Aunque la historia principal es mía, los personajes y el universo de este fic le pertenece a Susanne Collins

Como siempre ya saben donde nos leemos!


Capitulo 18

Estaba bastante ebria. Lo notaba en mis movimientos lentos y mis constantes carcajadas sin motivos. Mis ojos se cerraban con más facilidad y todo me daba vueltas y vueltas. Pero ¡que mierda! Era joven y necesitaba olvidar el mal trago que Peeta me hizo pasar. A demás todos estaban borrachos. Snow ya se había retirado, Johanna y Madge estaban encerradas en alguna habitación de la mansión, Delly se estaba follando a un viejo en medio de la sala y Annie y Enobaria estaban dando un espectáculo lésbico memorable…y yo…estaba borracha. Me reía a boca suelta de todo, absolutamente todo lo que Odair me decía. Mi espectáculo era patético, lo sabía pero ¡me valía un comino!

Botella en mano, Finnick tomándome entre sus brazos, risas, mareos, nauseas, calentura, pasos en la escalera y el recuerdo entre cortado de una noche agitada.

La luz del sol era insoportable, sentía la corrosión del ácido quemar mi garganta, se me partía la cabeza y tenía el estómago revuelto. Lentamente caí en la cuenta que estaba arropada y acostada sobre una superficie blanda y suave, mi cama; supuse erróneamente. Entre abrí los ojos y descubrí que no estaba ni en mi cama ni en mi habitación ni en mi casa. Me senté sobre el colchón, alertada por no saber donde me encontraba. Pero si algo tenía era buen olfato, algo que había aprendido por mis aventuras con papá en el bosque, así que instantáneamente supe donde me encontraba. El olor a mar, fresco e indomable era inconfundible, estaba en la habitación de Finnick Odair.

Me dolía demasiado la cabeza pero igualmente hice un esfuerzo por rememorar por que diablos estaba allí, pero no lo logré, el mareo no me dejaba reaccionar rápidamente. Así que me levanté, como pude, y traté de encontrar el baño. Supuse que una casa como esta tendría tocador en cada habitación. Me apoyé en el lavado y me miré la cara en el espejo. Estaba demacrada, arruinada, ojerosa y apestaba. Me refregué la cara con abundante agua fría, a ver si así me despabilada del todo y lograba hilar algún recuerdo. Me enjuague la boca con un liquido picante color azul eléctrico y volví a la cama rápido al escuchar que golpeaban la puerta del cuarto. Me cubrí con las sabanas y me hice la dormida. Alguien entró y se llevó un ovillo de ropa, y dejó algo prolijamente doblado sobre el pequeño sillón individual que reposaba cerca del ventanal. Sentí los pequeños pasos irse y unas pisadas más pesadas entrar.

Ruido de algo metálico y unos sonidos huecos, como porcelana y metal. La fragancia a café molido y caliente inundó mi nariz, mientras sentía que alguien posaba una superficie rectangular y amplia sobre la cama. Ese aroma fresco y marino dejó en evidencia la presencia del muchacho de ojos verdes. Los pasos rodearon el catre hasta llegar a mi lado, Finnick dejó su peso sobre la esponjosa base que me sostenía y su mano se enredó en mi cabello, acariciándome con mucha parsimonia.

–Katniss…despierta– Yo apretaba los ojos para no abrirlos– Vamos Katniss es hora que te levantes, te preparé el desayuno– Pero el no saber que había pasado la noche anterior me aterraba y prefería no verlo– Everdeen, Everdeen, Everdeen, Everdeen, Everdeen, Everdeen– Si repetía una vez más Everdeen lo mandaría a la mierda–…Everdeen…

Ya no lo soporté más y me senté de golpe, con mala cara.

–Has gastado mi apellido Odair

–Es tu culpa por no despertarte– Me dijo burlón con una sonrisa radiante en los labios– Acomódate que el desayuno está listo

Acercó la gran charola de madera sobre mi regazo. Una cafetera de vidrio repleta de néctar oscuro y denso, las delicadas tazas de porcelana blanca, las pequeñas cucharas de plata labrada, el pan caliente y unos cinco cuencos con dulces de distintos gustos y colores, eran los protagonistas de la gran bandeja que reposaba ante mí. Finnick sirvió el café y dejó la tasa sobre mis manos. Soplé un poco para entibiar la bebida y le di un largo sorbo.

– ¡Dios! Que fuerte que esta esto

–Así se te va a pasar la resaca. Negro, cargado y amargo, es el mejor remedio

Partí un trozo de pan y me llevé la miga a la nariz. Amaba el perfume a pan, era un placer enorme disfrutar de ese aroma, de ese alimento tan básico que durante años me faltó. Cada bocado me sabía tan delicioso, tan exquisito, tan apetitoso, el sabor me hacía cosquillas en las encías, era el manjar más perfecto que podía probar. Me percaté que los ojos verdes del cobrizo me miraban, estudiando mis movimientos, lo miré confundida y él apartó la vista, sonriendo y sonrojándose levemente.

– ¿Qué?– Le dije un poco autoritaria.

–Jajaja…nada…eres tan…nada, nada. Además creo que deberías taparte un poco– Me dijo con la voz un poco ahogada por una carcajada.

– ¿Taparme?– Le pregunté confundida. Y ahí fue cuando bajé la vista y observé mí torso desnudo, completamente expuesto. Levanté las sabanas y me di cuenta que estaba absolutamente desnuda, sin nada de ropa, ni siquiera con bragas, nada, totalmente como Dios me trajo al mundo.

–Hey no te preocupes que ya te he visto desnuda Everdeen. Solo que como buen caballero que soy pensé que…

– ¡¿Cómo que me has visto desnuda?!

– ¡Por favor Everdeen no hagas reír! Claro que te vi ¿O si no como explicas estar desnuda en mi cama?

Me cubrí completamente con las sabanas y traté de hacerme la superada como si en verdad supiera lo que esa noche había ocurrido entre Finnick y yo. Seguía recabando en mi memoria y los flashes llegaban muy tenuemente.

Subimos las escaleras con pasos torpes, borrachos, dando tumbos contra las paredes, riendo a boca suelta de todo y de nada a la vez. Entramos a la habitación del cobrizo golpeándonos contra los muebles que vivan en el cuarto. Dimos contra la mesa de luz y la lámpara que tenía encima se estroló contra el suelo rompiéndose en miles de pedazos. Nos agachamos para recoger los restos con tanta mala suerte que nos dimos un pequeño cabezazo y caímos al suelo, quedando mi cuerpo sobre él, sus piernas mezcladas con mis piernas, apretándose, rozándose. El cierre de mi vestido quedó medio abierto enseñando mi escote profundo y parte el sujetador malva, que ya no era sorpresa para él, mi pelo rizado cayendo sobre su cara, los dos en silencio nos mirábamos y sonreíamos.

Pero el recuerdo se iba y venía, haciéndome doler la cabeza. Quizás con unos sorbos más de café me despertaría un poco y recordaría algo más. Pero ya el hecho de saber que algo entre Finnick y yo había pasado me ponía en una situación incomoda con el cobrizo que me miraba, como esa mueca satírica y burlona.

– ¿Qué paso exactamente anoche? – Pregunté rápido para que no detectara mi voz angustiada.

–Bueno…ya sabes…cosas que un hombre y una mujer suelen hacer– Se hecho a reír irónicamente.

–Eres un estúpido ¿lo sabías?

– ¡Sí, pero que estúpido más sexy te fuiste a coger Everdeen!

Tomé de un trago el resto de café de la taza, que hervía, pero no me importo quemarme la lengua y la tráquea, no tenía una respuesta para darle. Por gracia divina una de las Avox entró a la pieza e hizo señas extrañas que, claramente, su patrón entendió de inmediato.

–Ya vuelvo hermosura– Se levantó, me dio un beso en la frente y se me dejó sola.

¡DIOS NO! ¡Follamos, hicimos el amor, cogimos, tuvimos sexo! ¡No, no, no, no, no, no! ¡¿Por qué con él?! ¡¿Por qué?! ¡Maldita sea! Indignada me serví una taza más de café y nuevamente traté de recordar eso que Finnick me dijo, eso de que nos habíamos acostado.

Luego de tanta risa, solo nos miramos, él me rozaba el rostro con sus dedos, acariciándome con dedicación, mientras yo le correspondía refregando mi cara sobre su mano. Levantó la cabeza para besarme al tiempo que con una de sus manos agarraba uno de mis pechos e intentaba librarlo de la prisión del sujetador. Me quedé quieta, asustada, indecisa, pero al mismo tiempo yo notaba como mis caderas empezaban a moverse para restregarse sobre su pierna. No aguanté las ganas de besarlo, de probar esa boca carnosa y voluptuosa, esos labios perfectos y carmesí. Me acerqué lo suficiente dejando que él haga el resto del trabajo. Finnick no tardo en responder, posando sus labios en los mío, mordiéndolos con furia, haciendo que gimiera sin tapujos. Escurrió sus dedos por el cierre de mi atuendo, despojándome de mi vestidura, dejándome en ropa interior. Me tendió boca arriba y sin darle importancia al corpiño, besó mis pechos con ansia, lamía mis pezones, mordiéndolos con cuidado, apretándolos con desesperación, mientras clavaba su pierna en mí intimidad. Mi sexo parecía estar en un sauna, húmedo, cálido, aquello era una delicia. Volvió a mi boca, penetrándome con su lengua viscosa y ávida de sexo. Sus dientes probaban la carne de mi mentón, de mi cuello, de mis hombros. Mis manos obraban para quitar su camisa y así poder rasguñar su espalda musculosa. Me llenó de mordeduras todo pedazo de piel que encontró en su camino. Gemí con gusto, mucho gusto, cuando llegó a mi bajo vientre y me arrancó las bragas con los dientes.

Todo daba vueltas. El alcohol no me dejaba disfrutar del todo, además estaba totalmente desinhibida, actuando por instinto, por el instinto sexual. Y si algo había aprendido en mi experiencia con Gale es que en el sexo podía descargar esas frustraciones y decepciones que eran tan comunes en mi vida.

El cobrizo encontró el lugar donde me hizo estallar, mi sexo, mi sexo mojado, mojado y ardiente. Chupó mis labios, haciéndome ver las estrellas con cada lengüetazo que pegaba. Mi clítoris estaba expectante a que la punta de su lengua lo encontrara. A medida que lo iba chupándolo temblaba, eran como compulsiones, terremotos de un placer tan obsceno que me resultaba imposible contener mis gritos. Adiviné un orgasmo y mis manos apretaban su cabeza y mis piernas lo aprisionaban para que nunca dejé de practicarme el mejor sexo oral alguna vez experimenté. Una vez que acabé, todo mi orgasmo fue a parar a mi boca, los labios de Finnick estaban embebidos en mi penetrante sabor. Instintivamente rodeé mis extremidades a su cadera y como un rayo de miles de volteos, el rose de su pene erecto y duro me encendió nuevamente. Nos comíamos la boca con más desesperación y hambre que antes. De un tirón me levantó del suelo y me tiró sobre el acolchado de su cama. Se desprendió su pantalón y para mi sorpresa no llevaba ropa interior. La gloria de su miembro se presentaba ante mí. Esa hombría que me parecía más delgada que la de mi amigo, pero, a decir verdad, el recuerdo es tan débil que me cuesta recordar los detalles. Finnick de acomodó en la entrada de mi vagina, con la cara colorada y los ojos desorbitados, ansioso por entrar en mí. Pero pasó algo que me causó mucha gracia…y justamente en ese momento no puedo recordar más nada.

Con el estómago repleto de café y pan con dulce me dispuse a darme una ducha. Al pasar por el sillón curioseé lo que la colorada Avox había dejado sobre el. ¿Una camisa? No, era una vestido con un cuello, muy similar a una camisa, de color azul náutico con vivos en rojo y blanco. También había un conjunto de ropa interior celeste y unos zapatos de plataforma rojos. Supuse que esa ropa era para mí, así que la tomé y me escabullí velozmente al baño. Abrí el grifo de la ducha y me coloqué bajo la lluvia fría, tantos años bañándome con agua helada que la verdad no me importaba, es más me gustaba. La presión del agua golpeando en mi piel me causaba tranquilidad, me relajaba, me revitalizaba. Me froté con la barra de jabón impregnando el aroma a coco por todo mi cuerpo, dejando que la espuma se escurriera por todo mí ser, serenándome. Dejé mi mente en blanco, realmente no pensaba en nada, el agua tenía ese poder conmigo, ese don de serenarme completamente. Entonces el recuerdo de la noche volvió como un rayo, irrumpiendo en mi cerebro.

Finnick me había regalado un gran orgasmo, volver a recordarlo me causa cierta excitación. Estamos en llamas, ambos estamos muy calientes. Yo estaba frustrada por caer ante la cara amable de Peeta y él me volvía a decepcionar con sus celos estúpidos. Y allí entre mis piernas en la entrada de mi sexo húmedo, ardiente, expectante, aguardaba el pene del cobrizo. Pero no pudimos seguir ya que me eché a reír a carcajadas cuando noté el miembro de Finnick volverse más flácido y blando. Él intentaba masturbarse con más fuerza y velocidad pero su sexo estaba muerto entre sus manos. Me miraba con sorpresa, atónito, avergonzado mientras yo me burlaba de él sin ningún reparo. Así que me acomodé en su cama y mientras seguía riéndome y él diciéndome que no lo haga, me quedé; indefectiblemente, dormida.

¡Que alivio sentí al recordar! ¡Ese Odiar es un maldito! Salí del baño sonriendo, Finnick estaba sentado en su cama tomando su taza de café y cuando me vio los ojos se le abrieron como platos.

– ¡¿Ahora que Odair?!– Le dije tratando no reírme en su cara.

–Pues nada. Estás muy bonita, te sienta espectacular el vestido. Estás muy apetecible…–Me dijo con un tono algo coqueto pero no me intimidaba después de lo que recordé.

–Supongo…–Le respondí al mismo tiempo en que me sentaba a su lado.

Nos quedamos callados unos minutos, pensando; o eso por lo menos hacía yo. Lo miré tomar su taza de café con tanta paz que ya no me parecía el muchacho engreído que conocía, me estaba empezando a gustar la compañía de Finnick. Se ve que notó que lo miraba así que giró su rostro para verme y echarme una de esas miradas que él creía seductoras pero que en verdad ya me daban un poco de gracia.

–Quieres volver a probarme ¿verdad? Probarme como anoche lo hiciste

–Claro Finnick…– Me acerqué a él pegando mis labios en su oído y le susurré– pero espero que estaba vez tu pequeño amigo venga a la fiesta

Me miró con sus ojos verdes abiertos como platos y el trago de café se le quedó atorado en la garganta. Tosió un poco y yo simplemente no me aguante las ganas y me eche a reír. Se levantó de la cama de un salto, completamente enrojecido, lo cual me dio cierto grado de ternura pero mi lado burlón no cesaba.

–Veo que lo has recordado todo

–Si. Así que ya no te vengas a ser el súper hombre conmigo Odair

–Deja de burlarte de mí Katniss. Lo de ayer es la primera vez que me pasa

–Si, si, si…claro– Le dije incrédula y sarcástica.

–Pues si es la primera vez que me pasa. Ahora me las pagaras Everdeen ya veras

Se echó sobre mi cuerpo y me empezó a hacer cosquillas. Me reía a borbotones mientras le pedía que se detuviera. Él no me hacía caso y seguía, se reía también. Las lágrimas saltaron de mis ojos de tantas cosquillas que Finnick me hacía. Cuando al fin paró, nos quedamos así, él encima mio y yo tratando de recobrar el aliento. Tardé unos minutos en recuperarme del todo y mientras respiraba aún con un dejo de agitación, sentí los labios de Finnick presionar mi boca. Tardé unos segundos pero respondí el beso. Nos besamos tiernamente, con paciencia y tranquilidad, un poco más satisfechos uno del otro, sin tanta voracidad y con más delicadeza. Su lengua acaricio la mía mientras sus dedos se enredaban en mi cabellera, mis manos sujetaron su nuca y así nos quedamos unos largos minutos. Nos alejemos completamente una vez que rompimos el enlace de nuestras bocas, nuestros cuerpos se repelieron como imanes con la misma carga y consumíamos el aire que habíamos gastado en aquel beso. Me levanté de la cama, me acomodé la ropa y el pelo y me quedé frente a Finnick que me miraba raro.

–Es mejor que me valla. Debo volver al Capitolio– Le mencioné pero él solo estaba mudo– Vale, me voy Finnick

Caminé por la habitación, llegué a la puerta y antes de salir me dijo.

–Quiero volver a verte

–Eso no depende de mi Odair

– ¿Te interesa volver a verme?– Me preguntó con cierto grado de desesperación. Sinceramente no sabía que demonios pasaba con él…ni conmigo que no podía decirle que no, solo esquivé su pregunta lavándome las manos y dejando esa responsabilidad en alguien más.

–Me interesa como cualquier cliente– Largó un suspiro un tanto extraño– Pero como dije antes no es mí decisión

–Echo. Nos veremos pronto entonces

Me marché de la mansión a pie, recorriendo las cuadras del lucrativo barrio, un poco perdida pero ya encontraría la forma de llegar al centro y hallar El Capitolio. Extrañamente estaba indiferente. Al contrario de muchas veces que volvía sintiéndome una basura esta vez estaba normal, tranquila. No se a que se debía, quizás mi mente estaba acostumbrándose a este trabajo, quizás mi espíritu esta quebrantado y por fin aceptaba mi destino o quizás, solo quizás, haber estado con Finnick no fue del todo desagradable.

El sol me daba de lleno en la cara, miraba como las Avoxs barrían las últimas hojas secas que el otoño había dejado en las veredas de las majestuosas mansiones que reinaban en la parte más exclusiva del Distrito. A la vuelta de la esquina me topé con algo que me hizo trastabillar y casi caer redondo al suelo.

– ¡¿Por qué no te fijas por donde vas?!

–Lo siento, no la vi

No podía ser verdad…Peeta Mellark…otra vez…Tenía que ser una extraña broma por que era totalmente irreal que me encontrara con él con tanta facilidad cuando nunca, nunca, jamás nos hemos cruzado antes.

–Peeta…

– ¡¿Katniss?! Wow lo siento no te vi, iba distraído– Me decía mientras se rascaba la cabeza avergonzado.

–También iba distraída, no te preocupes

–Que raro verte por acá

–Estuve terminando un trabajo

– ¿Con Finnick por casualidad?– ¡Joder! No iba a mentirle, que él sintiera algo por mí era totalmente descabellado. Y yo estaba acostumbrada a relegar mis deseos en función de lo más conveniente para Prim. Así no me importaba perder a Peeta para siempre, ya encontraría mi retribución en la sonrisa de mi patito.

–Sí

–Bien…

–Peeta…mira…no sé que te pasa conmigo pero esta mal. No puedes tener ningún interés en mí más que para pasar una noche

–Bien, si es así como quieres que sean las cosas entre nosotros, así serán– Me soltó un poco molesto por mis palabras. Pero era sincera, jamás sería solo de Peeta– Verás Katniss, lo que siento por ti no podrás cambiarlo aunque quieras, pero tienes razón en que solo puedo comprar tu amor por unas horas. Pues así será, seré tu cliente y tú serás mía las veces que yo quiera

Parecía decidido, o resignado, a que la relación que tendríamos sería puramente sexual. Lo cual en parte agradecía por que era conformarse con eso a no tenerlo nunca más. Pero por otro lado me dolía que no pudiéramos pensar en que éramos un chico y una chica tratando de quererse. No nos quedaba otra alternativa que aceptar que la vida nos había unido de esta manera cruel para burlarse de nosotros y lastimarnos más de lo ambos estábamos. Pero debía aceptar las reglas del juego y así como tenía algunos beneficios por ser prostituta, como la buena paga y conservar a Prim bajo mi tutela, tenía muchas desventajas, como no ser libre de querer a quien me plazca.

Peeta se marchó sin decir adiós y yo seguí mi camino como si nada. Así serían las cosas entre el chico del pan y yo. Y aunque sé que la relación no será la más romántica del mundo al menos sé que tendremos el mejor sexo que alguna vez soñé. Porque estaba ansiosa y deseosa de morir en cada orgasmo que Peeta me iba a dar.


Hola mis pequeñas! Síiiiii, no son visiones! He subido un nuevo capitulo! Como es de costumbre les cuento que me acabo de mudar...Siiiiiiii, mamá perver tiene su propio hogar super perverso donde come niñas...y algunos niños! CUAAAAC! La verdad que hace 20 dias que se me aparecio esta propuesta y no pude decir que no! Todo fue tan justo que no me quedo otra opcion que aceptar el departamento donde estoy viviendo actualmente. Asi que entre el trabajo y la mudanza no tuve tiempo de nada nada nada. Estoy muy feliz de tener un lugar para mi solita donde pueda escribier en paz y dejar volar mi imaginacion morbida y lasiciva! Lo malo es que no tengo servicio de internet aun...estoy usando mi celular de modem. Pero durante el dia la señal es muy mala asi que tuve que sacrificarme y no dormir para poder subir el capi! Aca en Argentina son las 6:10 AM! Y yo sin pegar un ojo despues de un arduo dia de trabajo! TODO POR USTEDES MI HIJITAS QUERIDAS!

Quiero decirles a todas que leo con mucho entusiasmo y cariños sus review. Y lamentpno tener el tiempo para responderles personalmete. Les agradesco enormemente el apoyo y la comprension! SIN USTEDES NO SOY NADA! 3 3 3

Mademoiselle Audreanne TE TENGO OLVIDADA PERO SE TE RE QUIERE! TE DEDICO ESTE CAPITULO!

.Silence TAMBIEN TE DEDICO ESTE CAPI POR QUE SE QUE TE VA A GUSTAR QUE KATNISS SE DÉ A ALGUIEN MÁS QUE AL PANADERO! Vos entendes que hablo! Gracias por darnos un fic tan espectacular y perfecto como Un Soneto Perfecto! Se te aprecia!

A todas otra vez gracias...Minafan, Katniss Bella Luz, Katnissj, Karrma,Torposoplo12, Carla Mellark, KoyukiBetts, Anonimus9387, FromWineBullets, Juliper22, Igandara93, Jenn1035, SweetDream86, AleCullenPatt, Las Guest (Katri, Kari, Maria, Yess, Rebeca( LA 3 VEZ QUE TE AGRADEZCO) Y A TODAS LAS QUE ME OLVIDE DE NOMBRAR...Dejene su review y diganme que si las nombre o no!

Opiniones y animos para Nina!? DEJENME REVIEW...ME HACEN FALTA, ME DAN FUERZA Y ANIMOS PARA NUEVOS CAPITULOS...Y FICS!

LAS DEJO ANTES QUE SE ME CORTE LAPOCA SEÑALQUE TENGO! LAS KIEEEEEEEERRRRRRRROOOOOOOO!