle la cara entiende que decididamente no va a pasar nada más que la posible huida a adentro de un armario. Sonríe sirviendo una sola taza de té para los dos que toma del trastero donde están los trastes recién lavados. Con la taza, el plato y el inglés mira de reojo a la puerta del jardín, preguntándose si ya vuelven para despedirse o se quedarán sin despedida.
Nop, ni señales. Se encoge de hombros y empuja un poquito al inglés hacia la puerta, que se mueve un poco, casi cayéndose, aun cubriéndose la cara con las manos.
—Venga... vamos, no te mates —le da un beso en la mejilla y le empuja un poco.
—¡No me mato! —protesta como si eso hubiera sido la peor ofensa, sólo que para pelear.
—Sí te maaatas, si parece que tienes dos pies izquierdos —le sigue el pleito. Gales les mira pasar casi enfrente de él y como están peleando prácticamente ni se enteran.
—¡Pies izquierdos, ha! Of course! ¿Y tú dos derechos, no? Que listo —ni ve a Gales, que levanta las cejas y mira de reojo a la cocina, se escurre hacia allá.
—Non, yo tengo uno y uno... tú eres el burro —protesta Francia sonriendo.
—¡Yo no soy un burro! ¡Tú eres débil! ¡HA!
—No soy débil, tú lo dijiste hace rato —ahora picado él.
—Of course! ¡Eres débil! ¡Ni siquiera puedes conmigo!
—¿Quieres ver cómo puedo? ¿Eh? ¿Quieres ver?
—¡Qué vas a poder! ¡Ha! ¡Si eres una nena, un tirillas! —pica. La mano de Francia que le abraza de la cintura, va directamente a su culo—. ¡Aaah! ¡No! —da un saltito y se ríe, apartándose.
—¿Ves? Gané —se ríe también.
—¡Que vas a ganar! ¡Eso no prueba nada!
—Prueba que consigo dominarte.
—Más quisieras...
—Acuéstate que voy a usarte de plato —se ríe cerrando la puerta.
—¡No! ¡No me dominas!
—¿Estás insinuando que puedes soportar que te ponga la mano encima sin problemas? —levanta una ceja, divertido. Inglaterra traga saliva.
—Yes —y se cruza de brazos, retador. Francia sonríe de lado e inclina la cabeza.
—Ni siquiera porque te has corrido hace menos de media hora creo que lo logres —asegura poniendo la taza en la mesita de noche junto con el platito. Toma uno de los eclaires —. Quítate la bata.
El inglesito se sonroja de forma evidente pero intenta mantener el temple.
—¡No me dominas! —repite y aprieta los ojos con el asunto de la corrida.
—Bien, el movimiento se demuestra andando... quítate la bata.
—¡No me la voy a quitar porque tú lo digas! —cambia el peso de pie intentando mostrar seguridad.
—Entonces con bata... yo que quería darte un pretexto para que pudieras decir que había hecho trampa —se encoge de hombros dándole una mordida al pastelito. El lappin le mira, nerviosito.
—No necesito pretextos.
—¿Insinúas que estoy haciendo trampa? —se lame un poco el dedo pringoso, acercándosele.
—Insinúo que... i-insinúo... insinúo que... —se pierde un poco en su propia frase abriendo la boca con ese movimiento porque además tiene hambre.
Le da otra mordida al eclair, mirándole con ojitos un poco de corazón, porque nadie más... sería capaz de perderse otra vez de manera tan evidente, después de que sólo había pasado media hora de estar juntos en la cama. Sonríe con eso. Inglaterra se relame sin darse cuenta, mirándole.
—¿Quieres? —pregunta acercándoselo un poquito. El anglosajón mira el pastelito y le gruñe el estomago, mira a Francia otra vez, que le sonríe más y levanta la otra mano y se la pone en el culo directamente —. Si no te mueves...
—No me... —insiste y da otro saltito pero trata de aguantarse.
Le magrea el culo bieeen y bonito acercándole un poco más el pastelito a la boca. El británico traga saliva temblaaaaando, rojo como un tomate y se le asoma la lengua un poco, con los ojos cerrados por la mano.
—Lo estás haciendo muy bien, Angleterre... casi puedo decir que es posible que me ganes —asegura acercándole más el panecito y rozándole la lengua con él.
Mete los labios hacia dentro y se los relame lo manchado de chocolate.
—A veces, he de decir que a MÍ es a quien le cuesta dominarme —asegura menos firme y maligno, dándole un besito en los labios metidos y acercándole a él con la mano magreadora. Abre la boca y los ojos yendo un poco atrás y se sonroja al notar que se ha separado.
Francia le acerca el eclair antes de que a Inglaterra le den ideas extrañas de rechazo.
—Mpf! —protesta besando el eclair. Francia se ríe un poquito al notarlo, besándole encima de la boca llena. ¿Podrían ser menos puercos? Gracias.
Ugh, van a acabar pasándose el eclair de un lado a otro. Francia dice que no será lo primero que se pasen de uno al otro . ok, gracias Francia. Le empuja de espaldas hacia la cama y él se deja... ya se nota como no te domina.
Ah sí, que jugaban a dominancias. Expresamente le embarra lo poco que queda de eclair en el pecho. El mundo, ENTERO se detiene y Francia levanta la mano y la cabeza y le mira a los ojos.
—¿Dónde está?
Inglaterra que estaba protestando, parpadea con el tono.
—Ah?
—Tu anillo — Le pasa la mano de la clavícula a la mandíbula.
—Ah! Está... —lo busca en el bolsillo de la bata y todos contenemos el aire porque con la mala suerte de Inglaterra... Mete las manos en los bolsillos y le da un micro infarto, empezando a palpárselos frenéticamente y apartando a Francia casi de un empujón, buscando por la cama.
—Quoi? ¿Qué le hiciste?
—Estaba... estaba en el bolsillo y... —revuelve tooodas las sábanas, deshaciendo la cama.
—¡Y qué hacía en tu bolsillo si debía ir en tu cuello! —protesta ayudándole un poquito a buscarlo.
—El idiota de Wales estaba haciendo... —saca la cabeza para mirar debajo de la cama.
—¿Estaba haciendo qué? Digo, más allá de conseguir que lo pierdas por lo visto... —mira el suelo hacia la puerta.
—¡No lo he perdido! —exclama angustiado.
—Pues no lo veo... ¿seguro que lo guardaste en ese bolsillo?
—Yes! Me lo quité en la cocina y... —se va a ver si está en la cocina y ahí va Francia detrás.
—Mon dieu... como no lo haya encontrado Wales... —murmura también preocupadito.
—¡No lo ha encontrado! ¡ES MÍO!
—Pues si lo encontró... mon dieu... —se pasa una mano por el pelo, aunque, hemos de decir... que sonríe un poquito de lado sintiendo bonito.
—¡Pues si lo encontró me lo va a devolver! —sigue buscando por el suelo.
—¿Antes o después de tomarle foto, video y decírselo a toda la humanidad? —pregunta.
—No va a... se creía que era de Best Friends! —le está dando síncope.
—Pues... puede que ahora no piense que sea de best friend en especial cuando lea... —lo que sólo ellos saben.
Andan los dos por abajo dando vueltas, mientras Inglaterra se frota las manos con preocupación mirando el suelo desconsolado, por la sala y la cocina y las escaleras.
—¿Ahora qué es lo que haces? —pregunta Britania al toparse de frente con Inglaterra cuando sale del baño.
—Yo... He perdido... tenía... —sigue mirando el suelo tan desconsolado.
—¿Qué perdiste? —pregunta la británica levantando una ceja y mirando a Francia.
—Un... una cadena con un colgante —explica Francia.
—Oh... ¿de qué forma?
—My... —hace un gesto llevándose la mano al cuello y nota que tiene el pecho embarrado todavía. Britania le mira hacer, y nota también el pecho embarrado.
—Un objeto redondo... con un enorme valor sentimental —explica Francia.
—My ring —explica quitándose lo embarrado y llevándoselo a la boca, mirando bajo las butacas.
—Un anillo... no sabía que tenías uno —Britania le ayuda un poco mirando por ahí—. ¿Cuándo lo viste por última vez?
—En la cocina, antes de que tú bajaras. Lo guardé en el bolsillo y se debe haber caído.
—Seguro aparecerá más tarde... —se encoge de hombros Britania cuando Gales y Galia bajan las escaleras, Gales cargando las maletas de Galia, sonrojándose al ver que tooodo el mundo está ahí.
—¿Más tarde cuando? No quiero que aparezca más tarde, lo quiero ahora —protesta Inglaterra sin verle.
—Ah, France, cariño, pensaba que estarías ya durmiendo. Ya nos vamos —Galia se acerca a él bajando detrás de Gales.
—Yo también pensé que estaría durmiendo —Francia se gira a su madre después de fulminar a Gales de reojo un segundo—, pero hemos perdido algo y bajamos a buscarlo.
—¿Es algo de magia? —pregunta Britania "discretamente" al inglés. Él niega.
—Oh, qué mal... ¿qué habéis perdido? —pregunta acercándose a él. Francia mira a Gales otra vez de reojo, sospechando de él un poco.
—Un anillo...
—No he visto ninguno... ¿tú lo has visto? —le pregunta Galia a Gales. Gales sonríe de lado y aprovechando que Britania se ha agachado un poco y le está dando la espalda, toma a Galia de la cintura mirando a Francia.
—¿Anillo fue lo que dijo? ¿Como el anillo de amor que England se quitó del cuello? —pregunta él.
Francia . . Galia se deja con naturalidad, claro, mirándole para que le responda.
—¡No es un anillo de amor! —chilla Inglaterra y se golpea la cabeza con la parte de abajo de la mesa.
—¡Ah! ¿Lo has visto? —sonríe Galia y le acaricia la cara. Francia fulmina a Gales.
—¿¡Dónde lo has visto!? ¡Devuélvemelo! —exige Inglaterra enfadado yendo hacia él.
—Oui, un anillo de amor de esos que tú nunca tendrás uno —responde Francia en un susurro. Britania se levanta y se gira a Galia y Gales, levantando las cejas con la cercanía y la mano en la mejilla.
—Lo vi cuando England estaba chilloneando sobre que era un anillo del señor de los anillos —sigue la caricia, un poco embobado, acercando más a Galia hacia él, olvidando a su madre. Galia mira a Francia un poco desconsolada por la acidez del comentario.
—¡ES de The Lord of the Rings! ¡Devuélvelo! —sigue protestando Inglaterra. Francia mira a su madre y a Gales, y arruga la nariz aunque no se pierde tampoco el detalle de cómo está Gales mirándola a ella, bastaaante embobadito—. ¡Se me cayó cuando me lo quité y tú lo robaste! —acusa.
—Al menos podrías quitarle las manos de encima en mi presencia, ¿no crees? —riñe Britania a Gales acercándose a ellos.
—Oh, ahora me llamas ladrón a... —se paraliza, soltando a Galia de la cintura inmediatamente, por reflejo. Galia parpadea y se vuelve a Britania dejando que se separe. Britania se cruza de brazos medio fulminando a Gales.
—Cymru... ¿te robaste el anillo?
—Of course! ¡Tú fuiste quien lo vio, tú lo robaste!
—Ahora resulta que uno puede robar mirando... England, créeme que no todos somos como tú —Gales le señala, sonrojándose con la mirada de su madre y pasándose una mano por el pelo. Aún así, algo en su sonrisita...
—Puede que sólo se te haya caído, England —interviene Galia dulcemente.
—Seguramente sólo se te ha caído, pequeño —agrega Gales hablándole como si fuera un niño pequeño.
—¡No mirando, idiota, tú viste como me lo guardaba en el bolsillo y fuiste a quitármelo! —le fulmina aun más con eso.
—¿Para qué querría yo un anillo tuyo?
—¡Porque eres un idiota!
—Esa lógica brillante tuya... Nos vamos, my... ¿Galia?
—England, de verdad nos encantaría quedarnos a ayudarte, pero perderemos el avión —asegura Galia yendo a despedirse de él con dos besos, que sonrojan un poco a Inglaterra. Ejem.
—Yes, yes... nos fascinaría quedarnos ver cómo juegan a las joyitas de juguete tú y France —Gales se ríe un poco hasta que mira a su madre que sigue fulminándole un poco y se le congela la risa —. Mother, good day.
—Si el anillo sale te prometo que os llamaré enseguida para deciros donde está —sigue ella y se acerca a Francia para besarle también. Francia le da un beso rápido en los labios y la abraza.
—¡No es de juguete, you git!
—Es un anillo MUY importante, maman... —le susurra al oído esperando que si se lo ve a Gales haga que lo devuelva.
—¿Ah no? ¿Entonces qué tipo de anillo es? —el cínico Gales.
—Es como el tuyo, ¿verdad? —le abraza y susurra de vuelta.
—Yes, yes... good day... bloody hell, como te portes mal —señala a Gales y le riñe.
—Idéntico —asegura el francés—. No se puede perder.
—Si lo encuentro te llamaré. Je t'aime, mon chou.
—No voy a portarme mal, ni que tuviera tres años —Gales hace los ojos en blanco—, sólo vamos a un concierto, mother... ¡y ya nos vamos que llegamos tarde!
—Je t'aime aussi —besito besito adiós adiós... Galia le da otro beso a Francia y casi tienen que arrancarla de sus brazos... como les cuesta despedirse. Se acerca a Britania.
—¿Te quedas aquí hoy o vuelves a casa?
Es de familia... Austria no tiene tantos problemas, aunque Prusia diría que la alianza guerra acabó hace años y ni siquiera se ha molestado en pensar en volverse a casa.
—Tengo el vuelo en la madrugada de mañana. Nos vemos allá —le sonríe un poquito. Galia asiente y la abraza.
Gales se gira con Inglaterra y le brillan un poco los ojos cuando sonríe, aprovechando que Francia está distraído chismoseando un poco la despedida de sus madres.
—Quieres tu anillo, ¿eh? —burlón e Inglaterra le fulmina—. Me parece acertada la descripción de "el señor de LOS anillos... ", me pregunto si hay más gente que tenga un anillo igual y se sienta exclusivo.
—Más te vale que no lo tengas tú, como ella te lo vea sabrá la clase de imbécil que eres ¡Que te jodan!
—¿Yo? —Se señala a sí mismo con cara de inocente—. No, of course not... Pero quizás deberías buscarlo bien entre la mierda o la basura...
—¡¿Lo has tirado a la basura?!
—Quizás alguien lo haya mandado al drenaje profundo si tienes tan mala suerte... —hace un gesto de indiferencia con la mano. El inglés frunce el ceño.
—Espero que tú te hayas quedado mi buena suerte para enfrentar a Germania, Rome y Austria ahora, que van a saber todo esto en cuanto salgas por la puerta.
—Ni creas que vas a asustarme con eso —sonríe... aunque vuelve a preocuparse por Germania, por alguna razón... no tanto por Roma ni por Austria. No sabes en lo que te has metido, querido mío, abre el armario poniéndose su abrigo y sacando el de Galia para ayudarle a ponérselo —. Pásalo bien, larvita.
—Será porque eres un idiota si no te asustas —responde tenso con ganas de que se vaya para ir a mirar si está en la basura para que no se ensucie mientras Galia se deja ayudar aun hablando algo con Britania sobre que la llamará luego para contarle de Austria.
—Sure... tiemblo, larva —le pone el abrigo a Galia ayudándole a que saque el pelo que se quedó dentro.
Y así es como salen por la puerta e Inglaterra debe encontrar el anillo en el bote de basura de la cocina. Y se alivia un montón, abrazándolo y yendo a lavarlo, poniéndoselo un segundo en el dedo.
Francia está encantado. Pero si Francia le ve, se lo quita, sonrojado, porque además estaba pensando en cuando estaban de Honeymoon y lo llevaba en el dedo.
Algunos pidieron un epílogo... bueno, encontramos por ahí entre nuestros historiales estos trocitos más, así que... Aquí los tienes.
