Britania le escribe a Roma para saludarle. Entonces, Roma, que está desayunando en Berlín nota el mensaje de Britania dejando de hablar mal de Prusia con Veneciano... porque los latinos no tienen piedad, date la vuelta y te apuñala hasta su sombra. Decide llamarla, mientras le roba galletas a Germania.
—Hello? —saluda... y se nota hasta acá que a pesar de no querer contestarle según ella... sonríe.
—Te has equivocado de número, bruja... a ver si miras más lo que haces.
—Ah... ¿te escribí a ti? Ugh... I am sorry, quería escribirle a... Germania, eso es —sonríe más con el bruja haciéndose bolita en el sillón de la sala.
—Ya me imagino... y le tengo aquí, pero sólo por eso no te lo voy a pasar —se ríe.
—Tan amable como siempre... —se pasa el pelo para atrás de la oreja revolviéndoselo un poco—. Mmm... How are you?
—Amor es todo lo que te doy —sigue riéndose—. Estoy desayunando, vamos en un rato a ver a Austriae... y me han hecho despertarme taaaaaan tempranoooo —protesta medio muerto de risa.
—Qué dramático, ni que fuera tan temprano... es peor ir a clase de siete de la mañana, esa que tanto le gusta ponernos a ti y a mí al bloody rector —sonríe y se revuelve sonrojándose un poco...—. Ehm...
—¡Yo te lo he dicho, nos tiene manía y Germania no quiere hablar con él con eso del abuso de la autoridad! ¿Pues para qué quieres autoridad si no es para abusar? Pero no es lo mismo porque ahora es vacacioneees, las siete de la mañana deberían estar prohibidas en vacaciones... —protesta y la británica se ríe un poco.
—Las siete de la mañana no deberían existir si no es para dormir, sean o no vacaciones —se revuelve un poquito otra vez—. Mmm... Ah, sí... ehm... happynewyear.
Él sonríe más al oírla reír. Britania se queda callada después de desearle año nuevo, sonrojadita, carraspea.
—¡Amen a eso! Buon anno anche a te, mia cara —responde y le guiña el ojo a Alemania que le estaba mirando, hedicho. Roma genera una oleadita de rubor.
—Te oyes tan idiota cuando hablas en italiano —risita de Britania.
—No me digas eso que me sonrojo —risas—. ¿Tú cómo estás? ¿Mi hijo te está dando guerra suficiente o le riño?
—Estoy... —se sonroja más y se ríe un poco con eso negando con la cabeza—. El mío me está dando mucha más guerra, en realidad... aún más de la que me está dando el tuyo, lo cual parecía imposible.
—¿Por? ¿Qué ha pasado? —levanta las cejas. Britania se humedece los labios y se pone un poco seria.
—I... I...
—¿Ajá? —Inclina la cabeza, dejando de sonreír tanto con el tono. La chica suspira apretando los ojos —. Britaniaaae —la insta.
—No creo que yo sea quien te lo tenga que contar... —suelta. El romano frunce el ceño.
—Es tarde para arrepentirte.
—Well... en realidad no es tampoco ninguna novedad ni nada que no haya pasado antes, pero me he enfadado bastante —se explica a sí misma.
—¿Por?
—Cymru, ¿sabes quién es de mis hijos? Well... se acostó con Galia anoche.
—Sic... Cymru... es el que... el que se acostó con Seychelles en navidad —de lo que se acuerda. Britania aprieta los ojos.
—Yes, puedo ver que está haciendo una colección, quizás hoy se acueste contigo —bromea.
—Ah, no te creas que no me miraba con ojitos de querer en Navidad —se muere de la risa.
—Rooome! No! ¡Ya bastante me he enfadado con estos dos!
—Vale, vale —risas—. Igual no tengo ningún interés, pero me alegra que Galia lo esté pasando bien, le preguntaré cuando llegue. ¿Te ha contado los detalles mórbidos?
—OF COURSE NOT! ¡Por qué querría yo saber los bloody detalles mórbidos, Rome! ¡No soy una pervert como tú! Aunque seguro vas a poder, no sólo preguntarle por los detalles, quizás puedas también verlos.
—¿Verlos? —sigue muerto de risa.
—Well of course, si no fuera porque fulmino a Cymru quizás seguiría besuqueándola aquí mismo y habrían llegado tarde al bloody airport of shite.
—¡Oh! ¿Se lo va a traer? —levanta las cejas.
—Yes! Lo invitó hoy y estaban por aquí paseando para arriba y para abajo, muy ridículamente acaramelados —frunce el ceño y se cruza de brazos.
—¿Acaramelados? —mira a Germania de reojo con eso. Germania le mira sin tener mucha idea de sobre qué está hablando.
—Ya sabes cómo es Galia, el cariñito en la mejilla, el otro idiota abrazándola de la cintura...
—Oh, entiendo... venga, no te preocupes, tus hijos son adultos, ya saben donde se meten y ya la conoces, ella no es mala, sólo un poco... soñadora.
Se muerde el labio pensando en lo que ha hablado con Galia hace un rato... y que no parece ser del todo un SUEÑO, aunque Roma tiene razón con esas cosas... es decir, Galia sí que era soñadora y se enamoraba de alguien cada media hora. Se tranquiliza un poquitín con eso, porque Roma en general sabe de esas cosas.
—Well... yes, but no deja de ser incómodo...
Roma no les ha visto todavía ni ha hablado con ella. Claro que no les ha visto, sólo que a ella el que Roma no esté preocupado, le tranquiliza en general.
—¿Qué te incomoda?
—Pues... es como extraño. Galia es MI amiga, Cymru es MI niño... y ellos dos están juntos pero no así, sino como si ella fuera su mother.
—Por lo que sé cuidasteis a esos chicos bastante entre ambas, ¿verdad? Es normal que sienta que son un poco suyos.
—Yes... pero no así, no los veo como boyfriends o algo así, me parece... ¡ella me ayudó a parirlos! ¡Les dio de comer! What the hell está pensando Cymru!?
—Espera... ¿novios? —para el rulo, digo, la antena. La británica se sonroja un poco apretando los ojos sin saber si debió o no haber dicho eso.
—I... I do not know, maybe.
—Pero... ¿por qué? Creía que sólo se lo había tirado por... ya sabes, una noche por pasarlo bien.
—Well... I do not know... están yendo hoy al concierto —responde nerviosita, porque sabe bastante bien después de hablar con Galia que de buenas a primeras no es lo que Galia pretende... y supone que Gales tampoco lo pretende.
—Voy a hablar con ella cuando venga... ¿está bien? ¿Cómo la has visto?
—I... I... —se muerde el labio otra vez —, estoy segura que ella te explicará todo bien.
—Sólo quiero saber qué piensas... ¿tú estás bien?
—Yes —está un poco preocupada por ti, en realidad —, aunque... crees que ahora que volvamos podamos... I mean I know que ahora vives con Germania y eso pero crees que...
—Quid? ¿Qué tiene que ver eso? Ya os dije que sólo era una medida...
—Yes, yes... —aprieta los ojos y se rasca la cabeza —, es que quiero hablar contigo de algo.
—Dime.
—I nothing, is... algo que noté hoy y quiero... hablar contigo.
—Mmmm... Bueno, la semana que viene me llevo a Helena a casa de mi hijo el mayor, pero no es hasta el cinco, creo hoy volvemos a casa, ¿cuándo bajas tú?
—Tomorrow.
—¿Quieres ir a comer?
La pelirroja se pone nerviosita porque eso es MAÑANA, pero...
—Yes.
—¡Oh, cielos! —exclama.
—What?
—¿Te estás muriendo?
—What?! No!
—Dijiste que sí a la primera y si coerción, tiene que ser algo grave —molesta. La británica se sonroja un montonal escondiéndose en una almohada del sillón.
—Shut up! ¡Claro que no!
—Sic, te oí —risas.
—Es... yo... no es que quiera ir a comer contigo, es que... shut up! ¡Sólo dije que sí porque si no haces draaama y no sé qué tanta cosa!
—Quieres ir conmigo porque te gustoooo —canta burlón, aunque ahora se ha quedado un poco preocupado con esto, pero bueno, ya hablará con Galia cuando llegue.
—¡Noooo! ¡No es cierto! ¡Yo te odio! —aprieta los ojos pero sonríe un poco, porque Roma es tonto y sí es verdad que le gusta y no le está viendo.
—No es verdad, te gusto y me has echado de menos y quieres que te dé besitos.
—¡Noooooooooo! No quiero que me des besi... shut the bloody hell up! —chilla y Roma se muere de la risa —. I haaate you! ¡Ni siquiera sé para qué te hablé! —ya claaaro.
—Venga, no te preocupes demasiado o te saldrán arrugas y aun le darás más miedo a los niños, bruja fea —ese tono... ella se sonroja un montón con ese tono, frunciendo un poco el ceñito en ESA cara que hace siempre que le molesta.
—¡Yo no soy el que da miedo, tú eres el chango peludo y molesto que hace que todos salgan huyendo!
—¡Ah, no es verdad, a mí los niños me adoran!
—Pervert!
—No de esa forma, mal pensada.
—¡Ha! ¡Pues yo tampoco les asusto de esa forma!
—Las que me adoran de esa forma son las brujas.
—¡Pero qué mentiraaaaaaaaaa!
—Ni lo niegues, guapa, que nos conocemos —risas.
—¿Que no tienes que ir a tu bloody concierto en vez de estarme interrumpiendo en mis actividades? —pregunta apretando los ojos sonrojada con el guapa porque además le gusta que la moleeeste.
—Sic, en realidad sic —más risas—. ¿Estarás bien?
—¡Of course que voy a estar MUCHO mejor que ahora mismo!
—Entonces te dejo, tengo que ir a arreglarme para poder tirarme a tu hijo —el problema es que él se puede pasar hooooras también molestándola. Germania le mira con el ceño fruncido.
—What! Shut uuup! ¡Cómo te tires a mi hijo te corto la verga!
—Mmmm... Te encantaría una escusa para tocarla.
—¡No es que la quiera tocaaar!
—Claro que sí, sabes muy bien como me gusta, estoy seguro de que estás pensando en ello ahora mismo.
Sí, AHORA está pensando en ello.
—¡Yo no sé cómo te gusta! ¡Ni me interesa saberlo! —sacude la cabeza.
—Claro que lo sabes... cuando haces esas cosas que me haces con tanto amor y dedicación y te pasa esa otra cosita maravillosa que te pasa a ti...
—¡Voy a colgarte como sigas diciendo esas mentiras! —ahora está gritando súper sonrojada con la voz medio apagada por la almohada y el otro está desternillado de risa que casi se tira por el suelo —. ¡Y yo no te hago NADA con amor y dedicación, te hago todo con odio y con desprecio y si estuvieras aquí te estaría... escupiendo!
—Escupiendo en la boca labios con labios, eso se llama beso y me encanta.
—Waaah! NOOOO!
Más risas. La pelirroja cierra los ojos y sonríe un poquito a pesar de la vergüenza, una sonrisa para ella, haciéndose un poco de bolita.
—Bueno... tengo que irme. Te quiero, ¿vale? Nos vemos mañana en la cita a la que has accedido a la primera —le recuerda sólo por seguir molestando. Britania se queda en silencio un segundo sonriendo un poco aún.
—No he accedido a la primera... —protesta.
—Claro que sí, me has dicho "oh, plis, plis, Rome, esa sería mi mayor ilusión en la vida porque te quiero y eres el más guapo y más listo y más fuerte y me encanta salir contigo, estaba esperando a que me invitaras desde hace más de un mes porque yo nunca he tenido el valor para pedírtelo y decirte cuanto me gustas...".
—Aaargh! Noooo! Shutupshutupshutup idiotidiotidiot!
¿Puede alguien quitarles el teléfono al par de adolescentes idiotas? Germania es el que hace la labor, fulminado a Roma y tomando el teléfono. Roma parpadea un poco descolocado. Gracias Germania.
—Hallo, Britania. Adiós Britania. Hablarán mañana —saluda escueto —. Feliz año nuevo.
—Oh... —protesta un poco Roma, pero le deja hacer.
—No sé cómo no se odian entre ustedes con tanta tontería —el amargado, pero es que no me extraña tampoco demasiado. Britania casi se muere de un infarto de que alguien esté escuchando las tonterías que dice Roma al teléfono, pega un grito y creo que sale corriendo a cuidar al unicornio.
—Ah... lo que pasa es que está un poco preocupada —le explica Roma a Germania recuperando su teléfono y guardándolo—. Me ha contado que Galia se ha tirado a uno de sus hijos.
—Was? —sí, no se había enterando... joder, ¡Germania pero los oíste tontear!
—Sic, al que se tiró a Seychelles, te acuerdas que te lo conté, Franciae estaba hecho una furia por Angliterra. Dice además que ahora van a ser novios... no sé, me parece que no lo ha entendido.
—¡Ah! Me dijo que vendría con él y que le dijera a Österreich pero pensé que vendría con... —sí, admítelo, pensaste imbécilmente en un bloody niño.
—¿Te lo dijo? —le mira.
—Ja, en la mañana que le hablé para despertarla, estaba con él... pero me dijo... me dijo nada más que le había dicho que le gustaban los conciertos y que vendría.
—Oh... ¿y tú les oíste acaramelados? —Romita lindo y adorado... eso es como preguntarle a... América si sabe de música clásica.
—Ahm... ¿A-Acaramelados?
—Eso ha dicho Britaniae.
—Estaban... —se lo piensa un poco haciendo un esfuerzo—. Quizás estaban en la... espera, ¡¿has dicho que quiere ser NOVIA de él?!
—Eso ha dicho ella —se encoge de hombros y Germania frunce el ceño.
—VA a ser novia de... pero si...
—Ya sé lo que estás pensando y quizás Britania no lo ha entendido bien —sonríe, confortándolo, confortándose, no sé. El germano tuerce un poco la boca y le mira de reojo.
—Claro que es Galia... que tiene un amante secreto según ella y dice que está enamorada todo el tiempo.
—Ah, su amante secreto es otro... creo que tengo que preguntarle por eso también.
—Galia es muy complicada, no me extraña que Britania se confunda...
Roma se ríe con eso porque Galia no es en absoluto complicada, pero este es Germania, creo que sólo sus hijos no le parecen complicados.
Sobre todo comparada con... Egipto por ejemplo. Claro... bueno, es que Egipto está en OTRO nivel, uno que Germania decididamente, DECIDIDAMENTE no entiende EN LO ABSOLUTO.
—Ay, mi chico, que mono eres —besito.
—¿Ahora por qué me llamas mono? —pregunta sonrojándose un poquito pero poniendo boquita de beso, eso sí.
—Porque me gustas —sonríe. El sajón se sonroja y sonríe un poquito de lado.
—Tú a mí no... Venga, vámonos que Österreich me ha amenazado con que si no llegamos a tiempo no vuelve a hablarme —le apura. Roma sonríe.
—¿Ya están los niños?
—Seguramente ya lo están, Deutschland me dijo que nos veía en diez minutos en el garaje mientras tú estabas tonteando con Britania.
—Vale, vamos —más risas.
—No le he dicho a Österreich lo de la persona de Galia...
—Ah... ¿no crees que eso lo distraerá y lo pondrá nervioso?
—En realidad, pensé que quizás me arrancaría la cabeza si me le acercaba, así que preferí omitirlo.
—Bien, le diremos que no sabíamos nada —asiente porque a él también le da una poca de miedito en plan Rotenmayer, el mundo tiembla.
xoOXOox
Mientras tanto, llega un mensaje al móvil de Suiza, que está haciendo su MAYOR esfuerzo por pasar todo lo desapercibido posible.
Supongo que ya están en el Musikverein y Austria está ayudando a atormentar a todo el mundo, en especial a Maximilian... aunque lo bueno del concierto de año nuevo es que él no dirige. Lo malo es que él es primer violín, que es casi peor.
Saca el teléfono, que desde luego estaba en vibrador no sea que alguien se ponga histérico con un sonidito, trata de leerlo lo más discretamente posible.
De hecho todo el resto de la cuerda está por ahí vomitando a estas alturas. Y Maximilian ni se diga, ya me imagino.
De: England "¿Puedes hablar?"
"Dame... cinco minutos a que salga, que si hablo aquí me arrancarán los brazos, la lengua y las cuerdas vocales"
Maximilian ya lo ha vomitado todo antes de venir... de hecho ahora directamente su estomago está tratando de escapar.
Suiza hace un gesto hacia Austria, nada más por hacerlo que por pensar que quizás le pueda hacer caso, escapándose sigilosamente por el pasillo hacia la puerta. En cinco minutos exactos, Inglaterra vuelve a llamar.
Suiza sonríe un poco al salir al aire libre lejos de los posibles gritos austriacos, aunque ha de admitir que alguna gracia tiene que los gritos no sean para él.
—Hello?
—Ah! Hello, Switzerland! ¿Cómo estás?
—England. Estoy bien, un poco estresado.
—¿Estresado?
—Es que hoy es el concierto aquí en Wien —eso debería explicarlo todo.
—Ah, sí, justo eso quería hablarte.
—Ah... ¿pasa algo malo? Mein got... Österreich va a matarme.
—Pues... pasa que... —vacila con lo de que va a matarle pensando que si le cuenta eso, además sea una ejecución pública.
—Yes? —levanta una ceja, interesado.
—Va para allá Galia, you know, the mother of Austria and... France.
—Ugh... yes, I know... I know. Ni me digas, eso es un problema.
—Pues aun hay otro.
—¿Otro? ¿Qué tipo de problema?
—Ella... viene con my brother. Uno de mis brothers.
—Galia viene con... ¿va a traer a alguien? —se piensa la logística por un momento, olviden la complejidad de cualquier otro tipo, Inglaterra, explícale.
—Yes...
—¡Cielos, ¿dónde vamos a sentarlo?! Quizás si movemos a... Liechtenstein y a Canada un asiento a la derecha...
—Switzerland, ese va a ser el menor de vuestros problemas...
—What? Why?
—Pues como Austria se lo tome como France...
—¿Cómo se lo ha tomado France? —levanta las cejas.
—Extremadamente mal —tan solemne. El suizo parpadea.
—Extremadamente... no, espera... —se organiza la cabeza —. Me estás diciendo que viene con uno de tus brothers... Se... lo ha tomado mal porqueee... viene CON... ohhh —levanta las cejas al darse cuenta de cómo es que viene con uno de sus brothers —. Es decir JUNTOS.
—Es decir... él... bueno, como todos mis hermanos, un idiota insoportable malvado traicionero manipulador nada confiable y un capullo integral...
Suiza levanta las cejas aún más con esa descripción, pero algo en su estómago le ha relajado un montón con este asunto de que... Galia tenga OTRO individuo al qué molestar.
—No estoy seguro de que Österreich... —corta la frase a la mitad sin querer decir el resto.
—El caso es que ayer se acostó con ella porque se parece a France y ahora el muy baboso le va detrás.
—Porque se parece... ¡ohhh! —aprieta los ojos porque no le extraña EN LO ABSOLUTO.
—Yes. Es así de imbécil.
Suiza suspira.
—Sinceramente... —vacila un poquito con lo que quiere decir —, es decir... no se lo tomes a mal, es... bueno, creo que tiene motivos para hacerlo, ¿sabes?
—¿Eh?
—No estoy seguro de que a Österreich le importe si Galia hace o deshace.
—En fin... mejor. Sólo pensé que os gustaría saberlo.
—Aunque... bueno, creo que esto de Galia es una cuestión... ¿cómo se porta el muchacho?
—Quizás deberías decírselo a your father y a Rome... si France se lo ha tomado mal, no sé cómo se lo tome Rome. ¿Cómo se porta de qué? Es un imbécil —ojos en blanco. Suiza se muerde el labio con esto último.
—¿Crees que pueda comportarse en un concierto?
—¿A qué te refieres?
—No creo que le importe mucho a Österreich lo que hace su madre, a excepción si eso que hace es... molesto.
—Pues... pero es que... Switzerland! —protesta un poco.
—What?! —descolocadillo, se detiene de pasear de arriba a abajo afuera del Musikverein.
—No es importante si se comporta, sí se va a comportar pero... ¡se está tirando a su madre porque quiere tirarse a France! ¡No a ella! Y además es... ¡una chica de Rome y de Germania!
Suiza aprieta los ojos y se sonroja un poco otra vez, porque sí entiende bastante el problema sólo que está tratando de ignorarlo.
—Galia lleva tiempo intentando... hacer eso.
—¿Hacer qué?
—Acostarse con... —se humedece los labios —, alguien.
—¿Ah, sí? ¿No estaba saliendo con Germania? —eso es lo que se ha enterado de lo que cuentan Francia y su madre.
—L-Lo que estoy queriendo decir es que quizás ella haya tenido también que ver... sólo que tu brother no le ha dicho que no.
—¿Para qué iba ella a querer tirarse a my brother? —gesto de asco.
—I... I do not know, pero ella es peligrosa.
—¿Por qué lo dices?
—Creo que es como... bueno, creo que... ok, ¿puedo contarte un secreto?
—Pues... yes, of course.
—Pero de verdad no se lo puedes decir a nadie, ni siquiera a... bueno... sabes a quie... —hace una pausa —, a France. Me metería en muchísimos problemas.
—Oh... —silencio. Suiza parpadea y vacila —. V-Vale.
—Ehm... bueno, quizás no sea tan importante... —se revuelve un poquito más y carraspea—. ¿Crees que sea un problema con vater y con Rome? ¿No… hacen ellos todas esas cosas? —cambia el tema.
—Why? ¿Qué tiene que ver?
—Nada, sólo es algo que me pasó con Galia, pero no es importante.
—¿Qué te pasó? La verdad, no tengo ni idea de cómo se lo van a tomar.
—She... tried. With me... y cada vez que nos vemos es... —suelta al final—, incómodo.
—Pero ella sabe que tú y Austria… —levanta las cejas.
—Yes... —Suiza debe ser capaz de iluminar todo Viena con el tono rojo brillante de piel que tiene ahora mismo.
—Y aun así...
—I really do not know... WHY! Österrreich desde luego no tiene IDEA y es algo que no pretendo decirle, creo que si de por sí Galia y él no tienen la mejor relación del mundo... no creo que se lo tomara muy bien. Digo esto porque creo que ella estaba buscando estas cosas desde antes, y tu brother... lo siento por él, ¿está con alguien?
—No... Es un desesperado, pero no.
—Quizás no ha sido todo su culpa... ella es bastante —carraspeo —, directa.
—Pues eso no importa porque al final es él quien sólo se la tira por su obsesión —lo dice el obsesionado.
—No sabía que tu brother tuviera ese asunto con France...
—Bueno, no me gusta hablar de ellos.
—Ya... claro que tiene que ser bastante... bueno, complicado como para irse a acostar con Galia —se humedece los labios —, quizás Österreich no deba saber esta parte.
—No lo sé, tú decides.
—Te contaré lo que pase... espero que Österreich no se lo tome a mal and please, England... no le digas nada a nadie de lo OTRO.
—No te apures... ojalá vaya bien y mi hermano no os cause muchas molestias.
—No lo creo, insisto que... Galia no parece ser la principal preocupación de Österreich ahora mismo... lo más importante es que las cuerdas suenen como deben sonar, y empiezo a pensar que para que lo hagan tienen que estar bañadas en sangre —el exagerado. Inglaterra se ríe un poco con eso.
—Bueno, ya tendrá tiempo de preocuparse por ello después del concierto.
—Te hace gracia, pero lo digo bastante en serio... me alegra no saber tocar más allá de la puerta —mira su reloj —, será mejor que vaya entrando antes de que sea mi sangre la que se derrame también. Thanks for the heads up, England! Estamos en contacto.
—Good luck, Switzerland. Really.
Suiza cuelga, pensándoselo un poco. No cree que Austria vaya a reaccionar. CREE. Quizás se lo tome a mal, pero por como estaban las cosas hasta ahora, le daba bastante lo mismo... al menos aparentemente. Claro que últimamente sabía que su padre había estado saliendo con ella... Niega con la cabeza entrando de nuevo y buscando a Austria, mientras piensa que estos ancients son todos bastante complicados y de mente demasiado abierta recordando lo que sucedió antes de Navidad…
xoOXOox
Roma aparca el ahora coche de Britania, que como se ha ido a casa de su hijo, aún no está usando y se vuelve a la mujer sentada a su lado con cara de cierto pesar.
—¿Estás segura de que esto es lo que quieres?
Ella le mira a los ojos, le sonríe un poco y asiente poniéndole una mano en la rodilla.
—¿De verdad no quieres que te acompañe? Dicen que es peligroso.
Ella se acerca y le da un beso, suavemente, que él le devuelve.
—Te estaré esperando por ahí por si tienes problemas, llámame con el teléfono. ¿Vale?,
Ella asiente y sonríe bajándose del coche. Entra al cuidado jardín observando las flores hasta llegar al borde de la puerta y tocar el timbre de Suiza. Unos segundos más tarde se escuchan unos pasos en el piso de madera del interior de la casa y Suiza se asoma por la mirilla,
—¿Quién?
—Allò, eres Suisse? —pregunta Galia sonriendo al otro lado de la mirilla. Suiza se queda unos instantes PARALIZADO mirándola a través del agujerito, antes de conseguir recordar sus habilidades diplomáticas y separarse, quitándose el grueso delantal de cuero y colgándolo en el perchero. Se pellizca el puente de la nariz.
—¿Quéhaceaquíquéhaceaquíquéhaceaquí? —susurra histérico para si antes de tomar aire y abrir la puerta, con el ceño fruncido, como siempre... Eso sí—. Allô —con la apertura de la puerta, se escapa un INTENSO olor a chocolate de dentro de la casa.
—Allô —sonríe ella—. ¿Eres Suisse? —vuelve a preguntar porque aunque Roma ha venido unas cuantas docenas de veces y le ha traído él mismo, ella está acostumbrada a perderse. Suiza vacila un instante... Ya se conocieron antes es un poco extraña la pregunta. Aun así asiente.
—Oui, je suis La Suisse —vacila otra vez.
—Menos mal —sonríe aliviada—. Je suis la Galia.
—Lo sé. Nos conocimos en casa de France —asiente en un murmullo seco y piensa un poquito más. Suspira. Es la madre de Austria —. ¿Quieres... Pasar?
—Ah, oui, me encantaría porque tu casa huele muy bien —asegura tan feliz. Suiza cae en la cuenta de algo antes de quitarse de la puerta.
—Österreich no está aquí.
—Mejor.
Si Suiza fuera menos diplomático, gruñiría un insultito notando que entonces no tiene idea de a qué viene esto. Hace un gesto igual para que pase cerrando la puerta tras ella... Nervioso.
—He venido a verte a ti y él seguramente no dejaría que fuera bien. Me traído Roma y también le he pedido que me espere sin entrar —explica quedándose en el recibidor, sin entrar más, mirando las cosas.
—Oh... Rome —susurra cada vez más preocupado—. ¿Quieres... Sentarte? Ehm... ¿Algo de beber?
—Ton perè me ha dicho que debía llamar para no importunarte, pero no lo he hecho porque he pensado que llamándote ya te importunaría, así que daba lo mismo —excelente lógica, Galita, "vamos, que hago lo que me da la gana",
—Entiendo —una poquita de fulminación.
—Entonces... ¿te estoy importunando? —le mira y sonríe.
—Estábamos... —carraspea y se sonroja con la sonrisa sin darse cuenta de por qué—. Haciendo chocolate. Ehm... non. Pasa.
—¿A dónde?
—A la sala... supongo que querrás hablar de algo, a menos que sea de negocios.
—Ah, non, non, no son negocios, Rome es quien hace eso —y seguro controla también su dinero... ten miedo, mucho miedo. Suiza levanta las cejas guiado la igual a la sala, preguntándose si se perderá si no la guía. Se sacude un poco la ropa, nervioso,
—En realidad quiero hablar de ti.
—¿De... mi? —pregunta sorprendido. Si estaba nervioso ahora está el TRIPLE.
—Oui —mira toda la sala—. Oh, qué bonita casa tienes... —levanta las manos acercándose a las paredes y ventanas. Suiza se rasca un poco la cabeza, descolocado de que no se siente.
—Ehm... Merci. ¿En qué puedo ayudarte? —la sigue mirando a la cocina de reojo.
—Pues... —se da la vuelta a mirarle y se pone el pelo tras la oreja—. Los chicos me han contado de ti, dicen que tú eres quien mejor conoce a mis hijos.
Sonrojo inmediato, abre la boca.
—¡Ay! que mono, ¡te has puesto todo colorado! —exclama y se le acerca sonriendo.
—¿Y-Yo? Ehm... —se revuelve y da un pasito atrás—. ¡No me puse nada! Galia, mira, ¿por qué no vas con... Espagne? Él te puede hablar más de France.
—¡Ah! ¿De verdad? Bueno, luego le pediré a Rome que me lleve,
—Él es su frere... Y su nosequémás cosas, para mí... Yo no le conozco, jamás he hablado con él y no sé qué te hayan dicho pero es mentira.
—Pero a mí me han dicho que fuiste su pareja mucho tiempo —inclina la cabeza y se sienta.
—Nooooon! ¡Yo NUUUUNCA fui su nada! ¡No le conozco! ¡Jamás le he visto! —máaaaaas sonrojo y chillidos agudos, ella parpadea de nuevo confundida—. ¡Es mentira!
—¿Eres como Britania? —pregunta inclinando la cabeza, Liechtenstein, que estaba en la cocina, se asoma un poquito y Suiza hace ejercicios de respiración pellizcándose el puente de la nariz—. Claro que si eres como ella nunca me lo dirás —se ríe un poco,
—¡Oh! —exclama Liechtenstein sorprendida saliendo un poquito a verla, reconociéndola de los vídeos que le ha mandado Hungría. La gala se vuelve a ella al notarla,
—No sé a qué te refieres con "ser como Britania" pero... —se vuelve a donde se vuelve ella—. Liechtenstein vuelve a la cocina.
—¡Ah! ¡Espera! ¿Ella es Liechtenstein? Germania me ha hablado de ella... —se acerca.
—Non, no es.. —OK. Suiza bastante histérico ya esa hasta negando cosas obvias.
—¿Ah? —Galia se vuelve a él sin entender. Liechtenstein le sonríe, mirándola impresionada, acercándose a ella con cuidado.
—Bruder, pero si es la mutter de Herr Osterreich —susurra mirando a suiza como pidiéndole permiso.
—Je suis la Galia —se presenta a Liechtenstein y se acerca para darle dos besos como le han enseñado que se hace ahora, la pequeña recibe sus besos un poco tensa como siempre que hay tanto contacto físico. Aun así le sonríe tímidamente y cuando se separa de ella le hace una reverencia un MUCHO más rocambolesca de la que suele hacer NUNCA.
—¡Oh! ¡pero que cosa tan bonita! ¿Cómo lo haces? —la imita el movimiento con gracia. Suiza FACEPALM.
—Oh... —ella sonríe y se sonroja un poquito, mira a Suiza de reojo—. Es algo que aprendí a hacer de muy pequeña. Aunque no es útil entonces no lo hago nunca.
—A mí me parece muy bonito —lo hace otra vez de forma más exagerada,
—Mon dieu, basta! Para clases de cosas ridículas ve con Österreich directamente! Liechtenstein! Trae chocolate.
—Ja, ja... Perdón Bruder —susurra ella bajando la cabeza
—Austria... —sonríe soñadora pensando en él y se vuelve a Suiza.
—Oui... Él es así de ridículo y me desagrada —asegura mirándola y empezando a notar que esta mujer le pone tanto los pelos de punta como sus DOS hijos. Se sienta.
—¿Te desagrada? —le mira un poco desconsolada, él traga saliva y la mira. Se sonroja otra vez.
—Es verdad que le conozco más que nadie —admite.
Galia sonríe y se acerca, sentándosele junto. Suiza parpadea, carraspeando un poco y alejándose unos centímetros. Liechtenstein trastea un poco en la cocina,
—¿Entonces crees que puedas contarme?
—¿Contarte? —se revuelve—. ¿Quieres de verdad que te cuente de él?
—Oui —asiente y sonríe. Suiza se humedece los labios, porque esto es verdaderamente complejo.
—¿Quieres oír la VERDAD sobre tu hijo?
—Oui —asiente de nuevo.
—Österreich es un cínico, flojo e incorregible, que ha perdido la cabeza más veces de las que... Debería —pasioooooón como siempre. Ella le mira desconsolada con eso y parpadea—. Además es insoportable y no deja de molestarme y es pomposo y ridículo.
—Pero...
—Oui, Oui... Ya sé. Has dicho que querías saber la verdad de él, non? Pues eso la incluye aunque el resto de las personas no lo quieran ver.
—Pero... ¿Tú no le quieres?,
Suiza se revuelve un poquito sonrojándose más, desde luego.
—Germania me ha contado que tú le querías mucho, que desde pequeñito le cuidabas más que a nadie...
—No sé eso que podría tener que ver, Galia —aprieta los ojos, sonrojado.
—Me apena oír a alguien decir esas cosas... y más si es alguien que le quiere —explica.
—Hay otras cosas que... También hace —murmura sin mirarla.
—Dicen que hace música muy bonita,
—Hace la mejor música posible, tiene un oído infalible, es capaz de expresar cosas que ni yo me imagino usando solo un piano o una flauta o un violín... es suave y delicado con ello y a la vez es tan seguro de sí mismo y de lo que toca, que tienes la certeza absoluta de que no va a equivocarse.
Galia sonríe porque eso suena más bonito, aunque la pone nerviosita.
—Es inteligente, cuando no está cegado de poder. Tiene una mente ordenada, es capaz de dar opiniones objetivas y sensatas incluso en situaciones complicadas, especialmente sentimentales —traga saliva—, y ha aprendido de sus errores. Es neutral.
Liechtenstein vuelve finalmente con tres tacitas de chocolate, tan sigilosa como un gato.
—Eso suena mejor, merci —asiente Galia.
—¿Podrías... Contarnos de ti? —interrumpe Liechtenstein repentinamente.
—¿De mí?
Suiza frunce un poco el ceño pero de alguna manera, le da curiosidad.
—¿Qué es lo que quieres saber de mí? —le pregunta a Liechtenstein.
— Todo. Como eres y... —mira de reojo a Suiza.
— Creo que es un error que hayas venido sin que estuviera Österreich —sentencia suiza frunciendo el ceño.
—Pero hay un buen motivo para ello —discute con suavidad.
—¿Cuál?,
—Quisiera pedirte tu ayuda y consejo para algo que a él le aqueja.
—¿A... él le aqueja algo? ¿Qué?
—Mi presencia.
—Oh... oui. Eso... —cierra los ojos—. Tienes que entender...
—Lo entiendo —levanta la mano deteniéndole y le mira de una manera similar a como lo hace Austria—. Pero creo que podría serle un poco más grata si me ayudaras.
Suiza se sonroja con la mirada notado lo MUCHO que se parece Austria a su madre... siendo, de hecho, una cruel combinación entre él y Francia.
—Tú... les gustas a mis hijos, me han dicho, así que planeo que me cuentes cómo para hacerlo yo también.
—¿Que YO te cuente como les gusto a tus... quoi?!,
—Oui.
—Pero es que... yo no les gusto —rojo se. Ma. Foro.
—Ah... non?
—Bruder... ¿ya probaste el chocolate? —pregunta Liechtenstein intentando calmarle. Suiza le da un traguito a su chocolate, sentándose otra vez.
—Quizás sería mejor que nos hablaras de ti para saber qué puede gustarle a Herr Osterreich,
—Es que no sé qué quieres que te cuente de mí...
—Todo... como eres y que te gusta hacer.
—Pues me gustan... los vestidos y las cosas bonitas. Doy clase en la universidad.
—Él tiene grandes expectativas y es difícil satisfacerlas. Tienes que saber comportarte o terminas siendo un cabrero para siempre —establece, suspirando.
—Yo tenía cabras en casa antes —buen comentario... Suiza facepalm—. Ahora no tenemos porque Rome dice que son insalubres, así que tomamos esa leche que viene en cajitas que no sabe a nada. A mí me gusta la de la cajita de color azul.
—Non, Galia. A Österreich no le interesa que leche bebes. Le gustan las cosas suaves, delicadas y refinadas. ¿Sabes algo de música?,
—Estoy aprendiendo de música, pero no se lo digas a él...
—Pero puede interesarle que le gusten cosas bonitas como los vestidos y que tenga... —comenta Liechtenstein al mismo tiempo que ella y luego se calla.
—¿Estas... aprendiendo música para agradarle? —pregunta Suiza levantando las cejas,
—Estoy aprendiendo música para entenderle —corrige—. Me han explicado de los conciertos,
—Creo que solo con eso ya... le gustarás más. ¿Qué... ehm... qué te explicaron?
—Pues que son un grupo de personas que se reúnen para hacer una música complicada y que él a veces es quien les manda que música hacer.
—Ah... oui. Qué música hacer y cómo —asiente—. Es bueno que llegues con una idea. ¿Le has oído tocar algo? Asumo que no...
—Non, pero Germania me ha dicho que iremos a un concierto en las fiestas,
—¡Al concierto de año nuevo! Es muy hermoso —asegura Liechtenstein sonriendo.
—Creo que sí... ¿estarás tú también? —pregunta a Liechtenstein, sonriendo.
—Ja —asiente—. Osterreich siempre nos guarda los mejores lugares.
Suiza se sonroja un poco terminándose su chocolate,
—Oh, espero que quiera que vaya yo también y me invite,
—No te... oh. Pero seguramente lo planea. ¡Tienes que pedirle, bruder!
—Creo que es por todo lo de Britania y sus hijos, me parece que yo vendré con vosotros cuando ellos estén ahí, con Germania y luego iré con Britania y Rome con vosotros.
—Oui. Está implícito que vendrán, aun así espera una invitación. Osterreich es muy formal cuando quiere... aunque nada de esto va a hacer que te quiera. Tienes que cumplir las expectativas.
—¿Y cuáles son sus expectativas?,
—No lo sé. Hacerlo lo mejor posible. Y NO humillarle.
—¿Cómo puedo no humillarle?,
—NO hables de perros. Fue INAPROPIADO. ¿Sabes que siguen molestando con ello?
—¿De perros?
—Oui. Eso que había dicho Rome de quien era su padre.
—Germania es su padre.
—Österreich es muy respetado, Galia. Un comentario así no es bien recibido —explica echándose al frente,
—¿Y qué más?
—Los modales al hablar y a la mesa... —ofrece Liechtenstein.
—¿Podéis enseñarme eso?
—Mon dieu... lo que faltaba.
—¿No podéis? —le mira desconsolada de nuevo.
—Bruder... ¿puedo enseñarle?
—¡Ah! ¿Tú sabes? —sonríe a ella emocionada.
—Oui. Österreich le enseñó esas tonterías.
—¡Entonces enseñame!
—Yo creo que todo lo sabes hacer... ¿comes con cubiertos? —Suiza el de la madre bestia,
—Non.
—Voy por unos cubiertos y le enseño —asegura Lili entusiasmada, Suiza aprieta los ojos. Galia sonríe emocionada también... y creo que, Suiza, más vale que vayas a hacer otra cosa un rato.
— Galia... ¿puedo hablarle a Österreich mientras juegan a los tenedores?
—¿Crees que sea bueno que lo sepa?
—No estoy seguro de que sea mejor que no sepa...
—¿Y se tomará bien si sabe que estás aquí a solas conmigo? —no es algo especialmente maligno.
—¿A... solas? —levanta las cejas y se sonroja.
—Pues no he dejado que Rome me acompañe para estar a solas contigo —se pone el pelo tras la oreja y de verdad, solo le falta un "cher". Suiza la mira con la boca completamente abierta, completamente sonrojado y ha perdido la capacidad de habla en un 70%.
—A...a...a... —bien, Germania, bien, esa es tu suerte... cuando decides que ya pasas de Roma porque tres de tus hijos están locos y decides que vas con Galia, ahí viene el cuarto a enloquecer también
—¿Estás bien? — ella inclina la cabeza a un lado y sonríe acercándosele un poco.
Suiza traga saliva, pasito atrás. Galia se acerca más y le pone una mano en la mejilla con esa necesidad de tocaaaar.
—Eres muy mono, me recuerdas mucho a tu padre ahora mismo.
—Q-Quoi?... Fr... tu...
—Él también se pone así todo rojito y balbucea —le acaricia la mejilla con el pulgar, sonriendo, sin burla.
Suiza traga saliva, Liechtenstein les mira incrédula y Galia hace con Suiza... lo que hace con Germania, que es darle un besito en los labios. Ella dice que casto y puro, solo porque es mono.
Suiza aprieta los ojos y tieeeeembla.
—B-Bruder.
Ella se separa y le sonríe... y luego se vuelve a Liechtenstein cuando habla, tan feliz, como si acabara de hacer lo más normal del mundo, soltando al suizo que acaba de ponerse en cabeza como pendón de los germanos, ¡Nadie apostaba por él señoras y señores! ¡Ya van dos Ancient!
—Blabliblu... —única respuesta de suiza que está CONGELADO. La gala se acerca a la chica con naturalidad, sin hacer más caso de Suiza. Ala, ya está, ahora llama a quien quieras.
—V- Voy por los cubiertos... —susurra Lili mientras Suiza decide ir a " cantar a la montaña".
Galia se va tras Liechtenstein y Suiza acaba de quedar traumado. ¡Hay OTRA persona en la tierra que le ocasiona ESOS problemas! Cada vez son maaaaás y vienen por tiiiiii.
Liechtenstein va a platicarle TODAS las cosas que hace Austria que ella admira y todas las cosas bonitas que hace por su hermano también y lo mucho que se quieren. Galia va a estar muy agradecida, seguro Liechtenstein recibe un vestido bonito por correo, un poco menos de princesita y un poco más de reina, con una graaaan falda y un buen escote para que se lo ponga en año nuevo, que si consigue ponerse una chaqueta y que Suiza no note como es realmente el vestido, va a poner en problemas a Canadá, porque por lo visto Galia opina que si una chica se preocupa de darle a un hombre lo poquito que quiere, no tiene que preocuparse de nada más.
Tremendo el asunto de tu abuela, Lili... alguien... ALGUIEN se va a llevar una bronca de Helvetia.
Suiza Va a contarle a Austria, así que puede que entonces Austria y Galia sean IRRECONCILIABLES, depende de cómo lo cuente Suiza.
No, no... Le va a decir todo menos el beso. Es que es histérico pero tampoco tanto... y ella le parece bonita y no se burló demasiado, así que... mejor que se lleve con ella. Eso sí, que a él no se le acerque. Además Liechtenstein parece ilusionada con ella y lo crean o no... Es la mamá de Austria.
Y la próxima vez que Suiza va a casa de su padre en Roma, Galia se le acerca con un contoneo de cadera seguro.
—Waaaaa! —camina hacia atrás, se tropieza, termina sentado en el sillón. Ella pone las manos en el respaldo, rodilla entre sus piernas—. Q-Q-q... Awasawa... —balbucea con los ojos MUUUUY abiertos, muuuuy sonrojado. Ella sonríe y se acerca leeentamente pero con intenciones claras.
—G-Galia... Galia... —susurra con los ojos muuuuuy abiertos, PLANCHADO contra el sillón, con plena intención de hacerse uno con él. Le mira la cara, absolutamente hermosa, los ojos... Se humedece los labios sin enterarse siquiera.
—Suisse —susurra y le pone los labios sobre los suyos, con su beso característicamente lánguida. Suiza tieeeembla y entreabre un poquito los labios y es que... Es que es bonita y huele bien y se parece... SE PARECE. Sí SE PARECE, a AMBOS,
Profundiza un poco con lentitud y es imposible, de verdad, imposible que Suiza pelee contra este beso. Hace su mejor esfuerzo, pero termina moviéndose con ella y devolviéndole el beso.
Ella se relaja y lo hace aún más lánguido. Sí, oh sí.
Hay un "mmmmmmm" de agrado y a la vez de cierta desesperación porque sabe que se pieeeeerde, que sale de la garganta de Suiza... Levanta un brazo y le toma suavemente de la nuca. No es como que ella vaya a oponer resistencia, porque además está acostumbrada a Germania que es un bestia y a Roma que es pasión concentrada... no a alguien que sabe COMO besarle para que le guste a ella.
Francia dice que de nada, maman.
Suiza sigue el beso, inevitablemente, porque es que esta maldita mujer tiene la languidez y suavidad de Austria y a la vez al parecer la práctica de Francia. Sin saber ni como, sólo respooooonde, sabiendo que entra a terrenos muy pero muy prohibidos, aún más que con Francia. Toma un poquito el control del beso.
Pues no es como que ella vaya a separarse al notar eso, porque además está acostumbrada, le acaricia la mejilla y se sienta sobre sus rodillas y unos laaaargos segundos más tarde, Suiza se separa un poquito, no crean que para irle a comer un poquito el cuello o algo así, no... Fue cuestión de completa sensatez. Con los labios aún a un par de centímetros de los de la gala se relame...
—Oh... —susurra ella sonriendo aun con los ojos cerrados, sentada en sus rodillas. Respiración agitada, sonrojo evidente, pistola cargada...—Besas muy bien... no sé cómo es que mi hijo no está pegado a tu boca tooodo el tiempo.
La mención del hijo en cuestión le cae al helvético como cubetas a de agua HELADA. La toma de la cintura, la levanta en vilo, poniéndola a su lado y enredándose un poco con el vestido.
—Verdammtverdammtverdammt... —susurritos HISTÉRICOS—. Aaaaaaah...
Ella se mueve sin entender muy bien que hace. El suizo consigue más o menos desenredarse del vestido, con todo el cuidado que puede, con las manos temblorosas. Traga saliva y completamente avergonzado, muy contenido... Como una bomba de tiempo a punto de explotar, consigue mirarle a los ojos... Y sonrojarse el triple.
Galia cruza la mirada con él y sonríe. Aaaaay es que es TAAAN bonita y se parece a Francia relajado y, más aún, a Austria cuando es bueno y le sonríe sin malicia.
—No... No le digas... —susurra en alemán apretando los ojos... —. Bitte.
—¿A quién?,
—A Österreich... Y a nadie y... Bitte —se levanta torpemente cayéndose una vez en el sillón tanto que se medio resbala y se cae sentado otra vez, consigue pararse a la segunda—. Yo... Irme.
—Pero...
—Was?! —chillido ahora su, HISTÉRICO.
—¿Por qué?
—¿Porque qué? Va a... Mein gott... Va a dejarme... ¡Y va a tener razón! Waaaaaa! —manos al pelo, sale corriendo. Ella levanta las cejas—. Oh... Aquí estas. ¡Te estaba buscando! —Germania entra por la otra puerta tan tranquilo.
—Germania!,
—Galia. Guten morgen —se sienta junto a ella en el mismito lugar en el que estaba Suiza,
—Allô... —suspira ella.
—Hallo... ¿Qué pasa? —oh, el sensible que claro, hoy, de todos los días, se da cuenta de que pasa algo.
—Tengo un problema terrible... —susurra dejándose caer sobre su hombro,
—¿Cuál problema? —pregunta dejándola hacer, mirándola de reojo. De hecho hasta levanta el brazo para abrazarla.
—Me he enamorado de un chico —sí, tal como suena. Tranquilos, creo que ella se enamora de chicos tres veces al día. Germania parpadea.
—W-Was?
—¿D-De quién?
—De un chico que no me quiere de vuelta...
—Ohhh... ¿Y por qué...? ¿C-como…?
—¿Te ha pasado alguna vez? —le mira a los ojos.
—¿Enamorarme de alguien que no me quiere? —pregunta descolocado—. N-No lo... Ehm... Sé.
—¿Cómo que no lo sabes?
—No sé si me he enamorado así, no es como que... Eso pase diario —se revuelve incomodito,
—Pues no, pero alguna vez en tu vida...
—Ehm... Nein, no creo. ¿Cómo sabes que te ha pasado?
—¿Pues como sabes tú cuando estás enamorado?
Él parpadea y le surge otra duda.
—¿Estás enamorada de mí? —pregunta sin que venga a cuento.
—¿Eh? —vacila y le mira. Germania se sonroja un poco y desvía la mirada. Carraspea—. A veces... pero no es de ti de quien hablo ahora—confiesa sonrojándose un poquito y volviendo a suspirar.
—No, no pensaba que... —aprieta los ojos más sonrojado —, no me refería a ahora. Yo sólo... Agh.
—¿Tú estás enamorado de mí?,
Germania aún no entiende bien cómo funciona todo esto del amor, quiero aclararlo. Pero hay que ser justos... Con la convivencia te ha tomado cariño. Además es fácil decir que sí, porque así lo hace Roma y funciona.
—Ja —asegura sonrojándose un poquito. Ella sonríe y le acaricia la cara.
El sajón le mira de reojo todo serio como siempre, sólo que sonrojadito, ella le da un beso suave en los labios... siempre le hace lo mismo. Él parpadea sonrojándose más y sonríe levemente de ladito.
—Eso hace mi historia aún más complicada.
—¿Por? —levanta una mano y le acaricia con un dedo la mejilla.
—Pues ahora estás tú, yo y mi amante cruel.
—Tu amante... Cruel. No es Rom ¿verdad?
—Non, non —se ríe—. Rome no es nada cruel, él me quiere mucho.
—Uff... Menos mal... —sarcasmo,
—Claro que quizás debería contarle y seriamos cuatro entonces.
—Galiaaaa... Nein. Cuéntame a mí, no le metas a él.
—A ti ya te estoy contando.
—Pues a él no lo metas. Yo puedo aconsejarte —muy seguro—. ¿Ha sido cruel contigo alguien, dices?
—No sabía que tú supieras de estas cosas,
—Ehm... Ja, obvio que se, más que Rom aún.
—¿Entonces qué crees que debería hacer?
—¿En cuanto a qué?
—Pues con mi amante que no me quiere —le mira.
—Ehm... Pues... —vacila—. ¿Haz que te quiera?
—¿Cómo?
—¿C-Cómo has hecho que te... —traga saliva—, quiera yo?,
—Oh! —sonríe—. Bien.
—Y... ¿Cómo le has hecho? —carraspea acordándose que ha dicho que él es muy hábil.
—¿Eh? De todos modos hay un problema en realidad —suspira.
—¿Cuál problema?,
—Él ya tiene pareja.
Germania suspira.
—Bueno, eso no siempre es tan terrible. Es posible aprender...
—Yo creo que su pareja me odiaría aún más. Y no quiero eso...
—Pero quien puede odiarte a ti, que eres suave y tan... —vacila y baja el volumen de voz a un susurrito, se sonroja—, bonita.
—Pues si hago que mi amante y su pareja se separen, es normal que me odie.
—Pero no tienen que separarse... ¿O tú lo quieres sólo para ti? —esto es lo que le enseñas a la gente.
—Non... es verdad, él dijo que no se lo diga a nadie, quizás pueda ser en secreto.
—Oh! —levanta las cejas abre ESA opción que claro que no había pensado.
—Bien. Se lo diré. Merci!
Él asiente inclinando un poco la cabeza y buscándole un beso, esta vez ella se escapa, levantándose sin enterarse, yendo a buscar a Suiza.
Germania levanta las cejas y se sonroja un montón mirándola irse. Ella ni se entera... es que esta en su mundo.
—Claro, lo que me faltaba... Enamoro a alguien más, le digo que estoy enamorado y que es bonita y todo... —refunfuña el germano cruzándose de brazos enfadado—. ¡Y se enamora de otro!
—Mira que chico más enfurruñado —Roma, que pasa por ahí, le despeina un poco.
Germania gruñe manoteando. El romano se ríe.
—¿Qué haces? —se deja caer a su lado, en el sofá,
—Hago de ese dios imbécil tuyo que hacía que todos se enamorarán de todos,
—¿Cupido? Que mono. Él era un niño. He visto como le representan ahora, con pañales y alitas —sí, te está imaginando así. El sajón hace los ojos en blanco y bufa.
—No es NADA mono, es estúpido. Algo debo estar haciendo mal.
—¿Por qué? ¿No quieres que todos se enamoren de todos? —trae un bol de palomitas y cocacola, porque iba a ver una peli, lo comparte.
—¡No quiero que todos se enamoren de alguien más! —protesta tomando un puño de palomitas, eso sí y metiéndose las a la boca—. Y luego prefieran a... ese.
—Eh? —frunce un poco el ceño. Germania vuelve a cruzarse de brazos mientras mastica—. ¿Preferir a alguien más que a ti? ¿De quién estás hablando?, —pregunta, porque no recuerda haber hecho nada... especialmente malo últimamente.
El sajón gruñe porque tampoco quiere necesariamente decirle... Aunque por una vez no es él el culpable, así que quizás le diera un buen consejo.
—... Growl.. ia... —murmura entre dientes.
—Quid? —abre su cocacola. Él gruñe más y aprieta los brazos aunque mira las palomitas de reojo, tras unos instantes toma otro puñado.
—¿Vas a contármelo o pongo una película?,
—Galia —responde secamente.
—Ah, ella... ¿Qué le pasa? ¿Se ha enamorado de alguien más? Mi amor, se enamora de alguien todos los días.
—¡Fantástico!
—No le des más importancia, en media hora se habrá olvidado.
—Ya, claro... Se ha ido a buscarle.
—¿Y? Quizás se dé un revolcón si el tipo tiene suerte y cuando mañana la llame ya no sabrá ni su nombre. Eso es lo que nos diferencia de ellos, ¿sabes?
—¿Que vive en nuestra casa y no se puede olvidar de nosotros? —suelta un bufido—. Entonces necesito a alguien más.
—Non, hombre, que no eres un capricho —se ríe bebiendo cocacola,
—¡Bah! De qué sirve si siempre se va a ir con alguien más en vez de conmigo. Siempre me pasa lo mismo, siempre —puño de palomitas a la boca, las mastica con violencia.
—No siempre va con alguien más... y yo tampoco. A veces eres tú el que se va con alguien más,
—¡Que me voy a ir con alguien más! —protesta—. ¿Qué mierda de película vas a ver? —tema zanjado.
—Pues sé que vas con las chicas esas de Helena. Quizás podrías pedirle a Helena misma o a Britaniae más a menudo.
—El problema es que no quería a Helena ni a Britania, la estaba buscando a ELLA en concreto —otro bufidito malhumoradillo.
—No te lo he dicho porque ya supongo que está más que claro, pero también puedes venir por mí —le recuerda sin mirarle encendiendo la tele, Germania se lo piensa unos instantes.
—¿Vas a salir con alguien hoy? —preguntita entre dientes.
Roma le mira de reojo y sonríe. El rubio levanta el brazo mirando a la tele como silenciosa invitación a que se le eche encima. Hay días que hasta el más frío necesita un poco de contacto.
—Quizás... —se le echa encima, bajo el brazo.
—¿Como que quizás? —pregunta levantando las cejas sin relajarse.
—Pues quizás, me lo estoy pensando —busca la película que quiere ver con el mando.
—¿Con quién y a dónde?
—Un chico de la universidad, no sé a dónde quiera ir.
—¿Ves? Los odio a todos —gruñe frunciendo el ceño otra vez y, eso sí, abrazándolo contra sí.
—Estoy hablando de ti, idiota —se ríe negando con la cabeza. Germania levanta las cejas y le cuesta unos segundos antes de soltar el aire por la nariz y relajarse, más perceptible que imperceptiblemente, la verdad.
—La película me parece bien... —cabezazo no muy fuerte —y no me llames idiota,
Roma se ríe de nuevo. Que raro, Germania sonríe un poquito, de lado.
—A ver si te gusta, me han dicho que es un clásico del guestern europeo de Sergio Leone. Se llama "Por un puñado de dólares"
—Dólares... es la moneda en América. La segunda más importante del mundo —indica tras hacer una poca de memoria… Y bueno, vamos a dejar que vean la peli... o quizás alguien que la descargó ilegalmente y se la pasó haya descargado porno por equivocación. CofPrusiaCof.
Ninguna de las dos opciones va a molestar a Germania que repentinamente está de mejor humor y creo que suiza está buscando Stradivarius en subastas por internet.
xoOXOox
Austria está dándole una lección de virtuosismo a alguien que ha tenido el desafortunado atino de hacer un pequeño comentario sobre que ya estaba todo bastante bien.
Suiza decide que si Austria está más o menos... tranquilo le dirá que su madre vendrá con alguien. O al menos si lo pregunta ahora que organice otra vez los asientos... quizás ni siquiera lo pregunte. Hace memoria de dónde estaba sentado cada quien, camina de puntas hacia el escenario embobándose un poquito.
A su derecha, habían determinado que irían los ancient. Galia DECIDIDAMENTE no se iba a sentar junto a él, así tuviera que amarrarse mano con mano con su padre. Delante de ellos estaban los lugares de Liechtenstein, Canadá, quizás pudiera sentarlos ahí enfrente...
Sí, ese era el lugar apropiado. Uno de ellos podría sentarse donde iba Galia, el otro que se las apañara. Asiente para sí, satisfecho, acercándose un poco al escenario, mirando a Austria en caso de que necesite algo... o... algo. Siempre es bastante agradable mirar a Austria en acción, pero no se lo digan a nadie. Mira su reloj porque ya se acerca la hora. Mira hacia la entrada del Musikverein a ver si alguien ha llegado ya.
—¿Ha quedado claro? —el tono mesurado de Austria al terminar de tocar hace que se corten hasta los aplausos del miedo que infunde.
xoOXOox
No es hasta que están sentados en el avión, lado a lado después de conseguir un boleto para Gales y de discutir un poco con la mujer de la aerolínea para que les sentara juntos, y después de abrazar un poco a Galia durante el despegue que nos da la idea que le debe asustar el sonido de las turbinas... a tres mil pies de altura y ya que han agotado el tema de la maravilla que son los aviones y que parece ir volando en una hermosa libélula... que Gales le da un trago a su jugo de naranja (que ha conseguido que tenga un buen chorro de ginebra, gracias a sus habilidades caballerescas con la azafata) y se pasa una mano por el pelo mirando a Galia de reojo.
—Y... ¿vas a contarme qué te ha dicho my mother?
—Ah... se ha enfadado —sonríe un poco tristemente, suspirando.
—Bueno, yes... considerando que a mí me ha dicho al despedirse que a partir de ahora no es mi madre... —se encoge de hombros—, lo siento.
—No es cierto que no vaya a serlo, sólo está disgustada y necesita hacerse a la idea. Se le pasará pronto...
—Eso mismo creo yo... —sonríe un poco y se acomoda, cruzando la pierna y dándole otro trago a su ginebra con jugo antes de buscarle la mano para tomársela y entrelazar sus dedos con suavidad... Gales ya bien montado en el plan noviecitos—, pero no deja de ser molesto que tengas tú que pasar por todas estas complicaciones.
—Ella es mi amiga y confía en mí, no tienes que preocuparte, no hará nada malo —sonríe y mueve un poco los dedos entrelazados, apoyándosele un poco en el hombro—. Sólo me sabe mal que esté así.
—¿Y qué te dijo tu hijo? —Gira un poco la cara y le da un beso suave en el pelo, sonriendo.
—También está preocupado —levanta la cara y le mira—. Cree que sólo eres amable conmigo para molestarle.
—France como siempre sintiéndose el ombligo del universo... —se sonroja un poco de igual manera, porque está muy cerca y es MUY bonita (ehm... y sí se parece a Francia)—. Me alegra saber que cree que tengo semejantes dotes de actuación, sin embargo temo decirle que se equivoca... hace bastantes años dejé de estar interesado en cualquier cosa relacionada con él, incluyendo el molestarle.
Galia se revuelve un poco y suspira, volviendo a bajar la cara.
—What? —Pregunta con dulzura inclinando la cabeza al frente y mirándola a la cara—, ¿Te preocupa algo?
—France no suele equivocarse con sus percepciones. Es muy intuitivo, como yo.
—Lo sé, y... como es obvio, él me conoce mejor que tú, así que lo lógico es que le creas de buenas a primeras, sin embargo... —se muerde el labio y suspira sin dejar de mirarla. La gala inclina la cabeza—. ¿No crees que para molestarle bastaría con acostarme contigo una noche y luego largarme, por ejemplo?
—En realidad no creo que estés aquí SÓLO por eso —cierra los ojos acomodándose porque han dormido muy poco—. Pero no creo que no sea un motivo también.
—Eso es considerablemente más ajustado a la realidad —admite apretando un poquito la mano—, y te pido disculpas por ello, aunque no me arrepiento.
—Entonces son unas disculpas falsas —sonríe con los ojos cerrados. Él sonríe también—. ¿Qué te han dicho a ti?
—Sólo estoy pidiendo su indulgencia, Mrs. Robinson, por los daños que le he ocasionado a usted... no a él —susurra habiéndose acercado a besarle la mejilla, con los labios sobre ella—. ¿Le he dicho ya que se ve hermosa hoy?
—Sigo pensando que eres terrible, pequeño —se ríe un poco, dejando que la bese.
—¿Terrible bueno o terrible malo? —levanta el brazo del asiento que está entre ellos y la atrae un poco hacia él, para que se le recueste encima, sonriendo.
—¿Se puede ser terrible bueno? —se apoya sobre él con tranquilidad y le pasa una mano por encima por nada, por tocar.
—Yes... puedo parecerte terriblemente agradable —sonríe completamente y se humedece los labios con el toqueteo, abrazándola—. A mí... no sé si quieras saber las cosas horribles que tuve que soportar por parte de tu pobre hijo.
—Me lo pareces pero no te quita lo terrible.
—Creo que puedo vivir con ello entonces. Cymru el terrible suena bastante bien —le sonríe. Galia se ríe un poquito de nuevo.
—¿Se enfadó mucho contigo? France es muy pasional.
—Pasional... por no decir un ridi... —carraspea y se muerde el labio —, casi estoy tentado a contarte de verdad la atrocidad que cometió en la cocina. Pero... soy todo un caballero, y en cuanto a cosas que pueden molestarte o dolerte, no tengo memoria.
—Te pido disculpas en su nombre —levanta la cara hacia él otra vez para darle un beso. Gales entreabre los labios y la besa de vuelta y cuando se separa sonríe de lado.
—Como sigas pidiéndome disculpas así... voy a pedir que te pases la vida disculpándote.
—Ah, ves como sí eres terrible —vuelve a reírse coquetamente.
—Es tu culpa, my love... te comería a besos, pero te quiero viva —se acerca por oootro beso. La gala se ríe en el beso y de repente nota algo. Sí, es el aliento a Ginebra a las *de la mañana... chica, bienvenida al mundo brit—. Ah, que chico travieso, eso no es zumo de naranja —le mira entrecerrando los ojos y el británico se ríe.
—Sí que lo es... mira —levanta el vasito que, pese a todo, está amarillo. Bastante más traslúcido de lo apropiado—. Sólo es jugo de naranja un poco menos dulce de lo habitual. Relaja los músculos y tonifica el alma.
Ella le mira con incredulidad sonriendo un poco.
—Casi pareces impresionada, Galia... el pequeño repentinamente no parece tan pequeño?
—Ay, esto nada tiene que ver con la edad —le pellizca la mejilla y se ríe. Gales aprieta los ojos y se ríe con el pellizco en la mejilla que repentinamente le hace sentir pequeño.
—¿Entonces he vivido engañado y beber Ginebra a esta hora de la mañana no me hará grande y fuerte? Tsk... —carita de tristeza.
—Ser grande está sobrevalorado.
—Es un alivio escucharlo de tus labios —se sonroja con el doble sentido aunque sigue sonriendo, desvía la mirada volviendo a pensar en Germania... y en Roma. Había evitado pensarlo saliendo de casa del inglés después de sus advertencias, cada vez más preocupado con ello de manera inconsciente. El día anterior había accedido a venir pensando poco claro... luego se había preocupado por pensar que ni Francia ni su madre estuvieran ahí... también había pensado en Germania y había evitado pensar en Roma, pero los comentarios de Inglaterra le habían situado en la realidad.
Galia vuelve a apoyar la cabeza y suspira cerrando los ojos, moviendo los dedos en su pecho y jugando con su camisa.
No tenía NADA claro cómo iba a funcionar la situación en Viena, sigue pensando el británico. De hecho con trabajos había librado el asunto de su madre, Inglaterra y Francia (y su cuchillo!). Ahora venían como pareja... casi. La mira de reojo notando la posición y sonríe un poco y siente el corazón acelerársele un poco... vale venían juntos de manera bastante evidente. Germania estaba en Viena... ¿y Roma también? Creía haber oído a su madre decir algo de eso... y el estaba haciendo más o menos el movimiento más imbécil posible, que era ir HACIA ellos.
—G-Galia..
—¿Mmmm?
—Germania and Rome... son... tus parejas.
—¿A qué te refieres con parejas? —pregunta igual moviendo los dedos sin abrir los ojos.
—Ellos dos están involucrados contigo en una relación amorosa.
—Oui... más o menos.
—¿Si estás consciente de que esta actividad que estamos haciendo ahora mismo... aniquila a mis más cínicos sueños? —levanta la mano y le acaricia un poco el brazo —. ¿Están en Vienna?
—¿Por qué los aniquila? Oui, lo están.
—Bastante cínico es estar con la mujer de alguien más —sonríe un poco—, como para ir HACIA ellos. Lo que quiero decir es, ¿qué van a decir?
—Pues... nada. Yo hablaré con ellos —decide. Él suspira—. ¿Querías molestarles a ellos también? —sonríe. Gales sonríe de lado y le mira de reojo—. Seguramente querrán hablar contigo y... espero que Rome dé algún problema. Quizás hasta Germania lo haga.
—Querrán hablar conmigo, bueno... hablar no es un problema. Me preocupa más que Rome quiera hacer algo más en la línea de los Gladiadores —asiente—, ahí es posible que esté en una cierta desventaja, aunque por usted, mi lady, iría hasta el mismísimo infierno.
—¿Eh? ¿De los gladiadores?
—Me lo imagino claramente con una bola de esas de metal, llena de puntas y picos, persiguiéndome por medio Vienna por osar tocar a su mujer.
—Aaay... —le mira completamente desconsolada y le besa. El galés parpadea, porque él estaba bromeando. Aunque le responde el beso, claro, a quien le dan pan que llore. La chica se separa con suavidad.
—Pero tú... ¿a qué te refieres con "algún problema"?
—No... Depende mucho, pero... creo que será peor.
Él se ríe suavemente. Galia sonríe un poco pero no se ríe demasiado porque va en serio. Sí, aún piensa que es broma todo esto. Es decir, es que evidentemente no puede ser peor que te persigan con una bola de picos por Viena. Gales nota que ella no se ríe y se humedece los labios.
—No puede ser peor... ¿Cómo podría ser peor?
—Espero que puedas soportarlo... —desea, porque en realidad le gusta. Gales parpadea... parpadea.
—¿Soportar qué? ¿Cómo puede ser "peor"?
—Rome no creo que vaya a hacerte daño físico... no creo que... creo que sólo pelea con Germania como deporte o a puros gritos.
—¿Qué puede ser peor entonces? En... espera, en realidad eso me lleva a la segunda pregunta, que es... ¿qué quieres que haga con lo que sea que me digan ellos?
—Haz... lo que quieras —suspira.
—Non, non, espera... —pide volviéndole a acariciar el brazo—. Esto va bastante más rápido de lo que suele ir... considerando el hecho de que ya conoces a mi madre y ahora vamos a ver al segundo de tus hijos, pero si me enfrentan, tanto Rome como Germania, quiero saber si tú... Si... Si quisieras ehm... explorar una... ehm... posible relación —se sonroja.
—¿Una relación cómo? —inclina la cabeza y Gales se pone muy nervioso de repente.
—Sólo... lo pregunto en la teoría... e-en lo general, es decir, querrías... t-tú... —creo que hasta suda, planchado al asiento. Se pasa un dedo por el cuello de la camisa.
—Creo que vamos a tener que hablarlo con ellos...
Pretendía únicamente saber si les decía "mira, sí, ella me pidió que le acompañara, ¿y qué? me la tiré anoche, ¿y qué? Es un adulto y puede hacer lo que quiera"... o si era un poco más suave la cosa, esperando que esto fuera a... algún lado... y... Parpadea otra vez.
—¿Hablar qué con ellos? —está bastante en pánico, por cierto, porque en un instante había sentido que cometía el mismo error, adelantarse a los hechos... atrapado en un malentendido eterno como con el hijo idiota que tenía esta mujer, y ahora simplemente no entendía.
—Una relación... puede ser tan complicada como se quiera y tendrá algunos términos, que a pesar de todo ellos tienen que saber y negociar. Creo que ellos serán comprensivos y entenderán tarde o temprano para que esto sea como todos queremos —le sonríe. Más parpadeos galeses y levantamiento de cejas—. ¿Qué es lo que tú quieres?
—Ohhh —frunce el ceño durante un segundo. La gala le pasa una mano por el pelo—. N-No sé si lo que yo quiero... no creo que lo que… —aprieta los ojos odiando el balbuceo.
—Me parece que lo mejor sería que todos dijéramos qué queremos y llegar a un punto común —explica pensando que le cuesta decirlo porque no está seguro o porque le da vergüenza como a Britania.
—No suelo querer cosas concretas —murmura—. Genera expectativas.
—Entonces sólo tienes que hacer lo que creas que tienes que hacer y decirles lo que creas que debas decirles. Ellos lo entenderán —le sonríe—. Y seguramente Rome tratará de que cambies de opinión.
—Te aseguro que no puede convencerme de que no me gustas —asegura sonriendo un poco intentando relajarse.
—Y Germania... no estoy segura. No suele hacer mucho, creo que sólo vendrá a hablar contigo para saber quién eres y me preguntarán a mí qué voy a hacer... así que... ¿qué vamos a hacer?
—Germania... Germania —repite y suspira sonriendo un poco más—. Ay Galia... Lo que me preguntas...
—No te pongas nervioso, no pasa nada. Yo les voy a decir que planeo volver a verte y puede que vuelva a estar contigo.
—Lo que me pone nervioso, Galia... Es que sí que quiero volverte a ver —le mira a los ojos lo que puede en esta posición.
—Entonces no hay ninguna preocupación —vuelve a acercarse a besarle... ¿puedes dejar de besarle dos segundos?
El beso es... Diferente. Un poco más sentido por parte de Gales, joder... ¡¿Tú puedes dejar de irte en picada?! Se separa un poco con los ojos cerrados aún y sonríe otra vez.
—Va a costarles trabajo a Rome y Germania conseguir cualquier cosa —sonríe, confiado. La chica se ríe un poquito, en realidad creyéndole y calmándose—. Me gustaría saber qué esperar de ellos, my love —le abraza contra él.
—Germania ya te lo he dicho, aunque si alguien tiene que perseguirte y golpearte va a ser él... lo cual es mucho peor porque es más grande y fuerte aun que Rome —como Roma se entere que dices esas cosas TE DEJA DE HABLAR.
—¿Peor que Alba será? —este es bastante señoritingo también, menos que Francia claro—. Los golpes sí que no son lo mío. ¿Intuyo que es aún peor Rome por lo que cuentas?
—Rome... seguramente tratará de seducirte —tan tranquila. Gales se congela un poco y parpadea.
—¿S-Seducirme?
—Eso mismo... y es bastante persuasivo cuando quiere.
—Quizás no sea buena idea separarnos entonces, no quiero meterme en más líos.
—¿Separarnos?
—Es decir, no le demos la oportunidad de que venga.
—No te entiendo.
—Has dicho que va a venir a seducirme —este se está imaginando algo más hacia la presión—, no le demos la oportunidad —confiado. La gala parpadea—. What?
—¿Cómo no se la vas a dar? —genuinamente intrigada.
—Pues... ¿No quedándome a solas con él, abrazándote a ti mejor?
—¿Y eso va a servir?
—¿Por qué no?
—Pues no lo sé, no he visto que funcione nunca.
—Si me besas tú no querré ni que me hablen los demás —se acerca a besarla y ella le besa de vuelta, creyéndose eso...
xoOXOox
Germania mira su reloj (suizo) y ve hacia la puerta por vez cuarenta, atufado.
—¿A qué hora pretende llegar Galia, eh? —pregunta a Roma.
—Pues diez minutos más tarde de que empiece el concierto, ya lo sabes.
—¡Österreich va a matarla! Le he dicho que llegara temprano.
—Pero ya la conoces, con eso de que llegar tarde es elegante... yo te he dicho que veníamos muy pronto.
—Además fue Deutschland por él y...
—Pues llámale.
Saaaaca el teléfono y... suena entonces el de la gala. Galia, que estaba a punto de ir a saludar a Alemania pensando que es Germania, parpadea al leer el nombre. Gales, que la trae medio abrazada, se asoma un poco a ver quién es.
—Allo? —pregunta descolocada mirando a Alemania.
—¡Galia! ¡¿Dónde estás?!
—Aquí en frente tuyo.
—¿Enfrente mío? Nein, ¡no te veo en ningún lado!
—Cómo no vas a verme, holaa —pasa la mano delante de la cara de Alemania, quien por su parte se acerca a ellos y Gales se sonroja bastante al verle, soltando a la Gala.
—Hallo —saluda Alemania a ambos, así de expresivo como siempre.
—¿Cómo haces lo del teléfono? —pregunta ella a Alemania mientras Roma mira a Germania con una ceja levantada.
—Galia, ¿dónde estás? ¡No te veo en ningún sitio! —Germania la busca dando vueltas.
—¿Hacer qué del teléfono? —pregunta el alemán extendiendo una mano hacia Gales.
—¡Pues esto! —de repente se ríe—. Ay, no me tomes el pelo, venga que ya sabes que aun no sé muy bien cómo funcionan los teléfonos —cuelga.
—¡¿Galia?! Hallo?! Hallo?! —se queda Germania hablando solo mientras Roma trata de no reírse del sajón... falla miserablemente.
Alemania hace un gesto de cabeza sintiéndose aliviado al notar que Galia no le besa confundiéndole con su padre. No te preocupes, Alemania, que en cuanto guarda el teléfono en el bolso es cuando se acerca a saludarte, mientras hace gestos con las muñecas que le duelen del vuelo.
Alemania se queda como siempre petrificado y sonrojado, explicándole que ¡él es Deutschlaaaand! Ni caso, toma a Gales de la mano y busca alrededor a Roma.
Gales le aprieta un poquito la mano a Galia. Ella le mira a ver si está bien, Gales le sonríe un poco porque él no tiene problema con Alemania, o al menos tanto. Alemania les apresura un poco explicándoles que apenas llegarán a tiempo, nerviosito y sonrojado aún.
—¿Germany también? —le pregunta Gales a Galia mientras caminan al coche, bastante en broma aunque... Curioso.
—¿Germania también qué? —pregunta ella.
—No, Germany, tú y él... —la mira y suspira sonriendo un poco para sí mismo, porque bien que sabe que esta mujer es peligrosilla, quizás sin siquiera saberlo.
—Pues ya te lo he dicho —le mira sin entender.
—Me hablaste de Germania... O este es... —susurra y parpadea mirando hacia Alemania que ya está subiéndose al coche. Ella asiente—. Pero dijo "Deutschland"... —vacila porque bueno, ella les conoce mejor que él, pero podía haber JURADO. Le abre la puerta y se agacha un poco para ver a Alemania en lo que sube.
—¿Y dónde está Rome? —le pregunta a Alemania.
—Se ha quedado con vater en el Musikverein —explica Alemania mientras Gales se sube a la parte de atrás del coche.
—El Musicverin —repite ella sonriendo.
—Österreich está ahí asesinando gente y gritándole a todo el mundo. Yo les recomiendo que no hagan nada, casi ni respirar, hasta el fin del concierto —los tiene bien entrenados... Arranca el coche, mira a Gales por el retrovisor.
—Es muy importante para él que todo salga bien —explica Galia. Gales se revuelve un poco atrás con la mirada penetrante de... Alemania/Germania sin estar del todo seguro.
—Ja, ja... Siempre sale bien y lo saldría igual sin necesidad de sacarle úlceras a todo el mundo —Alemania carraspea—, ¿qué tal el vuelo?
—Ay, los aviones siempre me hacen sentir mal, aunque sean tan rápidos y seguros como dice Rome —explica ella volviendo a masajearse las muñecas—. Pero Cymru me ayudó está vez —se gira y le sonríe un poco.
Alemania mira el gesto bien conocido por todos porque Austria hace iguaaaal de drama con las muñecas en los aviones. Sonríe un poco de lado y mira a Gales.
—¿Te ayudó? —pregunta levantando una ceja. Gales se revuelve y mira a Galia, le sonríe un poco.
—Debiste tomar de mi jugo de naranja...
—A entender los carteles y a llevar las bolsas, es muy amable —le explica a Alemania y luego se vuelve a él—. Tomé un poco.
—¿Ah sí? Será cuando no estaba viendo... Debiste tomar más.
—Ah, ja... Bueno, cada vez son más fáciles los aeropuertos, muy intuitivos —asiente Alemania pensando que si tiene el sentido de orientación de Austria no le extraña que necesite asistente... Aunque aún no acaba de entender del todo qué hace Gales aquí o por qué viene y Austria no le había dicho antes que vendría... Su padre tampoco fue muy preciso.
—Lo tomé de tu boca —responde ella.
Gales se sonroja con eso mirando hacia afuera y relamiéndose un poco. Alemania levanta las cejas y mira a Galia. Hay más carraspeos alemanes, por cierto.
—Debo insistir que no tomaste lo suficiente —asegura Gales cruzándose de brazos, bastante satisfecho consigo mismo... Mirando la cara de incredulidad de... Quizás sí era Germania.
—Ah, no te enfades conmigo —Galia le da unos golpecitos a Alemania en la rodilla. Alemania pega un saltito y se vuelve a la calle.
—¿E-Enfadarme? Nein, Nein... Sólo... Bueno no sabía, no me habían dicho que...
—Sí te lo he dicho esta mañana por teléfono…
—¿Perdona? —Alemania PERDIDO—. Nein, Galia... No fue conmigo —suspira y Galia parpadea—. ¡Pero si te lo he dicho allá en el aeropuerto! —Protesta Alemania que siempre pelea con Galia por ello, una y otra vez, en relación a quien es quien, él y su padre.
—¿Entonces con quién hablé?
—Pues supongo que, como siempre, con vater. ¡Yo soy Deutschland!
—Deuslan...
—Ja, el hijo menor de Germania. Siempre nos confundes pero yo tengo el pelo corto y vater ahora está intentando dejarse la barba.
—El... ¡oh! —cae en la cuenta y le acaricia la cara. Alemania se separa un poco de ella y mira a Gales un instante por el retrovisor, que está bastante interesado en ver este intercambio.
—Vater está en el Musikverein con Rome, yo sólo he venido por ti... Ustedes... puesto que Österreich no podía.
—Merci —sonríe ella volviendo a apoyarse en el asiento separándose del todo.
—De nada —murmura Alemania tallándose un poco el lugar de la caricia, muy parecido a Germania.
Gales por su parte se extiende al frente y por el lado de la ventanilla le pone a la gala una mano en el hombro con suavidad. Ella se gira un poco hacia él y le acaricia la mano con la mejilla. Hay amor de Galia para todos.
—¿Te quedarás algunos días en casa o...? Ehm... ¿Volverán hoy? —pregunta Alemania que quiere sacarles el chisme pero no sabe cómo.
—Pues... no lo sé, no lo hemos hablado, aunque le dije a Britania que mañana nos veríamos.
Alemania se humedece los labios tratando de ir por el lado sutil y diplomático.
—Y ustedes dos... Están... —carraspeo, súper sutil este muchacho.
—¿Mmm? —pregunta ella sin hacer mucho caso. Es Gales el que está de varios colores, sinceramente.
—No sabía de ustedes, es lo que quiero decir —asegura Alemania maldiciendo que no haya venido Italia que seguro podía averiguar todo el chisme. Mira el reloj y acelera.
—¿Qué hicisteis en fin de año?
—Cenamos... Luego Italien se fue con Romer. Vater y Rom nos contaron cómo se conocieron.
—¡Ah! No conozco esa historia.
—Se conocieron en el campo de batalla, vater insiste que Rom hizo trampa, como siempre —se sonroja un poco—, cuando vater bajó del norte a tomar las tierras de Galia precisamente.
—Oh, fue después de que yo muriera... entonces yo les había hablado al uno del otro.
—Ja, eso nos contó Rom —asiente—, que tú y me parece que Helena les conocían a ambos. ¿Cómo era vater entonces? No hay tantos registros, es mucho más simple saber cosas de Rom.
—No sabía que ellos no se conocían...
—Nein, vater no llegó nunca hasta Rom, así que sólo se podrían haber conocido de encontrarse en el medio —explica—, como entonces, que se encontraron y prácticamente se matan, vater sobrevivió por nada.
—Germania era... antes era muy fuerte, ahora ya no tanto, pero antes podía... correr por horas y levantarme con una sola mano. ¿Sobrevivió por nada?
—Ja, Rom mató a todos, a excepción de vater que tuvo que ir a refugiarse en las montañas... Aunque eso no lo contaron.
—Menos mal que ahora es menos fuerte —murmura Gales.
—Oh... —ella asiente.
—Es una buena historia... Quizás un día podrías contarnos a todos como les conociste tú —le mira de reojo—. Sólo que tendrá que ser luego porque ya hemos llegado.
—Ah, quizás luego cuando comamos —asiente mirando por la ventana el edificio rojo y blanco frente a Karlz Plazt con la iglesia al fondo. Y toda la gente yendo de un lado a otro entre la nieve.
Gales admite que se ve bastante majestuoso, siendo que hacía años que no venía aquí, la última vez quizás fue al terminar la guerra. Abre la puerta cuando Alemania detiene el coche.
—Espera que te ayudo a bajar —murmura yendo a abrirle, poniéndose cada vez máaaaaas nerviosito. Ella se espera, claro, sonriendo y mirando a Alemania de reojo.
—Ehm... —Alemania se revuelve y la mira de reojo también —. Vater... ¿Le has contados esto en la mañana entonces?
—Oui —toma la mano de Gales y sale, acomodándose la ropa.
Alemania dice que nunca va a entender a los ancient, bajando también y cerrando el coche. Gales vacila... ¿Mano en la cintura? Mejor no... Mejor dejarla hacer a ella en realidad. Se acomoda la corbata y se ajusta el abrigo porque hace bastante frío.
—¿Estás bien? —se le cuelga del brazo.
—Yes. No. Nervioso como si fuera mi primera cita —sonríe y le pone una mano encima de la suya—. Dime si quieres que me porte de alguna manera, o que haga algo específico, please...
—Tranquilo, yo te cuido —besito. Él sonríe más, tranquilizándose un poco.
—Yo también quiero cuidarla a usted Mrs. Robinson.
—¿Quién es el adulto aquí? —le guiña un ojo.
—Claramente yo. Yo soy el que bebe Ginebra, tú eres la chiquilla traviesa —inclina la cabeza hacia ella y le da un beso en el cuello. Galia se ríe con eso dejándole hacer mientras tira de él hacia dentro porque hace frío.
Alemania les mira con una ceja levantada porque SÍ que se ven acaramelados aunque nadie le ha dicho a él que lo parezcan, camina delante de ellos mirándoles de reojito y deseando, como todos, ver qué dice el resto.
Y si conozco bien a Germania es ÉL el que está paseando histeriquito por ahí esperando a que lleguen... Seguramente ha arrastrado a Roma hasta ahí. Roma está coqueteando con unas mujeres ya más entradas en años, tranquilamente mientras esperan, mirando a Germania de reojo de tanto en tanto.
—Mira quien viene... —hace notar Germania a Roma, interrumpiendo sus coqueteos y llevándoselo de los hombros sin siquiera ver a las mujeres.
—Ciao bellísimas —se despide mandado dos besos y mira a Germania a ver qué le señala.
—Galia... ¡Con El Niño ese!
—¡Ah! —Roma sonríe ampliamente acercándoseles. Gales les ve venir y aprieta un poco el brazo de Galia con más fuerza.
—Aquí vamos... —susurra tragando saliva al verle la cara a Germania.
—Galia —saluda Germania cruzándose de brazos y fulminando a Gales de reojo.
Galia sonríe un poco y Roma se acerca a ella DIRECTAMENTE para darle un beso de esos... Esos. Esos que quitan el hipo. Esos obscenos. Esos por los que la gente grita "iros a un hotel", que le cae a Gales como una cubetada de aguanieve en la cabeza. Y ella... es que no se puede hacer otra cosa con Roma.
Se queda mudo y con la boca abierta frunciendo un poco el ceño porque además ella claramente le responde el beso. Se sonroja un poco porque además es de ESOS besos que no se pueden dejar de ver.
Hemos de decir que Germania cruza más fuerte los brazos y carraspea porque TAMPOCO le hace gracia eso, preguntándose por qué demonios a él no se le ocurrió besarla antes que Roma.
Al final se separan los dos, sonriendo un poquito, ella se queda con los ojos cerrados y para cuando el romano recupera el aliento, se gira a mirar a Gales, que se sonroja un poco más, pero le sostiene la mirada tragando saliva (un poco nerviosito).
—Rome —le hace una inclinación de cabeza.
Roma inclina la cabeza avaluándole. Germania gruñe de fondo y Gales cambia el peso de pie sin dejar de mirar a Roma, sintiéndose un poco fuera de lugar.
—Happy New Year? —sí, suena un poco sarcástico en realidad. Se guarda las manos en los bolsillos.
—¿Qué tanto me miras, quieres uno tú? —pregunta Roma sonriendo de lado y Galia abre los ojos y le toma del pecho de la camisa a Roma. Gales se sonroja un poco más pero frunce el ceño.
—No, thank you, ya tengo quien me dé mucho mejores —responde sonriendo un poco forzadamente y recordándose a sí mismo el mantenerse tranquilo.
—Me alegra —le guiña un ojo y se ríe abrazando un poco a Galia, volviéndose a ella—. Feliz año nuevo, mi princesa, ¿cómo estás?
—Está bien, claro que está bien. Mira que contenta —comenta Germania bastante más agresivo que de costumbre para estar hablando con Galia—. Me colgaste el teléfono.
Ella le sonríe un poco a Roma y mira a Germania.
—Feliz año —Germania gira la cara y medio fulmina a Gales, sin saber qué decir respecto a él ya que ahora mismo Galia ya está en brazos de Roma y es más difícil sacar cualquier conclusión.
—Feliz año —responde ella y Roma la suelta, volviéndose a Gales. Germania la mira de reojo y al ver que Roma la ha soltado es ahora él el que se le acerca un poco.
—No me dijiste en la mañana... Nada así, sólo me dijiste que traerías a un niño —directo al reclamo.
—¿A un niño? —pregunta ella mirándole.
—A uno de los de Britania… Es decir, no pensé que fuera que lo trajeras ASÍ.
Gales trata de acercarse también a Galia, su escudo protector, cuando ve que el romano la suelta, se entiende al ver que no es el único con la idea.
—Espera, muchacho —pide Roma sonriendo.
—Pues es uno de los hijos de Britania —asiente tranquilamente. Gales le sonríe un poco también.
—¿Que espere? —pregunta entrecerrando los ojos—, ah, Yes, no te preocupes, Rome, no me voy a ningún sitio.
—Ven conmigo, ¿quieres? —pide haciendo un gesto con la cabeza.
—Pero no así... —susurra Germania y toma a Galia de los hombros—. Esto es injusto.
Galia le pone una mano sobre una de las suyas y le acaricia los dedos para confortarle un poco.
—¿Que vaya yo contigo? —pregunta Gales mirando a Galia de reojo, porque el plan NO era irse con Roma, decididamente. El plan era quedarse con Galia y no darle a Roma la oportunidad—. Me temo que eso será imposible.
—No se supone que vendrías con alguien —insiste Germania y se sonroja un poco.
—¿Imposible por qué? —levanta las cejas divertido y mira a Germania para que se lleve a Galia y pueda hablar con ella a solas.
—¿Así cómo?
—Pues así, Rom dice que Britania dice cosas de ser novios y a mí me has dicho... —mira a Roma y a Gales... Y tira un poco de ella para separarse de ellos.
—Imposible porque he acordado quedarme con Galia y no sería caballeroso de mi parte el irme. ¿Algo te hace gracia?
—Ah... eso —asiente Galia.
—¿Y así sin más vienes con él? Yo te llevé a cenar y a bailar, e hicimos muchas cosas... ¡Tienes un hijo conmigo! Y me has dicho que no cuando te pedí que me tomaras en serio —protesta Germania.
—Germania... —le mira un poco desconsolada.
—Y ahora traes a un muchachito que nunca has visto y... Britania viene a decir que es tu novio. Y me cuelgas el teléfono y a Rom le das un beso —se cruza de brazos.
—Me haces gracia tú, deja a la chica que hable con calma, venga... ¿conoces este lugar? ¿Quieres venir a saludar a los chicos? —propone Roma.
—Te hago gracia yo... Lo tomaré en cuenta si algún día quiero ser bufón de la corte, te pediré una recomendación —mira a Galia de reojo y luego busca por ahí a ver si está Alemania que quizás pueda servir de escudo protector si es bien utilizado. No parece estar en ningún sitio—. No, no recuerdo haber venido aquí nunca, lo he visto en la televisión. ¿De qué quieres hablar conmigo?
—Germania... —suspira mirándole a los ojos.
—Was? ¡Sabes que es verdad! Es injusto, yo llegué primero.
—Yo llegué tarde contigo —le sonríe.
—Nein, llegaste bien y te dije desde el principio que todo iría bien —necio—, y ahora no sólo tenemos a Rom como problema si no te has traído a OTRO.
—Germaniaaa —le toma de las manos.
—Was? ¡Sólo dices "Germaniaaaa" pero no dices nada más! ¿Que no estábamos saliendo?
—Oui y te quiero —le aprieta un poco las manos—. Pero tú prefieres a Rome.
—Siempre dices la misma cosa y yo debería decirte lo mismo. Y... Una cosa es Rom, todos le prefieren a él, pero este es un muchacho, ¡podrías ser su madre!
—Yo no prefiero a Rome que a ti —asegura. Germania suspira sin creerle del todo.
—¿Entonces qué?
—Y por eso él no me prefiere... y yo quiero alguien que me prefiera... aunque sea sólo por un rato.
—Yo te prefiero, pero TÚ no me quieres tomar en serio.
—Es que no lo haces de verdad y le hace daño a Rome que lo digas.
—Pues el vino muy feliz a darte un beso y tú no parecías quejarte —gruñe y se sonroja un poquito.
—Pues quiero ver como tú te apartas de un beso suyo —reta y Germania se sonroja un poco más aún.
—¿Y qué es lo que vas a hacer? ¿Ahora él es tu "novio" y qué? ¿Vas a seguir dándole besos a Rom cuando se le dé la gana que porque es imposible quitarse de sus besos?
—No lo sé —le mira desconsolada. El sajón levanta las cejas.
—Oh... Es decir... ¿Ahora él es tu novio y no sabes si vas a volver a salir conmigo?
—Yo quiero seguir saliendo contigo... me gusta salir contigo, pero...
—Pero...
—También me gusta él. Él me mira como tú miras a Rome —sonríe un poquitito. Cejas germanas hasta el cielo.
—¡Yo no miro a Rom de ninguna manera! —protesta un poco y se le ocurre que... —. ¿No vas a salir conmigo entonces NI con Rom?
—En realidad... no lo sé —le mira las manos.
—¿Y quién lo va a saber si no tú? Igual y estás... —cambia el peso de pie—. ¿Cortando conmigo o... eso?
—¡No, no le digas eso a Rome!
—Was? ¿Por qué? —levanta una ceja.
—Porque no es verdad... Germania, no sé cómo será esto.
—¿Y quién sí sabe? ¡¿Él?! —agresivo. Galia niega y el germano suspira sin entender bien, guardándose las manos en los bolsillos—. Deberíamos ir adentro, el concierto de Österreich va a empezar... si es que aún quieres ir al concierto.
Suspira, porque es que Germania casi nunca la entiende. Germania la mira un instante más y frunce el ceño porque según él iba muy bien todo con Galia. Se acuerda de Roma y sus movimientos... repentina y torpemente se acerca y le da un beso en los labios.
Galia coleccionando hombre el día de hoy, se lo devuelve. Porque no creas que no es una guarra.
Y eso le hace sentir mejor, se separa un poco más tranquilo y la mira a los ojos porque lo crean o no también la quiere y le gusta cuando pasa la noche con él y Roma. Porque además ella es suave y guapa y hace unos sonidos muy bonitos en la cama. Galia le sonríe.
—¿Lo que quieres es también traerle a él a la cama?
—No con vosotros... a no ser que él quiera —se lo queda pensando—. Pero no quiero que se enamore de Rome —le mira con cara de circunstancias.
—Ohh —levanta las cejas porque eso no lo había pensado, hace los ojos en blanco—. Agh. Nein. ¡Me niego entonces a traerle a la cama aunque quiera! Cómo vas a hacer para que no...
—No lo sé —confiesa—. Espero que él sea fuerte.
—¿A cuántos has conocido que sean fuertes, Galia...? TODOS terminan igual. ¿Por qué lo trajiste?
—Porque lo estaba pasando bien y dijo que él lo veía y sólo... le invité.
Germania le hace un cariño suave en la cara que ha aprendido que le gustan.
—¿Cómo hacemos? —pregunta gravemente. Ella suspira porque no tiene ni idea—. Galiaaaa... Tú siempre sabes qué hacer en estos casos. ¿Qué hacemos con Rom? De hecho... —levanta las cejas—. ¿Dónde está?
Galia también mira alrededor preocupada. No siguen ahí...
—¿Te he dicho que le detesto? —protesta el germano haciendo un gesto con la mano—. Vamos a buscarles.
Ella asiente igual de preocupada.
