Capítulo 5. Conversaciones
Esa noche Felicity no pudo dormir. No dejaba de pensar en que Oliver le estaba queriendo decir algo. Demostrarle quizá que la quería como algo más que una amiga. Su mente barajaba todas las opciones. Él había dicho que quería hacerla feliz y eso había hecho que su corazón palpitara, pero después agregó que lo haría como amigo, con lo que volvió a confundirla. Estaba agotando su paciencia en cuanto a Oliver Queen. Por una parte, siempre había creído que él estaba enamorado de Laurel. Después le dijo que la quería a ella pero no lo dijo más que para engañar a Slade. Unos meses atrás pareció querer intentar algo más con ella pero todo había terminado tan deprisa como había empezado. Y ahora le volvía a decir que quería hacerla feliz. Finalmente, se decidió y se armó de valor para, al día siguiente hablar con él y decirle la verdad sobre su marcha y aclarar qué era lo que sentía él. Se despertó convencida de lo que iba a hacer y ese día se arregló con mayor esmero. Cuando llegó al sótano se paró bajo las escaleras para dejar allí su abrigo y su bolso. Entre las sombras, y antes de que nadie se diera cuenta de que estaba allí, escuchó una conversación.
- Oli, van a venir a cenar mañana mis padres a casa, para celebrar mi cumpleaños, y quiero que vengas. - Oliver y Laurel estaban en medio de un entrenamiento cuando ella le dijo aquellas palabras.
- Quieres que vaya a cenar con el Capitán Lance, no creo que sea buena idea Laurel. - ironizó él haciendo referencia a su pasado con el padre de ella.
- Oh, venga ya. Todo eso es pasado. Ya no se tiene que preocupar de que le rompas el corazón a su hijita. - ella le sonrió pidiéndole que olvidara aquello.
- Bueno, si quieres que vaya, allí estaré. No se cumplen años todos los días. - Oliver le sonrió y continuaron entrenando.
Felicity había oído toda la conversación desde allí abajo y ellos no se habían dado cuenta. Su corazón se había hecho añicos al escucharles. Se sintió tonta e ingenua al pensar que porque ella le dijera que se iba él reaccionaría pidiéndole que se quedara. Estaba claro que Laurel siempre sería la primera para él. A caso sabía Oliver cuando era el cumpleaños de Felicity o compartía con ella algo más que el trabajo en el equipo Arrow. Intentando aparentar normalidad salió de su escondite y empezó a parlotear de lo primero que le vino a la cabeza para pensar en otra cosa.
- Hola. - la saludó Oliver cuando pasó por su lado. Ella casi ni le miró y él notó que algo iba mal. Esperaría a que se fueran todos para preguntarle. Pero Felicity no le dio tiempo. Ese día terminó su trabajo lo más rápido que pudo y se marchó a casa fingiendo un dolor de cabeza.
A la mañana siguiente alguien llamó a su puerta cuando estaba haciendo café. Fue a abrir y encontró a Diggle con una bolsa de bollos recién horneados. La agitó frente a su cara y le dijo:
- ¿Puedo pasar? - Felicity le quitó la bolsa de la mano y le hizo un gesto para que entrara. - ¿Te encuentras mejor hoy? -
- Perfectamente. - dijo Felicity mostrando su fingida sonrisa.
- Oh, de verdad? Porque a mi no me lo parece... - sirvió café para los dos en dos tazas y se acercó a la mesa donde ya se había sentado John.
- Que quieres que te diga John.
- Pues, que ya has hablado con Oliver. Que le has dicho que te vas de Starling City en una semana. Que será el estúpido más grande que conozco si deja que eso pase. Por donde quieres empezar?
- Siento decepcionarte pero no creo que él pensara igual. Y no, aun no se lo he dicho.
- Felicity... - ella le hizo callar antes de que siguiera con el tema. Sacó un bollo de la bolsa y se lo entregó. La mirada que lo acompañó le decía que era mejor no seguir hablando.
