—Te hago gracia yo... Lo tomaré en cuenta si algún día quiero ser bufón de la corte, te pediré una recomendación —mira a Galia de reojo y luego busca por ahí a ver si está Alemania que quizás pueda servir de escudo protector si es bien utilizado. No parece estar en ningún sitio —. No, no recuerdo haber venido aquí nunca, lo he visto en la televisión. ¿De qué quieres hablar conmigo?
—De lo que quieras —se encoge de hombros—. Puedo enseñarte este lugar, me lo han mostrado un par de veces —le sonríe.
—Qué amabilidad —levanta una ceja y le mira—. No creo que quieras hablar conmigo de lo que quiera, porque te he dicho ya que no quiero ir contigo y has insistido.
Roma sonríe, pensando que se parece un poco a su madre pero no sabe del todo sus límites aun, así que retarle es demasiado arriesgado.
—Mira que listo. ¿De qué crees que quiero hablar?
—De Galia. O quizás, si eres un poco más listo de mí. Eso antes de intentar seducirme —se sonroja al decir esto, pero frunce el ceño y no le mira—. Eso te hace una persona tan desagradable como ya creo que eres, así que... Adelante.
—¿Se... —sonríe de lado humedeciéndose los labios y le mira burlonamente como si esa idea fuera ridícula sólo que para hacerle sonrojar— …ducirte, muchacho? —si alguna vez te has sentido en el graduado, es este momento, Gales. El británico se sonroja un montonal, apretando los puños dentro de sus bolsillos.
—No es mi idea, es la de la maravillosa mujer que dejamos atrás que lo teme —aclara intentando retomar el control de la situación.
—Relájate... en realidad te ves bastante sexy. Pero creo que no me atraes lo bastante, lo siento —se encoge de hombros—. Me gusta cierta clase de hombres, un poco más refinados y elegantes para ciertas cosas.
El británico gira la cara para NO mirarle, en lo absoluto relajado y completamente picado por ello.
—Quisiera Germania ser la mitad de lo refinado y elegante que soy yo. ¿Sabes que ella tiene MIEDO de que hagas ESTO?
—¿Hacer qué? Si ya ha quedado claro que yo a ti te parezco desagradable —sonríe.
Parpadea un poco porque parece idiota contestándole como si no supiera de qué habla... O si lo supiera demasiado bien. Vacila un instante preguntándose si es que Galia se estaba haciendo una idea incorrecta.
—Seguramente podrías seducirme si te interesada hacerlo. Ella te conoce.
—¿Y tú te dejarías? Tsk, tsk, tsk... que decepción —niega con la cabeza.
—No, no me dejarían y no me interesa decepcionarte a ti o no —deja de caminar a su lado—. ELLA te tiene miedo, a ti y a lo que puedes hacerme.
—¿Y tú? —se detiene y se gira a mirarle, sonriendo. El galés se agarra al temor de Galia desesperadamente, sonrojado, incómodo y empezando a tener miedo real de SUS propias reacciones ante lo que dice.
—Yo también te lo tengo y, gracias al cielo, no heredé el pobre instinto de supervivencia de mi madre.
—Oh... que interesante —se le acerca y levanta una mano, quitándole una pelusilla de la solapa—. Ella tiene miedo porque es un poco... bueno, supongo que ya la conoces, o la conocerás. Pero tú... que lo tengas tú parece querer decir que hay una posibilidad.
—Es un poco... ¿Qué? —le mira de reojo haciendo de verdad un sobreesfuerzo por concentrarse en eso y agarrarse a ello.
—Hipnotizante —palmaditas en el pecho—. Capaz de hacer creer a un hombre casi cualquier cosa —se ríe.
—¿Hacer creer a un hombre qué cosas? —no puede defenderse de TODOS los frentes a la vez, y éste le atemoriza lo bastante como para caer en la tentación y preguntarlo.
—Dímelo tú.
—Eres un bastardo —asegura porque además a estas alturas NO TIENE IDEA de por donde le está atacando.
—Qué elegante... —tan sarcástico, pero se ríe un poco.
—¿Qué es lo que quieres?
—Que te relajes, ya te he dicho que no me interesas —Creo que puede sonreírle y hacerle una caricia ahora para acabar de mandar señales confusas.
—Yes, Well... Yo también puedo decir que soy Napoleón... —responde con sarcasmo frunciendo el ceño tentado a QUERER demostrar que si puede hacer que le interese, deseando en alguna medida que realmente le seduzca. Es inevitable —. Pretendo buscar una relación con Galia ya que ella no está satisfecha con su relación contigo y Germania.
—Oh... —parpadea—. ¿No lo está? —le mira un poco preocupado, porque no lo había notado y eso es un error tremendo.
Gales frunce el ceño y por un instante piensa en su madre, que también está con este individuo que es, otra vez, a sus ojos, bastante desagradable. El romano aprieta los ojos y los dientes un instante antes de volver a mirarle.
—No eres siquiera capaz de notarlo.
—No exactamente, pero gracias por comentármelo. Hablaré con ella —le sonríe sinceramente.
—Y vas a seducirla y vas a volver a ser el amante perfecto —nota su error. Roma le mira a los ojos.
—¿Te preocupa? —y nota como Gales se humedece los labios y desvía la mirada —. Oh... ya veo —inclina un poco la cabeza entendiendo el asunto de la competencia—. Pero, chico... ella ayudó a tu madre a parir, podría haber sido tu madre.
—Si no es feliz, sí tienes a Germania, y a mother y a otras dos...
—Mira... —suspira—. Esta no es una cuestión de cantidad, ¿sabes?
—No es feliz. ¿Por qué no puede alguien más tener una oportunidad con ella? Al diablo que pueda ser my mother... Si no se siente especial, no se lo siente.
—¿Me estás pidiendo permiso? —inclina la cabeza y sonríe.
—Estoy pidiendo que dejes de hacer lo que sea que estás pensando hacer para intentar impedirlo —asegura sonrojado con la estúpida sonrisa además.
—Ni siquiera sé si quiero impedirlo —le guiña un ojo. Gales se muerde el labio... Porque el cabrón de Francia TAMBIÉN se parece un montón a su padre.
—Entonces no tengo nada que discutir contigo —murmura girando la cara, sonrojaaaaaado. Mano romana en la barbilla y le gira la cara hacia él con suavidad, le sonríe.
—Es algo que aun estoy decidiendo.
—¿Eres incapaz de hacer esto POR ELLA? —intento de chantaje número 8678.
—Por supuesto que lo soy, soy un bastardo desalmado —se ríe y el británico le dan muchas, muchas ganas de darle un golpe y se pregunta qué tantos puntos le daría con ella. Toma nota pensando que se ríe de forma súper sexy.
—Me da pena por my mother...
—Ah, ella ya lo sabe, créeme.
—Yes, supongo que se enteró de ello cuando la asesinaste —le mira a los ojos relajándose considerablemente.
—Oh, non, non... no la hagas tan tonta, ella lo supo casi desde la primera vez que me vio. Ya entonces me estaba llamando bastardo. Te le pareces bastante en realidad.
—Supongo que tiene que ver con que soy su hijo —suspira.
—Anda, cálmate, venga. ¿Que no erais vosotros los que teníais el mejor sentido del humor del mundo?
—Yes, también somos los que nos tiramos a las ovejas —se relaja un poco, seguro de que ya pasó lo peor.
—¡Ovejas! —se ríe.
—Si no has oído hablar de eso no conoces bien a los británicos —le mira, levanta una ceja y sonríe un poco de lado por primera vez.
—Erais un poco pequeños cuando la gente hacía correr historias sobre vosotros hasta mí, de las nuevas sé muy pocas, desgraciadamente.
—Supongo que tendrás mucho tiempo para que England te cuente esas historias y unas peores.
—¿Por qué no tú? Angliterra ni siquiera está aquí.
—Porque... —se humedece los labios y le mira a los ojos sonrojándose un poco y desviando la mirada—, con gusto te cuento lo que quieras con Galia presente.
—Ah, es verdad, que soy un bastardo desalmado que tiene un plan maligno para seducirte, disculpa, lo olvidaba.
—Come on... —se pasa una mano por el pelo—. Yes, tienes una pésima reputación conmigo y yo le prometí...
—Por favor —se ríe haciendo un gesto de rendición. El galés se siente un poco un niño pequeño reaccionando así, hemos de decirlo y casi hasta suena que si no se lo hubiera prometido, se rendiría. Vacila un poquito.
—¿Sabes que Galia cree que tú eres my father?
—¿Y tú qué piensas? —le mira de arriba abajo.
—Que my mother está loca —sonríe un poco—. ¿Qué has concluido con el asunto de Galia?
—Entre tú y yo, ella aun cree que Austria es hijo suyo y de Germaniae.
—¿Y no lo es? —inclina la cabeza.
—Bueno, en esa época aun nadie había escrito nada de esas cosas tan interesantes con guisantes, pero cuando de un padre y una madre rubios salía un bebé moreno, la gente solía hablar a sus espaldas.
—¿Y qué decían de los hijos rubios hijos de padres morenos y madres pelirrojas?
—Peor era lo que decían de los padres "solteros" de seis chicos —se encoge de hombros. Gales sonríe un poco más, relajándose poco a poco.
—No quiero saber que decían de las MADRES solteras.
—De la tuya, nada que ella pudiera oír, eso te lo garantizo, menuda es —se ríe.
Gales se ríe un poco, suavemente, con la tranquilidad de haber salido de la zona de peligro y Roma sonríe más al notar que se ríe.
—Bueno... Ella no es cualquier cosa. Hasta Galia estaba preocupada.
—¿Por tu madre? Bueno, ¿y quién no? Galia siempre fue la más lista en eso y consiguió la absolución de todas sus faltas de forma milagrosa.
—Hoy mismo pude constatarlo... Vamos con ella.
—¿Entonces tenemos que tu plan es que yo la deje tranquila?
—Mi plan es... —se muerde el labio—, que la dejes elegir sin interferir.
—¿Has pensado qué harás si nos elige a los dos? —le mira de reojo sin agresividad real.
—Entonces no será una elección, que implica preferir a alguien sobre el resto.
—¿Y quieres que ella elija?
—No estoy aún en posibilidades para asegurar eso... Ni lo he hablado con ella.
—¿Necesitas que ella te diga lo que quieres?
—Yes. Quiero que elija y que me elija a mí. ¿Qué clase de pregunta estúpida es esa? —hace los ojos en blanco. El latino le mira unos segundos, valorándole.
—Ciertamente una pregunta de clase estúpida como tú mismo has dicho —asegura.
—Es mi turno de preguntarte a ti algo.
—Adelante —asiente.
—¿Qué harías tú si no eligiera a ninguno? —le mira con firmeza. Roma se detiene un momento para pensárselo.
—En ese caso, nada. De hecho, es probable que hasta te ayudara.
—Lo que no quieres, entonces, es que te deje.
—¿Te parece ilógico?
—No, en lo absoluto —admite y se le ensombrece un poco la mirada. El romano le sonríe. Gales suspira y se encoge un poco de hombros mirando al suelo sonrojadito—. Es posible que entremos tarde al concierto... —mira su reloj.
—Oh, dios mío, ven —se apresura, porque como todos los latinos es un desastre para calcular el tiempo—. Austria nos va a matar, no quieres darle esa primera impresión... —se detiene en la puerta—. Sólo una última cosa antes de entrar... —le mira pensando en decirle que es posible que igual que él en parte haga esto por molestar Francia, es posible que ella haga esto por llamar su atención, pero decide guardárselo—. No hagas enfadar a Germaniae —le guiña un ojo y se mete a la sala donde ya está todo el mundo casi casi acomodado, yendo directo hacia delante.
—Existir hace enfadar a Germania—hace los ojos en blanco, siguiéndole nervioso, buscando a Galia entre el público, que está sentada mareando un poco a Suiza.
Suiza hace un sobreesfuerzo por no ponerse a chillar como loco sabiendo que Austria lo mataría, cuando Gales entra tras Roma por el pasillo que, por cierto, no es en el que van, van uno adelante. Y luego... Pues el clásico "con permiso, con permiso".
Cuando Roma llega hasta Alemania le hace levantarse para poder pasar y te aseguro que no le hacía falta meterle mano de esa forma para no caerse. Alemania pega un BUEN salto y se sonroja un MONTÓN.
—Shhhh —le susurra al oído al pasar sonriendo porque le encanta hacerle eso.
Suiza señala levemente hacia donde está Roma, detrás de Galia, después de notar que Alemania se levanta... A ver si así consigue que el acoso cambie de objetivo.
Alemania tiene un escalofrío y hasta hace un "ihhh" quedito. Galia mira a donde le señala y le sonríe a Gales mientras Roma se deja caer expresamente sobre Germania riendo.
—¡¿Donde estaban?! —protesta Germania y sorprendentemente sólo le riñe en vez de quitarlo.
—Hablando fuera.
Gales pasa frente a Roma y Germania... Y mira a Galia sonreírle y se le acerca y yo he dicho que no pero no se deja. La abraza.
—¿Estás bien? —pregunta ella dejándole, acariciándole la espalda.
—Hablando. Como si no te conociera —reclama Germania nerviosito mirando a Galia de reojo.
—Es verdad, pregúntale a él —le señala y sonríe inocente.
—Yes. No. Esto es peor que conocer al padre de cualquier chica —Gales se ríe un poco hundiéndole la nariz en el cuello. Ay Gales... ¡Mírate como estás, y no llevas ni veinticuatro horas!
—Shhh... —le calma Galia—. ¿Por qué? ¿Qué te ha dicho?
—¡Podrías habértelo tirado en este tiempo! —protesta Germania.
—¿Quién te crees que es como para que pueda embaucarlo en cinco minutos? ¿Tú? —replica Roma.
—Nada... Y todo a la vez. Creo que he superado la prueba —se separa un poquito intentando ponerse en cuclillas frente a ella, pero no cabe. Le acaricia la mejilla y desvía la mirada —. No me... no me ha seducido —Gales en susurritos, he de decirlo.
—¡Ah! ¡Me alegro! —exclama Galia... no sé por qué creéis que nada más eso era todo.
—Was?! Nein! ¡A mí no me embaucarás jamás!
—¿Me estás retando? —pregunta Roma tomándole de la pajarita y acercándole hacia sí, aun sentado sobre sus rodillas.
—Nein, en lo... Absoluto —Germania traga saliva e intenta que le suelte la pajarita.
Gales sonríe un poco tontamente y se acerca a besarla, total... Ya ha hecho un montón de cosas cínicas hoy, pues ella le besa de vuelta. Y suiza flipa y vuelve a flipar mirando al escenario preocupado deseando que Austria no vea esto.
Y Roma querría verlo si no estuviera peleando a coquetearle a Germania con los labios a medio centímetro de los suyos susurrando "Qué pena".
—Te he dicho que... Nein... —Germania rojo como tomate sacando vapor de agua por las orejas... Pero no le quita. El romano saca la lengua y le lame suavemente los labios.
Suiza carraspea intentando separar a Gales de Galia. Por parte de Gales sin éxito alguno. Germania tieeeeeemblaaaaa.
Y entonces todo el mundo aplaude porque empiezan a salir los músicos, así que Galia y Roma se separan, ella suavemente y él con brusquedad sentándose en su propia butaca vacía. Es que Galia y Gales no caben, sólo hay una butaca para ambos.
Suiza le informó a la gala sobre la fila del frente donde está el espacio de España y Prusia, claro que le informó. Pero estoy segura de que ella lo ignoró.
—Aaaargh! —protesta Suiza en los aplausos haciendo los ojos en blanco y dando el un salto para ponerse en la fila de enfrente, empujando a Canadá para sentarse justo al centro.
—Oh... —Gales levanta las cejas disculpándose profusamente con Suiza que le calla con un "SHHHHH!" monumental justo al momento en que todos se callan.
xoOXOox
Después de la tradicional marcha Radetzky con la que concluye el concierto... La sala irrumpe en aplausos. Suiza se levanta como la mayor parte del público, emocionado (a su estilo), Alemania y Germania aplauden con la misma cara inexpresiva, Roma, Veneciano y Galia se encargan de poner la emoción en los aplausos del grupo de las primeras filas.
Suiza busca a Austria con la mirada y le hace un gesto de sonrisa habiéndose olvidado del todo de Galia que ha traído un novio y los problemas que eso puede llevar. Para él, el concierto ha salido bien y sabe que Austria estará más tranquilo ahora.
Para cuando acaban los aplausos, evidentemente, los músicos vuelven a los vestuarios y camerinos y Suiza se gira tan tranquilo a ver al resto, y quizás, como está de buen humor y no ha venido Prusia ni España que puedan molestarle, hablar un poco con ellos ya que... Austria encuentra un instante para sonreírle antes de irse y Galia es la primera en ponerle una mano en el hombro al suizo y recordarle que no la ha saludado adecuadamente.
Suiza pega un saltito, y la mira y RECUERDA por qué no debe relajarse con ella.
—G-Galia. ¿Qué te pareció el concierto? —pregunta tieso como una tabla, notando de reojo, además, que Gales está hablando un poquito con el maldito Roma y su padre.
—Ha sido muy bonito, ¿verdad? Austria es maravilloso.
—O-oui... lo... —se sonroja al notar lo que iba a decir, deteniéndose a sí mismo—, ehm, la música se le da bien. Ya nos dirá él si hubo errores o no.
—Ah, no le dejes que lo diga. Es demasiado crítico consigo mismo.
—No es consigo mismo, es con su orquesta. Él no debe haberse equivocado —asegura encogiéndose de hombros, carraspeando un poco, en tensión por si se le ocurre acercársele.
—A mí me parece que lo es con todas las cosas que le gustan. Por cierto, vas muy guapo hoy, nunca te había visto tan arreglado.
—Lo... —se detiene de decir lo que iba a decir, y le mira sonrojado—, es... no es nada, es que... es sólo que... —se acomoda la pajarita—. Así se vie-viene a los conciertos. Tú no te... ehm... ves.
Ella se acerca y levanta las manos con clara intención de arreglarle la pajarita. El problema de Galia que ya hemos planteado con anterioridad... es muy guapa, y... es chica. Ni siquiera puede darle un manotazo para quitarla. Traga saliva y le mira las manos con HORROR.
—¿Q-Qué haces?
—Se te ha quedado torcida —le sonríe y le hace un cariño en la cara cuando acaba—. ¿Cómo pasaste el año nuevo?
El Helvético traga saliva y se lleva una mano a la cara a donde le ha tocado y es que es completamente notorio que Galia tiene un terrible y maligno efecto en él.
—Bien. Bien... b-bien. Ehm... T-Tú qué, cómo... ehm... has venido con Wales, ¿no?
—Ah, sí, ¡Que observador! —sonríe—. ¿Te gusta? Es ese chico de ahí —se lo señala.
—Oui, oui... es decir no me gusta él, pero m-me parece muy bien que estés pensando en sentar cabeza con alguien en lugar de... bueno.
—¿Sentar cabeza?
—Oui, es decir... —se sonroja —, en lugar de estar como esa vez conmigo, me-mejor tener... a alguien, ¿sabes?
—¿Esa vez contigo? —carita de desconsuelo, él le mira en espejo con esa cara.
—Pues... lo que quiero de-decir...
—No deberías estar celoso, tú me gustas de todas formas —le toma de la mandíbula y le da un besito suave en la mejilla... demasiado cercano a los labios para ser del todo cómodo. Suiza abre los ojos como PLATOS, súper nervioso.
—¿C-Celoso? ¡No estoy celoso! —Protesta y ella le sonríe con eso —Galiaaa...
—¿Qué? —sonrisita.
—E-Es que qué demonios... —protesta y luego aprieta los ojos—, perdona. ¿Qué es lo que haces?
—¿Qué hago de qué? —inclina la cabeza. El suizo toma aire un poquito en pánico, pensando que quizás está exagerando y la pobre mujer no está haciendo nada y él es un paranoico.
—Ehm... ¿c-cómo pasaste tú el año nuevo? —trata de salir corriendo del tema en cuestión hacia un tema más manejable.
—Muy bien, fui a casa de mi mejor amiga Britania y vinieron a cenar todos sus hijos.
Él asiente... con lo que le cuesta a este hombre hacerle conversación a la gente.
—Oh... England es buen amigo mío. A los demás no les conozco bien, pero veo que tú sí —asegura y luego vacila con lo que ha dicho y lo que se puede insinuar—, es decir, de pequeños... es decir, bueno ahora también...
—¿Quieres que te presente a Cymru?
—Cymru?... —mira a Gales de reojo un poco confundido—. O-Oh. Oui, bueno... si quieres. Por cierto... ¿Qué vas a decirle a Österreich?
—¿Qué voy a decirle de qué?
—Pues... —parpadea y luego se piensa que no tiene idea de qué es lo que ES realmente Gales fuera de lo que le ha dicho a Inglaterra. Decide que quizás no sea mala idea ver cómo es que lo presenta —. Olvídalo, sí preséntamelo.
—Cymru —le llama acercándose un poco a donde está—. ¿Puedes acercarte un momento? —movimiento de mano. Gales, que estaba hablando un poco con Alemania también, levanta las cejas al ver que le llama y les pide un momento, acercándose a ella con seriedad y formalidad —Mira, querido, quiero que conozcas a alguien...
Gales, que no es que haya vivido enterrado en un agujero y sabe perfectamente quien es, le extiende la mano a Suiza.
—Yes? —pregunta Gales mirando a Galia de reojo un segundo, a pesar del movimiento, asumiendo que no va a presentárselo como Suiza tal cual... ¿Sería otro hijo suyo o algo así? ¿O estaba con... Austria?
—Este es Suisse, me parece que no os conocéis mucho, pero es un chico al que quiero mucho.
—Oh... —levanta un poco las cejas Gales, interpretándolo de manera... extraña, mira a Suiza a los ojos—. Switzerland, hello.
Suiza... adivinen. Sí, justamente... se sonroja.
—I am Wales, nos vimos hace no tanto en una reunión de la FIFA —le recuerda Gales formalmente, apretándole la mano y notando la incomodidad. Galia sonríe tan feliz mirándoles a los dos.
—Ja, ja. E-En Züri —asiente Suiza en Suizo-Alemán, cosa rara porque no suele hablarlo más que con los suyos (porque se burlan de él) —, ehm... yo soy el... el... ehm... me conoce por Österreich.
—Por Austria y por France... de hecho France me ha hablado más de ti que Austria.
Gales levanta AÚN más las cejas y le suelta la mano entrecerrando un poco los ojos tratando de recordar... pero es que seguirle a Francia la historia de sus amantes era absolutamente imposible, sin embargo el sonrojo del suizo lo explica todo.
—No le creas nada al imbe... —Suiza carraspea otra vez sonrojado y con el ceño fruncido—, perdona. No le creas nada a France de lo que te diga de mí. Yo... soy el yerno de Galia —explica para Gales, gracias, Suiza, por aclarar la situación.
—Suisse siempre ha querido mucho a mis hijos y a mí también —añade Galia.
—Su... yerno —Gales mira a Galia un segundo y luego a Suiza—, entiendo.
—No, no... no no... no es lo que… No es así —Suiza niega con la cabeza fervientemente.
Gales piensa entonces... Amante de Francia (nada raro), amante del... ¿otro hijo? Amante quizás también de Galia. Se humedece los labios planteándose con cierto temor la opción de que Galia quizás hace con más gente, por ejemplo con el suizo, exactamente lo mismo que está haciendo con él.
—Es decir, no es que no quiera... bueno es que Österreich es un idiota y France también —asegura y luego aprieta los ojos—, perdón. Quiero decir que no es que tenga una buena relación con ninguno.
—Suisse, no tengas vergüenza, es bueno —asegura Galia.
Gales se cruza de brazos mirando el intercambio y sintiendo repentinamente esa inseguridad que Francia le hacía sentir (cielos, hoy a Francia deben sonarle los oídos con toda la humanidad pensando cosas de él). Quizás él había ido con mucha seguridad por ahí, sin que le importara que todos le vieran dándole besos a Galia y portándose como un idiota medio enamorado, cuando casi que todos los presentes tenían lo mismo o quizás más que él con ella.
—¡No es vergüenza! Es que... lo pones así como que yo tuviera ALGO, cuando en realidad es Österreich el... bueno, es él el que está en alguna medida como, más o menos, co-conmigo.
—Me gusta mucho como se os ve a los dos juntos —asiente ella.
—A mí me alegra que ustedes dos lo estén —suelta Suiza rojo como cereza, intentando otra vez desviar la atención.
Galia sonríe, toma a Gales del brazo y le guiña un ojo a Suiza en esa de "pero ya te he dicho antes que no te preocupes". Gales se tensa un poquito cada vez más confundido y evita que Galia le tome del brazo, levantándolo y abrazándola de la cintura, un poquito posesivo.
Suiza hace un poco los ojos en blanco porque SAAABE lo que ese guiño insinúa, guardándose las manos en los bolsillos.
—Y a todo esto, ¿dónde está tu hijo? —pregunta Gales con suavidad.
—Ah, no lo sé... —se le recarga un poco y mira a Suiza esperando que él lo sepa.
—Debe estar en los vestidores, gritándole a alguien si es que se han equivocado... no debe tardar en salir, de hecho, ehm... creo que voy a ir a buscarle.
—Merci —le sonríe Galia. Suiza se sonroja un poco con la mágica sonrisa de Galia, carraspea, mira a Gales un instante—. ¿O quieres ir con él? —le pregunta a Gales.
—Ir con... oh. Como prefieras tú, yo estoy aquí haciéndote compañía —se encoge de hombros —, ¿quieres que vayamos con él?
—Ah, yo por ti, pero podemos saludarle con todos juntos —le hace un cariño en la cara a Gales—. Aunque tengo que hablar con Rome después.
—¿Por mí? —sonríe un poco con el cariño a pesar de todo, aunque se sonroja igual con su inseguridad—, ¿quieres hablar con él de una vez? O... puedo salir un poco para darte espacio si es lo que necesitas.
—Ah, no, no, no corre prisa.
Suiza hace los ojos en blanco con todo el intercambio, mirando su reloj y preguntándose si notarán acaso si se escapa a buscar al austriaco igual.
—¿Quieres saber lo que me dijo a mí hace rato que habló conmigo? ¿Qué te ha dicho... Germania? Es de lo más inusual para mí todo este intercambio...
—Germania está enfadado. ¿Qué te ha dicho Rome?
—Que no tiene interés en seducirme... si eso te deja más tranquila —desvía un poco la mirada aun un poco picado con ello a pesar de haber racionalizado todo el encuentro.
Galia parpadea y yo creo que Suiza puede irse si quiere. Se ha ido cuando Gales propuso lo de contarle lo que ha dicho Roma. Fue como... adiós.
—De hecho parecía... me ha dicho que era bastante absurdo y que no tenía ningún interés —sonríe de lado—, aunque también insinuó...
—¿Aja?
—No quiero adelantarme a los hechos, Galia... —confiesa y la mira a los ojos—, esto... nosotros... hace menos de un día y yo sé que tengo la terrible tendencia a caer en estas trampas —suspira y ella le pasa una mano por el pelo, escuchándole. —Y él me insinuó claramente también que tú podías estar haciéndome pensar cosas...
—¿Cuáles cosas? —le mira preocupada. Él se ríe un poco negando con la cabeza.
—Lo siento, sueno bastante débil y tonto —admite.
—No, no, dime... ¿qué te ha dicho?
—Me ha dado la idea de que aseguraba que estabas haciéndome ilusiones nada más y con ello no puedo evitar pensar que... —se humedece los labios—. ¿Te acuerdas que te dije que yo no esperaba nunca que pasara nada? Pues...
—Oh... —aprieta los ojos. Él le mira preocupado con el gesto.
—Eh, eh, eh... Tranquila —le toca la mejilla—, no es que espere algo muy muy serio desde ya, no quiero agobiarte.
—Tengo que hablar con él... —repite preocupada ahora—. Tienes que ser fuerte.
—¿A qué te refieres? —parpadea un poco ahora sin entender.
—Rome... es muy listo, Cymru y va a intentar engañarte si cree que eso sirve para lo que quiere. Tienes que ser fuerte para descubrir que es cierto.
Gales se lo piensa un poco, inclinando la cabeza.
—¿Qué es lo que es cierto? No dudo que sea muy listo y... Pueda quererme usar en caso de ser necesario. Tiene también mucha labia y ha sido capaz de relajarme un poco —confiesa y le acaricia el brazo—. Quizás no debí relajarme.
—No lo sé. No puedo ayudarte con él, es posible que si no te relajas utilice eso y si lo haces lo utilice también. No hay una forma correcta de hacerlo.
—No estás consiguiendo que aumente en lo absoluto mi pobre opinión de él... ¿lo sabes, verdad? Es increíble que sea capaz de hacerte esto, aun cuando le he dicho... Aun cuando le he dicho que así no te hacía feliz.
—Por eso tengo que hablar con él.
—Me preocupa que hables con él...
—¿Por qué?
—Si es tan malicioso, entonces va a convencerte de que realmente no necesitas a nadie más que ellos... ¿has dicho que Germania estaba enfadado también?
—Sí lo está, puede que te diga algo.
Gales suspira y la mira, no sin notar que no ha negado que quizás Roma pueda convencerla de no seguir lo suyo... Y es que además, lo suyo es UNA noche, una estúpida noche y él siente que ya está peleando por el AMOR de Galia. Aprieta los ojos desaprobando su propia conducta.
—Sólo tienes que aguantar. Ahora es todo muy reciente y van a reaccionar mucho, pero en un tiempo ya se les olvidará o incluso les parecerá bien.
—Quizás fue un poco prematuro venir aquí... —murmura preocupado.
—No te preocupes todo irá bien —beso rápido. El británico le deja hacer, queriendo creerle de verdad. Sonríe de lado.
—Todo irá bien —repite para sí pensando de nuevo... Sólo llevas UN día, frena, ¡FREEEENA! Relaja tus potros. Es que a él no le pasaron el memo de Helena de "poco a poco".
Germania, por su parte, FULMINA a Galia/Gales a la distancia. Roma está hablando con Italia ahora.
—Quizás entonces nos estamos preocupando demasiado por todo esto en vez de sentarnos a disfrutar cómo es que tienes a demasiados hombres tras tus huesos, Galia —bromea un poco, tratando de relajar todo el asunto. Ella se ríe con eso asintiendo.
XoxoxoX
Suiza por su parte, entra a los camerinos después de pelear un poquito con el hombre de la puerta, que por alguna razón le tiene mala hostia y nunca le deja entrar, caminando hasta el del austriaco.
Que está envuelto en una toalla de haberse duchado ahí a pesar de lo mucho que detesta esta ducha, pero si tienen que ir a comer ahora todos juntos, no puede pasar por casa.
—Österreich?
—¿Es que ya no hay privacidad ni aquí? —suelta mirándole a través del espejo mientras empieza a vestirse.
—¡Oh! Oh, perdona es que... no sabía que aún no salías y... —aprieta los ojos sonrojado.
—Más negligencia en el Musikverein al dejarte entrar, ¿por qué no me sorprende? —quizás porque tú eres especialmente ambiguo en cuanto a el asunto de si deben o no dejar pasar a Suiza...
—Oh, no pensé que no debieran dejarme pasar —se sonroja aún más, porque es que no le gusta cruzar líneas que no debe cruzar, cosa que sabemos que Austria sabe perfectamente y justo por eso no debe dejarlo claro para poder protestar por ello —, te... te puedo esperar afuera, sólo quería felicitarte y... —incómodo, sintiéndose ahora fuera de lugar, decide callarse.
—¿Y? —pregunta abotonándose la camisa.
—Quería hablar contigo de algo de tu madre... —suelta. El de anteojos le mira de reojo aun a través del espejo, mientras se pone los gemelos.
—Galia —corrige.
—Bueno, ja... de Galia, perdona —sigue vacilando con la firme idea de irse, porque es así de cuadrado... agradece no haber traído las flores que tiene en el coche para felicitarle del concierto, sintiéndose un poco absurdo con ello —, pero podemos hablar de ello ahora que salgas.
—Schweiz —le llama mientras se anuda el pañuelo al cuello.
—Was? —le mira deteniéndose de caminar a la puerta, a la vez que parando la línea de pensamiento de las flores y todo ese rollo.
—El mal ya está hecho —sonríe un poco y va a ponerse los calzoncillos.
Suiza suspira pasándose una mano por el pelo y mirándole las piernas hasta que se esconden por debajo de la camisa, sonrojado y embobadito. Le odia un poco porque si sonríe es que no le pareció TAN terrible y puede que sólo le esté molestando un poco.
—El mal... —murmura a regañadientes, cruzándose de brazos.
—¿Entonces? —empieza a peinarse sin intención de ponerse aun los pantalones.
—¿E-Entonces qué? —sí... embobado.
—Estabas contándome lo mucho que te ha gustado el concierto...
—Ahh... e-eso, ja —levanta la vista sonrojándose y le mira peinarse que no es como que le parezca mucho menos idiotizante que sus piernas, con lo que le gusta su pelo (cielos Suiza, eres vergonzoso) —, ehm... ha ido bien, ¿no? Me... ehm... es distinto cuando te pones en el violín.
—¿Te lo parece?
—Es decir, más allá de que estés allá o acá, aunque no sé cual prefiero... no que prefiera alguna de las dos opciones.
—¿Qué es lo que te parece que tiene de diferente?
—Cuando diriges no tocas, y estás de espaldas todo el tiempo —aunque te veo mejor el culo —, cuando tocas... puedo oír que lo haces a pesar de que todos los demás están tocando... esos conciertos me tienen más atento —¿por qué será? —. Y... puedo ver tus expresiones, lo que me hace más fácil saber lo que yo debo de... ehm... sentir.
Austria se da la vuelta y le mira directamente un instante, sonriendo un poco. El mayor cambia el peso de pie.
—E-Es esa la diferencia —concluye.
—Así que prefieres que toque —medio acusa, provocando que el helvético trague saliva.
—A-A que dirijas... —no tan seguro de que ahora estén hablando del violín. Se sonroja más.
—Será por tu obsesión sobre la necesidad de que esté haciendo cosas útiles todo el tiempo —sonríe. Suiza parpadea, porque esa no parece una mala excusa.
—Exactamente, es por eso —se cruza de brazos más tranquilo. Austria se ríe mientras se sienta a ponerse sus calcetines y el helvético le mira las pieeeeeeernas oooootra vez. Joder, ¿no puedes ponerte los calcetines con PANTALONES, Austria? Gracias —Ehm... t-te decía de tu, eh... te decía de tu madre.
—Galia.
—Galia —aprieta los ojos —, vale, quizás no te interese demasiado esto que voy a decir. Sólo... bueno, ha venido con alguien.
Su primer pensamiento es que ha traído a Francia, así que pone cara de fastidio, a lo que el suizo levanta una ceja, porque había pensado que quizás le importaba un pepino... y ya ve que no del todo.
—Ehm... England estaba un poco preocupado con ello, de hecho.
—¿Por?
—Es un joven, y... bueno —se encoge de hombros —, son hermanos.
—Was? —parpadea sin entender ahora, yendo a por sus pantalones... gracias.
—Wales, con quien ha venido. Iba a decirte antes del concierto, pero pensé que... bueno, pensé que estarías tenso.
—Wales... —piensa en ello, tratando de recordar cuándo le vio por última vez.
—Es alto, rubio, perfectamente peinado y vestido, parece bastante formal y bueno, ya les verás ahora —se rasca un poco el cuello.
—¿Te parece adecuado?
—Para tu mad... ehm... ¿Galia? —levanta las cejas.
—Pues que lo haya traído. Imagino que Vater no estará demasiado feliz.
—Creo que ni Rom ni vater que... de hecho, parece enfadado.
—Oh... entonces... ¿lo ha traído como una cita?
—Ja... les he visto —carraspea un poquito —, bueno, tú sabes.
—Insisto en el asunto de que... ¿ella no estaba haciendo algo así con vater? —aprieta los ojos porque a pesar de todo no es tan feliz con los cascos ligeros de... su madre y su hermano.
—Ja, vater me contó a mí, y también te contó a ti... y le contó a Liechtenstein —seh, le contó a todo el que quiso oírle, tan orgulloso.
—En fin... entonces se ha buscado a un británico para hoy. Que encanto —tan sarcástico. Suiza vacila un poco porque no es que él no lo haya pensado así del todo... pero sigue insistiendo en que le conviene que no sólo sea por hoy, sino que se MANTENGA con él.
—Quizás no es sólo para hoy, quizás pudiera ser algo más permanente...
—Me preocupa por Vater, en general por lo demás como si quiere tirarse a todos los británicos.
—Österreich... —Le mira fijamente y vacila un poco antes de hablar, porque NO suele meterse. El de anteojos le mira, acabando de ponerse la chaqueta —Perdona que me meta —advierte —, ¿pero no eres un poco duro con ella?
—¿Por qué? ¿Porque me da lo mismo?
—Es que ella... dice cosas positivas de ti. Me da la impresión de que se esfuerza...
—¿Y qué esperarías que yo hiciera?
—No me lo tomes a mal, pero ni siquiera me dejas llamarla tu madre.
—No me gusta que se me considere hijo suyo, pero no significa que sea malo con ella —sentencia. El helvético levanta las manos y asiente.
—Ya he dicho yo que en realidad no te importaría demasiado que viniera con alguien... ¿ya estás?
—Ja.
—Vamos —le mira de arriba a abajo, aprobando. El moreno se pasa una mano por el pelo y se va detrás —¿Todo bien? —le mira de reojo y Austria asiente.
Así que después de las felicitaciones de rigor por parte de todos los que no están protagonizando el drama... Germania, con el ceño fruncido, se acerca al grupito que está, asumo, en el vestíbulo del Musikverein si es que tiene uno, si no, pues en el patio de afuera debe tener vestíbulo, si tiene un palco cubierto para el príncipe, tiene un bloody vestíbulo.
Germania se acerca entonces con el ceño fruncido, y viene atrás de él un bastante valiente Gales, que está haciendo un par de muecas con la cara, pero trae la nariz levantada.
—Österreich —se le acerca un poco, con las orejas rojas y cara de MUY pocos amigos —. Ha ido bien. Concierto.
—Danke, vater. ¿Te has peleado con los determinantes?
—Me he... ¿peleado con was? —pregunta levantando las cejas genuinamente sorprendido y con cara de culpable, por cierto.
—Olvídalo. ¿Cómo estás?
Gales se detiene junto a Alemania, con los brazos cruzados tratando de no llamar en lo absoluto la atención, y es CLARO que tiene un buen rojizo en el pómulo izquierdo. No se lo toca, aunque entrecierra un poco el ojo.
—Enfadado con tu mutter.
—Algo me ha dicho Schweiz al respecto.
—Te lo ha dicho entonces... ¡bah! Todos son unos idiotas... ¿dónde está? Seguro sigue hablando con el idiota de Rom —se cruza de brazos.
—Cuando hemos salido no estaban aquí.
Germania protesta bajito con su nube en la cabeza de muy mal humor, mira a Gales de reojo.
—¡Además no se ha ido! ¡A pesar de todo, sigue aquí!
Austria mira a donde mira su padre disimuladamente. Gales se revuelve un poco, mira a un lado, mira al otro, y se pregunta si Galia va a volver... o si debería acercarse a saludar. Ese es Austria, ¿no? Claro que qué coño va a decirle... oh, mira, soy la adquisición de tu madre de anoche a hoy. Suspira mirando su reloj, tocándose distraídamente el pómulo.
Suiza, que también se ha girado a mirarle un segundo antes que Austria, levanta una ceja cuando además, Alemania le mira a él, y luego a Austria con cierta preocupación sin saber muy bien qué hacer, porque además Gales parece haber considerado que Alemania es con quien puede hablar un poco, así que sigue ahí de pie a su lado sin hacer nada.
—Parece incómodo, al menos —valora Austria mientras Italia habla con Hungría y Alemania sin hacer mucho caso a Gales en realidad.
***AQUÍ FALTA EL TROZO***
—Y asegúrate de hacerlo de prisa, Schweiz —ordena dando incluso una palmada, con su aire más estirado EXPRESAMENTE mientras su padre se lo lleva.
—No me aplaudas a mí ni... AGH! —grita Suiza, enfadándose ipso facto con la palmada, fulminando a Austria pero siendo arrastrado por su padre sin poder evitarlo.
Austria se ríe un poco sin mirarles demasiado, acercándose a los demás. Especialmente hacia Gales con cierta curiosidad... o ¿os creéis que está en el club del cotilleo de gratis?
Gales se pone tieso y derecho de INMEDIATO, carraspeando un poco y dejando de tocarse la mejilla, sin tener IDEA de qué actitud tomar. Estira un poco el cuello y espera que NO se le note en la cara lo que él siente... que es que no está seguro de que no le haya hecho al menos una fisura en el hueso de la cara el bárbaro de Germania.
Aun con todo, Austria se planta junto a Hungría porque nunca se sabe cuándo se puede necesitar protección y ya ha visto algunas veces lo que Inglaterra hace con Francia... además de que este tipo parece haber aguantado un golpe de su padre, cosa que no hace todo el mundo. No que tenga que pegarse con él por nada, claro, pero... Hungría le sonríe y le toma del brazo.
—Hallo —saluda a ambos. Hungría la cómplice no le contesta inmediatamente, esperando que Gales se vea FORZADO a contestarle.
—Ehm... Hello —carraspea un poco Gales, nerviooooso —. Wales, no sé si me recuerdas.
—Ah, Wales, ja. Herr Österreich —se presenta a sí mismo sin darle la mano, por supuesto—. Danke por venir.
—Herr... Österreich —hace una pausita notoria y suspira un poco al notar que no le dan la mano, guardándosela en el bolsillo —. Precioso concierto, no había tenido oportunidad de venir nunca... hay que agradecer a su madre por invitarme.
—Ah, ja, danke, me alegro que haya estado al nivel de las expectativas —será de las tuyas porque el lunes se van a cagar TODOS, como todos los años—. Un curioso asunto el de Galia.
—¿Curioso por qué, si puedo preguntar?
—No suele presentarse con más compañía que la de mein vater o Rom, habitualmente.
—Ah... yes, de eso me he dado cuenta ya —asegura con el pelín de sarcasmo que no puede evitar agregarle, se encoge de hombros —, Supongo que, como en todo, siempre hay una primera vez —sonríe de lado. Austria levanta una ceja, notando el sarcasmo —. Me pregunto, Herr... si he de ponerle a usted en la lista de los indignados.
—¿Cree que debería estar en ella por algún motivo? —pregunta con suavidad, aun valorándole... y pensando que definitivamente, podría ser peor, por lo menos no le había dado por traer a alguien como Prusia.
—No, en lo absoluto. Pero más de alguno que he colocado la lista está ahí, sin duda, a pesar de mi opinión —se encoge de hombros —, no es siquiera media tarde y ya he optado directamente por preguntar.
—Es evidente que no se puede contentar a todo el mundo. Algún motivo habrá para semejante conducta —frunce un poco el ceño sabiendo que hablan de Germania.
—No, pensaría yo que usted está en la misma circunstancia exacta, y no veo ningún cuchillo en mi cuello—suspira pensando en Francia.
—Cuchillos... —repite pensando en el asunto de la circunstancia exacta porque evidentemente él hablaba de Germania... por un segundo piensa si acaso Suiza... Gales levanta la mano y niega con la cabeza.
—Nada de importancia, sólo algunos sobresaltos menores, que bien valen la compañía de su... —se detiene de decirlo notando que él le ha llamado Galia —, de Galia.
Austria hace un gesto de escepticismo con ese comentario sobre estar al lado de Galia. Es cierto que no sabía qué había sucedido en realidad pero eso no sonaba como un poco... ¿exagerado? ¿O es que...?
—Bueno, hay que admitir que después de un tiempo es una mujer bastante encantadora.
—No creo poder hablar aún de sus encantos a través del tiempo... Pero si estoy aquí, claramente es porque creo que debe serlo.
Austria levanta la ceja con más escepticismo todavía... al menos motivación hay.
—Y aun así parece haber algunos aspectos que podrían hacer apelar a la sensatez —le mira la marca del golpe. Gales toma aire y se encoge de hombros.
—No puedo negar que yo estaba pensando ya lo mismo y con bastante alarma pero... —se humedece los labios —, ella parece tener genuino interés en que esté aquí... A pesar de que sea una insensatez.
—¿De verdad? ¿Y a qué puede deberse?
Gales le mira a los ojos, valorándole y el germánico le sostiene la mirada, con la barbilla levantada.
—Habría que consultarlo con ella, pero si usted deja sólo en mis manos la respuesta yo diría que debe ser culpa del humor británico que le ha parecido irresistible —bromea hablando con suavidad y a la vez expresión completamente seria. El austriaco le mira igual con expresión neutra y seria, de Fraulein Rottenmayer —. Veo que a le parece tan impresionante como al resto... —sigue con la misma expresión.
—En fin... si a ella le parece bien —se encoge de hombros. El galés suspira y sonríe de lado.
—Espero, sinceramente, que se lo parezca —confiesa estirándose un poco la corbata —. O mi sensatez no dejará de reclamarme. Le aseguro que el riesgo vale la pena.
—Cada uno es consciente de cuanto está dispuesto a aguantar —valora y de repente piensa en Francia y en si debe saber esto.
Gales asiente, sonrojándose un poquito aunque acaba de caer en la cuenta de algo que dijo el austriaco... Sobre que Galia no suele presentarse con más gente que Germania o Roma. Piensa en Suiza y Alemania y lo que había pensado antes. Se tranquiliza un poco sonriendo levemente con satisfacción.
—Le aseguro que su madre es especial.
—Lo que me resulta curioso es que tan poco tiempo y ya le ha presentado a toda la familia...
—Me ha presentado incluso a los que ya conocía... —asiente pensando en su madre y Francia —. Y no hay uno sólo aún que parezca estar conforme... Lo cual me parece a mí curioso también ya que a pesar de lo abrupto... Tengo buenas y honorables intenciones. Y perdone, no lo digo intentando venderme como buen postor, sólo establezco que a pesar de conocer su situación sentimental, ella parece buscar lo mismo que busco yo —Se calla arrepintiéndose un poco de todo el discurso y levanta una mano pidiéndole disculpas. Austria le mira valorando todo el discurso y asiente sonriendo un poco, conforme al entender que Francia no le gusta el asunto, le cae mejor... tan adulto.
—Hay gente que no sabe mantenerse al margen de lo que no le importa —concede y el británico levanta una ceja un poco al ver la leve sonrisa y asiente de acuerdo.
—Se sorprendería, además, al notar lo hábil que puede ser esa misma gente para mantenerse al margen cuando le conviene —responde mirándole atentamente, tratando de descubrir si habla de su idiota hermanito y su... Pareja.
—¿Me sorprendería?
—Quizás no tanto...
—¿Es indiscreción preguntar qué ha pasado?
Gales valora si decírselo o no, porque si es una indiscreción, y no sabe si a Galia le gustará que lo sepa o no... Pero es Francia, quien querría salvaguardar cualquier apariencia. Él, al menos... No.
—Vamos a obviar por un momento la indiscreción... —decide. Austria sonríe de lado con eso —. El otro hijo de Galia consideró de manera del todo absurda, que HABLAR no era suficiente conmigo y debía amenazarme con un cuchillo de carnicero de este tamaño —muestra el tamaño con los índices de las manos.
Austria levanta las cejas con eso. El británico hace los ojos en blanco y con eso le duele el pómulo, así que hace un gestito de dolor.
—No todos en esta familia somos iguales, afortunadamente —comenta al notar el gesto. Gales le mira otra vez y disimula un poco el gesto sonriendo levemente —. No planeo disculparme en nombre de Frankreich porque considero que no es de mi incumbencia si quiere ser un maleducado, pero lamento el asunto con mein vater. Aun no entiende del todo las formas de proceder.
Gales sonríe un poco más de lado porque alguien completamente respetable, y al menos de apariencia, un caballero hecho y derecho, le acaba de llamar maleducado al francés. Además... Bueno, disculpas a nombre de Germania, es más de lo que esperaba.
—Thank you. No quiero sonar cínico al decir que este asunto de su padre... Tiene motivos. Motivos que claramente hablé con Galia cuando veníamos —se humedece los labios —. Verá... No suelo ser el hombre que se mete en las relaciones a meter discordia.
Austria le mira, escuchándole y Gales se calla porque se escucha a sí mismo un poco idiota justificando sus acciones con el hijo de la mujer que se ha tirado... Suspira otra vez.
—No hay duda al respecto de que mein vater esperaba otro tipo de procedimiento por parte de Galia, sin embargo me mantengo en que sus acciones no son justificables y le aseguro que va a ser reprendido por ello con la esperanza de que no se repita en el futuro —se pone bien las gafas pensando que Alemania y Suiza van a tener que ayudarlo con eso... o quizás Roma, lo cual es un problema.
El galés parpadea y levanta las cejas de nuevo. ¿Reprendido? Quién era este hombre que hoy por hoy pensaba que las formas eran lo suficientemente importantes como para reprender a alguien (en concreto a su padre, quien además, no sobraba decirlo, estaba seguro le había partido el pómulo derecho en dos con al menos el triple de fuerza de con la que pegaba Escocia, lo cual era MUCHO DECIR) por no seguirlas.
Germania... bienvenido a la noble y antigua Casa de Austria. El privilegio de pertenecer incluye varias ventajas... y algunos inconvenientes. Puedes consultar a la laaaarga lista de individuos que han pasado antes por ahí. Que aun pertenecen, de hecho. Prusia puede contarte como de mierda es que se te medio considere...
Germania ha dicho la desafortunada frase "¿reprenderme a mí? A mí sólo me reprende Odín" y yo le he tenido que pedir que recuerde el fin de esa historia... Con Loki.
—Ehm... Thank you. Yo hablaré con Galia y... No prometo nada por lo irregular de la situación, pero espero no verme en la necesidad de incomodar a Germania de nuevo.
Austria sonríe y asiente, no muy seguro pero al menos el hombre parece formal y por lo que conoce a Inglaterra, debe serlo, así que aunque no confía demasiado, tiene el beneficio de la duda. El británico sonríe de vuelta y se humedece los labios inclinando un poco la cabeza.
—Quizás haga una pregunta realmente obvia... ¿Pero ese era un Stradivarius, verdad? —pregunta cambiando el tema radicalmente.
—Desde luego —asiente suavemente.
—Tuve la suerte de admirar, y le confesaría que de tocar pero después de mirarle hacerlo a usted, lo que hice fue profanarlos, The Mendelssohn and The Kreutzer previo a sus subastas en London hará unos treinta años... Unas verdaderas obras de arte —comenta y... Es que de verdad que al ocioso ESAS cosas le interesan, ni siquiera es que esté haciendo un sobreesfuerzo por hacerle plática.
—Ah, los conozco. Herr Stradivari era un buen amigo mío en vida.
—¡Vaya! Claro que era de esperarse —sonríe —. Quizás algún día pueda contarme un poco de él.
—El mío fue un regalo. En conmemoración a la Victoria en la batalla de Wien en septiembre de*, contra el imperio Otomano. La famosa batalla de los croissants.
—Oh, el panecillo robado por France... —asiente... la obsesioooon.
—Distribuido, más bien diría yo, pero en fin, hay una gran tradición repostera en mi casa, puede apropiarse de ellos si no es capaz de inventar algo él mismo —gesto de desinterés.
Gales suelta una risita por la nariz que debería pasar desapercibida por cualquiera. Austria ganando cada vez más puntos para con Gales, sin duda. El de anteojos levanta una ceja porque... si ha emitido sonido alguno, a la distancia a la que está, la ha oído.
Hombre, sólo le ha hecho gracia, se encoge de hombros con una suave sonrisa aún. Es que el austriaco no está acostumbrado a que nadie entienda nada TAN SUTIL como un chiste...
—Detecto cierto grado de animadversión por Frankreich ¿No se deberá al contratiempo reciente...?
Gales sonríe un poco culpable, asumiendo por los comentarios del austriaco que es algo que comparten.
—"Atrapado" sería la expresión apropiada para este momento —se sonroja levemente pero consigue controlarlo desviando un segundo la mirada —. No nos entendemos en lo absoluto, y esto viene desde decenas de años atrás.
—Comparto la desdicha, una desafortunada circunstancia agravada aun más con los recientemente descubiertos lazos familiares non gratos. En fin... —gesto de desinterés de nuevo.
—Puedo imaginarlo. Siendo honestos, en estos tiempos, los lazos consanguíneos están en asomado sobrevalorados —sonríe y se pregunta por un momento si en estos lazos familiares Non gratos está incluyendo a su madre. Evidentemente no pregunta.
—¿No se siente usted a gusto con sus hermanos? —pregunta con esa declaración porque... no le parece que Inglaterra sea demasiado intratable... aunque no conoce mucho tampoco a los otros ni sabe al respecto de su relación, claro.
—Será que no conoce bien lo latosos que son mis hermanos —sonríe, porque en realidad él se refería un poco a la sutil idea de Galia de que Roma probablemente sea su padre, lo cual le genera bastante desagrado.
—Sólo tengo el placer de conocer un poco más cercanamente a England.
—El pequeño... Mayor orgullo de my mother y de la familia. Muy laborioso muchacho, lleva bastante bien todos los asuntos del reino —asiente cínicamente —. Y se comporta más o menos de acuerdo a las circunstancias. Los otros dos son unos bestias.
—Siempre me ha parecido un hombre formal y razonable —asiente... porque a los sajones el sarcasmo les cuesta y además así lo piensa—. Por lo visto los hermanos bestias son una afección común, en mi caso están más o menos controlados los tres —el otro cínico.
—Quizás los mande aquí de vacaciones unos días, estos parecen ser bastante indomables —se ríe un poco.
—¿Qué tal un intercambio? —propone sonriendo también.
—¿De casualidad son igual de fuertes que su padre? —pregunta haciendo un sutil gesto con la mejilla.
—Quizás hasta más —recuerda el entrenamiento diario...
—Temo que voy a tener que rechazar la oferta... Sólo tengo dos pómulos y uno ya ha sido tomado.
—Es una lástima —se encoge de hombros sonriendo.
—Puede, eso sí, mandarlos con my mother... de vacaciones si algún día se salen del todo de control. Pega unos buenos gritos suficientes para hacer que su padre tiemble así que...
El de anteojos le mira pensando "gritos a mí". Lo siento, pero no das la pala Austria, hasta que alguien te ve en acción.
—Espero que no sea el caso, pero lo tendré en cuenta de darse —asiente.
—En fin... —cambia el peso de pie y mira un poco a su alrededor —, empiezo a preguntarme si Galia volverá algún día.
—Estaba hablando con Rom, por lo que me han dicho —hace un cambio muy sutil en su expresión que indica que está escuchando atentamente a un lado y al otro—. He mandado a ir por ellos, en realidad.
Gales toma aire, poniéndose nervioso de nuevo al recordar que está hablando con Rom y seguramente siendo convencida de que salir con él es una pésima idea.
Para cuando Germania y Suiza llegan, Roma está abrazando a Galia y hablando con ella suavemente y muy cerca como si fuera a secretos, mientras le besa en el pelo. Germania hace los ojos en blanco y carraspea cruzándose de brazos. Roma es el primero en notarle, levantando la cabeza para mirar de donde viene el carraspeo, sin soltar a Galia.
—Ya, claro... Lo que le falta al día de hoy. Ya nos vamos a comer, anden.
—¡Oh! —exclama ella levantando la cabeza y ambos se sueltan y se separan un poquito. Suiza se sonroja un poco sin mirarles y Galia se acerca a ellos —¿Habéis visto a Austria? ¿Cómo está?
—Ja, ya ha salido, está impaciente y de mal humor por tener que esperarles en lo que ustedes hacen arrumacos idiotas —suelta. La gala le mira un poco desconsolada con eso —. No me mires así —protesta un poquito aun de brazos cruzados porque sigue enfadado y es que además, no tiene mucha idea de cómo arreglarlo.
—No te enfades conmigo —le toma del brazo con suavidad.
—Pues cómo no enfadarme si además ahora... —es que ahora no sabe si le dan celos también que esté acarameladita con Roma y se lo robe un poco. Mira de reojo a Roma y luego a Galia a los ojos —, ¿ya arreglaste el desastre?
—No...
—Pero con Rom ya veo que ya te arreglaste... —no tan feliz. Galia mira a Roma de reojo y niega —¿Entonces qué han hecho en todo este tiempo? —pregunta tanto a Roma como a ella.
—Hablar, Germania —explica Roma —. Pero esto es un poco complicado —le hace una caricia a Galia.
—¿Hablar de qué? —mira a Roma y luego a Galia... y piensa que él habló con ella unos tres minutos.
—De nosotros —responde ella y el sajón frunce un poco el ceño porque eso es ambiguo...
—¿Hablar de la relación que con él si te tomas en serio y conmigo no? —pregunta —, porque conmigo no tenías tanto de qué hablar.
Galia baja la cabeza y la apoya en el brazo de Germania, cerrando los ojos.
—También hemos hablado de ti —asegura Roma.
—¿Qué han hablado de mí? —pregunta Germania sin quitar a Galia.
—De ti conmigo y de ti con ella.
Suiza se mira los pies, pensando que para esto le han aplaudido... manda daguitas hacia la zona geográfica en la que está Austria.
—Y de ti con ella, y de ti con el idiota...—agrega Germania mirando a Roma —, ¿cuál es tu plan?
Roma le mira con cara de circunstancias porque no se lo va a contar ahora. Germania vacila un poquito con la cara y mira a Galia de reojo.
—¿Estás... bien? —Sí, alguien le dijo "cuida a Galia como si fuera florecita de invernadero"...
La gala le restriega un poquito la cara por el brazo, porque no le gusta que estén enfadados. No te preocupes, quizás próximamente te enfades tú con él cuando veas que ha dejado a Gales como santo Cristo.
—Es que... —protesta Germania que en realidad suele ser más suave con Galia de lo que es con TODO el mundo, vacila un poquito sin saber cómo hacer y opta por levantar la mano y darle unas palmaditas en el brazo—, cómo lo traes además AQUÍ a ver el concierto de Österreich...
—Él me dijo que le gustaba —explica igual que le ha dicho a Roma, arrapándose más a él.
—Pues no dudo que le guste, pero... es que Österreich es nuestro hijo... y además, qué van a pensar todos si yo les he dicho que estaba saliendo contigo —murmura más bajito —. Ya bastante es que Rom se largue con cualquiera, ¿ahora tú también...?
—Rome no se larga con cualquiera, Germania, si hiciera eso vendría conmigo más a menudo.
Germania aprieta los ojos con esa declaración y mira a Roma con carita de angustias, que suspira porque sabe que la mayor parte de esto es su culpa.
—No sé hacer esto bien... perdóname —pide el germano. Suiza tiene el tino de carraspear en ese momento.
—Ehm... siento interrumpir, pero es verdad que nos están esperando.
—No te enfades mucho conmigo... —pide ella cuando Suiza le interrumpe.
—Quizás será mejor hablar de esto los tres en casa con calma —decide Roma, tomando a Suiza de los hombros en señal de apoyo a su idea. Suiza se tensa y Germania asiente hacia Roma pensando que bueno... en realidad, es que aquí, después del chico maltratado sigue ahí, y no se ha ido a pesar de todo.
—Vamos allá, con los demás entonces... vayan.
—Oye, ¿y tú qué opinas de todo esto? —pregunta Roma a Suiza cayendo en la cuenta, apretándole un poco hacia sí sin soltarle.
—¿Qué opino YO de ello? —pregunta tensándose un poquitín más y empujándole un poco con el hombro —¡Da lo mismo lo que yo opine de ello! ¡Yo sólo soy el yerno! —Mismo intento de defensa —, ¿qué voy a opinar?
—Pues tú eres de la familia... non? Es tu padre también.
—Ah, vater... es... bueno, sabía yo que estaba saliendo con Galia, pero ustedes suelen intercambiar con frecuencia... no estaba seguro de que les fuera a molestar.
—Ves lo que dice tu hijo —Roma le señala Suiza a Germania, que estaba a punto de decirle a Galia su confesión de lo que pasó con Gales, levanta la cabeza y mira a Roma sin haberle oído.
—Was?
—¡Que no nos tendría que molestar porque cambiamos de pareja a menudo!
—¡Nein, no dije que no debería molestarles, dije que no sabía si les molestaría! —protesta un poco Suiza.
—¡Yo no cambio de pareja a menudo, ese eres tú! —señala a Roma. Roma pone los ojos en blanco.
—Lo que yo quiero decir —insiste Suiza, intentando enmendar su error o su comentario inapropiado —, es que ustedes están con todos entre sí, no es uno nada más. Quizás no sea tan grave incluir a una persona más en su harem —se encoge de hombros. Roma Facepalm —. A-Aunque quizás es una i-idea errónea de mi parte.
—Vale, tranquilo —palmaditas, pat pat... Germano idiota CERO empático.
—Ehm... Galia... —comenta Germania así como de pasadita. Ella le mira —. Tuve una conversación hombre a... hombre con el muchachito.
—¿Qué le has dicho? —levanta las cejas.
—Pues... algunas cosas que no me parecían...
—Oh... ¿y qué dijo?
—Más cosas que no me parecieron...
—¿Como cuáles?
—Sus intenciones contigo.
—Oh —asiente.
—Y es posible que haya perdido un poco la cabeza...
—¿Qué?
—Porque al parecer él está muy seguro de lo que va a pasar, y me ha dado rabia...
—¿De qué está seguro?
—Pues que tú y él... y sólo me he enfadado un poco más.
—Pero no tienes que enfadarte... —suspira.
—Ya, ya lo sé, pero no pude evitarlo —¿no quieres decir de una vez que su pómulo se estrelló contra tu puño?
—Ay... Germania... —le acaricia un poco el brazo.
La parte bonita, Galia, de todo esto... es que a pesar de todo creo que puedes darte cuenta, que bestias o no, enamorados entre ellos o no, o faltos o sobrantes de atención para contigo, ambos chicos te quieren bastante.
—Seguro voy a arrepentirme cuando le hagas mimitos y cositas —agrega mirándola de reojo, levantando la mano y poniéndosela un instante suavemente sobre la que está usando para acariciarle el brazo.
Venga, están los dos jalándose los pelos de una u otra manera. Suiza se revuelve un poco cuando entran de nuevo al vestíbulo... sí, estaban antes en uno de esos recovecos que hay en el palacio...
Galia le da un beso en la mejilla porque va a tardar en darle otro cuando vea lo que ha hecho. Germania se deja, sonrojándose un poquitín, acercándose al grupo... y ya no hay prácticamente nadie más fuera del grupo, a excepción de los que limpian, y algunos músicos que salen a intervalos.
Así que todos les miran al acercarse porque saben que ya pueden irse a comer. Nadie especialmente interesado en el chisme... cof cof cof.
Gales se pasa una mano por el pelo y mira a Galia acercarse a ellos, entre aliviado porque ha vuelto y tensito porque viene del brazo de Germania y todos traen cara medio de funeral.
Roma suelta a Suiza y Galia suelta a Germania para acercarse a Austria porque aun no le han visto ninguno de los dos. Suiza se acerca a Austria también, con el ceño fruncido porque no se ha olvidado de la palmada.
Gales da un pasito atrás, guardándose las manos en los bolsillos con plena intención de mirar la interacción Austria-Galia, controlando a Germania de reojo, no sea que tenga ideas otra vez ahora con su otro pómulo.
Austria agradece a ambos de forma distante y diplomática sus felicitaciones y halagos, mientras Roma comenta e insiste en porque no ha venido Helena a oírle todavía, tan formalito él. Helena opina que porque no la ha invitado... Germania, tras Roma, acota que quizás para el próximo año nuevo él la invite.
Roma responde que no puede ser, tiene que ser antes del año que viene, ¡que vaya Austria a casa de España por reyes! Roma auto invitando a gente a casa de sus hijos felizmente.
Austria no parece muy seducido por la idea... así que decide dejar a su madre que le dé dos besos a regañadientes. Suiza para la antena y pregunta a Austria en un susurro si va a ir este año a casa de España para reyes... Austria niega para Suiza sutilmente.
Aun más mono en realidad. Gales lo mira todo atentamente (Y Alemania también con media sonrisa porque no deja de parecerle gracioso).
Y el problema es que tras los dos besos de Galia, Roma quiere abrazarle... y no hay forma en que Austria se niegue en uno de esos abrazos tensos sajones, que dejan al austriaco sonrojadito y carraspeando.
Y a Suiza tensito y con el ceño fruncido... Pero el abrazo consigue que se olvide de que estaba enfadado con él y vaya a tomarle de la mano en cuanto Roma le suelta en uno de esos movimientos posesivos, que hace sonreír a Austria.
Gales, que no puede evitar sentirse un poquito incómodo en medio de la vorágine de ancients y familiar, espera a que Galia termine sus saludos, abrazos y besos, y se le acerca como quien no quiere la cosa a modo de recordarle que existe. Galia le mira de reojo al notar que se acerca, le sonríe y automáticamente nota que tiene algo raro en la cara... creo que ya le está saliendo el moratón.
—Hello... —le saluda él sin hacerle caso al golpe, sorprendiéndose a sí mismo de estar con tantas expectativas a ver exactamente cómo regresa después de estar con Roma y Germania —, por un momento pensé que tendría que ir a rescatarte de los dragones.
—¿Qué te ha pasado? —pregunta preocupada, tomándole de la mandíbula para examinarle.
—Tsk... nothing, nothing —quita un poco la cara para que no le mire bien —. ¿Cómo te ha ido a ti?
—¿Ha sido Germania? ¿Te ha golpeado? —pregunta mirándole a los ojos y se le echa encima abrazándole del cuello.
—Ha sido... —levanta las cejas y la abraza de la cintura y la espalda. Sonríe un poco porque le gustan mucho estas reacciones TAN femeninas de Galia —, no es nada, de verdad... un mero accidente.
—¿Un accidente? —echa un poco atrás la cabeza para mirarle a la cara sin separarse.
—De esos que pasan a veces cuando uno no está entendiéndose bien con alguien más —ofrece y sonríe—. Olvídalo, de verdad no vale la pena.
—No me gusta... —niega con la cabeza, desconsolada y le da un beso.
Y él se deja, complacido en realidad con el beso, respondiéndoselo con más suavidad porque... le gusta que haya vuelto. Luego se separa y la mira, bastante idiotizado.
—Hablé con tu hijo...
—Es un poco duro pero no es una mala persona... ¿Qué te ha dicho?
—En realidad me ha caído bien... es todo un caballero, muy formal y educado —sonríe. Ella levanta las cejas porque eso no se lo esperaba —Creo que... podría hablar más a menudo con él sin que me diera en lo absoluto una úlcera. Ya decía yo que no todos tus hijos podían ser completamente insoportables.
—Oh... me alegra oír eso —sonríe. Él se ríe y hace una muequita leve de dolor —. Oh... vamos a pedir un poco de hielo para eso —vuelve a preocuparse.
—Venga... no es el primero ni el último. Mejor cuéntame tú... te he preguntado tres veces ya cómo te ha ido —le acaricia un poco la mejilla —, ¿qué dice Rome?
—Yo... ya sabía que haría esto y... —desvía la mirada—. En cierta manera es tranquilizador, pero no es bueno.
—¿Qué haría qué?
—Ponerse posesivo y asustarse.
—¿Por qué no es bueno? —entrecierra los ojos.
—Traerá problemas, seguro, es demasiado visceral y emocional, no va a pensar fríamente hasta dentro de unos días.
—¿Qué problemas? —le acaricia suavemente la espalda.
—No lo sé, pero algo hará...
—Y tú... —suspira —, ¿qué es lo que quieres? ¿Quieres todos estos problemas realmente? Llevas menos de un día de conocerme...
—Mañana todo será más tranquilo, todos dicen que no debí traerte hoy, se han puesto nerviosos.
—Puedo irme si eso te tranquiliza a ti... —propone mirándola a los ojos.
—No, quédate a comer con nosotros por favor —pide acariciándole la mejilla con los dedos para notar el golpe.
—No es que me quiera ir —asegura sonriendo un poco y cerrando los ojos—, pero si todos están tensos...
Germania debe estar carraspeando desde YA porque tiene hambre, ganas de una cerveza, y ganas de matar a Gales.
—Si te sientes incomodo sí puedes marcharte —baja las manos separándose un poco.
Creo que Alemania está organizando los coches para irse ya, mientras ellos hablan.
—No voy a marcharme a menos que me lo pidas, my dear —asegura Gales tomándola de la nuca, acercándose a ella otra vez y dándole un beso en los labios. Porque la verdad... es que ya aguantó el golpe de Germania y se aguantó el conocer al hijo (que ha ido bien pero le ponía nervioso), y... no cree tampoco que haya sido buena idea venir, pero decididamente no quiere irse.
Ella le devuelve el beso abrazándole de nuevo. Y ahí es cuando Austria considera que quizás Gales no le cae tan bien... No por estar besuqueando a su madre, que eso le da igual... es que él no ha conseguido un beso de Suiza después del concierto aun... y además los últimos días con lo de prepararse el concierto no estaba muy consciente de nada.
Y Germania decide que quiere matar a alguien. Mira a Roma en busca de indignación compartida. Roma está hablando por teléfono con España sin hacer mucho caso porque mira que puede ser frustrante a veces.
—A eso me refería con... lo que había visto... —menciona Suiza hacia Austria, sonrojadito y no se crean que no, también picado porque al parecer todos se dan besos todo el tiempo...
—A ti remoloneando para no ir a por el coche a tiempo —tan estirado. Sí, tiene ganas de marcha.
—A mí remolo... no estoy remoloneando, sólo estaba comentando —protesta levantando la vista y mirándole un poco indignado.
—Parloteando y perdiendo el tiempo.
—Ya podrías ir a pedirlo tú si tienes tanta prisa.
—Ni siquiera sé dónde has aparcado ni si has venido con tu coche o con el mío o con uno de Deutschland.
—¿Cuando he venido con un coche de Deutschland?
—¿Cuándo te ha dado por el ahorro? —finge sorprenderse y Suiza hace los ojos en blanco —. Por ejemplo... podrías habérselo pedido.
—Pues nein, no le he pedido ningún coche... he venido en el mío —y has pasado por flooores, le recuerda su consciencia. Vacila un poquito —. Vamos, no voy a traerte el coche hasta aquí, ni que fueras una princesa que no puede caminar hasta allá.
Ah, sí, claro, y se sonroja con el recuerdo de las flores, pensando por otro lado que si va por el coche puede tirarlas... claro que las flores costaron caras, y no es que sea un desperdiciado, así que se las va a dar... pero no enfrente de todos... por esa razón, directamente, va a tener que acompañarle.
—Tengo que quedarme a indicar a Deutschland y a vater y a los demás —como si tú pudieras dar alguna indicación de localización útil a nadie, que te pierdes en una baldosa de tu casa—. No olvides recoger el Stradivarius del camerino.
—¿Acaso me estás confundiendo con tu asistente personal? —pregunta crispado mirándole a la cara.
—No te confundo, liebe, apresúrate —palmadas de nuevo. Confusión mental... liebe + palmadas, sonrojo + crispación.
—Deja de tratarme como si fuera tu criado —sisea.
—Si fueras mi criado, cobrarías a fin de mes.
—Nunca sería tu criado —empieza a salir vapor de agua por sus orejas. Le mira de arriba a abajo, frunce más el ceño, se para tras él, bastante cerca y le pone las dos manos en la cintura. Le empuja. Austria da un paso hacia adelante, medio saltito porque no se esperaba eso —. ¿Quieres? Vamos por tu Stradivarius. Con todo gusto te acompaño y te ayudo a cargarlo, pero no voy a ir yo a hacer tus mandados mientras tú das palmadas.
—Desde luego que no, nunca iba a contratarte con semejante actitud.
—Bien, por una vez estamos de acuerdo en algo... Además no tienes dinero suficiente para pagarme.
—Primero que nada, deja de empujarme —taxativo.
—No te estoy empujando, te estoy dirigiendo —protesta... y deja de empujarle, aunque no le quita las manos de la cintura —. Mira cómo puedes cooperar y de hecho moverte a hacer las cosas sin necesidad de estar dando palmadas por ahí como si fueras el rey del mundo.
—Mira cómo puedo conseguir que aun así me obedezcas.
—¡NO te estoy obedeciendo! Te estoy acompañando por tu... estúpido... Stradivarius, que es muy distinto a lo que tú dices —vacila un poco en si detenerse.
—Un abismo de diferencia.
—Pues sí que es un ABISMO de diferencia, acompañarte por algo amablemente a ir por él bajo tus órdenes, sabes que lo ODIO.
—Te ordeno que me acompañes por mi Stradivarius.
Suiza le mira de reojo y aprieta los ojos. El austriaco sonríe de lado con esta reacción.
—ESO... eso no vale, pareciera entonces que NO quieres que vaya, sabes que voy a TENER que detenerme.
—Puedo también ordenarte que te detengas, cabrero —susurra recreándose y paladeando la palabra. Y el cabrero se detiene… cabreado.
—¿Cómo me llamaste?
—Sabes bien cómo te llamé —levanta la barbilla y sonríe altivo, cruzándose de brazos—. Y si no lo sabes, piensa lo peor que se te ocurra y luego imagina algo cinco veces peor.
—¡Me has dicho cabrero, y yo no soy un cabrero, y lo único que estás buscando es molestarme! —chilla con los puños apretados, histeriquito... y es que además ESTO tiene el problema de que Austria le parece JODIDAMENTE sexy cuando lo hace.
—¿Por qué enfadarte tanto si no lo eres? Da igual cuanto lo intentes, siempre vas a estar a mis órdenes —sonríe de lado, tan confiado. El helvético levanta las cejas.
—Was? Nein! ¡NUNCA voy a estar a tus órdenes! —frunce el ceño porque además SONRÍE, lo cual es parte del jaque mate, claro está. Le pica (suavemente... para colmo) el pecho.
—Nada de golpes —recuerda en otro tono.
—Pff... Si serás exagerado —replica pasándole una mano por donde le picó el pecho, luego la baja—. ¡Y hablo en serio, yo nunca he estado a tus órdenes!
—Te ordeno que no quieras estar a mis órdenes —responde y le mira por encima de las gafas, volviendo a sonreír.
—¡No puedes ordenarme lo que yo elegí!
—¿Por qué no?
—¡Porque ya lo elegí yo! ¡Lo hago porque quiero, no porque me lo ordenes! —Suiza, querido mío, no vas a ganar...
—Ahora lo haces porque yo lo ordeno —se encoge de hombros.
—Nein!
—Entonces desobedéceme obedeciéndome —sonríe más y el suizo aprieta los ojos.
—Agh! ¡No hay nada que pueda hacer entonces que no implique obedecerte!
—Es bueno que empieces a darte cuenta de ello.
—P-Pues entonces TÚ también vas a estar bajo mis órdenes. ¡Te ordeno que me molestes!
—Concedido —se ríe.
—Aañlkdsjflasdjfñalf...
El moreno se ríe más, volviendo a andar hacia el camerino. Aunque Suiza ha de confesar que la risa del austriaco, a pesar de ser a sus costillas, no le disgusta del todo. Se va tras él caminando como siempre, a paso apresurado, sonrojado de que le guste el austriaco ASÍ.
—Supongo que ya estarás más tranquilo ahora que ha quedado demostrada la supremacía.
—¡Cuál supremacía, ninguna supremacía! Supremacía para molestarme será, y eso porque no me dejas a mí demostrar mi supremacía en otras cosas.
—Acepto tu supremacía en el arte de obedecer órdenes y cuidar cabras —con el tono más magnánimo que puede. Suiza se queda mirándole completamente con la boca abierta en la puerta de su camerino. El austriaco le imita un poco la cara en burla, abriendo la puerta.
—Ninguna supremacía en... mein gott in himmel! —protesta, pensando que hacía mucho tiempo que no tenía ganas de apuntarte a la cabeza con la pistola. Ah sí, esas cosas pasan... daños colaterales —. Yo ni soy un cabrero —cuenta con los dedos de una mano —ni tengo NINGUNA supremacía en el arte de obedecer órdenes, porque no obedezco órdenes de NADIE, no como tú y tu estúpida comunidad europea...
—¿Sabes lo que es un bezoar? —le señala el Stradivarius en la funda para que lo tome y el suizo lo toma... de hecho ya estaba yendo por él desde antes de que se lo señalara.
—¿Hablas de las cabras bezoar o las piedras que se les hacen en el estómago?
—Cabrero.
—¡No me llames cabrero! ¡Tú también sabes que es un bezoar!
—No tengo ni idea de lo que es, sólo es algo que te oí mencionar y supuse que tendría que ver con eso puesto que siempre hablas de lo mismo... menos mal que no me das ordenes o seguramente me pedirías que balara.
—Agh! ¡Basta! ¡Basta, basta, basta! —Se le acerca, Stradivarius en una mano, ceño muy fruncido, cara roja roja, vapor de agua saliendo por las orejas y por la nariz como un toro —. ¡No tengo ni IDEA de lo que te propones, no es verdad que sólo hablo de cabras, hablo de muchas cosas más, y no me interesa que BALES!
Austria se ríe y es que además, estoy SEGURA de que Suiza más de alguna vez le regaló el bezoar MÁS BONITO que encontró en su cabra favorita, lo cual le da más rabia.
—¡Deja de reírte de mí, que estoy hablando en serio! —protesta tomándole del pañuelo.
—Quizás tenga que balar para que quieras seguir mis órdenes —se humedece los labios y se sonroja un poquito por la cercanía.
—Debería hacerte balar en serio para que... —se interrumpe mirándole cerca y se humedece los labios también, por reflejo, notándose de repente el corazón acelerado.
—Quizás así te decidirías a besarme —susurra.
Al suizo le toma un par de segundos... mirarle a los ojos, sonrojarse, que le dé un escalofrío... cerrar los ojos y con todo y todo... tirar un poco de él y al fin, besarle... bastante histérico.
Austria se lo devuelve con ganas porque ya hemos dicho que hace un rato que tenía ganitas. Y es que una vez que ya le da el beso, a Suiza se le medio funde el cerebro y las cosas son considerablemente menos tensas, Io tensas de otra forma. Seguro hasta un "mmmm" le saca, y la mano va directamente a hundírsele en el pelo, porque desde que se estaba peinando tenía MUCHAS ganas.
Como siempre… Acaba siempre siendo un beso súper épico de esos que paran al mundo. Y... es que no sé ahora... lo siento Austria, sé que no te gustan estas cosas, pero ahora Suiza ahí va y le presiona un poco contra el espejo de hace un rato, aunque no es problema, uff... el de anteojos sí que tiene un poco de ganas de eso también.
Tanto mejor, aunque puede que tome un poco más de los dos minutos que debían tardar en ir por el Stradivarius... Puede que Italia le explique a Alemania el porqué del retraso, oh puede que no le explique *se encoge de hombros*.
Bueno, pues Suiza dice que le da igual. Un segundo más tarde, Austria le susurra a Suiza al oído que la puerta está abierta, a Suiza que ya le está desabrochando el pantalón y con la mano un poco adentro... ¡joder Austria con tus verdammt fetiches!
Chan chan chan... queremos ver si el helvético va a cerrarla o no.
—N-Nadie va a entrar... ¿o sí? Es tu estúpido camerino, seguro los echas si entran... —el problema es que está MUY convencido de ello.
—Si gritas van a entrar... y si entran van a ver lo que haces antes de que les eche.
—Los corres... les quitas el trabajo —aprieta los ojos, porque a eso se refería... poca sangre en el cerebro —. N-No voy a gritar... Y tú tampoco quieres que entren... verdammt... —vacila un poquito pensando que si se quita de ahí donde está, con la mano donde la tiene, va a tomarle un bueeen rato atreverse otra vez a ponerla ahí. Se le esconde en el cuello.
—Siempre dices que no vas a gritar... —traga saliva tratando de ignorar la mano, cosa que no es tan fácil.
—No grito... Tanto —protesta con la boca chiquitita. Lo bueno es que el Musikverein está prácticamente vacío —. Puedo ir a cerrar la puerta... —murmura, pensándoselo mejor.
—Quizás podamos esperar a estar solos en casa sin que nadie nos espere.
El suizo mueve un poquito la mano, acariciándole con suavidad antes de sacarla y Austria tiene un escalofrío con eso.
—Vale...—susurra porque pese a todo... No es un bestia ni un adolescente. Le da un beso suave en el cuello —, pero...
—Ja? —se revuelve un poco porque ha costado mucho llegar aquí y... Suiza le acaricia un poquito el abdomen, aún medio escondido. El austriaco traga saliva e intenta apartarse un poco de la mano porque cuanto más le toca más difícil le es.
—Tú empiezas en casa con los besos...
—Siempre empiezo yo
—Nunca me das tú los besos...
*CREO QUE AQUÍ FALTA ALGO TAMBIÉN*
O quizás no lo estaba tanto... él insiste que no es aún bestia bruto, y quizás esté tranquilamente hablando con Roma y esperando pacientemente a que salgan sus hijos. De hecho, creo que están ya todos en el restaurante y que Austria y Suiza les encontraran ahí, porque si no vamos a tardar mil años.
Germania aprueba la idea y brinda contigo, con la tercera cerveza en la mano, CONSIDERABLEMENTE más relajado. Y aquí están todos como familia feliz. Papá, papá, mamá, amante y hermanos/parejas. A Escocia le daría algo.
Hungría saluda a Austria cuando entra con Suiza, sonriéndoles a lo lejos, sentada con Liechtenstein y Canadá en la parte transparente e invisible de la mesa.
Creo que a Gales le han traído una bolsita de hielos, que Galia debe estarse encargando de ayudarle a sostenerla mientras fulmina a Germania. Y creo que ahora sí se está dejando consentir por Galia, si es que le consiente... Mirando de tanto en tanto a Roma si es que aún no hace ningún movimiento. Roma está hablando con Germania ahora.
Germania ya llego a ese punto de bárbaro en que... ok, no es que no le importe que Galia le fulmine... De hecho está bastante frustrado con que se haya enfadado. Germania, querido, no des pie a que se enfaden contigo cuando tú estás enfadado, no es un muy buen movimiento. Al menos Roma consigue que se olvide un poco del asunto, contándole alguna aventura a Alemania e Italia.
De hecho, Roma está instando a Alemania a que le pregunte a Germania por la abolladura del coche. Y ahí va Alemania, directo a reñir a su padre por la abolladura sin enterarse de los elevados niveles de incomodidad que maneja, mientras Roma comenta que le parece que de tener ocasión de hacerle otra abolladura al coche en las mismas circunstancias, lo dejaría como un saco de boxeo.
Ya pasamos a los insultos a Roma asegurando al % que NO es lo que Italia cree. Gales se relaja al ver que ya no les hacen tanto caso. Hay que decirlo.
Italia está muerto de risa porque no lo CREE, lo sabe, mientras Roma le mira con complicidad confirmándole si acaso tiene alguna duda, los dos riéndose. El rol básico de los latinos en una reunión. Cincominutosdeodio.
ooxooxooxoo
Bélgica se mueve un poquito... Y se le acurruca en el pecho, entreabriendo los labios y volviendo a dormirse.
Lo primero que nota el escocés es que no está en su cama... ese terrible momento de incertidumbre "¿dónde coño estoy, qué pasó ayer, dónde está mi tabaco?". Y lo siguiente que nota es alguien a su lado, así que el siguiente momento de incertidumbre "por favor, por favor, por favor que no sea alguien muy raro".
Se destapa en la medida de lo posible, notando las sabanas suaves y con olor a suavizante, esa siempre era una buena señal. No hay mucha luz en el cuarto, pero... pelo largo, medio rubio... espera, espera, espera... Oh tío. ¡OH TÍO! ¡No fue un sueño! Se incorpora un poco para asegurarse y verla a la cara ¡JAAAA! ¡CHÚPATE ESA! ¡ES ELLA!
Vale. VALE. TELÉFONO. Teléfono AHORA. ¡Foto ya! ¡Foto de esto ya! ¡Jaaa! Cabrones, chupadme la polla que me la he tirado y vosotros no... Sigue pensando mientras busca en la mesita de noche estirando el brazo.
Y Bélgica se revuelve un poquito... Y la verdad, hoy estamos complacientes contigo Escocia, que se pone boca arriba se destapa un poquito y se le ve uno de los pechos. OK... teléfono y hermanos en un 70% olvidados. El otro treinta es simplemente de pasodetodismo. Sonríe, se humedece los labios y se vuelve a ella.
Esto que estás haciendo sí que es medio creepy... Como se te despierte y te encuentre a la Rusia...
La pregunta es... ¿puede pillar cacho o no?... PUEDE porque ayer dijeron que podía y si no podía se lo diría y como no lo ha dicho... bueno, podrían haber formas peores de despertar a una chica que "moc moc".
Es posible que antes de apretarlas un poco sólo destape a su hermana gemela y las acaricie... porque le gustan las tetas y ya. Sin más explicación.
Bélgica se mueve un poquito con ciertas... atenciones especiales a sus dos chicas y suelta un gemidito suavecito aún medio dormida, a pesar de toda la acción de anoche y lo bien satisfecha que quedó, pero es que... Hace mucho que no la despiertan con caricias de ESAS. Y como se entere Escocia de que se sentía insegura por el porno... dios, es que cómo vas a comparar.
Bueno... Es que es inevitable. De hecho seguro hoy podría sentírselo un poquito de nuevo si tuviera la oportunidad. Paladea y entreabre los ojos. El escocés estaba a punto de hundir la cara entre ellas. Se sonroja y desestima la idea (pero no las suelta) cuando se da cuenta de que entreabre los ojos.
Bélgica da un saltito, repentinamente insegura de quién es... Sólo por un instante. Hombre, pero es que el pelo rojo le BRILLA con el sol. Sonríe.
—Hello!
—Mmm... Hallo... —se sonroja un poquito al acordarse inmediatamente de lo de anoche y se tapa un poco la cara con el dorso de una mano.
—Feliz año nuevo —sigue pasando las yemas de los dedos con suavidad por los pechos. Ella levanta la otra mano y con un escalofrío le detiene un poquito, sonrojada.
—Feliz año nuevo —eso sí, la sonrisa de idiota la tiene ahí puesta. El escocés sonríe y se acerca a besarla —. T-Tengo aliento de... —susurra sonrojadita, sin detenerle tampoco demasiado.
Y qué más da, si este fuma demasiado. Sí, bueno... a ella le da una poca de vergüenza. A Escocia le suda un cojón, se mueve para subírsele encima, así que la belga sonríe y le pone una mano en la mejilla, olvidando un poco su vergüenza.
—Hallo... —vuelve a saludarle, con una poca más de intención, aunque ahora piensa que debe tener corrida la pintura de los ojos y parecer pandita.
—Me muero de hambre —De veras, puede aprender a ser más romántico, pero tú eras la que quería el Hihglander-indomable-Vikingo. Reclamos... a su madre, es esa chica histérica pelirroja de allá. De hecho es que no le importa en realidad, sólo que está habituada a Franciaelperfectoprincipe que está peinado hasta cuando no lo está.
—¿Y quieres que yo haga... algo al respecto? —pregunta en broma.
—Puedes... decirme donde hay comida... o... puedo comerte a ti —propone. Bélgica se sonroja un MONTÓN, riéndose nerviosita pero sincera. Cierra los ojos.
—Voy a optar por la segunda opción, sólo que temo que eso no te va a quitar el hambre.
—¡Oh! —se ríe y se sonroja como espejo porque no estaba pensando en eso precisamente, pero no le parece mal, se ríe un poco también.
—Anoche... —inclina un poco la cabeza y abre los ojos mirando al highlander-indomable-vikingo con intensidad. Se sonroja de lo que pretende decir —, estuviste... MUY bien.
—Voy a empezar a presumir de ello si me lo dices tú —sonríe más porque de verdad le pone nervioso el asunto. Ella se vuelve a poner una mano en la cara con las orejas rojitas.
—Si presumes de ello, todas van a querer venir a probarlo... —protesta y nota repentinamente que decididamente no quiere que todas vengan a probarlo, aunque, claro... esto aún está demasiado verde como para estar pensando en si tienen una relación, o mucho más complicado aún, si la relación será "exclusiva".
—Si no lo han hecho en mil años, no van a empezar ahora —se encoge de hombros—. Ni creas que me gusta que me agobien.
—Eso suena a indirecta —se ríe —. ¿Qué quieres desayunar además de lo obvio?
—No lo sé, me da igual, ya sabes que vivo de plástico comestible —la mira.
—Mmm... Bueno, aquí no vas a comer nada de plástico, sólo que puede que comas muchas cosas dulces —sonríe un poco —. ¿Waffles con forma de waffle?
—Yeah —asiente.
—Quizás tú puedas abrir las cervezas para hacer ALGO del desayuno...
—Si te como a ti no hago desayuno, tú decides —sonríe. La belga mantiene el sonrojo... y de hecho lo incrementa.
—¿Me comes a mí a cambio de traerte el desayuno? —traga saliva y... a pesar de la vergüencita que le da siempre la mañana siguiente, algo en Escocia y en todo esto que ha pasado últimamente, le relaja un poco al respecto —. Vale.
—Valeeeee... —sonríe un poco sonrojadito y medio burlón—. Entonces puede que esto sea un poco incómodo, chica a la que no le gusta el porno.
—Pues tú lo has propuesto… Para lo poco que ibas a hacer del desayuno, es decir, abrir un par de cervezas... cualquier intercambio parecía conveniente —se defiende volvieeeeendose a tapar la cara y cruzando las piernas —, era broma, puedo traértelo igual...
—Ah, no, no... but... vas a tener que decirme un poco cómo te gusta —le pasa un dedo bajando por el abdomen.
—Vale... incómodo —confiesa, poniéndose ahora las dos manos en la cara y riéndose —. No tengo IDEA de cómo me gusta... sólo me gusta como... pasa. Yo qué sé, tú haces que todo suene más pornográfico.
—Ah, no va en serio, vengaaa... —protesta un poco sin dejar de sonreír—. Voy a meter ahí mi cara, al menos podrías confesar que te tocas, es sexy.
—No digas dónde vas a meter la cara... —se ríe un poco más, de nervios, tapándole la boca a él, rojita y apretando los ojos, se revuelve un poco—, cielos... vale... cosas raras que te parecen sensuales. Sí, me toco... ¿quién demonios no se toca?
—¡Eso es! Los secretos sucios saleeen —se burla un poquito más.
—No salen... los sacas con sacacorchos. Secretos sucios de verdad sería que te hablara de mis vibradores.
—Oooooh! —bingo. La chica se ríe al verle la cara.
—Voy a hacer el desayuno —hace a levantarse, pero el escocés la abraza para no dejarla irse.
—Noooo! Ahora TIENES que enseñármelos.
—WHAT? No voy a... NOOO! ¡Y menos aún TENGO qué! ¡No tengo que nada! —se ríe.
—Claro que TIENES o estoy seguro que voy a empezar a imaginarme cosas mucho peores de lo que son en realidad...
—¡No! ¡No te imagines ninguna cosa de nada! ¡No es nada horrible!
—Uno de esos gordos de plástico fosforescente y textura obscena...—hace con los dedos un gesto para mostrar el tamaño.
—Nooo! No me... no! ¡OF COURSE no es así, esos sólo los usan, yo creo, los gays o las películas prono!
—¿Por?
—¡Yo no voy a tener una cosa así! De hecho estoy TENTADA a enseñártelo... sólo para que veas el tipo de cosas que REALMENTE usa una chica —rojita. Escocia sonríe ampliamente y la rubia aprieta los ojos al verle la cara —. Vas a decepcionarte si es que llegas a verlo.
—Va a tener morbo sea como sea.
—Es que tú estás imaginando unas cosas enormes y ridículamente... ok, ok... tienes razón. Es ABSURDO siquiera que estemos hablando de él.
—Vale, vale... estás impaciente entonces —hace para bajar y ella se incorpora un poquito y le mira.
—¿Impaciente? —pregunta sin entender. El británico se mete más bajo las sábanas y piensa en cómo es que Francia hace esto... —No, no... wait, wait! —protesta doblando las piernas, poniéndose las manos justo ahí.
Escocia levanta la cabeza y le mira. La chica vacila, pensando en... justamente, cómo hace esto con Francia para no morir de la vergüenza. Y es que el asunto con Francia es que no pregunta... un segundo está aquí, al siguiente ya está ahí, y en el camino hacía cosas que la distraían. Ni siquiera recuerda haber protestado.
—¿De verdad... vas a hacer... lo? —NERVIOSA. Él apoya la barbilla en su ombligo y la mira... se le van los ojos a los pechos porque desde esta perspectiva... se sonroja, pero sonríe.
—Es el trato —sonríe y la belga le mira, traga saliva y se sonroja más.
—V-Vale...
Vuelve a pensar en cómo hacerlo y se pone nerviosito porque querría hacerlo especialmente bien, pero no es como que sepa mucho. Bélgica se acuesta... y se tapa la cabeza con la almohada... y se pone tres veces más nerviosa de no ver nada, así que se la quita.
Decide darle algunos besos un poco torpes primero. Ella cierra los ojos y baja una mano, haciéndole un cariño en el pelo... igual de torpe. Y ahí vamos... Pues... Bélgica reacciona apropiadamente.
El problema es que si no le indica no sé que tan bien lo haga, aunque es fácil saber cuándo es que va bien la cosa por los sonidos. Pues fatal fatal tampoco creo, y quizás ya entrados en ese asunto, le diga un par de cositas. Y es que... Bueno, también la verdad es que insatisfecha no estaba.
Pero soniditos suficientes vas a tener y te van a hacer un BUEN desayuno de los campeones. Cuando acaba vuelve a reptar por la cama hacia arriba y ella está recuperando el aliento, sonrojaaada y sonriente. Él sonríe también, limpiándose la boca.
—E-Eso fue... vale, mereces un muy buen desayuno —aparta la mirada porque la limpiada de la boca le parece bastante obscena. Le peina un poco los pelos que tiene completamente parados —. Dame... dos minutos y voy a la cocina —aunmetiemblanlaspiernas.
—Bien —sonríe aun más. Bélgica suspira, pasándose una mano por el pelo, y girándose un poco hacia él. Abre un ojo y le mira unos segundos.
—Thank you... —susurra sinceramente. Y sí, la verdad es que puedes hacer los ojos en blanco y decir que es un poco ridícula y ñoña... pero insisto que te conseguiste a la chica del pijama de borregos.
Escocia toma valor un segundo y sonrojadito, le guiña un ojo con complicidad. Ella sonríe notando el sonrojo y... bueno, se sonrojaría a juego si no estuviera ya bastaaaaante sonrojada.
—Si la comida es buena, recomendaré el lugar a mis amigos. Todo es dulce y se paga con favores... —sonrisa obscena. Bélgica aprieta los ojos, le da un golpecito y le saca la lengua.
—¡Lo que me has dicho! Escupiré en tu plato —responde sentándose en la cama, cubriéndose con la sábana y notando que trae los pelos completamente parados. Se los aplaca un poco.
—Y la dueña parece una princesa pero tiene un vibrador secreto... —cejas cejas y pone las manos tras la nuca, tranquilamente tumbado—. Nadie lo ha visto, pero dicen que tiene forma de Nessy porque le van las cosas de Highlanders, un fetiche rarísimo —se ríe también y le pasa una mano por el pelo. Ella se ríe con voz grave y una buena carcajada, echándosele un poco encima.
—Deja de decir que tengo un vibrador... de hecho ahora tengo algo considerablemente mej… —le estaba por hacer pat pat por encima de las cobijas en la zona en cuestión cuando escucha este asunto de nessy —. No es verdaaaad... —ahora que lo piensa... quizás si tiene un poco forma de Nessy.
—Yo te he dicho que si no me lo enseñabas la historia podía ir a mucho peor —se encoge de hombros, divertido.
—Cieeelos... es que además es... pff... ahora menos lo vas a ver porque si tiene cierta forma que... —se ríe un poco más. Él levanta las cejas, flipando con eso.
—Are you kidding me? ¡Ahora NECESITO verlo!
—Pues es que nunca has visto... un... ¿sabes esto del punto g? ¡Dios miiiiiiiiiio! ¿Qué hago hablando de esto contigo?
—Ehm... —no está muy seguro, porque el asunto de juguetes no lo domina ya que no es especialmente feliz metiéndose nada por el culo ni tiene demasiada idea de chicas. Ella aprieta los ojos.
—¿Sabes? Voy a negarlo todo. No tengo un vibrador.
—Pues ya te he dicho que me gusta imaginarte haciendo cositas, cuantos más detalles mejor o tendré que inventarlos —dice eso sonrojado y sin mirarla.
Belbel le mira... y sonríe un poquito porque sí le gusta que la imagine a ella haciendo... cositas, aun cuando sea vergonzoso... Escocia carraspea un poco, visiblemente incómodo.
—Pero si te digo notarás que soy sólo una chica convencional con un vibrador convencional... seguro tu mente hace cosas que se salen del estereotipo.
—La realidad siempre supera la ficción. Y nunca he visto el vibrador de una chica, no es algo que suelan ir mostrando.
—Me da una poca de vergüenza, no lo negaré, porque creo que puedes salir de aquí diciendo "la tía esta está TAN loca que me mostró hasta su vibrador... a mí qué coño me importa" —explica un poco insegura —, por lo demás... si quieres verlo en serio, te lo muestro.
—¿Tan LOCA?
—Pues... es que tú lo has dicho, que no es algo que uno suela ir mostrando.
—¡Pero eso no te hace estar loca!
—Acceder a mostrarte mi vibrador no me hace una chica rara y un poco... —se lleva un dedo a la sien y hace señal universal de locura.
—No, te hace la tía más guarra, enrollada y molona sobre la faz de la tierra.
—Y ahí voy yo de idiota a hacer algo que me hace la chica más guarra sobre la faz de la tierra —aprieta los ojos y se ríe un poco... Y se levanta de la cama peleando un poco con las cobijas hasta conseguir quedarse con la sábana puesta.
—¡Haré algo por ti a cambio, venga! —La insta. Ella suspira acercándose a su cajón de ropa interior... Abriéndolo un poco. No, no un poco. Abriéndolo. Escocia se relame mirándola.
—No sé por qué creo que voy a arrepentirme de esto... —susurra más para sí que para él, sacando una caja y tapándose mejor con la sábana se vuelve a sentar a su lado.
El británico se incorpora un poco y se acerca con mucha curiosidad. En la caja, que esta estampada en flores, hay una barra de forma muy ergonómica forrada de silicón violeta.
Y ahora sí, escribimos solo hasta aquí. Perdona las molestias que haya podido causar esto, di la historia por terminada y como una semana más tarde encontré todo esto... un desastre organizativo. pero ya está resuelto. :D Gracias por leer.
