Capítulo 2. Percepciones

Felicity se pasó toda la semana llegando puntual, haciendo su trabajo, teniendo alguna charla en tono de secretismo con Diggle y marchándose a casa. Miraba lo menos posible a Oliver e intentaba no estar a solas con él. Oliver no entendía nada de aquello y miraba con cara interrogativa a su compañero cada vez que ocurría, pero aún así, no obtenía ninguna respuesta.

Una vez llegaba a su casa, Felicity le daba vueltas una y otra vez a como decirle que se marchaba. Recordó que unos meses antes, después de volver de la isla, cuando ninguno había dado el paso de acercarse demasiado al otro, cada día, en lugar de marcharse a su hora, actuaba más lenta para esperar a que se marcharan todos y quedarse a solas con él. Oliver sabía que ella era más eficiente y que no podía tener tanto trabajo atrasado, pero no se quejaba ante aquella acción. Se sentaba con ella y charlaban. A veces él le contaba cosas que le habían pasado en aquellos 5 años, otras, simplemente Felicity parloteaba sin pensar y le hacia sonreír. Entonces se abrazaban y se deseaban buenas noches y ella se marchaba. Los demás no sabían nada de esto, y prefería que fuera así, era su pequeño secreto y aunque había sido algo muy inocente, para ella era algo importante. Pero esos instantes habían quedado atrás y ahora tan solo buscaba la manera de escapar de esa tensa situación sin tener que demostrar sus verdaderos sentimientos.

El sábado, como venía siendo costumbre, Oliver fue a casa de Digg y Lyla a cenar. Estaba un poco con la pequeña Sara, que era la niña de sus ojos, cenaba con sus amigos y se destensaba un poco del estrés de la semana. Pero ese día, había acudido con otras intenciones. Nada más sentarse a la mesa había dicho muy claramente a la pareja:

- Se que está pasando algo y quiero saber lo que es. - ambos se quedaron en silencio y se miraron entre ellos con cara de circunstancia.

- Yo no puedo decírtelo. - dijo rápidamente Lyla, pasándole la pelota a su marido. Diggle la miró indignado.

- Yo tampoco puedo decírtelo. - dijo pausadamente.

- Estáis de broma? Sé que le pasa algo a Felicity y... - se estaba poniendo nervioso, hablar de ella le causaba esa sensación – Digg, ella no me lo va a decir, ya lo he intentado y me evita! Maldita sea! Dímelo!

- Diggle, díselo – Lyla parecía preocupada por su amigo.

- Lyla, le prometí que no lo haría.

- Felicity te ha pedido que me ocultes algo? Diggle, por favor. - Oliver estaba cambiando del nerviosismo a la preocupación. ¿Le pasaba algo a Felicity? ¿Algo grave? Y no quería que el lo supiera, por que?

- Está bien, te lo diré – miro a Lyla muy serio. - se lo voy a decir porque ella no lo va a hacer y son un par de cabezotas. - Lyla asintió, apoyando a su marido en su decisión mientras acariciaba su mano con la de ella, Diggle suspiró y dijo – Felicity se va del equipo, le han ofrecido un trabajo en Central City y se va dentro de dos semanas.

La pareja esperaba que Oliver, como era habitual en él, se guardara lo que sentía para él mismo. Eso no significaba que no sintiera nada al respecto. Paseó un segundo su mirada de John a Lyla antes de pronunciar un "oh." y llevar una triste mirada al suelo. John quería decirle muchas cosas, incluso llevarle él mismo hasta la puerta del apartamento de Felicity para que de una vez le dijera lo que sentía por ella, pero no dijo nada. Tenía que dejarles ser ellos mismos, aunque eso significara que siguieran sufriendo.