Capítulo 4. Acercamiento

Definitivamente había sido la declaración de amor más perfecta del mundo para ella, cuando ya estaba cerca de su coche pensó que igual había hecho mal en marcharse. Estuvo a punto de volver pero algo la frenó, el miedo a que Oliver volviera a hacerle daño. De camino a casa no podía pensar en nada más que en él mirándola tan intensamente y con sus manos entrelazadas. Se pasó la noche despierta dándole vueltas a todo, las palabras de Oliver, su marcha...

Cuando apareció en el sótano al día siguiente no tenia muy buen aspecto por el hecho de no haber dormido. En cuanto le vio, su corazón empezó a palpitar muy deprisa y solo logró articular un "hola". Él la miraba con intensidad y la saludó con el mismo tono. Diggle les miraba esperando algo más pero inmediatamente sonó una alarma del ordenador y todos se pusieron manos a la obra con el trabajo. Cuando terminaron las investigaciones de esa noche, Felicity estaba contenta con el trabajo, esos días eran los que más le gustaban, sin mucho peligro y avanzando en algún tema. Se sentía bien y, viendo que Oliver no le quitaba la vista de encima, decidió arriesgarse y volver a su juego de meses atrás, se quedó un poco más que los demás y volvieron a quedarse solos. Él se había ido a cambiarse y no sabía que ella seguía allí así que cuando volvió se sorprendió.

- Hola. - volvió a decir ella tímidamente. Pero se levantó de su silla y se acercó a él. Oliver le sonrió, no quería presionarla. - mmm...que cansada estoy. Mejor me voy a casa o me dormiré conduciendo... - dijo sin pensar, en realidad quería quedarse con él un poco más, así, sin decir nada, pero le ponía demasiado nerviosa.

- ¿Quieres que te lleve? - preguntó Oliver de repente. El también parecía nervioso, ansioso por oír su respuesta.

- Vale. - dijo ella sin variar la expresión de sorpresa. Oliver sonrió y fue a por dos cascos y las llaves de la moto.

Volvió con las cosas y se encaminaron fuera. Felicity no había montado en moto nunca, por ninguna razón en especial, nunca se había dado el caso pero sorprendió a Oliver quitándose la coleta y las gafas para poder ponerse cómodamente el casco, como una experta. Él se quedo embobado mirándola.

- ¿Vamos? - preguntó ella con el casco ya puesto al verle mirándola.

- ¿Has montado alguna vez? - le preguntó. Intentado cambiar su expresión.

- ¡Sabías que te iba a decir que no! - bromeó ella. - no tengo miedo para que lo sepas.

Oliver sonrió, le encantaba aquella mujer. Subió a la moto y esperó a que ella se acomodara detrás de él. Felicity, tímidamente le rodeo con las manos y metió los dedos debajo de su chaqueta, acariciándole el estómago por encima de la camiseta. Oliver se estremeció ante el contacto, era tan intenso lo que sentía por ella y ella a la vez hizo eso inocentemente. Recorrieron las calles abrazados y con el viento a su alrededor. Felicity se sorprendió de que él conociera el camino, ya que nunca había ido a su casa. Cuando llegaron, la ayudó a bajar y quitarse el casco. Se apoyó en la moto como un autentico chico malo y la observó, despeinada.

- ¿Sabías donde vivo? - le dijo ella mirándole intensamente.

Él solamente sonrió y le dio las buenas noches. Ella se encaminó a su casa y Oliver se marchó, de vuelta al sótano de Verdant.