Capítulo 3. La encerrona
Oliver estaba en estado de shock, no conseguía decir nada. No podía creerlo, ella se iba a ir. No sabía si la había tenido en algún momento pero definitivamente la iba a perder. Aunque no fueran nada más, eran amigos, y ante todo eso era lo que más le importaba, o eso se hacía creer. Iba a perder a su amiga y ella no le iba a decir nada.
- Me dijo que te lo diría cuando encontrara el momento. Y aun faltan dos semanas, así que yo no te he dicho nada.
- No sabe como decírmelo?
- Creo que piensa que entre tu y Laurel hay algo. Me dijo algo así...al principio no lo entendí pero después de verla esta semana...
- Laurel y yo? Solo la ayudo a entrenar.
Oliver estaba muy tenso, la noticia le había descolocado, que iba a hacer él sin Felicity, ella era a la que más necesitaba. No pensaba en el terreno profesional, en el equipo era indispensable, pero para él, ella era la única persona que le hacia reír, a la que miraba de reojo, a la que quería proteger. Aunque no estuvieran juntos, él la quería de verdad,cada vez más.
- Digg, tengo una idea. - dijo de repente.
- Qué quieres hacer?
- El lunes por la noche, cuando os vayáis, tenemos que pensar en algo para que tenga que quedarse mas tiempo. No sé, algo de sus ordenadores creo que sería lo único por lo que se quedaría más tiempo.
- Oliver... - a Diggle no le parecía bien hacerle una encerrona. - deja que sea ella quien te lo diga.
- Lo haré. Pero será el lunes por la noche. - dijo tajante y terminando la conversación.
Al día siguiente, Oliver estaba entrenando en el sótano a solas, ese día no iba a ir nadie y no dejaba de pensar en Felicity. Lo que le iba a decir, tenía que ser valiente, tal y como era en su faceta de Arrow. Sus amigos no dejaban de decirle que estaba siendo un estúpido por no estar con ella y él, empezaba a pensarlo también.
El lunes por la noche, tuvieron una persecución que terminó con los malos apresados por la policía y Oliver volvió al sótano justo a tiempo para su "actuación". Diggle había desconectado algunos cables al azar sin que Felicity se diera cuenta y ella se estaba volviendo loca intentando averiguar qué le pasaba a su ordenador. Estaba maldiciendo cuando llegó Oliver.
- Hecho. Un peligro menos en las calles. - dijo él solemne.
- Puede que sea el último al que atrapemos si no consigo averiguar que demonios pasa aquí, maldita sea, no es el Fireware, tendré que quedarme a averiguar que pasa, chicos iros sin mi...esto me va a llevar un buen rato.
- Que ha pasado? - dijo Oliver fingiendo inocencia y mirando a Diggle. Felicity estaba tan concentrada en el trabajo que no captó esa mirada.
- Por alguna extraña razón parece que hoy no doy con la solución. No puedo creer que no sepa que le pasa. Espero no molestarte, pero no me voy a ir hasta que logre averiguarlo, no me dejaría dormir en toda la noche.
Oliver sonrió ante su comentario y fue a quitarse el traje y ponerse algo más cómodo. Cuando volvió, todos se habían ido y solo quedaban allí él y Felicity.
- Quieres un café? - le preguntó amablemente. Ella le miro un instante y le dijo:
- Si por favor. - y volvió la mirada al ordenador.
Ahora venía el momento más difícil, conseguir apartarla del ordenador y hacer que hablara con él. Diggle le había dicho qué cables había desconectado así que, cuando volvía con el café, simuló encontrar el fallo y ella sorprendida por que no fuera un problema informático, sino de conexión, le agradeció el que se fijara.
- Bueno, entonces me voy... - dijo, algo nerviosa, como ya no tenía en mente el problema del ordenador, se dio cuenta de que estaban solos, como hacía tanto tiempo, de noche, en el sótano, sin nadie de quien esconder las miradas ni los coqueteos. - oh, el café... - fue a decir algo pero Oliver se acercó a ella y la interrumpió.
- Felicity, tengo que hablar contigo. - y le rozó el brazo. Ella estaba aun sentada en su silla y él se había apoyado en la mesa. Ante el contacto, Felicity se irguió y se levantó. La alerta de peligro se encendió en la mente de Felicity a la vez que su corazón empezaba a bombear con más fuerza. - Va todo bien? Quiero decir, me he fijado en que...bueno,...algo te ronda la cabeza.
- Es tarde, mejor hablamos mañana. - dijo apresuradamente. Él entonces se levantó para volver a estar muy cerca de ella y le cogió la mano. - Oliver... - parecía que iba a contárselo pero entonces miró hacia otro lado sin poder sostener su mirada. - no es nada importante.
Oliver se puso muy serio. Esperaba que flaqueara y le contara que se iba pero seguía empeñada en guardar el secreto. Aprovechó la cercanía entre ellos y sin pensar demasiado en las repercusiones empezó a sincerarse con ella.
- Yo,...tu...eres tan diferente, en fin,eres mucho más inteligente que yo, y a la vez eres tan inocente y dulce, y preciosa... nadie me ha hecho sentir feliz de verdad desde que volví excepto tu y yo...me he dado cuenta de que me equivoqué alejándote de mí, porque lo que nos hace fuertes, lo que realmente hace que podamos luchar contra toda esa oscuridad, es el amor. El amor por nuestra familia, por nuestros amigos...y el amor que siento por tí. Me acuerdo de hace unos meses cuando nos quedábamos solos aquí, que me sentía feliz de verdad, simplemente hablando contigo y sabiendo un poco más de tí. - Felicity estaba sin palabras, no esperaba esa declaración y no lograba ni quitar la cara de tonta ni apartarse de él. - lo que quiero decir es, que nunca me había sentido así y no se como comportarme contigo a veces y que yo...quiero hacerte feliz, quiero verte sonreír, y aunque sea tarde para decir todo esto quiero que sepas, que voy a hacerlo... aunque sea como amigo.
Felicity no sabía que decir, en su mente aparecían él y Laurel y no entendía porque ahora le decía esas cosas a ella si, tal y como ella pensaba, ellos dos estaban juntos. No quiso preguntar por ella y estropear ese momento. Aunque se fuera a marchar, esas palabras eran para ellos dos solo. Dijo lo primero que le pasó por la cabeza.
- Nunca te había oído hablar tanto, quiero decir... tengo que irme. - y cogió su bolso y se marchó.
