Capítulo 6. La carta
Se acercaba cada vez más deprisa el momento de marcharse y Felicity seguía esquivando a Oliver. Su rutina nocturna no había cambiado. En el sótano, cada noche se reunían todos y tras planear una estrategia Oliver, Diggle y Roy salían, mientras Felicity, sin despegar los ojos de la pantalla, realizaba el seguimiento y las averiguaciones necesarias para atrapar a los malos.
Laurel había estado ausente los últimos días ya que se encontraba inmersa en un caso que no le dejaba tiempo para seguir con sus entrenamientos.
Por mucho que Diggle empezara a presionarla para que se lo contara a Oliver, ella no sabía cómo hacerlo. Le veía ausente cuando no estaban hablando de algún tema del equipo y pensativo mientras entrenaba, y prefería no interrumpir esos momentos. Ya había empezado a hacer el equipaje y cada vez que empaquetaba una caja, se ponía sentimental.
Fue entonces cuando, guardando libros y objetos de su salón, llegó a una pequeña caja que guardaba las cartas que solía recibir de sus amigas, cuando estaban en el instituto, y las tarjetas navideñas de sus familiares. Abrió la caja y se entretuvo leyéndolas por encima y reavivando recuerdos. Estaba inmersa recordando historias y anécdotas del pasado cuando pensó en escribirle una carta a él, a Oliver. No se atrevía a mirarle a la cara y decirle que se marchaba así que lo escribiría. Esa noche estuvo dándole vueltas a como hacerlo mientras tecleaba en su ordenador coordenadas y códigos para encontrar un laboratorio secreto al que se aproximaban los chicos. No se le ocurría ningún plan para cerciorarse de que Oliver leía la carta excepto, por supuesto, entregársela a Diggle para que él se la diera. Ya sabía de antemano que este se iba a negar e insistiría en que se lo dijera cara a cara así que tampoco era una opción. Entonces, mientras hablaba con Oliver indicándole hacia donde debían dirigirse se dio cuenta de que esa era la forma. Conocía la manera de dejarle una grabación a Oliver de modo que sólo él la escuchase y, aunque solía ponerse nerviosa al hablar y acababa siempre metiendo la pata, si estaba sola no creía que le fuese a ocurrir. Tomó la decisión de hacerlo así y ese día, cuando volvieron todos, estaba más relajada.
- Todo ha salido bien. - dijo Diggle en cuanto aparecieron por la escalera. - me voy a casa a ver si con suerte veo a mi pequeña aún despierta. - Felicity le sonrió y este le guiñó un ojo.
Oliver se acercó a ella con su traje verde de Arrow y presionándole ligeramente el hombro le dijo:
- Buen trabajo. - acompañado de una sonrisa.
Se quedó a su lado, callado y esperando a que ella le dijera algo, como llevaba haciendo toda la semana. Pero, una vez más, Felicity recogió sus cosas y se despidió rápidamente.
Al día siguiente, era el cumpleaños de Laurel y ella le había insistido a Oliver para que fuese a su casa a cenar con ella y su familia. El equipo Arrow no trabajaría esa noche en el sótano por lo que Felicity decidió que era el momento perfecto. John no se presentaría ese día, Roy estaba haciendo unas averiguaciones lejos de allí y ella, en cuanto bajó las escaleras, se arrepintió de no haber llegado más tarde.
- Ey, que haces aquí? - Oliver se disponía a marcharse cuando la vio aparecer. Felicity le miró sorprendida de verle allí todavía.
- Yo... tan sólo... tengo que hacer unas actualizaciones... - gesticulando en dirección a los ordenadores – pensaba que ya te habrías ido. Estas genial. - le dijo sin pensar – quiero decir, cena familiar en casa de Laurel, seguro que te ibas a poner guapo para eso, no quiero decir que no vayas guapo normalmente. - Oliver la miraba divertido. Ella llevó sus manos a su cara avergonzada – mejor voy a callarme y a hacer lo que he venido a hacer.
Oliver, con las manos en los bolsillos, asintió. Habría preferido quedarse con ella y hablar de cualquier cosa que les llevara a su marcha, pero se había comprometido con Laurel y no quería dejarla plantada. Así que cogió su chaqueta y su regalo para ella y se despidió de Felicity.
- Felicítala de mi parte. - dijo ella antes de que se marchara.
Una vez a solas en aquel gran sótano, inició el programa de grabación, se encogió en su silla y pulsó play.
- Bueno, me siento un poco ridícula porque te acabas de marchar y yo sigo aquí, hablando contigo. - hacía muecas con la cara. - Después de haber metido la pata una vez más diciendo lo primero que me viene a la mente. " Estas guapo", que me pasa! - pulsó stop.
Más que una carta de despedida parecía "los desvarios de Felicity capítulo 1".Volvió a empezar. Play. Respiró hondo.
- Hola Oliver. Estoy aquí sentada, delante de mi ordenador y te parecerá de locos que esté haciendo esto. - un pequeño silencio – La verdad es que tengo algo importante que decirte desde hace unas semanas y, no es que no sepa como decírtelo, es más bien, la verdad es, que no me atrevo a ponerme delante de ti y decirte " me voy". Porque me voy. Y, lo que pasa es que después de todo lo que hemos pasado, con el equipo, tu y yo, bueno, tener que ver tu cara cuando te lo dijera se me hace demasiado duro. No se si reaccionaras como espero que lo hagas, ni siquiera se cómo es eso. Yo solo... estoy segura de que me pondría a balbucear, a decir algo que no debo y todo esperando tu reacción. Como estoy empezando a hacer ahora. - dijo para sí misma. - Me siento igual que hace un año, cuando volví de Central City y discutimos porque tu me dijiste que no estaba centrada y yo..bueno, ya lo sabes. ¿Te acuerdas de cuando me pediste perdón mirando a tu ordenador? Pues lo mismo estoy haciendo yo ahora, aquí, sola. Tu te acabas de ir a cenar con Laurel. Y aquí estoy yo. - se notaba la pena en su voz. - Me estoy alejando del tema. Me han ofrecido un trabajo muy bueno en Central City y en unos días me iré. Es una gran oportunidad para mí, para empezar de nuevo y olvidar algunas cosas que no me dejan avanzar... - se quedó pensativa pero no paró la grabación. - Ahora mismo siento que lo único que tengo aquí es esto, el equipo y lo que hacemos aquí, y yo...necesito algo más. A alguien, no lo se. Sé que, aunque no te alegres por mí, siempre estarás ahí si te necesito. Antes de que tu entraras en mi oficina hace dos años y de que me metieras en toda esta locura yo estaba sola aquí, y tu has sido mi amigo desde entonces y me has dado una familia en Starling City. - paró la grabación y se puso a llorar. Se sentía impotente sabiendo que si las cosas con él fuesen distintas, si no tuviera que llamarle amigo porque él quisiera ser algo más, si no le hubiese hecho creer que esa posibilidad existía, no se marcharía. Pero eso no se lo podía decir. Cuando consiguió serenarse, volvió a pulsar play y abrazando sus rodillas contra su pecho, continuó. - Siento decirte todo esto de esta forma, te mereces más, lo se, pero no he podido hacerlo hasta ahora y después de...bueno, no creo que pueda. Al final no soy tan valiente como me creía, al menos en lo referente a ti. -
No se sentía capaz de decir nada más así que finalizó la grabación y la guardó. Se marchó de allí, apagando las luces de su alrededor antes de que él volviera. De camino a casa intentó convencerse de que se alegraba por Oliver. Al verle antes, tan guapo con pantalón de traje y camisa gris. Al ver el regalo que tenía para Laurel, se dio cuenta de que él siempre la antepondría a cualquier cosa. Al fin y al cabo, Laurel había sido su primer amor y a pesar de todo lo que ocurriera entre ellos, seguían teniendo esa complicidad que superaba la amistad. Quería pensar que se alegraba por él. Pero en ese momento no pudo.
